Rodeados de riqueza

Cuando uno camina en su día a día (seguro que rápido, porque la velocidad impuesta por esta sociedad es de máxima rapidez, máxima cantidad, pero calidad…poca, así nos va) apenas percibe la cantidad de historias que se le pueden pasar por delante, ni se lo plantea ni se da cuenta, pero es así. Y es que en cada persona que nos cruzamos hay un relato, una experiencia, que bien podría valer un Óscar.

Ésta es probablemente la mayor lección de aprendizaje que me estoy llevando este año, sin duda, lo cual no es fácil porque para esto es necesario poner un poco de pausa, parte de tu tiempo, y escuchar, un arte olvidado por cierto (que no es asentir o negar como los tontos, si no enamorarte de la historia de la persona que tienes delante, esforzándote por entenderla, que ni es fácil ni breve, pero sí enriquecedor.) Se da muy poca importancia a lo que pueden saber aquellas personas con quienes compartimos nuestro día a día, y mucha importancia a lo que creemos que sabemos nosotros, y que sin estar seguro de saberlo, pensamos que es la mejor opción o solución. Ya no hay conversaciones, sólo posturas que tratan de imponer el ‘’Yo más, tú más, yo más, tú más’’, el más claro ejemplo lo tienen en nuestra querida política. Nuestros gobernantes, tras llevar semanas y semanas, aún a día de hoy son incapaces de alcanzar acuerdo de ningún tipo. Y ojo, que son políticos…

¿Por qué sucede esto? José Antonio Marina dice que ‘’las sociedades pueden encanallarse cuando se encierran en un hedonismo complaciente, y carecen de tres sentimientos básicos: compasión, respeto, y admiración. Compadecer es sentirse afectado por el dolor de los demás, y es la base del comportamiento moral. Respeto es el sentimiento adecuado ante lo valioso. Se trata de un sentimiento activo, que se prolonga en una acción de cuidado, protección y ayuda. Por último, la admiración es la valoración de la excelencia. Dicho esto, pregúntense si todo esto lo ven en su día a día, piénsenlo, encontrarán la respuesta rápidamente.

No existe compasión por absolutamente nadie, las faltas de respeto son constantes, en diferentes ámbitos estoy cansado de verlo que a la mínima hay un clima de crispación bestial, porque no se tolera absolutamente nada, no se respeta una opinión, no se respeta una idea, un proyecto; cuesta mucho encontrar a personas que tengan profunda admiración por alguien, mucho, porque se tiende a pensar que el hecho de admirar a alguien conlleva implícitamente sentirte inferior a él o a ella. Es un planteamiento erróneo, vulgar, y equivocado, pero es así.

El resultado de no tener compasión, ni respeto, ni admiración, en el día a día, por algunas o varias de las personas que se conoce es por la tendencia, imposición, a creer, que debes ser el mejor obligatoriamente en algo, y ese algo quizás ni siquiera se le ha dado la opción de elegirlo sino que más bien es impuesto, triste, ¿verdad? Pero es así, por más que duela leerlo. En consecuencia, tenemos una sociedad que se niega a seguir aprendiendo, escuchando, ayudando.

La sociedad que tenemos hoy en día se encuentra en ese estado por obcecación, por ceguera pura, egoísmo y egocentrismo máximo. Hace falta mucha más humildad, sencillez, honestidad, para no sólo saber sino sentir, que es más importante, porque esto tiene que ver con los sentimientos. Con sentir dolor por querer ayudar a quien está afectado; no hace falta pensar en las personas que están lejos, cerca de ti, a 5 metros, tienes a una persona que con una sonrisa la haría la más feliz del mundo, ya sea tu padre, tu madre, tu pareja; pero claro…es que vas rápido, no hay tiempo es verdad, el tiempo. Sentir respeto por quienes te enseñan, por quien te dedica parte de tu tiempo para que crezcas y puedas ser la mejor persona posible (que no El Mejor), poder sentirte realizado, ofreciendo tu mejor versión y ayudando a quienes están cerca de ti a que también lo logren. Y honesto para admirar, saber valorar la valía de la persona que tienes delante, el valor de sus relatos, sus historias, sus experiencias; enriqueciendo de una manera tan bestial tu aprendizaje que no te lo darían ni todos los libros de la ESO estudiados de cabo a rabo.

De la misma manera, cuando nos encontramos gestionando un grupo de personas, vuelvo a mencionar a José Antonio Marina: «Las empresas inteligentes consiguen que un grupo de personas, tal vez no extraordinarias, alcancen resultados extraordinarios gracias al modo en que colaboran. Una organización inteligente es la que permite desarrollar y aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera. Comienza a hablarse de capital intelectual como uno de los grandes activos económicos, más aún, como la única riqueza verdadera.» Aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera. Estimulante porque sabemos escuchar, y además, cuidamos mucho el contenido de nuestro mensaje para hacerlo llegar de la mejor manera posible; y fructífera porque debe serlo para ambos, para que tanto uno como otro crezcan y salgan reforzados de esa interacción, conversación, o diálogo. Las relaciones sociales, nuestra capacidad de conversación y escucha, son imprescindibles si queremos no sólo crecer nosotros como personas primero, y en consecuencia como trabajadores, sino también ayudar a crecer con quienes convivimos en nuestro día a día.

Es cuestión de ser personas, porque ello implica que somos seres sociales, que compartimos experiencias, convivimos, compartimos momentos, de los cuales obtenemos un enriquecimiento personal brutal, pero para ello debemos tener una voluntad plena de crecer, intentando insisto, ser la versión de uno mismo ayudando a que las personas que viven contigo, que trabajan codo con codo cada día, también lo sean. No somos grandes personas ni por nuestros conocimientos ni tampoco por nuestras habilidades, sino por nuestra actitud ante la vida. Todo suma, todo afecta al estado anímico de las personas que tenemos delante, por lo que si somos capaces de cuidar todos estos detalles, a buen seguro estaremos empezando a construir un grupo mejor de personas, que afectará a la sociedad, y en consecuencia a una gran parte del país. Lo malo se contagia, pero lo bueno también; lo malo se consigue simplemente dejándote llevar, lo bueno por el contrario necesita de voluntad, pero es que la voluntad es la motivación inteligentemente dirigida.

 

 

Me has agregado la fuerza de todos los que viven.

Me has dado la libertad que no tiene el solitario.

Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.

Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca.

Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.

Me has hecho ver la caridad del mundo y la posibilidad de la alegría.

 

Pablo Neruda

 

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

 

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Discurso Joaquín Sabina

Resolución de problemas

‘’Una cosa es terminar un problema y otro resolverlo. Un pleito por un prado se termina cuando uno de los contendientes saca una escopeta y mata al otro. Se ha terminado , pero no se ha resuelto. Lo de muerto el perro se acabó la rabia no vale ni para los perros. Lo importante es que desaparezca el bacilo de la rabia. Un problema sólo se resuelve cuando se termina dejando a salvo los valores para la convivencia. De lo contrario, retoñará.»

 

¿Cuál es nuestra capacidad para la resolución de problemas? ¿Los afrontamos o decidimos esquivarlos? ¿Los terminamos o los resolvemos? Leyendo estas líneas de José Antonio Marina me viene a la memoria algo que me sucedió a mí, como entrenador, y que gracias a la ayuda de mi buen amigo Álvaro me hizo reflexionar, analizar la situación, y encontrar la solución adecuada no para mí, sino para todo el grupo, para todos, para como bien dice Marina, dejar a salvo los valores para la convivencia.

 

Sinceramente analicé todo miles de veces, porque era una situación nueva y no sabía muy bien cómo acometerla, teniendo siempre claro que no quería que mi decisión fuese el origen de la ruptura en nuestro equipo, de modo que me puse en contacto con Álvaro, le comenté todo, y me hizo de ver desde una nueva perspectiva: Si es algo que afecta, en mayor o menor medida, a todo el grupo, exponlo hoy, háblalo con ellos y que cada uno exponga su punto de vista, su opinión, dales la oportunidad de expresarse y además de decidir cuál va a ser la resolución a ese problema, un problema que no es nada grave ni mucho menos, sino más bien algo totalmente normal que puede producirse en esas edades. Dejad entre todos, bien claro, que si esa conducta vuelve a suceder, la consecuencia a ese comportamiento será la que sea, pero que se decida entre todos.

 

Y es aquí cuando viene mi sorpresa, cuando soy consciente de que es mucho mejor hablar con todos los jugadores, saber escuchar, reflexionar, analizar, para después entre todos tomar una decisión. Darles la posibilidad de expresarse es darles la responsabilidad de que analicen, reflexionen, y expongan sus argumentos, creándose un debate limpio que les ayuda a conocerse mucho mejor, evitando rencillas de comentarios que se puedan decir por detrás, todo de frente y a la cara. No sólo quedó todo en un mal entendido que se aclaró de manera definitiva, sino que además el jugador en cuestión leyó una carta que no sólo le hizo emocionarse al él mientras la leía, sino también a gran parte de sus compañeros cuando le escuchaban.

 

En ese momento, cuando los ves de esa manera, con los sentimientos a flor de piel, emocionándose porque quien les habla saben que es desde el corazón, saben que es el primer compañero que daría la cara por alguien en un partido durante un lance en el terreno de juego, sabes y te das cuenta de que el equipo está alcanzando un grado de madurez que es, sin duda, de lo mejor que puedes vivir como entrenador.

 

Lo ‘’fácil’’, lo ´´rápido’’, hubiese sido dejar fuera de la convocatoria a ese jugador, esquivar el problema, y hacer como que todo se ha solucionado. Pero es imposible cuando te has esforzado por conocer a tus jugadores, a todos y cada uno de ellos; por ello mismo sabes que si hay ciertas reacciones es porque hay algún elemento que ha detonado esa situación, porque no es normal, y está en nuestro deber ocuparnos de ello, como formadores y como entrenadores. Siempre lo he dicho y lo mantendré, entrenar en un terreno de juego no es tarea demasiado compleja; por el contrario lo que desgasta, lo que te quita horas de sueño, es el día a día con tus jugadores, porque es lo bonito, ese proceso de descubrimiento de la persona, saber cómo son reacciones, cómo debes escucharles y hablarles a cada uno de ellos. Creedme que no hay sensación más gratificante que, como producto de todo ese trabajo como gestor de grupos, ver en el terreno de juego un aumento de la confianza en sí mismo de tus jugadores para atreverse a hacer cosas que, hace unos meses, eran impensables. Pero eso no viene sólo, hay que trabajarlo y dedicarle horas de conversación con todos ellos.

 

Hablando de este tema me viene a la mente un entrenador, Tomasso Maestrelli, quien entrenó a la Lazio de las Pistolas, un equipo cuyo vestuario probablemente fue de los más convulsos, conflictivos, y problemáticos, que haya existido en la historia del fútbol, calificado como ‘’ Un continuo hervidero de ánimos, emociones,’’ , existían dos clanes, dos grupos diferentes’’, ‘’Un equipo politizado, políticamente incorrecto, ‘’Parece una película del salvaje oeste’’, ‘’Un equipo que encarna perfectamente aquellos años .

 

Dicen de Maestrelli que ‘’era el guía espiritual, quien consigue encontrar la alquimia para que convivan estos caracteres fuertes, a veces duros y violentos. Era el eje del aquel equipo; ‘’La persona a la que todos teníamos el máximo respeto; ‘’Creo que nosotros hemos sido para él hijos o hermanos pequeños’’; ‘’Cualquier problema que tuvieras él lo entendía sin que se lo dijeses, después se lo contabas porque él te lo pedía con los ojos; ‘’Te llevaba al confesionario, que era su vestuario, te hablaba, te preguntaba qué había pasado y trataba de resolver también tus problemas; ‘’La magia de aquel equipo prendía cuando el árbitro pitaba el comienzo del partido. Entonces ya éramos uno para todos y todos para uno; ‘’El domingo no se podía tocar a nadie, porque si alguien tocaba a uno de los nuestros, los otros diez le saltaban encima’’

 

Una clase magistral de liderazgo y gestión de equipo de alto rendimiento la que desempeñó Tomasso Maestrelli con esta Lazio, jugando a un fútbol total que fue el asombro y sorpresa de toda europa. Y esto me recuerda otro párrafo de José Antonio Marina, con el que concluyo este post:

 

‘’La inteligencia, como he repetido tantas veces, culmina en la resolución de problemas prácticas, en especial de los que se refieren a la felicidad personal y a la dignidad de la convivencia. La convivencia humana ha planteado siempre problemas enconados que cada cultura ha intentado resolver a su manera. El valor de la vida, la propiedad de los bienes y su distribución, la sexualidad, la familia, la educación de los hijos, la organización del poder político, el trato a los débiles, ancianos o enfermos, el comportamiento con los extranjeros y la relación con los dioses han sido, son y probablemente serán los fundamentales. Una evolución histórica agitada y feroz ha ido seleccionando los métodos mejores para resolver esta contienda inacabable. La inteligencia comunitaria, después de recorrer muchos laberintos, denomina justicia a la mejor solución de los conflictos. Y la mejor solución siempre será cuando el problema se resuelve, dejando a salvo los valores para la convivencia.’’

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y afrontad siempre los problemas.

 

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Informe Robinson: La Lazio de las Pistolas.

Gladiator

Fase 4: Performing

¿Qué caracteriza a un equipo que ha llegado a la última fase, la fase del performing, del alto rendimiento? El concepto más claro que le definiría sería la sencillez, porque cuando ves a una persona, a un equipo, realizando alguna tarea de una manera muy sencilla sabiendo que es algo complejo es porque estás delante de alguien que está haciendo esa tarea con un nivel de maestría enorme.

 

Ese 6-8% de equipos que consiguen llegar a este altísimo nivel de desempeño se debe, fundamentalmente, a que tienen un nivel de madurez elevado. Ya no estamos hablando de eficacia sino más bien de eficiencia, porque hacemos lo que queremos hacer pero con el menor gasto de energía posible. Esto requiere de un entrenamiento, madurar una serie de hábitos, y el rol del líder dentro del equipo está alejado de esa directividad. En este momento, el líder lo que hace es ser tremendamente delegativo, porque las personas que trabajan con él ya son capaces de hacer su trabajo con un nivel de detalle altísimo.

 

El líder apoya, empuja, anima, pero con mucha calidad de su comportamiento de afecto, y mucha calidad en su comportamiento de tarea, es poco pero muy potente. No es necesario dar mucho porque el equipo sabe lo que tiene que hacer, y cuando has construido un equipo de alto rendimiento lo que tienes son personas, colaboradores, miembros de un equipo que asumen su autonomía y su responsabilidad de manera natural.

 

Llegados a este punto, debo decir que todos estos valiosos apuntes están extraídos del curso de Liderazgo y Gestión de equipos de Alto Rendimiento que impartió mi buen amigo Álvaro Merino, y quería compartirlo con tod@s vosotr@s, porque creo firmemente en ello, hasta el punto que pienso que es lo que nos marca la diferencia, no sólo como entrenadores de fútbol o directivos en equipos de empresa, sino como personas que es más importante aún, si cabe.

 

No entiendo ni concibo otra manera de entender la vida, el fútbol, que no sea liderando desde el corazón, llegando a los sentimientos, a las emociones, de todas y cada una de las personas con quienes trabajo en mi día a día, esforzándome por conocerme primero a mí mismo, obligarme a reflexionar, a dudar, analizar, y reflexionar sobre todo lo que hago, para después analizarles a ellos y ellas, esforzándome por conocerles a fondo, al detalle, sabiendo qué les sucede en cada momento, por qué están contentos, por qué están tristes, en qué puedo ayudarles. Ahí está la verdadera valía de un líder excepcional, único, un auténtico maestro en la resolución de conflictos y gestión de las emociones.

 

Sólo así consigues que tu equipo de trabajo se supere así mismo cada día, cada semana, porque como dice Sir Alex Ferguson en su autobiografía:

 

‘’Until around 1.pm there would be a constant stream of people coming to see me. The youth academy guys, Ken Ramsden, the secretary, and first-team players, wich was always gratifying because it meant they trusted you, often with family problems . I always adopted a positive approach to players confiding in me, even if it was to ask for a day off to deal with fatigue, or to adress a contract problem.  

If a player asked me for a day off, there had to be a good reason, because who would want to miss a training sesión at United? I would always say yes. I would trust them. Because if you said, ‘No-and why do you want one anyway? And they answered, ‘’Because my grandmother has died,’then you were in trouble. If there was a problema I would always want to help to find a solution.

 

Ahora probablemente entiendan un poco más por qué Sir Alex Ferguson ha estado durante más de dos décadas en el banquillo del Manchester United.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y recuerden siempre que delante tienen a una persona, como usted, que tiene problemas, conflictos, necesidades; sepa conectar con él o ella.

 

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»La inteligencia puede aprovechar la derrota para dos cosas: sobre si había elegido bien la meta, y sobre si había elegido bien el camino para alcanzar la meta. »

José Antonio Marina

Heading Up High

Fase 3: Norming

Aquellos equipos que han superado esa fase de Storming, esa fase compleja y de discusión, si alcanzan la fase 3 se encuentran en una fase un tanto diferente. Una de las características de los equipos que están en esta fase del Norming es que ya han adquirido ese hábito nuevo, son equipos eficaces pero no eficientes.

Son equipos que consiguen sus resultados, pero con un gasto de energía importante, nuestro hábito está incorporado pero todavía no está maduro. El gran desafío de esta fase ya no es tanto del equipo como sí del líder. Durante las dos primeras fases del equipo, el líder ha sido mucho más directivo, ha marcado mucho más el camino y su equipo todavía no estaba maduro por lo que necesitaba ser guiado por el líder.

Pero llega el momento en el que el líder tiene que dar un paso a un lado, esa directividad debe de cambiarse y ejercerse un liderazgo mucho menos directivo. El ejemplo más claro sería el de ese niño que ya no es tan niño porque es un adolescente. Con un niño de 3 años, cuando cruzas una calle debes de ir de la mano con él porque no sabe cruzar la calle, pero ya tengo un adolescente, un chico de 18 años y sería ilógico darle la mano para que cruce la calle.

Debemos cambiar nuestro estilo de liderazgo para no generar una dependencia negativa respecto a él, porque… ¿qué ocurre si en un momento determinado el líder no está? Los miembros del equipo no tienen una referencia. Por tanto, no podemos construir un equipo de alto rendimiento cuando la referencia está vinculada a una única persona. Hemos trabajado la autonomía del equipo, y ellos necesitan responderse así mismos sin tener un líder delante.

En estos momentos es muy importante trabajar lo que denominamos ‘’Quick wins’’, las pequeñas situaciones de éxito que refuerzan precisamente el avance, porque el éxito genera unas palancas, unos aprendizajes tremendamente poderosos.

Para seguir avanzando necesitamos colocar delante de nosotros situaciones de éxito que nos fortalezcan como equipo. Y es en este punto donde se trabaja mucho la confianza, sacar a las personas y a los equipos de su zona de confort para colocarles en zonas de incertidumbre que son a su vez zonas de aprendizaje. Cuando algo lo sabemos hacer nos colocamos en una situación un poco más compleja. Esta es la gran labor del líder en esta fase, fase de eficacia pero aún no de eficiencia.

Les adjunto un interesante artículo sobre Ernesto Valverde, y el significado de ser distinto, tener personalidad. La importancia de ser Ernesto El mejor retrato de Valverde.

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»Influir positivamente desde la exposición de ideas, desde la propia esencia del razonamiento. Dirigir, hoy, supone ser generador de utopías, aglutinar las diferentes individualidades artísticas sin coartar los espíritus de cada uno de los miembros de la orquesta, gestionar talentos, optimizar los recursos de los que se dispone, generar confianza desde la responsabilidad de equipo, no solamente gestionar la inercia sino inervar la gestión de forma muy productiva, aplicando la inteligencia emocional.»

Inma Shara

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

 

Fase 2: Storming

Dentro del seguimiento que hacemos en las fases de vida de un equipo, esta es la fase más compleja de un equipo de alto rendimiento. De hecho, es la fase en la que el 60% de los equipos pierde toda posibilidad de llegar al alto rendimiento. ¿Qué es lo que sucede en esta fase?

Una vez que el líder ha marcado el objetivo, el propósito, el qué, la siguiente fase es el cómo, cuál es la manera que vamos a tener de alcanzar esos objetivos. ¿Qué sucede aquí? Los miembros de un equipo llevan mucho tiempo habituados a hacer las cosas de una determinada manera, todas las personas hemos generado hábitos, de modo que cuando entra un líder nuevo y propone una manera diferente de hacer las cosas lógicamente no nos vemos tan capaces, ni tan hábiles, de hacerlas de una manera distinta. Y es aquí donde aparecen los comportamientos del miedo.

¿Para qué cambiar? Esta es la pregunta que se hacen tus jugadores, tus empleados, quizás porque empiezan a verse no tan capaces como se veían antes, y eso provoca miedo. Aquí se producen comportamientos que ponen en entredicho cuál es la estrategia y cuales son los procedimientos planteados por el líder. Es posible que muchos miembros del equipo se rebelen contra la nueva manera de actuar. Si el entrenador accede a esas situaciones que van en contra de cuáles son los procedimientos que ha marcado, se rompe cualquier posibilidad de seguir creciendo como equipo, y aquí se acaba esa posibilidad de alcanzar el alto rendimiento.

8 de cada 10 equipos pierden esa posibilidad en esta fase. Lógicamente, el líder debe seguir trabajando en esa directividad hacia la tarea porque esta nueva propuesta de hacer las cosas es diferente en el equipo. Pero el comportamiento emocional tiene que tomar un mayor protagonismo, tenemos que reforzar aquellos comportamientos que, sin ser todavía hábitos adquiridos, están en la línea de lo que queremos buscar a futuro, tenemos que reforzar los comportamientos positivos de determinados miembros del equipo, y castigar y anular aquellos comportamientos que vayan totalmente en contra del procedimiento que hemos marcado.

Una fase tremendamente compleja, que aquellos líderes que son capaces de salir de ella tienen mucho camino hecho hacia el alto rendimiento. Próxima semana, más… 😉

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La conexión es la razón por la que estamos aquí. Es aquello que da finalidad y sentido a nuestras vidas.»

Brent Brown

»Oír lo nunca oído es una disciplina necesaria para convertirse en un buen gobernante -aseguró el maestro-. Sólo cuando aprende a prestar atención a los corazones de las personas, los dolores sin expresar y las quejas no habladas, el gobernante puede albergar la esperanza de inspirar confianza al pueblo, comprender si algo está mal y satisfacer las necesidades verdaderas de los ciudadanos.

Oír lo nunca oído… Se trata de una aptitud que todos los miembros del grupo necesitan, no sólo el líder. En el caso del baloncesto, los estadísticos cuentan las asistencias que realizan los jugadores o los pases que conducen a anotar puntos; por mi parte , siempre me ha interesado más que los jugadores se centren en el pase que conduce al pase que conduce a los puntos. El desarrollo de esa clase de conciencia requiere tiempo pero, una vez que la consigues, lo invisible se torna invisible y el partido se despliega ante tus ojos como si fuera un relato. 

Con el propósito de reforzar la conciencia, me gustaba tener a los jugadores pendientes de lo que sucedería a continuación. Durante un entrenamiento estaban tan apáticos que decidí apagar las luces y hacer que jugasen a oscuras… Tarea nada fácil cuando intentas coger un pase estratosférico de Michael Jordan. En otra ocasión, tras una derrota bochornosa, decidí que realizaran las prácticas en el más absoluto de los silencios. Algunos entrenadores pensaron que estaba loco, pero a mí me importaba que los jugadores despertasen, aunque solo fuera por un instante, para ver lo nunca visto y oír lo nunca oído. 

Phil Jackson

Hundred Miles

Liverpool v Manchester United - Premier League

Fases de vida de un equipo

Cuando hablamos de las fases de un equipo de alto rendimiento nos estamos refiriendo a que alcanzar esos niveles de excelencia y eficiencia requiere que el equipo atraviese por una serie de fases que son tremendamente complejas. De hecho, tan sólo entre un 6% y 8% de los equipos que inician proyectos tienen la capacidad de llegar a esos niveles de excelencia.

¿Qué es lo que imposibilita o dificulta que esos equipos alcancen esos niveles? Pues es en gran medida el cómo son los comportamientos tanto del líder como del resto de miembros del equipo. No sirve de nada tener un estilo de liderazgo y ser absolutamente rígido con ese estilo. El líder necesita ir adaptándose al mismo nivel de madurez del equipo, de la misma manera que un padre se adapta al nivel de madurez que su hijo/a va teniendo en cada momento, las necesidades y los niveles de exigencia son diferentes, de modo que el líder debe estar adaptándose constantemente a ese ritmo de maduración.

En este blog analizaremos cada semana cada una de las fases, cuáles son los aspectos y comportamientos vitales tanto del líder como de los miembros de los equipos, analizaremos dónde están los riesgos, y daremos determinadas claves aunque cada equipo es un mundo. Esta necesidad de aprender por parte del líder y de recoger información por parte de los equipos es lo que permite a determinados equipos, muy pocos, entre un 6 y 8%, alcanzar niveles de excelencia.

Fase 1

Cuando hablamos de las fases de los equipos comenzamos con la primera fase, la que llamamos la fase de Forming, fase del conocimiento en los equipos, es ese primer momento en el que líder y equipo se conocen, cuando el líder tiene que poner mucho el foco en transmitir cuál es el propósito del equipo, para qué estamos ahí, es un mensaje que hay que repetir constantemente, hay que hacer que ese mensaje, ese propósito cale en el equipo, es cuando hablamos de la misión, del para qué.

Pero también debe ir unido con la la misión el concepto de »hacia dónde» queremos llegar, cuál es nuestro ideal hacia el cual como equipo vamos a ir caminando. Y por último, debemos dejar claramente identificados cuáles son los valores del equipo, los aspectos absolutamente innegociables en el equipo, los límites que nadie puede traspasar, nuestra seña de identidad, los aspectos que bajo ninguna circunstancia podemos negociar porque es nuestra esencia como equipo.

Un equipo de alto rendimiento está caracterizado por la renuncia, dado que siempre habrá algo que deberemos sacrificar, pero nunca bajo ningún concepto podemos sacrificar la esencia, aquello que nos identifica, porque en el momento que los valores se transgreden por miembros del equipo esos equipos pierden cualquier posibilidad de continuar.

El líder, en esta fase, siempre va a tener 2 conductas: a) Orientada hacia el afecto. b) Orientada haca la tarea. Y en esta primera fase el comportamiento prioritario del líder debe estar siempre orientado hacia la tarea. Si queremos que alguien aprenda algo nuevo no puede haber un exceso de comportamiento de afecto, debo enfocar siempre a lo que hace, a que aprenda haciendo. Se debe marcar el camino, poner el foco, y acompañar de una manera directiva al equipo para que aprenda tanto el objetivo, como el cómo conseguirlo.

Próxima semana, continuamos con la Fase 2, 😉

Aprovecho estas líneas para dar las gracias a quien posibilita que, en numerosas ocasiones, publique estos posts, y esa persona es Álvaro Merino, quien empezó siendo un profesor de universidad, para pasar a ser amigo y maestro para mí no sólo en conceptos de liderazgo y gestión de equipos de alto rendimiento, sino para la vida en general. Gracias por tanto, es una suerte tenerte. Un abrazo enorme amigo

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La inteligencia puede aprovechar la derrota para dos cosas: sobre si había elegido bien la meta, y sobre si se había elegido bien el camino para alcanzar la meta.»

José Antonio Marina

Informe Robinson: Rafael Nadal

Alan Walker: Faded

sd eibar

Diamantes tomando forma

Cuando va terminando el año me gusta reflexionar, pensar, lo que me he llevado a modo de aprendizaje, porque creo firmemente de hecho que aprendemos (o deberíamos) día tras día, es la única forma de crecer. Y he llegado a la conclusión de cuán importante es la persona, su esencia, su carisma, su liderazgo, a todos los niveles.

Sir Alex Ferguson decía que »el liderazgo es un equilibrio entre escuchar, aprender, y liderar». No puede ser más acertado. Es imprescindible escuchar detenidamente, atender a las opiniones aunque luego tomemos decisiones, pero nunca creas que sabes ni controlas de todo porque también me viene a la mente esta sabia frase de Vincent van Gogh: »Sigo muy lejos de ser lo que quiero ser…»  

Debemos no sólo tener la capacidad de aprender, sino también de desaprender. De hecho, existe un componente clave en los equipos de alto rendimiento llamado Learning agility, el cual consiste en la capacidad que tienen esos colectivos de estar constantemente aprendiendo y desaprendiendo, esa capacidad de desaprender por aspectos que en un momento determinado nos sirvieron y que ahora ya no nos sirven es un factor clave para conseguir resultados.

Y añadido a lo anterior, debemos querer liderar. Liderar va ligado a exigencia y excelencia. Debemos exigirnos como individuos y como equipo de trabajo, porque nuestra exigencia vincula en gran medida nuestra satisfacción como equipo al resultado obtenido. Pero no debemos olvidar nunca que esa exigencia debe estar absolutamente vinculada a la excelencia. ¿Cuál es la diferencia? La excelencia pone el foco en el proceso, los resultados son importantes pero el proceso también lo es. Aquello en lo que nos vamos transformando mientras perseguimos aquellos objetivos que nos hemos planteado es imprescindible atenderlo, porque es realmente lo que nos hace crecer.

La manera en que nos comportamos, nuestros gestos, el cómo hablamos, miramos, siendo congruentes, honestos, sinceros, auténticos, todo esto compone nuestra esencia como persona que es, al fin y al cabo, lo que deja huella en las personas con las que compartimos parte de nuestro tiempo. Más allá de nuestras titulaciones, lo que determina nuestro ser es la manera en que tratamos a los demás, y creanme, este cambio es urgente. Necesitamos más humanidad, más compromiso, empatía, para empezar a recuperar valores que como sociedad, como colectivo, se han perdido por completo.

Debemos dejar de mirarnos a nosotros, y mirar más hacia fuera, dejar de lado el egocentrismo, la rabia, la envidia, y cambiarlo por la comprensión, la escucha, y el disfrute de la compañía que tenemos al lado. Insisto, humanidad, corazón, y sonrisas. En este momento tan convulso que estamos viviendo le pido a la sociedad, a la clase política, que miren más por nosotros, por nuestro país, que por sus intereses, que miren hacia fuera, y observen las necesidades tan crudas que está padeciendo la gente.

Aparten los prejuicios e intereses propios que puedan tener, y pasen a gobernar pero de verdad, como en su día hizo Mandela, con el corazón, lidere y gobiernen con el corazón, porque creanme que hace mucha falta. Sean más sensibles, atiendan a las necesidades que urgen de ser atendidas, y dejen de lado aspectos que sinceramente me parece lamentable que estén parándose, cuando hay millones de personas pasándolo realmente mal. Hagan política, pero de la de verdad.

Cada vez me parece más necesario y urgente el concepto de liderazgo, un liderazgo que nazca del corazón, de la intención de crecer nosotros primeros siendo autocríticos, reflexionando, humildes y sabiendo escuchar; a la vez que ayudamos  a crecer a las personas con quienes convivimos día tras día,  pero a la vez siendo atrevidos, tomando decisiones, con personalidad, porque todo se puede conseguir pero siendo consciente de que cuesta mucho esfuerzo, sacrificio, y trabajo. En la vida, como en el deporte, no existen los atajos. Como bien dice Jhon Maxwell, »Quien tiene un sueño conoce a lo que tiene que renunciar con el propósito de avanzar.»

Para este 2015 te invito a que reflexiones, te analices, y descubrirás mucho más de lo que te imaginas porque… ¿realmente te conoces a ti mismo? . Y con el año 2016 que está a punto de entrar te deseo la mejor salud posible, y que cada día consigas mostrar tu mejor versión, disfrutando del camino, de los errores y aciertos, de los momentos sencillos, de las personas auténticas, de la vida, porque vivirla en plenitud es el mejor regalo que podemos tener.

Un fuerte abrazo, te deseo lo mejor, que tengas una muy buena semana, y un bestial 2016.

Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca.

-Popol Huh-

Adventure of a Lifetime

Como bien dice la canción:

Under this pressure, under this weight;

We are diamonds taking shape.

 

Sir Alex Ferguson: Secrets of Success BBC Documentary 2015

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Pasión ilimitada

De todos los elementos que componen a una persona sin lugar a dudas yo me quedo con la pasión. Amar lo que haces, cuidando todos los detalles, disfrutando al máximo de la tarea que desempeñas en cada momento es, probablemente, uno de los mayores placeres que puede experimentar el ser humano. Un placer que de hecho considero el motor básico de la vida.

En un mundo de pasarela en el que parece que hay que esconder cualquier tipo de sentimiento a mí me encantan esas personas que demuestran sus sentimientos, que se les ve apasionados, ilusionados con su vida, con lo que hacen en cada instante, con una sonrisa que ilumina el peor de los días de las personas que le rodean, con unos ojos brillantes que lanzan una energía positiva que te enchufa, que te reactiva, y te contagia, transformándote en tu mejor versión.

Para llegar a tu mejor versión es imprescindible no sólo tener pasión, sino contagiar de la misma a las personas que conviven contigo día a día. Porque te apasiona te preocupas, das sentido a tu vida y a la de otras personas que necesitan de esa pasión, de ese grado de optimismo, de enamorarse por su profesión, para disfrutar al máximo, sentirse importantes, conectar con ellas, empatizar, no es sólo limitarte a lo laboral sino más bien a lo personal, porque antes que trabajador de cualquier profesión, somos personas. Y las personas, con pasión, multiplicamos nuestro rendimiento.

Como bien dice Benjamín Zander, » una de las características de un líder es que no duda por un momento de la capacidad de las personas que dirige», cree en cualquier circunstancia, ante cualquier estímulo negativo que pueda venir de fuera. Fe ciega en su gente. De hecho, añade que hace un tiempo se dio cuenta que él, sin su orquesta, no sería nadie si no hubiese una sincronización perfecta entre todos los miembros de la misma, sin su calidad individual la cual se pone a disposición de todo el colectivo.

Bien podríamos decir que existe una grandísima similitud con el fútbol, y esto es una realidad. No somos nadie sin nuestros jugadores, el fútbol es de los futbolistas, y si tenemos realmente claro que cuanta mejor y mayor sinergia exista entre todos y cada uno de ellos, mejor será el rendimiento del equipo. Trabajamos apasionadamente en esta profesión con el objetivo de ayudarles a que ofrezcan su mejor versión, y en consecuencia, el equipo obtenga su rendimiento óptimo, pero son ellos quienes juegan, la única diferencia es si creen en ti o no; y ahí entra tu capacidad para transmitirles tu pasión por el juego, por este deporte y lo que implica. Enamorarles con una propuesta.

Y probablemente como mejor enamoras a alguien es demostrando tu pasión, una pasión que hace que los ojos de las personas que estén delante de ti brillen con una luz inmensa, cegadora en algunos casos, porque realmente les haces sentir, vibrar, emocionarse con un momento único, que está directamente relacionado con ser felices, disfrutar con lo que estás haciendo en ese momento. Bien podríamos definir éxito de la manera en que lo hace Benjamín Zande, afirmando que el éxito está relacionado de manera directamente proporcional con el número de ojos brillantes que tengo a mi alrededor.

O, como bien dice Pep Guardiola en su biografía, »Los mejores años de mi vida los pasé en La Masía-recuerda Pep-. Una época llena de la ilusión más grande e innegociable que nunca he sentido. La ilusión de jugar en el primer equipo del Barça. La ansiedad de llegar a ser lo bastante bueno como para que Johan Cruyff se fijara en nosotros no se puede describir con palabras. Sin ese deseo, ninguno de nosotros seríamos quienes somos hoy… El triunfo es otra cosa. Yo me refiero a amar el fútbol y a sentirse querido.»

De modo que apasiona, enamora, haz que los ojos de las personas que te rodean brillen con más fuerza que nunca; y si no es así, pregúntate:

¿Quién estoy siendo, que los ojos de mi gente no están brillando?

boda susi

Ojos brillantes

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo y recordad, sin pasión no tenemos esencia, sin esencia no somos personas.

 

La sociedad del »Yo»

Hemos pasado de una educación que se sustentaba en el esfuerzo, en el trabajo en equipo, en ayudarse mutuamente, a una educación en la que para mi gusto se halaga demasiado, se dan demasiadas palmaditas en la espalda, y se intenta crear un contexto demasiado fácil que no es real, dista mucho de la realidad del día a día, de lo que ese niño/a se va a encontrar cuando sea un adulto, por no hablar de los constantes halagos que se emiten del tipo ‘’eres el mejor’’, ‘’qué bueno eres’’, ‘’eres inmenso’’, por cualquier cosita pequeña que lleva a cabo ese niño/a.

Estamos formando una sociedad egoísta, que mira por sí mismo, que no sabe ser critica consigo misma, y cree firmemente que todo lo hace bien, perfecto, no comete ningún error, y que si es así, no admite réplica de ningún tipo. No se enseña a vivir en el problema, para que sea capaz de resolverlos, no ponemos contextos difíciles donde el niño/a sienta presión, estrés, por tener que resolver una tarea que desconoce, no les damos herramientas, directamente les damos las soluciones.

Se desconoce el esfuerzo que cuesta conseguir logros hoy en día, los niños se creen que todo es mucho más fácil de lo que parece, y la culpa la tenemos los adultos, por emitir los mensajes equivocados del tipo que he comentado anteriormente. El asunto es más grave de lo que creen, porque en consecuencia estamos formando, creando, unos adultos que no valoran nada como se merece, unos adultos que carecen de humanidad, empatía, y cualquier otro aspecto relacionado con lo emocional que les permita ayudarse, primero a sí mismos, y en consecuencia a quien tienen a su lado y necesita ayuda, por no hablar de cuánto les cuesta recibir consejos, los cuales interpretan como una cuestión de egos más que como una ayuda generosa por parte de quien se lo da.

De la misma manera que entrenamos nuestro cuerpo realizando actividad física, mejoramos nuestra cultura leyendo libros, creo que va siendo hora de empezar a entrenar la mente de quienes son nuestro futuro, creándoles contextos retadores, que les motive, y que realmente supongan un desafío para ellos/as; a la vez que aprendemos a decirles mensajes que no ensalcen tanto su autoestima, como sí supongan una mejora de su autoconocimiento, les ayude a saber cuáles son sus fortalezas pero también debilidades, que las tienen, todos los tenemos.

Enseñarles a ser conscientes de que van a tener problemas de todo tipo, desde que otro niño rompa su juguete, pasando por perder un partido en su deporte favorito aún habiendo jugado todo lo bien que pudo, hasta perder su trabajo porque te despidan sin darle razón alguna cuando lleguen a su etapa adulta. Esto también forma parte de la educación, de hecho debería ser parte obligada, porque realmente esto es lo que les prepara para la vida diaria, de manera que sepan cómo encajar cada golpe, cada revés, cada problema que se les presente, de la mejor manera posible e intentando presentar la mejor actitud posible, sabiendo que todo esto forma parte de su proyecto de vida, de su crecimiento como persona y como trabajador, que saber convivir con problemas es imprescindible para disponer de las herramientas necesarias para solucionarlos cuando se presenten.

Comparto con vosotros un fragmento que va muy en consonancia con lo tratado en este post:

‘’Con mí típica postura en la pista, cerca de él, con los brazos en jarras y con mi raqueta apuntándole, le pregunté: ¿Tienes algún problema?.

Yo no estaba para bromas, y él tampoco.

Su respuesta me indicó que se sentía realmente mal. Me dijo: Toni, tengo tantos que prefiero no enumerártelos.

Esto es lo que nos ha venido pasando durante mucho tiempo, Rafael. No es nada nuevo tener problemas; no es nada nuevo que sea difícil y que tengas dolor. Es lo que hay. O juegas con estas condiciones, que son las tuyas, o abandonas y nos vamos a casa. La decisión es tuya. Haz lo que quieras. Lo que no puede seres estar aquí con esa cara. Si decides luchar, lucha y pon la actitud adecuada. No me pongas mala cara. Así no vamos a ningún sitio. Y si decides abandonar, hazlo, pero sabes que tampoco te lo pasarás bien en Mallorca. Tú mismo. Le repetí una y otra vez con mi propia tensión y con mi circunstancial enfado.

Si lo haces, hazlo bien, pon buena actitud. Si luchas, hazlo bien, no pongas mala cara.’’

 Como decía Víctor Küppers, ‘’La vida tiene dramas, y cuando uno no tiene dramas, tiene circunstancias a resolver, y cuando uno tiene circunstancias a resolver, no tiene derecho a perder la alegría. Aprendan a relativizar. La vida es muy simple, no fácil, pero sí simple.’’

Leyendo la entrevista a Javier Mascherano que se publica en la revista Panenka, extraigo estas líneas que no pueden expresar más humildad: »»No me gusta ser famoso: aunque es parte del combo, no disfruto de no poder ir de tiendas con mis hijas, no disfruto teniendo que quedarme muchas veces en casa. Reniego del sistema en sí, porque a mí lo que me apasiona es el juego, esforzarme, entrenar, intentar ser mejor, y ahí muere el fútbol, no va más allá. 

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo

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 Cada vez más cerca…FUTWALL, el nuevo deporte que va a revolucionar absolutamente todo:

Y el próximo 2 de diciembre, Simposio Top Trainer, una nueva oportunidad para empezar nuestros cursos de entrenador de fútbol, ¿alguna vez te has planteado que puedes vivir haciendo lo que más te apasiona? Te esperamos 😉

La simplicidad

Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que una de las grandes cualidades que debe tener un gran líder, un gestor de equipos de alto rendimiento, o quien lidere un equipo de trabajo en una empresa, debe ser la simplicidad. No la entiendan como algo banal, simplón, de quien desconoce o no sabe de nada, porque más bien va referido a lo contrario, me explico.

En una sociedad en la que se tiende a la parafernalia, a adornarlo todo con terminología muy concreta, muy específica, con la tendencia a olvidar o no acordarnos de la persona a la que estamos transmitiendo el mensaje que queremos, sin preguntarnos o preocuparnos si de verdad nos está comprendiendo, entendiendo, por no hablar de la duración de dichos mensajes, conversaciones, o charlas. Yo, sinceramente, respeto quien esté acostumbrado a hablar de esa manera, pero no creo en ello. ¿Por qué?

Porque quien habla de manera sencilla, simple, llega a todo el mundo mucho mejor y antes, facilita la comprensión de quien recibe el mensaje, convierte el proceso de comunicación emisor-receptor en algo completamente accesible. Y ahora bien, ¿creen que esto es sencillo? Nada más lejos de eso. Para llegar a este punto hace falta estar muy bien formado, poseer un vocabulario extremadamente rico, una capacidad de empatía bastante alta para saber cómo llegar de la manera en que tú quieres a la persona a la que te estás dirigiendo, tener una capacidad de síntesis extraordinaria en el caso de las charlas con los equipos, porque todos sabemos que a partir de determinada cantidad de tiempo la atención del receptor se disipa, se evapora, y ya no sirve de nada lo que estás contándole.

Conversar de manera sencilla, simple, requiere de un nivel de madurez elevado para hablar sin rodeos, de manera clara, directa, lo cual no implica ser grosero, hablar de manera vulgar y con ‘’tacos’’, pero sí de manera honesta, sincera, y a la cara, con personalidad, y siendo una persona íntegra, coherente, y consecuente con lo que dices. Además con todos estos componentes conseguimos ser eficientes, decir lo que queremos en el menor tiempo posible sin perder un ápice de calidad, porque no lo olvidéis, lo que importa es la calidad y no la cantidad, porque menos es más.

Recuerdo lo que me explicaba mi buen amigo Álvaro Merino: ‘’¿Qué caracteriza a un equipo que ha llegado a la última fase, la de performing? La sencillez. Cuando ves a alguien, o a un equipo, haciendo algo de manera muy sencilla aún sabiendo que es realmente complejo, es porque estás delante de alguien con un nivel de maestría enorme, que posee un nivel de madurez muy elevado, porque además están consiguiendo eficiencia en la tarea que están llevando a cabo, haciendo lo que quieren con el menor gasto de energía posible. Porque se hace énfasis en poner mucha calidad en su comportamiento de afecto, y mucha calidad en su comportamiento de tarea. Es poco, pero muy potente.’’

Y todo esto también me recuerda al grandísimo entrenador, Toni Nadal, quien también hace una apreciación muy interesante al respecto:

Lo importante al fin y al cabo es el estímulo personal, el impulso intrínseco, la inquietud. Es verdad que se puede alimentar por un buen formador o por un buen líder dentro de una empresa. Mi papel, en todo caso, ha sido éste. El de propiciar un despliegue de actitudes y características. El liderazgo tiene su aquel. Intentaré analizarlo un poco más adelante. Otra cosa es la parafernalia. Sólo consigo ver este estímulo tan milimétricamente diseñado como condimento, no como plato principal. Pienso que todas estas atenciones a detalles externos lo que hacer es permitirnos buscar excusas.

Yo, como entrenador, no logro llegar a teorías muy elaboradas porque se me antojan demasiado complicadas. Lo analizo todo de forma muy simple porque sólo así me siento capaz de encontrar las medidas necesarias para resolver el entuerto. Cuando mi sobrino no ha dado resultados positivos, mi tendencia ha sido buscar las causas en lo que podemos modificar con nuestro trabajo en la pista. Que el saque no ha funcionado-que es casi siempre- hay que mejorarlo en la pista de entrenamiento, que ha fallado el revés, hay que trabajar el revés. Es así de simple. Lo que he evitado es dar importancia a cosas que no dependen de nosotros. La lucha de Rafael ha estado siempre en la idea de superarse a sí mismo. Y todo el resto de valoraciones, ajenas a la pista de tenis, a mi modo de entender, lo hacen más vulnerable.

‘’El 90 por ciento del éxito se basa simplemente en insistir.’’

Woody Allen

Dicho esto, me gustaría invitarles a que visiten la página del nuevo proyecto en el que estoy trabajando, Azul sobre Blanco, centro neurálgico de un proyecto futbolístico destinado a la educación socio-deportiva de niños en todo el mundo, espero que sea de vuestro interés. Y por último, comparto el vídeo de FUTWALL, un nuevo concepto de deporte que en breves dará el pistoletazo de salida, una nueva manera bestial de jugar al fútbol:

Y no lo olvidéis, los actos más sencillos, lo más nobles.

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Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. Y nunca dejéis de sonreír, los días saben distintos cuando iluminas con tu sonrisa el camino de otros.