Virtud y felicidad

“Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felizmente. Pero andan a ciegas, cuando tratan de encontrar aquello que hace feliz la vida. No es fácil, por tanto, conseguir la felicidad, pues, con cuanto mayor afán uno la busca, más se aleja de ella, si ha equivocado el camino.” (Séneca)

Es justo en esa búsqueda de la felicidad cuando aparece la virtud, como cualidad de la persona que afronta la adversidad que se le pueda presentar en el propio transcurso del camino. Un camino que, por otro lado, todos esperamos que conduzca a la tan ansiada felicidad. Séneca nos regala una lección maravillosa consistente en entender, realmente, la importancia de la virtud para llegar a comprender que la felicidad no es un lugar, no reside en un concepto material concreto o determinado, ni tiene que ver con llegar a una estación determinada. La felicidad, por el contrario, se logra cuando el camino se recorre de manera virtuosa. Pero, ¿en qué consiste esto?

Consiste, como bien dice el propio Séneca, en evitar que “os atemoricen aquellas pruebas que los dioses inmortales ponen como estímulos al alma. La adversidad es ocasión de virtud. Y con razón serán llamados miserables los que se anegan en una felicidad desmedida, donde como en un mar tranquilo los detiene una calma nunca rota. Cualquier trance que les sucediere será una novedad: las cosas adversas atormentan más a los faltos de experiencia.” Porque justamente en eso, o al menos para mí, consiste vivir de manera plena y feliz, en acumular tanta experiencia como sea posible.

En estos tiempos en los que existe un elevado grado de incertidumbre, de temor, de preocupación, de querer encontrar respuestas a preguntas de manera permanente, quizás afrontar el día a día como un constante aprendizaje y permanente ejercicio de superación, en equipo y de manera conjunta, de mantener la calma afrontando la adversidad como una oportunidad de mejora personal sea más necesario que nunca.

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Cualquiera de nosotros desearía que estos momentos que vivimos jamás hubieran sucedido, partimos de esa premisa clara e inequívoca. Pero toda vez que nos encontramos aquí es imprescindible para tomar buenas decisiones pensar con calma, ordenar nuestros pensamientos y mirar dentro de nosotros tal y como nos invita a hacer Séneca: “Busquemos algo bueno, no en apariencia,sino sólido y valioso, y más hermoso aún por su interior. Ahondemos, no está lejos. […] . Vida feliz es, pues, aquella que sigue su naturaleza, que no se puede alcanzar más que con alma sana y en perfecta posesión de su salud.” Cuidemos el alma, desarrollemos nuestra virtud tratando de afrontar los pequeños o grandes obstáculos que la propia vida nos va deparando a cada instante y evitemos la comparación, el mirar a la persona que tenemos al lado porque eso solamente genera un desgaste innecesario que nos quita fuerzas para vivir nuestro camino de manera plena.

Un camino que, por otro lado, es mucho más bonito, pleno, enriquecedor y valioso cuando lo transitas en compañía de las personas a quienes amas, a quienes quieres ver felices cada día de tu vida, personas a quienes cuando ves sonreír tu corazón siente que puede absolutamente con todo. Todo camino necesita de amor para comprender, entender, sentir, emocionarse, no por grandes cosas materiales sino por la esencia de la vida: sujetar con fuerza la mano de la persona a quien amas, ver a tus padres sanos y felices, sentir los logros personales y las alegrías de tus amistades más cercanas como tuyas, como propias y celebrarlas de manera especialmente emotiva. Esa es la verdadera felicidad y me atrevería a decir que la manera más auténtica de vivir la vida.

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Como muy bien dice el maestro Séneca: “Quien está bien fundado, quiera o no, se sentirá inundado de una continua alegría de un supremo gozo venido de lo más hondo, pues vive contento con sus bienes sin codiciar otra cosa de sí. ¿Por qué, entonces, no ha de valorar estas cosas y compararlas con las pequeñas, frívolas y constantes movimientos de nuestro cuerpecillo? El día en que se sienta esclavo del placer, será víctima del dolor.”

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo y feliz vida.

“Buscar la serenidad me parece una ambición más razonable que buscar la felicidad. Y, quizá, la serenidad sea una forma de felicidad.” (Jorge Luis Borges)

“El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes.” (Winston Churchill)

 

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