Decisiones que definen

Nos acercamos poco a poco al tramo final de la temporada, donde cada equipo se la juega por conseguir alcanzar los objetivos marcados en rojo a principio de temporada. Una temporada que ha tenido altibajos, momentos buenos, muy buenos, pero también malos, muy malos, todo ello no sorprende a nadie, es más, se debió de tener en cuenta desde que arrancó la pretemporada. Lo defino como un tramo en el que se ven expuestas las carencias y los puntos fuertes a partes iguales de los entrenadores. ¿Cómo? En sus comportamientos diarios.

¿Por qué consideré siempre el liderazgo como la parte esencial de un entrenador? Porque probablemente, es mi humilde opinión, es ahora cuando más se necesita, cuando más se requiere, porque todo lo demás está desgastado. Con »todo lo demás» me refiero a la táctica, a la técnica, a la preparación física; todo ello cada semana se encuentra más al límite y por ello no es momento de »experimentos de laboratorio», de »innovar», o »apuntarse medallas». El equipo se debió trabajar antes, asimilar y afianzar planes de juego para las diferentes situaciones que se vayan presentando. Ahora lo que se requiere es máxima optimización de los recursos.

La solidez de nuestro liderazgo se observa en las decisiones que tomamos, en el comportamiento que ponemos en práctica cada día con lo que decimos y hacemos. La principal diferencia entre los equipos que consiguen, a pesar del cansancio, seguir ganando y los que cada vez se meten más en problemas, en la mayoría de los casos, es porque el grupo no cree en su entrenador. La credibilidad, la confianza en tu trabajo, es algo que cuesta mucho ganar pero por el contrario, se puede perder en un sólo segundo. ¿Cuáles son los factores que resultan determinantes, más aún si cabe en este momento de la temporada, en nuestro liderazgo? Para mí, son los siguientes:

Ser predecible: Mostrarse de la misma manera día tras día, semana tras semana, sin variaciones de tu carácter independientemente de lo que acontezca a nivel deportivo. Este tipo de comportamiento genera confianza en el jugador, porque sabe cómo va a reaccionar su entrenador, su cuerpo técnico.

Ser consecuente: Se debe recordar siempre que cada acto tiene una consecuencia inmediata, en lo que decimos en las ruedas de prensa, en las decisiones que tomamos en base a lo que sucede en el día a día. A cada decisión que tomamos debe venir precedida de una argumentación sólida, y contar con que se producirá una consecuencia inmediata.

Ser coherente: La utilización y/o adopción de posturas diferentes en función del contexto en el que me encuentre, sumado a la variación del mensaje que lanzamos, repercute de manera directa en nuestra credibilidad. Es decir, no puedo lanzar un mensaje de puertas para fuera, y luego en el vestuario de puertas para adentro, mostrarme totalmente diferente. El jugador analiza cada detalle, estamos observados en todo momento, y en el momento que fallamos, que no somos coherentes, pierde toda la confianza que depositó en ti.

Ser honesto: Una verdad puede molestar en el momento, pero una mentira duele toda una vida. Si somos incapaces de ser honestos con nosotros mismos, es inviable que seamos honestos con las personas que lideramos. Los conflictos se solucionan afrontándolos de cara, sin mirar a un lado o evitándolos, porque como dice Álex Rovira, »las ventanas que se rompen hay que repararlas de inmediato.»

Ser humilde: Hay una frase que me encanta referida a este aspecto, »El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta» (Herbert Von Karajan). Estamos para servir, para suministrar las herramientas idóneas a nuestros jugadores con el fin de ayudarles a que muestren su mejor versión. Es una cuestión de hablar en plural, de que domine el »nosotros» sobre el »yo».

Todos estos factores permiten al entrenador optimizar el rendimiento de sus jugadores, modificando ciertos detalles de los planes de juego ya existentes, y sabiendo que ellos los van a poner en práctica. ¿Por qué? La respuesta es tan sencilla como compleja: Porque creen en ti, porque se lo has demostrado con tu comportamiento durante todo el año, actuando como una persona íntegra, con valores, honesta, cercana, y consecuente con sus actos, nunca evitando responsabilidades. Y esto, probablemente, sea lo más difícil para un entrenador en lo que a un equipo de fútbol se refiere, y perfectamente se puede llevar al mundo de la empresa.

Conforme la temporada o el año avanza debemos tener presente que el cansancio es mayor, el desgaste normalmente hace que la paciencia de las personas con quienes trabajamos sea menor, la capacidad para asimilar conceptos nuevos también disminuye, y pueden más la motivación y ambición por ser mejor jugador cada día, el orgullo, el sentimiento de responsabilidad, por hacer las cosas bien. Pero para que todo esto salga a escena, se vea reflejado en los jugadores cada Sábado o cada Domingo, previamente debe existir un desarrollo de un liderazgo sólido por parte del entrenador y todo su cuerpo técnico. Que tengan una muy buena semana, siempre tratando de mostrar su mejor versión, e irradiando luz con más fuerza que nunca. Un fuerte abrazo.

«La verdadera originalidad no busca una nueva forma, sino una nueva visión.» (Edith Wharton).

«Hay una forma de conocimiento no racional, que conoce lo que la razón no conoce, el espirit de finesse, la razón del corazón, intuición directa (sentir, comprender), que penetra donde la deducción no puede llegar. Pascal llega a estas cuestiones a través del análisis de la condición humana.» (Michele Federico Sciacca).

«Triste discípulo aquel que no supera a su maestro.» (Leonardo Da Vinci)

«Hay muchas formas de ganar y pocas formas de gustar.» (Rodrigo Zacheo)

«Un pensamiento táctico, cualquiera que sea, necesita un jugador de excepción que verdaderamente lo interprete. Porque nadie lo interpreta mejor que él. Tal vez porque sea jugador…y¡artista! Una cosa es el sabio que domina la ciencia creada; otra, el artista que lo recrea y reproduce. Una cosa es la razón que sabe distinguir; otra, el corazón que sabe intuir y unir. Por eso, ¡el corazón tiene razones que la razón no entiende!» (Manuel Sérgio Vieira). 

Pellegrino-Vigo


Carácter vs personalidad

En la mañana de ayer, mientras veía el partido de 2ªB entre Rayo Majadahonda y CF Fuenlabrada con buena gente, uno de los amigos me realizó la pregunta que posteriormente se convirtió en desafío para finalmente ser la idea, núcleo, en torno a la cual girase este nuevo post que hoy comparto contigo: «Pablo investiga sobre carácter y personalidad, es lo mismo? no es lo mismo? Cómo se muestran ambos en un terreno de juego? Se pueden entrenar? Es una tema bonito, creo». Ya lo creo que sí amigo, tanto que da para un post nuevo.

Carácter y personalidad, siempre ha existido un uso quizás descontrolado, excesivo, por parte de estos dos términos sin saber muy bien la mayoría de las veces si realmente los estamos empleando de la manera correcta. De hecho, si miramos la palabra griega «Ethos», el significado que aparece está referido al carácter, la personalidad. De esa misma raíz proviene la palabra ética y se utiliza para designar las creencias, los principios, los valores, los códigos, y la cultura de una organización. Ahora bien, teniendo siempre presente el consejo de mi amigo Álvaro de cuestionarme absolutamente todo lo que leo o escucho, no estoy de acuerdo con meter en la misma definición de esa palabra los términos de carácter y personalidad.

No quiero extenderme demasiado porque luego quiero añadir citas bibliográficas para aportar mayor solidez a la reflexión, de modo que para verlo de una manera más clara y visible, voy a compararlo con un barco. La personalidad sería la calidad de los materiales con los cuales se ha fabricado ese barco, es decir, la madera que sostiene toda la estructura, la tela con la que se ha realizado las velas, los tornos que permiten que el timón gire hacia uno u otro lado con mayor fluidez, eficacia, y precisión; el material con el que están fabricados los cañones que permitirá un mayor alcance y puntería sobre los navíos piratas, por ejemplo. Es decir, lo que viene de fábrica, de serie.

¿Y qué sería el carácter? La tripulación que dirige ese barco, desde el patrón del barco hasta el ultimo marinero de a bordo, quienes hacen posible que el barco navegue en la dirección y sentido correctos, los que facilitan que el barco salga airoso de cualquier tempestad posible por grave que pueda parecer, por bravo que se presente el mar, quienes lo convierten en un navío ganador, implacable, ante cualquier barco pirata que acomete en ellos el intento de asalto. Son los que cuidan del barco, solucionando las adversidades que pueden presentarse en forma de choques con rocas, reparación de la proa, para que el barco siga su rumbo sin desviarse de su objetivo o meta.

Sí, efectivamente me vas pillando, porque lo que estoy diciendo es que nuestro carácter moldea nuestra personalidad. La personalidad viene condicionada por lo que traemos »de fábrica», en nuestra genética, pero como bien sabemos gracias a Carol Dweck , »la personalidad no es algo sólido, fijo, sino más bien líquido, moldeable, que se puede ir modificando en base a las experiencias que vivimos, y más concreto aún, de qué manera asimilamos nosotros/as esas experiencias.»  Nuestro carácter sin embargo es lo que permite que nuestra personalidad crezca, mejore, tenga una dirección y un sentido. Esto es lo que dice John Wooden acerca del carácter: «La habilidad puede llevarte a la cumbre pero se necesita carácter para mantenerse allí. Es muy fácil empezar a creer que uno puede ponerse en marcha automáticamente, sin la preparación adecuada. Se necesita un carácter verdadero para seguir trabajando tanto como antes, o incluso más, cuando ya has llegado. Cuando leas que un deportista o un equipo gana una y otra vez, recuérdate a ti mismo: Más que habilidad, lo que tiene es carácter.  »

En palabras de Toni Nadal encontramos también una reflexión acerca del carácter: El carácter ha sido para nosotros el tronco del árbol; un tronco que había que reforzar sobre todo en sus primeros años de formación, intentando que creciera fuerte, grueso, bien anclado en el suelo. Y permíteme que yo añada un elemento: Para mí la personalidad es la semilla de ese árbol, el inicio, el comienzo de ese proceso de crecimiento, la parte genética que llevamos en nuestro ADN pero que puede crecer mejor o peor de la misma manera que cuidemos con mayor o menor mimo a esa semilla para que el árbol crezca de la manera correcta. Lo que supone para la personalidad la educación, el entorno, las experiencias, es similar a la calidad de la agua, la tierra, que sea una zona de sol donde pueda llegar de la manera adecuada la luz solar para favorecer el mejor crecimiento posible de ese árbol.

Por último me apoyo en un gran referente, José Antonio Marina, para rematar a gol esta reflexión. Él divide la inteligencia en dos tipos: Inteligencia generadora e inteligencia ejecutiva. Pues bien, yo asocio la personalidad a esa inteligencia generadora, es decir,  el lugar donde se generan numerosas propuestas, donde residen los estímulos, pensamientos, imágenes, sentimientos que emergen. Y la inteligencia ejecutiva la relacionaría directamente con el carácter, con la parte o componente que toma las decisiones en función de hacia dónde quiero orientar mi acción, entendiendo por carácter aquello que me permite crecer, o por el contrario permanecer estancado.

Finalizando con esta reflexión acerca de qué es carácter y personalidad, se suelen plantear dos preguntas: ¿Se puede entrenar el carácter? Sí, sin lugar a dudas, y entiendo que entrenando el carácter entrenas tu personalidad, ya que concebimos a ésta última como algo líquido, moldeable, en base a las experiencias y retos que vamos superando. ¿Se puede tener un carácter fuera del campo distinto al que se tiene dentro del campo? Permíteme que te conteste en palabras de Mahatma Ghandi: «Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.» El carácter se muestra a partir de una personalidad íntegra, auténtica, lo que se traduce en que ese mismo carácter sea vea de la misma manera, indistintamente de cuál sea el contexto o situación en la que nos veamos implicados.

En relación a este debate comparto estas líneas que muestran de una manera preciosa ambos elementos:

«El entrenador está sentado en primera fila, solo, repasando mentalmente los escuetos mensajes que quiere exponer. No es un día para grandes discursos, pero aunque todavía duela lo ocurrido en Champions es necesario un penúltimo esfuerzo: la recompensa en forma de título es muy grande. Ha de conseguir que el equipo remonte su desánimo. Da vueltas a varias ideas mientras el número 4 parpadea, rojo intenso, desde la pantalla. Entonces llega Lahm. Sin hacer ruido, se sienta a su lado. -Hola, Pep. -Hola, Pipo. No hablan. Durante dos minutos, ambos miran la pantalla sin abrir la boca. El silencio es absoluto en la sala oscura. Capitán y entrenador parecen hipnotizados por el número 4 y probablemente repasan lo que han tenido que luchar para estar ahí, a las puertas de un nuevo título. Es una escena que simboliza la convivencia de estos tres años. No necesitan decirse nada para comprenderlo todo. Y entonces, en mitad de esta atmósfera casi mística, aparece, ruidoso y vociferante, Thomas Müller, se sienta con estrépito junto a Pep y empieza a soltar sus bromas. Entrenador y capitán ríen a carcajadas: esto es el equipo. El silencio inteligente y cómplice de Lahm y el alboroto ruidoso de Müller.»

«Puede que me equivoque, pero sigo siendo yo.» (Antígona)

«La batalla más dura la tengo todos los días conmigo mismo.» (Napoleón Bonaparte)

«Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.» (Ernesto Sabato)

«Le preguntaron a Salvador Dalí si pintar era difícil. Él contestó: Es fácil o imposible.»

«Para cuando me llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.» (Pablo Picasso)

Muller y Lahm

 

 

La importancia del compromiso

»Fíjate, nosotros en la que fue nuestra última sesión de entrenamiento previa al partido decisivo para subir a 2ªB, después de pensarlo mucho, reflexionar y hablar con el resto del cuerpo técnico, tomé la decisión de que la sesión fuese completamente lúdica. Nada de objetivos tácticos, físicos, técnicos; nada de eso, seria sí, como todas las anteriores, organizada, estructurada, pero con el fin principal y último de que los jugadores desconectasen por completo. Les vía ya tan agotados psíquicamente, con la cabeza tan quemada y con tanto esfuerzo realizado, que sentía que era lo que necesitaban. Apenas 48 horas más tarde, éramos equipo de 2ªB»

Atravesamos en lo que a deportes de equipo se refiere un momento importante de la temporada, en el cual se empieza a notar el cansancio no sólo físico sino que voy un poquito  más allá, al cansancio referido con lo emocional, cognitivo, psíquico, que afecta a la capacidad de concentración, de focalizar la atención de manera prolongada en ciertos aspectos o elementos importantes para conseguir la victoria semana tras semana.  El jugador no se encuentra igual que en Agosto, le cuesta más realizar esos esfuerzos…pero ¿por qué?

A mí parecer, y vaya por delante que no adjunto publicaciones científicas sino que son reflexiones mías y/o recopilaciones bibliográficas sobre el tema en cuestión, creo que tiene mucho que ver con el liderazgo que se ha llevado a cabo por parte del entrenador y su cuerpo técnico a lo largo de toda la temporada. Si nos centramos en las líneas del primer párrafo, que es algo que me contó el que para mí ha sido y es el mejor modelo de entrenador que pude tener, se obtienen dos factores súper importantes para poder tomar dicha decisión, y que ésta tuviera el éxito que tuvo por cómo la recibieron sus jugadores (que es lo más difícil aún).

Estos factores fueron la aceptación de dicha decisión por parte del grupo y la claridad con la que se comunica la misma, todo ello nos lleva a una de las funciones más importantes para lograr un equipo cohesionado y eficaz, el compromiso.

Hay pocos elementos dentro de un vestuario, o de un grupo de trabajo, que haga posible la prolongación de un rendimiento óptimo de la manera en que lo consigue el compromiso, pero para llegar a este nivel hay que tener en cuenta una serie de aspectos que son claves en el liderazgo del entrenador y su cuerpo técnico:

Confianza: Ser capaces de generar un ambiente de confianza, tal que los miembros de ese equipo se muestren vulnerables sacando a la luz sus debilidades, sus miedos, sus prejuicios desde el comienzo de la temporada.

Consenso: En los grandes equipos se asegura que las opiniones de todos sus miembros sean consideradas genuinamente, lo cual provoca entonces la disposición a apoyar la decisión que finalmente tome el grupo.

Certidumbre: Ser capaces de estar unidos/as tras las decisiones, aunque haya momentos en los cuales haya poca seguridad sobre si la decisión es correcta. Además, reconocen que es mejor adoptar atrevidamente una decisión y equivocarse, que no hacer nada.

Por tanto, si durante toda la temporada has conseguido ganarte la confianza de todos los jugadores, cuando lleguen las situaciones críticas (que van a llegar, siempre llegan) en las que haya que tomar decisiones como grupo referidas al modo de juego, bien porque no se obtiene el rendimiento de hace meses, o por necesidad porque varios jugadores se ven obligados a parar por lesión en un mismo período de tiempo, existirá la opción de tomar decisiones que gracias al compromiso de los jugadores se podrán llevar a cabo.

Te ganas el respeto cuando respetas, te escuchan cuando escuchas, creen en ti cuando tú crees en ellos/as día tras día, semana tras semana, cuando dejas bien claro desde el primer día que nada es más importante que el colectivo, si falla uno fallamos absolutamente todos, y si con tu comportamiento (»hacer lo que dices, decir lo que haces», o dicho de otro modo »ser congruente, consecuente, y predecible») proyectas una imagen real que genera confianza, esa confianza lleva al compromiso, y el compromiso a hacer cualquier esfuerzo por pequeño o grande que sea por el bien del equipo.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo para tod@s.

»Donde está la fuerza también está, en ocasiones, la debilidad. »(David Llada)

»El beísbol es un noventa por ciento mental. La otra mitad es física.» (Yogi Berra)

»Se trata de competir bien cuando uno no está bien.» (Lorenzo Buenaventura)

»No mueras como un pulpo; muere como un tiburón.» Proverbio Maorí 


Programa Activa tu talento (vía Álvaro Merino)

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nick saban

Claro y conciso

»¿De qué sirve ser capaces de diseñar la sesión de entrenamiento ideal, si después no sabemos explicársela a nuestros jugadores? Porque es precioso ese tema, ¿no? Las cargas en lo que a aspectos físicos se refiere, los tiempos de recuperación, las distancias, si se ajusta a la realidad del juego o no cada, pero…¿y los jugadores? ¿vienen con ganas de entrenar?¿qué hay de su grado de motivación?Un poquito más allá aún…¿cuál es su grado de predisposición a escucharme cada día?»

Todo esto me lo planteaba a modo de reflexión en mi cabeza, porque todavía no termino de entender la poca importancia que se le da a la comunicación cuando verdaderamente es nuestra herramienta más potente para conseguir la máxima eficacia en nuestros respectivos trabajos. Y cuando salen charlas o reuniones como la que tuve hace unos días, ves, observas, analizas, llegando a la pregunta de por qué no se le presta atención a esta herramienta, cuando en realidad si la comunicación falla, la sesión no sirve para nada absolutamente.

Estaréis diciendo: »Pablo, te estás pasando». Creo que no de verdad, y vamos a ir a poco a poco. Os habéis parado a analizar cómo llegan vuestros jugadores cada día, y cómo es su estado de ánimo ese día, los problemas que hayan podido tener (si es un niño ya hay problemas de bullying y/o acaso escolar; si es un adolescente el alcohol, las modas, las drogas; y con un adulto problemas de pareja, problemas de salud con sus padres y/o sus hijos/as), en definitiva, que todo el mundo tiene problemas, todo el mundo nunca está igual, y en función de eso debemos saber cómo hablarles, cómo activarles para modificar su grado de predisposición a entrenar cada día.

Porque honestamente, y estoy cada vez más seguro de esto, hay un componente de motivación relacionado con lo que le aporta el fútbol, el pertenecer a ese equipo en concreto, que es lo que le levanta de la cama y/o de la silla y hace que venga a entrenar, y es un componente que tiene mucho que ver con considerar el fútbol, el equipo, como lo más importante porque DISFRUTA jugándolo más que con cualquier otro deporte y/o afición, porque probablemente es su vía de escape, el contexto en el cual canaliza todas las emociones de todo un día entero, entonces…¿cómo no dar la importancia que tiene la calidad de la conversación que podemos entablar con ellos?

Marcos 1

Foto realizada por Pedro Javier Martín Ruiz.

¿Cuáles pueden ser los factores determinantes para ser capaces de manejar esta herramienta, la conversación, con un alto grado de maestría? Voy con ellos:

-Contacto visual: Es vital que mires a los ojos a la persona a la que hablas, a quien estás dirigiendo la palabra porque en función de cómo le mires alcanzas un mayor grado de credibilidad o no, logras captar su atención o no, y de esa manera asegurarte que está ENTENDIENDO (que no oyendo o escuchando, sino comprendiendo el mensaje) lo que tú le estás diciendo.

-Claridad: Para que un mensaje sea claro la capacidad de análisis por tu parte debe ser muy alta y muy buena previamente, para saber QUÉ quieres decir, CÓMO transmites el mensaje, y PARA QUÉ lo comunicas, cuál es tu finalidad, evitando también que exista el menor ruido ambiente posible. De la misma manera que preparas un entrenamiento se prepara una conversación, y dentro de esa preparación también interviene tu capacidad de OBSERVACIÓN a tus jugadores en cada entrenamiento, en cada momento, para saber cuáles son su patrones de movimiento, comportamiento, y conducta.

-Capacidad de síntesis: Nunca se me olvidará esta frase de Marcos, »el exceso de información produce desinformación». Apostar por la cantidad de información normalmente no conduce a buen puerto, sin embargo la calidad de lo que dices es clave. Además debemos contemplar que el factor tiempo es clave, es decir, la capacidad de las personas para mantener focalizada su atención en un alto grado es breve por lo que es conveniente adaptarnos a este dato importante.

-El tono de la conversación: La capacidad para variar el tono de la conversación, en función de a qué le queremos dar especial importancia o algún aspecto sobre el cual ponemos especial énfasis, la utilización de manera maestra de las pausas, saber cuándo parar una conversación y de qué manera hacerlo. Incluso es vital,a veces, saber como dice Sir Alex Ferguson «que a veces un momento de silencio es más potente y tiene más efecto que cualquier cosa que puedas decir.» 

Si queremos ser mejores entrenadores, o jefes de departamento, mejores líderes en definitiva que consigan sacar lo mejor de su gente, no estaría de más empezar a tener en cuenta una herramienta tan importante como es la conversación, porque nada utilizamos de manera tan asidua y con tantísima frecuencia como esta, además de ser tan importante como compleja de manera con maestría. Requiere por nuestra parte una altísima capacidad de adaptación al contexto, al momento, y a la persona, comportándonos como un auténtico camaleón.

De hecho le doy tanta importancia porque tuve durante cuatro años la suerte de aprender de Marcos Jiménez sobre todo lo que en este post se trata, observándole en entrenamientos, en partidos, y recuerdo que en su momento hablábamos sobre los vídeos motivaciones y que yo por aquél entonces le miraba incrédulo cuando me decía que no creía mucho en ellos porque era difícil encontrar uno que no hubiesen visto los jugadores, que les cautivase y que tuviese el efecto que él buscaba en ese momento.

Años más tarde, después de leer, seguir observando, mirando, y aprendiendo, llego a la conclusión de que tenía plena razón. Como bien dice Phil Jackson, y que lo recuerda constantemente en sus intervenciones Álvaro Merino, »nada motiva más que un proyecto sólido y atractivo» . Y ese proyecto no se sustenta principalmente de sesiones de trabajo, que estén bien medidas y cuantificadas en función del día de la semana que sea (por supuesto, también es importante pero no es lo ÚNICO); ese proyecto tiene su soporte en las personas que lo llevan a cabo, en la calidad de sus conversaciones para mantener a todos los jugadores con esa mecha viva de ilusión, motivación, porque querer venir a entrenar con la mejor predisposición posible.

Este es un ejemplo extraído del libro de Martí Perarnau, Pep Guardiola: La metamorfosis:

»Así que tras despedirse de Tuchel con un largo abrazo, Pep se dirige al centro del Signal Iduna Park y pide explicaciones a Medhi Bendita, que ha sustituido a Xabi Alonso en el último minuto: -Medhi, ¿le has dado las instrucciones a Kimmich?. -Sí Pep, se lo he dicho, pero había mucho ruido. Entonces le pregunta a Kimmich: -¿Has oído las instrucciones de Benatia? -No, Pep, no las he oído. -¡¡¡Joder, tenías que colocarte de mediocentro!!! -Lo siento, no le he escuchado. -Tenías que colocarte por delante de la defensa de cuatro y mantener la posición, pero te has ido de la zona y hemos perdido el control. Tienes que estar atento a cuando te dan una instrucción. -Lo siento, no me he enterado… En ese punto terminó la corrección. Pep abrazó a su jugador, al que adora como a un hijo. -Has jugado sensacional, Josh. Eres bueno, muy bueno. ¡¡¡Te dije que podías hacerlo, te lo dije!!!-Gracias, Pep, ha sido duro, pero ha salido bien. -No, bien no. Ha salido cojonudo. Eres la hostia, Josh, eres la hostia. Estoy muy orgulloso de ti. 



 

»Nos jugamos la vida en las conversaciones que tenemos, y también en las que no.» (Álvaro González-Alorda)

«La calidad de tu liderazgo depende de la calidad de tus conversaciones.» (Álvaro González-Alorda)

«Lo que podemos decir en palabras tal vez sea más limitado que lo que podemos hacer con las cosas. Es posible que el trabajo artesanal (y el fútbol es un trabajo artesanal, no lo olvidemos) establezca un campo de destreza y de conocimiento que trasciende las capacidades verbales humanas para explicarlo; describir con precisión cómo hacer un nudo corredizo es una tarea que pone a prueba las capacidades del más profesional de los escritores.» (Richard Sennet)

«Crear pensamientos en otra mente: eso es comunicar. Nunca te ven; ven la imagen que de vos se forma en sus mentes.» (Santiago Sinelnicof)

 

Marcos 2

Foto realizada por Pedro Javier Martín Ruiz.