Lecciones de la selección española: Viaje hacia la simplicidad y el éxito
«Seamos libres como el principio de una canción[…], le pido al cielo que pueda reírme de ser como soy.» No es casualidad, leyendo la letra de la canción Potra salvaje, que sea la que más resuena a todo volumen en el vestuario de nuestra selección española que ayer consiguió el pase a la final de la Eurocopa de Alemania. Porque eso es ese grupo de jugadores, libres y desenfadados. Dos componentes que se han perdido de manera progresiva en un fútbol cada vez más rígido, menos flexible y que se olvida por momentos del talento de la calle, ese olor especial de barrio que levanta del asiento al espectador, que le hace vibrar, que emociona a jugador y aficionado.
Ese talento callejero es lo que desprendía el balón de Lamine que entró por toda la escuadra, o el control orientado de Olmo para después pegarle al balón con el alma. Sin temor, con valentía, como si estuvieran en la plaza del pueblo. De eso se trata, en el fútbol y en la vida, de apostar creyendo en ti, de intentarlo, te caes, te levantas, te caes, te levantas. Los resultados extraordinarios, en el fútbol y en la vida, se consiguen cuando uno es capaz de simplificar un mundo complejo en una idea muy simple que lo unifique todo y te guíe. Esto es lo que nos enseña Isaiah Berlin, en su ensayo El erizo y el zorro, donde se relata que el zorro cada día espera en silencio, oculto, en el cruce del camino. Cualquiera diría que es la apuesta segura en este duelo, por su rapidez, velocidad y habilidad. Y más viendo ese andar tranquilo del erizo, que no hace otra cosa que buscar comida y cuidar su guarida.
Sin embargo, en cada enfrentamiento, el desenlace es el mismo. El zorro, pensando que ya lo tiene, salta y brinca a la velocidad del rayo. Sin embargo, el erizo sintiendo el peligro, mira hacia arriba, se enrolla en una perfecta bola de púas afiladas apretando en todas direcciones, haciendo que el zorro desista y se marche al bosque para trazar otra estrategia al día siguiente. La lección que nos regala el erizo es que, por complejo que sea el mundo, lo más importante es ser capaz de reducir todos tus desafíos y dilemas a ideas simples y elementales. Simplificar el mundo complejo en tres puntos, como muy bien indica el autor: 1) En qué puedes ser el mejor del mundo. 2) Qué dirige tu motor. 3) Qué es lo que más te apasiona.
Casualidad o no, estos tres puntos y otros más, son varias de las similitudes que comparten esta selección y la que comandó el Sabio de Hortaleza cuando ganaron la Eurocopa. Ambas tenían muy claro en qué eran los mejores del mundo, sabían qué es lo que dirigía su motor y que les apasionaba el fútbol, pero más allá de eso, les apasiona viajar juntos, sumar, estar comprometidos, que el grupo permanezca unido para así sobreponerse a cualquier contrariedad que se plantee en cualquiera de los partidos. Como dice Jim Collins en su libro Good to Great, «si se suben al autobús las personas adecuadas, será mucho más fácil cambiar la dirección. […] Si en el autobús va la gente adecuada, el problema de cómo motivarla y dirigirla, desaparece. Las personas adecuadas se automotivan por su propio impulso para producir los mejores resultados y formar parte de la creación de algo extraordinario. Tener una visión excelente no sirve de nada si no tienes a la gente adecuada.» Eso, unido al perfil bajo y humilde de Luis de la Fuente gestor y líder de este grupo, son varias de las lecciones que nos regala esta selección española, no solamente para cómo obtener el máximo rendimiento de un equipo de fútbol, también para cómo sacar tu mejor versión en tu día a día, en todos tus ámbitos, y la mejor versión de las personas que están a tu lado.
Decía Stockdale en una conversación con Jim Collins: «Nunca confundas la fe en sobrevivir con saber acatar con disciplina los hechos más adversos que se avecinen, sean cuales sean.» Esto es lo que ha hecho la selección española para llegar hasta la final y es lo que deberíamos tener presente todos, cada día, para seguir creciendo, aportando, sumando valor donde estemos y haciendo mejores a quienes están a nuestro lado. Se trata del viaje, el viaje hacia hacer lo correcto, consiguiendo cada día ser un poquito mejor que ayer, tratando de dar respuesta a la pregunta: ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cuál es tu papel en el mundo? Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.





















































