Fase 3: Norming

Aquellos equipos que han superado esa fase de Storming, esa fase compleja y de discusión, si alcanzan la fase 3 se encuentran en una fase un tanto diferente. Una de las características de los equipos que están en esta fase del Norming es que ya han adquirido ese hábito nuevo, son equipos eficaces pero no eficientes.

Son equipos que consiguen sus resultados, pero con un gasto de energía importante, nuestro hábito está incorporado pero todavía no está maduro. El gran desafío de esta fase ya no es tanto del equipo como sí del líder. Durante las dos primeras fases del equipo, el líder ha sido mucho más directivo, ha marcado mucho más el camino y su equipo todavía no estaba maduro por lo que necesitaba ser guiado por el líder.

Pero llega el momento en el que el líder tiene que dar un paso a un lado, esa directividad debe de cambiarse y ejercerse un liderazgo mucho menos directivo. El ejemplo más claro sería el de ese niño que ya no es tan niño porque es un adolescente. Con un niño de 3 años, cuando cruzas una calle debes de ir de la mano con él porque no sabe cruzar la calle, pero ya tengo un adolescente, un chico de 18 años y sería ilógico darle la mano para que cruce la calle.

Debemos cambiar nuestro estilo de liderazgo para no generar una dependencia negativa respecto a él, porque… ¿qué ocurre si en un momento determinado el líder no está? Los miembros del equipo no tienen una referencia. Por tanto, no podemos construir un equipo de alto rendimiento cuando la referencia está vinculada a una única persona. Hemos trabajado la autonomía del equipo, y ellos necesitan responderse así mismos sin tener un líder delante.

En estos momentos es muy importante trabajar lo que denominamos ‘’Quick wins’’, las pequeñas situaciones de éxito que refuerzan precisamente el avance, porque el éxito genera unas palancas, unos aprendizajes tremendamente poderosos.

Para seguir avanzando necesitamos colocar delante de nosotros situaciones de éxito que nos fortalezcan como equipo. Y es en este punto donde se trabaja mucho la confianza, sacar a las personas y a los equipos de su zona de confort para colocarles en zonas de incertidumbre que son a su vez zonas de aprendizaje. Cuando algo lo sabemos hacer nos colocamos en una situación un poco más compleja. Esta es la gran labor del líder en esta fase, fase de eficacia pero aún no de eficiencia.

Les adjunto un interesante artículo sobre Ernesto Valverde, y el significado de ser distinto, tener personalidad. La importancia de ser Ernesto El mejor retrato de Valverde.

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»Influir positivamente desde la exposición de ideas, desde la propia esencia del razonamiento. Dirigir, hoy, supone ser generador de utopías, aglutinar las diferentes individualidades artísticas sin coartar los espíritus de cada uno de los miembros de la orquesta, gestionar talentos, optimizar los recursos de los que se dispone, generar confianza desde la responsabilidad de equipo, no solamente gestionar la inercia sino inervar la gestión de forma muy productiva, aplicando la inteligencia emocional.»

Inma Shara

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

 

Fase 2: Storming

Dentro del seguimiento que hacemos en las fases de vida de un equipo, esta es la fase más compleja de un equipo de alto rendimiento. De hecho, es la fase en la que el 60% de los equipos pierde toda posibilidad de llegar al alto rendimiento. ¿Qué es lo que sucede en esta fase?

Una vez que el líder ha marcado el objetivo, el propósito, el qué, la siguiente fase es el cómo, cuál es la manera que vamos a tener de alcanzar esos objetivos. ¿Qué sucede aquí? Los miembros de un equipo llevan mucho tiempo habituados a hacer las cosas de una determinada manera, todas las personas hemos generado hábitos, de modo que cuando entra un líder nuevo y propone una manera diferente de hacer las cosas lógicamente no nos vemos tan capaces, ni tan hábiles, de hacerlas de una manera distinta. Y es aquí donde aparecen los comportamientos del miedo.

¿Para qué cambiar? Esta es la pregunta que se hacen tus jugadores, tus empleados, quizás porque empiezan a verse no tan capaces como se veían antes, y eso provoca miedo. Aquí se producen comportamientos que ponen en entredicho cuál es la estrategia y cuales son los procedimientos planteados por el líder. Es posible que muchos miembros del equipo se rebelen contra la nueva manera de actuar. Si el entrenador accede a esas situaciones que van en contra de cuáles son los procedimientos que ha marcado, se rompe cualquier posibilidad de seguir creciendo como equipo, y aquí se acaba esa posibilidad de alcanzar el alto rendimiento.

8 de cada 10 equipos pierden esa posibilidad en esta fase. Lógicamente, el líder debe seguir trabajando en esa directividad hacia la tarea porque esta nueva propuesta de hacer las cosas es diferente en el equipo. Pero el comportamiento emocional tiene que tomar un mayor protagonismo, tenemos que reforzar aquellos comportamientos que, sin ser todavía hábitos adquiridos, están en la línea de lo que queremos buscar a futuro, tenemos que reforzar los comportamientos positivos de determinados miembros del equipo, y castigar y anular aquellos comportamientos que vayan totalmente en contra del procedimiento que hemos marcado.

Una fase tremendamente compleja, que aquellos líderes que son capaces de salir de ella tienen mucho camino hecho hacia el alto rendimiento. Próxima semana, más… 😉

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La conexión es la razón por la que estamos aquí. Es aquello que da finalidad y sentido a nuestras vidas.»

Brent Brown

»Oír lo nunca oído es una disciplina necesaria para convertirse en un buen gobernante -aseguró el maestro-. Sólo cuando aprende a prestar atención a los corazones de las personas, los dolores sin expresar y las quejas no habladas, el gobernante puede albergar la esperanza de inspirar confianza al pueblo, comprender si algo está mal y satisfacer las necesidades verdaderas de los ciudadanos.

Oír lo nunca oído… Se trata de una aptitud que todos los miembros del grupo necesitan, no sólo el líder. En el caso del baloncesto, los estadísticos cuentan las asistencias que realizan los jugadores o los pases que conducen a anotar puntos; por mi parte , siempre me ha interesado más que los jugadores se centren en el pase que conduce al pase que conduce a los puntos. El desarrollo de esa clase de conciencia requiere tiempo pero, una vez que la consigues, lo invisible se torna invisible y el partido se despliega ante tus ojos como si fuera un relato. 

Con el propósito de reforzar la conciencia, me gustaba tener a los jugadores pendientes de lo que sucedería a continuación. Durante un entrenamiento estaban tan apáticos que decidí apagar las luces y hacer que jugasen a oscuras… Tarea nada fácil cuando intentas coger un pase estratosférico de Michael Jordan. En otra ocasión, tras una derrota bochornosa, decidí que realizaran las prácticas en el más absoluto de los silencios. Algunos entrenadores pensaron que estaba loco, pero a mí me importaba que los jugadores despertasen, aunque solo fuera por un instante, para ver lo nunca visto y oír lo nunca oído. 

Phil Jackson

Hundred Miles

Liverpool v Manchester United - Premier League

Fases de vida de un equipo

Cuando hablamos de las fases de un equipo de alto rendimiento nos estamos refiriendo a que alcanzar esos niveles de excelencia y eficiencia requiere que el equipo atraviese por una serie de fases que son tremendamente complejas. De hecho, tan sólo entre un 6% y 8% de los equipos que inician proyectos tienen la capacidad de llegar a esos niveles de excelencia.

¿Qué es lo que imposibilita o dificulta que esos equipos alcancen esos niveles? Pues es en gran medida el cómo son los comportamientos tanto del líder como del resto de miembros del equipo. No sirve de nada tener un estilo de liderazgo y ser absolutamente rígido con ese estilo. El líder necesita ir adaptándose al mismo nivel de madurez del equipo, de la misma manera que un padre se adapta al nivel de madurez que su hijo/a va teniendo en cada momento, las necesidades y los niveles de exigencia son diferentes, de modo que el líder debe estar adaptándose constantemente a ese ritmo de maduración.

En este blog analizaremos cada semana cada una de las fases, cuáles son los aspectos y comportamientos vitales tanto del líder como de los miembros de los equipos, analizaremos dónde están los riesgos, y daremos determinadas claves aunque cada equipo es un mundo. Esta necesidad de aprender por parte del líder y de recoger información por parte de los equipos es lo que permite a determinados equipos, muy pocos, entre un 6 y 8%, alcanzar niveles de excelencia.

Fase 1

Cuando hablamos de las fases de los equipos comenzamos con la primera fase, la que llamamos la fase de Forming, fase del conocimiento en los equipos, es ese primer momento en el que líder y equipo se conocen, cuando el líder tiene que poner mucho el foco en transmitir cuál es el propósito del equipo, para qué estamos ahí, es un mensaje que hay que repetir constantemente, hay que hacer que ese mensaje, ese propósito cale en el equipo, es cuando hablamos de la misión, del para qué.

Pero también debe ir unido con la la misión el concepto de »hacia dónde» queremos llegar, cuál es nuestro ideal hacia el cual como equipo vamos a ir caminando. Y por último, debemos dejar claramente identificados cuáles son los valores del equipo, los aspectos absolutamente innegociables en el equipo, los límites que nadie puede traspasar, nuestra seña de identidad, los aspectos que bajo ninguna circunstancia podemos negociar porque es nuestra esencia como equipo.

Un equipo de alto rendimiento está caracterizado por la renuncia, dado que siempre habrá algo que deberemos sacrificar, pero nunca bajo ningún concepto podemos sacrificar la esencia, aquello que nos identifica, porque en el momento que los valores se transgreden por miembros del equipo esos equipos pierden cualquier posibilidad de continuar.

El líder, en esta fase, siempre va a tener 2 conductas: a) Orientada hacia el afecto. b) Orientada haca la tarea. Y en esta primera fase el comportamiento prioritario del líder debe estar siempre orientado hacia la tarea. Si queremos que alguien aprenda algo nuevo no puede haber un exceso de comportamiento de afecto, debo enfocar siempre a lo que hace, a que aprenda haciendo. Se debe marcar el camino, poner el foco, y acompañar de una manera directiva al equipo para que aprenda tanto el objetivo, como el cómo conseguirlo.

Próxima semana, continuamos con la Fase 2, 😉

Aprovecho estas líneas para dar las gracias a quien posibilita que, en numerosas ocasiones, publique estos posts, y esa persona es Álvaro Merino, quien empezó siendo un profesor de universidad, para pasar a ser amigo y maestro para mí no sólo en conceptos de liderazgo y gestión de equipos de alto rendimiento, sino para la vida en general. Gracias por tanto, es una suerte tenerte. Un abrazo enorme amigo

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La inteligencia puede aprovechar la derrota para dos cosas: sobre si había elegido bien la meta, y sobre si se había elegido bien el camino para alcanzar la meta.»

José Antonio Marina

Informe Robinson: Rafael Nadal

Alan Walker: Faded

sd eibar

Diamantes tomando forma

Cuando va terminando el año me gusta reflexionar, pensar, lo que me he llevado a modo de aprendizaje, porque creo firmemente de hecho que aprendemos (o deberíamos) día tras día, es la única forma de crecer. Y he llegado a la conclusión de cuán importante es la persona, su esencia, su carisma, su liderazgo, a todos los niveles.

Sir Alex Ferguson decía que »el liderazgo es un equilibrio entre escuchar, aprender, y liderar». No puede ser más acertado. Es imprescindible escuchar detenidamente, atender a las opiniones aunque luego tomemos decisiones, pero nunca creas que sabes ni controlas de todo porque también me viene a la mente esta sabia frase de Vincent van Gogh: »Sigo muy lejos de ser lo que quiero ser…»  

Debemos no sólo tener la capacidad de aprender, sino también de desaprender. De hecho, existe un componente clave en los equipos de alto rendimiento llamado Learning agility, el cual consiste en la capacidad que tienen esos colectivos de estar constantemente aprendiendo y desaprendiendo, esa capacidad de desaprender por aspectos que en un momento determinado nos sirvieron y que ahora ya no nos sirven es un factor clave para conseguir resultados.

Y añadido a lo anterior, debemos querer liderar. Liderar va ligado a exigencia y excelencia. Debemos exigirnos como individuos y como equipo de trabajo, porque nuestra exigencia vincula en gran medida nuestra satisfacción como equipo al resultado obtenido. Pero no debemos olvidar nunca que esa exigencia debe estar absolutamente vinculada a la excelencia. ¿Cuál es la diferencia? La excelencia pone el foco en el proceso, los resultados son importantes pero el proceso también lo es. Aquello en lo que nos vamos transformando mientras perseguimos aquellos objetivos que nos hemos planteado es imprescindible atenderlo, porque es realmente lo que nos hace crecer.

La manera en que nos comportamos, nuestros gestos, el cómo hablamos, miramos, siendo congruentes, honestos, sinceros, auténticos, todo esto compone nuestra esencia como persona que es, al fin y al cabo, lo que deja huella en las personas con las que compartimos parte de nuestro tiempo. Más allá de nuestras titulaciones, lo que determina nuestro ser es la manera en que tratamos a los demás, y creanme, este cambio es urgente. Necesitamos más humanidad, más compromiso, empatía, para empezar a recuperar valores que como sociedad, como colectivo, se han perdido por completo.

Debemos dejar de mirarnos a nosotros, y mirar más hacia fuera, dejar de lado el egocentrismo, la rabia, la envidia, y cambiarlo por la comprensión, la escucha, y el disfrute de la compañía que tenemos al lado. Insisto, humanidad, corazón, y sonrisas. En este momento tan convulso que estamos viviendo le pido a la sociedad, a la clase política, que miren más por nosotros, por nuestro país, que por sus intereses, que miren hacia fuera, y observen las necesidades tan crudas que está padeciendo la gente.

Aparten los prejuicios e intereses propios que puedan tener, y pasen a gobernar pero de verdad, como en su día hizo Mandela, con el corazón, lidere y gobiernen con el corazón, porque creanme que hace mucha falta. Sean más sensibles, atiendan a las necesidades que urgen de ser atendidas, y dejen de lado aspectos que sinceramente me parece lamentable que estén parándose, cuando hay millones de personas pasándolo realmente mal. Hagan política, pero de la de verdad.

Cada vez me parece más necesario y urgente el concepto de liderazgo, un liderazgo que nazca del corazón, de la intención de crecer nosotros primeros siendo autocríticos, reflexionando, humildes y sabiendo escuchar; a la vez que ayudamos  a crecer a las personas con quienes convivimos día tras día,  pero a la vez siendo atrevidos, tomando decisiones, con personalidad, porque todo se puede conseguir pero siendo consciente de que cuesta mucho esfuerzo, sacrificio, y trabajo. En la vida, como en el deporte, no existen los atajos. Como bien dice Jhon Maxwell, »Quien tiene un sueño conoce a lo que tiene que renunciar con el propósito de avanzar.»

Para este 2015 te invito a que reflexiones, te analices, y descubrirás mucho más de lo que te imaginas porque… ¿realmente te conoces a ti mismo? . Y con el año 2016 que está a punto de entrar te deseo la mejor salud posible, y que cada día consigas mostrar tu mejor versión, disfrutando del camino, de los errores y aciertos, de los momentos sencillos, de las personas auténticas, de la vida, porque vivirla en plenitud es el mejor regalo que podemos tener.

Un fuerte abrazo, te deseo lo mejor, que tengas una muy buena semana, y un bestial 2016.

Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca.

-Popol Huh-

Adventure of a Lifetime

Como bien dice la canción:

Under this pressure, under this weight;

We are diamonds taking shape.

 

Sir Alex Ferguson: Secrets of Success BBC Documentary 2015

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Pasión ilimitada

De todos los elementos que componen a una persona sin lugar a dudas yo me quedo con la pasión. Amar lo que haces, cuidando todos los detalles, disfrutando al máximo de la tarea que desempeñas en cada momento es, probablemente, uno de los mayores placeres que puede experimentar el ser humano. Un placer que de hecho considero el motor básico de la vida.

En un mundo de pasarela en el que parece que hay que esconder cualquier tipo de sentimiento a mí me encantan esas personas que demuestran sus sentimientos, que se les ve apasionados, ilusionados con su vida, con lo que hacen en cada instante, con una sonrisa que ilumina el peor de los días de las personas que le rodean, con unos ojos brillantes que lanzan una energía positiva que te enchufa, que te reactiva, y te contagia, transformándote en tu mejor versión.

Para llegar a tu mejor versión es imprescindible no sólo tener pasión, sino contagiar de la misma a las personas que conviven contigo día a día. Porque te apasiona te preocupas, das sentido a tu vida y a la de otras personas que necesitan de esa pasión, de ese grado de optimismo, de enamorarse por su profesión, para disfrutar al máximo, sentirse importantes, conectar con ellas, empatizar, no es sólo limitarte a lo laboral sino más bien a lo personal, porque antes que trabajador de cualquier profesión, somos personas. Y las personas, con pasión, multiplicamos nuestro rendimiento.

Como bien dice Benjamín Zander, » una de las características de un líder es que no duda por un momento de la capacidad de las personas que dirige», cree en cualquier circunstancia, ante cualquier estímulo negativo que pueda venir de fuera. Fe ciega en su gente. De hecho, añade que hace un tiempo se dio cuenta que él, sin su orquesta, no sería nadie si no hubiese una sincronización perfecta entre todos los miembros de la misma, sin su calidad individual la cual se pone a disposición de todo el colectivo.

Bien podríamos decir que existe una grandísima similitud con el fútbol, y esto es una realidad. No somos nadie sin nuestros jugadores, el fútbol es de los futbolistas, y si tenemos realmente claro que cuanta mejor y mayor sinergia exista entre todos y cada uno de ellos, mejor será el rendimiento del equipo. Trabajamos apasionadamente en esta profesión con el objetivo de ayudarles a que ofrezcan su mejor versión, y en consecuencia, el equipo obtenga su rendimiento óptimo, pero son ellos quienes juegan, la única diferencia es si creen en ti o no; y ahí entra tu capacidad para transmitirles tu pasión por el juego, por este deporte y lo que implica. Enamorarles con una propuesta.

Y probablemente como mejor enamoras a alguien es demostrando tu pasión, una pasión que hace que los ojos de las personas que estén delante de ti brillen con una luz inmensa, cegadora en algunos casos, porque realmente les haces sentir, vibrar, emocionarse con un momento único, que está directamente relacionado con ser felices, disfrutar con lo que estás haciendo en ese momento. Bien podríamos definir éxito de la manera en que lo hace Benjamín Zande, afirmando que el éxito está relacionado de manera directamente proporcional con el número de ojos brillantes que tengo a mi alrededor.

O, como bien dice Pep Guardiola en su biografía, »Los mejores años de mi vida los pasé en La Masía-recuerda Pep-. Una época llena de la ilusión más grande e innegociable que nunca he sentido. La ilusión de jugar en el primer equipo del Barça. La ansiedad de llegar a ser lo bastante bueno como para que Johan Cruyff se fijara en nosotros no se puede describir con palabras. Sin ese deseo, ninguno de nosotros seríamos quienes somos hoy… El triunfo es otra cosa. Yo me refiero a amar el fútbol y a sentirse querido

De modo que apasiona, enamora, haz que los ojos de las personas que te rodean brillen con más fuerza que nunca; y si no es así, pregúntate:

¿Quién estoy siendo, que los ojos de mi gente no están brillando?

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Ojos brillantes

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo y recordad, sin pasión no tenemos esencia, sin esencia no somos personas.

 

La sociedad del »Yo»

Hemos pasado de una educación que se sustentaba en el esfuerzo, en el trabajo en equipo, en ayudarse mutuamente, a una educación en la que para mi gusto se halaga demasiado, se dan demasiadas palmaditas en la espalda, y se intenta crear un contexto demasiado fácil que no es real, dista mucho de la realidad del día a día, de lo que ese niño/a se va a encontrar cuando sea un adulto, por no hablar de los constantes halagos que se emiten del tipo ‘’eres el mejor’’, ‘’qué bueno eres’’, ‘’eres inmenso’’, por cualquier cosita pequeña que lleva a cabo ese niño/a.

Estamos formando una sociedad egoísta, que mira por sí mismo, que no sabe ser critica consigo misma, y cree firmemente que todo lo hace bien, perfecto, no comete ningún error, y que si es así, no admite réplica de ningún tipo. No se enseña a vivir en el problema, para que sea capaz de resolverlos, no ponemos contextos difíciles donde el niño/a sienta presión, estrés, por tener que resolver una tarea que desconoce, no les damos herramientas, directamente les damos las soluciones.

Se desconoce el esfuerzo que cuesta conseguir logros hoy en día, los niños se creen que todo es mucho más fácil de lo que parece, y la culpa la tenemos los adultos, por emitir los mensajes equivocados del tipo que he comentado anteriormente. El asunto es más grave de lo que creen, porque en consecuencia estamos formando, creando, unos adultos que no valoran nada como se merece, unos adultos que carecen de humanidad, empatía, y cualquier otro aspecto relacionado con lo emocional que les permita ayudarse, primero a sí mismos, y en consecuencia a quien tienen a su lado y necesita ayuda, por no hablar de cuánto les cuesta recibir consejos, los cuales interpretan como una cuestión de egos más que como una ayuda generosa por parte de quien se lo da.

De la misma manera que entrenamos nuestro cuerpo realizando actividad física, mejoramos nuestra cultura leyendo libros, creo que va siendo hora de empezar a entrenar la mente de quienes son nuestro futuro, creándoles contextos retadores, que les motive, y que realmente supongan un desafío para ellos/as; a la vez que aprendemos a decirles mensajes que no ensalcen tanto su autoestima, como sí supongan una mejora de su autoconocimiento, les ayude a saber cuáles son sus fortalezas pero también debilidades, que las tienen, todos los tenemos.

Enseñarles a ser conscientes de que van a tener problemas de todo tipo, desde que otro niño rompa su juguete, pasando por perder un partido en su deporte favorito aún habiendo jugado todo lo bien que pudo, hasta perder su trabajo porque te despidan sin darle razón alguna cuando lleguen a su etapa adulta. Esto también forma parte de la educación, de hecho debería ser parte obligada, porque realmente esto es lo que les prepara para la vida diaria, de manera que sepan cómo encajar cada golpe, cada revés, cada problema que se les presente, de la mejor manera posible e intentando presentar la mejor actitud posible, sabiendo que todo esto forma parte de su proyecto de vida, de su crecimiento como persona y como trabajador, que saber convivir con problemas es imprescindible para disponer de las herramientas necesarias para solucionarlos cuando se presenten.

Comparto con vosotros un fragmento que va muy en consonancia con lo tratado en este post:

‘’Con mí típica postura en la pista, cerca de él, con los brazos en jarras y con mi raqueta apuntándole, le pregunté: ¿Tienes algún problema?.

Yo no estaba para bromas, y él tampoco.

Su respuesta me indicó que se sentía realmente mal. Me dijo: Toni, tengo tantos que prefiero no enumerártelos.

Esto es lo que nos ha venido pasando durante mucho tiempo, Rafael. No es nada nuevo tener problemas; no es nada nuevo que sea difícil y que tengas dolor. Es lo que hay. O juegas con estas condiciones, que son las tuyas, o abandonas y nos vamos a casa. La decisión es tuya. Haz lo que quieras. Lo que no puede seres estar aquí con esa cara. Si decides luchar, lucha y pon la actitud adecuada. No me pongas mala cara. Así no vamos a ningún sitio. Y si decides abandonar, hazlo, pero sabes que tampoco te lo pasarás bien en Mallorca. Tú mismo. Le repetí una y otra vez con mi propia tensión y con mi circunstancial enfado.

Si lo haces, hazlo bien, pon buena actitud. Si luchas, hazlo bien, no pongas mala cara.’’

 Como decía Víctor Küppers, ‘’La vida tiene dramas, y cuando uno no tiene dramas, tiene circunstancias a resolver, y cuando uno tiene circunstancias a resolver, no tiene derecho a perder la alegría. Aprendan a relativizar. La vida es muy simple, no fácil, pero sí simple.’’

Leyendo la entrevista a Javier Mascherano que se publica en la revista Panenka, extraigo estas líneas que no pueden expresar más humildad: »»No me gusta ser famoso: aunque es parte del combo, no disfruto de no poder ir de tiendas con mis hijas, no disfruto teniendo que quedarme muchas veces en casa. Reniego del sistema en sí, porque a mí lo que me apasiona es el juego, esforzarme, entrenar, intentar ser mejor, y ahí muere el fútbol, no va más allá. 

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo

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 Cada vez más cerca…FUTWALL, el nuevo deporte que va a revolucionar absolutamente todo:

Y el próximo 2 de diciembre, Simposio Top Trainer, una nueva oportunidad para empezar nuestros cursos de entrenador de fútbol, ¿alguna vez te has planteado que puedes vivir haciendo lo que más te apasiona? Te esperamos 😉

La simplicidad

Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que una de las grandes cualidades que debe tener un gran líder, un gestor de equipos de alto rendimiento, o quien lidere un equipo de trabajo en una empresa, debe ser la simplicidad. No la entiendan como algo banal, simplón, de quien desconoce o no sabe de nada, porque más bien va referido a lo contrario, me explico.

En una sociedad en la que se tiende a la parafernalia, a adornarlo todo con terminología muy concreta, muy específica, con la tendencia a olvidar o no acordarnos de la persona a la que estamos transmitiendo el mensaje que queremos, sin preguntarnos o preocuparnos si de verdad nos está comprendiendo, entendiendo, por no hablar de la duración de dichos mensajes, conversaciones, o charlas. Yo, sinceramente, respeto quien esté acostumbrado a hablar de esa manera, pero no creo en ello. ¿Por qué?

Porque quien habla de manera sencilla, simple, llega a todo el mundo mucho mejor y antes, facilita la comprensión de quien recibe el mensaje, convierte el proceso de comunicación emisor-receptor en algo completamente accesible. Y ahora bien, ¿creen que esto es sencillo? Nada más lejos de eso. Para llegar a este punto hace falta estar muy bien formado, poseer un vocabulario extremadamente rico, una capacidad de empatía bastante alta para saber cómo llegar de la manera en que tú quieres a la persona a la que te estás dirigiendo, tener una capacidad de síntesis extraordinaria en el caso de las charlas con los equipos, porque todos sabemos que a partir de determinada cantidad de tiempo la atención del receptor se disipa, se evapora, y ya no sirve de nada lo que estás contándole.

Conversar de manera sencilla, simple, requiere de un nivel de madurez elevado para hablar sin rodeos, de manera clara, directa, lo cual no implica ser grosero, hablar de manera vulgar y con ‘’tacos’’, pero sí de manera honesta, sincera, y a la cara, con personalidad, y siendo una persona íntegra, coherente, y consecuente con lo que dices. Además con todos estos componentes conseguimos ser eficientes, decir lo que queremos en el menor tiempo posible sin perder un ápice de calidad, porque no lo olvidéis, lo que importa es la calidad y no la cantidad, porque menos es más.

Recuerdo lo que me explicaba mi buen amigo Álvaro Merino: ‘’¿Qué caracteriza a un equipo que ha llegado a la última fase, la de performing? La sencillez. Cuando ves a alguien, o a un equipo, haciendo algo de manera muy sencilla aún sabiendo que es realmente complejo, es porque estás delante de alguien con un nivel de maestría enorme, que posee un nivel de madurez muy elevado, porque además están consiguiendo eficiencia en la tarea que están llevando a cabo, haciendo lo que quieren con el menor gasto de energía posible. Porque se hace énfasis en poner mucha calidad en su comportamiento de afecto, y mucha calidad en su comportamiento de tarea. Es poco, pero muy potente.’’

Y todo esto también me recuerda al grandísimo entrenador, Toni Nadal, quien también hace una apreciación muy interesante al respecto:

Lo importante al fin y al cabo es el estímulo personal, el impulso intrínseco, la inquietud. Es verdad que se puede alimentar por un buen formador o por un buen líder dentro de una empresa. Mi papel, en todo caso, ha sido éste. El de propiciar un despliegue de actitudes y características. El liderazgo tiene su aquel. Intentaré analizarlo un poco más adelante. Otra cosa es la parafernalia. Sólo consigo ver este estímulo tan milimétricamente diseñado como condimento, no como plato principal. Pienso que todas estas atenciones a detalles externos lo que hacer es permitirnos buscar excusas.

Yo, como entrenador, no logro llegar a teorías muy elaboradas porque se me antojan demasiado complicadas. Lo analizo todo de forma muy simple porque sólo así me siento capaz de encontrar las medidas necesarias para resolver el entuerto. Cuando mi sobrino no ha dado resultados positivos, mi tendencia ha sido buscar las causas en lo que podemos modificar con nuestro trabajo en la pista. Que el saque no ha funcionado-que es casi siempre- hay que mejorarlo en la pista de entrenamiento, que ha fallado el revés, hay que trabajar el revés. Es así de simple. Lo que he evitado es dar importancia a cosas que no dependen de nosotros. La lucha de Rafael ha estado siempre en la idea de superarse a sí mismo. Y todo el resto de valoraciones, ajenas a la pista de tenis, a mi modo de entender, lo hacen más vulnerable.

‘’El 90 por ciento del éxito se basa simplemente en insistir.’’

Woody Allen

Dicho esto, me gustaría invitarles a que visiten la página del nuevo proyecto en el que estoy trabajando, Azul sobre Blanco, centro neurálgico de un proyecto futbolístico destinado a la educación socio-deportiva de niños en todo el mundo, espero que sea de vuestro interés. Y por último, comparto el vídeo de FUTWALL, un nuevo concepto de deporte que en breves dará el pistoletazo de salida, una nueva manera bestial de jugar al fútbol:

Y no lo olvidéis, los actos más sencillos, lo más nobles.

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Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. Y nunca dejéis de sonreír, los días saben distintos cuando iluminas con tu sonrisa el camino de otros.

Tenemos talento

¿Qué es el talento? ¿En qué soy realmente bueno? Es importante que nos conozcamos a fondo, para saber en qué somos especialmente buenos. Tener talento en un aspecto concreto no es ser el mejor, sino más bien se refiere a hacer algo especialmente bien, de una manera diferente, y que aportas valor en los entornos en los que trabajas. Y este es uno de los motivos por los que estoy convencido de que, en el caso concreto del fútbol, todos tienen un talento, un valor diferencial individual, que puede sumar al valor colectivo del equipo, potenciándolo de manera increíble, ya que en unos su valor estará en un aspecto ofensivo, otros en el aspecto defensivo, mientras que otros jugadores quizás tengan su valor en una rápida y correcta toma de decisión en el centro del campo, a la hora de manejar la sala de máquinas de un equipo de fútbol. Todo suma. Es muy fácil trabajar con el jugador que a simple vista se ve que tiene mucho talento, pero el equipo lo componen 20-22 jugadores, y cuantos más talentos seamos capaces de descubrir y desarrollar, más potente será el equipo, esto es algo que nunca debemos olvidar.

Pero, ¿cómo descubrimos ese talento? Mediante una emoción, la sorpresa, el descubrimiento. Por eso es muy importante que nosotros, como entrenadores, desarrollemos, creemos, los contextos adecuados para que el jugador descubra por sí mismo lo que le sorprende, le asombra, para mediante nuestra observación detenida y minuciosa ir preparándole el camino para su crecimiento, poniendo el foco en aquellos aspectos en los que realmente puede aportar un valor diferencial al equipo. Debemos de acompañar al jugador en ese camino, no sólo logrando que conozca cuál es su talento, sino además poniéndole a prueba, forzándole constantemente a que salga de su zona de confort.

Una de las fórmulas más utilizadas para descubrir el talento en las personas con quienes trabajamos contiene como componentes principales la genética, el contexto, y el compromiso. Dicha fórmula, y esto ya es una opinión personal, la organizo de la siguiente manera: (genética+contexto)*compromiso. Hay una parte de genética que es innegable, es lo que viene en nuestro ADN, el regalo que nos dieron nuestros padres al nacer. Por otro lado, es clave encontrarse en el contexto adecuado donde poder desarrollar esa capacidad innata, mejorarla, rodeándote de otros talentos, aprendiendo de esas personas, porque el talento potencia al talento. Y por último, y bajo mi humilde punto de vista más importante si miramos el desarrollo del talento como una acción a desarrollar de la cual se obtienen los frutos a medio-largo plazo, el compromiso.

Porque normalmente el compromiso no viene de serie, es algo que se adquiere con entrenamiento, y va muy vinculado a la mente. Normalmente compruebo que todo el trabajo se centra en lo realizado en el campo, en el terreno de juego, y sin embargo, hay otra parte, que cae en el olvido cuando en realidad, es incluso más importante si cabe. Porque es su compromiso, su actitud hacia la resolución de problemas, de conflictos, ante los momentos de adversidad, donde tenemos esos momentos bajos de ánimos, cuando el jugador querría abandonar, dejarlo todo, e irse a casa; es eso mismo lo que también debemos entrenar. Entrenar la mente de nuestros jugadores, el control de las emociones, todo esto es también entrenamiento, y potencia un compromiso, una actitud que a la larga va a ser lo que lleve a su talento hasta límites insospechados.

Hay un párrafo de Toni Nadal que merece ser compartido en este post: Lo que yo he intentado ha sido contribuir a su aprendizaje y hacerlo en unos cuantos aspectos que me parecen importantes. He intentado que aprendiera a jugar al tenis, por supuesto. He intentado que se adaptara a su juego cambiante, a las circunstancias cambiantes, también. He intentado que su formación técnica fuera acompañada de la que me parece más determinante: la formación del carácter. Una correcta formación del carácter, junto con una correcta formación emocional, si es que no es lo mismo, es lo que me excluye de ser el encargado de motivar a mi sobrino, y sí de otorgarle las herramientas que con más fiabilidad lo llevan a uno a la victoria. 

Para Toni Nadal, el talento es la capacidad para desarrollar un aprendizaje. Cuanta más capacidad tiene uno de aprender una disciplina, más talento tiene. El que tiene talento encuentra el camino que lo conduce a sus objetivos. El que tiene talento es el que se da más oportunidades. El que tiene talento es, sobre todo y lo repito, el que tiene más capacidad para aprender y tiene su propio límite alejado. El talento sí que te lleva a lograr los objetivos si éstos se persiguen y se hace lo necesario y correcto para lograrlos. 

Por ello, si tenemos jugadores o personas con talentos, diseñamos los contextos adecuados para su crecimiento y aprendizaje, y les entrenamos su carácter, su fortaleza mental, para que su compromiso sea de una solidez desmesurada, sólo nos queda darles plena confianza y tener paciencia mientras recorren su camino de desarrollo del talento, unos caminos que desembocan a un colectivo, el equipo, el principal beneficiado de un método que no sólo atiende a lo meramente futbolístico, sino también a la persona. Porque insisto, antes que entrenadores o jugadores, somos personas.

»Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.»

Ernesto Sabato

Que tengan una muy buena semana, y no lo olviden, lo mejor de todo lo bueno que ha ocurrido es que puede volver a ocurrir. Un fuerte abrazo

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Demostración de resiliencia

»Cada vez que nos juntamos, recuerdo una pregunta que solía hacer a los jugadores que podían en mis equipos: ¿En qué otras cosas participas aparte del baloncesto?. Desde muy jóvenes la mayoría de los jugadores centran sus esfuerzos en una sola cosa: baloncesto. Son unidimensionales. Pau no. Pau es un hombre del Renacimiento. 

No solo es un ganador y tiene una carrera llena de logros deportivos que disfrutar, sino que también tiene la capacidad de llegar a la gente de forma intelectual. Siempre ha leído los libros que le he dado, y luego los hemos comentado. Cuando puedes conectar con alguien a ese nivel, te sientes en sintonía con esa persona.

Pero por encima de cualquier cosa, siempre me llamó la atención esa gracilidad en el carácter de Pau. Es una persona elegante a quien le gusta dar. Alguien que siempre en devolver generosamente lo que ha recibido. Es fiel a sus valores, una persona consecuente con sus convicciones. Alguien lleno de buena voluntad.

Es gratificante saber que, finalmente, el mundo va a poder ver y entender lo que yo he disfrutado. Y eso es Pau Gasol en toda su dimensión.»

Estas líneas son escritas por ni más ni menos que Phil Jackson, en el prólogo de la autobiografía de Pau Gasol, »Vida». Y las pongo porque porque, creo, resumen a la perfección no sólo la persona de Pau sino también en consecuencia lo que ha sido la Selección Española de baloncesto durante este Eurobasket 2015. Porque Pau Gasol tiene un liderazgo tan poderoso, que es capaz de influir de manera asombrosa en todos y cada uno de sus compañeros, ayudándoles a sacar la mejor versión de ellos mismos, ayudarles a llegar hasta un rendimiento extraordinario, impensable, sobreponiéndose a factores muy adversos como dolores, lesiones,…o lo que es lo mismo, un concepto tan importante como es el de resiliencia.

El concepto de resiliencia se define como la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Es el convencimiento que tiene un individuo o equipo en superar obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar de que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.

Y no sólo eso, sino que además, los deportistas que responden exitosamente a la adversidad deportiva obtienen una serie de beneficios que les permitirán responder a las adversidades a las que tengan que hacer frente en el futuro (Galli y Vealey, 2008):

  • Aprendizaje: Muchos deportistas afirman que han aprendido valores muy importantes para el resto de su vida como fruto de sus experiencias en la lucha contra la adversidad en el deporte.
  • Perspectiva: Esa lucha contra la adversidad, en ocasiones, es causa de que los sujetos amplíen su visión del deporte o de la vida en general.
  • Darse cuenta de la importancia del apoyo social: Las adversidades a las que tienen que hacer frente los deportistas hacen que vean la importancia real que tiene el apoyo externo para la superación o no de ese problema contra el que tienen que luchar.
  • Fortalecimiento/mejora: Los atletas tienen consciencia de que consiguen ser mejores tras oponerse a una adversidad.
  • Motivación para ayudar a otros: Conseguir sobreponerse a una adversidad les hace creer a algunos deportistas que son capaces, con su ejemplo y personalidad, de ayudar a otras personas que pasen por dificultades similares a las que tuvieron que pasar ellos.

Tenemos la fortuna de verles competir a un nivel simplemente espectacular, a la vez que nos dan auténticas lecciones de superación que bien podríamos utilizar para llevar a nuestra vida diaria, cotidiana. Deportistas como Pau Gasol, Rafael Nadal, Iván Gómez Noya,…nos demuestran, día tras día, que no solo es necesario tener talento sino también mucho corazón. Corazón para superar un dolor que muchas veces supera lo racional, y seguir compitiendo a un nivel excepcional, recordándonos que nuestra fortaleza mental y capacidad para mantenernos al margen de todo obstáculo adverso se puede entrenar, de hecho se debe, porque nos ayudará a ver todo de una manera distinta, más positiva, y más optimista, ayudándonos a sacar nuestra mejor versión personal y profesional cada día de nuestra vida.

No me quiero olvidar de un miembro de ese equipo que, tras finalizar la final, me emocionó mucho con sus palabras, y que le dio un valor más especial aún a este oro conseguido si cabe. El término de resiliencia se vio ejemplificado en la persona de Rudy Fernández. Gracias por la lección de humanidad que nos regaláis cada vez que salís a competir, y enhorabuena, enhorabuena por todo, porque sin haber salido a competir ya sois campeones por todo lo que representáis.

http://www.cuatro.com/eurobasket/eurobasket-2015/partidos/fase-final/espana-lituania/Rudy-Fernandez-emociona-sufrido-orgulloso_2_2054880119.html

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.

Gabriel García Márquez

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Education in danger

Hay una idea clara: la enseñanza de dos idiomas, el control con maestría de dos lenguas supone una riqueza extraordinaria para los alumnos. Ahora bien, la manera de llevarlo cabo, cómo se ha implantado en España, llevando el nivel de educación y enseñanza hasta niveles pésimos durante estos años desde que se implantase la famosa enseñanza bilingüe, me lleva a pensar sinceramente, que los encargados de diseñar todo este proceso no tienen mucha idea de en qué consiste exactamente eso, el proceso de enseñanza.

Porque es justo ahi donde empiezan los problemas. De entrada, la implantación de este programa se olvida del protagonista de todo esto, que es el alumno. ¿Alguien les ha preguntado si les gusta el inglés?¿Se han preocupado los padres por saber qué quieren sus hijos/as?Porque a lo mejor, de entrada, el niño no se ve motivado por aprender en inglés en cierto momento, y empieza a pasar de las clases de una manera extraordinaria. Quizás a lo mejor a su hijo/a le gustaría mucho más estar en un colegio, por ejemplo, no bilingüe, pero con más horas de Educación Física, por poner un ejemplo. Al fin y al cabo, el que está aprendiendo es el eh, no lo olviden.

Siguiente punto. Para llevar a cabo una enseñanza bilingüe, con asignaturas impartidas en su totalidad en inglés, el profesor debe tener una pronunciación excelente, conocimiento exhaustivo del vocabulario, y capacidad de transmitir todos esos conceptos en ese idioma; a la vez que el niño debe traer un muy buen nivel de años anteriores, para seguir creciendo en conocimientos, poder entender a su profesor, tener la capacidad de expresarse, y que así se pueda producir comunicación entre ambos. Por el contrario, ¿qué nos encontramos? pues que este proceso no se produce de la manera en que debería, el nivel empieza a reducirse porque no hay manera de entenderse, llevándose a cabo una drástica reducción de los contenidos en los libros de texto, exámenes que en muchos casos tienen una dificultad de risa, llevándonos a un punto que incluso el niño obtiene notas muy altas, que para nada están directamente relacionadas con los conocimientos que en realidad posee de la materia en cuestión.

En consecuencia, cada vez se va limitando, reduciendo, ese proceso de enseñanza-aprendizaje que, en vez de centrarse en el profesor, debería estar centrado en el alumno. Y es ahí a donde quiero llegar. Es un error valorar a un buen o mal profesor por si tiene un C1 o no, muy grave de hecho. La enseñanza es mucho más que eso,y  en la figura del profesor hay aspectos mucho más trascendentales que el mero conocimiento de un determinado nivel de inglés.

El profesor debe ser una fuente de inspiración para el alumno, debe ser capaz de acompañar a la transmisión de conocimientos una pasión desenfrenada por su trabajo, por observar el crecimiento de sus alumnos, dotarles de herramientas para desarrollar sus habilidades sociales, su auto-conocimiento, que aprenda a percibir las emociones, y qué es lo que las causa en él, ayudarle a crecer como persona, a acompañar el lenguaje verbal de un lenguaje corporal, aprender a captar la atención de los oyentes en una exposición, aprender a escuchar, empatizar con los otros compañeros para saber ponerse en el lugar del otro, descubrir cómo se siente y por qué, dotar al alumno de seguridad y confianza en sí mismo y sus capacidades, ayudarle a encontrar su talento, y enseñarle la manera de desarrollarlo, plantear retos al grupo, forzarles a salir de su zona de confort. Eso, eso sí es un proceso de enseñanza, o al menos como yo entiendo que debe serlo.

Porque de esa manera, el alumno pasa de ser un mero oyente a convertirse en el protagonista de cada día de la semana en el colegio, aprende y vivencia, acierta y falla, se cae y se levanta, tal y como la vida misma. Pero para eso, obviamente, necesitamos profesores cualificados de verdad, que no sólo hayan aprobado magisterio, un máster de profesorado o tengan el C1, sino que además, sepan cuales son las herramientas adecuadas para dárselas a cada niño/a, a cada alumno/a, que sepan analizarles, y así ayudarles en su camino de crecimiento, sean un ejemplo para ellos/as por su personalidad, por sus capacidades y habilidades sociales, entienda el comportamiento humano, las relaciones sociales, los valores y cualidades que toda persona debe poseer, para que el día de mañana ese niño/a sea un adulto autosuficiente, independiente, se conozca muy bien así mismo, sepa cuales son sus debilidades, sus fortalezas, su talento natural, y pueda disfrutar con ello.

Como bien dice Álvaro González Alorda en el vídeo que os pongo debajo, »enséñale algo que no pueda encontrar en Google.» Y coincido con él plenamente en que un profesor, para ser inspirador, debe: Experimentar, conversar, y tener integridad.

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»Lo que se espera de un profesor es que sea capaz de diseñar experiencias retadoras para el aprendizaje.»

Álvaro González Alorda

»No toques el saxofón, déjate tocar por él.»

Charlie Parker

Gracias Jose María Zabala, por enseñarme lo que es ser un profesor de categoría.

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