El partido que no jugué nada.

“El baloncesto siempre fue un deporte que me había gustado, y decidí a apuntarme al equipo del pueblo en el que vivía, en Navalmoral de la Mata, porque estaba cansado del tenis, de jugar, entrenar, y practicar en un deporte individual como ese. Lo que desconocía era lo que pasaría nada más empezar la liga, justo en el primer partido. 

Jugábamos contra el Cacereño, en su casa, en ese imponente pabellón multiusos denominado Ciudad de Cáceres, un lugar en el que se había respirado el aroma de la ACB, un pabellón donde cualquier chaval de 14-15 años querría jugar. Imagínate mi ilusión, mis ganas por jugar y ayudar al equipo, por empezar a experimentar sensaciones…y sin embargo, fue uno de los peores días por la sensación de tristeza, de engaño, de frustración, que tenía nada más terminar el partido. Volvíamos a casa, y no había jugado ni un solo minuto.”

Desde aquí antes de nada, quisiera dar las gracias a ese “increíble” entrenador que tuve durante ese año, en el que decidí probar, jugar, y entrenar al baloncesto. Porque gracias a todo lo que me hizo sentir, experimentar, tuve muy claro siempre cómo jamás debía tratar a un jugador si algún día me decidía a ser entrenador. Gracias, por esas enseñanzas tan poderosas.

Ahora que empiezan las temporadas, o han empezado, en deportes de equipo como el fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol, waterpolo, estos días siempre me acuerdo muchísimo de esa experiencia que tuve siendo cadete, cuando formé parte del equipo de baloncesto del pueblo. Y la primera pregunta que se me viene a la mente es: ¿por qué hay entrenadores que siguen comportándose como tiranos? Los equipos de deportes colectivos no son administraciones, son equipos de personas, y además, personas en proceso de crecimiento quienes probablemente, lo que tú les digas, lo que tú hagas, y cómo te comportes, les dejará una marca muy profunda para el resto de su vida, que puede ser muy positiva o muy negativa.

Uno de los aspectos más complejos que se le plantean a un entrenador son las rotaciones, la utilización a lo largo de toda la temporada de todos sus jugadores. Pues miren, yo creo que no es tan difícil y es más, creo que es imprescindible tener un aspecto muy claro: valore el trabajo diario, el compromiso y esfuerzo  de todos sus jugadores. Y le irá bien, a la larga le irá muy bien. ¿Por qué? Porque estás demostrando que crees en ellos, mediante tus actos, mediante hechos, que al final es lo que cuenta.

Al final de la temporada pasada le escuché decir a un entrenador de fútbol base, que no creía en “eso de las rotaciones, que por él jugarían siempre los mismo y fuera.” Lo que no sabe o desconoce este entrenador, es que los buenos, si el resto del equipo no mejora, terminan acomodándose y no siendo tan buenos, porque cualquier jugador que quiera crecer necesita de una competencia real en su puesto, y esa misma competencia se produce cuando les das a todos la oportunidad de crecer por creer en ellos. A partir de esa creencia se genera confianza, y cuando te ganas su confianza, obtienes un compromiso, un esfuerzo, y un trabajo sin límite por parte de todos y cada uno de ellos.

Por ello, si tú estableces como vara de medir, como listón, el grado de trabajo, sacrificio, esfuerzo cada semana, las convocatorias serán justas porque eres honesto, porque existe una congruencia entre lo que dices y lo que haces. Alguno estará pensando que si hace eso, perderá en el comienzo de temporada más partidos de los que debería. Pues bien me adelanto a ese pensamiento, y le contesto: Si usted, querido entrenador, está en una categoría “baja” pensando así, está equivocado porque en esas categorías no vale de nada  ganar por ganar, lo que usted debe es formar, enseñar, hacer competitiva esa plantilla, y probablemente a largo plazo eso genere unos beneficios que ni usted imagina. Pero, si por el contrario, usted es entrenador de una plantilla con un nivel medio-alto o muy alto, el problema es que no tiene la valentía suficiente, ¿cuál es su problema? Utilice a todos sin excepción, crea en ellos, y de esa manera incrementará la participación, la calidad de la plantilla, la competitividad en cada puesto, incrementando a su vez el tan importante sentimiento de pertenencia de todos y cada uno de sus jugadores, porque ven que realmente (no sólo de boquita) usted cree y confía plenamente en ellos.

No hay malos ni buenos, ni onces titulares ni onces de segundas partes (recuerdo mucho lo que decía al respecto Víctor Sánchez del Amo); lo que tenemos delante son jugadores diferentes, con personalidades distintas, y sobre todo en nuestro caso, niños, adolescentes, que no son adultos en miniatura, son proyectos de adulto, que es totalmente diferente. Ello conlleva que, casi con toda seguridad, ese equipo, ese deporte, para ellos es lo máximo, no hay nada más importante, motivo por el cual ponen máxima ilusión, máxima motivación, en cada entrenamiento para…¿adivina qué? Sentirse querido y respetado, exactamente igual que las personas adultas. Porque hay aspectos esenciales de la vida que nunca cambian, y no hay energía más potente que darle a una persona la suficiente confianza para sentirse querido y respetado. Con eso, probablemente te lleves una grata sorpresa a final de temporada. Eso es lo que yo llevo haciendo desde que di comienzo a mi carrera como entrenador; justo lo que jamás sentí como jugador en ese equipo de baloncesto.

Que tengas una muy buena semana, y disfrutes lo máximo posible con tu equipo durante toda esta temporada. Un abrazo muy fuerte, nos vemos la próxima semana.

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“Con seguridad no hay otra cosa que el propósito único del momento presente. Toda la vida de un hombre es una sucesión de momento tras momento. Si uno comprende completamente el momento presente, no habrá nada más que hacer, y no quedará nada por perseguir.” (Yamamoto Tsunetomo)

“Si la mente es apropiada entonces el disparo será correcto. Si la conducta de disparar es correcta entonces el soltar (la cuerda) también será correcto.” (Proverbio de Kyudo)

 

Generar responsabilidades

Ultimamente me viene a la cabeza una reflexión, que es la que pongo en común hoy con la persona que está al otro lado de la pantalla, leyendo estas líneas, consistente en la nula apariencia del sentimiento de responsabilidad, pero no en términos laborales, familiares, quisiera ir un poco más allá. Hablo de la responsabilidad de vivir de manera digna.

Es esta última palabra, digna, la que me lleva al pensamiento de Marcelo Bielsa, quien decía que “lo importante no es el resultado final sino más bien la dignidad con la que recorremos el camino, observando al mismo tiempo la persona en quien nos vamos transformando.” Salvaguardar los valores, el código ético, en conclusión todo aquello que cada uno consideramos innegociables y que nos ayuda a vivir nuestra vida de una manera u otra.

Y dentro precisamente de ese código ético aparece para mí un elemento imprescindible que es la responsabilidad, mi deber moral como persona en la manera en la que vivo mi día a día asumiendo primero que mis actos tienen consecuencias, y que esos actos deben sumar, nunca restar. Esto me lleva a la responsabilidad de vivir con educación, respeto, y teniendo claro que el ejemplo, el liderazgo que llegue a ejercer puede sumar o restar en un futuro. A mi me gustaría que sumase, que dejase un valor añadido en todas las personas con quienes convivo, con quienes trabajo, porque soy de esas personas que sienten que tenemos una enorme responsabilidad en cómo verán el mundo nuestras futuras generaciones.

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Unas generaciones futuras que desconocen, sin embargo, lo que significa la palabra responsabilidad, y es bueno recordarlo en los tiempos que corren. Según el diccionario de la RAE, aparecen los siguientes significados: -. Cualidad de responsable. -. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal. -. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado. -. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Esto, queridas generaciones futuras, significa responsabilidad.

Estamos cometiendo el error, en mi humilde opinión, de favorecer el pensamiento desde demasiado pronto de que sólo existen los derechos, se propicia la negación de escucha del pequeño hacia el adulto escudándose en el “No quiero”, “No me apetece”, y quizás en vez de lidiar con ello, de asumirlo como algo normal dentro del proceso de maduración de un niño o una niña, tomamos la vía rápida de hacer esta o aquella tarea evitando que la hiciesen ellos, ya sea esa tarea recoger la mesa, preparar la mochila para el entrenamiento, realizar los deberes, mirar la agenda para saber lo que tiene mañana, ayudar a limpiar la casa; y muchas más situaciones que a más de uno le estarán resultando familiares.

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La consecuencia de no afrontar esta situación enseñando cuáles son las responsabilidades que uno tiene, y que debe asumir porque es esencial que sepa, reconozca, que tiene responsabilidades como la persona que es; es absolutamente terrible porque nos hemos situado en un marco donde parece que sólo hay derechos, donde nadie asume su parte de responsabilidad en las decisiones que se toman, en las conversaciones que se deberían entablar para solucionar conflictos en un contexto en el cual echar más leña al fuego sólo propicia que las chispas alcancen una superficie mayor.

Normalmente los problemas vienen generados porque ninguna de las dos partes asume su parte de responsabilidad en el deber de encontrar una solución, que a su vez lleve a encontrar un contexto más favorecedor para ambas partes. El ego, la poca o nula humildad, la incapacidad para escuchar a la otra persona, el ansia de poder, la mentira utilizada como excusa ante la incapacidad para encontrar soluciones, la permanente acción de mandar la pelota de un tejado a otro como si de un patio de colegio de guardería se tratase, me lleva a pensar que lo estamos haciendo muy mal en la educación, y además, más grave aún si me lo permiten, somos totales desconocedores de la gran responsabilidad que tenemos en el país que verán nuestros hijos e hijas dentro de unos años.

Hoy por la mañana leía unas líneas muy acertadas: “Si haces planes para un año, siembre arroz. Si los haces por dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.” Cada vez miramos menos a largo plazo en lo que a comportamientos se refiere, al deber moral que uno tiene con la sociedad en la que vive, porque lo tenemos. La sociedad no está mal, penosamente mal porque sí. Esta así porque hemos querido nosotros, como ciudadanos, llegar a este punto de conflicto permanente, de crisis latente que parece que va a desencadenar en el peor de los finales posibles. ¿Por qué? Porque seguimos evitando responsabilidades, y echando la culpa a cualquier aspecto, cosa, o elemento, en vez de ser auto-críticos.

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Y creedme, el motor del cambio somos nosotros, nada ni nadie va a venir a solucionar la situación tan caótica, tan penosa, que actualmente atraviesa nuestro país, a todos los niveles. Cada uno, desde el político incapaz hasta el ciudadano sinvergüenza de a pie, debe pararse por un instante, y realizarse esta pregunta, la misma que planteaba Simon Sinek en una de sus conferencias: ¿Estoy haciendo todo lo posible, todo lo que está en mi mano, para conseguir construir un mundo mejor? Porque recuerden, todo empieza y termina en la persona. Acompañando a esta reflexión quisiera terminar con este pensamiento de Daisetx T. Suzuki:

“El hombre es un ser pensante, pero sus grandes obras las realiza cuando no calcula ni piensa. Debemos reconquistar el candor infantil a través de largos años de ejercitación en el arte de olvidarnos de nosotros mismos. Logrado esto, el hombre piensa sin pensar. Piensa como la lluvia que cae del cielo; piensa como las olas que se desplazan en el mar; piensa como las estrellas que iluminan el cielo nocturno, como la verde fronda que brota bajo el tibio viento primaveral. De hecho, él mismo es la lluvia, el mar, las estrellas, la fronda. Una vez que el hombre haya alcanzado ese estado de evolución espiritual, será maestro Zen de la vida. No necesita, como el pintor, de lienzo, pinceles ni colores. No necesita, como el arquero, de arco, flecha ni blanco, ni de otros recursos. Se sirve de sus miembros, de su cuerpo, cabeza y órganos. Su vida en el Zen se expresa por medio de todos esos instrumentos importantes como manifestaciones suyas. Sus manos y pies son los pinceles. Y todo el universo es el lienzo sobre el cual pintará su vida durante setenta, ochenta y hasta noventa años. El cuadro así pintado se llama <<historia>>.”

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.


Y te deseo Sunny Days, cuantos más, mejor 😉

Ponle amor a tu vida

“Hace unos días hijo me vino a la cabeza, cuando estabas en el colegio todavía en Secundaria, y volvías ya por la tarde, dejaste la mochila en el ascensor porque no podías con ella de lo cansado que llegabas. Claro hijo, ¿cómo no ibas a estar cansado si tenías Hepatitis C? Lo increíble es el esfuerzo que has hecho, desde siempre, para seguir el ritmo de otros chicos, irte a jugar con ellos, y mil cosas más, porque querías disfrutar con ellos. Aún con lo que tenías en aquel momento.” 

Esas palabras me las decía hace unos días mi madre, y reconozco que nunca me había acordado de ese tipo de momentos, de esos instantes en los que no podía más, donde el cuerpo me decía basta, hasta aquí hemos llegado por hoy, y yo pensaba que era lo más normal del mundo. Que el resto de chicos y chicas de mi edad, ¿por qué no? estarían igual de cansados, que no tenía por qué pasarme nada en especial.

Pero la realidad era bien distinta a eso. Tenía la enfermedad que tenía, desde que nací porque es lo que a veces la vida se cobra cuando uno se arriesga para salvar precisamente eso, tu propia vida. Ahora, ya curado, me viene una pregunta a la cabeza: ¿Qué era lo que me movía a hacer constantemente esfuerzos, para vivir la vida a tope, aún estando cansado? Porque perfectamente podría haber puesto excusas, parar de hacer deporte, parar de bajar a jugar con los amigos a la calle al fútbol, desapuntarme de los equipos en los que competí, simplemente diciendo: Es que estoy cansado. 

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Sin embargo, nunca he parado, pero… ¿por qué? Tras reflexionar sobre ello, creo saber el motivo que siempre me ha impulsado a vivir la vida al máximo, aún estando muy fastidiado: el amor que siento por vivir. No me he dado cuenta yo solo, en absoluto, sino más bien ha sido un amigo, una persona increíble, quien me ha hecho consciente de este aspecto. David hace unos días me dedicó un texto maravilloso cuyo fin no puedo desvelar, porque es una sorpresa, pero hay unas líneas que quisiera extraer: “[…]una historia que, pudiendo ser cualquier cosa, él decidió que fuera de amor. Sí, de Amor. Porque es lo que nos une. Lo opuesto al miedo. Amor en mayúsculas. El amor que dio origen a todo y que tanto necesitamos para el desarrollo de nuestras almas. “

Esto puede recordar, en cierto punto, a una marca de bebida deportiva cuyo lema es: la bebida de los que nos morimos por vivir. De hecho fíjate, conectado con el amor me viene a la mente este Manual de supervivencia:

Tragarse el orgullo no engorda. Ir de duro no te hace más fuerte. Las lágrimas salen, pero también llenan. Perdonar engrandece. Pedir perdón te hace inmenso. Preguntar te hace sabio. Quedarte con la duda te vuelve imbécil. Amar no es de débiles. Odiar es para el corazón débil. Quererte a ti mismo es necesario. Ser tú mismo es esencial.

Amar la vida que tengo, con sus circunstancias a resolver en cada momento, me ha llevado a querer vivir cada día de mi vida al máximo, con la mayor intensidad posible como si no hubiera un mañana. Y esto, en una sociedad que parece que nos obliga a pensar en el mañana y olvidar el presente, a añorar más lo que no se tiene que lo que uno tiene a su alcance, hace que a veces nos obligue a cambiar, nos haga olvidar por un instante, lo que realmente es importante.

El amor es el ingrediente esencial en cualquier relación que se quiera convertir en duradera en el tiempo, porque te lleva a hacer cualquier esfuerzo por mantener ese vínculo, es relación. Es lo que nos lleva a conectar con las personas, a tener una empatía verdadera, estar pendiente, tratar de aportar luz en la oscuridad de otros, es una cuestión de conexión. Porque la vida, compartida, sabe doblemente mejor.

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Amor es lo que falta en cualquier tarea de la vida cotidiana en la que existe un proceso de aprendizaje, porque cuando amas lo que haces no te importa la cantidad de tiempo que dedicas con tal de que dejes un legado, una huella imborrable en otras personas. Un legado no a modo de clases magistrales, sino más bien tiene mucho que ver con vivencias del día a día, trata de personas que hacen un trabajo de conocimiento, descubrimiento, búsqueda de significados, reflexiones, pensamientos, y puesta en común de experiencias de la vida que se traduce un salto cualitativo del aprendizaje, en lo que a la persona se refiere.

Nos encontramos en un momento de crisis en lo que a emociones se refiere, en un contexto donde el marketing, la sociedad, nos trata de vender la imagen, la pasarela, el postureo que tan de moda está, esa alfombra roja con su despliegue de medios, pero que a su vez contiene un vacío de sentimientos estrepitoso, una carencia de valores que lleva a tomar decisiones equivocadas, y unas decisiones equivocadas que terminan por convertir a las personas en seres humanos carentes de felicidad, porque terminan por darse cuenta que la verdadera felicidad no tiene nada que ver con lo material, y sí mucho que ver con lo que no se ve con los ojos, con lo intangible, lo que permanece oculto a simple vista.

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Quizás por eso en estos momentos más que nunca, sea necesario poner todo el amor posible en cada gesto que tenemos con las personas que nos rodean, cuidar nuestras amistades, trasladar lecciones de vida en vez de clases magistrales a nuestros alumnos/as, a nuestros jugadores/as, porque no sabemos si el día de mañana esos jóvenes que tendremos delante se desarrollarán en el contexto laboral que sueñan tener, pero lo que es seguro 100% es que serán personas adultas, por eso es tan importante que las lecciones de vida, las experiencias vitales que compartamos con ellos, contengan amor verdadero.

Porque es el amor, como muy bien dice David, lo que nos une, lo que fortalece, lo que da fuerza y alienta, lo que te empuja o por lo menos a mí me ha empujado, a vivir la vida con la mayor fuerza, con la mayor intensidad posible cada día de mi vida aún cuando estaba tremendamente fastidiado, en días en los que no me apetecía ni levantarme de la cama y no sólo me levantaba, sino que seguía contagiando optimismo, fuerza, y luz a quienes probablemente también lo necesitaban. Amor para brillar, brillar para vivir, y vivir para crecer amando con amor verdadero hacia todo lo que te rodea.

Que tengas una muy buena semana, y hagas lo que hagas, hazlo con amor. Un fuerte abrazo.

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“Se trata más bien de si nuestro trabajo nos llena. Si le dieran a elegir entre ser arquitecto por 75.000 dólares al año y trabajar todos los días en una cabina de peaje durante el resto de su vida por 100.000 dólares, ¿qué elegiría? Seguramente lo primero, porque ofrece complejidad, autonomía y una relación entre el esfuerzo y la recompensa que por otra parte implica el mero hecho de hacer un trabajo creativo, y para la mayor parte de nosotros esto vale más que el dinero.” (Malcolm Gladwell)

 

Mira lejos

Hace cuatro días leía en el instagram de mi amigo Álvaro Merino una frase que me encantó: “Solo cabe progresar cuando se piensa en grande. Solo es posible avanzar cuando se mira lejos. (José Ortega y Gasset).”  Comienzos de Septiembre, un mes en el cual es típico marcarte objetivos para este nuevo curso, esta nueva temporada, porque quieres que todo vaya bien, muy bien, lo mejor posible de hecho. Lo malo es que no es cuestión de un mes, sino de un plazo de tiempo mucho más amplio, y por ese motivo te recuerdo un ingrediente indispensable para que te acerques al éxito en el cumplimiento de dichas metas u objetivos: constancia.

“El éxito es talento más preparación. El problema de este punto de vista es que, cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato; y mayor el que desempeña la preparación.” Extraigo este párrafo del libro Fueras de serie: Por qué unas personas tienen éxito y otras no (Malcolm Gladwell), porque se reafirma en la necesidad de ser perseverante, constante, en el desempeño de la tarea que nos ocupe. Además, en el mismo se encuentra un experimento como prueba número uno de la importancia de las horas que dedicamos a aquello en lo que queremos mejorar.

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El experimento consistió en dividir a los violinistas de la Academia de Música de Berlín. En el primer grupo estaban las estrellas, en el segundo los denominados “buenos”, y en el tercero los estudiantes que tenían pocas probabilidades de llegar a tocar profesionalmente. ¿Dónde radicó la diferencia? En el número de horas que tocaban en el curso de toda su carrera, produciéndose un dato muy relevante. Cuando los estudiantes acumulaban ocho años de carrera era el momento en el cual comenzaban a surgir diferencias, de manera.

Los estudiantes que terminaron como los mejores de su clase empezaban ya tocando más horas  que todos los demás: seis horas/semana a los nueve años, ocho horas/semana a los doce, dieciséis a los catorce, y así sucesivamente, hasta que a los veinte tocaban bien por encima de las treinta horas semanales. De hecho, la realidad era que, a los veinte años, los intérpretes de élite habían acumulado diez mil horas de práctica cada uno. De modo que el tiempo de dedicación, la constancia, se aparece como un ingrediente esencial en la adquisición de grado de maestría.

2017 US Open Tennis Championships - Day 14

Ahora nos vamos al deporte, a nuestros deportistas que no paran de darnos lecciones. Alberto Contador ganando la penúltima etapa de la Vuelta Ciclista a España, Rafael Nadal (otra vez número 1 del ranking ATP) ganando el US Open, al mismo tiempo que Garbiñe Muguruza vuelve también a ser número 1 ganando además el Wimbledon 2017, y la selección española masculina de baloncesto acercándose cada vez más a otra final en un Eurobasket. Me quedo en estos últimos porque, durante la retransmisión posterior al partido contra Turquía enfocan a Pau Gasol en el vestuario y le hablan sobre la idea de hacer una fiesta por la consecución de la victoria, a lo que el propio Pau contesta tajante: “¿fiesta?¿dónde? Concentración, concentración.” 

Este tipo de deportistas que tenemos la suerte de disfrutar en España, no paran de enseñarnos que en esta vida uno no puede rendirse jamás, que no hay motivo para dejar de pelear por aquello que te motiva, que te ilusiona, por tus objetivos, tus metas, tus sueños, pero al mismo tiempo es bueno tener presente que el camino que se recorre es muy largo, lleno de obstáculos, muros, dificultades, y por estos mismos motivos ser constante en el grado de esfuerzo que pones en tu día a día cuidando los pequeños detalles se convierte en un elemento esencial para la consecución de esos objetivos.

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A nivel personal si algo me ha enseñado la vida es que debes poner máxima pasión, máxima ilusión, motivación, en cada tarea que llevas a cabo en tu día a día. Nunca podemos fallarnos a nosotros mismos, eso sería imperdonable. Aunque el día sea malo, aunque los obstáculos a simple vista parezcan demasiado grandes o difíciles de salvar, si algo tengo claro es que lo que marca la diferencia entre llegar a conseguirlo o no es cuánto estás dispuesto a poner de tu parte.

Hace unos años que tenía en mente escribir mi libro, y ese pensamiento, ese sueño, se convirtió en una realidad el pasado mes de Agosto, aprovechando los meses de verano para completarlo. Ha sido una experiencia preciosa, realmente bonita, pero aún con todo las complejidades no han terminado, las dificultades siguen estando ahí porque por ejemplo, no sé cómo voy a conseguir financiarlo para que se lance la primera edición. Pero, ¿eso lo convierte en algo imposible de conseguir? No, porque tengo claro que lo que vale la pena necesita de tiempo, trabajo, y ganas de reinventarse.

Era difícil imaginar que podría escuchar por ambos lados, y ahora disfruto de esa oportunidad gracias a un implante osteointegrado en mi lado derecho. Me vine abajo cuando me detectaron Hepatitis C por las transfusiones, y ahora disfruto de estar con una energía que hacía tiempo que no sentía. Por tanto, estoy obligado a creer, la vida me ha enseñado que nunca hay que dejar de luchar, que rendirse jamás debe considerarse una opción.

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Quería terminar el post de esta manera, con una invitación a ti para que te mantengas firme en aquello que te has propuesto, porque quizás a veces los objetivos no se consiguen cuando uno quiere, sino más bien cuando las circunstancias son las propicias, pero la constancia, la perseverancia, el trabajo diario, probablemente te acerque a lo que deseas.No te desanimes, y mira lejos.

Que tengan una muy buena semana, les recomiendo los vídeos que adjunto a continuación, creo que les van a emocionar:

“Observa con ojos brillantes al mundo que te rodea porque los secretos más grandes están siempre escondidos en los sitios más insospechados. Aquellos que no creen en la magia nunca la encontrarán.” (Roald Dahl)

“Llegar a una meta es el punto de partida hacia otra.” (John Dewey)

“¿Que sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?” (Vincent van Gogh)

 

Una mirada con perspectiva

“Una prueba evidente para juzgar el éxito es analizar si se ha conseguido lo que se pretendía; si se ha alcanzado el objetivo elegido. Incluso esta medida tan obvia, sin embargo, resulta más compleja de lo que parece. La consecución de los objetivos no depende únicamente de la capacidad y el esfuerzo del individuo, ya que también hay que tener en cuenta las fuerzas externas, personificadas en esta aventura, y en las condiciones del mar y del hielo.”

Ayer en twitter se pudo leer, según muchos/as, un auténtico drama que no paraba de traducirse en frases del estilo: “No puede ser¡¡; Es imposible que esto suceda!!” Y así podríamos seguir durante sucesivas líneas. Usain Bolt se lesionaba en la final de relevos 4×100 metros, la que sería su última carrera, su última prueba como deportista en activo, como atleta. Y se lesionó, no pudo terminar la prueba, ahí se terminó todo. El hombre que había reventado los récords con un ritmo imperial, inigualable, el mismo que nos mantuvo pegados a la televisión durante tantos años, se lesionaba en el…¿peor momento?.

¿Por qué seguimos valorando tanto el resultado final?¿Por qué se establece que el exitoso, únicamente, es el que gana la prueba?¿Por qué tiene que haber finales soñados? Lo primero de todo, y que quede bien claro, no me alegro por la lesión de un deportista, ya sea Usain Bolt o un jugador de la categoría de Juveniles (te mando un abrazo enorme Joan Curune, y me alegro mucho que estés volviendo a disfrutar del fútbol porque te lo mereces por la persona que eres). Pero creo que ayer el deporte nos volvía a regalar una lección muy potente, y es la importancia de valorar lo conseguido disfrutando del proceso. Este momento nos demuestra cuán exigente es el deporte de élite, y lo complicado que es ganar porque hay tantísimas fuerzas externas (como bien dicen las líneas del comienzo del post), que todo ello convierte el hecho de ganar en algo realmente extraordinario, de una dificultad máxima.

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Hace pocos días leía una frase de Luis Pasamontes que me encantó, y decía así: “Eres campeón desde el primer día que te atreves a jugar.” Hay que darle importancia al atrevimiento de los chicos y chicas que se animan a practicar una actividad, porque en ese mismo momento se están poniendo a prueba, quieren superarse, quieren descubrir un contexto nuevo, personas nuevas, amistades nuevas, una persona en quien creer como es su entrenador/a, y el esfuerzo que deben hacer es muy grande, por eso es verdad que son unos campeones. No se debe esperar al resultado final del fin de semana para estar orgulloso de tu equipo; valora el esfuerzo diario, la entrega, la ilusión, la pasión que le ponen en cada entrenamiento.

Porque la realidad, y esto es ampliable a la élite, es que de la misma manera que todos buscamos ganar deberíamos también recordar que hay una enorme cantidad de factores externos que no controlamos, que se escapan de nuestras manos, que pueden llevarnos a la derrota. En la vida no existen las matemáticas, no hay nada predecible por mucho que nos empeñemos en diseñar situaciones reales de juego en los entrenamientos, y quizás al mismo tiempo por eso tiene tanto mérito conseguir la victoria. Cada vez somos menos conscientes de cuánto cuesta ganar, y del trabajo tan grande que hay detrás, sabiendo que aún con todo puede que no ganes.

Todos buscamos la victoria, no hay duda, pero no es lo mismo una victoria vacía que una victoria con contenido, con un argumento. ¿Cómo se consigue lo segundo? Diseñando un contexto enriquecedor en lo que a aprendizaje se refiere, el cual requiere de tres pilares imprescindibles: Confianza, Compromiso, y Credibilidad (gracias por enseñármelo Álvaro, nunca se me olvidará). Y con esto, ¿somos menos “competitivos”? Para nada, al contrario, lo que somos es más realistas, porque estamos poniendo el foco de la atención de nuestro equipo de trabajo en el día a día, en el proceso. En vez de basar el éxito en un resultado final, de esta manera basamos el éxito en el desarrollo, en el crecimiento diario de las personas que trabajan con nosotros.

Fíjate qué sorpresa, resulta que si conseguimos todo esto, el diseño de un entorno desafiante, con retos difíciles pero alcanzables, logramos el compromiso de todo nuestro equipo lo que nos lleva a un incremento en el estado anímico de los deportistas, en su lealtad ya no sólo hacia a ti (que es importante), sino hacia el equipo (más importante aún, porque no hay nada más importante que el colectivo). En consecuencia, esa lealtad lleva al jugador a hacer un esfuerzo mayor, a una mayor exigencia diaria que normalmente (si las lesiones no lo impiden) se traducirá en un aumento del rendimiento deportivo individual, que afecta de manera positiva al rendimiento deportivo del colectivo. Y esto, inesperadamente, te acerca más a la victoria de lo que pudieras imaginar.

Evitar poner toda la atención en el resultado final hace que se eviten sentimientos de frustración, de fracaso, al mismo tiempo que propicias en tu equipo de trabajo un mayor disfrute en el día a día, aportas una mayor dosis de realidad al escenario, al contexto que vas diseñando, facilitas un mayor disfrute de tu equipo de trabajo en la convivencia diaria, un disfrute indispensable porque mañana no sabemos lo que va a suceder, porque como bien dice el golfista Miguel Ángel Jiménez, “cuanto más disfruto, más mejoro.” Un equipo con un rendimiento óptimo requiere de un estado anímico adecuado, y estar anímicamente bien tiene más que ver con el trabajo diario, con la sensación de dar lo mejor de ti cada día de tu vida, que con centrarse en un resultado final.

Ayer Usain Bolt, a mí, me recordó lo difícil que es ser el mejor en algo, pero también me has enseñado en estos años la importancia de ser feliz haciendo lo que más te gusta, como es tu actitud en tu preparación de cara a los Juegos Olímpicos. Ayer no tuviste el final soñado, porque la vida es así, pero tranquilo, por mi parte te recordaré porque varias veces vi un avión en una pista de atletismo. Sigue volando, la vida está para disfrutarla y ser feliz, porque como me dijo un buen amigo cierta tarde, la vida es tan sencilla como disfrutarla.

Pachomaturana

Feliz Domingo, y que tengáis una buenísima semana. Un abrazo muy grande, y no dejéis de sonreír.

“Al contemplar la tumba de Shackleton y el túmulo que nosotros, sus compañeros, erigimos en su memoria en aquella colina azotada por los vientos de Georgia del Sur me daba la impresión de que, de todos sus logros y triunfos su único fallo fue el más glorioso. Con su sacrificio, dio su propia vida para salvar a todos y cada uno de sus hombres.” (Frank Worsley)
“Ahora que aparece el término de periodización táctica…nosotros teníamos periodización de vida. Si nosotros jugábamos el Domingo, por la noche no íbamos a salir, olvídese, a algunos les alcanzaba hasta el Lunes. Y de pronto ya teníamos sesión el Martes, pero sabíamos que el Martes poquito porque el Miércoles sabíamos que venía la parte difícil, la física, y en alguna ocasión nos mandaban a subir al monte a alguno. El Miércoles por la noche descansábamos porque sabíamos que el Jueves había que jugar el partido, para que el Míster le pusiera a uno. Y el Viernes por la noche también descansábamos porque sabíamos que el partido estaba ahí. Eso lo sabíamos, y hoy en día parece que no saben de la periodización de vida, y piensan que la rumba es constante, que la rumba es constante. No no no, yo creo que el jugador de fútbol tiene que entender que él tiene que prepararse, no sólo para que el entrenador tenga los ejercicios, el modelo de juego, o para repasar durante la semana. No, tiene que tener un modelo de vida que le permita rendir el día que tiene que rendir”. (Francisco “Pacho” Maturana)

Listen, learn,…then Lead

 

Lecciones de Shackleton

Hace unos días leía estas líneas: “Solo algunos pocos dirigirán una nación; algunos más dirigirán compañías; muchos más dirigirán departamentos o grupos pequeños. Quienes no sean jefes de departamento, serán supervisores. Quienes siguen en la línea de ensamblaje, pueden hacerlo en el sindicato. Como en el caso de otras habilidades complejas, algunos comienzan con unas destrezas más desarrolladas que otros. Pero lo que hemos determinado es que las cuatro ”administraciones” pueden aprenderse, desarrollarse y mejorarse. Y como los vinos finos, estas capacidades son la quintaesencia de algo más amplio: paz, productividad y, quizás, la libertad misma.”

Esto me llevaba a recordar el libro que ahora también termino de leer, sobre las 10 estrategias que Shackleton utilizó en su expedición antártica para lograr que toda su  toda su tripulación volviese a tierra firme sana y salva. ¿Qué tipo de liderazgo ejerció?¿Cómo fue su comportamiento en una situación tan al límite donde está en juego, ni más ni menos, que la supervivencia? Hoy comparto con vosotros esas 10 estrategias que se dan en la figura, persona, de Sir Ernest Shackleton que son perfectamente aplicables en nuestro día a día, y que puede ayudarte a liderar de una manera más eficaz el grupo de trabajo que en estos momentos estés guiando.

Expedicion Endurance

-Estrategia 1: Nunca pierda de vista la última meta y concentre su energía en objetivos a corto plazo. Nuestra capacidad como líder para poner el foco de todo el grupo en un nuevo marco, y a su vez en un nuevo objetivo o meta a corto plazo realista a la vez que alcanzable es clave para el éxito en la consecución de metas. Vivimos en un mundo cambiante, volátil, que nos exige como líderes tener la capacidad de adaptarnos, y saber hacia dónde dirigimos la atención de nuestro grupo de trabajo.

-Estrategia 2: Dé ejemplo personal con símbolos y conductas visibles y fáciles de recordar. Esto me recuerda a la frase de mi amigo Álvaro Merino, referente a que los jugadores te escuchan el primer día, y a partir del segundo escuchan lo que haces. Nuestra conducta diaria, nuestros pequeños gestos constantes en el tiempo, son el mensaje más potente que podemos lanzar a nuestra gente para que crean en nosotros.

-Estrategia 3: Inspire optimismo y autoconfianza, pero aférrese a la realidad. Nadie quiere a un líder pesimista, o por el contrario demasiado iluso. Hay que mantener la esperanza, la fe siempre, pero con los pies en la tierra teniendo presente que se puede producir un giro en los acontecimientos en cualquier momento. En el término medio está la virtud.

-Estrategia 4: Cuide de sí mismo: mantenga su resistencia y déjese de complejos de culpa. No por pensar demasiado, ni hacer de más somos mejores. La clave no está tanto en la cantidad como sí en la calidad de las acciones que llevamos a cabo cada día, y para que esa calidad se mantenga en un nivel óptimo hay que saber cuándo parar y tomarse un respiro. Es bueno conocerse, autogestionarse, y marcar los tiempos adecuados en cada momento.

-Estrategia 5: Refuerce constantemente el mensaje de grupo: <>. El establecimiento de una identidad compartida favorece, a su vez, la consolidación de un sentimiento de pertenencia sólido que genera un ambiente óptimo para el trabajo en equipo y facilita la comunicación entre todos los miembros del equipo. Por ello, hablar en plural, evitar el ensalzamiento de individuos concretos, y todos los mensajes que lancemos referentes al colectivo favorecerá el fortalecimiento del grupo como tal.

sir ernest shackleton

-Estrategia 6: Minimice las diferencias de estatus e insista en la cortesía y el respeto mutuo. Tan importante es saber que hay jugadores que marcan la diferencia en un determinado momento, como tener siempre presente que para llegar a ese momento el trabajo del resto del equipo habrá sido descomunal, imprescindible, y esencial. De modo que es bueno evitar cualquier diferencia desmesurada en lo que a estatus dentro de un grupo de trabajo se refiere, de la misma manera que propiciamos día a día una relación de respeto y educación entre todos. Es imposible que todos sean amigos, pero lo que es innegociable es el respeto y aceptación entre todos.

-Estrategia 7: Domine el conflicto. Maneje el enfado en dosis pequeñas, atraiga a los disidentes e impida luchas de poder innecesarias. El conflicto es parte intrínseca en la convivencia diaria, por ello es bueno saber cuándo debemos intervenir y cortar de raíz, porque esto a su vez permite a los miembros discutir, intercambiar opiniones, sabiendo dónde está el límite, la línea que separa lo aceptable de lo inadmisible porque puede suponer una ruptura en el funcionamiento del grupo. Pero nunca jamás giremos la cabeza, hagamos caso omiso a un conflicto porque eso sí generará un problema que puede terminar siendo irreversible.

-Estrategia 8: Encuentre algo que celebrar y algún motivo con el que reír. Las personas viven para ser felices, para disfrutar de pequeños momentos cada día de su vida y eso es algo que no debemos olvidar nunca. No es necesario grandes parafernalias, festivales, ni gastos desmesurados. Más bien tiene que ver con pequeños gestos, detalles, celebraciones en petit comité para reforzar ese vínculo afectivo. La risa es el componente más potente para incrementar el estado de ánimo de un grupo.

-Estrategia 9: Esté dispuesto a asumir el Gran Riesgo. En este apartado también me acuerdo de la sección del libro Legado, referido a los AllBlacks sobre su capacidad para ir hacia la brecha, para modificar su juego cuando se encontraban en la cima del mismo. A veces es necesario asumir riesgos por los beneficios que conlleva para todo el equipo, aunque el riesgo también sea grande. Toda decisión lleva implícita una consecuencia, por ello es bueno valorar beneficios e inconvenientes de manera constante, aunque a veces sin darnos cuenta lo más arriesgado es no arriesgarse. Somos el producto de nuestras decisiones.

-Estrategia 10: Creatividad tenaz. Nunca abandone, siempre hay otro movimiento. Paciencia y creatividad son dos factores imprescindibles cuando nos encontramos inmersos en la búsqueda de soluciones, además de saber esperar al momento oportuno porque la vida siempre te brindará nuevas oportunidades en forma de giros inesperados. Sólo hay que saber ser paciente, y mantener nuestra mente despierta para tener soluciones preparadas ante cualquier imprevisto, por disparatadas que nos puedan parecer.

Endurance

Para terminar, me gustaría compartir contigo estas reflexiones:

“Al final, todo es cuestión de cómo se siente la gente. Gran parte del trabajo consiste en lograr que la gente se sienta conectada, con acceso real al liderazgo, en hacer que se sientan parte de una comunidad que defienda realmente sus intereses. Es cierto que no podemos satisfacer todas las peticiones y que no siempre lo hacemos bien. Pero sin duda es la idea (y el espíritu que hay detrás de ese enfoque.” (Barry Salzberg)
“No creo que tengamos un auténtico pesimista entre nosotros. En realidad, buena parte de nuestra alegría se debe al orden y a la rutina que ha establecido Sir E. Las tareas cotidianas y la rutina inspiran confianza, y el estado de ánimo del líder se refleja, como es natural, en todo el grupo. ” (F. Worsley)

Que tengan un muy buen fin de semana, un fuerte abrazo, y no dejen nunca de liderar su vida cada día.

Os dejo por aquí la última entrevista que me realizaron, por si fuera de vuestro interés:

La victoria completa se consigue con esfuerzo

Y para quien quiera verlo:

 

Con el paso del tiempo

“Nos íbamos ya de vuelta para casa el pasado Lunes después de jugar durante dos horas y media al pádel, todos contra todos, y me dice Aguilera: “Pablete no has estado mal, pero se te da mejor enseñar eh” , con esa sonrisa suya inconfundible, la misma que hace 7 años cuando le conocí. Y viene otro comentario de otro de ellos “Ya ves eh, como cuando se ponía  todo serio cuando estábamos corriendo a dolor antes del entreno, gritando a tope.” Fue como trasladarse en el tiempo 8 años atrás, cuando todo empezó, para recordar momentos que aún están grabados a la par que eres consciente de cómo te recuerdan quienes estuvieron contigo esas temporadas.”

Esa misma noche les escribí un mensaje en el grupo de Whatapp que tenemos, porque me salía del corazón expresar la emoción que tenía por ver que ,aún pasando tanto tiempo, seguimos conservando una amistad, una relación duradera, que está sustentada en la vivencia de momentos de todo tipo, los momentos propios que te regala una temporada tras otra con un grupo que primero estuve en Cadetes, y más tarde en Juveniles. Muchos años, muchas vivencias, muchos recuerdos, muchos instantes que desembocan como resultado en una amistad.

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Hablaba con una grandísima persona como es Pedro la semana pasada, y me decía que probablemente una de las mayores gratificaciones que tiene esta tarea como formador es que le enseñas unos valores a los jugadores que, quizás en ese momento no eran conscientes de la importancia que tenían, pero más tarde con el paso de los años recuerdan esos valores traducidos en comportamientos por nuestra parte, en hechos, en momentos que te llevan consecuentemente a dejar grabado en su corazón un recuerdo inolvidable, a la vez que aplicable para los problemas que se les puedan presentar en su día a día.

Esa noche cuando estaba a punto de dormirme me acordaba de muchos momentos preciosos que he vivido con ese grupo de jugadores, como la participación en la VillarrealCup jugando todo el torneo con 12 jugadores viendo cómo un equipo que estaba físicamente destrozado era capaz de pasar a la siguiente fase, entregándose por completo. Me venía a la mente la semana del partido contra el Rayo Vallecano, desde el primer día de entrenamiento cuando les reunimos a todos para decirles que vamos a ganar el partido, que va a ser muy duro, que probablemente solo tendremos 2-3 oportunidades pero que, si las aprovechamos, estaríamos muy cerca de conseguir los tres puntos. O el partido contra el URJC Móstoles dos semanas más tarde, en una situación límite para seguir agarrados al sueño de lograr la permanencia, volviendo a ganar y consiguiendo lo que parecía casi imposible.

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Casi imposible, muy difícil, complejo, son adjetivos que siempre han ido ligados a mí desde que era pequeño, recién nacido, sin parar de hacer frente a problemas, obligado a madurar quizás más rápido que el resto para saber gestionar diferentes situaciones; es probablemente lo que me lleva a proyectar esa idea, esa imagen, consistente en que nuestra actitud, nuestro carácter, nuestro trabajo en equipo, es lo que nos lleva a lograr que el listón se mantenga siempre lo más alto posible, dando lo mejor de nosotros mismos en cada entrenamiento, en cada partido. Se juega como se entrena, y se entrena como se vive, porque cuando adquieres unos hábitos, basado en unas creencias y valores que consideras innegociables, eso te lleva a contemplar la competición como un proceso de crecimiento tanto deportivo como personal. Y quizás por eso, por mi manera de ser y entender la vida, 8 años más tarde jugadores como ellos guarden ese recuerdo.

Un recuerdo que quizás, no lo sé, les ha ayudado en sus vidas a entender que nadie puede hacer nuestro camino por nosotros, por lo que quienes acertamos, fallamos, nos levantamos, crecemos, aprendemos, somos nosotros a la vez que nuestros valores, nuestras creencias, nuestros pensamiento son nuestra huella, nuestro sello de identidad. Por eso es tan importante, como decía un buen amigo como es Carlos anoche, que al jugador desde pequeño se le transmita como un legado valores tan esenciales como el respeto hacia todo lo que te rodea, la humildad, la capacidad de esfuerzo y trabajo, la atención a los detalles pequeños; en definitiva la construcción de la persona que probablemente es la esencia, el alma, del deportista de élite.

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Por eso es tan importante esta pregunta para los entrenadores, formadores, educadores: ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué fin busco con mi trabajo? Para mí la clave reside en la manera, en el cómo. Cómo entrenas, cómo transmites, cómo les hablas, cómo les escuchas, cómo les haces reflexionar mediante preguntas, cómo son tus actos en el día a día para con ellos, la imagen que ellos ven, la que tú proyectas, ¿Cómo es?. Porque de esas preguntas probablemente salga un legado en forma de momentos, de enseñanzas, de interacciones, de conversaciones, que se queda en ellos para el resto de sus vidas. Un legado que, casi con toda seguridad, perdurará con el paso del tiempo.

Que tengan un muy buen fin de semana, un fuerte abrazo, y comiencen desde hoy a dejar un legado en forma de semilla; una semilla que se transformará en árboles que nunca verás crecer. Brillar para que otros brillen.

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“Cuando tenemos objetivos retadores y complejos, nuestro rendimiento mejora siempre. La actitud competitiva en el deporte y en la vida nos facilita el hecho de llegar más allá de donde nos habíamos imaginado.” (Álvaro Merino)
“Si crees que no puedes mejorar, no sabes nada de la vida […] eso no significa que vayas a ganar más.” (Rafael Nadal)
“El tiempo es un jefe que ofrece igualdad. Cada ser humano tiene exactamente el mismo número de horas y minutos cada día. Las personas ricas no pueden comprar más horas. Los científicos no pueden inventar más minutos. Y no puedes guardar tiempo para gastarlo otro día. Aún así, el tiempo es increíblemente justo y misericordioso. No importa cuánto hayas perdido en el pasado, todavía tienes un día completo. El éxito depende de que hagas un uso prudente de él mediante la planificación y el establecimiento de prioridades.” (Denis Waitley)
“La vida es territorio de los valientes que creen que la actitud es el camino de la victoria.” (Álvaro Merino)