Dos tipos de mentalidades

Según Carol S. Dweck existen dos tipos de mentalidades, dos maneras de afrontar de un modo completamente diferente nuestro día a día. Una, llamada mentalidad fija tiene que ver con »con creer que las cualidades personales son inamovibles, lo cual conlleva a la necesidad de validarse a uno mismo constantemente.» Mientras tanto la segunda, denominada mentalidad de crecimiento, contempla que esas características, cualidades, no son simplemente una mano de cartas sino que más bien esta mano es sólo el inicio del desarrollo. Se basa en la creencia de que tus cualidades básicas son algo que puedes cultivar por medio del esfuerzo.

Y lo pongo bien resaltado, con negrita inclusive, ESFUERZO, porque es la clave de todo (o por lo menos para mí) de todo en esta vida, porque considero honestamente que todo se consigue con esfuerzo, sacrificio, pasándolo mal en el sentido de poner tus límites, tus creencias a prueba constantemente superando el listón de aquello que considerabas imposible. Esas dos mentalidades son un claro reflejo de los dos tipos de persona que te puedes encontrar hoy en día, y tiene que ver también con la manera en que utilizas tu talento, tus virtudes, si consideras ambos aspectos algo fijo o mejorable, además de tratar de reforzar tus debilidades aunque también es cierto que, para reforzarlas, primero debes haber considerado que las tienes (humildad).

Esta semana me centro en tres personas que, por diferentes motivos, creo que se pueden poner en el contexto de esa mentalidad de crecimiento, de querer siempre más, una actitud de mejora continua, de aprendizaje desde la humildad, la escucha, la ambición por querer ser un poquito mejor cada día para ayudar a otr@s a ser mejores personas, mejores profesionales. Ahora no vamos a descubrir a Rafael Nadal, pero es que son tantas las veces que lleva dando lecciones de vida en la pista, tantas como veces se pone a jugar en la pista. Ha tenido que recuperarse de una lesión grave, reinventar su juego por completo para así evitar llevar tan al límite su cuerpo, y aún con todo…vuelve a plantarse en una final como ha sido la del Open de Australia. Como bien dijo Roger Federer, »Rafa, tienes que seguir jugando, el tenis te necesita.» Yo añadiría, el mundo te necesita Rafa. 

Por otro lado, tuve la fortuna de ver la entrevista de Jorge Valdano con Jorge Sampaoli, el flamante entrenador del Sevilla FC. Una persona que es capaz de abandonar un trabajo seguro en un banco, por apostarlo todo a su sueño de ser entrenador de fútbol; que se va con su preparador físico y amigo, Jorge Desio, de gira por Europa para ver a diferentes equipos entrenar con lo justo de dinero, tan justo que tienen que dormir varias veces en plazas públicas porque el dinero no llegaba para un hostal. Una persona humilde, cercana, que no sólo quiere ganar, sino que quiere que su equipo sea valiente, agresivo, que no perdone una ocasión, que ahogue al rival con una presión asfixiante, que su público se emocione y no pueda permanecer sentado en la butaca del estadio,y lo consigue. Como bien dice él , a veces los hechos se adelantaron a los sueños. Pero esos sueños no llegan gratis, es con trabajo, trabajo, y más trabajo, con la humildad de saber que siempre habrá algo que mejorar, una persona a quien escuchar, o un documental que ver, porque nunca es tarde para seguir aprendiendo.

Como en el caso de nuestro último protagonista, George Danzig. ¿Sabes quién era? »George Danzig era un alumno de postgrado en matemáticas en Berkeley. Un día, tarde como de costumbre, llegó corriendo a su clase de matemáticas y copió rápidamente los dos problemas para casa que había en la pizarra. Cuando luego se puso a resolverlos, le parecieron muy difíciles. Le costó varios días de trabajo duro entenderlos y resolverlos. Resultó que no eran problemas para casa en absoluto; eran dos famosos problemas matemáticos que no habían sido resueltos nunca.»

¿Sabes por qué creo en todo esto?Porque me ha pasado, porque lo he vivido, porque hubiese sido imposible sacar los estudios sin esfuerzo, sin tener una mentalidad de crecimiento, de creer que podría conseguirlo aún escuchando lo poco que escuchaba. Complementé esa falta de audición con horas y horas de estudio, de análisis, de machacar los apuntes un día tras otro, echar horas y horas, pedir tutorías, ayuda a mis amigos y compañeros de clase, pero siempre tuve fe, confianza, en que por difícil que pareciese se podría conseguir. Hay un concepto japonés, Kaizen, que significa mejora continua, considerando todo como un círculo que nunca para, aprendes, desaprendes, y vuelves a aprender para lograr ser, cada día de tu vida, la mejor versión de ti mismo porque de esa manera uno se siente más pleno, completo, y feliz. O por lo menos, así lo considero yo. Que  tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejen de crecer día tras día.

Quería adjuntarles la carta que Sampaoli y su cuerpo técnico escribió al equipo antes de afrontar el partido decisivo contra Liga Deportiva Universitaria de Quito. Espero que les guste:

»Quizás a muchos nos toque hoy disputar el partido más importante de nuestras vidas. Pocas cosas podrían motivarnos más que esta ilusión y cuesta encontrar palabras para encontrar lo que estamos sintiendo en estos momentos. Aún así, hay algo muy claro en nuestra mente, que bajará a nuestro corazón y una vez ahí explotará hacia cada rincón de nuestros cuerpos. Esto no es otra cosa que la suma de cada gota de sudor que transpiramos, cada pelota que disputamos con el alma, cada metro de cancha que recorrimos y cada muestra de solidaridad que entregamos a nuestros compañeros. Cuánto esfuerzo realizado, cuánta energía entregada al equipo, cuánta generosidad entregada al compañero y cuánta ilusión manifiesta que todos llevamos dentro. Seguramente, nos merecemos que esto termine en algo bueno, pero la vida muchas veces no entiende de estas cosas. Nunca te olvides que tú y tus compañeros son quienes provocaron que esta hermosa locura teñida de azul. En el día de hoy, por convicción y necesidad, junto a la ayuda de Dios y la fuerza que nos dan nuestras familias, duplicaremos nuestro esfuerzo y saldremos a jugar este partido poniendo nuestra alma, nuestras piernas y las bolas que siempre tuvimos y que hemos sabido mostrar a lo largo de esta campaña. Que este proceso continue…¡Vívelo!¡Siéntelo!¡Disfrútalo!¡Ámalo!¡Vamos la <> carajo!»

Un sueño no se hace realidad a través de magia: conlleva sudor, determinación, y trabajo duro. (Colin Powell)

Quienes ejecutamos esta profesión no podemos permitir que se gane de cualquier manera. (Marcelo Bielsa)

El éxito debe medirse no por la posición a que una persona ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar. (Broker T. Washington)

Nuestra mayor gloria no se basa en no haber fracasado nunca, sino en habernos levantado cada vez que caímos. (Confucio)

Tengo claro que en esta vida todo el mundo imita, encontrar creadores es muy difícil. (Jorge Sampaoli)

Nadie planifica fracasar, pero se fracasa por no planificar. 

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Marcos de confianza y respeto

Nos explicaba José Antonio Marina en su libro La inteligencia fracasada el Principio de la jerarquía de los marcos, el cual consistía en que » los pensamientos o actividades que son en sí inteligentes, pueden resultar estúpidos si el marco en que se mueven es estúpido.»  Dicho esto se puede entender que cada persona se mueve en una realidad, en un marco concreto y definido que normalmente cada un@ se elabora en base a sus experiencias vividas.

Ahora bien, ¿por qué cuesta tanto entender que nuestro marco no es el único existente? Uno no para de sorprenderse con ciertas reacciones, comportamientos, que además llegan a entenderse como normales, habituales, y esto tiene que ver mucho con las opiniones que se hacen al respecto de ciertos temas, comentarios, menciones, sin importar las propias consecuencias que pueden tener en otras personas.

Esa falta de respeto en opinión puede venir por dos motivos. El primero de ellos porque la persona está tan convencida de que su marco, su realidad, es el único existente que nunca va a cambiar su visión sobre la vida, su manera de comportarse, la cual arrastra un ego que a veces puede resultar hasta vomitivo aunque muchas veces no tenga ni la más remota idea de sobre qué está hablando. Y en segundo lugar, porque se confunde respeto y confianza, todo ello englobado a veces en el mal logrado término de »amistad», para realizar una opinión sobre un tema, que más que una opinión termina pareciéndose a un prejuicio.

Tal y como nos dice Gordon Allport, »tener un prejuicio es estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe, caracterizándose por seleccionar la información de tal manera que el sujeto sólo percibe aquellos datos que corroboran su prejuicio.»  Además, ¿por qué he dicho mal logrado término de amistad? Porque se suelen confundir términos, se traspasan límites, pensando que la amistad salvaguarda cualquier opinión, opinión que a veces consideramos broma, otras en modo de pregunta, u otras veces como si estuvieses sentando cátedra. Actuando de esta manera no somos conscientes de que llegados a un punto, lo que en realidad estás haciendo, es faltando al respeto de la persona con la que tanta amistad dices tener, a la vez que te excedes en la confianza que él o ella ha depositado en ti.

Por el contrario yo siempre he sentido y pensado que, cuanto mayor es mi amistad con una persona, más respeto hay que tenerle, mayor cuidado se debe tener en no sobrepasar jamás los límites de la confianza que hay entre ambos, y cuidarse mucho de las maneras en que decimos las cosas. Vamos, todo lo contrario a lo que uno se encuentra en estos días, y es una muestra más de que se cumple aquello de »que sea de sentido común no implica que sea de práctica común» . Por eso yo propongo que, independientemente de cuál sea nuestro marco, nuestra realidad, siempre estén hechos, fabricados, por los ingredientes del respeto y la confianza. Ambos son la base de cualquier relación, relaciones que son necesarias para que la persona desarrolle, crezca, aprenda, y se supere así mismo@ cada día de su vida.

»La libertad humana consiste sólo en aprovechar las experiencias pasadas para conducir el comportamiento.» (Daniel Dennet)

»En las demostraciones cometo aproximadamente los mismos errores que mis alumnos. Mi única ventaja es que yo me doy cuenta antes que ellos.» (Hadamard)

»La inteligencia fracasa cuando se equivoca en la elección del marco. El marco de superior jerarquía para el individuo es su felicidad. Es un fracaso de la inteligencia aquello que le aparte o le impida conseguir la felicidad.» (Pierce)

»La culminación de la inteligencia, su éxito, está en dirigir bien la conducta.» (José Antonio Marina)

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Daniel Goleman: Inteligencia emocional

Jorge Sampaoli en el Transistor de Ondacero

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

La felicidad suma

Hace unos días leí un artículo cuyo núcleo giraba en torno a la revolución de las matemáticas en el contexto del fútbol, en lo que a materia de fichajes se refiere, explicando cómo a partir de la captación de datos objetivos, muy precisos, con la mayor exactitud posible, y su posterior estudio, los clubes pueden utilizar toda esta información para decidir si fichar a un jugador o no, lógicamente con el objetivo de mejorar la plantilla para lograr importantes logros deportivos.

Vaya por delante que estoy a favor de tener la mejor (que no es la mayor porque a veces, como diría mi buen amigo Marcos, el exceso de información causa desinformación) información posible, en este caso como entrenador pero vale para cualquier director ejecutivo (porque ambos lideran un grupo de trabajo), para lograr mejorar el grupo de jugadores que tengamos, en lo que a armar un equipo se refiere. Pero una vez aclarado esto, no estoy de acuerdo en que esa información por muy precisa que fuere, sea determinante para el éxito o fracaso del proyecto en cuestión.

En lo que a mi planteamiento se refiere, esos datos por muy precisos y exactos que sean, se obtienen en un entorno totalmente distinto al cual va a tener el jugador en los próximos meses. Compañeros distintos, ciudad diferente, costumbres diferentes, un entrenador distinto, un cuerpo técnico con una manera de trabajar personal que nada tendrá que ver con lo que haya tenido. Dicho esto, ¿se puede predecir el rendimiento de un jugador por muy bueno que haya sido anteriormente? Lógicamente, si obtenemos »x» tanto por ciento en precisión de último pase, llegamos a saber dentro de ese abanico de pases cuál es la distancia en la cual mayor porcentaje de acierto tiene, de precisión, si con el pie derecho mejor que con el izquierdo; obviamente podremos llegar a la conclusión de que el talento deportivo, en principio, lo tiene. Pero… ¿qué hay del carácter?

Quizás fuera bueno complementar esa información objetiva con un estudio del comportamiento del jugador, cómo reacciona al acierto, al fallo, cómo son las celebraciones de sus goles o de otros compañeros, su faceta humana en el campo ayudando a los compañeros en labores defensivas; y ya vamos un poco más allá, cómo es su relación la familia, con amigos, hoy en día las redes sociales pueden dar muchísima información al respecto. En definitiva, conocer lo máximo posible su lado humano, su persona, su interior.

¿Por qué? Es fácil, porque el fútbol es un deporte impredecible jugado por personas, cada situación del juego nada tiene que ver con la anterior, es cambiante a cada segundo, existiendo tantos factores externos que no controlamos, que al final lo único que depende de nosotros está en nosotros mismos. Me explico. Según Martin Seligman, la característica clave en un elevado porcentaje de personas exitosas tiene que ver con la creencia de que las cosas saldrían bien, especificando incluso que esta característica es más importante que el nivel de estudios, sus resultados financieros, o sus dotes comerciales.

Por otro lado, Martin Seligman nos dice que la felicidad radica principalmente en dos aspectos fundamentales, el compromiso y el propósito, entendiendo el compromiso como la voluntad de ayudar, de querer sumar, de querer crecer, al mismo tiempo que encontrando un propósito a nuestra vida, un fin, un sentido por el que vivir y no sólo vivir, sino una razón tan poderosa que siempre queramos mostrar la mejor versión de nosotros/as mismos/as. ¿Qué más podemos hacer para ayudar a encontrar la felicidad en un grupo, en un equipo? Ayudándoles a encontrar sus puntos fuertes, su talento, aquello en lo que realmente son buenos.

¿Cómo logramos eso? Sencillo, tratándoles como personas. Esto implica ser agradecido, darles las gracias, liderándoles desde el respeto y la escucha, porque recuerda que para ser respetado, hay que respetar, para ser escuchado, hay que escuchar. Es una cuestión de humanidad para, de esa manera, encontrar la felicidad. Y tú te estarás preguntando, ¿por qué insistes con la felicidad? Porque un equipo feliz es un equipo, como bien dice Fernando Botella, conectado, y un equipo conectado es un equipo que suma. 

Porque más allá del talento, de la calidad individual de tus jugadores o trabajadores, debes encontrar un motivo, una razón, que trascienda y supere a todo lo demás. Una razón que inspire confianza, alegría, eso mismo, alegría. Porque la alegría contagia al resto del grupo, si tú logras que además de que se trabaje muy bien (lo digo por si alguien cree que dudo de ello o me olvido), a un ritmo de excelencia, eres capaz de transmitir la alegría que tú tienes a ellos, les estás dando un motivo para sonreír, para contagiarse de energía positiva, y esa energía positiva colectiva es fundamental para sacar el máximo rendimiento primero a cada entrenamiento, y posteriormente ser capaces de superar cualquier adversidad en cada partido.

Se trata de instaurar un estado de ánimo que permita afrontar los desafíos que estén por llegar, estando no sólo preparados/as para lo que tienen que hacer, sino que además disfruten con la tarea que se les encomiende en cada momento, teniendo una mayor predisposición a encontrar soluciones al problema, manejar mejores opciones, para actuar de una manera distinta ante otro desafío similar. Seas entrenador, directivo ejecutivo, no puedes olvidar que somos generadores de estados de ánimo, y ese dato probablemente es el más importante de todos. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

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»El líder es provocador de conflictos porque sabe que son necesarios para crecer. Y porque sabe que así conseguirá en el equipo:

Posibilitar la inteligencia colectiva

Generar trabajo cooperativo

Cuestionar y actualizar el talento

Mejorar la toma de decisiones

Desarrollar el proceso creativo

Provocar pensamiento crítico

Facilitar el aprendizaje»

(Fernando Botella)

Les recomiendo que no se pierdan los vídeos:

 

Amar el juego

Cuando a Michael Jordan le preguntan qué es para él lo más grande del baloncesto, la respuesta suya es contundente: »Lo más grande del baloncesto, para mí, es la pasión. El amor que tengo por él. Porque cuando tú amas algo, lo llevas al extremo con tal de mantener el amor. Eso es lo que hace el amor. El amor hace lo necesario para mantener esa conexión. Si no hubiera mantenido este amor, hubiera sido imposible haber alcanzado todas estas cosas de las que hemos estado hablando. Y es este amor el que me ha llevado a ser el mejor jugador de baloncesto que podría ser. Ser el mejor en algo implica que tienes que sentir un amor desmesurado para sortear todos los obstáculos que se van poniendo en tu camino. Esto es lo que es el baloncesto para mí.»

Ahora cambiamos de contexto, de entorno, nos trasladamos a la isla de Gran Canaria, con Boateng, jugador de las palmas de la UD Las Palmas: ‘La gente olvida que el fútbol se trata de amar el juego.» Es para, mínimo, reflexionar sobre ello. Estamos inmersos en darle demasiada importancia a otros aspectos, que normalmente tienen que ver con aquello que rodea a las personas, y tendemos a pasar por alto a ellas mismas, cuando en realidad son en este caso los jugadores, los que juegan. Todo el documental me hace llegar a una conclusión, no hay nada más potente que la pasión. 

Y creo que eso se puede aplicar a todos los niveles de la vida, con tus amigos, con tu pareja, con tu familia, sentir y hacer sentir pasión por cada cosa que haces en la vida, ser feliz en definitiva. Con esto, y volvemos al ámbito del fútbol, no estoy pasando por alto la táctica, la técnica, la preparación física, el entrenamiento de porteros, la rehabilitación, los utilleros, no, en absoluto, porque además soy un firme defensor de atender hasta al más mínimo detalle, teniendo presente que en cada área deben estar los mejores profesionales. Pero con un objetivo, todo esto poniéndolo al servicio del futbolista, y no al revés.

Es decir, utilizo estas herramientas con el fin de que el futbolista disfrute en el campo, no para que éste haga lo que le ordene sin explicación y/o motivo alguno. Y el disfrute no excluye el deber, en absoluto, pero no puedo olvidar una máxima del golfista Miguel Ángel que dice aquello de »cuánto más disfruto, más éxito tengo.» Aquí, en el disfrute del jugador, de la persona, del trabajador, es donde radica todo nuestro éxito. ¿Por qué? Porque soy yo, como entrenador, como líder, el que se pone al servicio del equipo haciendo un ejercicio de humildad, de escucha, de análisis, de reflexión, para después con todo eso tener un argumento que convenza al jugador. Me viene a la cabeza estas líneas de Fernando Botella, »Escuchar es implicarte en lo que a otro u otros les importa. Escuchar es decir sin palabras que otros te importan. Escuchar es estar abierto a la colaboración esencial. Escuchar genera e impulsa la inteligencia colectiva. Escuchar es la piedra angular del afecto. Escuchar es el motor inicial de la ejecución. Escuchar es aprender. Escuchar para ser humildes, abiertos a recibir lo nuevo.»

De hecho, otra vez casualidad, Quique Setién en el documental comenta que »El único mérito que me otorgo es haber puesto a los jugadores en orden, y haberles convencido de que juntos somos mejores.» Convencer, influir (que nada tiene que ver con manipular) en su comportamiento hasta que logro una transformación; tal y como le ha pasado a Roque Mesa, otro de los protagonistas de este documental quien nunca había jugado en la posición en la que ahora lo hace, cuenta cómo Setién habló con él, le preguntó, y le mostró el reto de jugar porque estaba convencido de que tenía capacidad para ello. Argumentación, el poder de la conversación, de saber hacer las preguntas correctas, y dar las distinciones precisas (entendiendo por distinción identificar algo entre el total de las percepciones recibidas, es saber mirar más allá, es ver lo que otros no ven , como afirma Fernando Botella), es también parte del liderazgo que se entiende que debemos tener.

Resalta a la vista que todos, Jonathan Viera, Valerón, Boateng, Roque Mesa, Tana, en sus declaraciones tienen como palabra más repetida disfrutar, feliz, sin olvidar ni mucho menos sus responsabilidades como bien dice Quique, »que el jugador debe leer la jugada, anticiparse, moverse sin balón, porque si perdemos la posesión no es por culpa de quien la tiene, sino más bien porque no se le ofrece ninguna opción de pase.» En una frase está apareciendo inteligencia colectiva, sentimiento de responsabilidad para con el equipo, esfuerzo, ayudas, trabajo en equipo. La importancia del lenguaje, de lo que decimos, cómo lo decimos, y para qué lo decimos.

La importancia de sentirse escuchado, respetado, crea un sentimiento de pertenencia al grupo muy potente, que se traduce en una absoluta implicación por parte de todos los que lo componen, pero para ello hace falta…tiempo, mucho tiempo, para preguntar, callar, escuchar, conectar,…y volver a preguntar. Como bien decía Sara Lawrence-Lightfoot, en su libro Respect, »No fue hasta mucho más tarde cuando entendí el secreto de papá. Era respetado porque respetaba. Era escuchado porque escuchaba. Escuchaba y hablaba con el niño del cuarto de primaria de Spring Valley que trabajaba de limpiabotas de la misma manera que escuchaba y hablaba con su obispo o decano de la universidad. Realmente le interesaba siempre, de verdad, quién eras y lo que tenías que decirle.»

Por eso mismo quizás haya tanto de verdad en lo que nos dice Lao-Tsé: »El mejor líder es el que apenas se hace notar, no es aquel al que la gente obedece y aclama, ni al que todos desprecian. El buen líder habla poco, y cuando ha concluido su trabajo y alcanza su propósito, la gente dirá: lo hicimos nosotros.» Todo esto sin olvidar el marco incomparable de Gran Canarias, cuna de talento futbolístico, talento que se mueve a ritmo de música latina, con la intensidad del atrevimiento, del descaro aprendido en la calle cada tarde durante la tan bonita etapa de la infancia, y que respira con la firme de creencia de que uno puede llegar a ser lo que sueñe cada noche. Con este aroma canario me despido de ti, deseándote una feliz Nochevieja, y un mejor aún 2017, año impar pero terminado en 7, un 7 que implica talento, un talento que hace disfrutar al que lo realiza, y a quien lo ve desde la grada, un disfrute que hace que conectes tu parte emocional con tu corazón, con tu pasión, y que sientas aún más ganas de mostrar cada día de tu vida, del nuevo año 2017…tu mejor versión.

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»Cometes más errores. Triunfas más.» (David Kelly)

Entrenar mola

»Jope, mañana no tenemos entrenamiento entonces?

No, mañana es festivo. Qué pasa? Te molaría entrenar? Te gustaría que quedásemos todos, y salir a correr por ejemplo? Por algún parque?

Sí, estaría genial. Todos juntos.

¿Por qué te apetece? 

Porque entrenar mola; mola mucho venir a los entrenamientos.»

Anoche cuando estaba a punto de caer dormido, la última imagen era la de nuestros 20 enanos (divididos en grupos de 10), golpeando el balón desde fuera del área, y  ver sus caras de sorpresa cuando la mayoría lograba que el esférico entrase en la portería sin botar antes de la línea de gol. Todos contentos por el avance de todos, porque si uno avanza, si uno de los nuestros crece, todos crecemos, porque no somos nadie si uno de los nuestros se desanima. Hasta en eso demuestran que ya somos algo más que un equipo de fútbol.

Y es que hasta en estos pequeños detalles nuestros peques no paran de darme lecciones. La mejor de todas, aprender a disfrutar del avance más pequeñito, ese que casi ni percibes si no les observas día a día de manera minuciosa, porque ese avance es, probablemente, el más significativo, el más auténtico. Porque es un avance que lleva consigo trabajo, carácter, esfuerzo, pero sobre todo, constancia, perseverar en el intento de creer que aunque sigo fallando una y otra vez, lo voy a conseguir porque soy capaz, porque creo, porque puedo, porque vivo a la altura de mis creencias. Y lo termino logrando.

Hace tres meses, cuando comenzamos en Septiembre, no éramos capaces de dar varios pases consecutivos en una posesión, existía un miedo tremendo a pedir el balón, a querer ser protagonista, a ir a la disputa de balón con fuerza para robarlo, disparar a portería con fuerza, apenas se hablaban entre ellos. Mi amigo Óscar me dijo una vez »Son miedos de niño Pablo, tranquilo, sigue trabajando, y desaparecerán poco a poco», y cuánta razón tenías.Pasado este tiempo, cuando uno echa la vista atrás y lo ve como si de una película se tratase…cuánto ha cambiado esta película. Ahora quieren jugar, la piden, combinan entre ellos, disfrutan con el balón, tienen sus piques porque alguna patada se calcula mal y va a la espinilla, y se tienen que rascar un poquito…disparan a portería con la técnica y potencia muy mejorada. Caminan hacia delante sin miedo.

En el vestuario, entre ellos se hablan, se divierten, observas cómo han evolucionado en ese aspecto, no son tan tímidos, ves lo bien que conectan unos con otros, se entienden, se escuchan, se respetan. Cuando uno ve todos estos pequeños cambios, del día a día, de ponerles retos, exigiéndoles desde el respeto, aprovechando cada minuto de entrenamiento al máximo porque sabemos que, si queremos crecer, hay que trabajar duro, no hay otro camino, porque como bien dice mi amigo Álvaro, los atajos no existen; uno se reafirma en la idea de que, para conseguir la victoria en el partido, primero debes lograrla en el entrenamiento.

Una victoria que tiene más que ver con los hábitos que se adquieren, con el carácter que te lleva a exigirte, a querer más, a respetar y no menospreciar a nadie, exponerles ante situaciones abiertas donde tengan que tomar decisiones para que entiendan que, en el fútbol como en la vida, tenemos un sentimiento de responsabilidad tremendo, que cada acto tiene su consecuencia, y que mis decisiones las tomo yo. Aprender a saber marcarte un objetivo, y pelear por él, pero de verdad, no sólo de palabra, con hechos, con trabajo diario y constancia. Esa es la victoria más importante.

¿Por qué? Porque si consigues esa victoria, todo lo que hagas será digno, responsable, y para sentirte orgulloso. Te terminas dando cuenta de que cada momento, cada etapa que vives en esta vida sucede por algo y que siempre hay un aprendizaje increíble que puedes extraer de todo ello, pero se necesita calma, paciencia, porque con tranquilidad lees mejor todas las situaciones. Y eso, como me decía mi buen amigo Joyce el domingo, »es un aprendizaje de narices, tranquilo, camina, sigue caminando.» Y eso haremos, caminar hacia delante, trabajar, vivir el presente sin agobios, porque entrenar…mola. Disfruten de la semana, les mando un abrazo muy fuerte, y nunca pierdan la sonrisa.

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»La voluntad siempre vence.»

»Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga.» (Aristóteles)

»Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.» (Abraham Lincoln)

Cuerda de la humanidad

»Gilbert Enoka sostiene en sus manos una larga cuerda. Es un bonito y misterioso objeto, hecho a mano por la tribu Maori, y decorado en varios colores. Señala los detalles. Tres hilos entrelazados, con los colores negro, plata, y rojo, en una larga espiral continua. Esto, como muchas otras cosas que están inmersas en un ambiente extraordinario, es una metáfora que va más allá del rugby. Representa la vida humana, nuestra conexión con nuestro pasado, nuestro presente, y nuestro futuro. Este hilo representa el helecho plateado de Nueva Zelanda; señalando el hilo reluciente, este otro de aquí nos recuerda que nuestros antepasados, nuestra camiseta, se tiñen de negro. Y este, el rojo, representa la sangre. Porque no importa si eres de Samoa, Tokelau, o de donde seas, porque eres parte de esto, tú tienes la sangre roja, sangre que se teñirá de negro.

»Nunca permitas que la música muera». Esto fue lo que le dijo Jock Hobbs al equipo al comienzo de la Copa del Mundo de Rugby. Todos en la habitación sabían sobre el cáncer que padecía, que era terminal. Pero Hobbs quiso transmitirles algo de su espíritu a la nueva generación. Unas semanas más tarde, él presentó a Richi McCaw con una gorra plateada en recuerdo de sus 100 Test como AllBlack. El legado de Hobbs se mantiene; su música no ha muerto. »

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Pocos aspectos hay más importantes en esta vida, que lograr que tu liderazgo tenga un impacto capaz de transformar el comportamiento y la vida de otras personas. Hay una frase, extraída del libro Legacy, de James Kerr, que dice: Planta árboles que nunca verás.Y es que, después de haber estudiado a fondo el libro de James Kerr, descubrir cómo son los AllBlacks por dentro, me reafirmo más en mi posición de que nada importa más en esta vida, que saber liderar. Primero sabiendo liderar tu vida, y en consecuencia, podrás empezar a liderar la vida de otras personas, equipos de fútbol, departamentos de trabajo, o el contexto en el que te encuentres.

Y, ¿cómo me lidero? Conociéndote a ti mismo, sabiendo cómo regular tu estado ánimo a cada momento, tener claro conceptos como humildad, sacrificio, aprendizaje, entrenar bajo presión, mantener la calma en momentos de tensión; y si te das cuenta… todo esto no tiene mucho que ver con el conocimiento académico, que sin duda es importante y vital para ser bueno en tu trabajo, pero si quieres ser excepcional, entonces tienes que ser un maestro en el conocimiento de la persona, de sus comportamientos, sus reacciones, saber adaptarte a cada momento, ser flexible, predecible, congruente, consecuente con lo que dices, tener valores a los que jamás darás la espalda.

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Los AllBlacks enseñan sobre la vida, el día a día, que ser las mejores personas posibles nos lleva, inevitablemente, a ser los mejores profesionales posibles. ¿Por qué? Es fácil, porque a ser buena persona también se aprende, nadie nace siendo humilde, nadie nace sabiendo qué es realmente el esfuerzo, el trabajo en equipo, arrimar el hombro al compañero cuando éste se va a caer, nadie nace sabiendo cómo conectar con los valores más antiguos del club o la empresa a la que representa, y si nadie les enseña…¿cómo se van a sentir una parte importante de ese proyecto? ¿Entiendes ahora que todo tiene una lógica? Todo parte de la persona, y en concreto, de su corazón. De dentro hacia fuera.

Porque la cabeza nos hace pensar, pero el corazón…nos conduce a soñar, es el motor que nos lleva a intentarlo todo, a estar ilusionados, motivados, esperanzados en conseguir poco a poco nuestras metas. Por ello, consecuentemente debemos ser capaces de llegar hasta el corazón de las personas con quienes trabajamos, porque sólo así sabremos cómo motivarles, impulsarles, levantarles cuando estén desanimados, darles un poco de luz cuando estén desorientados, ayudarles en definitiva a que muestren su mejor versión. Dejar en ellos un legado, el nuestro.

De modo que, me gustaría compartir con vosotros las 15 lecciones que nos dejan los AllBlack. Ponerlas en práctica depende de ti. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejéis que nadie os robe la ilusión de perseguir vuestros sueños.

1-. Barrer los cobertizos. Nunca se es demasiado grande para hacer las pequeñas cosas que hay que hacer.

2-. Ve por la brecha. Cuando estés en el top de tu juego, cambia el juego.

3-. Juega con propósito. Pregúntate »¿Por qué?»

4-. Pasa el balón. Líderes crean líderes.

5-. Crea un ambiente de aprendizaje. Líderes son profesores.

6-. Sin »dickheads». Sigue la punta de la lanza.

7-. Abrazar las expectativas. Apunta a la nube más alta

8-. Train to Win. Trabaja bajo presión.

9-. Mantener la cabeza azul. Controla tu atención

10-. Conócete a ti mismo. Mantenlo real.

11-. Sacrificio. Encuentra algo por lo que dar tu vida.

12-. Inventa un lenguaje. Canta tu mundo a la existencia.

13-. »Ritualize to Actualize». Crea una cultura.

14-. Sé un buen antepasado. Planta árboles que nunca verás.

15-. Escribe tu legado. Es tu turno.

»Al mismo tiempo que la espiral va hacia delante, está también volviendo.»

»Cuida de la tierra. Cuida de las personas. Ve hacia delante.»

Predicar con el ejemplo

Siempre digo que nosotros, los entrenadores, aprendemos tanto o más de nuestros jugadores que ellos de nosotros, porque o bien nos regalan de lecciones con esa espontaneidad tan suya o nos hacen reflexionar acerca de aspectos que siempre hemos leído, escuchado, e incluso en este caso aspecto que creo en él, siendo básico cuando pretendes liderar (que no mandar) en un equipo de fútbol. Me estoy refiriendo a ejercer de modelo, a liderar con hechos, o como se suele decir, predicar con el ejemplo.

Nos encontrábamos en el cambio de un ejercicio a otro el pasado jueves, cuando uno de mis jugadores dijo esto: »Vosotros, los entrenadores, siempre decís que tenemos que coger una buena forma física, lo repetís de manera constante, pero luego algunos no lo lleváis a cabo con vosotros mismos»; a lo que yo le pregunté: Y nosotros, ¿estamos en forma o no? »Claro que sí, y nos gusta que así sea.» Cuando además esta reflexión resulta que la hace un jugador de la etapa de alevines, tiene más transcendencia si cabe.

Transcendencia porque reafirma con más fuerza aún que somos, para ellos, su modelo a seguir y eso es una realidad que no se nos debe olvidar nunca. ¿Por qué? La razón es sencilla, y se encuentra en la congruencia entre lo que digo, y lo que hago. Este sencillo acto da a nuestra forma de ser, actuar, a nuestro liderazgo, credibilidad a la vez que soy consecuente, lo que me lleva a ser predecible. Estos tres elementos, tener credibilidad, ser consecuente, y predecible, generan un entorno de confianza que facilita la predisposición del jugador a querer aprender, a escucharte, observarte, y analizarte; para terminar siguiéndote.

¿Cómo le voy a pedir a mi jugador que esté en forma, si mi aspecto está lejos de considerarse saludable? ¿Cómo pedirle que tengan un comportamiento ejemplar en el terreno de juego, si a mí me expulsan a menudo en los partidos por montar espectáculos lamentables? ¿De qué manera le pido que crea en sí mismo, si yo no creo en mí, cuanto más en él? ¿Cómo transmitirle tranquilidad, si yo no sé ser paciente? ¿De qué sirve decirles que hay que leer, que se debe seguir aprendiendo, si yo no toco un libro en meses?

Recuerden el último anuncio de Fontvella, en el que el niño sale cantando en la ducha de los vestuarios cantando a pleno pulmón la misma canción que escucha cantar a su madre en la ducha del baño de su casa. Enseñamos más con nuestros actos, que con los mensajes que pretendemos transmitir día tras día. De modo que, si queremos un equipo de trabajo, un equipo de fútbol o del deporte que sea, modélico y ejemplar; empecemos siéndolo nosotros, y sólo así podremos exigir.

Como bien dice Gilbert Enoka, »El hecho de que sea de sentido común no significa que sea una práctica común.» 

Leaders are teachers. 

»Todos tenemos un propósito en la vida, un don singular o un talento especial que podemos dar a los demás.»

Deepak Chopra.

»No podrás encontrar ninguna pasión si te conformas con una vida que es menos de la que eres capaz de vivir.»

Nelson Mandela.

Adjunto al post el documental Informe Robinson: El Milagro de Carolina Marín, espero que les resulte interesante, hay mucha información valiosa que se puede extraer del mismo:

 

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y recordad, el camino se hace al andar, de modo que no te pares.

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¿Por qué?

Todo comienza preguntándonos ‘’¿Por qué? ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué me estoy sacrificando por este proyecto? ¿Cuál es nuestro mayor propósito?’’ La importancia de estas preguntas es tal que las respuestas a las mismas tienen la habilidad de transformar a un grupo de individuos, en un colectivo tan potente como profundo sea el propósito que encontremos para nuestro proyecto.

Sería bueno encontrar nuestro propósito más profundo, porque el poder de atracción que tiene es descomunal, siendo capaz de alinear, unir, mediante un pegamento emocional tan potente como es el de cualquier cultura (religión, nación, o equipo), basado en el sentido de identidad y un propósito. Una cultura que tiene sus pilares en las personalidades, carácter, creencias, valores, de cada uno de los jugadores que componen tu equipo, y cómo tú eres capaz de unir todo ello, enfocándolo, dirigiéndolo, hacia un propósito común, de manera que llevas su atención a los más profundo de su interior.

No podemos olvidar nunca que, más allá de las motivaciones extrínsecas, las personas quieren formar parte de algo que sea mucho más grande que ellos mismos, quieren formar parte de un proyecto del cual sentirse orgullosos/as, un proyecto por el que luchar, sacrificarse, y en el que creen. Simon Sinek, autor de Star With Why, explica que ‘’Las personas no compran lo que haces, compran por qué lo haces. Sostiene que, debido al nervio del centro límbico que está en lo más profundo conectado con el núcleo pre-lingüístico de nuestro cerebro, la forma en que sentimos sobre algo es más importante que lo que pensamos sobre ello. Por ello, cuando tenemos opción, seguimos nuestro instinto.

 Posiblemente logres que los jugadores entiendan jugadas, sistemas, modelos de juego, pero si no logramos ir un poco más allá, nos resultará imposible que alcancen un nivel de competición extraordinario, que se dejen la vida el uno por el otro, que eleven su nivel de juego hasta cotas insospechables, porque para eso deberemos contestar a una pregunta: ¿Porqué hacerlo?

Smith y Gilbert Enoka, entrenadores que forman parte del cuerpo técnico de los AllBlacks, nos dejan varias enseñanzas importante: ‘’Hay una gran tradición que consiste en utilizar la camiseta lo mejor posible, para dejarla en mejor lugar que cuando te la pusiste, debes dejar la camiseta en mejor lugar. Cuanto más se tiene que jugar, mejor juegas.’’

 Como dice el neurólogo canadiense, Donald Calne, ‘’La razón conduce a conclusiones. La emoción conduce a la acción. Si deseas un mayor rendimiento, comienza con un propósito más elevado.’’

 Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y nunca olviden que lo mejor siempre estará por llegar. Adjunto conferencia de Simon Sinek, muy recomendable si tenéis tiempo para poder verla. Espero que la disfrutéis¡¡

‘’Porque hoy en día quien derrame su sangre conmigo será mi hermano.’’

Henry V

 ‘’El que tiene un por qué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.’’

Nietzsche

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Humilde valentía

Estábamos ya todos listos, preparados, con ganas, mucha ilusión, porque nos enfrentábamos a los que en ese momento eran líderes de la liga, en su casa, contra jugadores mucho más grandes que los nuestros, que tenían más fuerza también, pero quizás por eso el reto motivaba mucho más, porque nos encanta el reto, creemos que cuanto mayor es el esfuerzo, mayor es el logro que se obtiene, pero…

Percibía, sentía en ellos un pequeño grado de duda, parecían decirme con la mirada: »Pablo, ¿crees que vamos a poder jugarles de igual a igual? Son mucho más grandes que nosotros. En la ida nos ganaron 0-2 en casa Pablo, ¿por qué ahora sí? Tienen mucha más fuerza que nosotros…» Todo eso, en una mirada. Y quizás por eso decidí actuar, si bien es cierto que ya tenía muy clara la idea, la pequeña historia que quería contarles, con el fin de darles un motivo, una razón a la que agarrarse para seguir creyendo, tratando de llevar su atención al »se puede», »sigamos creyendo», »tengamos fe en nosotros»; creo que fue la charla más emotiva de toda la temporada…

»-. Sé que muchos de vosotros aún os acordáis del partido de ida, de lo grande que eran esos jugadores, la fuerza que tenían, y cuánto nos costó ser competitivos en los duelos cuerpo a cuerpo, y que por ese motivo dudáis de que hoy seamos capaces de hacerles frente. Ahora bien, ¿cuál fue la conclusión que sacamos de ese partido? Que lo perdimos nosotros ya de antemano, porque jugamos con miedo, con dudas, con nervios, todo ello sin motivo alguno. No creímos en nosotros, y en consecuencia perdimos. ¿Verdad o mentira?

-. Sí, tienes toda la razón Pablo, ese día no fuimos nosotros. 

-. Pues bien, hoy sí tenéis que jugar con esa personalidad que tenéis, con ese carácter que es lo que nos ha hecho estar donde estamos a día de hoy. Todo lo que tenemos, todo lo que somos, lo hemos conseguido a base de creer en nuestro trabajo, ¿por qué íbamos a dejar de creer hoy? No hay ningún motivo para dudar. Sólo os pido una cosa hoy chicos, que seáis valientes, no podemos dejar de disfrutar y jugar como sabemos por un miedo infundado que hemos creado nosotros, por unos nervios que no sabemos ni de dónde vienen. Hoy, más que nunca, debemos ser valientes, con humildad sabiendo cuáles son nuestros puntos débiles para reforzarlos bien, pero valientes, atrevidos, porque es así como entendemos que hay que jugar y vivir la vida, lo llevamos diciendo toda la temporada, valentía para jugar arriesgando, siendo ofensivos, contundentes, tocando el balón, combinando, siendo atrevidos, porque es así como lo venimos haciendo. Mirad, en la última de las intervenciones que tuve de pequeñito, el cirujano salió fuera porque debía hablar con mis padres, hacerles saber que la operación podría ir bien o no, que estaba en juego mi vida pero que era la única opción de que saliese adelante, por tanto debían tomar una decisión. Y mis padres, siendo valientes, dijeron que adelante, que al menos había que intentarlo, había que pelear hasta el final. Su valentía es la consecuencia de que hoy, Sábado, esté delante de un grupo de personas increíble que me ha hecho disfrutar de una manera inimaginable; valéis mucho, de modo que sólo os pido una cosa: Hoy sed más valientes que nunca, como en cierto momento lo fueron mis padres. Prometedme que lo seréis…»

Centré mi mirada en todos, y lo que vi me hizo llorar. 20 jugadores con ojos llenos de lágrimas, algunos con un tic nervioso en la pierna que le hacía moverla a una intensidad vertiginosa, como queriéndome decir: »Estoy como loco por salir Pablo, y darlo todo por este equipo»; otros no eran capaz de levantar la mirada del suelo por la emoción que tenían, y otros sólo con la mirada me decían »Gracias por confiar en mí, en nosotros». Pocas veces he vivido un momento así en un vestuario, antes de un partido. ¿La consecuencia? Uno de los mejores partidos, todos compitiendo al máximo nivel posible, con ilusión, ambición, motivación, sin el más mínimo margen para la duda. ¿El resultado? Victoria por 0-1. Y una demostración más, para ellos, de que cuando la creencia colectiva es sólida, un equipo muestra su cara más competitiva.

Como bien dijo Ibai Gómez posteriormente al partido FC Barcelona-Deportivo Alavés, »la clave está siendo la ilusión con la que juega el equipo.»  Y es que sin ilusión, confianza, fe, y convicción, es mucho más difícil conseguir los retos que nos proponemos día tras día. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»Nuestros valores deciden nuestro carácter. Nuestro carácter decide nuestro valor.»

»El reto de cada equipo es construir un sentimiento de unidad, y de dependencia de unos en otros.»

Vince Lombardi

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Olor a campeón

Una vez leí que los campeones de verdad ya lo son antes de que nadie les cuelgue la medalla, entran a la cancha, a la pista, al terreno de juego, sintiéndose como tal. Y es cierto, por lo menos a mí como entrenador me ha pasado, cuando notas, sientes, percibes, que el estado de ánimo del equipo es brutal, inquebrantable, sólido, ves sus gestos, sus miradas, respiran como campeones, entrenan como campeones, y en consecuencia, compiten como campeones.

Probablemente la cuestión esté en hacerles sentir campeones desde el momento en el que entran al vestuario por primera vez, en vez de esperar a que se gane un partido para considerarlos como tal. ¿Por qué les consideramos personas de éxito sólo cuando ganan nuestros jugadores? ¿Por qué cambia la actitud el entrenador hacia ellos en función del resultado de cada fin de semana? ¿Por qué lo considero un error enorme adoptar para con ellos está actitud tan pésima, de darles cariño cuando ganan y ser reacio incluso al saludo cuando pierden?

Nuestros jugadores ya son campeones desde el primer momento que llegan a ese vestuario, porque con un gesto están demostrándonos a nosotros y a sus compañeros, que quieren crecer, que están dispuestos a escuchar, a mejorar, a entrenar a tope, a sacrificarse por un objetivo colectivo, por un bien común, a convivir, a mostrarse vulnerables, aceptar el fallo, el error, levantar al compañero cuando lo necesite. ¿Acaso no es esta una actitud de campeón? Si es así, ¿por qué no les tratamos como tal desde el primer día?

Hagamos sentirles que son indispensables para el equipo a todos y cada uno de nuestros jugadores, ayudémosles a descubrir cuál puede ser su lugar, su hueco, en el cual poder desarrollar su talento, sus habilidades. Es llevar la pregunta que un buen amigo me hizo »¿En qué eres bueno?» al colectivo, es decir, »¿En qué puedo ser bueno para el equipo?». Debemos esforzarnos en encontrar esa función, esa tarea, porque a partir de ahí podremos establecer objetivos personales para cada uno, para que perciban que están creciendo, mejorando, y en consecuencia, hacerles ver que el equipo lo nota, lo percibe, mejora. De esta manera estaremos trabajando, entrenando, su mente en la manera en que ayudamos al jugador a poner el foco en aquello que queremos que mejore, abstrayéndole de cualquier otro aspecto, y de esta manera el grupo, el equipo, sale fortalecido.

Hay una frase del seleccionador nacional de USA, Mike Krzyzewsky que me causó un enorme impacto:

«Recuerdo que en Beijing, España había vencido a Lituania y nosotros debíamos enfrentar en la otra semifinal a Argentina. Estábamos por entrar al campo, en el túnel, donde el público no te ve, y unos metros atrás estaban los argentinos, bailando abrazados, alentándose. Yo iba con Mike D’Antoni, uno de mis asistentes, y al ver eso le dije ‘Mike, olvídate del scouting que hicimos, es a esto a lo que debemos vencer'», confesó el entrenador de 69 años que conquistó el oro en Pekin y Londres, tras el triunfo argentino en Atenas 2004.

«El compromiso que tenían esos muchachos hacia su país y hacia el compañero, su hermandad, es lo que ocurre cuando tienes continuidad, compromiso y talento».

Por último, Gonzalo Vilariño, de quien adjunto a este post su ponencia en Ted (gracias Goyo por descubrírmela)  lanza una reflexión muy buena, y es que quizás el secreto esté en vivir la vida, y en este caso el día a día del equipo, de la manera más intensa posible, sin querer perdernos un detalle de nada, como el deportista a quien él guiaba en la entrada a la pista, que le pidió que le fuese describiendo con el más absoluto detalle todas las emociones que Gonzalo podía ver. Si somos capaces de transmitir nuestra emoción por ser un poquito mejores cada día, probablemente tengamos delante un equipo de campeones desde el primer instante que empecemos a trabajar con ellos.

Les recomiendo que vean las dos ponencias que les adjunto a continuación, porque su contenido es bueno para reflexionar sobre ello. Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»Dos cosas te definen: Tu paciencia cuando no tienes nada, y tu actitud cuando lo tienes todo.»

Zig Ziglar

»La mente crea abismos, el corazón tiende puentes.»

Álex Rovira

»Liderar de forma eficaz se alimenta de una suma equilibrada de exigencia y afecto. El esfuerzo repetido en el tiempo es a lo que llamamos sacrificio. Mantener el esfuerzo en el tiempo es aprender a esperar la recompensa.»

Álvaro Merino

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