Adaptación y autocuidado

“Usted no tiene que convertirse en nadie diferente a quien ya es, porque, en su esencia, usted ya es perfecto, esto es, completo. Lo único que tal vez necesite es descubrir qué hay realmente detrás de las palabras YO SOY” (Mario Alonso Puig)”

Una vez que se dio por finalizado el Congreso de Coaching al que asistí durante el pasado fin de semana, de todo lo escuchado y reflexionado en el transcurso del mismo me fui con dos ideas en la cabeza: autocuidado y adaptación. El primer término referido a cómo me cuido yo, cuánto tiempo me dedico a mí, a mi persona con la simple finalidad de sentirte a gusto contigo; mientras que el segundo término iba más encaminado a nuestra capacidad de adaptarnos al entorno, ser conscientes de dónde estamos y cómo estamos obrando en consecuencia, si somos coherentes o no.

Normalmente en cada charla a la que se asiste todo va enfocado hacia las personas con quienes trabajamos, lo cual me parece perfecto por otro lado, y no seré yo quien le quite importancia. Ahora bien, mi buen amigo Álvaro creo que dio en el clavo mencionando el concepto de autocuidado, refiriéndose con ello a cuánto de bien nos cuidamos nosotros. Y lleva mucha razón, porque si no atendemos a nuestra persona, si no nos queremos y respetamos a nosotros, ¿cómo vamos a lograr esto en otras personas? Es inviable e incoherente a partes iguales, porque uno no brilla por tocar una tecla. Es un proceso de atención, de lo que demanda tu cuerpo y tu mente, de atender a las necesidades que tienes, consiste en encontrar un espacio y un tiempo para ti, simplemente para disfrutar de tu presencia. Se suele decir que uno no está preparado para vivir en compañía de otra persona, si previamente no ha aprendido a estar y disfrutar con su soledad. Sinceramente, cada vez le doy más razón a esta frase.

Da miedo no encajar en el trabajo en el que estamos, da absoluto pavor no encontrar a esa pareja, o media naranja como muchos os gusta llamarlo, con quien pasar el resto de nuestra vida. Y creo que estamos muy equivocados, porque cada vez tengo más claro que lo primero que debemos conseguir es encontrar ese ritmo de vida en el que somos felices, esa manera nuestra de vivir la vida que nos llene y nos haga sentir plenos, con independencia de los factores externos que puedan sumar a ese estado de felicidad. Cada vez asemejo felicidad a conocerse cada día mejor, lo relaciono con ser coherente en tu manera de vivir, de expresarte, muy resumido: Que tu SER y tu ESTAR vayan de la mano; eso es para mí felicidad. Y solamente cuando consigamos llegar a ese punto, estaremos en condiciones de solicitar más agentes externos, y solo entonces estaremos capacitados para ayudar, para liderar sumando, para brillar y ayudar a que otros brillen con fuerza.

Por otro lado, nuestra capacidad de adaptación al entorno (un entorno cada vez más VUCA) requiere de manera imprescindible que generemos la capacidad de mantener nuestro estado emocional en un punto medio, en un equilibrio que evite las montañas rusas, que evite las subidas y bajadas que tantísimo nos descolocan, que tanto daño nos hacen a nosotros, y en consecuencia modifican nuestra manera de ser, nuestras relaciones con las personas que más queremos porque nos vemos tan afectados por el contexto, que no somos capaces de mantenernos al margen, de entender que todo en la vida tanto lo bueno como lo malo es pasajero, que nada dura para siempre, y por tanto no es que sea bueno, es que es muy necesario generar y consolidar nuestra capacidad para encontrar cada día el equilibrio emocional de nuestra mente.

Entender que siempre existirá incertidumbre, en mayor o menor grado, pero que siempre habrá porque es imposible controlarlo absolutamente todo. Qué casualidad que solo nos acordamos de la incertidumbre cuando algún proyecto, o algún objetivo, no se materializa de la manera en que queríamos; pero sin embargo nadie se preocupa por esa misma incertidumbre cuando todo va bien. ¿Qué incoherencia verdad? ¿Acaso alguien te ha garantizado que, en ese momento de tu vida que todo va bien, ese estado va a ser para siempre?¿Verdad que no?¿No es verdad que podría llegarte cualquier llamada, y que todo se fuera al traste?Y sin embargo, ¿estás enfocado en el momento presente, verdad? Otra incoherencia, y por eso sufrimos tanto a veces hasta de manera innecesaria. Vaya bien, o vaya mal, nuestra mente debe estar enfocada en lo que queremos, en lo que suma, en el mismo punto, en los mismos objetivos y camino a recorrer. Con ello, conseguiremos tranquilidad, pausa, equilibrio, término medio, todos ellos elementos imprescindibles para ser capaces de disfrutar un poco más de los pequeños detalles que nos regala la vida. Como me dijo mi buen amigo Luismi el domingo, “no es malo tener ese tipo de emociones cuando te bloqueas; vívelas, siéntelas, pero déjalas ir, déjalas marchar.” Qué razón tienes amigo.

Y para terminar, hablando de entornos, de contextos,  en la cena que tuvimos el sábado se generó un bonito debate, en relación a la cantidad de veces que visualizan vídeos en fútbol base. Una temática que posteriormente el domingo tratamos, cuando teníamos que tomar decisiones en base al caso práctico que nos planteó Pablo López. Tanto la cena, como el caso práctico, me llevó a una reflexión: ¿Somos conscientes del contexto en el que estoy? ¿Soy coherente con mis exigencias, con lo que demando de mis jugadores, de mi grupo de trabajo cada día?¿cuando trabajamos, lo hacemos para el grupo o para mi promoción? ¿hablamos a los niños en fútbol como tal, o les tratamos como mini-adultos?¿soy consciente de la exigencia que estoy solicitando a mis trabajadores? ¿logra más éxito quien exige a base de “látigo”, o quien entiende dónde está, para quién y con quién trabaja, y además intenta que quienes están a su lado sean felices?¿Mandamos, administramos, o lideramos? ¿Y con mi vida?¿Mando, administro, o lidero en ella?

Para terminar, quería compartir con vosotros una historia que me parece sensacional:

“El soberano de un gran reino se encontraba ya en una avanzada y quería asegurarse de que, antes de abandonar el mundo, le transmitía a su hijo una importante lección. A lo largo de las épocas difíciles de su reinado, aquello había sido clave para mantenerse firme y conseguir que finalmente reinara en su país la paz y la armonía. Por alguna razón, el joven príncipe no acaba de entender lo que su padre le decía. 

-. Sí padre, comprendo que para ti es muy importante el equilibrio, pero creo que es más importante la astucia y el poder. 

Un día, cuando el rey cabalgaba con su corcel, tuvo una gran idea. 

-. Tal vez mi hijo necesita no que yo se lo repita más veces, sino verlo representado de alguna manera. 

Llevado por un lógico entusiasmo, convocó a las personas más importantes de su corte en el salón principal del palacio. 

-. Quiero que se convoque un concurso de pintura, el más grande e importante que se haya creado nunca. Los pregoneros han de hacer saber en todos los lugares del mundo que se dará una extraordinaria recompensa al ganador del concurso. 

-. Majestad- preguntó uno de los nobles-¿cuál es el tema del concurso?

-El tema es la serenidad, el equilibrio. Sólo una orden os doy-dijo el rey-bajo ningún concepto rechazaréis ninguna obra, por extraña que os parezca o por disgusto que os cause. 

Aquellos nobles se alejaron sin entender muy bien la sorprendente instrucción que el rey les había dado. 

De todos los lugares del mundo conocido acudieron maravillosos cuadros. Algunos de ellos mostraban mares en calma, otros cielos despejados en los que una bandada de pájaros planeaba creando una sensación de calma, paz y serenidad 

Los nobles estaban entusiasmados ante cuadros tan bellos. 

-. Sin duda, su majestad el rey va a tener muy difícil elegir el cuadro ganador entre obras tan magníficas. 

De repente, ante el asombro de todos, apareció un cuadro extrañísimo. Pintado con tonos oscuros y con escasa luminosidad, reflejaba un mar revuelto en plena tempestad en el que enormes olas golpeaban con violencia las rocas oscuras de un acantilado. El cielo aparecía cubierto de enormes y oscuros nubarrones. 

Los nobles se miraron unos a otros sin salir de su incredulidad y pronto irrumpieron en burlas y carcajadas. 

-. Sólo un demente podría haber acudido a un concurso sobre la serenidad con un cuadro como éste. 

Estaban a punto de arrojarlo fuera de aquella sala cuando uno de los nobles se interpuso diciendo:

-. Tenemos una orden del rey que no podemos desobedecer. Nos dijo que no se podía rechazar ningún cuadro por extraño que fuese. Aunque no hayamos entendido esta orden, procede de nuestro soberano y no podemos ignorarla. 

-Está bien- dijo otro de los nobles-pero poner poned este cuadro en aquel rincón, donde apenas se vea. 

Llegó el día en el que su majestad el rey tenía que decidir cuál era el cuadro ganador. Al llegar al salón de la exposición, su cara reflejaba un enorme júbilo y, sin embargo, a medida que iba viendo las distintas obras su rostro transmitía una creciente decepción.

-. Majestad, ¿es que no os satisface ninguna de estas obras?-preguntó uno de los nobles. 

-Sí, son muy hermosas, no cabe duda, pero hay algo que a todas les falta. 

El rey había llegado al final de la exposición sin encontrar lo que tanto buscaba cuando, de repente, se fijó en un cuadro que asomaba en un rincón. 

-¿Qué es lo que hay allí que apenas se ve?

-Es otro cuadro majestad. 

-¿Y por qué lo habéis colocado en un lugar tan apartado?

-Majestad, es un cuadro pintado por un demente, nosotros lo habríamos rechazado, pero siguiendo vuestras órdenes de aceptar todos los que llegaran, hemos decidido colocarlo en un rincón para que no empañe la belleza del conjunto. 

El rey, que tenía una curiosidad natural, se acercó a ver aquel extraño cuadro, que, en efecto, resultaba difícil de entender. Entonces hizo algo que ninguno de los miembros de la corte había hecho y que era acercarse más y fijarse bien. Fue entonces cuando, súbitamente, todo su rostro se iluminó y, alzando la voz, declaró:

-Éste, éste es, sin duda, el cuadro ganador. 

Los nobles se miraron unos a otros pensando que el rey había perdido la cabeza. Uno de ellos, tímidamente, le preguntó:

-Majestad, nunca hemos discutido vuestros dictámenes, pero ¿qué veis en ese cuadro para que lo declaréis ganador?

-No lo habéis visto bien, acercaos. 

Cuando los nobles se acercaron, el rey les mostró algo entre las rocas. Era un pequeño nido donde había un pajarito recién nacido. La madre le daba de comer, completamente ajena a la tormenta que estaba teniendo lugar. 

La serenidad no surge de vivir en las circunstancias ideales como reflejan los otros cuadros con sus mares en calma y sus cielos despejados. La serenidad es la capacidad de mantener centrada la atención, en medio de la dificultad, en aquello que para ti es una prioridad.”

Para terminar, hay una frase que mi amigo Álvaro dijo pero de cuyo autor no recuerdo: “Recuerda que eres mortal.” Que cada uno/a saque sus propias conclusiones, porque como siempre digo, este no es un blog de imposición, es un blog para cuestionárselo absolutamente todo, y a partir de ahí, seguir creciendo como siempre tratando de encontrar nuestra mejor versión. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

“La manera en la que enfocamos nuestra atención puede ser fuente de equilibrio o de desequilibrio en nuestras vidas.” (Mario Alonso Puig)

“Nadie ve realmente una flor; es tan pequeña que no tenemos tiempo y ver requiere tiempo.” (Georgia O’Keefe)

“Muchos hábitos cierran puertas y lo que tenemos que hacer es abrirlas a base de prestar mayor atención a lo que hacemos.” (Mario Alonso Puig)

 

rayo majadahonda

Aceptar el ruido

“¿Cómo sería tu pareja ideal?” Esa es una de las preguntas que el pasado fin de semana, entre amigos daba el pistoletazo de salida a una conversación, a un debate, que aún a día de hoy resuena en mi cabeza por todo el hilo de pensamientos que se fueron generando en mi, conforme han ido pasando los días. La primera respuesta intuitiva que te viene a la mente es, lógicamente, pues de este tipo: ” Una chica que sea…. y…., …; así algo más extenso, porque lo tienes claro, o crees tenerlo claro. Ahora bien, con la misma velocidad llegaba otra respuesta a mi cabeza que decía: La realidad, es que no lo sé, porque puede que sea quien menos espero. Mejor vivir, que anticiparme. Pero, ¿por qué nos planteamos preguntas de este estilo?

He llegado a la conclusión de que nos manejamos muy mal en la incertidumbre, en la duda, en las cuestiones que al principio no tienen respuesta, porque queremos todo tenerlo atado, acotado, controlado al máximo detalle. De la misma manera, analizándolo todo con sumo cuidado me doy una probabilidad de respuesta: Porque soy ordenado, organizado, y me gusta tenerlo todo bajo control, que no se me escape nada. Escucho cómo resuenan esas palabras en mi cabeza, en mi mente, y no me convence esta explicación para nada en absoluto. Sigo analizando la obsesión que tenemos por controlar todos los factores que nos rodean, y esto me genera otro planteamiento que me convence más. El hecho de aceptar que no puedo controlar todo, que no puedo tener todo bien atado, me lleva a aceptar el silencio como consecuencia de que mi cabeza deje de pensar, de reflexionar, de repensar. Y ese silencio me lleva a un ruido que desconocía, a un ruido que tiene mucho que ver con mis preocupaciones, con mis miedos, con mis inquietudes, con reconocer mis debilidades, con reconocer mi vulnerabilidad; y a lo mejor es ahí donde comienzan todos mis problemas.

aceptar el ruido

Hablar por hablar, pensar por pensar, creo honestamente que es una actitud cobarde. Cobarde en el sentido de no querer aceptar la realidad de cada día, las cuestiones, los problemas, y las dudas que se nos plantean a cada momento, normalmente acerca de cuestiones que se escapan de mi control, de mi ratio de acción. Trato de tener la cabeza ocupada, darle vueltas a cuestiones que no me llevan a nada, en vez de centrarme, enfocarme, y ocuparme de lo que sí puedo gestionar. Es muy importante esto, porque los pensamientos que manejamos nos convierten, ineludible e inconscientemente en la persona que somos día tras día aunque no nos demos cuenta. ¿Qué quiero decir con esto? Que en un entorno más VUCA que nunca (Volátil, Incierto, Complejo, y Ambigüo), es de vital importancia dos aspectos: el control de nuestra atención y el control de nuestras emociones. 

Y para estos dos controles, ¿cuál es el aspecto que considero esencial? La pausa. En mi opinión, la pausa clarifica el pensamiento, amplía la mirada, y mejora la calidad de nuestra toma de decisión. Si nos analizamos, desarrollamos un análisis de las discusiones que tenemos con nuestras amistades, o con nuestras parejas, o en el trabajo, ¿cuál es la estructura que se desarrollan en esas conversaciones? Seré más concreto en la pregunta: ¿Qué punto o nexo de unión hay entre todas esas conversaciones? La escucha es inexistente. ¿Por qué? Porque no hay paciencia, porque no existe la calma necesaria para adoptar una predisposición de escucha verdadera, de atención, de comprensión, y de empatía. Hablamos superponiendo el contenido de las otras personas (de la misma manera que superpongo pensamientos absurdos en mi mente, en vez de dejar cuestiones que sí puedo afrontar), sin detenernos a analizar, a escuchar, sin pararnos a pensar y desarrollar una argumentación lógica que pueda debatir (que no discutir o cuestionar) el contenido de la otra persona. Es muy diferente. No existe pausa, porque lo queremos todo para “ya”, instantáneo, al momento, y esto no es raro porque es como estamos educando a los niños/as. Todo para “aquí y ahora”. ¿Por qué? Porque si soy incapaz de aguantar el ruido de mi cabeza en forma de suposiciones, de incógnitas (qué pasará mañana en la reunión…y si… y si esto…); cuanto más aguantar la queja o llanto del peque durante un tiempo razonable.

aceptar el ruido 2

Todo esta argumentación me lleva a otra pregunta: ¿Cómo voy a aceptar la realidad que puede estar viviendo la persona que tengo delante, si no soy capaz de aceptar la mía? Aceptación y desprendimiento son dos conceptos muy potentes, que deberíamos empezar a poner en marcha en nuestro día a día. Aceptación de afrontar todo cuanto esté por venir, con una actitud valiente, pero tranquila, con la firme intención de dar lo mejor de mi mismo en el momento en el que deba ponerme en marcha. Y de igual manera adquirir una actitud de desprendimiento total, que tiene mucho que ver con ese estado de flow tan necesario, ambos los dos muy relacionados con nuestra capacidad de vivir en el momento presente, centrando todos nuestros esfuerzos y toda nuestra atención en lo que nos ocupe a cada momento. Es cierto que irremediablemente hay que planificar, hay que mirar un poco hacia delante, y estoy de acuerdo. Pero no comparto la idea de que esa planificación me distraiga del momento que vivo, del momento que estoy disfrutando, y que me impida ser yo en mi esencia a cada instante. Eso sería un tremendo error.

Pero para vivir de esa manera, en la búsqueda de esa felicidad, todo tiene mucho más que ver con establecer una muy necesaria pausa en nuestras vidas, ser capaces de enfocar nuestra atención hacia donde queremos, saber gestionarnos emocionalmente aprendiendo a relativizar todo cuanto nos sucede día tras día, aceptar todo lo que pueda venir con la mejor de nuestras actitudes y dispuestos a sacar lo mejor de nosotros; y adquirir tal estado de fluidez que no seamos conscientes de cuánto tiempo pasa mientras realicemos la actividad que nos mantiene ocupados. Y..¿saben qué? De manera sorprendente, todo esto nos lleva a apagar el ruido que tanto nos atormenta en nuestra mente porque probablemente en ese preciso instante, nos ocupamos de vivir nuestra vida de la manera en que podemos (que quizás no es la queremos, pero sí la que decidimos disfrutar).

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Que tengan una muy buena semana, les mando un fuerte abrazo, y deseo de corazón que sientan vivos de verdad cada día de sus vidas. Siempre termina saliendo el sol, por más nubes que tenga tapándolo.

 

 

Jugadores de leyenda

“Es cierto que los capitanes de nivel uno, en el contexto de sus respectivos deportes, parecen únicos en su género. Por supuesto, no tienen nada que ver con los intachables líderes de nuestra imaginación. Sin embargo, al bucear en sus biografías observé otra cosa más: lo mucho que se parecían todos. Hasta un nivel espeluznante, sus comportamientos y creencias, y la forma en que abordaban su trabajo, mostraban una gran sintonía. El comportamiento impulsivo, temerario y supuestamente contraproducente que exhibían estaba calculado, de hecho, para fortalecer al equipo. Sus extraños y en apariencia incapacitantes rasgos personales no eran perjudiciales, sino que en realidad hacían a sus compañeros de equipo más eficaces en el terreno de juego. Después de todo, aquellos hombres y mujeres no eran aberraciones: eran miembros de una tribu olvidada. En total, había siete cosas que tenían en común: 1-. Extrema tenacidad y capacidad de concentrarse en la competición. 2-. Un juego agresivo que pone a prueba los límites de las normas. 3-. La disposición a realizar un trabajo ingrato en la sombra. 4-. Un estilo de comunicación discreto, práctico y democrático. 5-. La capacidad de motivar a otros con apasionadas exhibiciones no verbales. 6-. Fuertes convicciones y coraje para diferenciarse. 7-. Un férreo control emocional.” (Sam Walker)

Ayer por la noche, mientras veía las despedidas de Fernando Torres, Andrés Iniesta, y Xabi Prieto, mi cabeza por un instante se trasladó justamente a ese párrafo con el que comienzo este post. Capitanes, ese tipo de jugador con unos rasgos marcados, diferenciados, pero a la vez sorprendentemente comunes entre todos ellos, y en concreto en ellos tres. Tres jugadores increíbles, tres ejemplos de lo que un jugador de fútbol debería representar durante toda su carrera; tres personas con un corazón descomunal porque no se entiende de otra manera que tantísima gente hable de una manera tan cariñosa, tan emotiva, sobre ellos.

Los actos de ayer me ratificaron un pensamiento que siempre he llevado conmigo: Qué importante es la persona, su comportamiento diario, mostrándose como alguien digno, íntegro, coherente, y consecuente. Hasta qué punto puede llegar de manera tan clara a calar en los corazones de los trabajadores, de los compañeros, cuerpo técnico, aficionados, la sola presencia de un jugador como ellos en el equipo es simplemente espeluznante como diría Sam Walker, pero es una realidad que el impacto que generan con su comportamiento diario, con su manera de entender la vida, se traduce en el poder de generar influencia positiva, generar un potente sentimiento de pertenencia, y un compromiso absoluto por parte de todos los integrantes que permite que el equipo alcance registros inimaginables, que probablemente no se habían conseguido anteriormente.

fernando torres

Pocos temas me apasionan tanto como el liderazgo y la neurociencia, pero hoy quiero centrarme en el primero de estos dos conceptos. Termino llegando a la conclusión de que, de todos los componentes que pueden sostener el concepto de liderazgo, sin duda el que genera más impacto, más confianza, y más credibilidad, es el comportamiento de la persona día tras día. Puede parecer obvio, pero sin embargo no dejamos de ver las famosas arengas en niños de fútbol base, como si de mini adultos se tratasen, con el fin de motivar a los suyos, a su equipo, para ganar cuando en realidad el liderazgo de verdad, el liderazgo invisible que tanta influencia ejerce en el entorno en el que se produce, tiene más que ver con el día a día que con momentos concretos; tiene más que ver con actos que con palabras; ser ejemplar es generar motivos suficientes para que quienes están contigo se animen a sacar lo mejor de ellos para el colectivo.

Es sorprendente si hacemos una pequeña revisión bibliográfica cómo Phil Jackson ya afirmaba que “no hay nada más motivador que presentar un proyecto atractivo, retador, desafiante, y ambicioso a los jugadores”, refiriéndose con ello a la importancia de saber establecer objetivos que generen esa motivación, y en consecuencia planificar toda una temporada con pequeñas metas “volantes” que nos acerquen un poquito más cada día hasta nuestra meta final, que de final tiene poco porque será el comienzo de otro proyecto ambicioso porque así debe ser siempre, lo mejor estará por llegar al día siguiente.

Y de igual manera sorprende lo que nos explica Gilbert Enoka, sobre los momentos previos a los partidos: “Nosotros no realizamos arengas, ni discursos motivadores, porque entendemos que los instantes previos a un partido es un momento para ellos, para respetar a los jugadores y que cada uno visualice, se predisponga de la mejor manera posible para la batalla que después tendrán que librar.” El liderazgo de los AllBlacks no estaba en momentos determinados; residía en cada día normal de trabajo, en cada entrenamiento, en cada viaje, y tenía su nacimiento en los mantras, en algo que era superior a todos ellos, el hecho de ser un AllBlack con todo lo que esto conlleva.

andres iniesta

Como bien dice Sam Walker, “Los capitanes de nivel uno eran personas concienzudas, de principios e inspiradoras, y conectaban con sus compañeros de tal forma que incrementaban su rendimiento. Lejos de guiar desde una posición aventajada, evitaban los grandes discursos, huían de los focos y realizaban tareas difíciles e ingratas en la sombra. Todo esto nos lleva al estudio que realizó Reuven Gal, en 1982, y observando los expedientes militares de 283 soldados de su país llegó a la siguiente conclusión a modo de ecuación: LIDERAZGO=PxMxD, en la cual:

-P, hacía referencia al potencial, al don, al talento, que reside en una persona.

-M, hacía mención a la motivación de una persona en su carrera, en su persecución por alcanzar sus objetivos, sus metas.

-D, tenía que ver con desarrollo. Es decir, la capacidad de una persona para poner en marcha todos los mecanismos necesarios para estar a la altura del papel que se exige, y demostrar que tiene las cualidades adecuadas.

Dicha ecuación terminaba con la siguiente conclusión por parte de Sam Walker: “Los líderes deben aprender a convertirse en un prisma a través del cual se filtren las percepciones del grupo, y también a manipular esas emociones de un modo que eleve a los demás en lugar de intranquilizarlos confirmando sus temores.”

Es sorprendente cómo existe esa relación directamente proporcional entre el liderazgo bien entendido y ejercido en relación con el rendimiento de las personas que están alrededor, cómo afecta el mismo en sus emociones, en sus sensaciones, en sus creencias, en sus convicciones en relación a la capacidad de alcanzar un objetivo grupal o no. Fernando Torres, Andrés Iniesta, y Xabi Prieto son los claros ejemplos de cómo un liderazgo invisible basado en el compromiso, en el sentimiento de pertenencia a un club, a una identidad, a un ideario, a unos valores, puede llevar a generar ese compromiso por parte de sus compañeros que multiplique el rendimiento del equipo. Sin alardes superficiales, manteniéndose siempre alejados de los focos, con una humildad que alcanza cotas nunca vistas, han conseguido que ayer muchos nos emocionásemos viendo sus respectivas despedidas, a la vez que arrojasen un poco de esperanza en quienes a día de hoy seguimos creyendo que podemos lograr una sociedad mejor. Gracias por todo lo que nos habéis enseñado, de corazón, y que lo mejor aún esté por llegar para los tres.

Xabi Prieto

Les deseo que tengan una muy buena semana, y que recuerden la importancia de dejar un legado en las personas con quienes convivís en vuestro día a día. Eso es lo que han hecho ellos, y pueden creer que no hay mejor manera de sentirse pleno que aportando semillas de árboles que jamás veremos terminar de crecer. Un fuerte abrazo, de corazón a corazón.

“Los líderes se hacen, no nacen. Se hacen mediante un duro esfuerzo, que es el precio que todos tenemos que pagar para lograr cualquier objetivo que merezca la pena.” (Vince Lombardi)
“La teoría de Hackman consta de cuatro principios: 1-. Los líderes eficaces saben unas cuantas cosas. 2-. Los líderes eficaces saben cómo hacer unas cuantas cosas. 3-. Los líderes eficaces deben ser emocionalmente maduros. 4-. Los líderes eficaces necesitan cierto coraje personal. (Richard Hackman)”
“Mejoramos de estatus más deprisa, y de manera más fiable, actuando como si mereciéramos justo un poquito menos de lo que de veras merecemos.” (Deborah Gruenfeld)
“Un líder que no tema enfrentarse al jefe, o al jefe del jefe, o que tan solo se levante en medio de una reunión para decir: Esto es lo que estamos haciendo mal, constituye un componente esencial de la excelencia.” (Sam Walker)”
“Cuando un líder hace algo extraordinario en el terreno de juego, eso libera energías que ni siquiera sabías que tenías.” (Philipp Lahm)



 

Más allá de lo que puedas imaginar

“No sé donde está el límite, pero sé dónde no está.” (Josef Ajram Tares)

Hacía mucho tiempo, años, que no entrenaba a nadie de manera personal, simplemente porque no me gusta. No entra dentro dentro de esos contextos que me apasionen, y por tanto siempre desestimé esa vía. Y esa fue la explicación que le daba a Gemma, mi amiga, una persona a quien quiero con todo mi corazón, mientras realizábamos nuestra primera sesión de entrenamiento un lunes dos de Abril, aprovechando la pedazo de tarde que hizo. Pero efectivamente, ella fue la excepción. Decidí entrenarla porque, en mi interior, supe que más allá de los cambios físicos, fisiológicos, que pudiera experimentar, el más grande y más importante podría ser el anímico. Y solo por esa razón, quería ponerme en ese reto con ella.

Normalmente sucede que cuando te planteas retos, poco o nada puedes imaginar sobre tu progresión. Y es este el primer gran punto importante más que en el entrenamiento, en el acompañamiento personal (como luego lo llamaría ella): 1) Poner un reto que sea alcanzable, pero a la vez ambicioso, motivador, que nos ponga a prueba y nos lleve al límite. Un límite que en realidad, nunca sabremos dónde está. Y esta fue la pregunta que me plantee: ¿Qué reto podríamos poner con vistas a un mes? Es mucho más realista trabajar por objetivos, por metas que se puedan alcanzar; con todo lo que supone además a nivel anímico la consecución de ese logro.

unstoppables

Por tanto, con esa intención cierto día le dije a Gemma: Oye, he pensado que ya que nos hemos puesto a entrenar, necesitamos una meta en mente donde focalizar nuestra atención, nuestro…para qué. Y he pensado que podíamos hacer la Spartan Race, hay diversas modalidades pero dentro de ellas, la modalidad Sprint creo que en un mes es asumible prepararnos para ella. Cuando le enseñé el vídeo…me encantó su cara de “vamos a por ello Pablo, a cholón”. Y desde ese preciso momento, no solo teníamos un objetivo en mente, sino que incorporamos también nuestro nombre de equipo: UNSTOPPABLE’S TEAM. Equipazo que lo formábamos ella, Iñaki, y yo. Dicen que los mejores equipos están formados por tres personas, ahora doy fe de que es verdad.

Poco a poco fueron cayendo los días, de la misma manera que cae una ficha de dominó. Es curioso la analogía que hay entre el juego de caída de fichas de dominó, y la secuencia de entrenamientos programada de cara a un objetivo, ¿verdad? El trazado de las fichas debe estar perfectamente diseñado, la colocación, orientación de cada una de ellas, determinará que la caída de todas ellas finalmente haga descubrir la figura que queremos mostrar: 2) Los pequeños detalles marcan la diferencia. Atender en este caso no solo a la carga física de cada día, sino al acompañamiento que se hizo, saber aportar ese puntito de humor, de motivación, de generar confianza en las otras personas de que ese reto no solo es asumible, sino que se va a conseguir. Porque cada detalle, cuenta.

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Pasadas dos semanas y media, aún recuerdo la cara de Gemma por ver las repeticiones que hacía en cada ejercicio, el peso que levantaba en las máquinas de polea, el tiempo que estábamos corriendo, en la bicicleta, en la elíptica; y el número de abdominales que éramos capaces de acometer cada día, rechistando eso sí porque todo cuesta, pero haciéndolos. Esa cara suya de felicidad, por verse en un punto que no esperaba, por ver que realmente los cambios se estaban dando, el avance se estaba produciendo, y que poco a poco cada vez estábamos más cerca de sentir que podíamos asumir esa prueba. Honestamente, he visto y veo a Gemma como hacía mucho tiempo no la veía; por la cantidad de trabajo que ha tenido y tiene, por todas las responsabilidades que su vida conlleva. Y aún con todo, en modo avión bajando a entrenar en numerosas ocasiones días seguidos a las 8:15 de la mañana por ser el único hueco disponible. Todo cuesta; pero verlo de esa manera constante, perseverante en el tiempo, a mí me emocionaba y mucho. Decía en cierta ocasión mi amigo Álvaro Merino, que “la mejora es una mezcla de responsabilidad y esfuerzo sostenidos en el tiempo”. Esto nos lleva a: 3) Capacidad para ser constante en aquello que quieres, que persigues, teniendo al mismo tiempo presente la importancia de disfrutar del proceso, del camino que recorres hacia la meta. Porque sabes que esa meta no es nada más que el inicio de otro reto, de otro camino. 

A falta de una semana y media, aproximadamente, fui pensando de qué manera hacer el recorrido especial, qué componentes podrían ser significativos en el propio recorrido del trayecto. Pensé que sería vital que Iñaki estuviera, por habernos acompañado en todo este proceso, por lo importante que es tanto para mí como para Gemma su presencia, su persona, su sentido del humor, su vitalidad, su honestidad; Iñaki tenía que estar allí con nosotros. Se me ocurrió que podía ser bonito escribir frases que para los dos fueran motivadoras, en las camisetas de nuestra querida universidad Francisco de Vitoria, pero de una manera especial. En mi camiseta irían escritas las frases de Gemma, y en la suya mis frases, de tal manera que si existiera algún momento duro, pudiéramos llevar nuestra atención hacia la lectura de esas frases: 4) Visualizar tus objetivos, con sus dificultades, sus posibles problemas, y qué soluciones podemos dar, o mejor dicho, que podemos dar de nosotros en esas situaciones para salir adelante. Es un símil potente con nuestra vida diaria, en la cual se plantean dificultades, adversidades, que debemos contar con su presencia, pero ser plenamente conscientes de que podemos afrontar lo que venga.

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Y así con todo, llegó el día de la prueba, de nuestra Spartan Race Sprint en la modalidad Age Group. Nervios, hormigueo, y esa sensación tan bonita de enfrentarte a lo desconocido, al reto que querías, a la meta que te habías puesto en tu mente justamente hace un mes. Iñaki si quedaría con Blanca esperándonos, e intentando seguir nuestro recorrido en la medida en que les fuera posible, y nosotros dos entrando ya en el circuito para asumir el primer muro de los muchos que nos encontraríamos, el cual deberíamos pasar por encima. Comenzaba la cuenta atrás, lágrimas de emoción por estar donde queríamos estar y asumir el reto que queríamos. Nuestra cámara Go Pro grabando “inside” desde dentro, mientras que Iñaki no perdía detalle con su teléfono móvil desde fuera. Comenzaba la cuenta atrás….10…9…8…7……Salimos¡¡¡¡¡

No quiero aburrirte querido lector con toda la descripción de la carrera, con todos sus obstáculos, pero sí quiero quedarme con la esencia de alguno de ellos:

-La cara y las exclamaciones de Gemma, por haber superado con total éxito los primeros muros ella sola, sin necesidad de ayuda, y por tanto sin necesidad de hacer los burpees (malditos burpees, por cierto).

-Cuando primero entramos en el río hasta la cintura, y luego nos tocó nadar; aguantar ese frío, esa temperatura tan baja, y sin embargo ahí seguimos, sin parar de nadar, sin parar de movernos, hasta que otra vez volvimos a pisar tierra.

-Ese instante en el que se termina la incesante cuesta, y Dios nos regala una panorámica espectacular ante nos quedamos asombrados, emocionados. Después de cada desgaste, siempre hay algo bonito que contemplar.

-El momento de la prueba de la cuerda, que yo no fui capaz de superar y ella aguantó 30 metros colgada de manos y piernas, avanzando, peleando por no caerse y tocar el suelo. Todo lo que pasó por esa cabeza, y que solo lo sabe ella, hasta conseguir tocar la campana. Bajar de esa cuerda, verla llorar de emoción, cómo me lo contaba, y seguir corriendo hacia el siguiente obstáculo. Siempre avanti, siempre hacia delante.

-Ese tramo final de carrera donde nos esperaban Iñaki y Blanca, para hacerlo juntos los 4, sin parar de correr, sin parar de animarnos ellos, que teníamos que seguir, que ya no quedaba nada, siendo conscientes de que ya íbamos con un cansancio notable. Ese aliento, ese empuje, ver sus caras, tanto a mí como a Gemma nos dio la vida.

-Por último, uno de los muros finales, después de salir de la ciénaga de barro, y miro que Gemma se queda enganchada, lo que viene siendo “ni hacia delante ni hacia atrás”. Ambos sabíamos las reglas, no se puede ayudar. Miré al voluntario, y en esa mirada le dije todo: “Tengo que ayudarla, no podemos quedarnos en la orilla, merecemos llegar.” Y él, con un solo gesto me dio el suficiente motivo para agarrarla y subirla hasta donde estaba yo. Rompió a llorar, otra vez esa emoción que invade a una persona que sabe, está a punto de lograr el reto que se había marcado, y que tanto nos había costado. No era justo que nos quedásemos ahí. Le dije que tranquila, que llorase lo que tuviera que llorar, porque ya casi estábamos, ya lo teníamos.

-Y la imagen más bonita, cuando Iñaki (una vez más tú, querido amigo, tan importante para mí, para Gemma) nos pasó a Blanca para que terminase la prueba con nosotros saltando por encima del fuego. Blanca diciendo que no podía, y nosotros dos agarrando fuerte sus manitas, comenzamos a correr hacia ese fuego, pasando por encima de él, cruzando la meta…y allí nos esperaban las dos voluntarias con las medallas, con esa medalla que certifica el conseguir completar el recorrido. Con una medalla especial para Gemma, diferente a la mía, más molona, mas chula, más bonita, porque simplemente se lo merecía. Cualquiera que la hubiera visto competir esa mañana, sabía que se lo merecía.

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5) La libertad está en cómo vivo aquello que me toca vivir. Y esto, creo que se puede extrapolar a cualquier contexto, a cualquier situación, en la que nos encontremos. Como diría Jim Collins: “Perdurar o caer, sobrevivir o desaparecer depende más de lo que tú te hagas a ti mismo que de lo que el mundo te haga a ti.” 

Termino de escribir estas líneas aún con el cuerpo tocado por pasar la Spartan Race de ayer, pero muy emocionado por ayudar a una persona a conseguir sacar su mejor versión, en un contexto en el cual ella tenía dudas. Pero mi conclusión de hoy la cierro con que todos tenemos dudas, preguntas, a las cuales buscamos respuestas. Somos nosotros quienes tomamos nuestras decisiones, de la misma manera que somos el producto de nuestras decisiones, pero cada vez tengo menos dudas en que la vida, compartida, sabe doble. Que todos los días sale el sol, Txipirón; que la vida mola y mucho; que nos tomamos muy en serio la felicidad; que el amor es el camino; que somos el amo de nuestro destino y capitanes de nuestra alma; que si luchamos podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos; porque juntos podemos ser llegar a ser… UNSTOPPABLE’s. 

Con todo lo vivido en esta tremenda Spartan, volvíamos de vuelta en el coche los cuatro cuando llamé a mi madre por teléfono, activando el altavoz para que pudieran escucharla, después de haberle mandado las fotos que nos habíamos hecho, y después de decirle también que la medalla de Finisher que me colgaba del cuello era su regalo del día de la madre por todo lo que había supuesto, y supone para mí tener una madre como ella. Lo que mi madre le contestó a Gemma mientras hablaban hizo que, por un momento, fuera a mí a quien se le formase un nudo en la garganta: “Te creo Gemma, porque lo que ha hecho hoy contigo lo lleva haciendo conmigo desde que nació, tirando de mi para que todo saliera bien, cuando él peor estaba. A veces creo que es demasiado valiente, pero le admiro por esa capacidad para afrontar todo.” Justo en ese momento, el que lloraba de emoción junto con el tremendo silencio que se hizo en el coche, era yo.

Es probablemente en esos momentos cuando uno llega a comprender, entender, ser consciente, del alcance que puede tener tu actitud en el estado anímico de las personas que tienes a tu alrededor. No entiendo otra manera de vivir y entender la vida, que no sea desde el liderazgo invisible que me enseñó mi amigo Álvaro Merino, el cual no es otra cosa que hacer que todo funcione sin que tu presencia se note.

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Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y sigan persiguiendo esos retos.

 

 

 

La cuestión de ser profesor

“¿Cuál es el resultado que buscamos? No, desde luego, un híbrido consecuencia de la yuxtaposición de conceptos filosóficos o teológicos junto a los científicos. No se trata, tampoco, de que el profesor de Matemáticas o el de Informática expliquen Metafísica o Teología en sus clases, sino de que en sus explicaciones, en su trato con los alumnos, en su comunicación, y partir de los contenidos de su materia, les remitan a las preguntas fundamentales, a la verdad, al bien, al por qué de las cosas. Se trata de replantear cada una de las asignaturas superando los límites de cada área de conocimiento, ampliando horizontes y buscando en nuestra enseñanza una dimensión mucho más profunda”. (María Lacalle Noriega)

Hace unas semanas que me encuentro leyendo, estudiando, y reflexionando el libro de María Lacalle Noriega, y cuando me encontré delante de ese párrafo me vino a la mente el comienzo de las clases de la Especialidad de Educación Física, en nuestro Máster de formación en profesorado porque honestamente para mi suponía un reto mayúsculo. Tenía muy claro el perfil de alumno que iba a encontrarme, con una franja de edad bastante amplia, lo cual implica mayor exigencia por la experiencia que puedan tener, por su capacidad, y muchos factores que hacían ya complejo no solo el hecho de impartir clase, sino que voy un poco más allá. Con esto me refiero a tu capacidad para asombrar, para sorprender, y que eso combine con la utilidad de ese conocimiento o herramientas que compartes con tus alumnos/as.

En aquel momento, en esa primera clase de un sábado 18 de Noviembre, tomé nota de las expectativas de ellos, de las suyas conmigo y con la asignatura. Hubo quien hasta me dijo de manera honesta, clara, y breve: “Tengo puestas todas mis expectativas en ti, y en lo que pueda llevarme de la especialidad.” Todo cuanto me dijeron, todos los mensajes que me transmitieron, solo pude tomar nota de manera cuidadosa para después elaborar el mapa mental en mi cabeza de cómo rediseñar, repensar, replantear, mi asignatura de la Especialidad. La conclusión a la que llegué es que querían retos, sentirse expuestos, probarse como profesores, desarrollando a la vez sus habilidades como tal; y me dije: Pues habrá jaleo, habrá retos. Además, me parecía totalmente lógico.

 

De tal manera que cuando comenzamos la asignatura de Didáctica, tuve muy presente esta información organizando dicha asignatura de la siguiente manera:

1)- Role Playing: Con el fin de que cada uno de ellos viviera en su piel, de manera directa, lo que es tener un profesor con una personalidad determinada, y al revés. A quien le tocase ejercer el rol de profesor, saber lo que se siente cuando un alumno te pone contra las cuerdas, en el más absoluto sentido de la palabra.

2)- Desarrollo de las sesiones de micro enseñanza: Durante varias clases, debían preparar previamente el contenido de la sesión que querían llevar a cabo, para luego realizar una sesión de micro enseñanza de una duración de 20-25′, siendo grabados para después recibir una valoración del resto, con 18 comentarios, feedbacks, que llegaban a su email de manera privada con el fin de poder atender a pequeños detalles que de otra manera, cuando nos encontramos inmersos en la tarea docente, no los percibimos.

3)- Open Space: Dinámica con la cual, el pasado viernes, finalizamos las clases no solo de la especialidad sino también de todo el Master. Semanas antes hablé con mi amigo Álvaro Merino, le comenté que había dejado a propósito la última tarde de clases libre porque quería finalizar de una manera chula, práctica, que dejase un buen recuerdo en ellos pero sobre todo, que les pusiera en el eje de todo cuanto se desarrollase en esa clase. Y él me comentó de esta dinámica, la cual hace que se generen una serie de comportamientos en el transcurso y desarrollo de la misma que vale la pena poner en juego.

open space

A día de hoy, escribo estas líneas sin saber mi valoración como profesor este año, por tanto no tengo nada que me haga escribir de manera subjetiva. Entonces, ¿por qué el post hoy va de esto? Tan sencillo como decirte, querido lector, que lo que he podido vivir este año con ese grupo de la especialidad de Educación Física ha sido increíble, por todo lo que me han enseñado ellos a mi, por sus comentarios, sus reflexiones, sus conclusiones, sus análisis; absolutamente todo ha sido enriquecedor para mí. Esta experiencia me lleva a la conclusión de que las personas, ante todo, queremos que nos ilusionen, que nos pongan a prueba, que nos enciendan una mecha de motivación, ganas por mejorar, intención de ir a más, de probarme y retarme de manera constante.

Me he dado cuenta de que es imprescindible mostrarte tal y como eres. En mi caso, contarles mi historia, por qué entiendo la educación, la vida, de la manera en la que la concibo porque consideraba importante este detalle. Que supieran que todo lo hago, lo pienso, lo reflexiono, con un por qué y un para qué, porque la vida sin sentido no sirve absolutamente de nada. Esto unido a una actitud de humildad, de predisposición a ser medio y no protagonista (los protagonistas son ellos, nuestros alumnos), hace que se consiga un estado de flow, que permite que ellos también cuenten un poco de su historia, de esas que salen del corazón, porque todos tenemos una historia que contar, y como diría mi amigo David; una particular Copa de Europa que ganar.

He aprendido que para ser un buen maestro, un buen docente, no sólo debes controlar a la perfección los conocimientos de la asignatura que impartas sino, yendo un poco más allá, debes entender con la misma perfección a los alumnos que tienes delante. Y entenderles es conocerles, es saber cuáles son sus inquietudes, sus expectativas, pero también sus miedos, sus temores, sus dificultades, porque enseñar es asombrar, es sorprender, es enamorar, es enganchar a tus alumnos cada día. Por eso ser docente, ser un maestro, exige tantísimo, porque no sólo transmitimos conocimientos, sino que debemos generar los contextos necesarios para emocionar, porque es en la emoción donde reside el aprendizaje que perdura en el tiempo.

Solo me queda darles las gracias a ellos, a todos y cada uno de los que componen ese TEAM que me ha hecho vibrar en las clases, que han sacado lo mejor de mi, que me han emocionado y aportado tantísimo a mi crecimiento personal y profesional. Os deseo lo mejor, que tengáis suerte en esa búsqueda de oportunidades, y que comencéis desde ya a generar oportunidades porque el talento lo tenéis, eso os lo aseguro.

Y a ti, querido lector, desear que hayas disfrutado del puente (si lo has tenido), así como animarte que a sigas brillando cada día con la mayor intensidad posible. Tu luz, es la referencia en el camino de muchos; no te apagues nunca. Un fuerte abrazo, y disfruten de la vida lo máximo posible.

“Ser maestro es convertir el conocimiento en experiencia y la información en vida compartida por el alumno.” (Massimo Borghesi)
“Debemos ser conscientes de que la más fuerte de las influencias que ejercemos no procede de lo que decimos, sino de lo que somos y hacemos. Esto último crea la atmósfera, y el alumno va poco a poco absorbiendo todo como por ósmosis, a veces hasta sin darse cuenta. Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra.” (María Lacalle Noriega)
“El saber que se transmite a los alumnos en la universidad se hace persuasivo para el alumno cuando se encarna en personas, es decir, cuando encierra una verdad sobre la que se puede tener experiencia y dar testimonio. Por eso, toda la personalidad del profesor interesa y afecta a los estudiantes: su competencia pedagógica, el dominio de la materia que enseña, y también sus cualidades humanas y morales, su cultura general, su manera de evaluar, su forma de relacionarse, etc. Todo tiene una repercusión decisiva en la formación del alumno.” (María Lacalle Noriega)
“La libertad está en cómo vivo aquello que me toca.”
“Aprenda para la vida; cuestiónese todo.”

grupo especialidad EF

Chester: Charla completa con Jesús Calleja

 

No existe la respuesta correcta

“Ser libre, así que de eso se trata, de cortar la cuerda, de poner un poco de locura propia a la vida y tomársela medio en broma, medio en serio, se trata de reírse de vez en cuando de uno mismo y darnos poca importancia, de relativizar, asomarnos al abismo de la vida o de la muerte y sonreír ante lo que allí vemos. Cada vez que lo hacemos, nos volvemos más ligeros, aliviamos la carga y nos concedemos, por fin, vivir por encima de nuestras realidades. La vida como un embarazo, todos los días la fecundamos o nos olvidamos de hacerlo, todos los días se pueden vivir como una oportunidad para sentirse libre y ejercer nuestra libertad, aunque sabemos que tenga un coste en forma de malentendido, herida, enfado, o crítica.” (Luis Castellanos)

El miércoles pasado celebrábamos en la Universidad el día del patrón de nuestra facultad de CCAFYD, y con ese motivo fue un no parar, un día intenso de los que te dejan exhausto pero que te permiten irte a la cama con una sonrisa. Y también, con muchas reflexiones en la cabeza. Porque ese día, ese pasado miércoles, participaba en mi primer triatlón (en este caso un triatlón sprint indoor).

Fue de esos días que aún tocando madrugón, te levantas como un auténtico avión de la cama (me viene pasando a menudo, probablemente porque por fin estoy trabajando donde quería estar); pero era una sensación especial por ser algo nuevo, un reto diferente, y encima tenía la suerte de hacerlo con tres personas increíbles que tengo por amigos. Lógicamente podrán entender, y hasta disculpar, que fuera ya desde primera hora de la mañana quien pusiera la nota de humor, apareciendo con un bañador de playa, muy bonito eso sí, pero claro de playa, y no equipado en plan “pro” como podrá comprobar el querido lector en la foto. Mi transición de la piscina a la bici, obviamente, tuvo que ser en el vestuario a la mayor velocidad posible.

Tras avisar a las personas encargadas de la organización de que sin el aparato, y con el tapón en mi oído izquierdo, o me gritas mucho o igual hago 600 metros nadando en vez de 300, nos dispusimos a darle zapatilla al tema. Pueden entender queridos lectores que competía contra aviones, tiburones del mar, que en poco más de tres largos me dejaron atrás pero mi idea era terminar haciendo el mejor tiempo posible. Hay que añadir también que todos se preocuparon porque no llevaba gafas; tranquilos hombre toda la vida me he metido sin gafas, y hoy no va a ser excepción, todo en orden.

Después de finalizar la piscina, y tras la veloz transición en el vestuario, me dispuse a ponerme en la bicicleta, a pedalear, “a cholón”, como si no hubiera un mañana. Pero vaya si llegó el mañana oiga, en el km 6 de hecho, notaba cómo las piernas empezaban a cargarse a pesar de tener cuidado con la hidratación bebiendo agua con cierta frecuencia. Comenzaba a empinarse la cuesta, y de qué manera mire, una cosa bárbara. Mi compañero de CCAFYD Pablo no paraba de repetirme que pillase una buena frecuencia de pedaleo, y eso hice, concentrarme en coger un buen ritmo que me permitiera avanzar, en progresión, pero que no me pegase un viaje en el gemelo. Los dos últimos kilómetros, honestamente, se me hicieron eternos por más que no paraba de escuchar temazos en la sala de spinning, pero terminé.

De ahí corriendo a la cinta, a por los últimos 2,5 kilómetros pero notando desde el primer momento que las piernas estaban tocadas, no mucho pero oiga decían: “Eh, que estamos aquí, ¿eh?” Yo dije que ya, que ya lo sabía, pero que esto había que terminarlo; porque cada cosita, cada proyecto, cada tarea que empiezo, la termino. De esa manera transcurrieron esos kilómetros, o de aquella manera se podría decir, que si agua va agua viene, que si “vamos, que no queda nada”, “dale, que estamos terminando”, y todo tipo de mensajes que nos decíamos entre nosotros con el fin de dar lo mejor, de superar ese reto, y terminarlo. Sinceramente, la sensación cuando terminé fue increíble. No me dio para pensar mucho porque justo después empezaba el torneo de pádel, y más tarde el torneo de fútbol 7 al que estaba inscrito con otros compañeros de CCAFYD. Pero tras una semana, esta experiencia tan bonita da para varias reflexiones:

-Que debemos llorar menos, y movernos más por conseguir aquello que perseguimos.

-La importancia de cuidar nuestro lenguaje, la manera en que mantenemos un diálogo interno con nosotros mismos cada día de nuestra vida, es vital para ser felices haciendo lo que hacemos.

-Creo que nos equivocamos buscando la certeza absoluta, la respuesta correcta; cuando es mentira porque ni existe, ni va a existir. Lo que debemos buscar es vivir de la manera correcta, siendo coherentes con aquello en lo que creemos y estando bien seguros de que estamos aprovechando el tiempo al máximo.

-¿Y cómo se aprovecha el tiempo al máximo? Con sentido del humor, riéndote a carcajadas, motivando a otros a que se rían, a que saquen lo mejor de ellos y ellas mismos/as. Cada vez tengo más claro que el tiempo es el único aspecto de nuestra vida que no vuelve, que no podemos recuperar, de modo que si tienes la corazonada de hacer algo, arriésgate y hazlo, siendo tú mismo. Enamora a los demás con tu manera de ser, con tu sonrisa, con tu alegría, con tu esencia a fin de cuentas.

-Hay una frase de Enhamed que me encanta en el vídeo (el cual, como siempre, te recomiendo que veas), que dice así: “La pasión no se encuentra, se crea.” Y estoy de acuerdo, de la misma manera que la motivación no se encuentra. Pasión y motivación son elementos que tú debes ser capaz de crear, de generar en ti de manera intrínseca porque solo de ese modo tú serás capaz de hacer que ambos aspectos perduren en el tiempo.

-La importancia de visualizar previamente todo aquello que te propones o vayas a acometer, bien sea una reunión importante, una clase, tu partido de fútbol con los chavales, la cita con la chica que te gusta y no sabes cómo hacer para dar buena impresión (el lugar, la música; porque cada detalle importa y lo sabes). Visualizar es entrenar tu mente, a la vez que preparas tu capacidad para anticiparte a los imprevistos.

-El triatlón en sí era algo que jamás había hecho; de la misma manera que mi amiga Gemma jamás había hecho la prueba de entrenamiento que le plantee la semana pasada, pero…¿acaso somos expertos en algo?¿no nos la jugamos todos los días, en mayor o menor grado? Nunca se tiene la certeza absoluta de que eso que emprendemos, saldrá bien. Pero si algo tenemos presente como le dije, es que “la primera vez que nos ponemos frente al obstáculo, impone, claro que impone; además nos es malo que imponga porque tomamos cuidados que son necesarios, pero lo afrontamos. La segunda vez, vamos mucho mejor, la tercera, vamos lanzados,…la décima, pasamos por encima como aviones.” Así con todo, hasta que te das cuenta de que no hay mejor manera de aprovechar y exprimir la vida, que obteniendo de cada vivencia una experiencia, un aprendizaje, que sin duda nos hace mejores.

Lo más bonito de todo esto fue ya por la noche, sentado en mi sofá que no tenía ni fuerzas para levantarme, me mandaron un fotón (la que veis más abajo), y se la envié entre otros a mi amigo Jorge. Y la respuesta me emocionó mucho: “Después de tantos años ahí estamos, al pie del cañón pedaleando juntos.” Así es, desde los 20 años pedaleando, caminando juntos, y ahora trabajando juntos. ¿Y no es bonito emocionarse, al echar la vista atrás y ver el camino recorrido?¿No es más maravilloso aún todavía, si cabe, mirar al frente y ver el horizonte que aún está por descubrir? Sin duda, no existe la respuesta correcta; lo único que existen son los lugares correctos y las personas adecuadas.

Os deseo una semana increíble, en la que por fin parece que sale el sol, huele el campo a inmensidad de flores, y en consecuencia…la sangre se altera. Disfruten de la vida, ese es nuestro deber al levantarnos cada mañana, y rían, rían mucho, todo lo que puedan que ya habrá momentos peores. Un abrazo muy grande; siempre avanti.

Os dejo una reflexión de Luis Castellanos:

“Tengo en mi vida pequeños deleites capaces de detener el pensamiento automático y temible de que una leona me quiere comer, como cuando disfruto enormemente de echar unas canastas con mis hijos, momento zen en el que se me olvida absolutamente todo lo que me inquieta, o cuando voy al mercado y luego le preparo a Almu, mi mujer, un atún rojo al punto en salsa de tomate con albahaca que trajimos del pueblo. Necesitamos todos de esos pequeños instantes en que le decimos a nuestro cerebro que pare, que de momento no vamos a arreglar nuestro mundo y que preferimos disfrutar de él con sus imperfecciones. Se trata de esos pequeños lujos que nos damos después del ataque despiadado de una leona y, sencillamente, como hacen las cebras, nos dedicamos a pastar y a disfrutar de la vida.”

UFv triatlon

(Día del patrón de CCAFYD, comenzando con un triatlón indoor)

 

Desprendido de sí mismo

“Sólo porque usted no está realmente desprendido de sí mismo, por eso lo siente. Y sin embargo, es todo muy sencillo. De una simple hoja de bambú usted puede aprender de qué se trata. Bajo el peso de la nieve se inclina, más y más. De repente, la carga se desliza y cae, sin que la hoja se haya movido. Igual que ella, permanezca en la mayor tensión posible hasta que el disparo ‘caiga’. Así es, en efecto: cuando la tensión está “cumplida”, el tiro tiene que caer, desprenderse del arquero como la nieve de la hoja, aún antes de que él lo haya pensado.” (Zen en el arte del tiro con arco) 

Esta explicación me pareció sublime, magistral, y maravillosa a partes iguales. El arquero, en su afán de entender y aprender el arte del tiro con arco, no alcanza a comprender cómo realizar el perfecto tiro de la flecha al blanco. Todo ello, toda esta maestría, lleva al autor a ocupar un libro para lograr transmitir que la clave está en en ese concepto de “desprenderse de sí mismo”.

¿Pero de qué hablamos cuando nos referimos a este término? Para mí, lo que he logrado entender durante el viaje en este libro, es que nuestra atención debe estar enfocada en el proceso, única y exclusivamente pues solo de esa manera lograremos realizar el tiro perfecto, manteniendo incluso olvidado por completo el blanco. De hecho, el maestro pone un ejemplo práctico al aprendiz llevándolo a una sala completamente a oscuras, sin saber exactamente dónde está el arco; sostiene el mismo, realiza todo el ritual, disparando la primera flecha y acertando de lleno en el blanco. No conforme con ello, saca una segunda flecha, vuelve a realizar todo el ritual de manera meticulosa, para atravesar por completo la primera flecha, ajustando la segunda en el mismo blanco.

tiro con arco

El arte del tiro con arco, al igual que el arte de la espada, no pretende lograr una eficacia máxima de matar al adversario, sino que tiene que ver con algo mucho más profundo, un concepto que va mucho más allá, con una trascendencia enorme en el desarrollo de la persona que tiene que ver con el aprendizaje, el autoconocimiento, la capacidad de fluir en cada instante sin tener presente nada más que el gesto o acción que estoy realizando. Ser capaz de mantener mente y cuerpo alineados, en la misma dirección, con el mismo sentido, con un control absoluto sobre el ser para estar. De hecho, es tal el trabajo de ese concepto de fluidez, de lograr que no se pueda discernir el comienzo y el fin de cada acción, sino entender que es un todo, que se encuentra en el tratado del arte de la espada otro ejemplo muy clasificador.

“El aprendiz ha de adquirir un nuevo sentido o, mejor dicho, una nueva presencia de todos sus sentidos que le permita esquivar, como presintiéndolos, los golpes que lo amenazan. Una vez que domine ese arte de hurtar el cuerpo, ya no tendrá necesidad de seguir con indivisa atención los movimientos de su enemigo o de varios enemigos a la vez. En el mismo instante en que ve y presiente lo que está por suceder, ya se ha sustraído instintivamente a los efectos de tal acción, <> entre percibir el peligro y esquivarlo.” ¿No es maravilloso? Estar tan metido en el desarrollo, que no seamos capaces de diferenciar cuándo comienza y termina cada movimiento.

¿Acaso no debería ser ese el fin último en la vida? ¿Disfrutar de cada momento, de manera plena y absoluta? Nos condicionamos demasiado por el resultado final, por la evaluación, cuando deberíamos poner nuestra atención en los pequeños detalles, en el proceso, en el armado y construcción del proyecto, ser muy atento y cuidadoso con cada gesto, con cada acción que realizamos. En cada segundo, en cada minuto, en cada hora que vivimos; ahí está la clave para saber fluir como ser, para estar, para conocer, y saber reconocerse.

Vivimos demasiado condicionados, con elementos que terminan por condicionar y distorsionar nuestro foco de atención. En las últimas reflexiones que he venido haciendo en mi mente, a mi manera de verlo, creo que sólo deberían ocuparnos dos conceptos: congruencia y honestidad, ambos referidos primero conmigo mismo. Mantener mi congruencia entre lo que digo y lo que hago de manera constante en el tiempo, así como ser honesto conmigo mismo, teniendo presente la manera en la que vivo siendo consciente de cuáles son mis valores, y si realmente son innegociables, me lleva a generar un autoconcepto firme, sólido, sin fisuras, que a su vez genera confianza no sólo en mí sino también en las personas que tengo a mi alrededor.

¿Y por qué considero todo esto tan importante? Porque quien posee congruencia en sus palabras y actos, quien es honesto hacia su persona, construye un autoconcepto real y verdadero, siendo coherente con lo que cree oportuno hacer, con las decisiones que toma, con las amistades que tiene, y con el trabajo que busca. Probablemente no serán los mejores trabajos, ni las amistades que todos querríamos tener (o sí, no lo sabemos ni debemos juzgarlo); lo que tengo muy claro es que quien tiene un autoconcepto firme, estará en disposición de comenzar a ser coherente con aquello que persigue, aquello que le motiva a levantarse de la cama cada mañana, a fluir, a disfrutar del momento, sin prestar atención a lo que vendrá después, al resultado final.

tiro con arco 2

Construyamos el futuro disfrutando del presente, teniendo claro quiénes somos, para lograr estar en ese preciso instante de manera verdadera y auténtica.

Os deseo una muy buena, les mando un fuerte abrazo, y comparto dos vídeos que creo merece la pena detenerse a verlos.

“Nos volvemos sabios haciendo preguntas, y aún si éstas no son respondidas nos volvemos sabios, porque una pregunta bien hecha lleva su respuesta en la espalda, así como un caracol lleva su caparazón.” (Shunryu Suzuki Roshi)
“El punto más importante en nuestra práctica es tener un esfuerzo correcto o perfecto. El esfuerzo correcto dirigido en la dirección correcta es necesario. Si tu esfuerzo está dirigido en la dirección incorrecta, especialmente si no te das cuenta de esto, es un esfuerzo engañado. El esfuerzo en nuestra práctica debe ser dirigido desde el logro hacia el no-logro”. (Shunryu Suzuki Roshi)
“Si tu práctica es buena, sin que te des cuenta de ello llegarás a estar orgulloso de tu práctica. El orgullo está de más. Lo que haces está bien, pero se le ha agregado más. De modo que debes deshacerte de eso que está de más. Este punto es muy, muy importante, pero generalmente no somos lo suficientemente sutiles como para advertirlo, y vamos en la dirección equivocada.” (Shunryu Suzuki Roshi)