Amar el juego

Cuando a Michael Jordan le preguntan qué es para él lo más grande del baloncesto, la respuesta suya es contundente: »Lo más grande del baloncesto, para mí, es la pasión. El amor que tengo por él. Porque cuando tú amas algo, lo llevas al extremo con tal de mantener el amor. Eso es lo que hace el amor. El amor hace lo necesario para mantener esa conexión. Si no hubiera mantenido este amor, hubiera sido imposible haber alcanzado todas estas cosas de las que hemos estado hablando. Y es este amor el que me ha llevado a ser el mejor jugador de baloncesto que podría ser. Ser el mejor en algo implica que tienes que sentir un amor desmesurado para sortear todos los obstáculos que se van poniendo en tu camino. Esto es lo que es el baloncesto para mí.»

Ahora cambiamos de contexto, de entorno, nos trasladamos a la isla de Gran Canaria, con Boateng, jugador de las palmas de la UD Las Palmas: ‘La gente olvida que el fútbol se trata de amar el juego.» Es para, mínimo, reflexionar sobre ello. Estamos inmersos en darle demasiada importancia a otros aspectos, que normalmente tienen que ver con aquello que rodea a las personas, y tendemos a pasar por alto a ellas mismas, cuando en realidad son en este caso los jugadores, los que juegan. Todo el documental me hace llegar a una conclusión, no hay nada más potente que la pasión. 

Y creo que eso se puede aplicar a todos los niveles de la vida, con tus amigos, con tu pareja, con tu familia, sentir y hacer sentir pasión por cada cosa que haces en la vida, ser feliz en definitiva. Con esto, y volvemos al ámbito del fútbol, no estoy pasando por alto la táctica, la técnica, la preparación física, el entrenamiento de porteros, la rehabilitación, los utilleros, no, en absoluto, porque además soy un firme defensor de atender hasta al más mínimo detalle, teniendo presente que en cada área deben estar los mejores profesionales. Pero con un objetivo, todo esto poniéndolo al servicio del futbolista, y no al revés.

Es decir, utilizo estas herramientas con el fin de que el futbolista disfrute en el campo, no para que éste haga lo que le ordene sin explicación y/o motivo alguno. Y el disfrute no excluye el deber, en absoluto, pero no puedo olvidar una máxima del golfista Miguel Ángel que dice aquello de »cuánto más disfruto, más éxito tengo.» Aquí, en el disfrute del jugador, de la persona, del trabajador, es donde radica todo nuestro éxito. ¿Por qué? Porque soy yo, como entrenador, como líder, el que se pone al servicio del equipo haciendo un ejercicio de humildad, de escucha, de análisis, de reflexión, para después con todo eso tener un argumento que convenza al jugador. Me viene a la cabeza estas líneas de Fernando Botella, »Escuchar es implicarte en lo que a otro u otros les importa. Escuchar es decir sin palabras que otros te importan. Escuchar es estar abierto a la colaboración esencial. Escuchar genera e impulsa la inteligencia colectiva. Escuchar es la piedra angular del afecto. Escuchar es el motor inicial de la ejecución. Escuchar es aprender. Escuchar para ser humildes, abiertos a recibir lo nuevo.»

De hecho, otra vez casualidad, Quique Setién en el documental comenta que »El único mérito que me otorgo es haber puesto a los jugadores en orden, y haberles convencido de que juntos somos mejores.» Convencer, influir (que nada tiene que ver con manipular) en su comportamiento hasta que logro una transformación; tal y como le ha pasado a Roque Mesa, otro de los protagonistas de este documental quien nunca había jugado en la posición en la que ahora lo hace, cuenta cómo Setién habló con él, le preguntó, y le mostró el reto de jugar porque estaba convencido de que tenía capacidad para ello. Argumentación, el poder de la conversación, de saber hacer las preguntas correctas, y dar las distinciones precisas (entendiendo por distinción identificar algo entre el total de las percepciones recibidas, es saber mirar más allá, es ver lo que otros no ven , como afirma Fernando Botella), es también parte del liderazgo que se entiende que debemos tener.

Resalta a la vista que todos, Jonathan Viera, Valerón, Boateng, Roque Mesa, Tana, en sus declaraciones tienen como palabra más repetida disfrutar, feliz, sin olvidar ni mucho menos sus responsabilidades como bien dice Quique, »que el jugador debe leer la jugada, anticiparse, moverse sin balón, porque si perdemos la posesión no es por culpa de quien la tiene, sino más bien porque no se le ofrece ninguna opción de pase.» En una frase está apareciendo inteligencia colectiva, sentimiento de responsabilidad para con el equipo, esfuerzo, ayudas, trabajo en equipo. La importancia del lenguaje, de lo que decimos, cómo lo decimos, y para qué lo decimos.

La importancia de sentirse escuchado, respetado, crea un sentimiento de pertenencia al grupo muy potente, que se traduce en una absoluta implicación por parte de todos los que lo componen, pero para ello hace falta…tiempo, mucho tiempo, para preguntar, callar, escuchar, conectar,…y volver a preguntar. Como bien decía Sara Lawrence-Lightfoot, en su libro Respect, »No fue hasta mucho más tarde cuando entendí el secreto de papá. Era respetado porque respetaba. Era escuchado porque escuchaba. Escuchaba y hablaba con el niño del cuarto de primaria de Spring Valley que trabajaba de limpiabotas de la misma manera que escuchaba y hablaba con su obispo o decano de la universidad. Realmente le interesaba siempre, de verdad, quién eras y lo que tenías que decirle.»

Por eso mismo quizás haya tanto de verdad en lo que nos dice Lao-Tsé: »El mejor líder es el que apenas se hace notar, no es aquel al que la gente obedece y aclama, ni al que todos desprecian. El buen líder habla poco, y cuando ha concluido su trabajo y alcanza su propósito, la gente dirá: lo hicimos nosotros.» Todo esto sin olvidar el marco incomparable de Gran Canarias, cuna de talento futbolístico, talento que se mueve a ritmo de música latina, con la intensidad del atrevimiento, del descaro aprendido en la calle cada tarde durante la tan bonita etapa de la infancia, y que respira con la firme de creencia de que uno puede llegar a ser lo que sueñe cada noche. Con este aroma canario me despido de ti, deseándote una feliz Nochevieja, y un mejor aún 2017, año impar pero terminado en 7, un 7 que implica talento, un talento que hace disfrutar al que lo realiza, y a quien lo ve desde la grada, un disfrute que hace que conectes tu parte emocional con tu corazón, con tu pasión, y que sientas aún más ganas de mostrar cada día de tu vida, del nuevo año 2017…tu mejor versión.

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»Cometes más errores. Triunfas más.» (David Kelly)

La esperanza cuenta más

»Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, para la química, para la filosofía incluso… pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.» Esos cuatro elementos, ilusión, imaginación, deseo, esperanza, probablemente sean los cuatro pilares que sostienen nuestra motivación, una motivación que a su vez es la llave que arranca el motor de nuestro cuerpo, que lo levanta de la cama cada mañana, lo pone en marcha, y es capaz de llevarlo al límite cuando la motivación está en su listón más alto.

Y sin embargo, esos mismos cuatro elementos, durante este año quizás es lo que más he echado en falta ver cada día, y que además yo no he sabido mantenerlos al máximo en varios momentos por diferentes circunstancias, en mí. La realidad es que cuesta mucho algunos días tener ilusión, tu imaginación desaparece, perder el deseo de conseguir retos, y a veces hasta no tienes esperanza de que aquello que sueñas termine convirtiéndose en una realidad, porque es cierto que el momento que vivimos es malo, realmente malo en algunos casos.

Pero de la misma manera he aprendido, con igual fuerza, que mantener la ilusión, imaginación, deseo, esperanza, no sólo debe depender de nosotros/as mismos/as, sino que además no podemos consentir perder alguno de estos cuatro elementos por el camino, porque si eso se produce, nuestra motivación decae, en consecuencia nuestro motor ya no marcha de la misma manera, perdemos nuestra sonrisa, y eso conlleva perder no sólo nuestra esencia, sino más grave aún, dejamos de ejercer una influencia positiva en todas las personas con quienes convivimos día tras día, familia, amigos/as, pareja.

Al final todo es una cadena, un bucle, llámalo como quieras, pero existe una realidad, y es que cualquier gesto nuestro afecta de una manera que no somos conscientes, de manera increíblemente negativa o positiva en los demás. Todos y todas tenemos problemas, pero recuerda siempre, el problema no es lo que acontece, sino cómo nos afecta ese acontecimiento a nosotros a nivel personal. Y que una sonrisa, una mano en el hombro, un abrazo, un simple gesto en definitiva, lo puede cambiar todo en la persona, y en su manera de ver ese problema.

Por ello, este post una invitación que nunca perdamos la ilusión, pero no ya de conseguir cosas, retos, objetos, sino la ilusión más pura, la que tiene que ver con vivir al máximo cada día de tu vida, aprovechando tu tiempo en lo que realmente te aporta, te hace crecer, disfrutando de tu vida, de tu gente, de tu trabajo, disfruta de todo lo que tienes porque mañana no sabes qué va a pasar. Te invito a que sigas teniendo imaginación, que seas creativo, que pruebes, seas valiente, no tengas nunca miedo al reto porque es ahí donde más vas a crecer, imagina cómo sería realizar un proyecto, ese que tienes ganas, y verlo terminado, anímate, sé valiente, no pierdes nada, y tu crecimiento personal será mucho mayor. Nunca pierdas el deseo, el deseo de querer a tu gente, de demostrar tu cariño, de desear verte a ti bien, y en consecuencia querer que tu gente esté bien, el deseo entendido como impulso de vivir, aquello que nace desde lo más profundo de ti. Y jamás, pierdas la esperanza, porque ni tú ni yo sabemos qué sucederá mañana, en cualquier momento te llega cualquier buena noticia (por qué estabas pensando en algo malo? cambia el chip), y te encuentras en otro momento que hace 24 horas te parecía imposible.

Pero es que te olvidaste de que no existen imposibles en esta vida, que todo depende de ti, todo nace en ti y muere en ti, de la misma manera que puedes amargar la existencia al resto de personas con quienes mantienes un vínculo fuerte, o por el contrario, ofrecerles cada día un motivo de peso para que ellos y ellas mantengan en su nivel más alto su ilusión, su imaginación, su deseo, y su esperanza. Deja huella, sé auténtico/a, quiere y déjate querer, conecta y conéctate, emociona y emociónate, haz vivir y vive, lidera y lidera tu vida, pregúntate si estás haciendo todo lo posible para mantener esos cuatro elementos al máximo, sólo mira atrás para valorar todo lo que has conseguido, mantente en el presente, disfruta de cada instante y en ese instante construye tu futuro más inmediato. Y recuerda, siempre habrá un motivo de más para sonreír. Te deseo unas muy felices fiestas, disfruta todo cuanto puedas, pero…intenta que todos los días sean Nochebuena, que ese espíritu navideño que ahora alberga en el ambiente, no lo pierdas, vienen 365 nuevos días de ilusión, imaginación, deseo, y esperanza. Un abrazo muy muy grande, y sonríe.

PD: Querido Alson,

Quienes salen fuera lo que muestran es…¿una iniciativa, una inquietud, una amplitud de miras, una adaptabilidad, y una apertura a nuevos horizontes? Me parece de auténtica TRACA, usted en qué mundo vive? Qué es lo que ve usted? Los jóvenes salen porque NO LES QUEDA MÁS REMEDIO, porque en este país nos sentimos menospreciados, los sueldos son una auténtica miseria, la sola idea de independizarte es mera UTOPÍA, pero sabe por qué? Porque NO SE CREAN PUESTOS DE TRABAJO, y los que se crean tienen unas condiciones que son LAMENTABLES, y que mejor no le digo a cuánto sale la hora de trabajo, porque me da la RISA. Jefes que no lideran, sino que mandan, unos puestos de trabajo en los que mañana por cualquier razón puedes verte en la calle, y no importa que seas un chaval, o que tengas 45 años y una familia a la que alimentar, no les importa NADA ABSOLUTAMENTE, sí, porque las condiciones, la legislación, es SUYA, no echen la vista atrás, ni me digan es que esto viene de ANTES. Si ya lo sé que viene de antes, ninguno vale para su cargo, y deberían de estar en la calle, porque manda narices que se necesiten 2 elecciones para formar gobierno, y que después de haberlo formado estemos en las mismas, con distintos partidos políticos intentando apuntarse tantos en el casillero de cara a nuevas elecciones, »no tú vete de ahí, que esta mañana estabas pactando con tal…» Va, hombre, va, y de la corrupción qué tal? Cuándo pararán de salir casos? Dígame, usted que quizás tiene amplitud de miras, y sabe mirar al horizonte, cuánto más vamos a tener que aguantar? Y de los informes PISA, qué tal? Lo ve bien? Pues se lo digo yo, es una VERGÜENZA. Y aquí hay mucho mérito de los jóvenes eh, porque aún con el pésimo nivel que hay en nuestro sistema de enseñanza, que cuando quieran ustedes pues lo replantean de una manera más lógica, realista, y ADAPTADA a lo que ahora se demanda; aún con todo, se saben buscar la vida. Y no le quepa la menor duda Alson, si España sale, no será por ustedes, no se apunten tantos, porque sus condiciones son pésimas. Será porque los que se han chupado estos años de mediocridad, no pusieron excusas, sino que decidieron seguir adelante, bien aquí en España, país que mata al que tiene talento y ensalza al mediocre pelota y rastrero, o salió fuera a buscarse la vida, con una mano delante y otra detrás. No mientan, ni pinten una realidad que no es, porque hay quien quizás se lo crea, pero a otros nos escuecen los ojos, y nos sangran los oídos, con ese tipo de mentiras. Feliz Navidad para usted también, un saludo.

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Entrenar mola

»Jope, mañana no tenemos entrenamiento entonces?

No, mañana es festivo. Qué pasa? Te molaría entrenar? Te gustaría que quedásemos todos, y salir a correr por ejemplo? Por algún parque?

Sí, estaría genial. Todos juntos.

¿Por qué te apetece? 

Porque entrenar mola; mola mucho venir a los entrenamientos.»

Anoche cuando estaba a punto de caer dormido, la última imagen era la de nuestros 20 enanos (divididos en grupos de 10), golpeando el balón desde fuera del área, y  ver sus caras de sorpresa cuando la mayoría lograba que el esférico entrase en la portería sin botar antes de la línea de gol. Todos contentos por el avance de todos, porque si uno avanza, si uno de los nuestros crece, todos crecemos, porque no somos nadie si uno de los nuestros se desanima. Hasta en eso demuestran que ya somos algo más que un equipo de fútbol.

Y es que hasta en estos pequeños detalles nuestros peques no paran de darme lecciones. La mejor de todas, aprender a disfrutar del avance más pequeñito, ese que casi ni percibes si no les observas día a día de manera minuciosa, porque ese avance es, probablemente, el más significativo, el más auténtico. Porque es un avance que lleva consigo trabajo, carácter, esfuerzo, pero sobre todo, constancia, perseverar en el intento de creer que aunque sigo fallando una y otra vez, lo voy a conseguir porque soy capaz, porque creo, porque puedo, porque vivo a la altura de mis creencias. Y lo termino logrando.

Hace tres meses, cuando comenzamos en Septiembre, no éramos capaces de dar varios pases consecutivos en una posesión, existía un miedo tremendo a pedir el balón, a querer ser protagonista, a ir a la disputa de balón con fuerza para robarlo, disparar a portería con fuerza, apenas se hablaban entre ellos. Mi amigo Óscar me dijo una vez »Son miedos de niño Pablo, tranquilo, sigue trabajando, y desaparecerán poco a poco», y cuánta razón tenías.Pasado este tiempo, cuando uno echa la vista atrás y lo ve como si de una película se tratase…cuánto ha cambiado esta película. Ahora quieren jugar, la piden, combinan entre ellos, disfrutan con el balón, tienen sus piques porque alguna patada se calcula mal y va a la espinilla, y se tienen que rascar un poquito…disparan a portería con la técnica y potencia muy mejorada. Caminan hacia delante sin miedo.

En el vestuario, entre ellos se hablan, se divierten, observas cómo han evolucionado en ese aspecto, no son tan tímidos, ves lo bien que conectan unos con otros, se entienden, se escuchan, se respetan. Cuando uno ve todos estos pequeños cambios, del día a día, de ponerles retos, exigiéndoles desde el respeto, aprovechando cada minuto de entrenamiento al máximo porque sabemos que, si queremos crecer, hay que trabajar duro, no hay otro camino, porque como bien dice mi amigo Álvaro, los atajos no existen; uno se reafirma en la idea de que, para conseguir la victoria en el partido, primero debes lograrla en el entrenamiento.

Una victoria que tiene más que ver con los hábitos que se adquieren, con el carácter que te lleva a exigirte, a querer más, a respetar y no menospreciar a nadie, exponerles ante situaciones abiertas donde tengan que tomar decisiones para que entiendan que, en el fútbol como en la vida, tenemos un sentimiento de responsabilidad tremendo, que cada acto tiene su consecuencia, y que mis decisiones las tomo yo. Aprender a saber marcarte un objetivo, y pelear por él, pero de verdad, no sólo de palabra, con hechos, con trabajo diario y constancia. Esa es la victoria más importante.

¿Por qué? Porque si consigues esa victoria, todo lo que hagas será digno, responsable, y para sentirte orgulloso. Te terminas dando cuenta de que cada momento, cada etapa que vives en esta vida sucede por algo y que siempre hay un aprendizaje increíble que puedes extraer de todo ello, pero se necesita calma, paciencia, porque con tranquilidad lees mejor todas las situaciones. Y eso, como me decía mi buen amigo Joyce el domingo, »es un aprendizaje de narices, tranquilo, camina, sigue caminando.» Y eso haremos, caminar hacia delante, trabajar, vivir el presente sin agobios, porque entrenar…mola. Disfruten de la semana, les mando un abrazo muy fuerte, y nunca pierdan la sonrisa.

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»La voluntad siempre vence.»

»Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga.» (Aristóteles)

»Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.» (Abraham Lincoln)

Cuerda de la humanidad

»Gilbert Enoka sostiene en sus manos una larga cuerda. Es un bonito y misterioso objeto, hecho a mano por la tribu Maori, y decorado en varios colores. Señala los detalles. Tres hilos entrelazados, con los colores negro, plata, y rojo, en una larga espiral continua. Esto, como muchas otras cosas que están inmersas en un ambiente extraordinario, es una metáfora que va más allá del rugby. Representa la vida humana, nuestra conexión con nuestro pasado, nuestro presente, y nuestro futuro. Este hilo representa el helecho plateado de Nueva Zelanda; señalando el hilo reluciente, este otro de aquí nos recuerda que nuestros antepasados, nuestra camiseta, se tiñen de negro. Y este, el rojo, representa la sangre. Porque no importa si eres de Samoa, Tokelau, o de donde seas, porque eres parte de esto, tú tienes la sangre roja, sangre que se teñirá de negro.

»Nunca permitas que la música muera». Esto fue lo que le dijo Jock Hobbs al equipo al comienzo de la Copa del Mundo de Rugby. Todos en la habitación sabían sobre el cáncer que padecía, que era terminal. Pero Hobbs quiso transmitirles algo de su espíritu a la nueva generación. Unas semanas más tarde, él presentó a Richi McCaw con una gorra plateada en recuerdo de sus 100 Test como AllBlack. El legado de Hobbs se mantiene; su música no ha muerto. »

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Pocos aspectos hay más importantes en esta vida, que lograr que tu liderazgo tenga un impacto capaz de transformar el comportamiento y la vida de otras personas. Hay una frase, extraída del libro Legacy, de James Kerr, que dice: Planta árboles que nunca verás.Y es que, después de haber estudiado a fondo el libro de James Kerr, descubrir cómo son los AllBlacks por dentro, me reafirmo más en mi posición de que nada importa más en esta vida, que saber liderar. Primero sabiendo liderar tu vida, y en consecuencia, podrás empezar a liderar la vida de otras personas, equipos de fútbol, departamentos de trabajo, o el contexto en el que te encuentres.

Y, ¿cómo me lidero? Conociéndote a ti mismo, sabiendo cómo regular tu estado ánimo a cada momento, tener claro conceptos como humildad, sacrificio, aprendizaje, entrenar bajo presión, mantener la calma en momentos de tensión; y si te das cuenta… todo esto no tiene mucho que ver con el conocimiento académico, que sin duda es importante y vital para ser bueno en tu trabajo, pero si quieres ser excepcional, entonces tienes que ser un maestro en el conocimiento de la persona, de sus comportamientos, sus reacciones, saber adaptarte a cada momento, ser flexible, predecible, congruente, consecuente con lo que dices, tener valores a los que jamás darás la espalda.

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Los AllBlacks enseñan sobre la vida, el día a día, que ser las mejores personas posibles nos lleva, inevitablemente, a ser los mejores profesionales posibles. ¿Por qué? Es fácil, porque a ser buena persona también se aprende, nadie nace siendo humilde, nadie nace sabiendo qué es realmente el esfuerzo, el trabajo en equipo, arrimar el hombro al compañero cuando éste se va a caer, nadie nace sabiendo cómo conectar con los valores más antiguos del club o la empresa a la que representa, y si nadie les enseña…¿cómo se van a sentir una parte importante de ese proyecto? ¿Entiendes ahora que todo tiene una lógica? Todo parte de la persona, y en concreto, de su corazón. De dentro hacia fuera.

Porque la cabeza nos hace pensar, pero el corazón…nos conduce a soñar, es el motor que nos lleva a intentarlo todo, a estar ilusionados, motivados, esperanzados en conseguir poco a poco nuestras metas. Por ello, consecuentemente debemos ser capaces de llegar hasta el corazón de las personas con quienes trabajamos, porque sólo así sabremos cómo motivarles, impulsarles, levantarles cuando estén desanimados, darles un poco de luz cuando estén desorientados, ayudarles en definitiva a que muestren su mejor versión. Dejar en ellos un legado, el nuestro.

De modo que, me gustaría compartir con vosotros las 15 lecciones que nos dejan los AllBlack. Ponerlas en práctica depende de ti. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejéis que nadie os robe la ilusión de perseguir vuestros sueños.

1-. Barrer los cobertizos. Nunca se es demasiado grande para hacer las pequeñas cosas que hay que hacer.

2-. Ve por la brecha. Cuando estés en el top de tu juego, cambia el juego.

3-. Juega con propósito. Pregúntate »¿Por qué?»

4-. Pasa el balón. Líderes crean líderes.

5-. Crea un ambiente de aprendizaje. Líderes son profesores.

6-. Sin »dickheads». Sigue la punta de la lanza.

7-. Abrazar las expectativas. Apunta a la nube más alta

8-. Train to Win. Trabaja bajo presión.

9-. Mantener la cabeza azul. Controla tu atención

10-. Conócete a ti mismo. Mantenlo real.

11-. Sacrificio. Encuentra algo por lo que dar tu vida.

12-. Inventa un lenguaje. Canta tu mundo a la existencia.

13-. »Ritualize to Actualize». Crea una cultura.

14-. Sé un buen antepasado. Planta árboles que nunca verás.

15-. Escribe tu legado. Es tu turno.

»Al mismo tiempo que la espiral va hacia delante, está también volviendo.»

»Cuida de la tierra. Cuida de las personas. Ve hacia delante.»

Ilusión, ese potente motor.

»Míster, yo creo que estoy para jugar este sábado si tú lo crees conveniente, me noto muy bien»Con estas palabras, casi metiéndose debajo de mi brazo derecho , y mirándome con una sonrisa de oreja a oreja, me decía uno de mis jugadores que estaba listo después de una lesión que le ha impedido entrenar y jugar durante unas semanas, mientras abandonábamos el campo tras hora y media de entrenamiento.

En ese momento yo me pregunté, ¿por qué se tiende a perder esa ilusión de niño? ¿por qué dejamos de vivir los pequeños instantes de la vida al máximo posible, a medida que transcurre el tiempo? Existe una moda muy equivocada de no valorar lo que se tiene, hasta que se pierden, hasta que nos encontramos en el auténtico y maldito alambre, en el que de un lado lo tienes todo y del otro lado te puedes quedar absolutamente sin nada. ¿Por qué las personas sólo se dan realmente cuenta de cuánto tienen cuando, por un susto, están a punto de quedarse sin nada? Maldita pena que no sabes lo que vale la vida.

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Ingenuo, estúpido, que siempre creíste que todo tenía que ir bien, que todo cuanto tienes es normal, cuando en realidad no hay mentira más grande que esa, de la misma manera que no hay verdad más grande que aquella que dice que la vida, es como la profesión de equilibrista, te puedes mantener o caer, no lo sabes, es impredecible, por eso hay que disfrutar del equilibrio siempre que puedas.

Hace poco, en todos los periódicos, salía en las portadas, noticias de deportes, el grandísimo jugador Aritz Aduriz, que juega en el Athletic Club de Bilbao, porque reventaba el récord de la Europa League, marcando 5 goles en un partido de esa misma competición. Unas semanas más tarde, se convierte en el jugador más veterano de la Selección española en marcar con la elástica del conjunto nacional. Y suma y sigue, no para. ¿Saben cuál es su edad? 35 años. Pero juega con la ilusión, en cada partido, de quien pareciese que fuese a debutar. Tener una ilusión, una causa, una meta, por la que entregar tu vida, por la cual te entregas al máximo.

Los AllBlacks, para dar un significado especial a por qué juegan para su país, se plantean la siguiente pregunta: ‘¿Cúal es mi tarea en el planeta? ¿Qué es aquello que es necesario hacer, que yo tengo conocimiento sobre ello, y que probablemente no suceda a menos que yo tome responsabilidad sobre ello?»  La respuesta a por qué se plantean esta pregunta es sencilla: Porque se trata de hacer las pequeñas cosas de la mejor manera posible, ser cuidadoso con los detalles, cuidando de ti mismo y del equipo, es una cuestión de carácter y humildad; y esto recuerda a la frase de John Wooden: Las victorias son posibles con el talento, pero repetirlas en el tiempo es cuestión de carácterComo entrenador, o jefe, no quieres un grupo de individuos, sino más bien un grupo que lo da absolutamente todo como equipo, y para ello debes darles una causa por la cual ellos quieran entregar su vida.

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Y por último, porque cuando se lucha, se trabaja, se superan adversidades, eres sin darte cuenta motor de esperanza para muchas otras personas que lo están pasando tan mal, o peor que tú, y sólo por esa razón merece la pena vivir con ilusión máxima cada día de tu vida, con una sonrisa bien grande, siendo optimista, sin perder la esperanza de que puedes lograr todo cuanto te propongas. Del documental que abajo comparto contigo, sobre Adriano Malori (te recomiendo encarecidamente que lo veas, emociona), me quedo con la respuesta de Malori a esta pregunta: ¿Cuál es tu principal aprendizaje de todo esto? Que si quieres, puedes. Por ello, recuerda que puedes, pero sin ilusión es imposible, porque sin ilusión no somos nadie. Que tengas una muy buena semana, un gran abrazo.

Nuestros valores deciden nuestro carácter. Nuestro carácter decide nuestros valores. 

Mejores personas forman mejores líderes. 

Líderes conectan el significado personal, con un propósito superior para crear una creencia y un sentido de dirección.

Apunta a la nube más alta.

Gestos sencillos, sonrisas enormes.

El pasado verano era la segunda vez que pasábamos unos días en Mojácar, porque cada año nos gusta compartir unos días de verano para poner todos los asuntos al día, y desconectar absolutamente de todo. En el hotel donde nos alojábamos volvimos a ver a Mahamadou (le pusimos »Mahama», mote cariñoso), una persona que terminó por ganarse nuestro corazón y cariño. Era sensacional verle cada instante, de cada día, con una sonrisa espectacular a todo el mundo, salía de la cocina donde trabajaba para regalar un beso, un abrazo, a cualquier niño que se lo pedía, conectaba de manera increíble con todas las personas, pero los niños eran una debilidad para él. 

Tal fue el cariño con el que nos trató, que se me ocurrió una idea. Tenía en el coche dos trofeos que ganamos en una competición de fútbol hace dos años, de modo que fui a por uno de ellos, corté un trozo de cartulina para ponerlo y pegarlo como título del trofeo, y en él escribí: »Para la persona más increíble de Mojácar.» Y la penúltima noche, cuando fuimos a cenar, me acerqué, y se lo di diciéndole que era para él, porque se lo merecía. Más tarde, desde la terraza, vi cómo emocionado enseñaba el trofeo a todas las personas que tenían un comercio allí en el complejo hotelero, fue a mostrárselo a su jefe, y veías en su cara una emoción tal, que no me esperaba en absoluto. 

¿Alguna vez nos hemos parado realmente a pensar que un simple detalle, a quien se lo merece, le puede sacar una sonrisa enorme? ¿Nos sentimos afortunados de las personas con quienes compartimos nuestra vida? ¿Valoramos un simple »buenos días» de quien se acuerda de nosotros, un »cómo estás»? Tenemos un poder increíble para hacer feliz a quien nos quiere, simplemente siendo agradecidos por todo lo que nos dan sin esperar nada a cambio. No es tan difícil ser original, tan sólo hay que querer serlo, pero lo que sucede es que a muchos les puede más su vergüenza, su timidez, su falta de personalidad, les puede más el »qué pensará cuando lea el mensaje», que ver su reacción.

No hay nada más bonito que ser que ser auténticos/as, porque reconociendo nuestros valores más profundos podemos comprender el tipo de persona, de líder, que somos, y en consecuencia el tipo de persona que deseamos liderar. La autenticidad es la marca de un verdadero líder, la cual comienza con dos conceptos como son honestidad e integridad. La honestidad nos permite acceder a una visión verdadera de nosotros mismos, mientras que la integridad consigue que el trabajo, el ocio, nuestra vida en definitiva quede realizada de la mejor manera posible.

Si nuestros valores, pensamientos, palabras, y acciones están alineados, entonces nuestra palabra será nuestro mundo. Conociéndonos a nosotros mismos, viviremos nuestra visión; en consecuencia, seremos capaz de conocer a otras personas de una manera auténtica, profunda, y sincera, viviendo con ellas instantes, momentos, que son sencillos pero que suelen transcurrir entre sonrisas enormes.

Te deseo un feliz Domingo, y que disfrutes al máximo de la semana que está a punto de comenzar. Un abrazo fuerte, honesto, y cariñoso.

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Predicar con el ejemplo

Siempre digo que nosotros, los entrenadores, aprendemos tanto o más de nuestros jugadores que ellos de nosotros, porque o bien nos regalan de lecciones con esa espontaneidad tan suya o nos hacen reflexionar acerca de aspectos que siempre hemos leído, escuchado, e incluso en este caso aspecto que creo en él, siendo básico cuando pretendes liderar (que no mandar) en un equipo de fútbol. Me estoy refiriendo a ejercer de modelo, a liderar con hechos, o como se suele decir, predicar con el ejemplo.

Nos encontrábamos en el cambio de un ejercicio a otro el pasado jueves, cuando uno de mis jugadores dijo esto: »Vosotros, los entrenadores, siempre decís que tenemos que coger una buena forma física, lo repetís de manera constante, pero luego algunos no lo lleváis a cabo con vosotros mismos»; a lo que yo le pregunté: Y nosotros, ¿estamos en forma o no? »Claro que sí, y nos gusta que así sea.» Cuando además esta reflexión resulta que la hace un jugador de la etapa de alevines, tiene más transcendencia si cabe.

Transcendencia porque reafirma con más fuerza aún que somos, para ellos, su modelo a seguir y eso es una realidad que no se nos debe olvidar nunca. ¿Por qué? La razón es sencilla, y se encuentra en la congruencia entre lo que digo, y lo que hago. Este sencillo acto da a nuestra forma de ser, actuar, a nuestro liderazgo, credibilidad a la vez que soy consecuente, lo que me lleva a ser predecible. Estos tres elementos, tener credibilidad, ser consecuente, y predecible, generan un entorno de confianza que facilita la predisposición del jugador a querer aprender, a escucharte, observarte, y analizarte; para terminar siguiéndote.

¿Cómo le voy a pedir a mi jugador que esté en forma, si mi aspecto está lejos de considerarse saludable? ¿Cómo pedirle que tengan un comportamiento ejemplar en el terreno de juego, si a mí me expulsan a menudo en los partidos por montar espectáculos lamentables? ¿De qué manera le pido que crea en sí mismo, si yo no creo en mí, cuanto más en él? ¿Cómo transmitirle tranquilidad, si yo no sé ser paciente? ¿De qué sirve decirles que hay que leer, que se debe seguir aprendiendo, si yo no toco un libro en meses?

Recuerden el último anuncio de Fontvella, en el que el niño sale cantando en la ducha de los vestuarios cantando a pleno pulmón la misma canción que escucha cantar a su madre en la ducha del baño de su casa. Enseñamos más con nuestros actos, que con los mensajes que pretendemos transmitir día tras día. De modo que, si queremos un equipo de trabajo, un equipo de fútbol o del deporte que sea, modélico y ejemplar; empecemos siéndolo nosotros, y sólo así podremos exigir.

Como bien dice Gilbert Enoka, »El hecho de que sea de sentido común no significa que sea una práctica común.» 

Leaders are teachers. 

»Todos tenemos un propósito en la vida, un don singular o un talento especial que podemos dar a los demás.»

Deepak Chopra.

»No podrás encontrar ninguna pasión si te conformas con una vida que es menos de la que eres capaz de vivir.»

Nelson Mandela.

Adjunto al post el documental Informe Robinson: El Milagro de Carolina Marín, espero que les resulte interesante, hay mucha información valiosa que se puede extraer del mismo:

 

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y recordad, el camino se hace al andar, de modo que no te pares.

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Olor a campeón

Una vez leí que los campeones de verdad ya lo son antes de que nadie les cuelgue la medalla, entran a la cancha, a la pista, al terreno de juego, sintiéndose como tal. Y es cierto, por lo menos a mí como entrenador me ha pasado, cuando notas, sientes, percibes, que el estado de ánimo del equipo es brutal, inquebrantable, sólido, ves sus gestos, sus miradas, respiran como campeones, entrenan como campeones, y en consecuencia, compiten como campeones.

Probablemente la cuestión esté en hacerles sentir campeones desde el momento en el que entran al vestuario por primera vez, en vez de esperar a que se gane un partido para considerarlos como tal. ¿Por qué les consideramos personas de éxito sólo cuando ganan nuestros jugadores? ¿Por qué cambia la actitud el entrenador hacia ellos en función del resultado de cada fin de semana? ¿Por qué lo considero un error enorme adoptar para con ellos está actitud tan pésima, de darles cariño cuando ganan y ser reacio incluso al saludo cuando pierden?

Nuestros jugadores ya son campeones desde el primer momento que llegan a ese vestuario, porque con un gesto están demostrándonos a nosotros y a sus compañeros, que quieren crecer, que están dispuestos a escuchar, a mejorar, a entrenar a tope, a sacrificarse por un objetivo colectivo, por un bien común, a convivir, a mostrarse vulnerables, aceptar el fallo, el error, levantar al compañero cuando lo necesite. ¿Acaso no es esta una actitud de campeón? Si es así, ¿por qué no les tratamos como tal desde el primer día?

Hagamos sentirles que son indispensables para el equipo a todos y cada uno de nuestros jugadores, ayudémosles a descubrir cuál puede ser su lugar, su hueco, en el cual poder desarrollar su talento, sus habilidades. Es llevar la pregunta que un buen amigo me hizo »¿En qué eres bueno?» al colectivo, es decir, »¿En qué puedo ser bueno para el equipo?». Debemos esforzarnos en encontrar esa función, esa tarea, porque a partir de ahí podremos establecer objetivos personales para cada uno, para que perciban que están creciendo, mejorando, y en consecuencia, hacerles ver que el equipo lo nota, lo percibe, mejora. De esta manera estaremos trabajando, entrenando, su mente en la manera en que ayudamos al jugador a poner el foco en aquello que queremos que mejore, abstrayéndole de cualquier otro aspecto, y de esta manera el grupo, el equipo, sale fortalecido.

Hay una frase del seleccionador nacional de USA, Mike Krzyzewsky que me causó un enorme impacto:

«Recuerdo que en Beijing, España había vencido a Lituania y nosotros debíamos enfrentar en la otra semifinal a Argentina. Estábamos por entrar al campo, en el túnel, donde el público no te ve, y unos metros atrás estaban los argentinos, bailando abrazados, alentándose. Yo iba con Mike D’Antoni, uno de mis asistentes, y al ver eso le dije ‘Mike, olvídate del scouting que hicimos, es a esto a lo que debemos vencer'», confesó el entrenador de 69 años que conquistó el oro en Pekin y Londres, tras el triunfo argentino en Atenas 2004.

«El compromiso que tenían esos muchachos hacia su país y hacia el compañero, su hermandad, es lo que ocurre cuando tienes continuidad, compromiso y talento».

Por último, Gonzalo Vilariño, de quien adjunto a este post su ponencia en Ted (gracias Goyo por descubrírmela)  lanza una reflexión muy buena, y es que quizás el secreto esté en vivir la vida, y en este caso el día a día del equipo, de la manera más intensa posible, sin querer perdernos un detalle de nada, como el deportista a quien él guiaba en la entrada a la pista, que le pidió que le fuese describiendo con el más absoluto detalle todas las emociones que Gonzalo podía ver. Si somos capaces de transmitir nuestra emoción por ser un poquito mejores cada día, probablemente tengamos delante un equipo de campeones desde el primer instante que empecemos a trabajar con ellos.

Les recomiendo que vean las dos ponencias que les adjunto a continuación, porque su contenido es bueno para reflexionar sobre ello. Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»Dos cosas te definen: Tu paciencia cuando no tienes nada, y tu actitud cuando lo tienes todo.»

Zig Ziglar

»La mente crea abismos, el corazón tiende puentes.»

Álex Rovira

»Liderar de forma eficaz se alimenta de una suma equilibrada de exigencia y afecto. El esfuerzo repetido en el tiempo es a lo que llamamos sacrificio. Mantener el esfuerzo en el tiempo es aprender a esperar la recompensa.»

Álvaro Merino

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La sociedad del »Yo»

Hemos pasado de una educación que se sustentaba en el esfuerzo, en el trabajo en equipo, en ayudarse mutuamente, a una educación en la que para mi gusto se halaga demasiado, se dan demasiadas palmaditas en la espalda, y se intenta crear un contexto demasiado fácil que no es real, dista mucho de la realidad del día a día, de lo que ese niño/a se va a encontrar cuando sea un adulto, por no hablar de los constantes halagos que se emiten del tipo ‘’eres el mejor’’, ‘’qué bueno eres’’, ‘’eres inmenso’’, por cualquier cosita pequeña que lleva a cabo ese niño/a.

Estamos formando una sociedad egoísta, que mira por sí mismo, que no sabe ser critica consigo misma, y cree firmemente que todo lo hace bien, perfecto, no comete ningún error, y que si es así, no admite réplica de ningún tipo. No se enseña a vivir en el problema, para que sea capaz de resolverlos, no ponemos contextos difíciles donde el niño/a sienta presión, estrés, por tener que resolver una tarea que desconoce, no les damos herramientas, directamente les damos las soluciones.

Se desconoce el esfuerzo que cuesta conseguir logros hoy en día, los niños se creen que todo es mucho más fácil de lo que parece, y la culpa la tenemos los adultos, por emitir los mensajes equivocados del tipo que he comentado anteriormente. El asunto es más grave de lo que creen, porque en consecuencia estamos formando, creando, unos adultos que no valoran nada como se merece, unos adultos que carecen de humanidad, empatía, y cualquier otro aspecto relacionado con lo emocional que les permita ayudarse, primero a sí mismos, y en consecuencia a quien tienen a su lado y necesita ayuda, por no hablar de cuánto les cuesta recibir consejos, los cuales interpretan como una cuestión de egos más que como una ayuda generosa por parte de quien se lo da.

De la misma manera que entrenamos nuestro cuerpo realizando actividad física, mejoramos nuestra cultura leyendo libros, creo que va siendo hora de empezar a entrenar la mente de quienes son nuestro futuro, creándoles contextos retadores, que les motive, y que realmente supongan un desafío para ellos/as; a la vez que aprendemos a decirles mensajes que no ensalcen tanto su autoestima, como sí supongan una mejora de su autoconocimiento, les ayude a saber cuáles son sus fortalezas pero también debilidades, que las tienen, todos los tenemos.

Enseñarles a ser conscientes de que van a tener problemas de todo tipo, desde que otro niño rompa su juguete, pasando por perder un partido en su deporte favorito aún habiendo jugado todo lo bien que pudo, hasta perder su trabajo porque te despidan sin darle razón alguna cuando lleguen a su etapa adulta. Esto también forma parte de la educación, de hecho debería ser parte obligada, porque realmente esto es lo que les prepara para la vida diaria, de manera que sepan cómo encajar cada golpe, cada revés, cada problema que se les presente, de la mejor manera posible e intentando presentar la mejor actitud posible, sabiendo que todo esto forma parte de su proyecto de vida, de su crecimiento como persona y como trabajador, que saber convivir con problemas es imprescindible para disponer de las herramientas necesarias para solucionarlos cuando se presenten.

Comparto con vosotros un fragmento que va muy en consonancia con lo tratado en este post:

‘’Con mí típica postura en la pista, cerca de él, con los brazos en jarras y con mi raqueta apuntándole, le pregunté: ¿Tienes algún problema?.

Yo no estaba para bromas, y él tampoco.

Su respuesta me indicó que se sentía realmente mal. Me dijo: Toni, tengo tantos que prefiero no enumerártelos.

Esto es lo que nos ha venido pasando durante mucho tiempo, Rafael. No es nada nuevo tener problemas; no es nada nuevo que sea difícil y que tengas dolor. Es lo que hay. O juegas con estas condiciones, que son las tuyas, o abandonas y nos vamos a casa. La decisión es tuya. Haz lo que quieras. Lo que no puede seres estar aquí con esa cara. Si decides luchar, lucha y pon la actitud adecuada. No me pongas mala cara. Así no vamos a ningún sitio. Y si decides abandonar, hazlo, pero sabes que tampoco te lo pasarás bien en Mallorca. Tú mismo. Le repetí una y otra vez con mi propia tensión y con mi circunstancial enfado.

Si lo haces, hazlo bien, pon buena actitud. Si luchas, hazlo bien, no pongas mala cara.’’

 Como decía Víctor Küppers, ‘’La vida tiene dramas, y cuando uno no tiene dramas, tiene circunstancias a resolver, y cuando uno tiene circunstancias a resolver, no tiene derecho a perder la alegría. Aprendan a relativizar. La vida es muy simple, no fácil, pero sí simple.’’

Leyendo la entrevista a Javier Mascherano que se publica en la revista Panenka, extraigo estas líneas que no pueden expresar más humildad: »»No me gusta ser famoso: aunque es parte del combo, no disfruto de no poder ir de tiendas con mis hijas, no disfruto teniendo que quedarme muchas veces en casa. Reniego del sistema en sí, porque a mí lo que me apasiona es el juego, esforzarme, entrenar, intentar ser mejor, y ahí muere el fútbol, no va más allá. 

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo

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 Cada vez más cerca…FUTWALL, el nuevo deporte que va a revolucionar absolutamente todo:

Y el próximo 2 de diciembre, Simposio Top Trainer, una nueva oportunidad para empezar nuestros cursos de entrenador de fútbol, ¿alguna vez te has planteado que puedes vivir haciendo lo que más te apasiona? Te esperamos 😉