El éxito

Hace un tiempo que creo que para poder soñar debes creer, y con esto no me refiero a soñar de manera ilusa, irracional, pero sí es cierto que siento que nuestros sueños nos pueden llegar a impulsar a nuestros objetivos de una manera altamente insospechadas. El sueño alimenta nuestras ilusiones, objetivos, ambiciones, de querer seguir mejorando, creciendo, madurando, situándonos en el marco en el cual queremos llegar algún día.

Aparece aquí un liderazgo que debe ser sólido, para transmitir ese sueño, de la manera más viva, ilusionante, ambiciosa, motivante posible, a tus trabajadores, empleados, jugadores. Transmitir, cuidar el mensaje que transmites en cada día de trabajo, todo esto entra dentro de un proyecto, que como bien decía el maestro Phil Jackson, ”es lo que debe mantener motivado a tus jugadores, el proyecto no sólo que les presentas sino que estás llevando a cabo.” Liderar con hechos, no con palabras.

Liderar con hechos, en el caso concreto de un deporte tan complejo pero a la vez tan bonito, como es el caso del fútbol, requiere de mantener vivos, con un brillo en los ojos a todos tus jugadores, a los que no juegan todo, a los que juegan algo menos, mucho menos. Porque la gran realidad es que, aunque esta diferencia de minutos sea un éxito, cualquiera puede ser un ejemplo para el otro, porque todos tienen talento, algo que pueden aportar a su compañero, y esto sólo se consigue manteniendo el nivel de competitividad al más alto nivel, día tras día, semana tras semana.

Me encantó la idea de Manuel Pellegrini, la cual consiste en que detesta nombrar ”los once titulares, los suplentes, y reservas”, a la vez que en los entrenamientos cuando diseña los equipos, mezcla a los jugadores para no crear ni fomentar diferencias, sino todo lo contrario, favorecer que se conozcan todos entre sí un poco más y mejor cada semana, favorecer las ayudas entre ellos, no siempre entre los mismos, instaurar en ellos la empatía, la comprensión, que mi compañero puede hacer algo peor que yo, pero que él me está vigilando de cerca para realizarme la ayuda porque yo también puedo fallar, y esto nunca se trató de tu o yo, sino del nosotros. Eso, nosotros.

Justo me viene a la memoria las frases de Phil Jackson y Kobe Bryant, ”Sólo cuando aprende a prestar atención a los corazones de las personas, a oír los sentimientos que no comunican con la palabra, los dolores sin expresar y las quejas no habladas, el gobernante puede albergar la esperanza de inspirar confianza al pueblo, comprende si algo está mal y satisfacer las necesidades verdaderas de los ciudadanos”; ”Hemos compartido tantas batallas que la confianza surge de manera espontánea-afirmó-. Cuantas más guerras libramos, más comprendes a las personas que te acompañan en la batalla. Una respiración, una mente, un espíritu…”

Confianza, ¿recuerdan? Una de las cinco grandes disfunciones que se producen en los equipos de trabajo, la disposición a sentirse vulnerable, abrirse al resto de miembros del equipo para aceptar errores y debilidades. Y conforme esto avanza, uno se da cuenta, que las personas funcionan mucho mejor cuanto mejor se encuentra su estado anímico, de hecho honestamente siento que mantener el mismo en un estado óptimo, durante toda una temporada, es una de las tareas más difíciles, sino la que más, y es cuando aparecen un sinfín de recursos que hemos visto y seguiremos viendo en este blog.

La importancia de la persona, el conocimiento de la misma, los sentimientos, debilidades, los estados ánimos, la comprensión de los mismos, es lo que lleva a la definición de éxito que más me gusta:

”¿Qué es el éxito?

Reír mucho y con regularidad; 

Ganarse el respeto de personas inteligentes y el cariño de los niños;

Ganar el aprecio de críticos sinceros y soportar la traición de amigos falsos;

Apreciar la belleza; 

Encontrar lo mejor de los demás;

Dejar el mundo un poco mejor, ya sea mediante un niño sano, un trozo de jardín o el rescate de un grupo social;

Saber que por lo menos una vida respiró mejor por haber vivido tú;

Esto es tener éxito. ”

Por esta misma razón, admiro tanto la proeza del Leicester City, una lección no sólo de fútbol, sino de liderazgo, de humanidad, de empatía con el público y con todo aquello que rodea al equipo, la concienciación de que los grandes retos se sacan de grandes esfuerzos por parte de todos, por ello es imprescindible iluminar los ojos de todas las personas que se encuentren a tu alrededor. Ése es el verdadero éxito de Claudio Ranieri y sus chicos, lean la carta que ha escrito hace unos días, para todos los aficionados del Leicester City:

”Recuerdo mi primera reunión con el presidente, cuando llegué en verano al Leicester City. Se sentó conmigo y me dijo: “Claudio, este es un año muy importante para el club. Es muy importante para nosotros seguir en la Premier League. Tenemos que salvarnos”.

Mi respuesta fue: “Desde luego. Trabajaremos duro en los entrenamientos y trataremos de lograrlo”.

Cuarenta puntos. Ese era el objetivo. Ese era el total que necesitábamos para seguir en primera división para regalar a los aficionados otra temporada en la Premier League.

En aquel entonces, no podía ni soñar que abriría el periódico el 4 de abril y vería al Leicester en la cima de la clasificación con 69 puntos. El mismo día del año pasado, el club estaba último.

Increíble.

Tengo 64 años, así que no salgo mucho. Mi esposa lleva cuarenta años conmigo, así que en mis días libres, intento estar con ella. Salimos al lago que está junto a nuestra casa o, si nos sentimos con ganas, vemos una película. Pero últimamente, no he podido aislarme del ruido que llega de todo el mundo. Es imposible ignorarlo. He oído que incluso tenemos nuevos aficionados en América.

Tengo un mensaje para vosotros: bienvenidos al club. Nos complace teneros con nosotros. Quiero que disfrutéis con la forma en que jugamos a fútbol y quiero que améis a mis jugadores porque su recorrido es increíble.

A estas alturas, quizás haya oído sus nombres. Jugadores que fueron considerados demasiado bajos o demasiado lentos para otros grandes clubes. N’Golo Kanté. Jamie Vardy. Wes Morgan. Danny Drinkwater. Riyad Mahrez. Cuando dirigí mi primer entrenamiento y vi la calidad de estos jugadores, supe lo buenos que podían llegar a ser.

Sabía que teníamos una oportunidad de sobrevivir en la Premier League.

Este jugador, Kanté, corría tanto que pensé que debía llevar un paquete completo de baterías oculto en sus pantalones. Nunca paraba de correr en el entrenamiento.

Tuve que decirle: “Hey, N’Golo, afloja. Afloja. No corras detrás de cada balón, ¿vale?”

Me respondió: “Sí, jefe. Sí. Vale”.

Diez segundos después, volví a mirar y estaba corriendo otra vez.

Le dije: “Un día, te veré centrar el balón y rematarlo tú mismo”.

Es increíble pero no es la única clave. Existen muchas claves en esta temporada increíble.

Jamie Vardy, por ejemplo. No es un futbolista. Es un caballo fantástico. Necesita sentirse libre cuando está sobre el césped. Le digo: “Eres libre de moverte como quieras pero debes ayudarnos cuando perdemos el balón. Es todo lo que te pido. Si empiezas a presionar al rival, todos tus compañeros te seguirán”.

Antes de jugar el primer partido de la temporada, le dije a los jugadores: “Quiero que juguéis por vuestros compañeros. Somos un equipo pequeño, así que tenemos que luchar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma. No me importa el nombre del rival. Todo lo que quiero es que luchéis. Si son mejores que nosotros, bueno, felicidades. Pero tienen que demostrarnos que son mejores”.

Desde el primer día, hubo una electricidad fantástica en Leicester. Comienza con el presidente y llega hasta los jugadores, el personal y los aficionados. Es increíble lo que sentí. En el King Power Stadium, había una energía alucinante.

¿Los aficionados solo cantan cuando tenemos el balón? Oh, no, no, no. Cuando estamos bajo presión, los aficionados comprenden nuestro dolor y cantan al máximo. Comprenden la complejidad del juego y cuando los jugadores están sufriendo. Están muy, muy cerca de nosotros.

Comenzamos la temporada muy bien. Pero nuestro objetivo, lo repito, era salvar al club del descenso. Los primeros nueve partidos estábamos ganando pero concedíamos demasiados goles. Teníamos que marcar dos o tres goles para ganar cada partido. Me preocupaba mucho.

Antes de cada partido, les decía: “Vamos, chicos, vamos. Hoy dejamos la portería a cero”.

Pero nada. Intenté motivarles de todas las formas.

Así que, finalmente, antes del partido contra el Crystal Palace, dije: “Vamos, chicos, vamos. Si mantenemos la portería a cero, os invito a pizza”.

Por supuesto, mis jugadores dejaron la portería a cero contra el Crystal Palace. 1-0.

Así que mantuve nuestro acuerdo y me llevé a mis jugadores a Peter Pizzeria en Leicester City Square. Pero les había preparado una sorpresa. Les dije: “Tenéis que trabajar para lograr cualquier cosa. Así que trabajaréis también para vuestra pizza. Haremos nuestra propia pizza”.

Así que fuimos a la cocina con la masa y el queso y la salsa. Hicimos nuestra propia masa. Fue muy buena, además. Me comí muchos trozos. ¿Qué puedo decir? Soy italiano. Me encanta la pizza y la pasta.

Ahora dejamos la portería a cero a menudo. Una docena de veces después de la pizza, de hecho. No creo que sea una coincidencia.

Nos quedan seis partidos y debemos seguir luchando con nuestro corazón y nuestra alma. Este es un club pequeño que está mostrando al mundo lo que se puede lograr con espíritu y determinación. Veintiséis jugadores. Veintiséis cerebros diferentes. Pero solo un corazón.

Hace solo unos años, muchos de mis jugadores estaban en las divisiones inferiores. Vardy trabajaba en una fábrica. Kanté estaba en la tercera división francesa. Y Mahrez en la cuarta.

Ahora estamos luchando por un título. Los aficionados del Leicester que me encuentro por la calle me dicen que están soñando. Pero yo les respondo: “Vale, soñad por nosotros. Nosotros no soñamos. Simplemente trabajamos duro”.

No importa lo que suceda a final de temporada, creo que nuestra historia es importante para todos los aficionados al fútbol de todo el mundo. Les estamos dando esperanza a todos los jugadores jóvenes a los que alguna vez les han dicho que no eran suficientemente buenos.

Ahora pueden decirse a sí mismos: “¿Cómo puedo llegar a la élite? Si Vardy puede hacerlo, si Kanté puede hacerlo, quizás yo también puedo”.

¿Qué necesitas para llegar?

¿Un gran nombre? No.

¿Un gran contrato? No.

Solo necesitas abrir la mente, abrir el corazón, una batería cargada y correr con libertad.

Quién sabe, quizás a final de temporada, los dos estemos comiendo pizza.

Claudio Ranieri

Es una demostración más de que, para ser excelente en el trabajo, debes ser excelente en la vida. Es imposible tener éxito si separas el corazón de la mente, porque el talento puede hacerte destacar, pero tu corazón es lo que te permite trascender.

Que tengáis una muy buena semana, y jamás dejéis de sonreír. La vida se ve de otra manera con una sonrisa, un fuerte abrazo.

leicester city

Leicester City 2015/2016-The Dream

Una bonita historia.

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