Vulnerabilidad

Según Patrick Lencioni, ‘’ hay dos verdades que parecen decisivas. En primer lugar, el genuino trabajo en equipo sigue siendo, en la mayoría de los casos, en la mayoría de las organizaciones, algo tan elusivo como siempre ha sido. En segundo lugar, las organizaciones no logran trabajar en equipo porque involuntariamente caen presa de cinco obstáculos naturales pero peligrosos, que llamo las cinco disfunciones de un equipo.

 Estas cinco disfunciones pueden ser erróneamente interpretadas como cinco asuntos que pueden ser tratados aisladamente. Pero en realidad constituyen un modelo interrelacionado y convierten en potencialmente letal para el equipo el fallo en cualquiera de esos cinco aspectos.

Las cinco disfunciones de un equipo son las siguientes:

 

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Y de todas ellas, hoy quisiera centrarme en la base de la pirámide, Ausencia de confianza. El motivo por el cual surge esta disfunción es a partir de la falta de disposición por parte de los miembros del equipo para ser vulnerables, ya que no están dispuestos a abrirse ante los otros para aceptar errores y debilidades, imposibilitando de esta manera la construcción de los cimientos de la confianza.

A menudo se confunde la vulnerabilidad con mostrar algún signo de debilidad ante lo demás, y esto es un grave error. Mostrarse vulnerable tiene que ver más con ser conscientes, cada uno, de nuestras fortalezas y debilidades, cuáles son las facetas en las que podemos ayudar, y por el contrario cuales son aquellos aspectos en los que no tenemos tanto conocimiento, destreza, y/o habilidad; para hacérselo saber a nuestros compañeros de equipo. Es necesario ser humilde, dejando los egos a un lado, y mostrarse de esta manera, ya que ayuda a conocer a todos y cada uno de los miembros de nuestro equipo, porque de esta manera sabremos dónde debemos hacer hincapié, cuándo y cómo ayudarles, del mismo modo que ellos sabrán cómo pueden ayudarnos cuando por algún motivo, nuestro rendimiento baje.

Además, como veremos más adelante, mostrarse vulnerable permite en consecuencia que la confianza del grupo aumente, lo cual permita un diálogo, un conflicto verbal que hará crecer, en el que saber escuchar, analizar, y reflexionar en grupo acerca de un planteamiento, problema, al cual se le busque una solución, donde con toda seguridad reine el respeto hacia los otros compañeros, siendo un debate sano en el que el único objetivo es solucionar los problemas de manera grupal, contribuyendo esa solución al fortalecimiento del grupo.

Como bien dice Pellegrini: ‘’Eso es. Acá no es una cosa del azar. Lo que me ha permitido llegar hasta donde estoy han sido los cimientos sobre los que decidí hacerme como técnico, a través de una preparación constante en el tiempo. Sobre todo en mis inicios, cuando asumí que necesitaba prepararme en aquellos ámbitos que identificaba con mis debilidades.’’

De hecho, cuenta Pablo Zabaleta ese liderazgo humano que desprende Pellegrini, sabiendo escuchar y argumentar: ‘’El año pasado, por ejemplo (diciembre 2014), fui padre de mi primer hijo, andaba muerto en los entrenamientos y Pellegrini se me acercó para decirme que ser padre era lo mejor que me iba a pasar en la vida y que me entendía, pero que me iba a sacar del equipo porque no me veía ciento por ciento enchufado. ¿Qué le va a decir uno?. ¡Si yo también me daba cuenta!.

Siguiendo la misma línea, referente a la vulnerabilidad, a saber cuándo estamos preparados y referido al proceso de preparación para el jugador que viene de fútbol base y da el salto al primer equipo, Unai Emery resalta lo siguiente: ‘’Yo no estaba preparado, nadie me preparó para debutar, y de hecho el partido fue un horror, tanto que me cambiaron en el minuto 30’, y mientras me estaba duchando quería marcharme andando a casa, no pensaba en nada más. Pienso por ello que se debe preparar un itinerario a nivel mental, para preparar al futbolista lo mejor posible, de la manera adecuada, para subir al primer equipo.’’

 La reflexión es, ¿realmente les preparamos para ello? ¿Enseñamos a los futbolistas, empleados de un grupo de trabajo, a que muestre su vulnerabilidad al grupo? ¿trabajamos su confianza, su fortaleza mental ante la presión, ante un fallo? ¿les hacemos ver que hay que ser humildes en la derrota y en la victoria por igual?

Volvemos a Unai Emery, quien afirma ‘’Me gusta llegar al futbolista mediante la persona, primero a la persona, y cuando lo he conseguido, ya llegar al futbolista. Desde un liderazgo afectivo, un liderazgo del convencimiento, del conocimiento. No hay nada que haga sin argumentar, por encima de mi autoridad. Conseguir que te escuchen aquellos jugadores que saben que, en un determinado momento, pueden ganarte el partido ellos solos, es realmente lo meritorio en la tarea de un líder.

Y enlazamos con Manuel Pellegrini, quien dice que la trilogía del éxito tiene un orden lógico: vocación, preparación y dedicación. Sin esos tres conceptos no hay estructura profesional que se sostenga.’’ Sólo quien se muestra vulnerable, humilde, y reconocedor de que siempre habrá algo por mejorar seguirá dándole esa importancia que se merece a la preparación, dedicándole el tiempo que sea necesario, manteniendo la vocación intacta. Y me sigo manteniendo en la afirmación de que el equipo es la imagen que su entrenador y cuerpo técnico proyectan. Si proyectamos vocación, preparación, y dedicación; probablemente logremos que nuestros jugadores mantengan una pasión infinita por lo que hacen; quieran aprender cada día, y dediquen todos sus esfuerzos a la mejora continua. Vulnerabilidad para ofrecerse tal y como eres, no como signo de debilidad sino más bien con la humildad de demostrar que, si no tenemos la confianza de todos, es imposible avanzar, y si no avanzamos, jamás conseguiremos resultados extraordinarios.

No quiero terminar mi post sin acordarme de todas aquellas víctimas del atentado terrorista acontecido en Bélgica, una pena enorme que la humanidad no sea consciente de la autodestrucción que está acometiendo. Mando toda la fuerza a quien ha sufrido, a lo largo de estos años, de alguna manera u otra estos actos sin alma y corazón que se producen aún a día de hoy en nuestra sociedad.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. Y cuidado en la carretera, lo importante es llegar bien, no hay prisa.

EFE Fórum Deportes con Unai Emery

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El fracaso nos pone a prueba

‘’-Julián. Sé que tienes buenas intenciones. Pero el autodominio es un ideal bastante elevado para un hombre obeso como yo que ha pasado más tiempo desarrollando una clientela que desarrollando su propia persona. ¿Qué pasa si fracaso?
-El fracaso es no tener el coraje de intentarlo, ni más ni menos. Lo único que se interpone entre la gente y sus sueños es el miedo al fracaso. Sin embargo, el fracaso es esencial para triunfar. El fracaso nos pone a prueba y nos permite crecer. Nos guía, además, por el camino del esclarecimiento. Los maestros de Oriente dicen que cada flecha que da en la diana es el resultado de cien flechas erradas. Sacar partido de la pérdida es una ley fundamental de la naturaleza. No temas al fracaso. El fracaso es tu amigo.
-¿Convertirse al fracaso?-pregunté, incrédulo.
-El universo favorece a los valientes. Cuando decidas elevar tu vida a su más alto nivel, la fuerza de tu alma te guiará. El yogui Raman creía que el destino de cada uno está escrito desde el momento de nacer. Es un camino que conduce siempre a un lugar mágico lleno de valiosos tesoros. Cada individuo debe desarrollar el coraje necesario para avanzar por ese camino. Él me contó una historia aleccionadora.
>>Una vez, en la antigua India, había un gigante malo que poseía un magnífico castillo con vistas al mar. Como el gigante había estado fuera muchos años guerreando, los niños del pueblo cercano solían ir a jugar al hermoso jardín del gigante. Un día, el gigante regresó y echó de su jardín a todos los niños. ‘’¡No quiero veros más por aquí!’’, bufó mientras cerraba con estruendo la gran puerta de roble. Luego levantó un enorme muro de mármol en torno al jardín para que no entraran los niños.
Llegó el invierno, con el frío que es habitual en las zonas septentrionales del subcontinente indio, y el gigante ansiaba que volviera el calor. La primavera iluminó el pueblo que había a los pies del castillo, pero las frías garras del invierno no abandonaron su jardín. Un día, el gigante percibió por fin las fragancias primaverales y notó que el sol entraba radiante por sus ventanas. ‘’¡Por fin la primavera!’’, exclamó, corriendo al jardín. Pero no estaba preparado para lo que vio. Los niños del pueblo habían conseguido saltar y escalar la pared del castillo, y estaban jugando en el jardín. Era debido a su presencia que el jardín se había transformado en un lugar exuberante poblado de rosas, margaritas y orquídeas. Todos los niños rieron de júbilo, excepto uno, que era mucho más bajo que los demás. Lloraba con desconsuelo pues no tenía fuerza suficiente para saltar el muro y jugar en el jardín.
El gigante sintió lástima y, por primera vez en su vida, se arrepintió de su maldad. ‘’Ayudaré a ese niño’’, dijo, corriendo hacia él. Cuando los otros lo vieron venir, huyeron del jardín temiendo por sus vidas. Pero el más pequeño se mantuvo firme. ‘’Yo mataré al gigante. Defenderé nuestro lugar de recreo’’, dijo. Cuando el gigante se acercó al niño, abrió sus brazos y le dijo: ‘’He venido a ayudarte a saltar el muro para que juegues en el jardín. A partir de ahora será tuyo.’’ El niño, convertido en héroe, se sintió muy feliz y regaló al gigante el collar de oro que siempre llevaba al cuello. ‘’Ese es mi amuleto de la suerte. Quiero que lo lleves tú’’, dijo.
Desde aquél día, los niños jugaron con el gigante en el jardín del castillo. Pero aquel valiente muchacho, que era el preferido del ogro, ya no volvió. Con el tiempo, el gigante enfermó y se debilitó. Los niños seguían jugando en el jardín pero él ya no tenía fuerzas para estar con ellos. En aquellos días, el gigante no pensaba en nadie más que en aquel muchacho. Un día de invierno especialmente crudo, el gigante miró por su ventana y vio algo milagroso: aunque la mayor parte del jardín estaba cubierta de nieve, en mitad del mismo había un estupendo rosal rebosante de flores espectaculares. Junto a las rosas estaba el niño en quien el gigante había pensado tanto. El muchacho sonreía dulcemente. El gigante corrió a abrazar al muchacho ‘’¿Dónde has estado todos estos años, mi joven amigo? Te he echado muchísimo de menos. ‘’ El muchacho dio una respuesta meditada: ‘’Hace mucho tiempo me ayudaste a entrar en el jardín mágico. Ahora he venido para que entres tú en el mío.’’ Más tarde, cuando los otros niños fueron a ver al gigante, lo hallaron inerme en el suelo. Estaba cubierto de pies a cabeza por millares de bellas rosas.
>> Sé valiente, John, como aquel muchacho. Mantente firme y no pierdas de vista tus sueños. Ellos te conducirán a tu destino. Síguelo, y él te conducirá a las maravillas del universo. Y no pierdas de vista esas maravillas, pues ellas te conducirán a un jardín muy especial lleno de rosas.
Cuando miré a Julián para decirle que su historia me había conmovido profundamente, vi algo que me sobresaltó: aquel acerado gladiador de los tribunales que había pasado gran parte de su vida defendiendo a los ricos y los famosos se había echado a llorar.’’

El autodominio es una de las virtudes más difíciles de conseguir, y donde se pone a prueba tu paciencia, tu calma, tu perseverancia, sin importar cuánta tensión haya en el momento que estés viviendo, cuánto te estén poniendo a prueba para perder tu control. Como bien decía un buen amigo, la profesionalidad se ve en las situaciones de mucha presión, injustas, y donde hay que sacar el autocontrol; porque reaccionar mal es lo fácil.

Esto a nivel personal, pero si además lo trasladamos a un nivel colectivo, a un grupo de trabajadores o jugadores, como líder, gestor de grupos, no podemos permitirnos caer en la pérdida de control, porque somos ejemplo para ellos, y porque la transmisión de control, confianza, tranquilidad, ayuda muchísimo a nuestros jugadores, más de lo que pensamos o imaginamos. No adelantamos nada con voces, con malos gestos, con irritación, con castigar verbalmente los fallos de nuestros jugadores, más bien estamos minando la confianza de ellos.

Confianza, quizás de los aspectos más importantes. Hablando con un jugador ayer le pregunté qué era lo más importante, a su parecer, que debía tener un entrenador; la contestación no pudo ser mas rotunda: »Confianza, que confíe en mí, que si por ejemplo fallo un pase o un disparo a portería, me anime a persistir, a seguir intentándolo, a no bajar los brazos, que me anime.»

Todos, o por lo menos yo me incluyo y afortunado el que no se encuentre así, alguna vez hemos necesitado de esa confianza, por dudas nuestras, por nervios, por temor a no conseguir una meta, un objetivo, o un sueño. Si dudamos, si mostramos debilidad, ante temores que probablemente sean hasta imaginaciones nuestras por pensar demasiado, estamos quitándonos tiempo de pensar realmente en qué, cómo, y cuándo debo dar cada pasito para acercarme un poquito no a un objetivo concreto, sino a la herramienta, a ese aspecto que me hará mejor persona, mejor profesional, y en consecuencia, estaré quizás más cerca del objetivo.

Un objetivo que no sabemos si vamos a conseguir, pero lo que sí sabemos es que estamos recorriendo el camino de la manera en que queremos, sintiéndonos satisfechos con nosotros mismos, y ayudando a otras personas a que también se sientan reconfortadas, y la confianza, el autocontrol, en las situaciones con un alto grado de estrés ayudan a que esto se produzca. Ante la adversidad, calma, pausa, perseverancia, teniendo claro que por grande que sea el problema, nunca una noche superó a un amanecer, y recordando que hay tres reglas simples en la vida: 1 Si no persigues aquello que quieres nunca lo conseguirás. 2 Si no preguntas la respuesta siempre será NO. 3 Si no das un paso adelante siempre estarás en el mismo lugar.

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Informe Robinson: En la piel de Jorge Lorenzo

I Will

Rodeados de riqueza

Cuando uno camina en su día a día (seguro que rápido, porque la velocidad impuesta por esta sociedad es de máxima rapidez, máxima cantidad, pero calidad…poca, así nos va) apenas percibe la cantidad de historias que se le pueden pasar por delante, ni se lo plantea ni se da cuenta, pero es así. Y es que en cada persona que nos cruzamos hay un relato, una experiencia, que bien podría valer un Óscar.

Ésta es probablemente la mayor lección de aprendizaje que me estoy llevando este año, sin duda, lo cual no es fácil porque para esto es necesario poner un poco de pausa, parte de tu tiempo, y escuchar, un arte olvidado por cierto (que no es asentir o negar como los tontos, si no enamorarte de la historia de la persona que tienes delante, esforzándote por entenderla, que ni es fácil ni breve, pero sí enriquecedor.) Se da muy poca importancia a lo que pueden saber aquellas personas con quienes compartimos nuestro día a día, y mucha importancia a lo que creemos que sabemos nosotros, y que sin estar seguro de saberlo, pensamos que es la mejor opción o solución. Ya no hay conversaciones, sólo posturas que tratan de imponer el ‘’Yo más, tú más, yo más, tú más’’, el más claro ejemplo lo tienen en nuestra querida política. Nuestros gobernantes, tras llevar semanas y semanas, aún a día de hoy son incapaces de alcanzar acuerdo de ningún tipo. Y ojo, que son políticos…

¿Por qué sucede esto? José Antonio Marina dice que ‘’las sociedades pueden encanallarse cuando se encierran en un hedonismo complaciente, y carecen de tres sentimientos básicos: compasión, respeto, y admiración. Compadecer es sentirse afectado por el dolor de los demás, y es la base del comportamiento moral. Respeto es el sentimiento adecuado ante lo valioso. Se trata de un sentimiento activo, que se prolonga en una acción de cuidado, protección y ayuda. Por último, la admiración es la valoración de la excelencia. Dicho esto, pregúntense si todo esto lo ven en su día a día, piénsenlo, encontrarán la respuesta rápidamente.

No existe compasión por absolutamente nadie, las faltas de respeto son constantes, en diferentes ámbitos estoy cansado de verlo que a la mínima hay un clima de crispación bestial, porque no se tolera absolutamente nada, no se respeta una opinión, no se respeta una idea, un proyecto; cuesta mucho encontrar a personas que tengan profunda admiración por alguien, mucho, porque se tiende a pensar que el hecho de admirar a alguien conlleva implícitamente sentirte inferior a él o a ella. Es un planteamiento erróneo, vulgar, y equivocado, pero es así.

El resultado de no tener compasión, ni respeto, ni admiración, en el día a día, por algunas o varias de las personas que se conoce es por la tendencia, imposición, a creer, que debes ser el mejor obligatoriamente en algo, y ese algo quizás ni siquiera se le ha dado la opción de elegirlo sino que más bien es impuesto, triste, ¿verdad? Pero es así, por más que duela leerlo. En consecuencia, tenemos una sociedad que se niega a seguir aprendiendo, escuchando, ayudando.

La sociedad que tenemos hoy en día se encuentra en ese estado por obcecación, por ceguera pura, egoísmo y egocentrismo máximo. Hace falta mucha más humildad, sencillez, honestidad, para no sólo saber sino sentir, que es más importante, porque esto tiene que ver con los sentimientos. Con sentir dolor por querer ayudar a quien está afectado; no hace falta pensar en las personas que están lejos, cerca de ti, a 5 metros, tienes a una persona que con una sonrisa la haría la más feliz del mundo, ya sea tu padre, tu madre, tu pareja; pero claro…es que vas rápido, no hay tiempo es verdad, el tiempo. Sentir respeto por quienes te enseñan, por quien te dedica parte de tu tiempo para que crezcas y puedas ser la mejor persona posible (que no El Mejor), poder sentirte realizado, ofreciendo tu mejor versión y ayudando a quienes están cerca de ti a que también lo logren. Y honesto para admirar, saber valorar la valía de la persona que tienes delante, el valor de sus relatos, sus historias, sus experiencias; enriqueciendo de una manera tan bestial tu aprendizaje que no te lo darían ni todos los libros de la ESO estudiados de cabo a rabo.

De la misma manera, cuando nos encontramos gestionando un grupo de personas, vuelvo a mencionar a José Antonio Marina: «Las empresas inteligentes consiguen que un grupo de personas, tal vez no extraordinarias, alcancen resultados extraordinarios gracias al modo en que colaboran. Una organización inteligente es la que permite desarrollar y aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera. Comienza a hablarse de capital intelectual como uno de los grandes activos económicos, más aún, como la única riqueza verdadera.» Aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera. Estimulante porque sabemos escuchar, y además, cuidamos mucho el contenido de nuestro mensaje para hacerlo llegar de la mejor manera posible; y fructífera porque debe serlo para ambos, para que tanto uno como otro crezcan y salgan reforzados de esa interacción, conversación, o diálogo. Las relaciones sociales, nuestra capacidad de conversación y escucha, son imprescindibles si queremos no sólo crecer nosotros como personas primero, y en consecuencia como trabajadores, sino también ayudar a crecer con quienes convivimos en nuestro día a día.

Es cuestión de ser personas, porque ello implica que somos seres sociales, que compartimos experiencias, convivimos, compartimos momentos, de los cuales obtenemos un enriquecimiento personal brutal, pero para ello debemos tener una voluntad plena de crecer, intentando insisto, ser la versión de uno mismo ayudando a que las personas que viven contigo, que trabajan codo con codo cada día, también lo sean. No somos grandes personas ni por nuestros conocimientos ni tampoco por nuestras habilidades, sino por nuestra actitud ante la vida. Todo suma, todo afecta al estado anímico de las personas que tenemos delante, por lo que si somos capaces de cuidar todos estos detalles, a buen seguro estaremos empezando a construir un grupo mejor de personas, que afectará a la sociedad, y en consecuencia a una gran parte del país. Lo malo se contagia, pero lo bueno también; lo malo se consigue simplemente dejándote llevar, lo bueno por el contrario necesita de voluntad, pero es que la voluntad es la motivación inteligentemente dirigida.

 

 

Me has agregado la fuerza de todos los que viven.

Me has dado la libertad que no tiene el solitario.

Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.

Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca.

Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.

Me has hecho ver la caridad del mundo y la posibilidad de la alegría.

 

Pablo Neruda

 

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

 

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Discurso Joaquín Sabina

Resolución de problemas

‘’Una cosa es terminar un problema y otro resolverlo. Un pleito por un prado se termina cuando uno de los contendientes saca una escopeta y mata al otro. Se ha terminado , pero no se ha resuelto. Lo de muerto el perro se acabó la rabia no vale ni para los perros. Lo importante es que desaparezca el bacilo de la rabia. Un problema sólo se resuelve cuando se termina dejando a salvo los valores para la convivencia. De lo contrario, retoñará.»

 

¿Cuál es nuestra capacidad para la resolución de problemas? ¿Los afrontamos o decidimos esquivarlos? ¿Los terminamos o los resolvemos? Leyendo estas líneas de José Antonio Marina me viene a la memoria algo que me sucedió a mí, como entrenador, y que gracias a la ayuda de mi buen amigo Álvaro me hizo reflexionar, analizar la situación, y encontrar la solución adecuada no para mí, sino para todo el grupo, para todos, para como bien dice Marina, dejar a salvo los valores para la convivencia.

 

Sinceramente analicé todo miles de veces, porque era una situación nueva y no sabía muy bien cómo acometerla, teniendo siempre claro que no quería que mi decisión fuese el origen de la ruptura en nuestro equipo, de modo que me puse en contacto con Álvaro, le comenté todo, y me hizo de ver desde una nueva perspectiva: Si es algo que afecta, en mayor o menor medida, a todo el grupo, exponlo hoy, háblalo con ellos y que cada uno exponga su punto de vista, su opinión, dales la oportunidad de expresarse y además de decidir cuál va a ser la resolución a ese problema, un problema que no es nada grave ni mucho menos, sino más bien algo totalmente normal que puede producirse en esas edades. Dejad entre todos, bien claro, que si esa conducta vuelve a suceder, la consecuencia a ese comportamiento será la que sea, pero que se decida entre todos.

 

Y es aquí cuando viene mi sorpresa, cuando soy consciente de que es mucho mejor hablar con todos los jugadores, saber escuchar, reflexionar, analizar, para después entre todos tomar una decisión. Darles la posibilidad de expresarse es darles la responsabilidad de que analicen, reflexionen, y expongan sus argumentos, creándose un debate limpio que les ayuda a conocerse mucho mejor, evitando rencillas de comentarios que se puedan decir por detrás, todo de frente y a la cara. No sólo quedó todo en un mal entendido que se aclaró de manera definitiva, sino que además el jugador en cuestión leyó una carta que no sólo le hizo emocionarse al él mientras la leía, sino también a gran parte de sus compañeros cuando le escuchaban.

 

En ese momento, cuando los ves de esa manera, con los sentimientos a flor de piel, emocionándose porque quien les habla saben que es desde el corazón, saben que es el primer compañero que daría la cara por alguien en un partido durante un lance en el terreno de juego, sabes y te das cuenta de que el equipo está alcanzando un grado de madurez que es, sin duda, de lo mejor que puedes vivir como entrenador.

 

Lo ‘’fácil’’, lo ´´rápido’’, hubiese sido dejar fuera de la convocatoria a ese jugador, esquivar el problema, y hacer como que todo se ha solucionado. Pero es imposible cuando te has esforzado por conocer a tus jugadores, a todos y cada uno de ellos; por ello mismo sabes que si hay ciertas reacciones es porque hay algún elemento que ha detonado esa situación, porque no es normal, y está en nuestro deber ocuparnos de ello, como formadores y como entrenadores. Siempre lo he dicho y lo mantendré, entrenar en un terreno de juego no es tarea demasiado compleja; por el contrario lo que desgasta, lo que te quita horas de sueño, es el día a día con tus jugadores, porque es lo bonito, ese proceso de descubrimiento de la persona, saber cómo son reacciones, cómo debes escucharles y hablarles a cada uno de ellos. Creedme que no hay sensación más gratificante que, como producto de todo ese trabajo como gestor de grupos, ver en el terreno de juego un aumento de la confianza en sí mismo de tus jugadores para atreverse a hacer cosas que, hace unos meses, eran impensables. Pero eso no viene sólo, hay que trabajarlo y dedicarle horas de conversación con todos ellos.

 

Hablando de este tema me viene a la mente un entrenador, Tomasso Maestrelli, quien entrenó a la Lazio de las Pistolas, un equipo cuyo vestuario probablemente fue de los más convulsos, conflictivos, y problemáticos, que haya existido en la historia del fútbol, calificado como ‘’ Un continuo hervidero de ánimos, emociones,’’ , existían dos clanes, dos grupos diferentes’’, ‘’Un equipo politizado, políticamente incorrecto, ‘’Parece una película del salvaje oeste’’, ‘’Un equipo que encarna perfectamente aquellos años .

 

Dicen de Maestrelli que ‘’era el guía espiritual, quien consigue encontrar la alquimia para que convivan estos caracteres fuertes, a veces duros y violentos. Era el eje del aquel equipo; ‘’La persona a la que todos teníamos el máximo respeto; ‘’Creo que nosotros hemos sido para él hijos o hermanos pequeños’’; ‘’Cualquier problema que tuvieras él lo entendía sin que se lo dijeses, después se lo contabas porque él te lo pedía con los ojos; ‘’Te llevaba al confesionario, que era su vestuario, te hablaba, te preguntaba qué había pasado y trataba de resolver también tus problemas; ‘’La magia de aquel equipo prendía cuando el árbitro pitaba el comienzo del partido. Entonces ya éramos uno para todos y todos para uno; ‘’El domingo no se podía tocar a nadie, porque si alguien tocaba a uno de los nuestros, los otros diez le saltaban encima’’

 

Una clase magistral de liderazgo y gestión de equipo de alto rendimiento la que desempeñó Tomasso Maestrelli con esta Lazio, jugando a un fútbol total que fue el asombro y sorpresa de toda europa. Y esto me recuerda otro párrafo de José Antonio Marina, con el que concluyo este post:

 

‘’La inteligencia, como he repetido tantas veces, culmina en la resolución de problemas prácticas, en especial de los que se refieren a la felicidad personal y a la dignidad de la convivencia. La convivencia humana ha planteado siempre problemas enconados que cada cultura ha intentado resolver a su manera. El valor de la vida, la propiedad de los bienes y su distribución, la sexualidad, la familia, la educación de los hijos, la organización del poder político, el trato a los débiles, ancianos o enfermos, el comportamiento con los extranjeros y la relación con los dioses han sido, son y probablemente serán los fundamentales. Una evolución histórica agitada y feroz ha ido seleccionando los métodos mejores para resolver esta contienda inacabable. La inteligencia comunitaria, después de recorrer muchos laberintos, denomina justicia a la mejor solución de los conflictos. Y la mejor solución siempre será cuando el problema se resuelve, dejando a salvo los valores para la convivencia.’’

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y afrontad siempre los problemas.

 

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Informe Robinson: La Lazio de las Pistolas.

Gladiator

Fase 4: Performing

¿Qué caracteriza a un equipo que ha llegado a la última fase, la fase del performing, del alto rendimiento? El concepto más claro que le definiría sería la sencillez, porque cuando ves a una persona, a un equipo, realizando alguna tarea de una manera muy sencilla sabiendo que es algo complejo es porque estás delante de alguien que está haciendo esa tarea con un nivel de maestría enorme.

 

Ese 6-8% de equipos que consiguen llegar a este altísimo nivel de desempeño se debe, fundamentalmente, a que tienen un nivel de madurez elevado. Ya no estamos hablando de eficacia sino más bien de eficiencia, porque hacemos lo que queremos hacer pero con el menor gasto de energía posible. Esto requiere de un entrenamiento, madurar una serie de hábitos, y el rol del líder dentro del equipo está alejado de esa directividad. En este momento, el líder lo que hace es ser tremendamente delegativo, porque las personas que trabajan con él ya son capaces de hacer su trabajo con un nivel de detalle altísimo.

 

El líder apoya, empuja, anima, pero con mucha calidad de su comportamiento de afecto, y mucha calidad en su comportamiento de tarea, es poco pero muy potente. No es necesario dar mucho porque el equipo sabe lo que tiene que hacer, y cuando has construido un equipo de alto rendimiento lo que tienes son personas, colaboradores, miembros de un equipo que asumen su autonomía y su responsabilidad de manera natural.

 

Llegados a este punto, debo decir que todos estos valiosos apuntes están extraídos del curso de Liderazgo y Gestión de equipos de Alto Rendimiento que impartió mi buen amigo Álvaro Merino, y quería compartirlo con tod@s vosotr@s, porque creo firmemente en ello, hasta el punto que pienso que es lo que nos marca la diferencia, no sólo como entrenadores de fútbol o directivos en equipos de empresa, sino como personas que es más importante aún, si cabe.

 

No entiendo ni concibo otra manera de entender la vida, el fútbol, que no sea liderando desde el corazón, llegando a los sentimientos, a las emociones, de todas y cada una de las personas con quienes trabajo en mi día a día, esforzándome por conocerme primero a mí mismo, obligarme a reflexionar, a dudar, analizar, y reflexionar sobre todo lo que hago, para después analizarles a ellos y ellas, esforzándome por conocerles a fondo, al detalle, sabiendo qué les sucede en cada momento, por qué están contentos, por qué están tristes, en qué puedo ayudarles. Ahí está la verdadera valía de un líder excepcional, único, un auténtico maestro en la resolución de conflictos y gestión de las emociones.

 

Sólo así consigues que tu equipo de trabajo se supere así mismo cada día, cada semana, porque como dice Sir Alex Ferguson en su autobiografía:

 

‘’Until around 1.pm there would be a constant stream of people coming to see me. The youth academy guys, Ken Ramsden, the secretary, and first-team players, wich was always gratifying because it meant they trusted you, often with family problems . I always adopted a positive approach to players confiding in me, even if it was to ask for a day off to deal with fatigue, or to adress a contract problem.  

If a player asked me for a day off, there had to be a good reason, because who would want to miss a training sesión at United? I would always say yes. I would trust them. Because if you said, ‘No-and why do you want one anyway? And they answered, ‘’Because my grandmother has died,’then you were in trouble. If there was a problema I would always want to help to find a solution.

 

Ahora probablemente entiendan un poco más por qué Sir Alex Ferguson ha estado durante más de dos décadas en el banquillo del Manchester United.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y recuerden siempre que delante tienen a una persona, como usted, que tiene problemas, conflictos, necesidades; sepa conectar con él o ella.

 

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»La inteligencia puede aprovechar la derrota para dos cosas: sobre si había elegido bien la meta, y sobre si había elegido bien el camino para alcanzar la meta. »

José Antonio Marina

Heading Up High

Fase 3: Norming

Aquellos equipos que han superado esa fase de Storming, esa fase compleja y de discusión, si alcanzan la fase 3 se encuentran en una fase un tanto diferente. Una de las características de los equipos que están en esta fase del Norming es que ya han adquirido ese hábito nuevo, son equipos eficaces pero no eficientes.

Son equipos que consiguen sus resultados, pero con un gasto de energía importante, nuestro hábito está incorporado pero todavía no está maduro. El gran desafío de esta fase ya no es tanto del equipo como sí del líder. Durante las dos primeras fases del equipo, el líder ha sido mucho más directivo, ha marcado mucho más el camino y su equipo todavía no estaba maduro por lo que necesitaba ser guiado por el líder.

Pero llega el momento en el que el líder tiene que dar un paso a un lado, esa directividad debe de cambiarse y ejercerse un liderazgo mucho menos directivo. El ejemplo más claro sería el de ese niño que ya no es tan niño porque es un adolescente. Con un niño de 3 años, cuando cruzas una calle debes de ir de la mano con él porque no sabe cruzar la calle, pero ya tengo un adolescente, un chico de 18 años y sería ilógico darle la mano para que cruce la calle.

Debemos cambiar nuestro estilo de liderazgo para no generar una dependencia negativa respecto a él, porque… ¿qué ocurre si en un momento determinado el líder no está? Los miembros del equipo no tienen una referencia. Por tanto, no podemos construir un equipo de alto rendimiento cuando la referencia está vinculada a una única persona. Hemos trabajado la autonomía del equipo, y ellos necesitan responderse así mismos sin tener un líder delante.

En estos momentos es muy importante trabajar lo que denominamos ‘’Quick wins’’, las pequeñas situaciones de éxito que refuerzan precisamente el avance, porque el éxito genera unas palancas, unos aprendizajes tremendamente poderosos.

Para seguir avanzando necesitamos colocar delante de nosotros situaciones de éxito que nos fortalezcan como equipo. Y es en este punto donde se trabaja mucho la confianza, sacar a las personas y a los equipos de su zona de confort para colocarles en zonas de incertidumbre que son a su vez zonas de aprendizaje. Cuando algo lo sabemos hacer nos colocamos en una situación un poco más compleja. Esta es la gran labor del líder en esta fase, fase de eficacia pero aún no de eficiencia.

Les adjunto un interesante artículo sobre Ernesto Valverde, y el significado de ser distinto, tener personalidad. La importancia de ser Ernesto El mejor retrato de Valverde.

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»Influir positivamente desde la exposición de ideas, desde la propia esencia del razonamiento. Dirigir, hoy, supone ser generador de utopías, aglutinar las diferentes individualidades artísticas sin coartar los espíritus de cada uno de los miembros de la orquesta, gestionar talentos, optimizar los recursos de los que se dispone, generar confianza desde la responsabilidad de equipo, no solamente gestionar la inercia sino inervar la gestión de forma muy productiva, aplicando la inteligencia emocional.»

Inma Shara

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

 

Fase 2: Storming

Dentro del seguimiento que hacemos en las fases de vida de un equipo, esta es la fase más compleja de un equipo de alto rendimiento. De hecho, es la fase en la que el 60% de los equipos pierde toda posibilidad de llegar al alto rendimiento. ¿Qué es lo que sucede en esta fase?

Una vez que el líder ha marcado el objetivo, el propósito, el qué, la siguiente fase es el cómo, cuál es la manera que vamos a tener de alcanzar esos objetivos. ¿Qué sucede aquí? Los miembros de un equipo llevan mucho tiempo habituados a hacer las cosas de una determinada manera, todas las personas hemos generado hábitos, de modo que cuando entra un líder nuevo y propone una manera diferente de hacer las cosas lógicamente no nos vemos tan capaces, ni tan hábiles, de hacerlas de una manera distinta. Y es aquí donde aparecen los comportamientos del miedo.

¿Para qué cambiar? Esta es la pregunta que se hacen tus jugadores, tus empleados, quizás porque empiezan a verse no tan capaces como se veían antes, y eso provoca miedo. Aquí se producen comportamientos que ponen en entredicho cuál es la estrategia y cuales son los procedimientos planteados por el líder. Es posible que muchos miembros del equipo se rebelen contra la nueva manera de actuar. Si el entrenador accede a esas situaciones que van en contra de cuáles son los procedimientos que ha marcado, se rompe cualquier posibilidad de seguir creciendo como equipo, y aquí se acaba esa posibilidad de alcanzar el alto rendimiento.

8 de cada 10 equipos pierden esa posibilidad en esta fase. Lógicamente, el líder debe seguir trabajando en esa directividad hacia la tarea porque esta nueva propuesta de hacer las cosas es diferente en el equipo. Pero el comportamiento emocional tiene que tomar un mayor protagonismo, tenemos que reforzar aquellos comportamientos que, sin ser todavía hábitos adquiridos, están en la línea de lo que queremos buscar a futuro, tenemos que reforzar los comportamientos positivos de determinados miembros del equipo, y castigar y anular aquellos comportamientos que vayan totalmente en contra del procedimiento que hemos marcado.

Una fase tremendamente compleja, que aquellos líderes que son capaces de salir de ella tienen mucho camino hecho hacia el alto rendimiento. Próxima semana, más… 😉

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La conexión es la razón por la que estamos aquí. Es aquello que da finalidad y sentido a nuestras vidas.»

Brent Brown

»Oír lo nunca oído es una disciplina necesaria para convertirse en un buen gobernante -aseguró el maestro-. Sólo cuando aprende a prestar atención a los corazones de las personas, los dolores sin expresar y las quejas no habladas, el gobernante puede albergar la esperanza de inspirar confianza al pueblo, comprender si algo está mal y satisfacer las necesidades verdaderas de los ciudadanos.

Oír lo nunca oído… Se trata de una aptitud que todos los miembros del grupo necesitan, no sólo el líder. En el caso del baloncesto, los estadísticos cuentan las asistencias que realizan los jugadores o los pases que conducen a anotar puntos; por mi parte , siempre me ha interesado más que los jugadores se centren en el pase que conduce al pase que conduce a los puntos. El desarrollo de esa clase de conciencia requiere tiempo pero, una vez que la consigues, lo invisible se torna invisible y el partido se despliega ante tus ojos como si fuera un relato. 

Con el propósito de reforzar la conciencia, me gustaba tener a los jugadores pendientes de lo que sucedería a continuación. Durante un entrenamiento estaban tan apáticos que decidí apagar las luces y hacer que jugasen a oscuras… Tarea nada fácil cuando intentas coger un pase estratosférico de Michael Jordan. En otra ocasión, tras una derrota bochornosa, decidí que realizaran las prácticas en el más absoluto de los silencios. Algunos entrenadores pensaron que estaba loco, pero a mí me importaba que los jugadores despertasen, aunque solo fuera por un instante, para ver lo nunca visto y oír lo nunca oído. 

Phil Jackson

Hundred Miles

Liverpool v Manchester United - Premier League

Fases de vida de un equipo

Cuando hablamos de las fases de un equipo de alto rendimiento nos estamos refiriendo a que alcanzar esos niveles de excelencia y eficiencia requiere que el equipo atraviese por una serie de fases que son tremendamente complejas. De hecho, tan sólo entre un 6% y 8% de los equipos que inician proyectos tienen la capacidad de llegar a esos niveles de excelencia.

¿Qué es lo que imposibilita o dificulta que esos equipos alcancen esos niveles? Pues es en gran medida el cómo son los comportamientos tanto del líder como del resto de miembros del equipo. No sirve de nada tener un estilo de liderazgo y ser absolutamente rígido con ese estilo. El líder necesita ir adaptándose al mismo nivel de madurez del equipo, de la misma manera que un padre se adapta al nivel de madurez que su hijo/a va teniendo en cada momento, las necesidades y los niveles de exigencia son diferentes, de modo que el líder debe estar adaptándose constantemente a ese ritmo de maduración.

En este blog analizaremos cada semana cada una de las fases, cuáles son los aspectos y comportamientos vitales tanto del líder como de los miembros de los equipos, analizaremos dónde están los riesgos, y daremos determinadas claves aunque cada equipo es un mundo. Esta necesidad de aprender por parte del líder y de recoger información por parte de los equipos es lo que permite a determinados equipos, muy pocos, entre un 6 y 8%, alcanzar niveles de excelencia.

Fase 1

Cuando hablamos de las fases de los equipos comenzamos con la primera fase, la que llamamos la fase de Forming, fase del conocimiento en los equipos, es ese primer momento en el que líder y equipo se conocen, cuando el líder tiene que poner mucho el foco en transmitir cuál es el propósito del equipo, para qué estamos ahí, es un mensaje que hay que repetir constantemente, hay que hacer que ese mensaje, ese propósito cale en el equipo, es cuando hablamos de la misión, del para qué.

Pero también debe ir unido con la la misión el concepto de »hacia dónde» queremos llegar, cuál es nuestro ideal hacia el cual como equipo vamos a ir caminando. Y por último, debemos dejar claramente identificados cuáles son los valores del equipo, los aspectos absolutamente innegociables en el equipo, los límites que nadie puede traspasar, nuestra seña de identidad, los aspectos que bajo ninguna circunstancia podemos negociar porque es nuestra esencia como equipo.

Un equipo de alto rendimiento está caracterizado por la renuncia, dado que siempre habrá algo que deberemos sacrificar, pero nunca bajo ningún concepto podemos sacrificar la esencia, aquello que nos identifica, porque en el momento que los valores se transgreden por miembros del equipo esos equipos pierden cualquier posibilidad de continuar.

El líder, en esta fase, siempre va a tener 2 conductas: a) Orientada hacia el afecto. b) Orientada haca la tarea. Y en esta primera fase el comportamiento prioritario del líder debe estar siempre orientado hacia la tarea. Si queremos que alguien aprenda algo nuevo no puede haber un exceso de comportamiento de afecto, debo enfocar siempre a lo que hace, a que aprenda haciendo. Se debe marcar el camino, poner el foco, y acompañar de una manera directiva al equipo para que aprenda tanto el objetivo, como el cómo conseguirlo.

Próxima semana, continuamos con la Fase 2, 😉

Aprovecho estas líneas para dar las gracias a quien posibilita que, en numerosas ocasiones, publique estos posts, y esa persona es Álvaro Merino, quien empezó siendo un profesor de universidad, para pasar a ser amigo y maestro para mí no sólo en conceptos de liderazgo y gestión de equipos de alto rendimiento, sino para la vida en general. Gracias por tanto, es una suerte tenerte. Un abrazo enorme amigo

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La inteligencia puede aprovechar la derrota para dos cosas: sobre si había elegido bien la meta, y sobre si se había elegido bien el camino para alcanzar la meta.»

José Antonio Marina

Informe Robinson: Rafael Nadal

Alan Walker: Faded

sd eibar

La sociedad del »Yo»

Hemos pasado de una educación que se sustentaba en el esfuerzo, en el trabajo en equipo, en ayudarse mutuamente, a una educación en la que para mi gusto se halaga demasiado, se dan demasiadas palmaditas en la espalda, y se intenta crear un contexto demasiado fácil que no es real, dista mucho de la realidad del día a día, de lo que ese niño/a se va a encontrar cuando sea un adulto, por no hablar de los constantes halagos que se emiten del tipo ‘’eres el mejor’’, ‘’qué bueno eres’’, ‘’eres inmenso’’, por cualquier cosita pequeña que lleva a cabo ese niño/a.

Estamos formando una sociedad egoísta, que mira por sí mismo, que no sabe ser critica consigo misma, y cree firmemente que todo lo hace bien, perfecto, no comete ningún error, y que si es así, no admite réplica de ningún tipo. No se enseña a vivir en el problema, para que sea capaz de resolverlos, no ponemos contextos difíciles donde el niño/a sienta presión, estrés, por tener que resolver una tarea que desconoce, no les damos herramientas, directamente les damos las soluciones.

Se desconoce el esfuerzo que cuesta conseguir logros hoy en día, los niños se creen que todo es mucho más fácil de lo que parece, y la culpa la tenemos los adultos, por emitir los mensajes equivocados del tipo que he comentado anteriormente. El asunto es más grave de lo que creen, porque en consecuencia estamos formando, creando, unos adultos que no valoran nada como se merece, unos adultos que carecen de humanidad, empatía, y cualquier otro aspecto relacionado con lo emocional que les permita ayudarse, primero a sí mismos, y en consecuencia a quien tienen a su lado y necesita ayuda, por no hablar de cuánto les cuesta recibir consejos, los cuales interpretan como una cuestión de egos más que como una ayuda generosa por parte de quien se lo da.

De la misma manera que entrenamos nuestro cuerpo realizando actividad física, mejoramos nuestra cultura leyendo libros, creo que va siendo hora de empezar a entrenar la mente de quienes son nuestro futuro, creándoles contextos retadores, que les motive, y que realmente supongan un desafío para ellos/as; a la vez que aprendemos a decirles mensajes que no ensalcen tanto su autoestima, como sí supongan una mejora de su autoconocimiento, les ayude a saber cuáles son sus fortalezas pero también debilidades, que las tienen, todos los tenemos.

Enseñarles a ser conscientes de que van a tener problemas de todo tipo, desde que otro niño rompa su juguete, pasando por perder un partido en su deporte favorito aún habiendo jugado todo lo bien que pudo, hasta perder su trabajo porque te despidan sin darle razón alguna cuando lleguen a su etapa adulta. Esto también forma parte de la educación, de hecho debería ser parte obligada, porque realmente esto es lo que les prepara para la vida diaria, de manera que sepan cómo encajar cada golpe, cada revés, cada problema que se les presente, de la mejor manera posible e intentando presentar la mejor actitud posible, sabiendo que todo esto forma parte de su proyecto de vida, de su crecimiento como persona y como trabajador, que saber convivir con problemas es imprescindible para disponer de las herramientas necesarias para solucionarlos cuando se presenten.

Comparto con vosotros un fragmento que va muy en consonancia con lo tratado en este post:

‘’Con mí típica postura en la pista, cerca de él, con los brazos en jarras y con mi raqueta apuntándole, le pregunté: ¿Tienes algún problema?.

Yo no estaba para bromas, y él tampoco.

Su respuesta me indicó que se sentía realmente mal. Me dijo: Toni, tengo tantos que prefiero no enumerártelos.

Esto es lo que nos ha venido pasando durante mucho tiempo, Rafael. No es nada nuevo tener problemas; no es nada nuevo que sea difícil y que tengas dolor. Es lo que hay. O juegas con estas condiciones, que son las tuyas, o abandonas y nos vamos a casa. La decisión es tuya. Haz lo que quieras. Lo que no puede seres estar aquí con esa cara. Si decides luchar, lucha y pon la actitud adecuada. No me pongas mala cara. Así no vamos a ningún sitio. Y si decides abandonar, hazlo, pero sabes que tampoco te lo pasarás bien en Mallorca. Tú mismo. Le repetí una y otra vez con mi propia tensión y con mi circunstancial enfado.

Si lo haces, hazlo bien, pon buena actitud. Si luchas, hazlo bien, no pongas mala cara.’’

 Como decía Víctor Küppers, ‘’La vida tiene dramas, y cuando uno no tiene dramas, tiene circunstancias a resolver, y cuando uno tiene circunstancias a resolver, no tiene derecho a perder la alegría. Aprendan a relativizar. La vida es muy simple, no fácil, pero sí simple.’’

Leyendo la entrevista a Javier Mascherano que se publica en la revista Panenka, extraigo estas líneas que no pueden expresar más humildad: »»No me gusta ser famoso: aunque es parte del combo, no disfruto de no poder ir de tiendas con mis hijas, no disfruto teniendo que quedarme muchas veces en casa. Reniego del sistema en sí, porque a mí lo que me apasiona es el juego, esforzarme, entrenar, intentar ser mejor, y ahí muere el fútbol, no va más allá. 

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo

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 Cada vez más cerca…FUTWALL, el nuevo deporte que va a revolucionar absolutamente todo:

Y el próximo 2 de diciembre, Simposio Top Trainer, una nueva oportunidad para empezar nuestros cursos de entrenador de fútbol, ¿alguna vez te has planteado que puedes vivir haciendo lo que más te apasiona? Te esperamos 😉