Decisiones que definen

Nos acercamos poco a poco al tramo final de la temporada, donde cada equipo se la juega por conseguir alcanzar los objetivos marcados en rojo a principio de temporada. Una temporada que ha tenido altibajos, momentos buenos, muy buenos, pero también malos, muy malos, todo ello no sorprende a nadie, es más, se debió de tener en cuenta desde que arrancó la pretemporada. Lo defino como un tramo en el que se ven expuestas las carencias y los puntos fuertes a partes iguales de los entrenadores. ¿Cómo? En sus comportamientos diarios.

¿Por qué consideré siempre el liderazgo como la parte esencial de un entrenador? Porque probablemente, es mi humilde opinión, es ahora cuando más se necesita, cuando más se requiere, porque todo lo demás está desgastado. Con »todo lo demás» me refiero a la táctica, a la técnica, a la preparación física; todo ello cada semana se encuentra más al límite y por ello no es momento de »experimentos de laboratorio», de »innovar», o »apuntarse medallas». El equipo se debió trabajar antes, asimilar y afianzar planes de juego para las diferentes situaciones que se vayan presentando. Ahora lo que se requiere es máxima optimización de los recursos.

La solidez de nuestro liderazgo se observa en las decisiones que tomamos, en el comportamiento que ponemos en práctica cada día con lo que decimos y hacemos. La principal diferencia entre los equipos que consiguen, a pesar del cansancio, seguir ganando y los que cada vez se meten más en problemas, en la mayoría de los casos, es porque el grupo no cree en su entrenador. La credibilidad, la confianza en tu trabajo, es algo que cuesta mucho ganar pero por el contrario, se puede perder en un sólo segundo. ¿Cuáles son los factores que resultan determinantes, más aún si cabe en este momento de la temporada, en nuestro liderazgo? Para mí, son los siguientes:

Ser predecible: Mostrarse de la misma manera día tras día, semana tras semana, sin variaciones de tu carácter independientemente de lo que acontezca a nivel deportivo. Este tipo de comportamiento genera confianza en el jugador, porque sabe cómo va a reaccionar su entrenador, su cuerpo técnico.

Ser consecuente: Se debe recordar siempre que cada acto tiene una consecuencia inmediata, en lo que decimos en las ruedas de prensa, en las decisiones que tomamos en base a lo que sucede en el día a día. A cada decisión que tomamos debe venir precedida de una argumentación sólida, y contar con que se producirá una consecuencia inmediata.

Ser coherente: La utilización y/o adopción de posturas diferentes en función del contexto en el que me encuentre, sumado a la variación del mensaje que lanzamos, repercute de manera directa en nuestra credibilidad. Es decir, no puedo lanzar un mensaje de puertas para fuera, y luego en el vestuario de puertas para adentro, mostrarme totalmente diferente. El jugador analiza cada detalle, estamos observados en todo momento, y en el momento que fallamos, que no somos coherentes, pierde toda la confianza que depositó en ti.

Ser honesto: Una verdad puede molestar en el momento, pero una mentira duele toda una vida. Si somos incapaces de ser honestos con nosotros mismos, es inviable que seamos honestos con las personas que lideramos. Los conflictos se solucionan afrontándolos de cara, sin mirar a un lado o evitándolos, porque como dice Álex Rovira, »las ventanas que se rompen hay que repararlas de inmediato.»

Ser humilde: Hay una frase que me encanta referida a este aspecto, »El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta» (Herbert Von Karajan). Estamos para servir, para suministrar las herramientas idóneas a nuestros jugadores con el fin de ayudarles a que muestren su mejor versión. Es una cuestión de hablar en plural, de que domine el »nosotros» sobre el »yo».

Todos estos factores permiten al entrenador optimizar el rendimiento de sus jugadores, modificando ciertos detalles de los planes de juego ya existentes, y sabiendo que ellos los van a poner en práctica. ¿Por qué? La respuesta es tan sencilla como compleja: Porque creen en ti, porque se lo has demostrado con tu comportamiento durante todo el año, actuando como una persona íntegra, con valores, honesta, cercana, y consecuente con sus actos, nunca evitando responsabilidades. Y esto, probablemente, sea lo más difícil para un entrenador en lo que a un equipo de fútbol se refiere, y perfectamente se puede llevar al mundo de la empresa.

Conforme la temporada o el año avanza debemos tener presente que el cansancio es mayor, el desgaste normalmente hace que la paciencia de las personas con quienes trabajamos sea menor, la capacidad para asimilar conceptos nuevos también disminuye, y pueden más la motivación y ambición por ser mejor jugador cada día, el orgullo, el sentimiento de responsabilidad, por hacer las cosas bien. Pero para que todo esto salga a escena, se vea reflejado en los jugadores cada Sábado o cada Domingo, previamente debe existir un desarrollo de un liderazgo sólido por parte del entrenador y todo su cuerpo técnico. Que tengan una muy buena semana, siempre tratando de mostrar su mejor versión, e irradiando luz con más fuerza que nunca. Un fuerte abrazo.

«La verdadera originalidad no busca una nueva forma, sino una nueva visión.» (Edith Wharton).

«Hay una forma de conocimiento no racional, que conoce lo que la razón no conoce, el espirit de finesse, la razón del corazón, intuición directa (sentir, comprender), que penetra donde la deducción no puede llegar. Pascal llega a estas cuestiones a través del análisis de la condición humana.» (Michele Federico Sciacca).

«Triste discípulo aquel que no supera a su maestro.» (Leonardo Da Vinci)

«Hay muchas formas de ganar y pocas formas de gustar.» (Rodrigo Zacheo)

«Un pensamiento táctico, cualquiera que sea, necesita un jugador de excepción que verdaderamente lo interprete. Porque nadie lo interpreta mejor que él. Tal vez porque sea jugador…y¡artista! Una cosa es el sabio que domina la ciencia creada; otra, el artista que lo recrea y reproduce. Una cosa es la razón que sabe distinguir; otra, el corazón que sabe intuir y unir. Por eso, ¡el corazón tiene razones que la razón no entiende!» (Manuel Sérgio Vieira). 

Pellegrino-Vigo


Carácter vs personalidad

En la mañana de ayer, mientras veía el partido de 2ªB entre Rayo Majadahonda y CF Fuenlabrada con buena gente, uno de los amigos me realizó la pregunta que posteriormente se convirtió en desafío para finalmente ser la idea, núcleo, en torno a la cual girase este nuevo post que hoy comparto contigo: «Pablo investiga sobre carácter y personalidad, es lo mismo? no es lo mismo? Cómo se muestran ambos en un terreno de juego? Se pueden entrenar? Es una tema bonito, creo». Ya lo creo que sí amigo, tanto que da para un post nuevo.

Carácter y personalidad, siempre ha existido un uso quizás descontrolado, excesivo, por parte de estos dos términos sin saber muy bien la mayoría de las veces si realmente los estamos empleando de la manera correcta. De hecho, si miramos la palabra griega «Ethos», el significado que aparece está referido al carácter, la personalidad. De esa misma raíz proviene la palabra ética y se utiliza para designar las creencias, los principios, los valores, los códigos, y la cultura de una organización. Ahora bien, teniendo siempre presente el consejo de mi amigo Álvaro de cuestionarme absolutamente todo lo que leo o escucho, no estoy de acuerdo con meter en la misma definición de esa palabra los términos de carácter y personalidad.

No quiero extenderme demasiado porque luego quiero añadir citas bibliográficas para aportar mayor solidez a la reflexión, de modo que para verlo de una manera más clara y visible, voy a compararlo con un barco. La personalidad sería la calidad de los materiales con los cuales se ha fabricado ese barco, es decir, la madera que sostiene toda la estructura, la tela con la que se ha realizado las velas, los tornos que permiten que el timón gire hacia uno u otro lado con mayor fluidez, eficacia, y precisión; el material con el que están fabricados los cañones que permitirá un mayor alcance y puntería sobre los navíos piratas, por ejemplo. Es decir, lo que viene de fábrica, de serie.

¿Y qué sería el carácter? La tripulación que dirige ese barco, desde el patrón del barco hasta el ultimo marinero de a bordo, quienes hacen posible que el barco navegue en la dirección y sentido correctos, los que facilitan que el barco salga airoso de cualquier tempestad posible por grave que pueda parecer, por bravo que se presente el mar, quienes lo convierten en un navío ganador, implacable, ante cualquier barco pirata que acomete en ellos el intento de asalto. Son los que cuidan del barco, solucionando las adversidades que pueden presentarse en forma de choques con rocas, reparación de la proa, para que el barco siga su rumbo sin desviarse de su objetivo o meta.

Sí, efectivamente me vas pillando, porque lo que estoy diciendo es que nuestro carácter moldea nuestra personalidad. La personalidad viene condicionada por lo que traemos »de fábrica», en nuestra genética, pero como bien sabemos gracias a Carol Dweck , »la personalidad no es algo sólido, fijo, sino más bien líquido, moldeable, que se puede ir modificando en base a las experiencias que vivimos, y más concreto aún, de qué manera asimilamos nosotros/as esas experiencias.»  Nuestro carácter sin embargo es lo que permite que nuestra personalidad crezca, mejore, tenga una dirección y un sentido. Esto es lo que dice John Wooden acerca del carácter: «La habilidad puede llevarte a la cumbre pero se necesita carácter para mantenerse allí. Es muy fácil empezar a creer que uno puede ponerse en marcha automáticamente, sin la preparación adecuada. Se necesita un carácter verdadero para seguir trabajando tanto como antes, o incluso más, cuando ya has llegado. Cuando leas que un deportista o un equipo gana una y otra vez, recuérdate a ti mismo: Más que habilidad, lo que tiene es carácter.  »

En palabras de Toni Nadal encontramos también una reflexión acerca del carácter: El carácter ha sido para nosotros el tronco del árbol; un tronco que había que reforzar sobre todo en sus primeros años de formación, intentando que creciera fuerte, grueso, bien anclado en el suelo. Y permíteme que yo añada un elemento: Para mí la personalidad es la semilla de ese árbol, el inicio, el comienzo de ese proceso de crecimiento, la parte genética que llevamos en nuestro ADN pero que puede crecer mejor o peor de la misma manera que cuidemos con mayor o menor mimo a esa semilla para que el árbol crezca de la manera correcta. Lo que supone para la personalidad la educación, el entorno, las experiencias, es similar a la calidad de la agua, la tierra, que sea una zona de sol donde pueda llegar de la manera adecuada la luz solar para favorecer el mejor crecimiento posible de ese árbol.

Por último me apoyo en un gran referente, José Antonio Marina, para rematar a gol esta reflexión. Él divide la inteligencia en dos tipos: Inteligencia generadora e inteligencia ejecutiva. Pues bien, yo asocio la personalidad a esa inteligencia generadora, es decir,  el lugar donde se generan numerosas propuestas, donde residen los estímulos, pensamientos, imágenes, sentimientos que emergen. Y la inteligencia ejecutiva la relacionaría directamente con el carácter, con la parte o componente que toma las decisiones en función de hacia dónde quiero orientar mi acción, entendiendo por carácter aquello que me permite crecer, o por el contrario permanecer estancado.

Finalizando con esta reflexión acerca de qué es carácter y personalidad, se suelen plantear dos preguntas: ¿Se puede entrenar el carácter? Sí, sin lugar a dudas, y entiendo que entrenando el carácter entrenas tu personalidad, ya que concebimos a ésta última como algo líquido, moldeable, en base a las experiencias y retos que vamos superando. ¿Se puede tener un carácter fuera del campo distinto al que se tiene dentro del campo? Permíteme que te conteste en palabras de Mahatma Ghandi: «Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.» El carácter se muestra a partir de una personalidad íntegra, auténtica, lo que se traduce en que ese mismo carácter sea vea de la misma manera, indistintamente de cuál sea el contexto o situación en la que nos veamos implicados.

En relación a este debate comparto estas líneas que muestran de una manera preciosa ambos elementos:

«El entrenador está sentado en primera fila, solo, repasando mentalmente los escuetos mensajes que quiere exponer. No es un día para grandes discursos, pero aunque todavía duela lo ocurrido en Champions es necesario un penúltimo esfuerzo: la recompensa en forma de título es muy grande. Ha de conseguir que el equipo remonte su desánimo. Da vueltas a varias ideas mientras el número 4 parpadea, rojo intenso, desde la pantalla. Entonces llega Lahm. Sin hacer ruido, se sienta a su lado. -Hola, Pep. -Hola, Pipo. No hablan. Durante dos minutos, ambos miran la pantalla sin abrir la boca. El silencio es absoluto en la sala oscura. Capitán y entrenador parecen hipnotizados por el número 4 y probablemente repasan lo que han tenido que luchar para estar ahí, a las puertas de un nuevo título. Es una escena que simboliza la convivencia de estos tres años. No necesitan decirse nada para comprenderlo todo. Y entonces, en mitad de esta atmósfera casi mística, aparece, ruidoso y vociferante, Thomas Müller, se sienta con estrépito junto a Pep y empieza a soltar sus bromas. Entrenador y capitán ríen a carcajadas: esto es el equipo. El silencio inteligente y cómplice de Lahm y el alboroto ruidoso de Müller.»

«Puede que me equivoque, pero sigo siendo yo.» (Antígona)

«La batalla más dura la tengo todos los días conmigo mismo.» (Napoleón Bonaparte)

«Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.» (Ernesto Sabato)

«Le preguntaron a Salvador Dalí si pintar era difícil. Él contestó: Es fácil o imposible.»

«Para cuando me llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.» (Pablo Picasso)

Muller y Lahm

 

 

La importancia del compromiso

»Fíjate, nosotros en la que fue nuestra última sesión de entrenamiento previa al partido decisivo para subir a 2ªB, después de pensarlo mucho, reflexionar y hablar con el resto del cuerpo técnico, tomé la decisión de que la sesión fuese completamente lúdica. Nada de objetivos tácticos, físicos, técnicos; nada de eso, seria sí, como todas las anteriores, organizada, estructurada, pero con el fin principal y último de que los jugadores desconectasen por completo. Les vía ya tan agotados psíquicamente, con la cabeza tan quemada y con tanto esfuerzo realizado, que sentía que era lo que necesitaban. Apenas 48 horas más tarde, éramos equipo de 2ªB»

Atravesamos en lo que a deportes de equipo se refiere un momento importante de la temporada, en el cual se empieza a notar el cansancio no sólo físico sino que voy un poquito  más allá, al cansancio referido con lo emocional, cognitivo, psíquico, que afecta a la capacidad de concentración, de focalizar la atención de manera prolongada en ciertos aspectos o elementos importantes para conseguir la victoria semana tras semana.  El jugador no se encuentra igual que en Agosto, le cuesta más realizar esos esfuerzos…pero ¿por qué?

A mí parecer, y vaya por delante que no adjunto publicaciones científicas sino que son reflexiones mías y/o recopilaciones bibliográficas sobre el tema en cuestión, creo que tiene mucho que ver con el liderazgo que se ha llevado a cabo por parte del entrenador y su cuerpo técnico a lo largo de toda la temporada. Si nos centramos en las líneas del primer párrafo, que es algo que me contó el que para mí ha sido y es el mejor modelo de entrenador que pude tener, se obtienen dos factores súper importantes para poder tomar dicha decisión, y que ésta tuviera el éxito que tuvo por cómo la recibieron sus jugadores (que es lo más difícil aún).

Estos factores fueron la aceptación de dicha decisión por parte del grupo y la claridad con la que se comunica la misma, todo ello nos lleva a una de las funciones más importantes para lograr un equipo cohesionado y eficaz, el compromiso.

Hay pocos elementos dentro de un vestuario, o de un grupo de trabajo, que haga posible la prolongación de un rendimiento óptimo de la manera en que lo consigue el compromiso, pero para llegar a este nivel hay que tener en cuenta una serie de aspectos que son claves en el liderazgo del entrenador y su cuerpo técnico:

Confianza: Ser capaces de generar un ambiente de confianza, tal que los miembros de ese equipo se muestren vulnerables sacando a la luz sus debilidades, sus miedos, sus prejuicios desde el comienzo de la temporada.

Consenso: En los grandes equipos se asegura que las opiniones de todos sus miembros sean consideradas genuinamente, lo cual provoca entonces la disposición a apoyar la decisión que finalmente tome el grupo.

Certidumbre: Ser capaces de estar unidos/as tras las decisiones, aunque haya momentos en los cuales haya poca seguridad sobre si la decisión es correcta. Además, reconocen que es mejor adoptar atrevidamente una decisión y equivocarse, que no hacer nada.

Por tanto, si durante toda la temporada has conseguido ganarte la confianza de todos los jugadores, cuando lleguen las situaciones críticas (que van a llegar, siempre llegan) en las que haya que tomar decisiones como grupo referidas al modo de juego, bien porque no se obtiene el rendimiento de hace meses, o por necesidad porque varios jugadores se ven obligados a parar por lesión en un mismo período de tiempo, existirá la opción de tomar decisiones que gracias al compromiso de los jugadores se podrán llevar a cabo.

Te ganas el respeto cuando respetas, te escuchan cuando escuchas, creen en ti cuando tú crees en ellos/as día tras día, semana tras semana, cuando dejas bien claro desde el primer día que nada es más importante que el colectivo, si falla uno fallamos absolutamente todos, y si con tu comportamiento (»hacer lo que dices, decir lo que haces», o dicho de otro modo »ser congruente, consecuente, y predecible») proyectas una imagen real que genera confianza, esa confianza lleva al compromiso, y el compromiso a hacer cualquier esfuerzo por pequeño o grande que sea por el bien del equipo.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo para tod@s.

»Donde está la fuerza también está, en ocasiones, la debilidad. »(David Llada)

»El beísbol es un noventa por ciento mental. La otra mitad es física.» (Yogi Berra)

»Se trata de competir bien cuando uno no está bien.» (Lorenzo Buenaventura)

»No mueras como un pulpo; muere como un tiburón.» Proverbio Maorí 


Programa Activa tu talento (vía Álvaro Merino)

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nick saban

Claro y conciso

»¿De qué sirve ser capaces de diseñar la sesión de entrenamiento ideal, si después no sabemos explicársela a nuestros jugadores? Porque es precioso ese tema, ¿no? Las cargas en lo que a aspectos físicos se refiere, los tiempos de recuperación, las distancias, si se ajusta a la realidad del juego o no cada, pero…¿y los jugadores? ¿vienen con ganas de entrenar?¿qué hay de su grado de motivación?Un poquito más allá aún…¿cuál es su grado de predisposición a escucharme cada día?»

Todo esto me lo planteaba a modo de reflexión en mi cabeza, porque todavía no termino de entender la poca importancia que se le da a la comunicación cuando verdaderamente es nuestra herramienta más potente para conseguir la máxima eficacia en nuestros respectivos trabajos. Y cuando salen charlas o reuniones como la que tuve hace unos días, ves, observas, analizas, llegando a la pregunta de por qué no se le presta atención a esta herramienta, cuando en realidad si la comunicación falla, la sesión no sirve para nada absolutamente.

Estaréis diciendo: »Pablo, te estás pasando». Creo que no de verdad, y vamos a ir a poco a poco. Os habéis parado a analizar cómo llegan vuestros jugadores cada día, y cómo es su estado de ánimo ese día, los problemas que hayan podido tener (si es un niño ya hay problemas de bullying y/o acaso escolar; si es un adolescente el alcohol, las modas, las drogas; y con un adulto problemas de pareja, problemas de salud con sus padres y/o sus hijos/as), en definitiva, que todo el mundo tiene problemas, todo el mundo nunca está igual, y en función de eso debemos saber cómo hablarles, cómo activarles para modificar su grado de predisposición a entrenar cada día.

Porque honestamente, y estoy cada vez más seguro de esto, hay un componente de motivación relacionado con lo que le aporta el fútbol, el pertenecer a ese equipo en concreto, que es lo que le levanta de la cama y/o de la silla y hace que venga a entrenar, y es un componente que tiene mucho que ver con considerar el fútbol, el equipo, como lo más importante porque DISFRUTA jugándolo más que con cualquier otro deporte y/o afición, porque probablemente es su vía de escape, el contexto en el cual canaliza todas las emociones de todo un día entero, entonces…¿cómo no dar la importancia que tiene la calidad de la conversación que podemos entablar con ellos?

Marcos 1

Foto realizada por Pedro Javier Martín Ruiz.

¿Cuáles pueden ser los factores determinantes para ser capaces de manejar esta herramienta, la conversación, con un alto grado de maestría? Voy con ellos:

-Contacto visual: Es vital que mires a los ojos a la persona a la que hablas, a quien estás dirigiendo la palabra porque en función de cómo le mires alcanzas un mayor grado de credibilidad o no, logras captar su atención o no, y de esa manera asegurarte que está ENTENDIENDO (que no oyendo o escuchando, sino comprendiendo el mensaje) lo que tú le estás diciendo.

-Claridad: Para que un mensaje sea claro la capacidad de análisis por tu parte debe ser muy alta y muy buena previamente, para saber QUÉ quieres decir, CÓMO transmites el mensaje, y PARA QUÉ lo comunicas, cuál es tu finalidad, evitando también que exista el menor ruido ambiente posible. De la misma manera que preparas un entrenamiento se prepara una conversación, y dentro de esa preparación también interviene tu capacidad de OBSERVACIÓN a tus jugadores en cada entrenamiento, en cada momento, para saber cuáles son su patrones de movimiento, comportamiento, y conducta.

-Capacidad de síntesis: Nunca se me olvidará esta frase de Marcos, »el exceso de información produce desinformación». Apostar por la cantidad de información normalmente no conduce a buen puerto, sin embargo la calidad de lo que dices es clave. Además debemos contemplar que el factor tiempo es clave, es decir, la capacidad de las personas para mantener focalizada su atención en un alto grado es breve por lo que es conveniente adaptarnos a este dato importante.

-El tono de la conversación: La capacidad para variar el tono de la conversación, en función de a qué le queremos dar especial importancia o algún aspecto sobre el cual ponemos especial énfasis, la utilización de manera maestra de las pausas, saber cuándo parar una conversación y de qué manera hacerlo. Incluso es vital,a veces, saber como dice Sir Alex Ferguson «que a veces un momento de silencio es más potente y tiene más efecto que cualquier cosa que puedas decir.» 

Si queremos ser mejores entrenadores, o jefes de departamento, mejores líderes en definitiva que consigan sacar lo mejor de su gente, no estaría de más empezar a tener en cuenta una herramienta tan importante como es la conversación, porque nada utilizamos de manera tan asidua y con tantísima frecuencia como esta, además de ser tan importante como compleja de manera con maestría. Requiere por nuestra parte una altísima capacidad de adaptación al contexto, al momento, y a la persona, comportándonos como un auténtico camaleón.

De hecho le doy tanta importancia porque tuve durante cuatro años la suerte de aprender de Marcos Jiménez sobre todo lo que en este post se trata, observándole en entrenamientos, en partidos, y recuerdo que en su momento hablábamos sobre los vídeos motivaciones y que yo por aquél entonces le miraba incrédulo cuando me decía que no creía mucho en ellos porque era difícil encontrar uno que no hubiesen visto los jugadores, que les cautivase y que tuviese el efecto que él buscaba en ese momento.

Años más tarde, después de leer, seguir observando, mirando, y aprendiendo, llego a la conclusión de que tenía plena razón. Como bien dice Phil Jackson, y que lo recuerda constantemente en sus intervenciones Álvaro Merino, »nada motiva más que un proyecto sólido y atractivo» . Y ese proyecto no se sustenta principalmente de sesiones de trabajo, que estén bien medidas y cuantificadas en función del día de la semana que sea (por supuesto, también es importante pero no es lo ÚNICO); ese proyecto tiene su soporte en las personas que lo llevan a cabo, en la calidad de sus conversaciones para mantener a todos los jugadores con esa mecha viva de ilusión, motivación, porque querer venir a entrenar con la mejor predisposición posible.

Este es un ejemplo extraído del libro de Martí Perarnau, Pep Guardiola: La metamorfosis:

»Así que tras despedirse de Tuchel con un largo abrazo, Pep se dirige al centro del Signal Iduna Park y pide explicaciones a Medhi Bendita, que ha sustituido a Xabi Alonso en el último minuto: -Medhi, ¿le has dado las instrucciones a Kimmich?. -Sí Pep, se lo he dicho, pero había mucho ruido. Entonces le pregunta a Kimmich: -¿Has oído las instrucciones de Benatia? -No, Pep, no las he oído. -¡¡¡Joder, tenías que colocarte de mediocentro!!! -Lo siento, no le he escuchado. -Tenías que colocarte por delante de la defensa de cuatro y mantener la posición, pero te has ido de la zona y hemos perdido el control. Tienes que estar atento a cuando te dan una instrucción. -Lo siento, no me he enterado… En ese punto terminó la corrección. Pep abrazó a su jugador, al que adora como a un hijo. -Has jugado sensacional, Josh. Eres bueno, muy bueno. ¡¡¡Te dije que podías hacerlo, te lo dije!!!-Gracias, Pep, ha sido duro, pero ha salido bien. -No, bien no. Ha salido cojonudo. Eres la hostia, Josh, eres la hostia. Estoy muy orgulloso de ti. 



 

»Nos jugamos la vida en las conversaciones que tenemos, y también en las que no.» (Álvaro González-Alorda)

«La calidad de tu liderazgo depende de la calidad de tus conversaciones.» (Álvaro González-Alorda)

«Lo que podemos decir en palabras tal vez sea más limitado que lo que podemos hacer con las cosas. Es posible que el trabajo artesanal (y el fútbol es un trabajo artesanal, no lo olvidemos) establezca un campo de destreza y de conocimiento que trasciende las capacidades verbales humanas para explicarlo; describir con precisión cómo hacer un nudo corredizo es una tarea que pone a prueba las capacidades del más profesional de los escritores.» (Richard Sennet)

«Crear pensamientos en otra mente: eso es comunicar. Nunca te ven; ven la imagen que de vos se forma en sus mentes.» (Santiago Sinelnicof)

 

Marcos 2

Foto realizada por Pedro Javier Martín Ruiz.

 

Lanzando la moneda al aire

«Un mendigo estuvo junto a una carretera durante más de treinta años. Un día, un desconocido pasó por allí. -¿Una limosna?- murmuró el mendigo, alargando mecánicamente su gorra de béisbol. -No tengo nada que darte-dijo el desconocido. A continuación preguntó: -¿Sobre qué estás sentado?-Nada-respondió el mendigo-. Solo es una vieja caja. He estado sentado en ella desde no sé cuándo. -Has mirado dentro alguna vez-preguntó el desconocido. -No-dijo el mendigo,¿para qué? No hay nada dentro. -Echa una mirada-insistió el desconocido. El mendigo consiguió abrir la tapa. Con infinita sorpresa, incredulidad y dicha vio que la caja estaba llena de oro.»

Pedimos o esperamos aquello que muchas veces está dentro de nosotr@s, pero que por algún motivo no hemos sido capaces de descubrirlo. Eso, asociado a la aceptación de dichos que se han convertido en típicos, comunes, de uso frecuente, como aquello de que si trabajas obtendrás recompensa, si quieres puedes, o que la vida te devuelve aquello que le das, hace que muchas veces nos podamos sentir frustrados, o vivir en la permanente queja porque esa recompensa no llega.

No es que me pase al lado pesimista de la vida sino más bien me he acostumbrado a ser realista, a vivir cada vez más en el presente sin mirar al pasado o intentar predecir lo que sucederá en el futuro. Todas estas reflexiones vienen gracias a una conversación que tuve con una muy buena persona que ha jugado como portero en diversos equipos, pudiendo disfrutar mucho del fútbol pero a la vez pasándolo realmente mal en varias ocasiones. Cuando escuchaba sus historias, sus experiencias, y empezaba a entrelazar con otras conversaciones, con el audio que había escuchado de mi buen amigo Álvaro de la semana pasada y que os adjunto en este post, me empezaron a llegar reflexiones que hoy comparto con vosotr@s.

La conversación que tuve con él el pasado viernes me reafirma en la idea de que lo más importante es vivir el día a día, no tener un pensamiento fijo ni rígido porque la realidad es que en esta vida te puede pasar de todo tanto bueno como malo. ¿Que si eres constante, trabajador, y sacrificado, hay más posibilidades de conseguir aquello que quieres? Por supuesto, nadie lo discute, pero también sería bueno que tuviésemos presente que puede pasar que no consigas nada. Nada como resultado final, y aquí es donde radica la importancia de fluir, de contemplar la vida como algo líquido, flexible, maleable, que puede variar su curso en el momento más inesperado.

Focalizar la atención en lo que hacemos en cada preciso instante, ser valientes y tomar decisiones, disfrutar de la transformación que sufre con el paso del tiempo no sólo el equipo sino también nosotros como entrenadores, como formadores, como personas, teniendo la predisposición para aprender de manera permanente de todo cuanto nos rodea, aceptar el desafío de perder el control de nuestra vida en el sentido de dejar que la propia vida nos sorprenda como bien me decía mi amigo Javier. Todo ello ayuda y mucho, más de lo que te puedas imaginar, a que seas feliz con la vida que vives.

Porque la realidad de todo esto es ,como bien dice Álvaro en el audio, que estamos a una llamada de que todo se vaya al garete. Es cierto, estarás pensando »Vaya Pablo, pero también puede sonar el teléfono para algo bueno.» Por supuesto, y nadie lo niega, pero contemplar lo negativo no es malo, solamente nos ayuda a valorar un poquito más lo que tenemos, lo que vivimos. Que no sea necesario pasar por una enfermedad, por un accidente, para ser realmente conscientes de todas las cosas buenas que nos pasan cada día, que son muchas pero igual no las ves. De la misma manera que me decía Amaro el viernes, estamos constantemente lanzando la moneda al aire, a cara o cruz. Y lo más importante, para mí, es que tener siempre presente que te puede salir cualquier cosa independientemente del trabajo que hayas hecho, de cuánto te hayas esforzado, por lo que disfruta de lo que haces, de tu vida,  porque eso sí que es posible.

Una vez me dijo otro gran amigo, Jesús, una frase que trato de no olvidar nunca: ‘‘Tú, Pablo, eres capaz de ser feliz siempre, incluso en momentos como el de ahora en el cual quizás no tienes todo lo que merecerías, todo lo que a los demás nos gustaría que tuvieses.»  Te deseo que tengas una muy buena semana, y si ves que no hay motivos suficientes, mira en la caja, quizás la vida te sorprenda también a ti…o no, pero disfruta del momento de averigüarlo. Un fuerte abrazo.

PD: Los vídeos, muy recomendables.

»Quienes no han encontrado su verdadera riqueza, que es la radiante alegría del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, aunque posean grandes riquezas materiales. Están buscando fuera de sí mismos migajas de placer o satisfacción, de estima, seguridad o amor, cuando dentro tienen un tesoro que, además de incluir todas esas cosas, es mucho más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.» (Eckhart Tolle)

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Programa Activa tu talento (vía Álvaro Merino):

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El plan de juego

Uno de los aspectos más difíciles, en cualquier faceta de nuestra vida, es probablemente el diseño de un plan de actuación. ¿Qué entendemos por ello? Para mí, la capacidad de imaginar todos los escenarios posibles en un contexto determinado, en función de las personas que participen en el mismo, sus reacciones a un estímulo determinado, estudiando sus puntos fuertes y débiles, para saber cómo controlar la situación con el fin de conseguir los objetivos que me he marcado. Análisis, argumentación, reflexión, cuestionamiento permanente, todo envuelto en horas de trabajo impulsado por la ilusión de mejorar cada día.

Pero no es así, ¿verdad querid@ lector/a? Seguimos atribuyendo la capacidad de conseguir objetivos, o alcanzar metas, al talento, al azar, a la suerte, o a cualquier otro elemento menos al trabajo, lo cual dudo si es por pura desidia, complacencia, falta de valentía, o atrevimiento incluso. Sucede en la política donde ningún partido, y menos aún el que gobierna,  quienes son incapaces de elaborar un plan elaborado de argumentación para la obtención de soluciones, en base a las necesidades que plantea nuestro país; y sucede en cualquier ámbito.

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Centrándonos en el deporte, y más concreto en el fútbol por ser lo que más visualizo por ser el contexto en el que trabajo, hemos podido ver últimamente en varios partidos justamente eso, la falta de elaboración de un plan de juego que además incluya plan A, plan B, o plan C, por si se produjese alguna modificación durante el desarrollo del propio partido. ¿Por qué sucede esto? Hay dos opciones, bien por incapacidad, o bien porque se ha dependido total y absolutamente del talento de ciertos jugadores, quienes hasta entonces te han podido »solucionar la papeleta». Error, grave error.

El talento obviamente es un requisito para poder lograr, como conjunto, un determinado nivel de juego, pero no puede ser el único elemento. Al jugador hay que dotarle de recursos porque para eso está el entrenamiento, y el cuerpo técnico, para en cada entrenamiento diseñar todos los contextos en los que se va a ver inmerso durante el partido, el diseño de situaciones adversas, el planteamiento de retos y/o problemas para que se busquen soluciones, vivenciar la situación para que posteriormente sepamos qué hacer. Un barco, por muy bueno que sea el material del cual esté hecho, no llega a tierra si su capitán no sabe lo que es un timón, si desconoce el sentido del viento para orientar las velas.

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Uno de los grandes ejemplos de éxito es el boxeador Muhammad Ali, quien fallaba en las medidas denominadas »los cuentos de la cinta métrica», pero que tenía en su mente su principal virtud o punto fuerte: »Estudió a su oponente y se dirigió a su yugular mental. No solo estudió el estilo de lucha de Liston, sino que observó muy de cerca la clase de persona que era fuera del ring: Leí todas las entrevistas que le habían hecho, hablé con gente que había estado cerca de él o había hablado con él. Me echaba en la cama y meditaba sobre todo eso; intentaba tener una imagen de cómo funcionaba su mente. Liston tenía que creer que yo estaba loco, que era capaz de cualquier cosa. No podía ver de mí absolutamente nada más que mi bocaza, ¡y eso era lo que yo quería que viera!. 

Ese factor sorpresa no aparece por que sí, de la nada. Entra en escena ese factor porque, mucho antes, has preparado un escenario completamente diferente que lograr acaparar toda la atención de tu rival, de tu adversario, y cuando está completamente distraído, en ese momento preciso como si se tratase de la llegada del séptimo de caballería, se produce el toque de corneta: »Así nació el ecosistema perfecto para Müller, que se convirtió en un hombre libre en la zona de ataque, sin ninguna responsabilidad en la construcción de juego, salvo recibir balones de espaldas a la portería, controlarlos y pasarlos a los extremos. En realidad, es Müller quien »toca la trompeta»: cuando él cede la pelota al extremo, es la señal. En ese momento se inicia la carga.»

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Y, ¿qué me dicen de Babe Ruth? Su físico estaba lejos de ser el ideal para alcanzar el éxito en un deporte como el béisbol, de hecho se decía que podía llegar a comer espectaculares cantidades de alcohol y alimentos. Pero…»sabía disciplinarse cuando tenía que hacerlo. Muchos inviernos trabajaba durante toda la temporada baja en el gimnasio para ponerse más en forma. De hecho, tras la temporada de 1925, cuando parecía que se hubiera venido a menos, funcionó. Desde 1926 hasta 1931 bateó .354, con un promedio de cincuenta home runs al año y ciento cincuenta y cinco carreras en las que bateó. Como dice su biógrafo, Robert Creamer, Ruth llevó a cabo la exhibición sostenida de golpes de mayor calidad que el béisbol haya visto nunca.» 

Como bien dice Asier Gaditano, »las casualidades no existen». Con el talento no basta, se necesita de una planificación, un trabajo exhaustivo, un análisis de lo que podemos encontrar con todas las variantes y modificaciones posibles contempladas por nosotros, así como preparar nuestras posibles respuestas a dichas situaciones. No por tener talento implica que la victoria se pueda conseguir sin esfuerzo, sin trabajo, sino más bien estamos obligados a explotar dicho talento en su máxima magnitud para que no solo un jugador, también todo el equipo se vea favorecido de ese talento optimizado de cada uno de ellos. Porque, como bien dice Ruud Gullit, »un equipo es como un buen reloj: si se pierde una pieza todavía es bonito, pero ya no funciona igual.» 

Disfruten del fin de semana, un gran abrazo, y sigan insistiendo en aquello por lo que pelean.

Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía. (Maurice Maeterlinck)

La clave del éxito sostenido radica en seguir creciendo como equipo. Ganar consiste en adentrarse en lo desconocido y crear algo nuevo. (Phil Jackson)

El día a día equivale a ser un artesano del rendimiento. (Roberto Olabe)

El modelo de juego es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. (Fran Cervera)

Les recomiendo que escuchen la sección Activa tu talento, de mi buen amigo Álvaro Merino, porque siempre se aprende de él:

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Quitar lo que sobra

»El David siempre estuvo escondido en ese gran bloque de mármol, lo único que yo hice fue quitar las partes que sobraban». Esta frase cuyo autor no puede ser otro que Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel en español),  me fascinó cuando la leí por primera vez y me hizo plantearme numerosas cuestiones: ¿Tenemos capacidad de observar? ¿Sabemos detectar el potencial o talento de cada persona que tenemos delante? ¿De qué depende de eso? ¿Dónde termina la humildad y comienza el ego? ¿Por qué hay personas que siempre creen que cualquiera posee talento para algo?

Recuerdo estas líneas de mi amigo Óscar Cano, »Cuando se habla de formación y artesanía, rápidamente hemos de imaginar qué es lo que hace un artesano. Bien, pues el artesano lo que está viendo en una piedra a esculpir o en un trozo de barro a modelar son las posibilidades que tiene esa piedra o ese barro. Por lo tanto, la idea no parte nunca del artesano, sino que parte del objeto que quiere moldear o modular.» Los mejores profesores, los mejores entrenadores, son quienes son capaces de ayudar a descubrir a sus alumnos o jugadores las virtudes, fortalezas, en definitiva el talento que reside dentro de ellos.

Este proceso de búsqueda del talento en nuestros jugadores depende principalmente de dos factores: nuestra predisposición o mentalidad, y el contexto. Nuestra predisposición, nuestra mentalidad, entendida tal y como la denomina Carol Dweck, debe ser de crecimiento, entendiendo que todo cambia, nada es fijo ni absoluto, sino que en función de las interacciones que sufre el sujeto con el entorno que le rodea, mayor o menor será su crecimiento personal y profesional. Existen los prejuicios, los estereotipos, las experiencias de vida previas que cada persona ha vivido, todo ello conduce a esa persona a tener una visión concreta, definida, de qué entiende por miedo, por éxito, por cariño. Y nosotros, teniendo en cuenta todos estos elementos que forman parte del ser, debemos ser capaces de profundizar mediante el análisis, cuestionamiento, para llegar a descubrir ese talento.

En segundo lugar, el entorno en el que se desarrolle la actividad en cuestión, el contexto, debe ser estimulante, que le saque de su zona de confort por completo porque en el reto, en el desafío, en el descubrimiento, es donde encontramos el verdadero aprendizaje del jugador mientras se buscan las respuestas adecuadas para cada situación diferente del juego, un juego en el que se producen interacciones, relaciones, con otras personas ya sean compañeros, rivales, que cambian de posición constantemente, donde se presentan problemas, sentimientos de frustración, de miedo a fallar o cometer un error; y nosotros debemos darles las herramientas necesarias para que él o ella decida qué respuesta da a cada uno de esos estímulos.

Todo ello englobado por el liderazgo del grupo, entendiendo por liderazgo como »el arte de dirigir consiste en saber cuándo dejar la batuta para no molestar a la orquesta (Herbert von Karajan).» Estoy harto de escuchar lo importante que es la técnica, la táctica, la preparación física, la metodología, por la que muchos se creen auténticos masters, pero luego olvidan que dirigen un grupo de personas y esa es la mayor responsabilidad que tenemos cada día. Somos un modelo de vida, de trabajo, de ejemplo, de referencia, para el grupo que dirigimos y no hay mejor manera de liderar que mirando a los ojos, siendo honesto, claro, sincero, cercano, sabiendo escuchar para analizar, ser congruente y consecuente con lo que se dice en cada momento, ser predecible en tu manera de comportarte, porque todo ello transmite confianza, y este componente, confianza, es la base de todo.

Estoy cansado (en el buen sentido de la palabra amigo) de escuchar a Álvaro Merino que la base del liderazgo es la confianza, tanto la que generas como la que transmites. Y tiene una razón absoluta, porque esto o lo tienes o no lo tienes. El que es falso, el que se comporta de una manera distinta cada día, quien depende de ganar o perder para comportarse de esta o aquella manera, por muy buena que sea su metodología, por muy bueno que sea analizando rivales, no vale de nada porque actuando así habrás perdido la confianza de todos tus jugadores en cuestión de días. Es así, y como bien dice mi amigo Carlos, »puedes ser muy bueno diseñando sesiones, pero lo que marca la diferencia es tu persona, la manera en la que diriges y lideras a tus jugadores.» 

Y en esa manera de liderar a tus jugadores está tu capacidad de observarles, de escuchar, de detectar el talento de cada uno para ayudarle en el recorrido de ese camino hacia la definición y desarrollo del mismo, un talento que se une al equipo, a un grupo conformado por veinte, veintidós talentos, dirigidos en líneas de sacrificio, de esfuerzo, de respeto, sabiendo ganar y sabiendo perder sin menospreciar nunca al rival, siendo humildes pero incansables queriendo siempre mejorar más, desarrollando tu aprendizaje, un aprendizaje deportivo que afecta a lo personal, a la construcción de la persona, una persona que ayude de una manera u otra a hacer que nuestra sociedad sea un poco mejor. Todos somos Miguel Ángel, y todos tenemos delante un David por esculpir, es sólo que debemos saber verlo. Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. (Los vídeos, muy recomendables.)

»El placer del entrenador ha de ser el placer de un artesano, no el de un industrial. Somos artesanos de la enseñanza y la formación del deportista. El entrenador ha de ser feliz con el progreso de su deportista, no con el objetivo final que consiga. Feliz por el proceso, no por la victoria. Eso es lo que debe llenarnos de satisfacción. El primer placer es ver crecer a tus jugadores. Y el segundo es la victoria que se obtiene con esos jugadores.» (Julio Velasco)

»El problema del mundo es que los tontos y fanáticos están siempre muy seguros de sí mismos, y la gente más sabia está repleta de dudas.» (Bertrand Russell)

»Yo sólo busco dotar a mis jugadores de unos fundamentos de juego que reduzcan los riesgos al mínimo y potencien sus virtudes al máximo.» (Pep Guardiola)

»Ser formador tiene más que ver con no desperdiciar el talento que con proporcionarlo.» (Óscar Cano).

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Charla con Javier Mariscal

Tan fuerte como creas

»Creo que hemos perdido en general, y al generalizar evidentemente hay mil excepciones, un poco el espíritu guerrero del deportista. Digamos el espíritu histórico de los balcánicos. Tú jugabas contra los yugoslavos o los húngaros, pero sobre todo contra los yugoslavos, y sabías que había partido hasta el pitido final. Daba igual que les estuvieras zurrando bien; ellos seguían en pie, aguantando y aguantando, esperando su oportunidad. Debemos recuperar ese espíritu. Te han dado un golpe, vale, pues aguanta, resiste, trágate la sangre y no pienses en nada, ni en los planes que se han roto ni si es una injusticia y es inmerecido, ni que eras el favorito.»

Ayer en el día de mi cumpleaños en uno de esos momentos en los que uno recuerda su vida, cómo la ha vivido, y que has hecho con lo vivido, recordaba ese fragmento de texto que leía hace unos días del libro Pep Guardiola: La metamorfosis. Eran unas palabras de Manel Estiarte, y reconozco que me vi muy reflejado en ellas, porque la vida me ha puesto a prueba de manera constante, probando mi capacidad de aguantar, de ser optimista, de ser maduro cuando a lo mejor ni siquiera tocaba, entrenar mi cabeza para dirigir la atención a lo positivo, a lo que suma, aún cuando a veces tenía la sensación de que no había nada positivo que encontrar.

Reconozco que soy incapaz de no emocionarme recordando todo por lo que he pasado, desde cuando empecé a saber todo lo que pasé de recién nacido, por lo que pasaron mis padres viéndome en esos meses tan malito. Más tarde en el colegio, con los problemas de audición, esos defectos físicos que siempre pasan factura, que son motivo de risas y burlas, porque eres diferente, simplemente por ese hecho. La etapa del instituto como algo que me resultó un esfuerzo bestial, porque justo ahí decidí intentar la primera operación con el fin de llegar a la universidad ya con el aparato, para evitar las dificultades que sabía tenía por tener sólo un oído. Viajes a Pamplona cada quince días para saber si el implante iba bien, o por el contrario no se terminaba de osteointegrar en el hueso auditivo. No es fácil estudiar exámenes cuando tienes el estado de ánimo por los suelos, créeme, nada fácil, porque la cruda realidad es que no tienes ganas de nada, cuanto más de aprobar exámenes. Ver que lo que tanto anhelas, soñabas con ello, imaginabas, pensabas, que lo tenías al alcance de la mano, y al final 9 meses más tarde…te dicen que escupirás el tornillo. Ciao, se acabó, esta vez no toca.

Sacas tu carrera universitaria escuchando por un oído en el cual, encima, tienes pérdida de agudos, por lo que te pierdes apuntes por el camino, apuntes que recuperas gracias a los compañeros tan increíbles que tienes, estudias con tus amigos de residencia reforzando lo que apenas escuchaste en clase hasta las mil de la noche, y al día siguiente más, no paras porque no te vale una excusa por respuesta, no paras….aún sabiendo que deberías parar porque no puedes con tu alma, porque estás agotado, porque aún no sabes pero te lo dirán más adelante que el cansancio que notabas a veces, no era normal, estabas malito, pero da igual porque no a ti no te valieron nunca las excusas.

Se avanza cual rompe hielos, a velocidad de crucero, aún notando cansado a veces tanto que no puedes ni salir un rato con los amigos porque cuando llega el fin de semana estás destrozado, entre el Máster de Profesorado, los entrenamientos del equipo, tu cuerpo te dice que no, que basta ya de hacer esfuerzos, pero llevas estorzándote toda la vida, cada día de tu vida por un motivo u otro, y sigues, sigues, caminas, siempre adelante, con los objetivos claros y la mente limpia de tóxicos, aún aguantando coñas, bromas, tú sigues porque tienes claro lo que quieres y vas a por ello. Vas al trabajo con máxima ilusión, pero preocupado porque pasas revisiones cada mes, cada analítica es clave para ver si el tratamiento funciona, si das negativo o no, si la carga viral desaparece de tu cuerpo. Ni que decir tiene que a la última consulta, aún sintiéndote imparable, vas acojinado porque sabes lo que te juegas, tu salud, lo más bonito, lo más grande, poder estar bien, y que tus padres ganen tranquilidad, que ya está bien, que se lo merecen un poco.

Sales de esa última consulta llorando de felicidad, equiparable a cuando te pusieron el aparato y escuchaste por primera vez; similar al instante en el que estabas sentado delante de tu ordenador y veías en el expediente de tu Licenciatura de CCAFyD todas las asignaturas aprobadas; aprobar tus Masters, tu carnet de conducir; que todo eso que pensabas que era imposible, que jamás lo lograrías, lo has superado pero emociona más aún sentir que no lo has logrado sólo, que de hecho no te has sentido solo jamás porque has conocido a gente muy buena, no numerosa, pero sí verdadera, auténtica, con un corazón increíble, que siempre te han ayudado, te han mostrado otra manera de ver la vida, transmitido confianza cuando más lo necesitaba, tranquilidad cuando tus pulsaciones estaban en un registro demasiado alto, valentía cuando tuviste miedo, sonrisas cuando llorabas, y un empujón cuando te echabas para atrás. La vida me ha regalado la lección de no rendirse nunca, la importancia de ser una buena persona ante todo, disfrutar de los momentos sencillos, de la sencillez de vivir, y creer firmemente que, como bien dice Álex Rovira, vivimos a la altura de nuestras creencias, no de nuestras capacidades. Puedes porque crees que puedes. Y yo, te invito a creer. Un abrazo muy grande, que tengáis una muy buena semana.

Volved a emprender veinte veces vuestra obra, pulidla sin cesar y volvedla a pulir. (Nicolas Boileau)

Encuentra lo que amas y deja que te mate. (Charles Bukowski)

El arte de dirigir consiste en saber cuándo dejar la batuta para no molestar a la orquesta. (Herbert von Karajan)

Tenga cuidado con las cosas pequeñas. Su ausencia o su presencia pueden cambiarlo todo. (Han Shan)

El que solo busca la salida no entiende el laberinto, y, aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido. (José Bergamín)

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Dos tipos de mentalidades

Según Carol S. Dweck existen dos tipos de mentalidades, dos maneras de afrontar de un modo completamente diferente nuestro día a día. Una, llamada mentalidad fija tiene que ver con »con creer que las cualidades personales son inamovibles, lo cual conlleva a la necesidad de validarse a uno mismo constantemente.» Mientras tanto la segunda, denominada mentalidad de crecimiento, contempla que esas características, cualidades, no son simplemente una mano de cartas sino que más bien esta mano es sólo el inicio del desarrollo. Se basa en la creencia de que tus cualidades básicas son algo que puedes cultivar por medio del esfuerzo.

Y lo pongo bien resaltado, con negrita inclusive, ESFUERZO, porque es la clave de todo (o por lo menos para mí) de todo en esta vida, porque considero honestamente que todo se consigue con esfuerzo, sacrificio, pasándolo mal en el sentido de poner tus límites, tus creencias a prueba constantemente superando el listón de aquello que considerabas imposible. Esas dos mentalidades son un claro reflejo de los dos tipos de persona que te puedes encontrar hoy en día, y tiene que ver también con la manera en que utilizas tu talento, tus virtudes, si consideras ambos aspectos algo fijo o mejorable, además de tratar de reforzar tus debilidades aunque también es cierto que, para reforzarlas, primero debes haber considerado que las tienes (humildad).

Esta semana me centro en tres personas que, por diferentes motivos, creo que se pueden poner en el contexto de esa mentalidad de crecimiento, de querer siempre más, una actitud de mejora continua, de aprendizaje desde la humildad, la escucha, la ambición por querer ser un poquito mejor cada día para ayudar a otr@s a ser mejores personas, mejores profesionales. Ahora no vamos a descubrir a Rafael Nadal, pero es que son tantas las veces que lleva dando lecciones de vida en la pista, tantas como veces se pone a jugar en la pista. Ha tenido que recuperarse de una lesión grave, reinventar su juego por completo para así evitar llevar tan al límite su cuerpo, y aún con todo…vuelve a plantarse en una final como ha sido la del Open de Australia. Como bien dijo Roger Federer, »Rafa, tienes que seguir jugando, el tenis te necesita.» Yo añadiría, el mundo te necesita Rafa. 

Por otro lado, tuve la fortuna de ver la entrevista de Jorge Valdano con Jorge Sampaoli, el flamante entrenador del Sevilla FC. Una persona que es capaz de abandonar un trabajo seguro en un banco, por apostarlo todo a su sueño de ser entrenador de fútbol; que se va con su preparador físico y amigo, Jorge Desio, de gira por Europa para ver a diferentes equipos entrenar con lo justo de dinero, tan justo que tienen que dormir varias veces en plazas públicas porque el dinero no llegaba para un hostal. Una persona humilde, cercana, que no sólo quiere ganar, sino que quiere que su equipo sea valiente, agresivo, que no perdone una ocasión, que ahogue al rival con una presión asfixiante, que su público se emocione y no pueda permanecer sentado en la butaca del estadio,y lo consigue. Como bien dice él , a veces los hechos se adelantaron a los sueños. Pero esos sueños no llegan gratis, es con trabajo, trabajo, y más trabajo, con la humildad de saber que siempre habrá algo que mejorar, una persona a quien escuchar, o un documental que ver, porque nunca es tarde para seguir aprendiendo.

Como en el caso de nuestro último protagonista, George Danzig. ¿Sabes quién era? »George Danzig era un alumno de postgrado en matemáticas en Berkeley. Un día, tarde como de costumbre, llegó corriendo a su clase de matemáticas y copió rápidamente los dos problemas para casa que había en la pizarra. Cuando luego se puso a resolverlos, le parecieron muy difíciles. Le costó varios días de trabajo duro entenderlos y resolverlos. Resultó que no eran problemas para casa en absoluto; eran dos famosos problemas matemáticos que no habían sido resueltos nunca.»

¿Sabes por qué creo en todo esto?Porque me ha pasado, porque lo he vivido, porque hubiese sido imposible sacar los estudios sin esfuerzo, sin tener una mentalidad de crecimiento, de creer que podría conseguirlo aún escuchando lo poco que escuchaba. Complementé esa falta de audición con horas y horas de estudio, de análisis, de machacar los apuntes un día tras otro, echar horas y horas, pedir tutorías, ayuda a mis amigos y compañeros de clase, pero siempre tuve fe, confianza, en que por difícil que pareciese se podría conseguir. Hay un concepto japonés, Kaizen, que significa mejora continua, considerando todo como un círculo que nunca para, aprendes, desaprendes, y vuelves a aprender para lograr ser, cada día de tu vida, la mejor versión de ti mismo porque de esa manera uno se siente más pleno, completo, y feliz. O por lo menos, así lo considero yo. Que  tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejen de crecer día tras día.

Quería adjuntarles la carta que Sampaoli y su cuerpo técnico escribió al equipo antes de afrontar el partido decisivo contra Liga Deportiva Universitaria de Quito. Espero que les guste:

»Quizás a muchos nos toque hoy disputar el partido más importante de nuestras vidas. Pocas cosas podrían motivarnos más que esta ilusión y cuesta encontrar palabras para encontrar lo que estamos sintiendo en estos momentos. Aún así, hay algo muy claro en nuestra mente, que bajará a nuestro corazón y una vez ahí explotará hacia cada rincón de nuestros cuerpos. Esto no es otra cosa que la suma de cada gota de sudor que transpiramos, cada pelota que disputamos con el alma, cada metro de cancha que recorrimos y cada muestra de solidaridad que entregamos a nuestros compañeros. Cuánto esfuerzo realizado, cuánta energía entregada al equipo, cuánta generosidad entregada al compañero y cuánta ilusión manifiesta que todos llevamos dentro. Seguramente, nos merecemos que esto termine en algo bueno, pero la vida muchas veces no entiende de estas cosas. Nunca te olvides que tú y tus compañeros son quienes provocaron que esta hermosa locura teñida de azul. En el día de hoy, por convicción y necesidad, junto a la ayuda de Dios y la fuerza que nos dan nuestras familias, duplicaremos nuestro esfuerzo y saldremos a jugar este partido poniendo nuestra alma, nuestras piernas y las bolas que siempre tuvimos y que hemos sabido mostrar a lo largo de esta campaña. Que este proceso continue…¡Vívelo!¡Siéntelo!¡Disfrútalo!¡Ámalo!¡Vamos la <> carajo!»

Un sueño no se hace realidad a través de magia: conlleva sudor, determinación, y trabajo duro. (Colin Powell)

Quienes ejecutamos esta profesión no podemos permitir que se gane de cualquier manera. (Marcelo Bielsa)

El éxito debe medirse no por la posición a que una persona ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar. (Broker T. Washington)

Nuestra mayor gloria no se basa en no haber fracasado nunca, sino en habernos levantado cada vez que caímos. (Confucio)

Tengo claro que en esta vida todo el mundo imita, encontrar creadores es muy difícil. (Jorge Sampaoli)

Nadie planifica fracasar, pero se fracasa por no planificar. 

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Marcos de confianza y respeto

Nos explicaba José Antonio Marina en su libro La inteligencia fracasada el Principio de la jerarquía de los marcos, el cual consistía en que » los pensamientos o actividades que son en sí inteligentes, pueden resultar estúpidos si el marco en que se mueven es estúpido.»  Dicho esto se puede entender que cada persona se mueve en una realidad, en un marco concreto y definido que normalmente cada un@ se elabora en base a sus experiencias vividas.

Ahora bien, ¿por qué cuesta tanto entender que nuestro marco no es el único existente? Uno no para de sorprenderse con ciertas reacciones, comportamientos, que además llegan a entenderse como normales, habituales, y esto tiene que ver mucho con las opiniones que se hacen al respecto de ciertos temas, comentarios, menciones, sin importar las propias consecuencias que pueden tener en otras personas.

Esa falta de respeto en opinión puede venir por dos motivos. El primero de ellos porque la persona está tan convencida de que su marco, su realidad, es el único existente que nunca va a cambiar su visión sobre la vida, su manera de comportarse, la cual arrastra un ego que a veces puede resultar hasta vomitivo aunque muchas veces no tenga ni la más remota idea de sobre qué está hablando. Y en segundo lugar, porque se confunde respeto y confianza, todo ello englobado a veces en el mal logrado término de »amistad», para realizar una opinión sobre un tema, que más que una opinión termina pareciéndose a un prejuicio.

Tal y como nos dice Gordon Allport, »tener un prejuicio es estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe, caracterizándose por seleccionar la información de tal manera que el sujeto sólo percibe aquellos datos que corroboran su prejuicio.»  Además, ¿por qué he dicho mal logrado término de amistad? Porque se suelen confundir términos, se traspasan límites, pensando que la amistad salvaguarda cualquier opinión, opinión que a veces consideramos broma, otras en modo de pregunta, u otras veces como si estuvieses sentando cátedra. Actuando de esta manera no somos conscientes de que llegados a un punto, lo que en realidad estás haciendo, es faltando al respeto de la persona con la que tanta amistad dices tener, a la vez que te excedes en la confianza que él o ella ha depositado en ti.

Por el contrario yo siempre he sentido y pensado que, cuanto mayor es mi amistad con una persona, más respeto hay que tenerle, mayor cuidado se debe tener en no sobrepasar jamás los límites de la confianza que hay entre ambos, y cuidarse mucho de las maneras en que decimos las cosas. Vamos, todo lo contrario a lo que uno se encuentra en estos días, y es una muestra más de que se cumple aquello de »que sea de sentido común no implica que sea de práctica común» . Por eso yo propongo que, independientemente de cuál sea nuestro marco, nuestra realidad, siempre estén hechos, fabricados, por los ingredientes del respeto y la confianza. Ambos son la base de cualquier relación, relaciones que son necesarias para que la persona desarrolle, crezca, aprenda, y se supere así mismo@ cada día de su vida.

»La libertad humana consiste sólo en aprovechar las experiencias pasadas para conducir el comportamiento.» (Daniel Dennet)

»En las demostraciones cometo aproximadamente los mismos errores que mis alumnos. Mi única ventaja es que yo me doy cuenta antes que ellos.» (Hadamard)

»La inteligencia fracasa cuando se equivoca en la elección del marco. El marco de superior jerarquía para el individuo es su felicidad. Es un fracaso de la inteligencia aquello que le aparte o le impida conseguir la felicidad.» (Pierce)

»La culminación de la inteligencia, su éxito, está en dirigir bien la conducta.» (José Antonio Marina)

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Daniel Goleman: Inteligencia emocional

Jorge Sampaoli en el Transistor de Ondacero

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.