Olor a campeón

Una vez leí que los campeones de verdad ya lo son antes de que nadie les cuelgue la medalla, entran a la cancha, a la pista, al terreno de juego, sintiéndose como tal. Y es cierto, por lo menos a mí como entrenador me ha pasado, cuando notas, sientes, percibes, que el estado de ánimo del equipo es brutal, inquebrantable, sólido, ves sus gestos, sus miradas, respiran como campeones, entrenan como campeones, y en consecuencia, compiten como campeones.

Probablemente la cuestión esté en hacerles sentir campeones desde el momento en el que entran al vestuario por primera vez, en vez de esperar a que se gane un partido para considerarlos como tal. ¿Por qué les consideramos personas de éxito sólo cuando ganan nuestros jugadores? ¿Por qué cambia la actitud el entrenador hacia ellos en función del resultado de cada fin de semana? ¿Por qué lo considero un error enorme adoptar para con ellos está actitud tan pésima, de darles cariño cuando ganan y ser reacio incluso al saludo cuando pierden?

Nuestros jugadores ya son campeones desde el primer momento que llegan a ese vestuario, porque con un gesto están demostrándonos a nosotros y a sus compañeros, que quieren crecer, que están dispuestos a escuchar, a mejorar, a entrenar a tope, a sacrificarse por un objetivo colectivo, por un bien común, a convivir, a mostrarse vulnerables, aceptar el fallo, el error, levantar al compañero cuando lo necesite. ¿Acaso no es esta una actitud de campeón? Si es así, ¿por qué no les tratamos como tal desde el primer día?

Hagamos sentirles que son indispensables para el equipo a todos y cada uno de nuestros jugadores, ayudémosles a descubrir cuál puede ser su lugar, su hueco, en el cual poder desarrollar su talento, sus habilidades. Es llevar la pregunta que un buen amigo me hizo ”¿En qué eres bueno?” al colectivo, es decir, ”¿En qué puedo ser bueno para el equipo?”. Debemos esforzarnos en encontrar esa función, esa tarea, porque a partir de ahí podremos establecer objetivos personales para cada uno, para que perciban que están creciendo, mejorando, y en consecuencia, hacerles ver que el equipo lo nota, lo percibe, mejora. De esta manera estaremos trabajando, entrenando, su mente en la manera en que ayudamos al jugador a poner el foco en aquello que queremos que mejore, abstrayéndole de cualquier otro aspecto, y de esta manera el grupo, el equipo, sale fortalecido.

Hay una frase del seleccionador nacional de USA, Mike Krzyzewsky que me causó un enorme impacto:

“Recuerdo que en Beijing, España había vencido a Lituania y nosotros debíamos enfrentar en la otra semifinal a Argentina. Estábamos por entrar al campo, en el túnel, donde el público no te ve, y unos metros atrás estaban los argentinos, bailando abrazados, alentándose. Yo iba con Mike D’Antoni, uno de mis asistentes, y al ver eso le dije ‘Mike, olvídate del scouting que hicimos, es a esto a lo que debemos vencer'”, confesó el entrenador de 69 años que conquistó el oro en Pekin y Londres, tras el triunfo argentino en Atenas 2004.

“El compromiso que tenían esos muchachos hacia su país y hacia el compañero, su hermandad, es lo que ocurre cuando tienes continuidad, compromiso y talento”.

Por último, Gonzalo Vilariño, de quien adjunto a este post su ponencia en Ted (gracias Goyo por descubrírmela)  lanza una reflexión muy buena, y es que quizás el secreto esté en vivir la vida, y en este caso el día a día del equipo, de la manera más intensa posible, sin querer perdernos un detalle de nada, como el deportista a quien él guiaba en la entrada a la pista, que le pidió que le fuese describiendo con el más absoluto detalle todas las emociones que Gonzalo podía ver. Si somos capaces de transmitir nuestra emoción por ser un poquito mejores cada día, probablemente tengamos delante un equipo de campeones desde el primer instante que empecemos a trabajar con ellos.

Les recomiendo que vean las dos ponencias que les adjunto a continuación, porque su contenido es bueno para reflexionar sobre ello. Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

”Dos cosas te definen: Tu paciencia cuando no tienes nada, y tu actitud cuando lo tienes todo.”

Zig Ziglar

”La mente crea abismos, el corazón tiende puentes.”

Álex Rovira

”Liderar de forma eficaz se alimenta de una suma equilibrada de exigencia y afecto. El esfuerzo repetido en el tiempo es a lo que llamamos sacrificio. Mantener el esfuerzo en el tiempo es aprender a esperar la recompensa.”

Álvaro Merino

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