El concepto de tribu

En su innovador libro Tribal Leadership se definen los 5 estadios del desarrollo tribal, formulados tras exhaustivos estudios de organizaciones de tamaños pequeño y mediano.

Estadio 1- Compartido por la mayoría de las pandillas callejeras y caracterizado por la desesperación, la hostilidad y la creencia colectiva de que ”la vida es un asco”.

Estadio 2-Ocupado principalmente por personas apáticas que se consideran víctimas, que son pasivamente hostiles y que tienden a considerar que ”mi vida es un asco”.

Estadio 3-Basado, sobre todo, en los logros individuales y en la consigna ”soy genial (y tú no)”. Según los autores, en este estadio los integrantes de las organizaciones ”necesitan ganar, y lo convierten en una cuestión personal”. En el plano individual, trabajan y piensan más y mejor que sus competidores. La atmósfera resultante es la de un conjunto de ”guerreros solitarios”.

Estadio 4-Dedicado al orgullo tribal y a la profunda convicción de que ”somos geniales (y ellos no)”. Esta clase de equipo necesita un adversario fuerte y, cuanto más grande sea el enemigo, más poderosa será la tribu.

Estadio 5-Fase poco corriente que se caracteriza por la sensación de asombro ingenuo y la firme convicción de que ”la vida es genial”.

Quizás nos hemos obsesionado demasiado con otros aspectos cuando nos hemos encontrado delante de un equipo, de nuestros jugadores, sin pararnos a pensar que quizás deberíamos preguntarnos en qué punto estamos como colectivo, qué está dispuesto a hacer cada uno de sus miembros por y para el rendimiento del grupo.

Porque, como bien dice Phil Jackson, ”el arte de transformar a un grupo de individuos jóvenes y ambiciosos en un equipo integrado de campeones no se un proceso mecánico. Consiste en un misterioso número de malabarismo que, además de exigir un conocimiento cabal de las seculares reglas del juego, necesita un corazón abierto, una mente despejada y una gran curiosidad sobre las modalidades del espíritu humano.”

Se trata de un proceso complicado, ya que no consiste simplemente en que haya ”buen rollo” en el grupo. Es mucho más que eso, es establecer lazos fuertes, que perduren en el tiempo a prueba de cualquier ataque que venga desde fuera, construidos mediante elementos tan importantes como la confianza, el compañerismo, el esfuerzo, la escucha, pero sobre todo, lo principal: amor.

El amor, como bien relató el periodista Sebastian Junger en su libro Guerra, era lo que hizo que dada la fuerte hermandad que se había creado en un pelotón de soldados estadounidenses destinados a Afganistán, estuviesen más preocupados por lo que les ocurría a sus camaradas que por lo que les pasaba a sí mismos. Un militar le contó que se echaría sobre una granada por cualquiera de sus compañeros de pelotón, incluso por aquellos que que no le caían demasiado bien. El periodista preguntó por qué y el soldado respondió: Porque amo realmente a mis hermanos. Es decir, formamos una hermandad. Creo que es gratificante salvar una vida, y cualquiera de ellos también lo haría por mí.

Hacen falta varios factores críticos para ganar un campeonato, la combinación adecuada de talento, creatividad, inteligencia, resistencia y, desde luego, suerte. Pero también es cierto, que ninguno de esos factores tiene la menor importancia si el equipo carece del ingrediente fundamental: el amor.

A la pregunta del éxito en la temporada de Los Ángeles Lakers, Kobe fue contundente: Sólo se trataba de una hermandad. Eso es todo: una hermandad.  Y se preguntarán, ¿cómo se consigue esa hermandad? Lean a Phil Jackson:

”Los Bulls contaron con un extraordinario sentido de la unidad, tanto en ataque como en defensa, y un poderoso espíritu colectivo. Todo lo que hicimos estuvo destinado a reforzar dicha unidad. Siempre insistí en realizar entrenamientos estructurados, con una programación clara que los jugadores recibían de antemano. También comenzamos a organizar otros aspectos del proceso grupal para crear un sentido del orden. En líneas generales, no apelé a la disciplina como arma, sino como forma de inculcar armonía en la vida de los jugadores. Era algo que había aprendido tras años de práctica de la atención plena.”

Cuanto más se aproxime tu equipo al estadio 4 o 5, más probabilidades tendrás de disfrutar de la sensación de que todo fluye, que existe una poderosa fuerza interior en el grupo que le convierte en imparable, sólido, y sin fisura. Una fuerza desmesurada cuyo núcleo reside en el amor que todos los miembros se profesan, un amor tal que si les preguntas si harían cualquier cosa en el terreno de juego por cualquier compañero, te dirá: Sí, porque él/ella lo haría por mí. En ese momento lo habrás conseguido, tu equipo ha pasado a ser una tribu, una hermandad. Disfruta del proceso, el secreto está en vuestros corazones.

Solo tengo que enseñar tres cosas:

simplicidad, paciencia y compasión.

Son los mejores tesoros que existen. 

Simple en los actos y en los pensamientos,

retornas a las fuentes del ser.

Paciente con los amigos y con los enemigos, 

estás en concordancia con el modo de ser de las cosas. 

Compasivo contigo mismo, 

reconcilias a todos los seres del mundo.

Stephen Mitchell

El privilegio de toda una vida es ser quien eres.

Joseph Campbell

La vida solo puede estar en el presente. El pasado se ha ido, el futuro todavía no ha llegado y no podemos estar en contacto con la vida si no retornamos a nosotros mismos en el momento presente.

Thich Nhat Hanh

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

Simon Sinek: Why good leaders make you feel safe

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