La importancia del compromiso

»Fíjate, nosotros en la que fue nuestra última sesión de entrenamiento previa al partido decisivo para subir a 2ªB, después de pensarlo mucho, reflexionar y hablar con el resto del cuerpo técnico, tomé la decisión de que la sesión fuese completamente lúdica. Nada de objetivos tácticos, físicos, técnicos; nada de eso, seria sí, como todas las anteriores, organizada, estructurada, pero con el fin principal y último de que los jugadores desconectasen por completo. Les vía ya tan agotados psíquicamente, con la cabeza tan quemada y con tanto esfuerzo realizado, que sentía que era lo que necesitaban. Apenas 48 horas más tarde, éramos equipo de 2ªB»

Atravesamos en lo que a deportes de equipo se refiere un momento importante de la temporada, en el cual se empieza a notar el cansancio no sólo físico sino que voy un poquito  más allá, al cansancio referido con lo emocional, cognitivo, psíquico, que afecta a la capacidad de concentración, de focalizar la atención de manera prolongada en ciertos aspectos o elementos importantes para conseguir la victoria semana tras semana.  El jugador no se encuentra igual que en Agosto, le cuesta más realizar esos esfuerzos…pero ¿por qué?

A mí parecer, y vaya por delante que no adjunto publicaciones científicas sino que son reflexiones mías y/o recopilaciones bibliográficas sobre el tema en cuestión, creo que tiene mucho que ver con el liderazgo que se ha llevado a cabo por parte del entrenador y su cuerpo técnico a lo largo de toda la temporada. Si nos centramos en las líneas del primer párrafo, que es algo que me contó el que para mí ha sido y es el mejor modelo de entrenador que pude tener, se obtienen dos factores súper importantes para poder tomar dicha decisión, y que ésta tuviera el éxito que tuvo por cómo la recibieron sus jugadores (que es lo más difícil aún).

Estos factores fueron la aceptación de dicha decisión por parte del grupo y la claridad con la que se comunica la misma, todo ello nos lleva a una de las funciones más importantes para lograr un equipo cohesionado y eficaz, el compromiso.

Hay pocos elementos dentro de un vestuario, o de un grupo de trabajo, que haga posible la prolongación de un rendimiento óptimo de la manera en que lo consigue el compromiso, pero para llegar a este nivel hay que tener en cuenta una serie de aspectos que son claves en el liderazgo del entrenador y su cuerpo técnico:

Confianza: Ser capaces de generar un ambiente de confianza, tal que los miembros de ese equipo se muestren vulnerables sacando a la luz sus debilidades, sus miedos, sus prejuicios desde el comienzo de la temporada.

Consenso: En los grandes equipos se asegura que las opiniones de todos sus miembros sean consideradas genuinamente, lo cual provoca entonces la disposición a apoyar la decisión que finalmente tome el grupo.

Certidumbre: Ser capaces de estar unidos/as tras las decisiones, aunque haya momentos en los cuales haya poca seguridad sobre si la decisión es correcta. Además, reconocen que es mejor adoptar atrevidamente una decisión y equivocarse, que no hacer nada.

Por tanto, si durante toda la temporada has conseguido ganarte la confianza de todos los jugadores, cuando lleguen las situaciones críticas (que van a llegar, siempre llegan) en las que haya que tomar decisiones como grupo referidas al modo de juego, bien porque no se obtiene el rendimiento de hace meses, o por necesidad porque varios jugadores se ven obligados a parar por lesión en un mismo período de tiempo, existirá la opción de tomar decisiones que gracias al compromiso de los jugadores se podrán llevar a cabo.

Te ganas el respeto cuando respetas, te escuchan cuando escuchas, creen en ti cuando tú crees en ellos/as día tras día, semana tras semana, cuando dejas bien claro desde el primer día que nada es más importante que el colectivo, si falla uno fallamos absolutamente todos, y si con tu comportamiento (»hacer lo que dices, decir lo que haces», o dicho de otro modo »ser congruente, consecuente, y predecible») proyectas una imagen real que genera confianza, esa confianza lleva al compromiso, y el compromiso a hacer cualquier esfuerzo por pequeño o grande que sea por el bien del equipo.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo para tod@s.

»Donde está la fuerza también está, en ocasiones, la debilidad. »(David Llada)

»El beísbol es un noventa por ciento mental. La otra mitad es física.» (Yogi Berra)

»Se trata de competir bien cuando uno no está bien.» (Lorenzo Buenaventura)

»No mueras como un pulpo; muere como un tiburón.» Proverbio Maorí 


Programa Activa tu talento (vía Álvaro Merino)

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nick saban

Claro y conciso

»¿De qué sirve ser capaces de diseñar la sesión de entrenamiento ideal, si después no sabemos explicársela a nuestros jugadores? Porque es precioso ese tema, ¿no? Las cargas en lo que a aspectos físicos se refiere, los tiempos de recuperación, las distancias, si se ajusta a la realidad del juego o no cada, pero…¿y los jugadores? ¿vienen con ganas de entrenar?¿qué hay de su grado de motivación?Un poquito más allá aún…¿cuál es su grado de predisposición a escucharme cada día?»

Todo esto me lo planteaba a modo de reflexión en mi cabeza, porque todavía no termino de entender la poca importancia que se le da a la comunicación cuando verdaderamente es nuestra herramienta más potente para conseguir la máxima eficacia en nuestros respectivos trabajos. Y cuando salen charlas o reuniones como la que tuve hace unos días, ves, observas, analizas, llegando a la pregunta de por qué no se le presta atención a esta herramienta, cuando en realidad si la comunicación falla, la sesión no sirve para nada absolutamente.

Estaréis diciendo: »Pablo, te estás pasando». Creo que no de verdad, y vamos a ir a poco a poco. Os habéis parado a analizar cómo llegan vuestros jugadores cada día, y cómo es su estado de ánimo ese día, los problemas que hayan podido tener (si es un niño ya hay problemas de bullying y/o acaso escolar; si es un adolescente el alcohol, las modas, las drogas; y con un adulto problemas de pareja, problemas de salud con sus padres y/o sus hijos/as), en definitiva, que todo el mundo tiene problemas, todo el mundo nunca está igual, y en función de eso debemos saber cómo hablarles, cómo activarles para modificar su grado de predisposición a entrenar cada día.

Porque honestamente, y estoy cada vez más seguro de esto, hay un componente de motivación relacionado con lo que le aporta el fútbol, el pertenecer a ese equipo en concreto, que es lo que le levanta de la cama y/o de la silla y hace que venga a entrenar, y es un componente que tiene mucho que ver con considerar el fútbol, el equipo, como lo más importante porque DISFRUTA jugándolo más que con cualquier otro deporte y/o afición, porque probablemente es su vía de escape, el contexto en el cual canaliza todas las emociones de todo un día entero, entonces…¿cómo no dar la importancia que tiene la calidad de la conversación que podemos entablar con ellos?

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Foto realizada por Pedro Javier Martín Ruiz.

¿Cuáles pueden ser los factores determinantes para ser capaces de manejar esta herramienta, la conversación, con un alto grado de maestría? Voy con ellos:

-Contacto visual: Es vital que mires a los ojos a la persona a la que hablas, a quien estás dirigiendo la palabra porque en función de cómo le mires alcanzas un mayor grado de credibilidad o no, logras captar su atención o no, y de esa manera asegurarte que está ENTENDIENDO (que no oyendo o escuchando, sino comprendiendo el mensaje) lo que tú le estás diciendo.

-Claridad: Para que un mensaje sea claro la capacidad de análisis por tu parte debe ser muy alta y muy buena previamente, para saber QUÉ quieres decir, CÓMO transmites el mensaje, y PARA QUÉ lo comunicas, cuál es tu finalidad, evitando también que exista el menor ruido ambiente posible. De la misma manera que preparas un entrenamiento se prepara una conversación, y dentro de esa preparación también interviene tu capacidad de OBSERVACIÓN a tus jugadores en cada entrenamiento, en cada momento, para saber cuáles son su patrones de movimiento, comportamiento, y conducta.

-Capacidad de síntesis: Nunca se me olvidará esta frase de Marcos, »el exceso de información produce desinformación». Apostar por la cantidad de información normalmente no conduce a buen puerto, sin embargo la calidad de lo que dices es clave. Además debemos contemplar que el factor tiempo es clave, es decir, la capacidad de las personas para mantener focalizada su atención en un alto grado es breve por lo que es conveniente adaptarnos a este dato importante.

-El tono de la conversación: La capacidad para variar el tono de la conversación, en función de a qué le queremos dar especial importancia o algún aspecto sobre el cual ponemos especial énfasis, la utilización de manera maestra de las pausas, saber cuándo parar una conversación y de qué manera hacerlo. Incluso es vital,a veces, saber como dice Sir Alex Ferguson «que a veces un momento de silencio es más potente y tiene más efecto que cualquier cosa que puedas decir.» 

Si queremos ser mejores entrenadores, o jefes de departamento, mejores líderes en definitiva que consigan sacar lo mejor de su gente, no estaría de más empezar a tener en cuenta una herramienta tan importante como es la conversación, porque nada utilizamos de manera tan asidua y con tantísima frecuencia como esta, además de ser tan importante como compleja de manera con maestría. Requiere por nuestra parte una altísima capacidad de adaptación al contexto, al momento, y a la persona, comportándonos como un auténtico camaleón.

De hecho le doy tanta importancia porque tuve durante cuatro años la suerte de aprender de Marcos Jiménez sobre todo lo que en este post se trata, observándole en entrenamientos, en partidos, y recuerdo que en su momento hablábamos sobre los vídeos motivaciones y que yo por aquél entonces le miraba incrédulo cuando me decía que no creía mucho en ellos porque era difícil encontrar uno que no hubiesen visto los jugadores, que les cautivase y que tuviese el efecto que él buscaba en ese momento.

Años más tarde, después de leer, seguir observando, mirando, y aprendiendo, llego a la conclusión de que tenía plena razón. Como bien dice Phil Jackson, y que lo recuerda constantemente en sus intervenciones Álvaro Merino, »nada motiva más que un proyecto sólido y atractivo» . Y ese proyecto no se sustenta principalmente de sesiones de trabajo, que estén bien medidas y cuantificadas en función del día de la semana que sea (por supuesto, también es importante pero no es lo ÚNICO); ese proyecto tiene su soporte en las personas que lo llevan a cabo, en la calidad de sus conversaciones para mantener a todos los jugadores con esa mecha viva de ilusión, motivación, porque querer venir a entrenar con la mejor predisposición posible.

Este es un ejemplo extraído del libro de Martí Perarnau, Pep Guardiola: La metamorfosis:

»Así que tras despedirse de Tuchel con un largo abrazo, Pep se dirige al centro del Signal Iduna Park y pide explicaciones a Medhi Bendita, que ha sustituido a Xabi Alonso en el último minuto: -Medhi, ¿le has dado las instrucciones a Kimmich?. -Sí Pep, se lo he dicho, pero había mucho ruido. Entonces le pregunta a Kimmich: -¿Has oído las instrucciones de Benatia? -No, Pep, no las he oído. -¡¡¡Joder, tenías que colocarte de mediocentro!!! -Lo siento, no le he escuchado. -Tenías que colocarte por delante de la defensa de cuatro y mantener la posición, pero te has ido de la zona y hemos perdido el control. Tienes que estar atento a cuando te dan una instrucción. -Lo siento, no me he enterado… En ese punto terminó la corrección. Pep abrazó a su jugador, al que adora como a un hijo. -Has jugado sensacional, Josh. Eres bueno, muy bueno. ¡¡¡Te dije que podías hacerlo, te lo dije!!!-Gracias, Pep, ha sido duro, pero ha salido bien. -No, bien no. Ha salido cojonudo. Eres la hostia, Josh, eres la hostia. Estoy muy orgulloso de ti. 



 

»Nos jugamos la vida en las conversaciones que tenemos, y también en las que no.» (Álvaro González-Alorda)

«La calidad de tu liderazgo depende de la calidad de tus conversaciones.» (Álvaro González-Alorda)

«Lo que podemos decir en palabras tal vez sea más limitado que lo que podemos hacer con las cosas. Es posible que el trabajo artesanal (y el fútbol es un trabajo artesanal, no lo olvidemos) establezca un campo de destreza y de conocimiento que trasciende las capacidades verbales humanas para explicarlo; describir con precisión cómo hacer un nudo corredizo es una tarea que pone a prueba las capacidades del más profesional de los escritores.» (Richard Sennet)

«Crear pensamientos en otra mente: eso es comunicar. Nunca te ven; ven la imagen que de vos se forma en sus mentes.» (Santiago Sinelnicof)

 

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Foto realizada por Pedro Javier Martín Ruiz.

 

Lanzando la moneda al aire

«Un mendigo estuvo junto a una carretera durante más de treinta años. Un día, un desconocido pasó por allí. -¿Una limosna?- murmuró el mendigo, alargando mecánicamente su gorra de béisbol. -No tengo nada que darte-dijo el desconocido. A continuación preguntó: -¿Sobre qué estás sentado?-Nada-respondió el mendigo-. Solo es una vieja caja. He estado sentado en ella desde no sé cuándo. -Has mirado dentro alguna vez-preguntó el desconocido. -No-dijo el mendigo,¿para qué? No hay nada dentro. -Echa una mirada-insistió el desconocido. El mendigo consiguió abrir la tapa. Con infinita sorpresa, incredulidad y dicha vio que la caja estaba llena de oro.»

Pedimos o esperamos aquello que muchas veces está dentro de nosotr@s, pero que por algún motivo no hemos sido capaces de descubrirlo. Eso, asociado a la aceptación de dichos que se han convertido en típicos, comunes, de uso frecuente, como aquello de que si trabajas obtendrás recompensa, si quieres puedes, o que la vida te devuelve aquello que le das, hace que muchas veces nos podamos sentir frustrados, o vivir en la permanente queja porque esa recompensa no llega.

No es que me pase al lado pesimista de la vida sino más bien me he acostumbrado a ser realista, a vivir cada vez más en el presente sin mirar al pasado o intentar predecir lo que sucederá en el futuro. Todas estas reflexiones vienen gracias a una conversación que tuve con una muy buena persona que ha jugado como portero en diversos equipos, pudiendo disfrutar mucho del fútbol pero a la vez pasándolo realmente mal en varias ocasiones. Cuando escuchaba sus historias, sus experiencias, y empezaba a entrelazar con otras conversaciones, con el audio que había escuchado de mi buen amigo Álvaro de la semana pasada y que os adjunto en este post, me empezaron a llegar reflexiones que hoy comparto con vosotr@s.

La conversación que tuve con él el pasado viernes me reafirma en la idea de que lo más importante es vivir el día a día, no tener un pensamiento fijo ni rígido porque la realidad es que en esta vida te puede pasar de todo tanto bueno como malo. ¿Que si eres constante, trabajador, y sacrificado, hay más posibilidades de conseguir aquello que quieres? Por supuesto, nadie lo discute, pero también sería bueno que tuviésemos presente que puede pasar que no consigas nada. Nada como resultado final, y aquí es donde radica la importancia de fluir, de contemplar la vida como algo líquido, flexible, maleable, que puede variar su curso en el momento más inesperado.

Focalizar la atención en lo que hacemos en cada preciso instante, ser valientes y tomar decisiones, disfrutar de la transformación que sufre con el paso del tiempo no sólo el equipo sino también nosotros como entrenadores, como formadores, como personas, teniendo la predisposición para aprender de manera permanente de todo cuanto nos rodea, aceptar el desafío de perder el control de nuestra vida en el sentido de dejar que la propia vida nos sorprenda como bien me decía mi amigo Javier. Todo ello ayuda y mucho, más de lo que te puedas imaginar, a que seas feliz con la vida que vives.

Porque la realidad de todo esto es ,como bien dice Álvaro en el audio, que estamos a una llamada de que todo se vaya al garete. Es cierto, estarás pensando »Vaya Pablo, pero también puede sonar el teléfono para algo bueno.» Por supuesto, y nadie lo niega, pero contemplar lo negativo no es malo, solamente nos ayuda a valorar un poquito más lo que tenemos, lo que vivimos. Que no sea necesario pasar por una enfermedad, por un accidente, para ser realmente conscientes de todas las cosas buenas que nos pasan cada día, que son muchas pero igual no las ves. De la misma manera que me decía Amaro el viernes, estamos constantemente lanzando la moneda al aire, a cara o cruz. Y lo más importante, para mí, es que tener siempre presente que te puede salir cualquier cosa independientemente del trabajo que hayas hecho, de cuánto te hayas esforzado, por lo que disfruta de lo que haces, de tu vida,  porque eso sí que es posible.

Una vez me dijo otro gran amigo, Jesús, una frase que trato de no olvidar nunca: ‘‘Tú, Pablo, eres capaz de ser feliz siempre, incluso en momentos como el de ahora en el cual quizás no tienes todo lo que merecerías, todo lo que a los demás nos gustaría que tuvieses.»  Te deseo que tengas una muy buena semana, y si ves que no hay motivos suficientes, mira en la caja, quizás la vida te sorprenda también a ti…o no, pero disfruta del momento de averigüarlo. Un fuerte abrazo.

PD: Los vídeos, muy recomendables.

»Quienes no han encontrado su verdadera riqueza, que es la radiante alegría del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, aunque posean grandes riquezas materiales. Están buscando fuera de sí mismos migajas de placer o satisfacción, de estima, seguridad o amor, cuando dentro tienen un tesoro que, además de incluir todas esas cosas, es mucho más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.» (Eckhart Tolle)

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Programa Activa tu talento (vía Álvaro Merino):

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El plan de juego

Uno de los aspectos más difíciles, en cualquier faceta de nuestra vida, es probablemente el diseño de un plan de actuación. ¿Qué entendemos por ello? Para mí, la capacidad de imaginar todos los escenarios posibles en un contexto determinado, en función de las personas que participen en el mismo, sus reacciones a un estímulo determinado, estudiando sus puntos fuertes y débiles, para saber cómo controlar la situación con el fin de conseguir los objetivos que me he marcado. Análisis, argumentación, reflexión, cuestionamiento permanente, todo envuelto en horas de trabajo impulsado por la ilusión de mejorar cada día.

Pero no es así, ¿verdad querid@ lector/a? Seguimos atribuyendo la capacidad de conseguir objetivos, o alcanzar metas, al talento, al azar, a la suerte, o a cualquier otro elemento menos al trabajo, lo cual dudo si es por pura desidia, complacencia, falta de valentía, o atrevimiento incluso. Sucede en la política donde ningún partido, y menos aún el que gobierna,  quienes son incapaces de elaborar un plan elaborado de argumentación para la obtención de soluciones, en base a las necesidades que plantea nuestro país; y sucede en cualquier ámbito.

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Centrándonos en el deporte, y más concreto en el fútbol por ser lo que más visualizo por ser el contexto en el que trabajo, hemos podido ver últimamente en varios partidos justamente eso, la falta de elaboración de un plan de juego que además incluya plan A, plan B, o plan C, por si se produjese alguna modificación durante el desarrollo del propio partido. ¿Por qué sucede esto? Hay dos opciones, bien por incapacidad, o bien porque se ha dependido total y absolutamente del talento de ciertos jugadores, quienes hasta entonces te han podido »solucionar la papeleta». Error, grave error.

El talento obviamente es un requisito para poder lograr, como conjunto, un determinado nivel de juego, pero no puede ser el único elemento. Al jugador hay que dotarle de recursos porque para eso está el entrenamiento, y el cuerpo técnico, para en cada entrenamiento diseñar todos los contextos en los que se va a ver inmerso durante el partido, el diseño de situaciones adversas, el planteamiento de retos y/o problemas para que se busquen soluciones, vivenciar la situación para que posteriormente sepamos qué hacer. Un barco, por muy bueno que sea el material del cual esté hecho, no llega a tierra si su capitán no sabe lo que es un timón, si desconoce el sentido del viento para orientar las velas.

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Uno de los grandes ejemplos de éxito es el boxeador Muhammad Ali, quien fallaba en las medidas denominadas »los cuentos de la cinta métrica», pero que tenía en su mente su principal virtud o punto fuerte: »Estudió a su oponente y se dirigió a su yugular mental. No solo estudió el estilo de lucha de Liston, sino que observó muy de cerca la clase de persona que era fuera del ring: Leí todas las entrevistas que le habían hecho, hablé con gente que había estado cerca de él o había hablado con él. Me echaba en la cama y meditaba sobre todo eso; intentaba tener una imagen de cómo funcionaba su mente. Liston tenía que creer que yo estaba loco, que era capaz de cualquier cosa. No podía ver de mí absolutamente nada más que mi bocaza, ¡y eso era lo que yo quería que viera!. 

Ese factor sorpresa no aparece por que sí, de la nada. Entra en escena ese factor porque, mucho antes, has preparado un escenario completamente diferente que lograr acaparar toda la atención de tu rival, de tu adversario, y cuando está completamente distraído, en ese momento preciso como si se tratase de la llegada del séptimo de caballería, se produce el toque de corneta: »Así nació el ecosistema perfecto para Müller, que se convirtió en un hombre libre en la zona de ataque, sin ninguna responsabilidad en la construcción de juego, salvo recibir balones de espaldas a la portería, controlarlos y pasarlos a los extremos. En realidad, es Müller quien »toca la trompeta»: cuando él cede la pelota al extremo, es la señal. En ese momento se inicia la carga.»

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Y, ¿qué me dicen de Babe Ruth? Su físico estaba lejos de ser el ideal para alcanzar el éxito en un deporte como el béisbol, de hecho se decía que podía llegar a comer espectaculares cantidades de alcohol y alimentos. Pero…»sabía disciplinarse cuando tenía que hacerlo. Muchos inviernos trabajaba durante toda la temporada baja en el gimnasio para ponerse más en forma. De hecho, tras la temporada de 1925, cuando parecía que se hubiera venido a menos, funcionó. Desde 1926 hasta 1931 bateó .354, con un promedio de cincuenta home runs al año y ciento cincuenta y cinco carreras en las que bateó. Como dice su biógrafo, Robert Creamer, Ruth llevó a cabo la exhibición sostenida de golpes de mayor calidad que el béisbol haya visto nunca.» 

Como bien dice Asier Gaditano, »las casualidades no existen». Con el talento no basta, se necesita de una planificación, un trabajo exhaustivo, un análisis de lo que podemos encontrar con todas las variantes y modificaciones posibles contempladas por nosotros, así como preparar nuestras posibles respuestas a dichas situaciones. No por tener talento implica que la victoria se pueda conseguir sin esfuerzo, sin trabajo, sino más bien estamos obligados a explotar dicho talento en su máxima magnitud para que no solo un jugador, también todo el equipo se vea favorecido de ese talento optimizado de cada uno de ellos. Porque, como bien dice Ruud Gullit, »un equipo es como un buen reloj: si se pierde una pieza todavía es bonito, pero ya no funciona igual.» 

Disfruten del fin de semana, un gran abrazo, y sigan insistiendo en aquello por lo que pelean.

Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía. (Maurice Maeterlinck)

La clave del éxito sostenido radica en seguir creciendo como equipo. Ganar consiste en adentrarse en lo desconocido y crear algo nuevo. (Phil Jackson)

El día a día equivale a ser un artesano del rendimiento. (Roberto Olabe)

El modelo de juego es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. (Fran Cervera)

Les recomiendo que escuchen la sección Activa tu talento, de mi buen amigo Álvaro Merino, porque siempre se aprende de él:

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Quitar lo que sobra

»El David siempre estuvo escondido en ese gran bloque de mármol, lo único que yo hice fue quitar las partes que sobraban». Esta frase cuyo autor no puede ser otro que Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel en español),  me fascinó cuando la leí por primera vez y me hizo plantearme numerosas cuestiones: ¿Tenemos capacidad de observar? ¿Sabemos detectar el potencial o talento de cada persona que tenemos delante? ¿De qué depende de eso? ¿Dónde termina la humildad y comienza el ego? ¿Por qué hay personas que siempre creen que cualquiera posee talento para algo?

Recuerdo estas líneas de mi amigo Óscar Cano, »Cuando se habla de formación y artesanía, rápidamente hemos de imaginar qué es lo que hace un artesano. Bien, pues el artesano lo que está viendo en una piedra a esculpir o en un trozo de barro a modelar son las posibilidades que tiene esa piedra o ese barro. Por lo tanto, la idea no parte nunca del artesano, sino que parte del objeto que quiere moldear o modular.» Los mejores profesores, los mejores entrenadores, son quienes son capaces de ayudar a descubrir a sus alumnos o jugadores las virtudes, fortalezas, en definitiva el talento que reside dentro de ellos.

Este proceso de búsqueda del talento en nuestros jugadores depende principalmente de dos factores: nuestra predisposición o mentalidad, y el contexto. Nuestra predisposición, nuestra mentalidad, entendida tal y como la denomina Carol Dweck, debe ser de crecimiento, entendiendo que todo cambia, nada es fijo ni absoluto, sino que en función de las interacciones que sufre el sujeto con el entorno que le rodea, mayor o menor será su crecimiento personal y profesional. Existen los prejuicios, los estereotipos, las experiencias de vida previas que cada persona ha vivido, todo ello conduce a esa persona a tener una visión concreta, definida, de qué entiende por miedo, por éxito, por cariño. Y nosotros, teniendo en cuenta todos estos elementos que forman parte del ser, debemos ser capaces de profundizar mediante el análisis, cuestionamiento, para llegar a descubrir ese talento.

En segundo lugar, el entorno en el que se desarrolle la actividad en cuestión, el contexto, debe ser estimulante, que le saque de su zona de confort por completo porque en el reto, en el desafío, en el descubrimiento, es donde encontramos el verdadero aprendizaje del jugador mientras se buscan las respuestas adecuadas para cada situación diferente del juego, un juego en el que se producen interacciones, relaciones, con otras personas ya sean compañeros, rivales, que cambian de posición constantemente, donde se presentan problemas, sentimientos de frustración, de miedo a fallar o cometer un error; y nosotros debemos darles las herramientas necesarias para que él o ella decida qué respuesta da a cada uno de esos estímulos.

Todo ello englobado por el liderazgo del grupo, entendiendo por liderazgo como »el arte de dirigir consiste en saber cuándo dejar la batuta para no molestar a la orquesta (Herbert von Karajan).» Estoy harto de escuchar lo importante que es la técnica, la táctica, la preparación física, la metodología, por la que muchos se creen auténticos masters, pero luego olvidan que dirigen un grupo de personas y esa es la mayor responsabilidad que tenemos cada día. Somos un modelo de vida, de trabajo, de ejemplo, de referencia, para el grupo que dirigimos y no hay mejor manera de liderar que mirando a los ojos, siendo honesto, claro, sincero, cercano, sabiendo escuchar para analizar, ser congruente y consecuente con lo que se dice en cada momento, ser predecible en tu manera de comportarte, porque todo ello transmite confianza, y este componente, confianza, es la base de todo.

Estoy cansado (en el buen sentido de la palabra amigo) de escuchar a Álvaro Merino que la base del liderazgo es la confianza, tanto la que generas como la que transmites. Y tiene una razón absoluta, porque esto o lo tienes o no lo tienes. El que es falso, el que se comporta de una manera distinta cada día, quien depende de ganar o perder para comportarse de esta o aquella manera, por muy buena que sea su metodología, por muy bueno que sea analizando rivales, no vale de nada porque actuando así habrás perdido la confianza de todos tus jugadores en cuestión de días. Es así, y como bien dice mi amigo Carlos, »puedes ser muy bueno diseñando sesiones, pero lo que marca la diferencia es tu persona, la manera en la que diriges y lideras a tus jugadores.» 

Y en esa manera de liderar a tus jugadores está tu capacidad de observarles, de escuchar, de detectar el talento de cada uno para ayudarle en el recorrido de ese camino hacia la definición y desarrollo del mismo, un talento que se une al equipo, a un grupo conformado por veinte, veintidós talentos, dirigidos en líneas de sacrificio, de esfuerzo, de respeto, sabiendo ganar y sabiendo perder sin menospreciar nunca al rival, siendo humildes pero incansables queriendo siempre mejorar más, desarrollando tu aprendizaje, un aprendizaje deportivo que afecta a lo personal, a la construcción de la persona, una persona que ayude de una manera u otra a hacer que nuestra sociedad sea un poco mejor. Todos somos Miguel Ángel, y todos tenemos delante un David por esculpir, es sólo que debemos saber verlo. Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. (Los vídeos, muy recomendables.)

»El placer del entrenador ha de ser el placer de un artesano, no el de un industrial. Somos artesanos de la enseñanza y la formación del deportista. El entrenador ha de ser feliz con el progreso de su deportista, no con el objetivo final que consiga. Feliz por el proceso, no por la victoria. Eso es lo que debe llenarnos de satisfacción. El primer placer es ver crecer a tus jugadores. Y el segundo es la victoria que se obtiene con esos jugadores.» (Julio Velasco)

»El problema del mundo es que los tontos y fanáticos están siempre muy seguros de sí mismos, y la gente más sabia está repleta de dudas.» (Bertrand Russell)

»Yo sólo busco dotar a mis jugadores de unos fundamentos de juego que reduzcan los riesgos al mínimo y potencien sus virtudes al máximo.» (Pep Guardiola)

»Ser formador tiene más que ver con no desperdiciar el talento que con proporcionarlo.» (Óscar Cano).

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Charla con Javier Mariscal

Tan fuerte como creas

»Creo que hemos perdido en general, y al generalizar evidentemente hay mil excepciones, un poco el espíritu guerrero del deportista. Digamos el espíritu histórico de los balcánicos. Tú jugabas contra los yugoslavos o los húngaros, pero sobre todo contra los yugoslavos, y sabías que había partido hasta el pitido final. Daba igual que les estuvieras zurrando bien; ellos seguían en pie, aguantando y aguantando, esperando su oportunidad. Debemos recuperar ese espíritu. Te han dado un golpe, vale, pues aguanta, resiste, trágate la sangre y no pienses en nada, ni en los planes que se han roto ni si es una injusticia y es inmerecido, ni que eras el favorito.»

Ayer en el día de mi cumpleaños en uno de esos momentos en los que uno recuerda su vida, cómo la ha vivido, y que has hecho con lo vivido, recordaba ese fragmento de texto que leía hace unos días del libro Pep Guardiola: La metamorfosis. Eran unas palabras de Manel Estiarte, y reconozco que me vi muy reflejado en ellas, porque la vida me ha puesto a prueba de manera constante, probando mi capacidad de aguantar, de ser optimista, de ser maduro cuando a lo mejor ni siquiera tocaba, entrenar mi cabeza para dirigir la atención a lo positivo, a lo que suma, aún cuando a veces tenía la sensación de que no había nada positivo que encontrar.

Reconozco que soy incapaz de no emocionarme recordando todo por lo que he pasado, desde cuando empecé a saber todo lo que pasé de recién nacido, por lo que pasaron mis padres viéndome en esos meses tan malito. Más tarde en el colegio, con los problemas de audición, esos defectos físicos que siempre pasan factura, que son motivo de risas y burlas, porque eres diferente, simplemente por ese hecho. La etapa del instituto como algo que me resultó un esfuerzo bestial, porque justo ahí decidí intentar la primera operación con el fin de llegar a la universidad ya con el aparato, para evitar las dificultades que sabía tenía por tener sólo un oído. Viajes a Pamplona cada quince días para saber si el implante iba bien, o por el contrario no se terminaba de osteointegrar en el hueso auditivo. No es fácil estudiar exámenes cuando tienes el estado de ánimo por los suelos, créeme, nada fácil, porque la cruda realidad es que no tienes ganas de nada, cuanto más de aprobar exámenes. Ver que lo que tanto anhelas, soñabas con ello, imaginabas, pensabas, que lo tenías al alcance de la mano, y al final 9 meses más tarde…te dicen que escupirás el tornillo. Ciao, se acabó, esta vez no toca.

Sacas tu carrera universitaria escuchando por un oído en el cual, encima, tienes pérdida de agudos, por lo que te pierdes apuntes por el camino, apuntes que recuperas gracias a los compañeros tan increíbles que tienes, estudias con tus amigos de residencia reforzando lo que apenas escuchaste en clase hasta las mil de la noche, y al día siguiente más, no paras porque no te vale una excusa por respuesta, no paras….aún sabiendo que deberías parar porque no puedes con tu alma, porque estás agotado, porque aún no sabes pero te lo dirán más adelante que el cansancio que notabas a veces, no era normal, estabas malito, pero da igual porque no a ti no te valieron nunca las excusas.

Se avanza cual rompe hielos, a velocidad de crucero, aún notando cansado a veces tanto que no puedes ni salir un rato con los amigos porque cuando llega el fin de semana estás destrozado, entre el Máster de Profesorado, los entrenamientos del equipo, tu cuerpo te dice que no, que basta ya de hacer esfuerzos, pero llevas estorzándote toda la vida, cada día de tu vida por un motivo u otro, y sigues, sigues, caminas, siempre adelante, con los objetivos claros y la mente limpia de tóxicos, aún aguantando coñas, bromas, tú sigues porque tienes claro lo que quieres y vas a por ello. Vas al trabajo con máxima ilusión, pero preocupado porque pasas revisiones cada mes, cada analítica es clave para ver si el tratamiento funciona, si das negativo o no, si la carga viral desaparece de tu cuerpo. Ni que decir tiene que a la última consulta, aún sintiéndote imparable, vas acojinado porque sabes lo que te juegas, tu salud, lo más bonito, lo más grande, poder estar bien, y que tus padres ganen tranquilidad, que ya está bien, que se lo merecen un poco.

Sales de esa última consulta llorando de felicidad, equiparable a cuando te pusieron el aparato y escuchaste por primera vez; similar al instante en el que estabas sentado delante de tu ordenador y veías en el expediente de tu Licenciatura de CCAFyD todas las asignaturas aprobadas; aprobar tus Masters, tu carnet de conducir; que todo eso que pensabas que era imposible, que jamás lo lograrías, lo has superado pero emociona más aún sentir que no lo has logrado sólo, que de hecho no te has sentido solo jamás porque has conocido a gente muy buena, no numerosa, pero sí verdadera, auténtica, con un corazón increíble, que siempre te han ayudado, te han mostrado otra manera de ver la vida, transmitido confianza cuando más lo necesitaba, tranquilidad cuando tus pulsaciones estaban en un registro demasiado alto, valentía cuando tuviste miedo, sonrisas cuando llorabas, y un empujón cuando te echabas para atrás. La vida me ha regalado la lección de no rendirse nunca, la importancia de ser una buena persona ante todo, disfrutar de los momentos sencillos, de la sencillez de vivir, y creer firmemente que, como bien dice Álex Rovira, vivimos a la altura de nuestras creencias, no de nuestras capacidades. Puedes porque crees que puedes. Y yo, te invito a creer. Un abrazo muy grande, que tengáis una muy buena semana.

Volved a emprender veinte veces vuestra obra, pulidla sin cesar y volvedla a pulir. (Nicolas Boileau)

Encuentra lo que amas y deja que te mate. (Charles Bukowski)

El arte de dirigir consiste en saber cuándo dejar la batuta para no molestar a la orquesta. (Herbert von Karajan)

Tenga cuidado con las cosas pequeñas. Su ausencia o su presencia pueden cambiarlo todo. (Han Shan)

El que solo busca la salida no entiende el laberinto, y, aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido. (José Bergamín)

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Dos tipos de mentalidades

Según Carol S. Dweck existen dos tipos de mentalidades, dos maneras de afrontar de un modo completamente diferente nuestro día a día. Una, llamada mentalidad fija tiene que ver con »con creer que las cualidades personales son inamovibles, lo cual conlleva a la necesidad de validarse a uno mismo constantemente.» Mientras tanto la segunda, denominada mentalidad de crecimiento, contempla que esas características, cualidades, no son simplemente una mano de cartas sino que más bien esta mano es sólo el inicio del desarrollo. Se basa en la creencia de que tus cualidades básicas son algo que puedes cultivar por medio del esfuerzo.

Y lo pongo bien resaltado, con negrita inclusive, ESFUERZO, porque es la clave de todo (o por lo menos para mí) de todo en esta vida, porque considero honestamente que todo se consigue con esfuerzo, sacrificio, pasándolo mal en el sentido de poner tus límites, tus creencias a prueba constantemente superando el listón de aquello que considerabas imposible. Esas dos mentalidades son un claro reflejo de los dos tipos de persona que te puedes encontrar hoy en día, y tiene que ver también con la manera en que utilizas tu talento, tus virtudes, si consideras ambos aspectos algo fijo o mejorable, además de tratar de reforzar tus debilidades aunque también es cierto que, para reforzarlas, primero debes haber considerado que las tienes (humildad).

Esta semana me centro en tres personas que, por diferentes motivos, creo que se pueden poner en el contexto de esa mentalidad de crecimiento, de querer siempre más, una actitud de mejora continua, de aprendizaje desde la humildad, la escucha, la ambición por querer ser un poquito mejor cada día para ayudar a otr@s a ser mejores personas, mejores profesionales. Ahora no vamos a descubrir a Rafael Nadal, pero es que son tantas las veces que lleva dando lecciones de vida en la pista, tantas como veces se pone a jugar en la pista. Ha tenido que recuperarse de una lesión grave, reinventar su juego por completo para así evitar llevar tan al límite su cuerpo, y aún con todo…vuelve a plantarse en una final como ha sido la del Open de Australia. Como bien dijo Roger Federer, »Rafa, tienes que seguir jugando, el tenis te necesita.» Yo añadiría, el mundo te necesita Rafa. 

Por otro lado, tuve la fortuna de ver la entrevista de Jorge Valdano con Jorge Sampaoli, el flamante entrenador del Sevilla FC. Una persona que es capaz de abandonar un trabajo seguro en un banco, por apostarlo todo a su sueño de ser entrenador de fútbol; que se va con su preparador físico y amigo, Jorge Desio, de gira por Europa para ver a diferentes equipos entrenar con lo justo de dinero, tan justo que tienen que dormir varias veces en plazas públicas porque el dinero no llegaba para un hostal. Una persona humilde, cercana, que no sólo quiere ganar, sino que quiere que su equipo sea valiente, agresivo, que no perdone una ocasión, que ahogue al rival con una presión asfixiante, que su público se emocione y no pueda permanecer sentado en la butaca del estadio,y lo consigue. Como bien dice él , a veces los hechos se adelantaron a los sueños. Pero esos sueños no llegan gratis, es con trabajo, trabajo, y más trabajo, con la humildad de saber que siempre habrá algo que mejorar, una persona a quien escuchar, o un documental que ver, porque nunca es tarde para seguir aprendiendo.

Como en el caso de nuestro último protagonista, George Danzig. ¿Sabes quién era? »George Danzig era un alumno de postgrado en matemáticas en Berkeley. Un día, tarde como de costumbre, llegó corriendo a su clase de matemáticas y copió rápidamente los dos problemas para casa que había en la pizarra. Cuando luego se puso a resolverlos, le parecieron muy difíciles. Le costó varios días de trabajo duro entenderlos y resolverlos. Resultó que no eran problemas para casa en absoluto; eran dos famosos problemas matemáticos que no habían sido resueltos nunca.»

¿Sabes por qué creo en todo esto?Porque me ha pasado, porque lo he vivido, porque hubiese sido imposible sacar los estudios sin esfuerzo, sin tener una mentalidad de crecimiento, de creer que podría conseguirlo aún escuchando lo poco que escuchaba. Complementé esa falta de audición con horas y horas de estudio, de análisis, de machacar los apuntes un día tras otro, echar horas y horas, pedir tutorías, ayuda a mis amigos y compañeros de clase, pero siempre tuve fe, confianza, en que por difícil que pareciese se podría conseguir. Hay un concepto japonés, Kaizen, que significa mejora continua, considerando todo como un círculo que nunca para, aprendes, desaprendes, y vuelves a aprender para lograr ser, cada día de tu vida, la mejor versión de ti mismo porque de esa manera uno se siente más pleno, completo, y feliz. O por lo menos, así lo considero yo. Que  tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejen de crecer día tras día.

Quería adjuntarles la carta que Sampaoli y su cuerpo técnico escribió al equipo antes de afrontar el partido decisivo contra Liga Deportiva Universitaria de Quito. Espero que les guste:

»Quizás a muchos nos toque hoy disputar el partido más importante de nuestras vidas. Pocas cosas podrían motivarnos más que esta ilusión y cuesta encontrar palabras para encontrar lo que estamos sintiendo en estos momentos. Aún así, hay algo muy claro en nuestra mente, que bajará a nuestro corazón y una vez ahí explotará hacia cada rincón de nuestros cuerpos. Esto no es otra cosa que la suma de cada gota de sudor que transpiramos, cada pelota que disputamos con el alma, cada metro de cancha que recorrimos y cada muestra de solidaridad que entregamos a nuestros compañeros. Cuánto esfuerzo realizado, cuánta energía entregada al equipo, cuánta generosidad entregada al compañero y cuánta ilusión manifiesta que todos llevamos dentro. Seguramente, nos merecemos que esto termine en algo bueno, pero la vida muchas veces no entiende de estas cosas. Nunca te olvides que tú y tus compañeros son quienes provocaron que esta hermosa locura teñida de azul. En el día de hoy, por convicción y necesidad, junto a la ayuda de Dios y la fuerza que nos dan nuestras familias, duplicaremos nuestro esfuerzo y saldremos a jugar este partido poniendo nuestra alma, nuestras piernas y las bolas que siempre tuvimos y que hemos sabido mostrar a lo largo de esta campaña. Que este proceso continue…¡Vívelo!¡Siéntelo!¡Disfrútalo!¡Ámalo!¡Vamos la <> carajo!»

Un sueño no se hace realidad a través de magia: conlleva sudor, determinación, y trabajo duro. (Colin Powell)

Quienes ejecutamos esta profesión no podemos permitir que se gane de cualquier manera. (Marcelo Bielsa)

El éxito debe medirse no por la posición a que una persona ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar. (Broker T. Washington)

Nuestra mayor gloria no se basa en no haber fracasado nunca, sino en habernos levantado cada vez que caímos. (Confucio)

Tengo claro que en esta vida todo el mundo imita, encontrar creadores es muy difícil. (Jorge Sampaoli)

Nadie planifica fracasar, pero se fracasa por no planificar. 

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Marcos de confianza y respeto

Nos explicaba José Antonio Marina en su libro La inteligencia fracasada el Principio de la jerarquía de los marcos, el cual consistía en que » los pensamientos o actividades que son en sí inteligentes, pueden resultar estúpidos si el marco en que se mueven es estúpido.»  Dicho esto se puede entender que cada persona se mueve en una realidad, en un marco concreto y definido que normalmente cada un@ se elabora en base a sus experiencias vividas.

Ahora bien, ¿por qué cuesta tanto entender que nuestro marco no es el único existente? Uno no para de sorprenderse con ciertas reacciones, comportamientos, que además llegan a entenderse como normales, habituales, y esto tiene que ver mucho con las opiniones que se hacen al respecto de ciertos temas, comentarios, menciones, sin importar las propias consecuencias que pueden tener en otras personas.

Esa falta de respeto en opinión puede venir por dos motivos. El primero de ellos porque la persona está tan convencida de que su marco, su realidad, es el único existente que nunca va a cambiar su visión sobre la vida, su manera de comportarse, la cual arrastra un ego que a veces puede resultar hasta vomitivo aunque muchas veces no tenga ni la más remota idea de sobre qué está hablando. Y en segundo lugar, porque se confunde respeto y confianza, todo ello englobado a veces en el mal logrado término de »amistad», para realizar una opinión sobre un tema, que más que una opinión termina pareciéndose a un prejuicio.

Tal y como nos dice Gordon Allport, »tener un prejuicio es estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe, caracterizándose por seleccionar la información de tal manera que el sujeto sólo percibe aquellos datos que corroboran su prejuicio.»  Además, ¿por qué he dicho mal logrado término de amistad? Porque se suelen confundir términos, se traspasan límites, pensando que la amistad salvaguarda cualquier opinión, opinión que a veces consideramos broma, otras en modo de pregunta, u otras veces como si estuvieses sentando cátedra. Actuando de esta manera no somos conscientes de que llegados a un punto, lo que en realidad estás haciendo, es faltando al respeto de la persona con la que tanta amistad dices tener, a la vez que te excedes en la confianza que él o ella ha depositado en ti.

Por el contrario yo siempre he sentido y pensado que, cuanto mayor es mi amistad con una persona, más respeto hay que tenerle, mayor cuidado se debe tener en no sobrepasar jamás los límites de la confianza que hay entre ambos, y cuidarse mucho de las maneras en que decimos las cosas. Vamos, todo lo contrario a lo que uno se encuentra en estos días, y es una muestra más de que se cumple aquello de »que sea de sentido común no implica que sea de práctica común» . Por eso yo propongo que, independientemente de cuál sea nuestro marco, nuestra realidad, siempre estén hechos, fabricados, por los ingredientes del respeto y la confianza. Ambos son la base de cualquier relación, relaciones que son necesarias para que la persona desarrolle, crezca, aprenda, y se supere así mismo@ cada día de su vida.

»La libertad humana consiste sólo en aprovechar las experiencias pasadas para conducir el comportamiento.» (Daniel Dennet)

»En las demostraciones cometo aproximadamente los mismos errores que mis alumnos. Mi única ventaja es que yo me doy cuenta antes que ellos.» (Hadamard)

»La inteligencia fracasa cuando se equivoca en la elección del marco. El marco de superior jerarquía para el individuo es su felicidad. Es un fracaso de la inteligencia aquello que le aparte o le impida conseguir la felicidad.» (Pierce)

»La culminación de la inteligencia, su éxito, está en dirigir bien la conducta.» (José Antonio Marina)

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Daniel Goleman: Inteligencia emocional

Jorge Sampaoli en el Transistor de Ondacero

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

La vida brinda segundas oportunidades

»-. Lo siento Pablo, esto no ha salido como esperábamos. En unas semanas expulsarás el tornillo, porque finalmente no se ha osteointegrado como debería en el hueso auditivo, porque…(…)

A partir de ese momento desconecté, mi cuerpo estaba allí en esa sala de la Clínica Universidad de Navarra, pero mi mente…mi mente se había ido, esfumado de ese lugar. Poco importaba lo que me estaba diciendo, las causas posibles del fallo o lo que fuese, porque lo básico, lo más importante es que después de casi 10 meses, me acababan de decir que seguiría sin poder escuchar por mi lado derecho. Y allí estaba, con 16 años, triste, frustrado, con sentimiento hasta de fracaso, desolado. Todo lo que habías soñado, imaginado, de cómo escucharías de bien, de repente desaparece…hasta nueva ocasión, pero obviamente no me apetecía nada volver a meterme en breves a un quirófano. De momento, me olvido, no tengo ganas.»

Probablemente una de las mejores lecciones que me ha regalado la vida, y con este tema en concreto, es que es más importante la manera en que valoras el hecho que te sucede que el mismo hecho en sí. En esto influye mucho tu personalidad, tu carácter, tu determinación, optimismo, aunque en el primer instante te cueste encontrar el más mínimo aspecto positivo de ese acontecimiento, porque siempre va a haber momentos que nos dejen tocados anímicamente.

Pero conforme maduras, dejas que pase el tiempo para analizarlo todo de una manera más objetiva, desde otra perspectiva, y teniendo tú una actitud o predisposición a valorar de una manera diferente ese suceso, vas siendo más consciente de que quizás hay un lado positivo, un aprendizaje, una lección, que se añade a tu experiencia de la vida, y el factor decisivo de vivir este mal momento es que en algún instante fuiste valiente, tomaste una decisión, que te ha llevado no tanto a un momento de fracaso o frustración y sí más a un nuevo aprendizaje.

Aprendes que hagas lo que hagas, debes hacerlo de manera firme y convencido, con valentía  para disfrutar del proceso de cambio que vas a vivir teniendo presente que cada reto nuevo puede tener el final que esperas u otro totalmente distinto, pero que ambos incrementarán tu experiencia, tu bagaje de la vida que estás viviendo, tus conocimientos, sensaciones, visión de lo que te rodea, todo se va a ver enriquecido. Tener presente que cualquier persona exitosa que conozcas se ha caído, se ha levantado, se ha vuelto caer, y así sucesivamente, durante toda su vida y lo va a seguir haciendo porque es la única manera de crecer realmente, de aprender, y ser mejor cada día.

Ya lo decían los AllBlacks en el libro Legado, »ir hacia la brecha: cuando te encuentres en el top de tu juego, cambia el juego». Asómate a lo desconocido, a lo que te cause esa vibración de emoción, porque es ese proceso de transformación, esa tormenta,  es lo que te convertirá en una persona totalmente distinta. Nos tenemos que acordar de Churchill, quien decía que triunfar es ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo. O como bien dice el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, cuando la gente me cuenta que ha estado esquiando todo el día sin caerse ni una sola vez, le sugiero que cambie de montaña. E incluso en los dibujos animados, el bueno de Baloo en el Libro de la selva, de Rudyard Kipling, le decía a Mowgli: Las personas inteligentes se recuperan rápidamente de un fracaso. Pero Mowgli, aprende esto bien: las personas pocos inteligentes no se recuperan nunca de un éxito.

En mi caso particular tardé ocho años en recuperarme de aquel momento, quizás porque en esta segunda oportunidad me influyeron positivamente las personas que me trataron, enfermeras, doctor, un cúmulo de sensaciones que desembocan en la corazonada, en la intuición, de que quizás esta vez sí sea la definitiva, de que puede que esta vez sí salga bien, y decidí de ser valiente, volver a intentarlo con ilusión, con optimismo, pensando en positivo. El resultado… En una sala del Hospital de Alcorcón:

»-. Ponte el aparato Pablo, vamos a probarlo.

-. Me tiemblan las manos Doctor, a ver si soy capaz de ponérmelo bien porque no quiero estropear nada. 

-. Tranquilo, es normal, tómate el tiempo que sea necesario, este momento es para disfrutarlo.

Clac, dos pitidos, aparato encendido. Se aproxima el Doctor, poniéndose a mi derecha, y me pregunta:

-. ¿Me escuchas bien Pablo?

-. Como nunca Doctor. 

Y mientras tanto…era incapaz de contener mis lágrimas de alegría, de emoción.

Ciertamente es muy probable que, siendo constantes y valientes, la vida termine brindándote segundas oportunidades. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La verdadera nobleza del ser humano no consiste en superar a sus semejantes, sino en superar su yo anterior.» (Hemingway)

»Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.» (Viktor Frankl)

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La felicidad suma

Hace unos días leí un artículo cuyo núcleo giraba en torno a la revolución de las matemáticas en el contexto del fútbol, en lo que a materia de fichajes se refiere, explicando cómo a partir de la captación de datos objetivos, muy precisos, con la mayor exactitud posible, y su posterior estudio, los clubes pueden utilizar toda esta información para decidir si fichar a un jugador o no, lógicamente con el objetivo de mejorar la plantilla para lograr importantes logros deportivos.

Vaya por delante que estoy a favor de tener la mejor (que no es la mayor porque a veces, como diría mi buen amigo Marcos, el exceso de información causa desinformación) información posible, en este caso como entrenador pero vale para cualquier director ejecutivo (porque ambos lideran un grupo de trabajo), para lograr mejorar el grupo de jugadores que tengamos, en lo que a armar un equipo se refiere. Pero una vez aclarado esto, no estoy de acuerdo en que esa información por muy precisa que fuere, sea determinante para el éxito o fracaso del proyecto en cuestión.

En lo que a mi planteamiento se refiere, esos datos por muy precisos y exactos que sean, se obtienen en un entorno totalmente distinto al cual va a tener el jugador en los próximos meses. Compañeros distintos, ciudad diferente, costumbres diferentes, un entrenador distinto, un cuerpo técnico con una manera de trabajar personal que nada tendrá que ver con lo que haya tenido. Dicho esto, ¿se puede predecir el rendimiento de un jugador por muy bueno que haya sido anteriormente? Lógicamente, si obtenemos »x» tanto por ciento en precisión de último pase, llegamos a saber dentro de ese abanico de pases cuál es la distancia en la cual mayor porcentaje de acierto tiene, de precisión, si con el pie derecho mejor que con el izquierdo; obviamente podremos llegar a la conclusión de que el talento deportivo, en principio, lo tiene. Pero… ¿qué hay del carácter?

Quizás fuera bueno complementar esa información objetiva con un estudio del comportamiento del jugador, cómo reacciona al acierto, al fallo, cómo son las celebraciones de sus goles o de otros compañeros, su faceta humana en el campo ayudando a los compañeros en labores defensivas; y ya vamos un poco más allá, cómo es su relación la familia, con amigos, hoy en día las redes sociales pueden dar muchísima información al respecto. En definitiva, conocer lo máximo posible su lado humano, su persona, su interior.

¿Por qué? Es fácil, porque el fútbol es un deporte impredecible jugado por personas, cada situación del juego nada tiene que ver con la anterior, es cambiante a cada segundo, existiendo tantos factores externos que no controlamos, que al final lo único que depende de nosotros está en nosotros mismos. Me explico. Según Martin Seligman, la característica clave en un elevado porcentaje de personas exitosas tiene que ver con la creencia de que las cosas saldrían bien, especificando incluso que esta característica es más importante que el nivel de estudios, sus resultados financieros, o sus dotes comerciales.

Por otro lado, Martin Seligman nos dice que la felicidad radica principalmente en dos aspectos fundamentales, el compromiso y el propósito, entendiendo el compromiso como la voluntad de ayudar, de querer sumar, de querer crecer, al mismo tiempo que encontrando un propósito a nuestra vida, un fin, un sentido por el que vivir y no sólo vivir, sino una razón tan poderosa que siempre queramos mostrar la mejor versión de nosotros/as mismos/as. ¿Qué más podemos hacer para ayudar a encontrar la felicidad en un grupo, en un equipo? Ayudándoles a encontrar sus puntos fuertes, su talento, aquello en lo que realmente son buenos.

¿Cómo logramos eso? Sencillo, tratándoles como personas. Esto implica ser agradecido, darles las gracias, liderándoles desde el respeto y la escucha, porque recuerda que para ser respetado, hay que respetar, para ser escuchado, hay que escuchar. Es una cuestión de humanidad para, de esa manera, encontrar la felicidad. Y tú te estarás preguntando, ¿por qué insistes con la felicidad? Porque un equipo feliz es un equipo, como bien dice Fernando Botella, conectado, y un equipo conectado es un equipo que suma. 

Porque más allá del talento, de la calidad individual de tus jugadores o trabajadores, debes encontrar un motivo, una razón, que trascienda y supere a todo lo demás. Una razón que inspire confianza, alegría, eso mismo, alegría. Porque la alegría contagia al resto del grupo, si tú logras que además de que se trabaje muy bien (lo digo por si alguien cree que dudo de ello o me olvido), a un ritmo de excelencia, eres capaz de transmitir la alegría que tú tienes a ellos, les estás dando un motivo para sonreír, para contagiarse de energía positiva, y esa energía positiva colectiva es fundamental para sacar el máximo rendimiento primero a cada entrenamiento, y posteriormente ser capaces de superar cualquier adversidad en cada partido.

Se trata de instaurar un estado de ánimo que permita afrontar los desafíos que estén por llegar, estando no sólo preparados/as para lo que tienen que hacer, sino que además disfruten con la tarea que se les encomiende en cada momento, teniendo una mayor predisposición a encontrar soluciones al problema, manejar mejores opciones, para actuar de una manera distinta ante otro desafío similar. Seas entrenador, directivo ejecutivo, no puedes olvidar que somos generadores de estados de ánimo, y ese dato probablemente es el más importante de todos. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

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»El líder es provocador de conflictos porque sabe que son necesarios para crecer. Y porque sabe que así conseguirá en el equipo:

Posibilitar la inteligencia colectiva

Generar trabajo cooperativo

Cuestionar y actualizar el talento

Mejorar la toma de decisiones

Desarrollar el proceso creativo

Provocar pensamiento crítico

Facilitar el aprendizaje»

(Fernando Botella)

Les recomiendo que no se pierdan los vídeos: