Una banda de jazz

«No hay calidad, ni perfección, ni excelencia, sin ética.»

(Xavier Marcet)

A menudo, cuando se inicia un desafío en un club de fútbol los primeros pasos son poner el foco en la metodología, en los entrenamientos, en el modelo de juego, todo con el fin de poder obtener los tres puntos en el siguiente partido. Pero, de la misma manera y con la misma intensidad, se nos debería plantear la siguiente cuestión: ¿cómo convenzo a ese grupo de jugadores para que jueguen al 120%, de manera consistente, toda una temporada? ¿qué más debe haber para que la pelota ruede con la intensidad necesaria, con ese olor a campeón? Creo que, para todo ello, hay un paso previo: actuar desde la ética y desde la sencillez.

Comportarse de manera ética implica ser consecuente con la persona que tú eres, con el lugar en el que estás, la responsabilidad que tienes, respetar unos límites y unos valores que son innegociables. El cómo importa mucho más que lo que consigues, porque el cómo es lo que te define, es tu comportamiento diario, es tu identidad, es tu marca personal, es lo que te permite comportarte siempre acorde a lo que el equipo requiere de ti. La ética, además, es lo que te permite antes que nada ser humano, comprender, escuchar más que hablar, observar con un detalle extraordinario todo cuanto sucede antes de tomar decisión alguna. La ética es lo que te facilita ser cauto, ser prudente y saber cuándo es el momento, cuál es la manera y qué es necesario decir.

Por otro lado, llevar tu comportamiento diario a una sencillez magistral es evitar que los procesos se alarguen de manera innecesaria, asegurándote que exista la burocracia justa y necesaria, quitar los envoltorios y quedarte con la esencia. No hay nada más difícil que volver los procesos tremendamente complejos en extraordinariamente sencillos. Porque actuar de manera sencilla es hacerlo de una forma altamente eficiente, es decir, invierto el menor tiempo posible, el menor gasto de energía posible, en conseguir el mejor resultado posible. Y para esto, creo, no hay mejor estrategia que conocer a las personas. Un líder da a un equipo lo que necesita, no lo que quiere; y para ello es necesario conocer cada detalle de ese equipo, de ese vestuario, diseñando el contexto necesario para cada momento que permita su crecimiento, su progreso y su evolución colectiva partiendo del crecimiento individual.

Decía Xavier Marcet en una de sus últimas columnas que «no hay excelencia sin crecer haciendo crecer a los demás», y cuando somos líderes, gestores, de un equipo de fútbol, esto es lo que debe marcar la pauta diaria de trabajo. ¿Cuánto hago crecer a mis jugadores? Y esto nos lleva a otra reflexión. ¿Somos capaces de despertar su talento? ¿somos capaces de despertarlo, desarrollarlo y que lo ponga al servicio del equipo? ¿Por qué nos hemos vuelto tan academicistas? ¿Por qué se ha perdido esa esencia del fútbol callejero? Esa esencia, bajo mi punto de vista, nunca debió perderse; porque ese talento de la calle es imprevisibilidad para el rival, es sorpresa, es desconcierto y es duda. Es, al mismo tiempo, lo que hace que el espectador se levante de su asiento, que le genere una emoción inigualable porque ve talento puro, esa esencia del original, la chispa mágica, esa jugada que se queda para siempre en la retina.

Recuerdo una frase de Jorge Valdano, que decía que «el talento es la velocidad punta de la inteligencia», frase que a su vez encuentro tremendamente vinculada a esta otra de Xavier Marcet consistente en que «siempre preferiremos la grandeza de un detalle espontáneo a la perfección enlatada». La grandeza espontánea sucede cuando la persona se siente con la suficiente confianza y está lo suficientemente comprometida con el proyecto, para atreverse a saltarse la partitura. Sí, es verdad, hay veces en las que hay que saltarse la partitura, ser valiente, porque sientes que es el momento de decidir, de marcar la diferencia. Claro está, siempre desde un orden colectivo y salvaguardando esos valores innegociables. Pero el talento, como diría José Antonio Marina, «es la inteligencia bien dirigida»; y dirigir bien es liderar desde el corazón, dando a cada jugador su espacio, su lugar, sus momentos de conversar, de reflexionar, para que a través del diseño de contextos retadores, desafiantes y ambiciosos, sepa que en ese minuto del partido toca saltarse la partitura y hacer un «solo». Como sucede en una banda jazz.

Porque con el tiempo, te vas dando cuenta, de que cada equipo tiene muchas similitudes con una banda de jazz, en la cual como dice Xavier Marcet, «todos tienen su espacio, su momento singular, pero solamente resultan un éxito si colectivamente son capaces de crear algo que vaya más allá de la suma de individualidades. La confianza en los demás es lo que nos permite crear organizaciones en las que el todo trascienda la suma de las partes.» Si somos capaces de generar el contexto adecuado, la confianza y el compromiso aparecen para sintonizar en la frecuencia correcta a todo el equipo. La vida va de comprender, de escuchar, de observar, de analizar, para saber cuál es la mejor decisión a tomar en cada instante, con el único fin de sumar a la persona o personas que tienes a tu lado. No es solamente que sepamos tocar nuestro instrumento a la perfección, sino que sepamos para qué lo tocamos, con quién, cómo y por qué. Eso es lo que da sentido a todo, ese nuestro verdadero sentido, nuestro propósito y cuando uno lo encuentra, lo siente y lo toma; todo se vuelve más sencillo, que no fácil. Ayuda a iluminar, a llenar de brillo los ojos de esas personas y no pararás de obtener la mejor versión de cada uno de ellos. No hay mejor legado que ese.

Aprovecho para desearte una muy Feliz Navidad, que puedas disfrutar muchísimo de estos días rodeado/a de las personas que más te quieren y próspero Año Nuevo. Que el 2025 sea un año repleto de alegrías, de sueños por cumplir y de bendiciones, para ti y tu familia. Un fuerte abrazo y seguimos remando juntos.

«Los líderes no actúan como robots, simplemente inspiran, dan confianza, respiran propósito, ahuyentan arrogancias. No son máquinas expendedoras de powerpoints,: son gente capaz de combinar los planes con la confianza y saben que su trabajo es ayudar a que todos encuentren su espacio y tengan su momento solista, su espacio de aportación singular. Le ponen swing. Desbloquean. Inspiran. Los resultados llegan así, desde la confianza: al crecer haciendo crecer.» (Xavier Marcet)

«Liderar es ayudar a crear oportunidades, comprometerse en concretar oportunidades y tener altura de miras para saber compartirlas.» (Xavier Marcet)

Un comentario

  1. Avatar de Luis Cubino
    Luis Cubino · diciembre 30, 2024

    Pablo, tú en tu línea y mejorando.
    ¡Ya quisieran algunos de los que nos gobiernan tener esta actitud en su trabajo; y sobre todo ética!
    ¡Feliz año 2025!

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