Todo es un viaje

“Muéstrame que el bien de la vida no se halla en la duración de ésta, sino en su aprovechamiento, y que puede acontecer, más aún, acontece con muchísima frecuencia, que haya vivido poco quien ha vivido largo tiempo.” (Séneca: Epístolas morales a Lucilio)

Ante tantísima crispación, ante tanta tensión, vendría bien que volviéramos a poner el foco en lo que importa que no es otra cosa que buscar soluciones, en lugar de generar más problemas, o buscar más excusas. En definitiva, asumir la responsabilidad que tiene cada uno en primer lugar consigo mismo y después, con la sociedad en la que está, tratando de dar respuesta a la pregunta consistente en qué puedo hacer yo por lo demás y que nadie más podría hacer.

¿Por qué es tan importante, y más en este momento si cabe, plantearse esa pregunta? Porque nos lleva a tratar de encontrarle un sentido a lo que hacemos cada día, a darle un sentido a nuestra manera de vivir. Ya no estoy hablando solamente de trabajo, hablo de saber vivir, deberíamos aprender a vivir de nuevo. Porque vivir lleva implícito el pensamiento de que aquí no estamos solos, de que esto no es nuestro sino de todos, y que además estamos de paso por lo que ninguna actividad es tan digna, ninguna tarea sería tan maravillosa, como tratar de dejar un legado por pequeño que sea en las personas con quienes compartimos cada día de nuestras vidas.

Mediante el sentido de lo que hacemos conseguimos recuperar el significado de todo aquello que en lo que participamos de manera activa, la manera en que trabajamos, la manera en la que amamos, el modo en que transmitimos nuestro mensaje, porque comenzamos a cuidar todos los detalles y empezamos al mismo tiempo a ponerle un poquito de pausa a la vida. Sí, nunca se llega tarde, más bien siempre se está justo a tiempo. Se llega tarde cuando uno entra en la comparación con el de al lado, porque queremos más que él, mejores cosas materiales que él. Porque nos comparamos y por ahí vienen todas las infelicidades.

Uno debe tener siempre presente que lo que importa es el viaje que uno emprende, fijando un punto de partida y un punto de llegada. En segundo lugar, en ese viaje que emprende debe ser muy cuidadoso con las personas a quienes sube a ese viaje, sus compañeros de camino, quienes jamás le regalen los oídos, sino que le digan lo que es necesario que escuche para nunca olvide el sentido del viaje que se emprendió. Esos los compañeros de viaje de verdad, esos sí te quieren y te quieren de manera honesta, sincera, auténtica.

Porque aquí radica la cuestión de todo, en ser auténtico. A partir de ese sentido dado uno descubre cómo hablar, cómo transmitir, cómo mirar a los ojos, cómo querer a las personas que tiene en su corazón, cómo saber lo que esas personas necesitan a cada momento. Ponemos el foco en ellas porque nuestra vida comienza a tener sentido y es ese sentido lo que nos permite desprendernos de nosotros para centrarnos en lo que nos rodea.

La sensibilidad es lo que te lleva a emocionarte porque ves a tus padres bien de salud y contentos, porque ves a tu pareja feliz, sonriente y con sus ojos brillando de manera mágica; ves a tus amigos disfrutar de ese momento de charla y desconexión en una terraza sintiendo que no necesitas más para ser feliz.

La autenticidad, añadida al sentido de tu vida, hace que no solo te fijes en tu viaje, sino que lo disfrutes tú y todos de manera apasionada, sincera y digna. Sí, digna. Sin trampas, sin atajos, sin querer correr más de lo necesario, sin poner zancadillas a otros, sin tomar el camino de la mentira o el engaño. No compites contra nadie, sino contra ti y tu propio comportamiento debería de ser tu verdadera vara de medir día tras día.

Saber cuándo nos hemos equivocado, y pedir perdón. Saber cuándo escuchar, para de ese modo saber qué podemos aportar, en qué podemos sumar para hacer mejores a quienes han querido compartir con nosotros este viaje, porque todo es un viaje como muy bien diría nuestro querido Michael Robinson, consistente en apreciar todo lo bueno, bello y verdadero que se abre ante tus ojos a cada momento sintiéndote afortunado y agradecido por poder vivirlo.

Que tengan una muy buena semana, y recuerden sumar tanto como sea posible. Ahora, más que nunca, necesitamos remar en la misma dirección, de manera sincronizada, para que todos lleguemos a buen puerto. Un fuerte abrazo

“El que no sabe lo que es el mundo, no sabe dónde se encuentra. El que no sabe para qué nació, no advierte quién es él mismo ni qué cosa es el mundo. El hombre que carece de alguna de esas noticias, no podría decir con qué motivo vino al mundo” (Marco Aurelio)
“Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo” (Víctor Frankl)
“Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no es esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros.” (Víctor Frankl)   
“No hay mayor acto de caridad que amar.” (Santo Tomás de Aquino)
“Cuando el fin es sublime, todo lo que se sufre para conseguirlo no lo es menos.” (Platón)


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