Más allá de lo que puedas imaginar

“No sé donde está el límite, pero sé dónde no está.” (Josef Ajram Tares)

Hacía mucho tiempo, años, que no entrenaba a nadie de manera personal, simplemente porque no me gusta. No entra dentro dentro de esos contextos que me apasionen, y por tanto siempre desestimé esa vía. Y esa fue la explicación que le daba a Gemma, mi amiga, una persona a quien quiero con todo mi corazón, mientras realizábamos nuestra primera sesión de entrenamiento un lunes dos de Abril, aprovechando la pedazo de tarde que hizo. Pero efectivamente, ella fue la excepción. Decidí entrenarla porque, en mi interior, supe que más allá de los cambios físicos, fisiológicos, que pudiera experimentar, el más grande y más importante podría ser el anímico. Y solo por esa razón, quería ponerme en ese reto con ella.

Normalmente sucede que cuando te planteas retos, poco o nada puedes imaginar sobre tu progresión. Y es este el primer gran punto importante más que en el entrenamiento, en el acompañamiento personal (como luego lo llamaría ella): 1) Poner un reto que sea alcanzable, pero a la vez ambicioso, motivador, que nos ponga a prueba y nos lleve al límite. Un límite que en realidad, nunca sabremos dónde está. Y esta fue la pregunta que me plantee: ¿Qué reto podríamos poner con vistas a un mes? Es mucho más realista trabajar por objetivos, por metas que se puedan alcanzar; con todo lo que supone además a nivel anímico la consecución de ese logro.

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Por tanto, con esa intención cierto día le dije a Gemma: Oye, he pensado que ya que nos hemos puesto a entrenar, necesitamos una meta en mente donde focalizar nuestra atención, nuestro…para qué. Y he pensado que podíamos hacer la Spartan Race, hay diversas modalidades pero dentro de ellas, la modalidad Sprint creo que en un mes es asumible prepararnos para ella. Cuando le enseñé el vídeo…me encantó su cara de “vamos a por ello Pablo, a cholón”. Y desde ese preciso momento, no solo teníamos un objetivo en mente, sino que incorporamos también nuestro nombre de equipo: UNSTOPPABLE’S TEAM. Equipazo que lo formábamos ella, Iñaki, y yo. Dicen que los mejores equipos están formados por tres personas, ahora doy fe de que es verdad.

Poco a poco fueron cayendo los días, de la misma manera que cae una ficha de dominó. Es curioso la analogía que hay entre el juego de caída de fichas de dominó, y la secuencia de entrenamientos programada de cara a un objetivo, ¿verdad? El trazado de las fichas debe estar perfectamente diseñado, la colocación, orientación de cada una de ellas, determinará que la caída de todas ellas finalmente haga descubrir la figura que queremos mostrar: 2) Los pequeños detalles marcan la diferencia. Atender en este caso no solo a la carga física de cada día, sino al acompañamiento que se hizo, saber aportar ese puntito de humor, de motivación, de generar confianza en las otras personas de que ese reto no solo es asumible, sino que se va a conseguir. Porque cada detalle, cuenta.

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Pasadas dos semanas y media, aún recuerdo la cara de Gemma por ver las repeticiones que hacía en cada ejercicio, el peso que levantaba en las máquinas de polea, el tiempo que estábamos corriendo, en la bicicleta, en la elíptica; y el número de abdominales que éramos capaces de acometer cada día, rechistando eso sí porque todo cuesta, pero haciéndolos. Esa cara suya de felicidad, por verse en un punto que no esperaba, por ver que realmente los cambios se estaban dando, el avance se estaba produciendo, y que poco a poco cada vez estábamos más cerca de sentir que podíamos asumir esa prueba. Honestamente, he visto y veo a Gemma como hacía mucho tiempo no la veía; por la cantidad de trabajo que ha tenido y tiene, por todas las responsabilidades que su vida conlleva. Y aún con todo, en modo avión bajando a entrenar en numerosas ocasiones días seguidos a las 8:15 de la mañana por ser el único hueco disponible. Todo cuesta; pero verlo de esa manera constante, perseverante en el tiempo, a mí me emocionaba y mucho. Decía en cierta ocasión mi amigo Álvaro Merino, que “la mejora es una mezcla de responsabilidad y esfuerzo sostenidos en el tiempo”. Esto nos lleva a: 3) Capacidad para ser constante en aquello que quieres, que persigues, teniendo al mismo tiempo presente la importancia de disfrutar del proceso, del camino que recorres hacia la meta. Porque sabes que esa meta no es nada más que el inicio de otro reto, de otro camino. 

A falta de una semana y media, aproximadamente, fui pensando de qué manera hacer el recorrido especial, qué componentes podrían ser significativos en el propio recorrido del trayecto. Pensé que sería vital que Iñaki estuviera, por habernos acompañado en todo este proceso, por lo importante que es tanto para mí como para Gemma su presencia, su persona, su sentido del humor, su vitalidad, su honestidad; Iñaki tenía que estar allí con nosotros. Se me ocurrió que podía ser bonito escribir frases que para los dos fueran motivadoras, en las camisetas de nuestra querida universidad Francisco de Vitoria, pero de una manera especial. En mi camiseta irían escritas las frases de Gemma, y en la suya mis frases, de tal manera que si existiera algún momento duro, pudiéramos llevar nuestra atención hacia la lectura de esas frases: 4) Visualizar tus objetivos, con sus dificultades, sus posibles problemas, y qué soluciones podemos dar, o mejor dicho, que podemos dar de nosotros en esas situaciones para salir adelante. Es un símil potente con nuestra vida diaria, en la cual se plantean dificultades, adversidades, que debemos contar con su presencia, pero ser plenamente conscientes de que podemos afrontar lo que venga.

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Y así con todo, llegó el día de la prueba, de nuestra Spartan Race Sprint en la modalidad Age Group. Nervios, hormigueo, y esa sensación tan bonita de enfrentarte a lo desconocido, al reto que querías, a la meta que te habías puesto en tu mente justamente hace un mes. Iñaki si quedaría con Blanca esperándonos, e intentando seguir nuestro recorrido en la medida en que les fuera posible, y nosotros dos entrando ya en el circuito para asumir el primer muro de los muchos que nos encontraríamos, el cual deberíamos pasar por encima. Comenzaba la cuenta atrás, lágrimas de emoción por estar donde queríamos estar y asumir el reto que queríamos. Nuestra cámara Go Pro grabando “inside” desde dentro, mientras que Iñaki no perdía detalle con su teléfono móvil desde fuera. Comenzaba la cuenta atrás….10…9…8…7……Salimos¡¡¡¡¡

No quiero aburrirte querido lector con toda la descripción de la carrera, con todos sus obstáculos, pero sí quiero quedarme con la esencia de alguno de ellos:

-La cara y las exclamaciones de Gemma, por haber superado con total éxito los primeros muros ella sola, sin necesidad de ayuda, y por tanto sin necesidad de hacer los burpees (malditos burpees, por cierto).

-Cuando primero entramos en el río hasta la cintura, y luego nos tocó nadar; aguantar ese frío, esa temperatura tan baja, y sin embargo ahí seguimos, sin parar de nadar, sin parar de movernos, hasta que otra vez volvimos a pisar tierra.

-Ese instante en el que se termina la incesante cuesta, y Dios nos regala una panorámica espectacular ante nos quedamos asombrados, emocionados. Después de cada desgaste, siempre hay algo bonito que contemplar.

-El momento de la prueba de la cuerda, que yo no fui capaz de superar y ella aguantó 30 metros colgada de manos y piernas, avanzando, peleando por no caerse y tocar el suelo. Todo lo que pasó por esa cabeza, y que solo lo sabe ella, hasta conseguir tocar la campana. Bajar de esa cuerda, verla llorar de emoción, cómo me lo contaba, y seguir corriendo hacia el siguiente obstáculo. Siempre avanti, siempre hacia delante.

-Ese tramo final de carrera donde nos esperaban Iñaki y Blanca, para hacerlo juntos los 4, sin parar de correr, sin parar de animarnos ellos, que teníamos que seguir, que ya no quedaba nada, siendo conscientes de que ya íbamos con un cansancio notable. Ese aliento, ese empuje, ver sus caras, tanto a mí como a Gemma nos dio la vida.

-Por último, uno de los muros finales, después de salir de la ciénaga de barro, y miro que Gemma se queda enganchada, lo que viene siendo “ni hacia delante ni hacia atrás”. Ambos sabíamos las reglas, no se puede ayudar. Miré al voluntario, y en esa mirada le dije todo: “Tengo que ayudarla, no podemos quedarnos en la orilla, merecemos llegar.” Y él, con un solo gesto me dio el suficiente motivo para agarrarla y subirla hasta donde estaba yo. Rompió a llorar, otra vez esa emoción que invade a una persona que sabe, está a punto de lograr el reto que se había marcado, y que tanto nos había costado. No era justo que nos quedásemos ahí. Le dije que tranquila, que llorase lo que tuviera que llorar, porque ya casi estábamos, ya lo teníamos.

-Y la imagen más bonita, cuando Iñaki (una vez más tú, querido amigo, tan importante para mí, para Gemma) nos pasó a Blanca para que terminase la prueba con nosotros saltando por encima del fuego. Blanca diciendo que no podía, y nosotros dos agarrando fuerte sus manitas, comenzamos a correr hacia ese fuego, pasando por encima de él, cruzando la meta…y allí nos esperaban las dos voluntarias con las medallas, con esa medalla que certifica el conseguir completar el recorrido. Con una medalla especial para Gemma, diferente a la mía, más molona, mas chula, más bonita, porque simplemente se lo merecía. Cualquiera que la hubiera visto competir esa mañana, sabía que se lo merecía.

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5) La libertad está en cómo vivo aquello que me toca vivir. Y esto, creo que se puede extrapolar a cualquier contexto, a cualquier situación, en la que nos encontremos. Como diría Jim Collins: “Perdurar o caer, sobrevivir o desaparecer depende más de lo que tú te hagas a ti mismo que de lo que el mundo te haga a ti.” 

Termino de escribir estas líneas aún con el cuerpo tocado por pasar la Spartan Race de ayer, pero muy emocionado por ayudar a una persona a conseguir sacar su mejor versión, en un contexto en el cual ella tenía dudas. Pero mi conclusión de hoy la cierro con que todos tenemos dudas, preguntas, a las cuales buscamos respuestas. Somos nosotros quienes tomamos nuestras decisiones, de la misma manera que somos el producto de nuestras decisiones, pero cada vez tengo menos dudas en que la vida, compartida, sabe doble. Que todos los días sale el sol, Txipirón; que la vida mola y mucho; que nos tomamos muy en serio la felicidad; que el amor es el camino; que somos el amo de nuestro destino y capitanes de nuestra alma; que si luchamos podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos; porque juntos podemos ser llegar a ser… UNSTOPPABLE’s. 

Con todo lo vivido en esta tremenda Spartan, volvíamos de vuelta en el coche los cuatro cuando llamé a mi madre por teléfono, activando el altavoz para que pudieran escucharla, después de haberle mandado las fotos que nos habíamos hecho, y después de decirle también que la medalla de Finisher que me colgaba del cuello era su regalo del día de la madre por todo lo que había supuesto, y supone para mí tener una madre como ella. Lo que mi madre le contestó a Gemma mientras hablaban hizo que, por un momento, fuera a mí a quien se le formase un nudo en la garganta: “Te creo Gemma, porque lo que ha hecho hoy contigo lo lleva haciendo conmigo desde que nació, tirando de mi para que todo saliera bien, cuando él peor estaba. A veces creo que es demasiado valiente, pero le admiro por esa capacidad para afrontar todo.” Justo en ese momento, el que lloraba de emoción junto con el tremendo silencio que se hizo en el coche, era yo.

Es probablemente en esos momentos cuando uno llega a comprender, entender, ser consciente, del alcance que puede tener tu actitud en el estado anímico de las personas que tienes a tu alrededor. No entiendo otra manera de vivir y entender la vida, que no sea desde el liderazgo invisible que me enseñó mi amigo Álvaro Merino, el cual no es otra cosa que hacer que todo funcione sin que tu presencia se note.

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Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y sigan persiguiendo esos retos.

 

 

 

La cuestión de ser profesor

“¿Cuál es el resultado que buscamos? No, desde luego, un híbrido consecuencia de la yuxtaposición de conceptos filosóficos o teológicos junto a los científicos. No se trata, tampoco, de que el profesor de Matemáticas o el de Informática expliquen Metafísica o Teología en sus clases, sino de que en sus explicaciones, en su trato con los alumnos, en su comunicación, y partir de los contenidos de su materia, les remitan a las preguntas fundamentales, a la verdad, al bien, al por qué de las cosas. Se trata de replantear cada una de las asignaturas superando los límites de cada área de conocimiento, ampliando horizontes y buscando en nuestra enseñanza una dimensión mucho más profunda”. (María Lacalle Noriega)

Hace unas semanas que me encuentro leyendo, estudiando, y reflexionando el libro de María Lacalle Noriega, y cuando me encontré delante de ese párrafo me vino a la mente el comienzo de las clases de la Especialidad de Educación Física, en nuestro Máster de formación en profesorado porque honestamente para mi suponía un reto mayúsculo. Tenía muy claro el perfil de alumno que iba a encontrarme, con una franja de edad bastante amplia, lo cual implica mayor exigencia por la experiencia que puedan tener, por su capacidad, y muchos factores que hacían ya complejo no solo el hecho de impartir clase, sino que voy un poco más allá. Con esto me refiero a tu capacidad para asombrar, para sorprender, y que eso combine con la utilidad de ese conocimiento o herramientas que compartes con tus alumnos/as.

En aquel momento, en esa primera clase de un sábado 18 de Noviembre, tomé nota de las expectativas de ellos, de las suyas conmigo y con la asignatura. Hubo quien hasta me dijo de manera honesta, clara, y breve: “Tengo puestas todas mis expectativas en ti, y en lo que pueda llevarme de la especialidad.” Todo cuanto me dijeron, todos los mensajes que me transmitieron, solo pude tomar nota de manera cuidadosa para después elaborar el mapa mental en mi cabeza de cómo rediseñar, repensar, replantear, mi asignatura de la Especialidad. La conclusión a la que llegué es que querían retos, sentirse expuestos, probarse como profesores, desarrollando a la vez sus habilidades como tal; y me dije: Pues habrá jaleo, habrá retos. Además, me parecía totalmente lógico.

 

De tal manera que cuando comenzamos la asignatura de Didáctica, tuve muy presente esta información organizando dicha asignatura de la siguiente manera:

1)- Role Playing: Con el fin de que cada uno de ellos viviera en su piel, de manera directa, lo que es tener un profesor con una personalidad determinada, y al revés. A quien le tocase ejercer el rol de profesor, saber lo que se siente cuando un alumno te pone contra las cuerdas, en el más absoluto sentido de la palabra.

2)- Desarrollo de las sesiones de micro enseñanza: Durante varias clases, debían preparar previamente el contenido de la sesión que querían llevar a cabo, para luego realizar una sesión de micro enseñanza de una duración de 20-25′, siendo grabados para después recibir una valoración del resto, con 18 comentarios, feedbacks, que llegaban a su email de manera privada con el fin de poder atender a pequeños detalles que de otra manera, cuando nos encontramos inmersos en la tarea docente, no los percibimos.

3)- Open Space: Dinámica con la cual, el pasado viernes, finalizamos las clases no solo de la especialidad sino también de todo el Master. Semanas antes hablé con mi amigo Álvaro Merino, le comenté que había dejado a propósito la última tarde de clases libre porque quería finalizar de una manera chula, práctica, que dejase un buen recuerdo en ellos pero sobre todo, que les pusiera en el eje de todo cuanto se desarrollase en esa clase. Y él me comentó de esta dinámica, la cual hace que se generen una serie de comportamientos en el transcurso y desarrollo de la misma que vale la pena poner en juego.

open space

A día de hoy, escribo estas líneas sin saber mi valoración como profesor este año, por tanto no tengo nada que me haga escribir de manera subjetiva. Entonces, ¿por qué el post hoy va de esto? Tan sencillo como decirte, querido lector, que lo que he podido vivir este año con ese grupo de la especialidad de Educación Física ha sido increíble, por todo lo que me han enseñado ellos a mi, por sus comentarios, sus reflexiones, sus conclusiones, sus análisis; absolutamente todo ha sido enriquecedor para mí. Esta experiencia me lleva a la conclusión de que las personas, ante todo, queremos que nos ilusionen, que nos pongan a prueba, que nos enciendan una mecha de motivación, ganas por mejorar, intención de ir a más, de probarme y retarme de manera constante.

Me he dado cuenta de que es imprescindible mostrarte tal y como eres. En mi caso, contarles mi historia, por qué entiendo la educación, la vida, de la manera en la que la concibo porque consideraba importante este detalle. Que supieran que todo lo hago, lo pienso, lo reflexiono, con un por qué y un para qué, porque la vida sin sentido no sirve absolutamente de nada. Esto unido a una actitud de humildad, de predisposición a ser medio y no protagonista (los protagonistas son ellos, nuestros alumnos), hace que se consiga un estado de flow, que permite que ellos también cuenten un poco de su historia, de esas que salen del corazón, porque todos tenemos una historia que contar, y como diría mi amigo David; una particular Copa de Europa que ganar.

He aprendido que para ser un buen maestro, un buen docente, no sólo debes controlar a la perfección los conocimientos de la asignatura que impartas sino, yendo un poco más allá, debes entender con la misma perfección a los alumnos que tienes delante. Y entenderles es conocerles, es saber cuáles son sus inquietudes, sus expectativas, pero también sus miedos, sus temores, sus dificultades, porque enseñar es asombrar, es sorprender, es enamorar, es enganchar a tus alumnos cada día. Por eso ser docente, ser un maestro, exige tantísimo, porque no sólo transmitimos conocimientos, sino que debemos generar los contextos necesarios para emocionar, porque es en la emoción donde reside el aprendizaje que perdura en el tiempo.

Solo me queda darles las gracias a ellos, a todos y cada uno de los que componen ese TEAM que me ha hecho vibrar en las clases, que han sacado lo mejor de mi, que me han emocionado y aportado tantísimo a mi crecimiento personal y profesional. Os deseo lo mejor, que tengáis suerte en esa búsqueda de oportunidades, y que comencéis desde ya a generar oportunidades porque el talento lo tenéis, eso os lo aseguro.

Y a ti, querido lector, desear que hayas disfrutado del puente (si lo has tenido), así como animarte que a sigas brillando cada día con la mayor intensidad posible. Tu luz, es la referencia en el camino de muchos; no te apagues nunca. Un fuerte abrazo, y disfruten de la vida lo máximo posible.

“Ser maestro es convertir el conocimiento en experiencia y la información en vida compartida por el alumno.” (Massimo Borghesi)
“Debemos ser conscientes de que la más fuerte de las influencias que ejercemos no procede de lo que decimos, sino de lo que somos y hacemos. Esto último crea la atmósfera, y el alumno va poco a poco absorbiendo todo como por ósmosis, a veces hasta sin darse cuenta. Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra.” (María Lacalle Noriega)
“El saber que se transmite a los alumnos en la universidad se hace persuasivo para el alumno cuando se encarna en personas, es decir, cuando encierra una verdad sobre la que se puede tener experiencia y dar testimonio. Por eso, toda la personalidad del profesor interesa y afecta a los estudiantes: su competencia pedagógica, el dominio de la materia que enseña, y también sus cualidades humanas y morales, su cultura general, su manera de evaluar, su forma de relacionarse, etc. Todo tiene una repercusión decisiva en la formación del alumno.” (María Lacalle Noriega)
“La libertad está en cómo vivo aquello que me toca.”
“Aprenda para la vida; cuestiónese todo.”

grupo especialidad EF

Chester: Charla completa con Jesús Calleja

 

No existe la respuesta correcta

“Ser libre, así que de eso se trata, de cortar la cuerda, de poner un poco de locura propia a la vida y tomársela medio en broma, medio en serio, se trata de reírse de vez en cuando de uno mismo y darnos poca importancia, de relativizar, asomarnos al abismo de la vida o de la muerte y sonreír ante lo que allí vemos. Cada vez que lo hacemos, nos volvemos más ligeros, aliviamos la carga y nos concedemos, por fin, vivir por encima de nuestras realidades. La vida como un embarazo, todos los días la fecundamos o nos olvidamos de hacerlo, todos los días se pueden vivir como una oportunidad para sentirse libre y ejercer nuestra libertad, aunque sabemos que tenga un coste en forma de malentendido, herida, enfado, o crítica.” (Luis Castellanos)

El miércoles pasado celebrábamos en la Universidad el día del patrón de nuestra facultad de CCAFYD, y con ese motivo fue un no parar, un día intenso de los que te dejan exhausto pero que te permiten irte a la cama con una sonrisa. Y también, con muchas reflexiones en la cabeza. Porque ese día, ese pasado miércoles, participaba en mi primer triatlón (en este caso un triatlón sprint indoor).

Fue de esos días que aún tocando madrugón, te levantas como un auténtico avión de la cama (me viene pasando a menudo, probablemente porque por fin estoy trabajando donde quería estar); pero era una sensación especial por ser algo nuevo, un reto diferente, y encima tenía la suerte de hacerlo con tres personas increíbles que tengo por amigos. Lógicamente podrán entender, y hasta disculpar, que fuera ya desde primera hora de la mañana quien pusiera la nota de humor, apareciendo con un bañador de playa, muy bonito eso sí, pero claro de playa, y no equipado en plan “pro” como podrá comprobar el querido lector en la foto. Mi transición de la piscina a la bici, obviamente, tuvo que ser en el vestuario a la mayor velocidad posible.

Tras avisar a las personas encargadas de la organización de que sin el aparato, y con el tapón en mi oído izquierdo, o me gritas mucho o igual hago 600 metros nadando en vez de 300, nos dispusimos a darle zapatilla al tema. Pueden entender queridos lectores que competía contra aviones, tiburones del mar, que en poco más de tres largos me dejaron atrás pero mi idea era terminar haciendo el mejor tiempo posible. Hay que añadir también que todos se preocuparon porque no llevaba gafas; tranquilos hombre toda la vida me he metido sin gafas, y hoy no va a ser excepción, todo en orden.

Después de finalizar la piscina, y tras la veloz transición en el vestuario, me dispuse a ponerme en la bicicleta, a pedalear, “a cholón”, como si no hubiera un mañana. Pero vaya si llegó el mañana oiga, en el km 6 de hecho, notaba cómo las piernas empezaban a cargarse a pesar de tener cuidado con la hidratación bebiendo agua con cierta frecuencia. Comenzaba a empinarse la cuesta, y de qué manera mire, una cosa bárbara. Mi compañero de CCAFYD Pablo no paraba de repetirme que pillase una buena frecuencia de pedaleo, y eso hice, concentrarme en coger un buen ritmo que me permitiera avanzar, en progresión, pero que no me pegase un viaje en el gemelo. Los dos últimos kilómetros, honestamente, se me hicieron eternos por más que no paraba de escuchar temazos en la sala de spinning, pero terminé.

De ahí corriendo a la cinta, a por los últimos 2,5 kilómetros pero notando desde el primer momento que las piernas estaban tocadas, no mucho pero oiga decían: “Eh, que estamos aquí, ¿eh?” Yo dije que ya, que ya lo sabía, pero que esto había que terminarlo; porque cada cosita, cada proyecto, cada tarea que empiezo, la termino. De esa manera transcurrieron esos kilómetros, o de aquella manera se podría decir, que si agua va agua viene, que si “vamos, que no queda nada”, “dale, que estamos terminando”, y todo tipo de mensajes que nos decíamos entre nosotros con el fin de dar lo mejor, de superar ese reto, y terminarlo. Sinceramente, la sensación cuando terminé fue increíble. No me dio para pensar mucho porque justo después empezaba el torneo de pádel, y más tarde el torneo de fútbol 7 al que estaba inscrito con otros compañeros de CCAFYD. Pero tras una semana, esta experiencia tan bonita da para varias reflexiones:

-Que debemos llorar menos, y movernos más por conseguir aquello que perseguimos.

-La importancia de cuidar nuestro lenguaje, la manera en que mantenemos un diálogo interno con nosotros mismos cada día de nuestra vida, es vital para ser felices haciendo lo que hacemos.

-Creo que nos equivocamos buscando la certeza absoluta, la respuesta correcta; cuando es mentira porque ni existe, ni va a existir. Lo que debemos buscar es vivir de la manera correcta, siendo coherentes con aquello en lo que creemos y estando bien seguros de que estamos aprovechando el tiempo al máximo.

-¿Y cómo se aprovecha el tiempo al máximo? Con sentido del humor, riéndote a carcajadas, motivando a otros a que se rían, a que saquen lo mejor de ellos y ellas mismos/as. Cada vez tengo más claro que el tiempo es el único aspecto de nuestra vida que no vuelve, que no podemos recuperar, de modo que si tienes la corazonada de hacer algo, arriésgate y hazlo, siendo tú mismo. Enamora a los demás con tu manera de ser, con tu sonrisa, con tu alegría, con tu esencia a fin de cuentas.

-Hay una frase de Enhamed que me encanta en el vídeo (el cual, como siempre, te recomiendo que veas), que dice así: “La pasión no se encuentra, se crea.” Y estoy de acuerdo, de la misma manera que la motivación no se encuentra. Pasión y motivación son elementos que tú debes ser capaz de crear, de generar en ti de manera intrínseca porque solo de ese modo tú serás capaz de hacer que ambos aspectos perduren en el tiempo.

-La importancia de visualizar previamente todo aquello que te propones o vayas a acometer, bien sea una reunión importante, una clase, tu partido de fútbol con los chavales, la cita con la chica que te gusta y no sabes cómo hacer para dar buena impresión (el lugar, la música; porque cada detalle importa y lo sabes). Visualizar es entrenar tu mente, a la vez que preparas tu capacidad para anticiparte a los imprevistos.

-El triatlón en sí era algo que jamás había hecho; de la misma manera que mi amiga Gemma jamás había hecho la prueba de entrenamiento que le plantee la semana pasada, pero…¿acaso somos expertos en algo?¿no nos la jugamos todos los días, en mayor o menor grado? Nunca se tiene la certeza absoluta de que eso que emprendemos, saldrá bien. Pero si algo tenemos presente como le dije, es que “la primera vez que nos ponemos frente al obstáculo, impone, claro que impone; además nos es malo que imponga porque tomamos cuidados que son necesarios, pero lo afrontamos. La segunda vez, vamos mucho mejor, la tercera, vamos lanzados,…la décima, pasamos por encima como aviones.” Así con todo, hasta que te das cuenta de que no hay mejor manera de aprovechar y exprimir la vida, que obteniendo de cada vivencia una experiencia, un aprendizaje, que sin duda nos hace mejores.

Lo más bonito de todo esto fue ya por la noche, sentado en mi sofá que no tenía ni fuerzas para levantarme, me mandaron un fotón (la que veis más abajo), y se la envié entre otros a mi amigo Jorge. Y la respuesta me emocionó mucho: “Después de tantos años ahí estamos, al pie del cañón pedaleando juntos.” Así es, desde los 20 años pedaleando, caminando juntos, y ahora trabajando juntos. ¿Y no es bonito emocionarse, al echar la vista atrás y ver el camino recorrido?¿No es más maravilloso aún todavía, si cabe, mirar al frente y ver el horizonte que aún está por descubrir? Sin duda, no existe la respuesta correcta; lo único que existen son los lugares correctos y las personas adecuadas.

Os deseo una semana increíble, en la que por fin parece que sale el sol, huele el campo a inmensidad de flores, y en consecuencia…la sangre se altera. Disfruten de la vida, ese es nuestro deber al levantarnos cada mañana, y rían, rían mucho, todo lo que puedan que ya habrá momentos peores. Un abrazo muy grande; siempre avanti.

Os dejo una reflexión de Luis Castellanos:

“Tengo en mi vida pequeños deleites capaces de detener el pensamiento automático y temible de que una leona me quiere comer, como cuando disfruto enormemente de echar unas canastas con mis hijos, momento zen en el que se me olvida absolutamente todo lo que me inquieta, o cuando voy al mercado y luego le preparo a Almu, mi mujer, un atún rojo al punto en salsa de tomate con albahaca que trajimos del pueblo. Necesitamos todos de esos pequeños instantes en que le decimos a nuestro cerebro que pare, que de momento no vamos a arreglar nuestro mundo y que preferimos disfrutar de él con sus imperfecciones. Se trata de esos pequeños lujos que nos damos después del ataque despiadado de una leona y, sencillamente, como hacen las cebras, nos dedicamos a pastar y a disfrutar de la vida.”

UFv triatlon

(Día del patrón de CCAFYD, comenzando con un triatlón indoor)

 

Desprendido de sí mismo

“Sólo porque usted no está realmente desprendido de sí mismo, por eso lo siente. Y sin embargo, es todo muy sencillo. De una simple hoja de bambú usted puede aprender de qué se trata. Bajo el peso de la nieve se inclina, más y más. De repente, la carga se desliza y cae, sin que la hoja se haya movido. Igual que ella, permanezca en la mayor tensión posible hasta que el disparo ‘caiga’. Así es, en efecto: cuando la tensión está “cumplida”, el tiro tiene que caer, desprenderse del arquero como la nieve de la hoja, aún antes de que él lo haya pensado.” (Zen en el arte del tiro con arco) 

Esta explicación me pareció sublime, magistral, y maravillosa a partes iguales. El arquero, en su afán de entender y aprender el arte del tiro con arco, no alcanza a comprender cómo realizar el perfecto tiro de la flecha al blanco. Todo ello, toda esta maestría, lleva al autor a ocupar un libro para lograr transmitir que la clave está en en ese concepto de “desprenderse de sí mismo”.

¿Pero de qué hablamos cuando nos referimos a este término? Para mí, lo que he logrado entender durante el viaje en este libro, es que nuestra atención debe estar enfocada en el proceso, única y exclusivamente pues solo de esa manera lograremos realizar el tiro perfecto, manteniendo incluso olvidado por completo el blanco. De hecho, el maestro pone un ejemplo práctico al aprendiz llevándolo a una sala completamente a oscuras, sin saber exactamente dónde está el arco; sostiene el mismo, realiza todo el ritual, disparando la primera flecha y acertando de lleno en el blanco. No conforme con ello, saca una segunda flecha, vuelve a realizar todo el ritual de manera meticulosa, para atravesar por completo la primera flecha, ajustando la segunda en el mismo blanco.

tiro con arco

El arte del tiro con arco, al igual que el arte de la espada, no pretende lograr una eficacia máxima de matar al adversario, sino que tiene que ver con algo mucho más profundo, un concepto que va mucho más allá, con una trascendencia enorme en el desarrollo de la persona que tiene que ver con el aprendizaje, el autoconocimiento, la capacidad de fluir en cada instante sin tener presente nada más que el gesto o acción que estoy realizando. Ser capaz de mantener mente y cuerpo alineados, en la misma dirección, con el mismo sentido, con un control absoluto sobre el ser para estar. De hecho, es tal el trabajo de ese concepto de fluidez, de lograr que no se pueda discernir el comienzo y el fin de cada acción, sino entender que es un todo, que se encuentra en el tratado del arte de la espada otro ejemplo muy clasificador.

“El aprendiz ha de adquirir un nuevo sentido o, mejor dicho, una nueva presencia de todos sus sentidos que le permita esquivar, como presintiéndolos, los golpes que lo amenazan. Una vez que domine ese arte de hurtar el cuerpo, ya no tendrá necesidad de seguir con indivisa atención los movimientos de su enemigo o de varios enemigos a la vez. En el mismo instante en que ve y presiente lo que está por suceder, ya se ha sustraído instintivamente a los efectos de tal acción, <> entre percibir el peligro y esquivarlo.” ¿No es maravilloso? Estar tan metido en el desarrollo, que no seamos capaces de diferenciar cuándo comienza y termina cada movimiento.

¿Acaso no debería ser ese el fin último en la vida? ¿Disfrutar de cada momento, de manera plena y absoluta? Nos condicionamos demasiado por el resultado final, por la evaluación, cuando deberíamos poner nuestra atención en los pequeños detalles, en el proceso, en el armado y construcción del proyecto, ser muy atento y cuidadoso con cada gesto, con cada acción que realizamos. En cada segundo, en cada minuto, en cada hora que vivimos; ahí está la clave para saber fluir como ser, para estar, para conocer, y saber reconocerse.

Vivimos demasiado condicionados, con elementos que terminan por condicionar y distorsionar nuestro foco de atención. En las últimas reflexiones que he venido haciendo en mi mente, a mi manera de verlo, creo que sólo deberían ocuparnos dos conceptos: congruencia y honestidad, ambos referidos primero conmigo mismo. Mantener mi congruencia entre lo que digo y lo que hago de manera constante en el tiempo, así como ser honesto conmigo mismo, teniendo presente la manera en la que vivo siendo consciente de cuáles son mis valores, y si realmente son innegociables, me lleva a generar un autoconcepto firme, sólido, sin fisuras, que a su vez genera confianza no sólo en mí sino también en las personas que tengo a mi alrededor.

¿Y por qué considero todo esto tan importante? Porque quien posee congruencia en sus palabras y actos, quien es honesto hacia su persona, construye un autoconcepto real y verdadero, siendo coherente con lo que cree oportuno hacer, con las decisiones que toma, con las amistades que tiene, y con el trabajo que busca. Probablemente no serán los mejores trabajos, ni las amistades que todos querríamos tener (o sí, no lo sabemos ni debemos juzgarlo); lo que tengo muy claro es que quien tiene un autoconcepto firme, estará en disposición de comenzar a ser coherente con aquello que persigue, aquello que le motiva a levantarse de la cama cada mañana, a fluir, a disfrutar del momento, sin prestar atención a lo que vendrá después, al resultado final.

tiro con arco 2

Construyamos el futuro disfrutando del presente, teniendo claro quiénes somos, para lograr estar en ese preciso instante de manera verdadera y auténtica.

Os deseo una muy buena, les mando un fuerte abrazo, y comparto dos vídeos que creo merece la pena detenerse a verlos.

“Nos volvemos sabios haciendo preguntas, y aún si éstas no son respondidas nos volvemos sabios, porque una pregunta bien hecha lleva su respuesta en la espalda, así como un caracol lleva su caparazón.” (Shunryu Suzuki Roshi)
“El punto más importante en nuestra práctica es tener un esfuerzo correcto o perfecto. El esfuerzo correcto dirigido en la dirección correcta es necesario. Si tu esfuerzo está dirigido en la dirección incorrecta, especialmente si no te das cuenta de esto, es un esfuerzo engañado. El esfuerzo en nuestra práctica debe ser dirigido desde el logro hacia el no-logro”. (Shunryu Suzuki Roshi)
“Si tu práctica es buena, sin que te des cuenta de ello llegarás a estar orgulloso de tu práctica. El orgullo está de más. Lo que haces está bien, pero se le ha agregado más. De modo que debes deshacerte de eso que está de más. Este punto es muy, muy importante, pero generalmente no somos lo suficientemente sutiles como para advertirlo, y vamos en la dirección equivocada.” (Shunryu Suzuki Roshi)


 

El aguador

“Brasil es otra cultura-me explicó-. Aquí no hay un modo de pensar uniforme, y existe menos educación oficial. Hay algunos niños muy pobres que solo van a la escuela un par de años antes de empezar a jugar, y el capitán tiene que ser consciente de eso. Nosotros necesitamos a un líder que sea un guía para muchas, muchas cuestiones. De modo que ser capitán en Brasil pone a prueba la naturaleza más profunda de su personalidad. Has de intentar entender a la gente, conocer sus orígenes. Si los comprendes mejor, puedes ayudarlos más. Necesitamos líderes que sostengan a los jugadores, ¿me entiende? Si le impones un tipo de liderazgo que no es natural, ellos no respetarán al líder.” (Carlos Alberto Torres)

Quisiera aprovechar la historia de la selección de Brasil con sus capitanes, para que sea más clara mi visión sobre el papel del liderazgo en la sociedad, o mejor dicho, el líder que, creo, necesita la sociedad y el momento que hoy en día vivimos. Brasil declaró su independencia de Portugal en 1822, pero la realidad es que nunca ha sido una nación en el sentido en que la mayoría entendemos el término. Por su gran variedad de provincias, ciudades-estado, clases, identidades étnicas, visiones políticas, microculturas; todo ello hace realmente difícil que se logre ese sentimiento de nación. Excepto cuando se trata de futebol, de la selección nacional de fútbol.

Por otro lado, ese mismo futebol le dio otro regalo a Brasil: el excepcional carácter brasileño, propiciado por la mezcla de influencias culturales, el futvoley, todo ello parecía crear las condiciones perfectas para el nacimiento de portentos futbolísticos, con una esencia diferente, caracterizada por la alegría de vivir y la creatividad en un terreno de juego. Y precisamente, por todos estos componentes, se precisa y se requiere el papel de un líder que no es la estrella con más talento del equipo, que no es el que acapara los focos sino más bien, jugadores que permanecen en la segunda línea, en la retaguardia, sosteniendo al equipo, solucionando problemas, levantando a sus compañeros cuantas veces es necesario. Desde Hilderaldo Luiz Bellini, pasando por Mauro Ramos de Oliveira, Carlos Alberto Torres, todos ellos cumplían una serie de rasgos muy determinados en los cuales la humildad, la huida del ego, hacía que sobre sus hombros recayera la función del aguador.

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La función del aguador está clara, ¿verdad? Que al equipo no le falte agua; esa sería la respuesta más simple pero eso, quedaría demasiado simplón. La realidad es que es mucho más que eso, es quien entiende a sus compañeros, quien logra que todo encaje, que todo funcione, que el estado anímico del equipo sea el idóneo para competir en cada partido. Mirar por el equipo, más que por ti, teniendo presente que no eres imprescindible, que no lo haces por acaparar la atención. No, solo lo hacemos por el equipo, por amor a tus compañeros. Es un acto de amor, de humildad, de bondad, que inevitablemente actúa como pegamento ante cada fisura, ante cada daño, cada elemento que puede propiciar la ruptura de la sinergia de ese equipo.

Teniendo claro, y corroborado con datos, que esa manera de entender el liderazgo es sin duda la idónea para la sociedad en la que vivimos, ¿por qué no la ponemos en práctica? ¿por qué no funcionar el docente en la escuela con sus alumnos de esa manera? ¿o los entrenadores de deporte base con sus jugadores? La clave es trabajar desde el segundo plano, lo más lejos posible de los focos, diseñando los contextos más desafiantes, que estimulen la capacidad de trabajar en equipo, de socializarse, de aprender,de superar retos; sin que se note desde fuera que estamos ahí. Como dice muy bien mi amigo Álvaro Merino: “El nivel más elevado de liderazgo no es otro que conseguir la absoluta invisibilidad. Al final, cuando nos convertimos en invisibles para nuestros alumnos, para nuestros hijos, es porque hemos alcanzado el nivel más elevado de liderazgo. Porque liderar no es otra cosa que un permanente ejercicio de desapego.”

Quienes trabajamos en la docencia, en el deporte, estamos obligados a hacerlo de esta manera porque es la única que llevará al alumno, al jugador, al crecimiento verdadero como persona, sintiéndose el absoluto protagonista de este proceso. Como bien diría una persona mágica que he conocido este fin de semana, Antonio, “esto implica siempre un absoluto ejercicio de vulnerabilidad, vulnerabilidad entendida como que no soy nadie sin el otro, que no soy perfecto, que siempre puedo y debo aprender. Aprender para mejorar, y mejorar para ayudar a que quien tengo a mi lado sea mejor. Actitud de servicio.” Humildad, vulnerabilidad, actitud de servicio, bondad, amor, son componentes claves que debemos llevar implícitos en nuestra persona, en nuestro ser, para ESTAR de una manera verdadera y auténtica.

Por último, quisiera compartir con vosotros y vosotras una historia increíble, porque eleva a al máximo exponente la figura del aguador. Una historia humana de servicio, de amor, de bondad, empatía, permaneciendo en la más absoluta oscuridad, en un segundo plano, invisible al resto, logrando conseguir una auténtica hazaña. Me encanta lo que dice, el contenido de sus pensamientos, y da para reflexionar un buen rato. Solo deseo que les guste.

Nicholas Winton

 

Debemos ser conscientes de hacia dónde vamos, de la sociedad en la que vivimos, y de cuánto nos queda por hacer. La tarea exige esfuerzo, trabajo, hasta quedarnos agotados por completo, pero como seres humanos, como personas, debemos ser nosotros quienes seamos el motor de cambio que necesita este mundo, para darle la vuelta a la tortilla, para ir más allá, mirar más allá, y de esa manera lograr que nuestra vida cobre sentido, significado, y propósito. Conseguir visualizar para qué estoy aquí.

Les deseo una muy buena semana, y que si no han comenzado la búsqueda de su para qué, desde hoy inicien ese camino tan necesario. Un fuerte abrazo.


“Un gran líder se dedica a hacer todo lo necesario para hacer más probable el éxito, aunque ello resulte impopular, o controvertido, o escandaloso, o del todo invisible para los demás. Un líder tiene que comprometerse, por encima de todo lo demás, a que las cosas salgan bien.” (Sam Walker)
“La verdad es que el liderazgo constituye una carga incesante. No es algo que la gente debiera ejercer a mayor gloria propia, o siquiera porque tenga mucho carisma o un talento incomparable. Es algo que debería ejercer porque tiene la humildad y la fortaleza necesarias para prescindir de sus méritos, y de su propia satisfacción y bienestar en aras del equipo; no solo en los momentos de presión, sino en cada minuto de cada día.” (Sam Walker)

 

Por comodidad

“¿Podemos quitarle la grapa al examen? Es para no estar todo el rato dando la vuelta al papel, por comodidad.” Esto me lo decían en la vigilancia de un examen el sábado, y no es necesario que diga quién lo dijo porque lo interesante está ahí, en el contenido y trasfondo de esa frase. Es de esas veces que uno sabe que ya tiene el título, y el guión, de su próximo post delante de sí cuando vive un determinado instante. Por comodidad.

Inevitablemente me acordé de la frase que me dijo un buen amigo, Manu, que consistía en que “tener proyectos es la mejor manera de conservarse joven, la ilusión que genera lo exige”. Por tanto, si queremos tener proyectos debemos quitarnos de la mente la idea de la comodidad, la idea de obtenerlo todo con el menor coste posible en cada instante que vivimos en nuestras vidas. Si observamos, todas las últimas aplicaciones que han aparecido a bombo y platillo generan un confort, una comodidad, fuera de lo común. Aplicaciones para comprar ropa, para comprar comida y que te la lleven a domicilio, aplicaciones para comparar esto y aquello; nos hemos cargado en cuestión de pocos años el proceso mediante el cual obtienes un producto.

Es cierto que generan facilidades, pero más allá de eso, lo que está propiciando es comodidad y quitando tiempo que puedes compartir con tu familia, con tu pareja, mientras recorres ese proceso, el de ir a hacer la compra por ejemplo, o el de irte a comer fuera porque antes o después queréis aprovechar para visitar un lugar concreto dando un paseo. Todo eso, queda ventilado y eliminado de un plumazo. Por comodidad. Porque la comodidad te hace permanecer en esa zona tan cómoda, tan confortable, de la que no te quieres ir pero que, por otro lado, no paras de quejarte por el compañero, por la cantidad de trabajo, por el horario, por la lejanía del gimnasio, porque tienes que subir escaleras, porque bla bla bla… ¿No te gusta? Cámbialo, pero asume las consecuencias.

Lahm

Y eso es precisamente, lo que no estamos dispuestos a asumir, las consecuencias de ser el motor de cambio sea el proceso que sea en el que estemos inmersos. Porque generar un cambio implica adoptar un nuevo patrón de conducta, querer enfrentarte a situaciones nuevas que sabes que no vas a controlar, que quizás hasta generen más trabajo, más nervios y más intranquilidad por asumir retos nuevos, en contextos diferentes, en los cuales ya no estás tan cómodo como antes. De hecho, hay una frase muy dada al uso que es: “Si algo funciona, no lo toques.” Y esa, querido lector, es una de las grandes mentiras que te pueden contar.

Porque por mucho que funcione, sea lo que sea, la sociedad, el contexto, cambian a una velocidad de auténtico vértigo de modo que, o modificamos nuestra marca, nuestro producto, nuestra persona, nuestra versión, o nos estamos quedando estancados. Y si te quedas en el sitio anclado, luego no te quejes porque estabas avisado. Los AllBlacks siempre tienen presente este lema: “Cuando estés en el top de tu juego, modifica tu plan de juego. Busca el hueco.” Es un cambio de mentalidad, y de paradigma, absolutos. Es tener siempre presentes que uno debe permanecer en constante mejora, buscando ideas, lanzando preguntas, cuestionándose a cada momento, y poniendo en práctica lo que aprenda aunque al principio el resultado no sea el esperado. No es una cuestión sólo de resultados, sino más bien una cuestión de actitud.

Porque la comodidad, la facilidad, la zona de confort, llámalo como quieras, no existe, es mentira querido lector porque todo cuesta. Lo que hoy vale, lo que hoy funciona, dentro de un tiempo no muy lejano dejará de funcionar, por tanto es necesario evolucionar, renovarse, crecer, mantener la ilusión, tener proyectos que te mantengan vivo. La mayoría de las veces no hay cambio porque en realidad no queremos, porque sabemos perfectamente que un cambio implica modificar, en mayor o menor grado, lo que veníamos haciendo hasta el momento. Y ese cambio requiere de un período de tiempo, para lograr una adaptación al nuevo entorno, al nuevo contexto, a las nuevas exigencias que conllevará.

A raíz de evitar esta comodidad, o por lo menos creo yo que hay que evitarla, me viene a la memoria lo sucedido entre Philipp Lahm, capitán del Bayer de Munich y la directiva del club. Los jugadores tienen prohibido “rajar”, criticar al equipo en medios de comunicación, pero sin embargo Lahm estimó oportuno hablar claro ante un medio en una entrevista concertada, con el fin de alcanzar una mayor visibilidad sobre lo que él consideraba, era el problema por el cual su equipo no era eficaz para conseguir victorias. Esta entrevista implicó tener que dar explicaciones ante toda la directiva, la correspondiente multa económica, y que muchos de sus compañeros le mirasen con cara de pocos amigos. Aún con todo, tras el empate conseguido contra el Shalke 04, llegaron las victorias que permitieron al Bayern Múnich ganar la Copa alemana, la liga, y la Champions League. Y no solo eso, sino ayudar mucho a definir el estilo de juego que quería el Bayer Múnich para en base a ello, realizar los fichajes oportunos.

“El ejemplo de Lahm sugiere que la tranquilidad no es más importante que la verdad; al menos la clase de verdad que plantea un capitán del cual conocemos su apasionado compromiso, que trabaja al servicio del equipo y que evita atacar a sus compañeros en el ámbito personal. Para liderar de manera eficaz, creía Lahm, un capitán tiene que decirle la verdad no solo al poder, sino también al resto del equipo. <<Eso de que tenéis que ser once amigos es una idea absolutamente romántica>>, me decía. “

Quien quiere crecer, debe arriesgar, y quien arriesga debe contemplar que el resultado quizás no será el que espera. Pero tampoco será la misma persona que comenzó ese proceso, ese recorrido, ese camino. Y eso es lo verdaderamente importante, avanzar sin perder la ilusión, ir hacia delante precisamente para mantener viva esa ilusión, ilusión que viene generada por un proyecto, un proyecto que es nada más, y nada menos, que tu propia vida. Siéntete protagonista, siéntete vivo, y sigue caminando hacia delante. Como diría cierto Capitán: “Mis tropas siempre van hacia delante.” 

Les mando un fuerte abrazo, y que tengan una muy buena semana. Siempre Avanti. Quisiera recordar a Quini, no porque le conociera en persona (por desgracia, no tuve la oportunidad), sino porque llama la atención el cariño que ha dejado en los corazones de tantísima gente. Como bien dijo un buen amigo hace poco, ése es el mejor y mayor legado que podemos dejar en esta sociedad tan falta de valores. Estas líneas van por ti, Quini:

“El título más valioso que puedes conseguir en esta vida es el de buena persona. No lo conceden las Universidades. Sólo lo otorgan los valores.” (Pep Marí)

Quini

 

 

Ternura, límites, y comunicación

“Las sociedades pueden ser inteligentes y estúpidas según sus modos de vida, los valores aceptados, las instituciones o las metas que se propongan.” (José Antonio Marina) 

Y la nuestra, la que vamos construyendo poco a poco, paso a paso, va camino de ser tremendamente estúpida. Duele decirlo, más si cabe teniendo en cuenta que el ser humano posee inteligencia, lo que pasa es que no basta con tenerla, hay que aplicarla, y aplicarla de la manera correcta.

Nos vamos adentrando cada vez más en un contexto, en un marco muy concreto en el cual se vislumbra una crisis demasiado grande como para, al menos, no tratar de atenderla. Una crisis sumamente compleja, peligrosa, y diría hasta contagiosa, a la cual si no somos capaces de poner remedio terminará con nosotros. Hablo de una crisis de personalidad, de una crisis en lo referente a la forma de ser y actuar, que necesita de un giro, de un estudio, de un impulso positivo que sea capaz de reconducirla. Porque no vamos bien, y la acción de meter la cabeza bajo tierra cual avestruz, aunque sea la táctica de nuestra grandísima clase política, creanme que esa táctica no funciona.

Reflexionando sobre ello, y enlazándolo con una parte de los libros que ando revisando, llego a la conclusión de que el principal problema antes que nada, es la imposición del “YO” ante el “NOSOTROS”; la absoluta victoria momentánea del ego ante la humildad, por la necesidad de mostrar, porque el hecho de no poseer una personalidad lo suficientemente bien construida y armada lleva a necesitar que alguien, sea quien sea, valide nuestros actos. El problema es que esto ni funciona, ni va a funcionar, porque  el ser humano es un ser social, por tanto necesita relacionarse. La cuestión, la duda, es si sabemos relacionarnos.

La construcción de la personalidad, que a su vez determina la calidad de las relaciones sociales del ser humano, pueden depender perfectamente de tres componentes: la ternura, los límites, y la comunicación. Al mismo tiempo, sobre la comunicación para que pueda fluir de manera correcta, debería de ser práctica, con un componente físico, y coherente.

Todos necesitamos ternura, amor, cariño, para que se genere un contexto en el cual la persona se sienta atendida, generándose en ella confianza. Ahora bien, un exceso de ternura lleva a la sobreprotección, al miedo de que le suceda absolutamente todo, y todo pasa por evitar sentimientos de frustración, de fracaso, de tristeza. Y ahí está el fallo, en evitar todos esos sentimientos, todos esos momentos, durante su etapa de crecimiento. Porque la cuestión no es que viva esos momentos, sentimientos; sino más bien que aprenda a encajarlos, aceptarlos, y obtener un aprendizaje potente para lo que esté por venir.

La necesidad de poner límites es sumamente obvia, y sin embargo, creemos que por poner límites estamos queriendo menos. Nada más lejos de la realidad, porque cuando realmente una persona te importa, le quieres, sabes perfectamente que es necesario marcar unos límites en cuanto a normas, conductas, comportamientos, que van definiendo a su vez su ética, sus valores. No poner límites no es sinónimo de querer más; al contrario, es ocuparte muy poco por la formación. No todo vale, ni de cualquier manera.

Y referente a la comunicación, es nuestra herramienta más poderosa en la construcción de relaciones personales. Lo malo, es que aún sabiéndolo muy pocas veces se enseña a hablar en público, cómo generar conversaciones interesantes, o por ejemplo, saber cómo acompañar lo que dices con un correcto lenguaje no verbal. Precisamente referido a esto, quiero resaltar la figura de Tim Duncan, el absoluto líder de los San Antonio Spurs: “Él no juzga a las personas-decía Popovich sobre Duncan-. Intenta entender quiénes son, qué hacen y cuáles son sus puntos fuertes. La cuestión es que sabe captar muy bien a la gente. Cuando supimos eso de él, supimos que íbamos a poder traer aquí a casi cualquiera, a menos que fuera un asesino en serie, y él iba a saber qué hacer con él. Cuando Tim Duncan te toca la nuca o te pasa el brazo alrededor, o se inclina hacia ti y te dice algo durante un tiempo muerto, es fantástico. Sabe que recibir su atención es una auténtica pasada para el desarrollo y la autoconfianza de sus compañeros, y ese reconocimiento ha hecho de él el líder que es.” 

A día de hoy, lo que sucede es que no se controla ninguno de estos aspectos. Otorgamos ternura desmedida, sin límites, y no enseñamos a comunicar de la manera correcta. Este absoluto desastre en términos de enseñanza, que primero deben darse en casa y posteriormente en la escuela, se traduce en comportamientos que rozan los términos legales, en faltas de respeto, en la construcción de una persona que vive por y para ella, lo que supone un atentado primero contra ella misma sin saberlo, en consecuencia sobre la sociedad en la cual vive cada día. Y la única manera no solo de paliar este dolor, sino de encontrar una solución al problema, pasa por saber cómo y cuándo aplicar cada uno de los componentes de los que hemos hablado anteriormente.

Tenía mucha razón José Antonio Marina, cuando decía que “Las sociedades pueden encanallarse cuando se encierran en un hedonismo complaciente, y carecen de tres sentimientos básicos: compasión, respeto y admiración.” Fíjense que estos sentimientos están estrechamente relacionados con la humildad y la vulnerabilidad, elementos esenciales para saberse no mejor ni peor que el resto, sino sencillamente diferente. Y que además, por ese mismo motivo serán nuestras relaciones personales las que nos complementen, ayudándonos a ser mejores personas, y en consecuencia mejores profesionales, cada día de nuestra vida.

Recuerden el lema de los AllBlacks: Mejores personas hacen mejores AllBlacks. Por tanto, un excelente profesional debe ser una excelente personal; pero para ello necesitamos enriquecernos de todo cuanto nos rodea, siendo esto solamente posible haciendo un ejercicio poderoso de humildad y predisposición al aprendizaje, a la escucha atenta, observando, conservando la maravillosa actitud del niño que cree que aún pueden sorprenderle. Porque la realidad, es que la vida a cada instante, a cada momento, nos sorprende. Sepamos apreciarlo, y valorarlo.

Les mando un fuerte abrazo, y que tengan una muy buena semana.

“Y, mas que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.” (Antonio Machado)

“En mi soledad he visto cosas muy claras, que no son verdad.” (Antonio Machado)

“Me has agregado la fuerza de todos los que viven. Me has dado la libertad que no tiene el solitario. Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego. Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca. Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético. Me has hecho ver la caridad del mundo y la posibilidad de la alegría.” (Pablo Neruda)

el aguador