Otra forma de entender la vida
El pasado nueve de noviembre se anunciaba la renovación de Diego Pablo Simeone como entrenador del Atlético de Madrid, un hecho que le llevará a cumplir si Dios quiere quince años consecutivos como entrenador del Atleti, algo histórico. Por eso, porque es tremendamente difícil ver en la actualidad un club de fútbol que apueste de esa manera tan contundente, con convencimiento y confianza por su entrenador, quería compartir contigo algunas de las reflexiones que creo nos regala este proceso convertido en proyecto.
La primera es, precisamente la idea de que todo proyecto deportivo requiere de un proceso y en consecuencia de tiempo. Tiempo para instalar y asentar una idea, para transmitirla, para que llegue a jugadores, a cuerpo técnico, directivos y afición. Para esto Diego siempre lo tuvo claro, una idea sencilla, pero práctica, potente y que permitiese enfocar a todos: ir partido a partido. Con este mensaje es mucho lo que se consigue. Se consigue al mismo tiempo que el jugador se enfoque en el momento presente y se abstraiga de todo lo demás, de todos los elementos distractores, se incremente su capacidad de atención y concentración durante cada partido, durante cada segundo, durante cada acción que realice, sin importar nada que vaya más allá de la siguiente acción, de la próxima decisión a tomar. Pero el lema del «partido a partido» empieza a ir mucho más allá, cuando lo llevamos a lo personal, al día a día nuestro, a una manera de vivir cada día. Interiorizar este lema es dar valor a lo que tenemos, a lo que somos, al momento que vivimos y a las personas con quienes estamos compartiendo ese momento. Apreciar lo que uno tiene en ese momento presente es, al mismo tiempo, cargar las pilas de manera permanente.
En segundo lugar, todo proyecto deportivo requiere de paciencia, de confianza en las decisiones que se toman, en la manera en la que se gestiona el equipo, el club. Esa confianza se traduce en saber esperar para ver cómo empiezan a llegar los resultados, evitando en todo momento que los árboles no nos dejen ver el bosque al completo. Paciencia para que entrenador y jugadores se adapten, se entiendan y conecten. Calma para que se genere, a su vez, esa conexión tan necesaria entre equipo y afición, generando en cada partido momentos únicos de emoción, de empuje, de fuerza, de ilusión por llegar al final del mismo tratando de acercarse un poquito más a la victoria, a ganar. Ganar genera confianza, ganar permite creer en lo que uno propone, pero también teniendo presentes que uno propone y Dios dispone. Que no todos los factores son controlables, pero lo que sí puedo mantener con el listón bien arriba es mi actitud, mis ganas de ir a por el siguiente balón como si fuera el último, porque luchan como hermanos. Porque no hay otra cosa, que la próxima jugada. Tranquilidad para mirar a los jugadores, al equipo y al club, no como lo que son, sino como en lo que pueden llegar a convertirse. Optimismo, compromiso y dedicación por el crecimiento diario.
Y por último, sensibilidad. Sensibilidad traducida en un liderazgo eficaz, humano, por parte de todos para saber detectar qué necesita la otra persona, para darle su tiempo, su espacio, su momento de reflexión al final de cada temporada. Los agobios, las presiones, las insistencias, no conducen a nada positivo en los proyectos en los cuales se pretende que duren toda una vida. Hace falta un ejercicio profundo de desprendimiento de ti mismo y centrarte, única y exclusivamente, en lo que necesita la otra persona para seguir caminando juntos. Para lograr que esa persona, por sí sola, se de cuenta y mantenga su voluntad intacta para seguir motivada, para seguir ilusionada, para seguir comprometida en ese proyecto, en ese día a día en la búsqueda del crecimiento permanente, de la mejor versión de sí misma y de todas las personas con quienes trabaja día a día.
En los proyectos deportivos se tiende a buscar la victoria, olvidando la manera. Es cierto que tampoco hay que ser un soñador empedernido, porque un club crece cuando el equipo gana. Pero sería estúpido no tener presente que, precisamente para ganar, hay que partir de una persona feliz. Porque todos, o al menos eso creo yo, cuando nos sentimos queridos, respetados, valorados, generamos implícitamente ese compromiso que nos lleva a crecer ayudando a crecer, valorando el club en el que estamos, compañeros de cuerpo técnico, directivos, afición, porque sentimos que estamos en el mejor lugar posible. Cuando todo eso sucede, los proyectos duran, se consiguen títulos, se disfruta del proceso y enfocándote en el próximo partido. No sé si es la mejor forma, pero sí sé que es otra forma de entender la vida. Y, justamente, en la vida, quien es consecuente y coherente en la manera de vivir la suya, probablemente está un poquito más cerca de ganar su partido, que no es otro que tratar de dar lo mejor de uno mismo cada instante de su vida.
Un fuerte abrazo, que tengáis un muy buen fin de semana.
«La evolución hay que verla en perspectiva y eso se logra con los años.»
(Diego Pablo Simeone)
«Cuando se comienza a trabajar en un equipo y el éxito que se busca está lejos, eso no debe impedir la observación del crecimiento, porque también hay una felicidad en lo cotidiano que se debe disfrutar.»
(Diego Pablo Simeone)
«Hay distintas formas de manejar grupos. Yo tengo una paciencia elevadísima porque sé que, a veces, lo único que necesita la gente es ser escuchada.»
(Diego Pablo Simeone)
«La autoridad que se puede ejercer depende de la fidelidad y la sinceridad.»
(Diego Pablo Simeone)
«Vivir en la sinceridad y la espontaneidad permite crear otro clima, aunque también se reciban golpes. Hay que hablar con la verdad y con lo que uno está sintiendo en el momento de decirla.»
(Diego Pablo Simeone)










