Invierte en tu patrimonio

 

“El dinero lo puedes tirar contra la pared; tus hijos pueden incluso no respetarte. Por eso, el único patrimonio que tenemos de verdad somos nosotros, y rara vez invertimos en nosotros.” (Michael Robinson)

El pasado sábado era especial, porque la clase que había preparado para nuestro grupo del Máster en la especialidad de Educación Física era un concepto de clase que nunca había hecho, que jamás había llevado a cabo. Y la ilusión por ver cómo quedaba todo, por percibir si era una experiencia positiva, productiva, para los alumnos, hacía que sintiese ese hormigueo producto de la inquietud, de lo nuevo, de la exploración. Como diría Idriss Aberkane en su libro, “Nunca se persevera tanto como cuando se ama lo que hace. La pregunta ¿Cuándo fue la última vez que hice algo por primera vez? es la misma pregunta que motivó a los “hombres honestos” del Renacimiento a explorar y practicar varias disciplinas de forma paralela. De Al-Ghazali a Miguel Ángel, Giordano Bruno, Leonardo Da Vinci o Richard Francis Burton, todos ellos tenían un punto en común: la pasión por lo nuevo, también conocida como neofilia.” Y es esto mismo, lo que me movía a sentir esas sensaciones durante esa mañana.

Obviamente no voy a lanzar ningún tipo de valoración sobre la clase, eso se lo dejo a quienes fueron los protagonistas absolutos: los alumnos y alumnas. En mi caso, quiero ir un poco más allá, enfocándome en el proceso, en el cómo se llega a este punto. La organización, la idea de cómo llevar a cabo la clase, no parte solamente de mí sino que implica una serie de reuniones  profesores míos en ese mismo Master, que ahora son compañeros y amigos, preguntándoles su punto de vista, cómo podía llevar a cabo la clase, qué material emplear, cómo grabarlo, cómo asignar los roles; lo que viene siendo todo el desarrollo completo. Todo ese proceso de creación de la clase, diseño, ideas, reflexiones, lo disfruté tanto como el mismo día que tuvo lugar dicha clase, y esto me lleva a pensar en el verdadero patrimonio que tenemos a nuestros alrededor, del cual muy pocas  veces somos conscientes.

En una sociedad tan marcada por el egocentrismo, por la individualidad, por la necesidad de validación (casi llegando al punto de adulación), es más necesario que nunca ser conscientes de cuánto y cuán valioso es el patrimonio que tenemos en nosotros, y alrededor de nosotros. Patrimonio en forma de personas, de amigos, de profesionales con más experiencia que nosotros, puntos de vista diferentes que enriquecen. Como dijo en su momento Jonas Salk, “Mi actitud es siempre la de permanecer abierto, la de continuar explorando, indagando. Creo que es el modo en que las cosas funcionan en la naturaleza. Hay muchas personas de mente estrecha, rígidas, pero esa no es mi inclinación.” Ni tampoco la mía; creo que pocas experiencias me gustan más que aquellas en las que escuchando, observando, opinando, y reflexionando, crezco. Me ayuda a sentirme más vivo, más pleno, porque sigo manteniendo la capacidad de disfrutar de lo cotidiano, de lo sencillo, pero a la vez, lo esencial.

Ojalá algún día entendamos, y sobre todo lleguemos a darnos cuenta a tiempo, de cuánta riqueza tenemos a nuestros alrededor en forma de personas, amistades, familia, que se transforman en vivencias, experiencias, aprendizaje, mediante los cuales no solo nos hacen mejor a nosotros, sino que suma también a aquellas personas con quienes convivimos. Este post es una invitación a la reflexión de cuánto inviertes en tu patrimonio, recordando siempre que una vida plena está estrechamente ligada a la siguiente pregunta: ¿Para qué estoy aquí? Dar sin esperar nada a cambio, entregarte a fondo en cada tarea que haces, te reporta un sentimiento de plenitud que no se puede comprar con ninguna cantidad económica. Porque todo lo que haces, y todo lo que vives, comienza a tener un significado, y eso supera a todo lo demás.

Concluyo con unas líneas extraídas del último libro que ahora me encuentro leyendo, estudiando, y reflexionando:

“Cuando nuestra entrevista tocaba a su fin, le pregunté si pensaba que su esfuerzo era contagioso. <<Creo que cuando ves a un compañero trabajando al máximo y darlo todo (no me refiero a mí, sino a cualquiera), lo que no puedes hacer es quedarte ahí y dejar que un jugador del otro equipo te pase por delante-me respondió-. Si todo el mundo está dando el cien por cien y tú das solo el ochenta, se nota. Así que creo que eso hace que todo el mundo dé el cien por cien.” (Entrevista a Carles Puyol, para el libro Capitanes)”
 “Haz lo que tu hombría te ordena; de nadie sino de ti mismo esperes aplauso; pues el que más probablemente vive y muere es quien hace y observa sus leyes, que a sí mismas se hicieron. Cualquier otra vida es muerte en vida, un mundo donde no moran sino fantasmas, un soplo, una brisa, un sonido, una voz, un tintineo de la campana del camello.” (Richard Francis Burton)
“Poco puede aprender el que no sabe desaprender.” (Richard Francis Burton)

Que tengan una muy buena semana, y sean felices. Un fuerte abrazo.

Charla completa con Michael Robinson

El capitán Jaime Nava, en su discurso con la selección española de Rugby

Rugby España

Fuente: (EFE)

 

30 Oportunidades

” Es esencial entender que las batallas se ganan en su mayor parte en el corazón de las personas” (Vince Lombardi)

Y probablemente eso mismo, afrontar cada pequeña o gran batalla entregando todo mi corazón en la tarea, ha sido lo que me ha llevado a estar donde estoy. Porque al final uno aprende que, lo que está en nuestra mano ante la adversidad, es simplemente pelear, presentar batalla, unir fuerzas, poner pasión, y afrontar la tarea de la mejor manera posible.

Ayer cumplía 30 años, una cifra que me parece preciosa, realmente bonita. Lo mejor de todo, es que si hace exactamente 6 años me dicen que los iba a cumplir de esta manera, sinceramente no me lo hubiera creído. Y era ese mismo pensamiento, al mismo tiempo que recordaba momentos especiales que he vivido durante esa franja de tiempo, el culpable de que se me formara un nudo en la garganta bastante considerable. Pero a su vez pensaba, bendita emoción, mereces emocionarte por eso.

Justo con 24 años asumía que era necesario operarme otra vez, porque las pérdidas de audición ya eran lo suficientemente significativas como para no atenderlas. Pero por más necesarias que fueran, eso no quita que no tuviera miedo a que otra vez la operación no sirviera para nada. Por aquel entonces además, sabía ya a qué se debía ese cansancio extremo que notaba a menudo, y por el cual tuve que cuidar mucho mis tiempos de descanso. A todo esto, súmale el no tener apenas trabajo, demasiado tiempo libre buscando motivaciones, algo a lo que agarrarme, a lo que aferrarme.

Tuve muy claro que mis ilusiones me las tenía que marcar yo, decidí ponerme a estudiar más aún si cabe sobre liderazgo, sobre cómo controlar mis emociones, mi cabeza, para que no me traicionase nunca. Aprender a centrar mi atención en lo que suma, en lo positivo, y de esa manera mantenerme implacable en la consecución de los objetivos que tenía por delante: 1-Que todo el proceso de la operación y post operatorio saliera bien. 2- Curarme (mantenerme de la mejor manera posible, hasta que apareciese el tratamiento). Al mismo tiempo que tener muy claro, que iba para un plazo medio-largo de tiempo, que debía ser paciente, mantenerme sereno pero sin perder la esperanza ni un solo día.

De esa manera, mes tras mes, sucesivamente fueron pasando. Primero la operación del implante, luego la recuperación, hasta que en Diciembre la vida me regaló la posibilidad de saber qué era eso de escuchar por el lado derecho, y cómo se siente uno experimentando semejante sensación. El grado de felicidad aumentaba, por todo lo que empezaba a vivir, experimentar, en mi día a día. Pero aún quedaba otra meta volante: Curarme. Y para ello, más paciencia, más serenidad, porque desconocía cuándo saldría el tratamiento.

Llegaron los controles, las revisiones, todo se mantenía, y yo fiel a la promesa que en su momento le hice a la doctora de cuidarme al máximo. De repente, una sucesión de acontecimientos, “Pablo, no vas a tener que entrar al ensayo, te metemos ya con el tratamiento. El 22 de Diciembre lo comienzas.” Ese viaje de vuelta a casa jamás se me olvidará, llorando desde que me subí en el coche hasta que llegué al garaje. La meta volante más cerca, pensé. Hay que seguir, se puede conseguir, y hay que pelear por ello.

De esa manera, a partir del 22 de Diciembre se fueron sumando las semanas, los controles, las revisiones, las consultas donde veíamos cómo estaban los análisis, y con todo ello se llega a la fecha marcada en rojo del 7 de Junio. La meta, ahí la tienes, la estás rozando, sólo te queda un sprint, el día que cambió mi vida. “Pablo, estás curado, todo genial.” En ese preciso momento no puedes contenerte, es imposible mantenerte impasible ante el hecho de conseguir estar bien de verdad, o como diría mi amigo Marcos, “como un avión”.

Conseguida esa meta, faltaba la siguiente: conseguir una opción de trabajo,un lugar donde crecer, donde aprender. Y apareció, como las oportunidades que te brinda Dios en forma de personas, en forma de momentos, y traté por todos los medios de aprovechar esas oportunidades al máximo, de disfrutarlas y lograr que disfrutasen quienes estaban conmigo. Así hasta el día de hoy que te escribo estas líneas, emocionado por ver el camino recorrido, pero con la misma actitud de siempre, la que me levanta de la cama día tras día: nunca es suficiente.

Conformarme no va conmigo, y ahora que siento estar en el lugar donde siempre quise trabajar, mi sentimiento es que debo dar lo mejor de mi cada día. Hacia mis padres, mi familia, hacia mis amigos/as, a mis compañeros de trabajo, porque no hay mejor manera de sentirte pleno que devolviendo lo que Dios y la vida te ha regalado. Por desgracia, creo que no existe una receta con pautas, ni yo soy quien para dártelas porque no me considero ni me consideraré una persona de éxito. A parte, cada uno debería preguntarse…¿qué es el éxito para mí? Yo, personalmente, prefiero asegurarme de ser feliz, de que hago lo que me apasiona, y ayudo a brillar a quienes a mi lado están.

Pero hay unas claves, que Sam Walker en su libro Capitanes, reúne y que son a su vez los siete rasgos de los capitanes de equipos de élite:

“1- Extrema tenacidad y capacidad de concentrase en la competición. 

2- Un juego agresivo que pone a prueba los límites de las normas. 

3-La disposición a realizar un trabajo ingrato en la sombra. 

4-Un estilo de comunicación discreto, práctico y democrático. 

5-La capacidad de motivar a otros con apasionadas exhibiciones no verbales.

6-Fuertes convicciones y coraje para diferenciarse.

7-Un férreo control emocional.”

Creo que si somos capaces de aplicar esos rasgos a nuestra personalidad, a nuestro carácter, en definitiva, a lo que nos define, probablemente nos acercaríamos más de lo que imaginamos a nuestros objetivos, a nuestras metas. A mí, en mi caso concreto, mostrarme siempre predispuesto a aprender al mismo tiempo que tratar siempre, en cada momento, de dar lo mejor de mí, me ha ayudado mucho. Espero que a ti, querido lector, te sirva de ayuda, y si compartir esta reflexión en el día de hoy resulta útil, brindo por ello.

Porque el motivo de esta página, de contar mis experiencias, lo que he vivido, como justamente he leído esta tarde en twitter (y me ha encantado, gracias de corazón) no es con la pretensión de dar lecciones de vida, sino más bien plasmar sobre la pantalla una reflexión, un punto de vista, una manera de entender y sentir la vida, que si puede resultar útil entonces estará cobrando todo el sentido y significado que yo deseo que tenga está pagina. Es el motivo con el que se creó, con el fin último como bien dice la portada, que tú seas capaz de encontrar Tu mejor versión.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y deseo de corazón que sean felices, que vivan su vida de manera auténtica y verdadera. Esa es la mejor victoria que pueden lograr. Cada día, cada semana, cada año, una oportunidad de encontrar tu mejor versión.

clase gemma

“Nunca fue una cuestión de contratos o de dinero. Nunca presté atención a los premios MVP o a cuánto respaldo lograba, solo a cuántos títulos ganábamos”. (Bill Russell)

 

 

 

 

Nuestro peor enemigo

“Para ser un líder humilde como Swen, George, y Carl, tú debes perder tu ego. Creo que para ser un líder exitoso tienes que tener un ego que te conduzca a ser grande, pero debes dejar tu ego y servir al equipo con el objetivo de ser grandes. Debes perder tu ego, por tanto deja de enfocarte en ti y comienza a enfocarte en tu equipo. Después de todo, la humildad no significa que pienses menos en ti. Significa que piensas menos en ti mismo, y piensas más en el equipo.” (Mike Smith)

Es sin duda uno de los mayores enemigos de la persona en su día a día, en sus relaciones,  en su manera de entender todo cuanto le rodea. Estoy hablando del ego, el que tenemos en nuestro interior, el que muchas veces alimentamos conscientemente, otras inconsciente, o por el contrario potenciamos el ego de la persona que tenemos delante sin darnos cuenta, o siendo plenamente conscientes. No lo sé, eso lo dejo a tu elección querido lector.

Lo que sí es claro es que el ego puede y mucho, ¿por qué? Muy sencillo, porque impedir el ego o mejor dicho, evitar que el ego gobierne sobre nosotros implica que hay que hacer un trabajo de educación importante, un ejercicio de consciencia muy potente, teniendo muy claro para qué estamos aquí, qué es lo que hemos venido a hacer, cuál es la tarea, función, misión, que queremos desempeñar. Es una cuestión de prioridades, de saber hacia dónde se inclina nuestra balanza.

Muchas veces el problema viene desde pequeñitos, desde que comenzamos a decir aquello de “qué bueno es”, “eres el mejor”, y así suma y sigue…esas frases repetidas de manera inadecuada, por sistema, a lo largo del tiempo, acompañado de gestos como las “palmadas”,  los aplausos, terminan por conformar un sistema de validación del  cual después en la vida de adulto resulta muy complicado salir. Y el problema viene porque no educamos para ayudar a que otros sean mejor, sino a que yo sea el mejor, aquel, aquella, dícese hijo, primo, sea el mejor o él o ella crea que es el/la mejor.

De hecho como bien dice Idriss Aberkane, “la peor mentira que transmite la vida puntuada es esta: en las cosas importantes, el éxito y el fracaso son individuales. En las cosas sin importancia, en cambio, pueden ser colectivos. Se trata de una mentira mayúscula. Desde la caza del mamut hasta el desembarco de Normandía, pasando por la construcción de las pirámides, todo lo que ha cambiado el mundo son éxitos o fracasos colectivos. En cambio, lo que no lo cambia se reduce siempre a éxitos o fracasos individuales. Así es”

Es decir, necesitamos necesaria e implícitamente de otras personas para tener éxito en nuestra vida. Y yendo un poco más allá, el éxito normalmente llega cuando antepones la humildad al ego, cuando antepones el escuchar a los demás a escucharte a ti, cuando pasas de atenderte a ti a servir a los demás, ahí es cuando uno tiene éxito porque es precisamente en ese instante, en ese momento, cuando te olvidas del objetivo y te enfocas en el camino.

El ego impide establecer relaciones sanas, verdaderas, y duraderas, porque crees sinceramente que nadie te puede aportar nada interesante. Que tú y solo tú sabes de todo, sin existir ninguna predisposición a escuchar al menos, a atender peticiones y/o consejos, refugiándote en la idea de trabajar para ti, con el objetivo de ser el mejor. El problema real de todo esto, es que el ser humano es un ser social que necesita establecer relaciones, es una condición indispensable para poder seguir desarrollándose, mejorando día a día, y sí, para poder seguir disfrutando de la vida.

Probablemente estarás pensando que todo lo que digo son aspectos obvios, pues bien, te lanzo esta pregunta: Si es algo obvio, ¿por qué seguimos haciéndolo tan mal? Sí querido lector, lo estamos haciendo muy mal, y si destaco el ego en el post de esta semana es porque es el culpable de pésimas relaciones personales, el origen de discusiones, conflictos, y una larga lista de situaciones indeseadas que podrían evitarse con una postura de humildad.

En vez de educar en los términos que he marcado arriba, en destacar lo que hace bien una y otra vez, una y otra vez, sabiendo el daño que hace, sería mucho mejor educar para la vida, educar para ser resolutivo, eficaz, una persona con capacidad para pensar, analizar, tomar decisiones, reflexionar. Tener presente que es necesario escuchar, tener predisposición a sumar en vez de restar, y que quienes somos formadores, entrenadores, líderes, seamos capaces de diseñar el contexto necesario para modificar esos comportamientos negativos, y transformarlos en una actitud ejemplar, una persona que pase de restar a sumar a la sociedad. Esa es nuestra misión, nada más y nada menos. Plantar semillas de árboles que nunca veremos crecer.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y conecten con las personas que les rodean. Hay mucho que aprender, mucho por mejorar, y mucho camino por recorrer; seamos un poco más humanos.

“Si quieres construir un equipo ganador, debes valorar a todos los miembros de tu equipo por quienes son, no por lo que hacen. Tienes que verles más allá de su uniforme y número. No puedes mirar a tu equipo como X’s y O’s en una pizarra blanca, o costes en un sistema de finanzas. Más allá de que están siendo pagados como deportistas profesionales, recibiendo becas de educación por jugar a un deporte en el instituto, empleados en tu compañía, o personas que pueden ayudarte a ganar un campeonato universitario, tienes que tener siempre presente que debajo de cada uniforme o puesto de trabajo permanece una persona que tiene retos, inquietudes personales, dolor, daño, un ser humano con deseos y necesidades. Cada persona, no importa cuán exitosa sea, quiere sentirse apreciado, querido, respetado, y valorado. Todos quieren sentir ese cuidado, ese cariño. Todos, en última instancia, quieren ser amados.” (Mike Smith)

leganés

 

 

El síndrome de la falsa felicidad

“Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando fuera grande, escribí feliz. Me dijeron que yo no entendía la pregunta. Les dije que no entendían la vida.” (John Lenon)

Y probablemente esto es lo que a día de hoy sucede muchas veces, en muchas ocasiones, y probablemente este sea el motivo de que se genere tanto conflicto, tanta falta de respecto, tanto inconformismo, tantísima infelicidad. Nacemos, crecemos, a una velocidad a veces demasiado rápido, vertiginosa diría yo, tanto que sueles escuchar a la gente decir: “no me da la vida”.

Pero es que la vida, querido lector, ni se da, ni te tiene que dar, ni te bajas de la vida ni te subes a la vida, porque la vida simplemente se vive, lo cual ya es mucho decir. Porque vivir es afrontar cada mañana de la mejor manera que puedas, con tus circunstancias, con tus inconvenientes, tus condiciones, tus puntos a favor y en contra, tus debilidades pero también con tus fortalezas (que las tienes, aunque a veces te hagan olvidar que no es así). En la vida se anda, se camina, se gatea, se va en bici, se corre, se va en coche, en tren, pero lo que está claro es que la vida es movimiento, y si no te mueves, te quedas parado. Eso sí, muévete con un objetivo firme, ponte una meta, un sueño, llámalo como quieras, pero tenlo presente.

Sucede a similar escala con la felicidad, o mejor dicho con lo que cada uno entiende por felicidad y ser feliz. Ahora bien, es triste que si tú escribes “síndrome de la falsa felicidad” en el google, todo lo relacionado sea con las redes sociales, esto como mínimo da para pensar y reflexionar un rato sobre ello. Vaya por delante que soy partícipe del uso de las tecnologías, de que debemos actualizarnos, porque nos ayuda en muchos casos a ser más eficientes. Pero soy un enamorado de las personas, de las historias de aquellos y aquellas a quienes la vida me brinda la oportunidad de escuchar, de quienes aprender y con quienes compartir momentos increíbles. No puedo, ni podré entender, esa escena entre amigos donde cada uno tiene su móvil y están todos grabando su historia para subirla al instagram. Lo siento, no me entra en mi cabecita, disculpad.

¿Por qué esa obsesión por alcanzar esa felicidad ideal? En relación con esta pregunta…¿existe la situación ideal?¿la felicidad ideal?¿el amor ideal?¿la vida ideal? Para mi, creo que no la hay, y siento sinceramente que uno es mucho más feliz sabiendo vivir primero, aceptando sus defectos, sabiendo convivir con ellos y aprendiendo para con el tiempo mejorarlos. No creo para nada en la perfección; creo en el respeto hacia todo y hacia todos, hacia la manera que tiene la persona que tengo delante de vivir, de vestir, de hablar, sin pararme a lanzar juicios de valor sin saber absolutamente nada de él o ella, y así sucesivamente con todo. El coche que consideres ideal no lo será porque quizás consuma mucho, la casa que tú crees que es la leche probablemente cuando te llegue la primera factura de la luz dejará de serlo, y así con todo querido lector; porque la realidad por mucho que se empeñen las redes sociales, es que lo ideal no existe. Lo único ideal en esta vida es el periódico granadino que lleva por nombre dicho adjetivo.

Todos los desengaños, las frustraciones, los lamentos, vienen en gran parte por buscar todo eso que consideramos como ideal, aquello que dábamos por hecho que teniéndolo seríamos felices, y sin embargo, llegado ese momento vemos que no es así. ¿Por qué se produce eso? Porque la felicidad, la verdadera no está en nada material, está en ti, dentro de ti. Todo parte de la premisa de aceptarse, quererse, cuidarse, porque no puedes querer, cuidar a nadie, si ni tan siquiera te quieres a ti mismo/a, esa es una realidad. No puedes respetar la opinión de otro, si no lo haces con la tuya propia. No aprenderás nunca a escuchar, si jamás escuchaste a la voz que sale de tu interior. Todo ello implica un acto poderoso de humildad, de conocerse y reconocerse, para a partir de ahí comenzar a saber qué es lo que quiero hacer con mi vida. Solo llegados a este punto estarás en condiciones de saber si te bajas de esta vida o te subes, o quieres ir en patinete; solamente en ese preciso instante sabrás que uno llega a ser feliz desde el momento en que sabe amarse con todo su corazón, amar a las personas que lo rodean, y amar la vida que tiene.

Les deseo una muy buena semana, y les animo a que comiencen a descubrir cuál es el siguiente paso que deben dar. Un fuerte abrazo

Este discurso, en los Premios Feroz, me encantó por todo lo que significa. Seamos auténticos, libres, y respetuosos.




 

jim carrey

 

Que te sientan cercano

“Gran parte de la toma de temperatura de un edificio se hace liderando caminando alrededor del mismo. No puedes tomar grandes decisiones sentado en tu oficina. Los líderes más efectivos son quienes se muestran visibles y móviles por todo el edificio, no solo en la oficina sino además en las aulas, en el campo de entrenamiento, en la cafetería. Lideras dejando huella en cada área del edificio. Cuando consigues interactuar con tu equipo de trabajo, con la organización, en todo el edificio al mismo tiempo consigues romper la separación física que ya de por sí existe mediante escaleras, muros, entre todas las áreas que componen el edificio.” (Mike Smith)

Anoche mientras estaba viendo la película El Becario, recordaba este párrafo del libro que estoy terminando de leer,  You Win in the Locker Room First (Jon Gordon & Mike Smith), y encontraba ciertas similitudes en la figura de Ben, nuestro querido becario con lo que yo entiendo ejercer un liderazgo humano. De entrada, quiere ser becario en una empresa con 70 años, un hecho que lo dice todo sobre él. Una persona que se hace sentir cercana, que se gana a todos sus compañeros y compañeras por su simpatía, su capacidad de escucha, trabajo muy bien realizado y capacidad para transmitir tranquilidad cuando más falta hace.

Además el personaje de Ben me trasladaba a la clase que había tenido lugar en el Máster con mis alumnos de la especialidad de Educación Física. Podría decir “la clase que impartí”, pero no estaría siendo objetivo. Fue un absoluto debate desde el inicio hasta el final, un debate organizado, intercalado con presentaciones de los alumnos en grupos de tres donde cada uno de ellos analizó al detalle cada curso con respecto al boletín, ese archivo que en el ministerio consideran tan importante donde aparecen los contenidos, los resultados de aprendizaje, pero que bien haría el propio ministerio en actualizar, porque hace falta, mucha falta.

El Becario

Y precisamente, en esas presentaciones uno de los temas que salió a debatir fue la capacidad que debemos tener los docentes de despertar el asombro del alumno/a que tenemos delante cada día, llegando a la conclusión de que no podemos fallarles en ese sentido. El colegio puede ser un aburrimiento, un trauma, un drama, o por el contrario, podemos conseguir que sea una absoluta pasada cada día de su vida, haciéndoles funcionar a base de motivarles, asombrarles, sorprenderles, involucrándoles en su aprendizaje. Precisamente así es Ben, cuya edad dice ser de 70 pero tiene un espíritu, un alma joven, unos ojos que quieren seguir aprendiendo, que miran a la vida con humildad, valentía, y queriendo vivir la vida con emoción, a la vez que transmitir esa emoción a quienes les rodea con un elemento muy sencillo: siendo cercano, siendo humano.

Ben representa esa persona que haría falta en cualquier empresa, por su capacidad para sonreír aún estando hecho polvo por dentro. Por ser el pegamento que puede juntar las piezas rotas por una discusión que, creíamos, no tenía solución. Por ser la clase de persona que te genera tranquilidad cuando el grado de estrés puede ser insoportable, por ser capaz de saber cómo y darte ese empujón para que de una vez por todas, te animes a dar ese paso al frente. Todos deberíamos tener un Ben en nuestra vida, o mejor aún, todos podríamos representar un poco de ese Ben en cada día de nuestras vidas.

Una de las reflexiones que me llevé a casa el sábado fue aquella consistente en qué importante es dar la posibilidad de expresarse, de opinar sin ataduras, con respeto, con educación, pero hacer partícipes a las personas. Detesto ser yo el que da las chapas, y cada vez siento que me gusta más aprender de ellos también, de mis alumnos, escucharles, escuchar sus reflexiones, ver su trabajo realizado, sus experiencias de vida en circunstancias que a mí se me pueden presentar mañana, poder opinar sobre ello, intercambiando puntos de vista; todo ello hace que el tiempo vuele, y que el aprendizaje sea muy potente por parte de todos.

La última reflexión tiene que ver con un detalle, que se me presentó al presenciar cierto momento. Quizás yo soy muy nostálgico, romántico, por apreciar e incluso emocionarme al ver ciertas escenas, pero soy así, y además me gusta ser así. Llegué a la cafetería mientras charlaba con dos alumnos de la especialidad en la que soy profe, me fui a la barra a pedir un café, y cuando volví me senté con ellos en la mesa. Al principio no me di cuenta, hasta que realmente fui consciente de que estábamos todos los alumnos de la especialidad y yo sentados en la misma mesa charlando, conversando. Me emocionó porque les vi a gusto, cómodos, sin estar forzados, como un grupo…como un equipo.

Y la reflexión está relacionada con esto. Creo firmemente, tal y como dice Idriss Aberkane, que “en una sociedad cada vez más rica en lo que respecta a las interacciones humanas, esta máxima está de plena actualidad. Si se educara a cada ser humano en la noción de psicatriz, este comprendería por qué sus semejantes o él mismo se comportan a veces de un modo pueril y malintencionado. La fuente más abundante de psicatrices es el miedo al abandono, que se traduce en miedo a ser rechazado por el grupo. Cuando el cerebro debe escoger entre la primera opción (dejar de lado el grupo y abrazar la verdad) y la segunda (permanecer con el grupo y rechazar la verdad), la decisión, desafortunadamente, se toma a menudo y de forma inapelable en favor de la segunda.”

club patines cibeles

Es decir, si el ser humano es capaz de permanecer en un grupo, aún sabiendo que “ese mundo” es malsano conocido; ¿cuánto margen de duda habrá si se le ofrece la oportunidad de pertenecer a un grupo, a un contexto, el cual le puede aportar muchísimo y posee todos los requisitos imprescindibles para que se produzca un enriquecimiento personal y profesional? ¿Por qué no trasladar la dinámica de equipos, el liderazgo de equipos deportivos y de trabajo al aula? Muchas veces creo que mitificamos el liderazgo como algo inalcanzable, de la misma manera que cuando hablamos de valores. Honestamente creo que es mucho más sencillo que todo eso, y que ambos liderazgo y valores, no es una cuestión de cuánto hablemos de ellos sino más bien, de cómo los aplicamos en nuestro día a día, en nuestra persona, en nuestro comportamiento y con nuestros actos.

Cada vez, y con esto ya termino (espero no estar aburriendo al lector), estoy más convencido de que es imposible ser un gran profesional si no somos grandes personas, entendiendo por esto que las grandes personas verdaderamente entienden el comportamiento del ser humano, y todo lo que va implícito en el mismo. Nunca conseguiremos obtener el máximo rendimiento de nuestros trabajadores, de nuestros jugadores, de nuestros alumnos, si no hacemos un esfuerzo por llegar a su persona a la vez que intentamos generar un entorno de confianza que garantice su compromiso, primero con ellos mismos y en consecuencia con el grupo. Solo de esta manera se logra que el grupo, la empresa, el equipo, funcione y crezca, produciéndose de esta forma interacciones, exista empatía, sinergia, conexiones, que mejoran a todos cuantos participan en este proceso, y en consecuencia convierte al grupo, al equipo de trabajo, en un grupo con una alta productividad, eficaz, y cohesionado.

Normalmente añado citas de autores; esta vez va a ser distinto porque una frase la escuché anoche en la película, y la otra es el estado de WhatsApp de un amigo al que quiero muchísimo, quien seguramente se reconocerá cuando la lea (te debo los derechos de autor):

“Nunca te equivocarás al hacer lo correcto.” (Película El Becario)
“Lo que está mal, está mal aunque lo haga todo el mundo. Lo que está bien, está bien aunque no lo haga  nadie.” (Un muy buen amigo)


Año nuevo, ¿cómo motivarnos?

“Mi filosofía no es motivar a los jugadores con los discursos, sino motivarlos con un buen proyecto. Así es como aprenden a ser a ser competitivos, pues la competitividad no es algo que pueda enseñarse.” (Phil Jackson)

Hace pocos días que ha echado andar el nuevo año 2018, y acorde a estas fechas es normal, cotidiano, común, ver cómo sobre todo en las redes sociales las personas se marcan nuevos retos, nuevos objetivos, con el fin de dar un giro radical a su vida. La primera pregunta que me planteo es, ¿por qué esperar a esta fecha para marcarnos objetivos? Una vez más, creo que las modas, la fuerza de las tendencias, ejerce demasiada influencia en las personas. O mejor dicho, la personalidad del ser humano cada vez es más endeble, más frágil, hasta el punto de ser una esclava sometida a la tendencia, al “trending topic”. De la misma manera que la veleta se mueve, en función de hacia dónde sople el viento, pero esa reflexión la dejo para otro momento.

No veo mal que nos pongamos retos nuevos, propósitos, objetivos, que nos marquemos ciertas metas, de hecho lo veo fenomenal. Ahora bien, para que uno se ponga retos creo que primero debe conocerse y reconocerse. Es necesario hacer un ejercicio de honestidad, de saber realmente quiénes somos, en qué puntos nos encontramos, y en qué dirección nos movemos, o diciéndolo de una manera diferente, podemos realizarnos la siguiente pregunta: ¿estoy haciendo todo lo posible para conseguir lo que quiero? ¿persigo “x” objetivo porque realmente me hace feliz, o porque está de moda? ¿soy feliz ahora mismo, con todo lo que tengo?

Enlazando con lo que dice Phil Jackson en el comienzo del post, creo que es mucho más efectivo el diseño de un proyecto factible y que nos ilusione, en vez de marcarnos objetivos que pueden ser preciosos, pero quizás sean poco realistas, poco alcanzables, y que hasta ni realmente nos ilusionen de verdad. ¿Por qué son importantes estos factores? Porque cuando uno se marca objetivos debe ser consciente de que requiere ser constante, con una alta capacidad de esfuerzo, aceptación de errores y/o equivocaciones durante el camino, y tener claro que la felicidad no está en el final, en la consecución del objetivo, sino que quizás conviene más ser feliz mientras nos encaminamos hacia dicha meta.

A fin de cuentas, hay que ser humildes, honestos, en el sentido de reconocer que puede que ponga todo lo que está en mi mano, y no conseguir los objetivos que me marco. Porque siempre habrá variables, factores, que serán incontrolables, que no estén en mi mano. Por esa misma razón, lo verdaderamente importante es diseñar un proyecto lo suficientemente potente como para que me mantenga con el listón de motivación, ilusión, alegría, y felicidad lo más arriba posible cada día de mi vida. Es decir, que ese proyecto sea para ti el mejor despertador posible, que te levantes de la cama y contemples cada día como una oportunidad única para seguir mejorando en aquello que quieres conseguir.

Conseguir objetivos, metas, resultados, es realmente precioso por el momento, por poder disfrutar de ese ansiado “final feliz” como si una película de Hollywood se tratase, pero efectivamente eso mejor lo dejamos para el cine. La vida es otra historia, y aquí el final puede ser feliz o triste, por eso lo más real, lo más honesto, lo más verdadero, es saber diseñar un proyecto que te ilusione, configurar el camino que te lleve a esa meta, pero siempre recordando que la meta que un día te marcaste siempre debe ser el comienzo de un nuevo camino por recorrer.

Puede parecer una incongruencia pero no lo es, de hecho quien diga lo contrario creo que mentiría. Bajo mi punto de vista, es esencial, imprescindible, para vivir con fuerza, con ilusión, con alegría y una sonrisa en la cara, que nos marquemos constantemente metas, sueños, objetivos; pero por favor que nuestra ilusión, nuestra alegría de vivir, la sonrisa con la que hacemos brillar a otras personas, no dependa nunca de la consecución de dichos objetivos, sino más bien de saberte ganador, un auténtico “winner” por haberte atrevido, por ser valiente, por conocerte y reconocerte. Porque cuando uno se marca objetivos ambiciosos, pero alcanzables, al mismo tiempo está reconociendo que siempre, siempre, siempre, se puede mejorar, y que la mejor obra es la que está por hacer. Ese es el valor de la vida, y yo solo puedo desear que seas feliz, que te conozcas y te reconozcas, para que camines hacia tu mejor versión, esa que saca lo mejor de ti, con la que eres verdaderamente feliz.

Te mando un fuerte abrazo, y deseo que tengas una muy buena semana siendo valiente.

“En el baloncesto, como en la vida, la verdadera felicidad viene de estar presente en cada momento y no solo cuando las cosas van como quieres”(Phil Jackson)
“La victoria es dulce, pero no hace que la vida vaya a ser más fácil la próxima temporada o incluso al día siguiente.”(Phil Jackson)
“Después de todo, no estamos tan viejos como para dejar de soñar. Ni tan jóvenes como para besar a cualquier sapo. Estamos en esa edad donde uno sabe lo que quiere, lo que no quiere y con quién quiere complicarse la vida.” (Mind of Brando)
“Las cosas suceden porque crees en ellas, y creer en las cosas hace que sucedan.” (Frank Lloyd Wright)
“Nada debilita más al artista, al general, al hombre de poder, que la incesante consecución de su voluntad y su deseo: solo en el fracaso el artista conoce su verdadera relación con la obra, solo en la derrota el general advierte errores, solo en la caída en desgracia alcanza el hombre de Estado la verdadera visión de conjunto de la política. La continua riqueza ablanda, el continuo aplauso vuelve obtuso; solo la interrupción da nueva tensión y elasticidad creadora al giro en vacío. Solo la desdicha da profundidad y amplitud a la mirada que otea la realidad del mundo.” (Stefan Zweig)

equipazo

(Uno de los mejores equipos, de los mejores grupos humanos, que tanto me dieron y tanto me enseñaron. Un año precioso)

Ensayo y error

“Los animales nos dan lecciones en lo que atañe a la exploración y la liberación de nuestro potencial. Proceden por ensayo y error, y consiguen realizar movimientos, tanto físicos como intelectuales, que jamás hubiéramos imaginado. Algunas serpientes, como la Chrysopelea ornata, que vive en Vietnam, ¡pueden saltar de árbol en árbol y volar una distancia que puede alcanzar los cien metros! Otras, como la mamba negra, pueden moverse a más de 30 kilómetros por hora apoyándose en hierbas altas, y la mayoría puede nadar tanto por encima como por debajo del agua. Las serpientes han encontrado todas esas posturas y todos esos estados posibles de su kinesfera por ensayo y error, algo muy característico de la naturaleza, completamente distinto de la economía humana, y que explica su durabilidad: sin miedo al futuro, sin arrepentirse del pasado.” (Idriss Aberkane)

Es sorprendente cómo los seres humanos manejamos la incertidumbre, y cuán diferente es el comportamiento de los animales en esos mismos entornos de duda, de estado dubitativo, cuando no sabes qué es lo que va a suceder no sólo mañana, sino mismamente en las próximas horas. La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿qué es lo que me genera incertidumbre y por qué? ¿Queremos tenerlo todo controlado para tener mayor tranquilidad? ¿O quizás nos puede entrar ese complejo de inferioridad, si al tomar la decisión resulta que es equivocada?¿Tenemos miedo a cometer errores?

He reflexionado un poco estos días a raíz de escuchar, leer, y pensar al respecto porque me parece un tema apasionante. La primera conclusión que saco es que dudamos cuando algo no nos apasiona, cuando no sentimos el amor suficiente para dedicarnos a ello de manera plena. Puede pasar que una tarea que pensábamos que podría ser nuestro entorno, nuestro elemento, luego resulta que no es para tanto, que quizás mis expectativas eran demasiado altas. Y esto me lleva a la segunda cuestión: Si dudamos de una tarea que en teoría nos apasionaba, es que realmente no nos conocemos y estamos demasiado cerrados o con poca predisposición a que la vida nos sorprenda.

Creo que se nos pasan demasiados detalles por alto, demasiados momentos desapercibidos porque el miedo a probar, o la falsa convicción de intentarlo en otras ocasiones, nos impide ser nosotros mismos. Con esto no digo que no haya que pensar antes de tomar decisiones, más bien es una invitación a ser valientes tomando el papel de protagonista que nos corresponde, no mirar tanto si se acertará o no sino más bien disfrutar con el proceso de aprendizaje-vida en el que nos hayamos inmersos. Porque vivir es probar, es intentar, es interaccionar, es conocer, aprender, en definitiva, vivir es sentirte vivo.

Hay tres frases del comunicador Phil Waknell, que al leerlas me encantaron: 1- ¡Vaya, no lo sabía! 2- Me alegro de saberlo. 3- Tengo ganas de saber más.  Cuando dejas de tratarte como un crack, o de comerte la cabeza preguntándote por esto que pasó o lo que sucederá mañana,.., cuando dejas todo eso a un lado y te pones a vivir, te dices: !Me voy a comer cada día de mi vida¡ Al final uno se da cuenta de cuánto puede llegar a cambiar la película, y realmente es el momento en el que empiezas a disfrutar de todo. Lo dijo en su momento José Luis Sampedro: Jamás podrán quitarme la capacidad de decidir, en mi hambre mando yo. 

Y hablando de ese hambre, pero en otro contexto, como bien diría Idriss Aberkane, hay que dejarse llevar por el hambre y no avergonzarse por ello. Nunca tengas vergüenza de maravillarte, y no te creas jamás que un profesional es aquel que no se maravilla.  Nos han obligado a ir perdiendo esa capacidad de asombro que teníamos de niños, de la misma manera que cuando éramos pequeños no teníamos vergüenza, timidez, por probar y errar, intentar y equivocarnos, daba igual porque volvíamos a intentarlo hasta que aprendíamos. Hemos perdido la valentía, la originalidad, la iniciativa, del niño que fuimos, cuando en realidad el mundo que hoy conocemos demanda personas abiertas, comunicadoras, valientes, con iniciativas, apasionadas, con ganas de vivir.

De la misma manera que el león puede perder su presa si duda un solo instante, a nosotros nos puede suceder la paradoja de que pasan oportunidades por delante de nuestras narices, mientras pensamos y pensamos sin saber que hacer cuando a veces es tan simple como vivir la vida en vez de pensarla. Las decisiones tomadas en el pasado, las experiencias vividas, han conformado poco a poco la persona que a día de hoy somos, pero desconocemos cuál será nuestra versión mejorada dentro de un mes o un año, porque nos sabemos a qué nos enfrentaremos. Por tanto, la incertidumbre está implícita al hecho de vivir, pero lo que podemos configurar es nuestra actitud ante ese futuro incierto que se nos presenta ante nosotros. Recuerda: sin miedo al futuro, sin arrepentirte del pasado. 

Les mando un fuerte abrazo, y les deseo un Feliz 2018. Los vídeos están en inglés, sé que puede ser un obstáculo pero pueden poner subtítulos. Creedme, merece la pena verlos para emocionarse un poco, porque es el fiel reflejo de cuándo se ha logrado construir un equipo de verdad.

“Me intriga cada vez más una pregunta: ¿Dónde está el conocimiento, fuera o dentro de nuestra cabeza? Cada uno de nosotros asimilamos parte de los conocimientos que hay fuera. Los significados están en nuestras cabezas, pero tienen su origen en la cultura.” (Jerome Bruner)

“Vivimos siempre dentro de un bucle prodigioso en el que lo que hacemos configura la cultura que nos queda que, a su vez, nos configura a nosotros.” (Idriss Aberkane)


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