El cambio de perspectiva

Es sorprendente cuánto puede llegar a cambiar nuestra mirada, conforme pasa el tiempo, transcurren los años, y las vivencias pasan por nuestra piel. O puede que no, puede que todo pase delante de nuestros ojos, nada nos afecte, y por tanto no se produzca cambio alguno. Por ese mismo motivo se me planteaba esta cuestión: ¿Cómo y por qué cambiamos?

Hay una frase que últimamente resuena muchísimo en mi cabeza, en mi corazón, y que se le ha dicho en numerosas ocasiones a una persona muy especial para mí, consistente en lo siguiente: “La calidad de nuestras relaciones está relacionada, de manera directa, con la calidad de nuestras conversaciones.” Porque las conversaciones parten de personas, de encuentros, y los encuentros se dan porque existe una voluntad de al menos dos personas por encontrarse, verse, conocerse, o seguir conociéndose. Y a su vez la voluntad  parte de nosotros, de nuestro interior, de nuestro ser.

Dicho esto se debe ser consciente de que para que una conversación afecte, para que una pregunta cale hondo en nuestro corazón, o un consejo, el mensaje de una mirada diferente nuestra, debe haber una predisposición al menos a escuchar de manera verdadera, que no es lo mismo que oír. No, me refiero a escuchar. Porque escuchar, más allá de la capacidad auditiva, es desprenderse de uno mismo para centrar tu atención en la otra persona, en toda su persona, en lo que dice y cómo nos lo dice. Porque el cómo importa, y mucho. Porque la magia está en el cómo dices lo que sientes.

Querer crecer al mismo tiempo es reflexionar sobre lo que esas conversaciones te aportan, al mismo tiempo que implica un análisis de tu discurso, de tu argumento, durante esas conversaciones para también darte cuenta de cuánto aportas tú a la otra persona, porque una conversación siempre es bidireccional, sino pasa a ser un monólogo que termina teniendo un final irremediable más pronto que tarde. Para que me aporten, debo aportar. Para que me sumen, yo también tengo que aprender a sumar. Porque en el momento que quiero sumar, cambio mi postura y estoy reconociendo que mi versión siempre se puede mejorar, porque solo suma quien aprende, y solo aprende quien reconoce que cada día puede estar lleno de aprendizajes.

Y esos aprendizajes, que suelen conducir a transformaciones personales auténticas y verdaderas, no vienen solamente porque seamos muy buenos, porque estudiemos mucho, leamos siendo perfectos autodidactas. Eso puede valer, pero no es suficiente. Ese aprendizaje, ese contenido cultural, esa experiencia de vida, si no tiene misión, si no va acompañado de un “para qué”, pierde todo su sentido. Además de ello, los mejores aprendizajes (hablando por mi experiencia), uno se va dando cuenta de que proceden de personas maravillosas, que basándose en la pregunta como eje principal de las conversaciones, acompañándola de una mirada que te penetra hasta lo más profundo de tu corazón, logra al menos cambiar tu postura, y acceder a contemplar el tema a tratar desde otra perspectiva, con otro color, con otra mirada.

Tu mirada cambia porque logras que cambie tu corazón, y cuando eso se produce, contemplas la realidad de una manera totalmente diferente. Esto lleva a pensar que esa persona maravillosa que tocó la tecla correcta, en el momento adecuado, y de la manera idónea, te quiere mucho. No te quiere porque te dé la razón en todo; todo lo contrario, te quiere porque te comprende, te entiende, te respeta, pero te invita siempre a mejorar porque cree en ti, porque su confianza en tu persona es ilimitada. Por eso te hace cuestionar, dudar, reflexionar; no con la intención de que te sepas peor que ayer; sino con la firme intención de que contemples una determinada parte de tu vida de una manera que, hasta hace muy poco, ni te planteabas.

Nuestro corazón se hace grande en la medida en que lo inyectamos de conversaciones poderosas, con personas increíbles que nos quieren de verdad, que confían y por ese mismo motivo quieren que no seamos tan rígidos.  Si algo llevo aprendido de un tiempo a esta parte, es que una persona puede llenarte de la manera que menos esperabas, llegando a contemplar tu vida de una manera que no imaginabas que fuera posible. Pero para llegar a ese punto, hay que mover tu voluntad. Hay que acceder a desprenderse de uno mismo, saber qué tipo de personas quieres en tu vida, porque en función de las conversaciones que mantienes con tus amistades, con tu pareja, con tus compañeros de trabajo, tu vida se enriquece o se empobrece por momentos.

La importancia de la mirada, la calidad de nuestro corazón, nos lleva a poder contemplar cada encuentro con esas personas, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros estudiantes (en el caso de ser profesores), como un magnífico instante de oportunidades. De oportunidad para ti por poder aprender de ellos, y de oportunidad para generar esa confianza que tanto necesitamos todos para sacar lo mejor, para seguir con paso firme subiendo nuestro particular Everest, pero siempre recordando que en equipo los objetivos saben mucho mejor, que la vida compartida sabe triplemente mejor, y que es absurdo aprender, leer, incrementar tu conocimiento en definitiva, si no es para otra misión que dejar ese legado en las personas con quienes convives día tras día.

Por tanto, cuidemos nuestras conversaciones, cambiemos nuestra postura, nuestra predisposición en ellas, y estaremos cuidando nuestras relaciones. Hagamos brillar esas personas de la misma manera que lo hace el artesano, y estaremos viviendo cada día con una mirada limpia, profunda, sincera; y un corazón que es capaz de regalar momentos sencillos, pero sumamente extraordinarios. Abrazos que van de corazón a corazón; un “gracias” o un “te quiero” con una mirada que penetra hasta lo más profundo de la persona, son los gestos más sencillos, pero de un valor incalculable.

Que tengan una muy buena semana, y si pueden, vean la ponencia de comparto justo a continuación. Un fuerte abrazo, y sigan sacando su mejor versión cada día.

“Es necesario perdonar para poder avanzar. Tener humildad para reconocer que estamos equivocados.”
“Lo más importante para mí es descubrir cómo es cada individuo. No conoces a estos chicos antes de venir y tienes que descubrir con qué tipo de personalidad tratas. Quién es callado, quién es extrovertido, quién es el más inteligente, quién entiende de qué hablas más rápido…Aprendes a entender a la gente y formas opiniones sobre sobre quién encajaría en qué situación. Para mí, eso es lo más divertido, la parte psicológica. Todo el mundo conoce el talento de los jugadores, pero para mí, lo más importante es conocer quiénes son.” (Gregg Popovich)
“-¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar. 
-No me importa mucho el sitio. 
-Entonces, tampoco importa mucho el camino.” (Lewis Carroll, Alicia en el país de las Maravillas)
“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.” (Jorge Luis Borges)

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