No desistas

Nunca vamos a ser capaces de predecir cuándo conseguiremos alcanzar los objetivos, metas, que nos ponemos, pero quizás cada vez soy más consciente de que, más importante que eso, es saber que cada día suma, que cada reto te hace crecer independientemente del resultado que consigas, y que como bien dice mi amigo Álvaro, no existen los atajos.

 

Uno va siendo consciente, como me dijo Óscar en una de nuestras grandes conversaciones, de que crecer no es que ocurran los acontecimientos que tú aparentemente deseas, sino que la vida es tan sabia que nos hace crecer sin seguir un guión, sin hacernos saber cómo. Por eso precisamente, es importante valorar los instantes que vivimos cada día de nuestra vida, porque lo que es cierto es que desconoces la trascendencia de cada uno de tus actos, de la actitud que adoptes para cada uno de tus reto.

 

Por este motivo, es mucho más importante que te encuentres en los contextos adecuados, tengas conversaciones con las personas idóneas, y adoptes una actitud de trabajo diario, de insistir, perseverancia, con tranquilidad y paciencia, pero nunca sin bajar los brazos. Aún cuando los resultados que se obtengan no sean probablemente los que esperabas, sí es cierto que quizás son los que tocaban en ese momento, y era lo adecuado para tu crecimiento.

 

No sé hasta qué punto influyó en mis jugadores durante esta temporada, pero el mensaje que les transmitía era precisamente ese, de tranquilidad  y paciencia al margen del transcurso que tuviese el partido. Un mensaje que se basaba en 2 aspectos sencillos: Actitud y valentía. Actitud para mantener nuestro listón lo más arriba posible, independientemente de las circunstancias que se den en cada momento del partido; y Valentía para atrevernos con todo, jugando con un estilo propio, con personalidad, con confianza, y atrevimiento.

 

Y quizás, probablemente, de eso trate la vida. Actitud para mantener nuestro listón lo más arriba posible, no sólo en lo que a rendimiento se refiere, voy más allá, a ganas de vivir, de experimentar, de aprender, de querer conocer, de mostrar tu mejor versión cada segundo de tu vida. Y valentía, para atreverte a confiar en ti aún cuando la situación sea límite, a tomar decisiones, atreverte a arriesgar y a ser cauto cuando la situación lo requiera, una valentía que lleve a tener una personalidad fuerte y consolidada, que te recuerde que siempre hay que apostar fuerte por ti. Al final todo se reduce a una cuestión de actitud, porque como bien dice Winston Churchill, ‘’Un optimista ve la oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.’’

 

A continuación, comparto contigo el relato de El bambú japonés, esperando que te haga reflexionar tanto como a mí:

 

‘’No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: Crece maldita seas¡.

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece…!más de 30 metros¡

¿Tarda sólo seis semanas en crecer?

¡No¡ La verdad es que se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente el resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizá por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés. Y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que sí está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste, al fin, se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso  que exige cambios, acción, y formidables dotes de paciencia. ‘’

 

No puedo despedirme sin acordarme de Luis Salom; descanse en paz y mi más sincero sentimiento de fuerza y apoyo para todas las personas cercanas a él. Les acompaño en el sentimiento.

 

Que tengan una muy buena semana, un abrazo muy fuerte.

 

‘’Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias, y las crea si no las encuentra.’’

George Bernard Shaw

 

‘’El hombre sabio crea más oportunidades que las que encuentra.’’

Francis Bacon

 

‘’Tú eres el motivo de casi todo lo que te sucede.’’

 

Niki Lauda

leganés a primera

Alan Walker-Sing Me To Sleep

Lo único imprescindible

De todos los aspectos que podría reunir un líder, si me preguntasen cuál es el que para mí considero imprescindible, diría sin dudar la empatía. ¿Por qué? Muy sencillo, porque es lo que me permite conectar con las personas con quienes vivo día tras día, es la herramienta que me proporciona una visión de cómo se desarrolla el pensamiento de otra persona; gracias a la empatía se produce una conexión potente, especial, instantánea en el cuerpo a cuerpo; y por si esto fuera poco, me da la posibilidad de conectar corazón a corazón con la persona que tengo en frente. ¿Cómo conseguir todo esto? Muy sencillo, depende de ti, y de cuánto quieras ocuparte y preocuparte por la persona que tienes frente a ti, y cuán mágico quieres que sea el instante que estés viviendo con él o ella.

 

Existen tres tipos de empatía, siendo la primera la empatía cognitiva, que se produce de mente a mente, proporcionándonos una visión de cómo opera el pensamiento de otra persona. Esta forma de sintonizar, conectar, con otra persona nos da más información que la comprensión de su punto de vista, nos explica cómo debemos comunicarnos con él o ella, para que el mensaje que estamos transmitiendo lo entienda e interiorice a la perfección, saber cuáles son las palabras que debemos utilizar y cuáles evitar, de la misma manera que podremos entender cómo concibe el mundo y la sociedad en el que vive. Esto permite, por ejemplo, distinguir las normas y reglas básicas de otra cultura con mayor rapidez, además de obtener un rendimiento mejor en los trabajadores o subordinados directos.

 

Seguimos con la empatía emocional, que nos traslada a un nivel diferente, con beneficios distintos, ya que nos permite saber, percibir, sentir, lo que la otra persona siente en una conexión cuerpo a cuerpo instantánea. Aquí nos esforzamos en sintonizar con los sentimientos de otra persona, y nos exige enfocar nuestra atención en sus señales faciales, vocales, y toda una variedad infinita de señales no verbales que nos indican cómo se siente esa persona a cada instante. Según Daniel Siegel, psiquiatra de la Universidad de Los Ángeles, California, denomina las áreas cerebrales que crean esta resonancia el circuito ‘’nosotros’’. Entrar en este estado de ‘’nosotros’’ con otra persona produce una química tan bestial, una sensación de relajación tal que permite que sea lo que sea que estemos haciendo, salga lo mejor posible.

 

Terminamos con la tercera variedad, la preocupación empática, que nos da la posibilidad de entrar en acción siempre que alguien muestre su interés por otra personal. Se parte del circuito cerebral responsable del amor parental, produciéndose una conexión corazón a corazón. Esto se produce cuando un ejecutivo a sus trabajadores, un entrenador a sus jugadores, les hace saber que les apoyará, que ellos pueden confiar en él de la misma manera que son libres de asumir riesgos, ser valientes.

 

Estos tres tipos de empatía son, sin duda, una formidable herramienta para conectar con las personas a distintos niveles, una conexión que genera confianza, tranquilidad, porque transmites seguridad, valentía, firmeza, una serie de valores que hacen sentir a la persona una sensación tan bestialmente buena que, en consecuencia, se consigue que él o ella termine por mostrar su mejor versión. Debemos entender que necesitamos todos de todos, que el trabajo en equipo es una fuente muy enriquecedora a todos los niveles, un contexto que favorece multitud de situaciones, experiencias, que se suman a la experiencia de la vida de cada uno. Y no sólo en el trabajo, en el día a día de nuestra vida cotidiana, siempre habrá una persona de quien disfrutar, a quien sacar una sonrisa, a quien escuchar, observar, valorar, animar, empujar; ponerse en el lugar de otra persona sólo requiere de tiempo, tiempo que inviertes en esforzarte por conocer su historia. Historias que llevan a nuevos momentos. Momentos que enriquecen tu vida y la de quien estás escuchando.

 

Me viene a la mente la reflexión del Dalai Lama, ‘’Cuando estemos tomando una decisión o considerando un posible plan de acción, deberíamos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Quién se beneficia? ¿Solo nosotros mismos o un grupo? ¿Solo un grupo o todo el mundo? Y ¿solo durante el momento presente o también en el futuro?

 

´Si hay luz en el alma,

habrá belleza en la persona.

Si hay belleza en la persona,

habrá armonía en la casa.

Si hay armonía en la casa,

habrá orden en la nación.

Si hay orden en la nación,

habrá paz en el mundo.´

 

Proverbio chino

 

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, disfrutad de vuestra vida.

 

‘’El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja. El problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos complejos.’’

 

Fernando Savater

 

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Conecta con todo

Tras la lectura de dos grandes libros, me lanzo a compartir contigo cierta información que me parece increíble, relevante, y asombrosa, por descubrir con gran emoción cómo está todo interconectado, contemplando las interacciones que se producen en nuestro interior. Según el neurólogo Robert K. Cooper, en su excepcional libro El otro 90 por ciento, apunta: Siempre que tenemos una experiencia, ésta no va directamente al cerebro para poder reflexionar sobre ella, sino que el primer lugar al que va es a las redes neurológicas de la región intestinal y del corazón.

 

El tercero cerebro es el del corazón, no os parece fantástico??? Está constituido por 40.000 células nerviosas unidas a una compleja red de neutro transmisores. Por ello, el cerebro del corazón es tan grande como muchas áreas del cerebro craneal. Las corazonadas, las fuertes intuiciones que se revelan como realidades ciertas, se generan en el corazón. De hecho, hoy es ya reconocido por la medicina convencional que el ritmo del corazón puede alterar la efectividad del pensamiento cerebral. De alguna manera, el corazón, más que la cabeza, es el principal protagonista de lo que vivimos.

 

Probablemente, en un futuro, se termine relacionando con el corazón lo que ya hoy se define como claves de la inteligencia emocional: la empatía, la conciencia emocional, la transparencia, el optimismo, llegando a afirmarse que el corazón funciona como una especie de radar personal que escruta en nuestro interior y en el exterior a la búsqueda de nuevas oportunidades y opciones de vida.

 

Dependemos de conexiones con otras personas para determinar nuestros estados de ánimo. El sistema límbico de circuito abierto fue un diseño trascendental en la evolución, porque permite a las personas acudir al rescate emocional de otras. Según un estudio sobre unidades de cuidados intensivos ha mostrado, por ejemplo, que la reconfortante presencia de otra persona no sólo hace descender la presión sanguínea del paciente sino que también ralentiza la secreción de los ácidos grasos que bloquean las arterias. Otro estudio descubrió que el hecho de sufrir tres o más incidentes de estrés intenso en un mismo año, como pueden ser problemas económicos, problemas en las relaciones personales, triplica la tasa de mortalidad en hombres de mediana edad que viven aislados socialmente, pero no tiene ningún impacto en la tasa de mortalidad de hombres con abundantes relaciones sociales.

Los científicos han captado en el laboratorio la sintonización de las emociones midiendo la fisiología (como el ritmo cardíaco) de dos personas mientras mantienen una conversación amena. Cuando la interacción comienza, sus cuerpos operan a diferentes ritmos. Pero después de quince minutos, los perfiles fisiológicos de sus cuerpos se asemejan de forma notable. En 1981, los psicólogos Howard Friedman y Ronald Rigio descubrieron que incluso la expresión no-verbal puede afectar a otras personas. Por ejemplo, cuando tres extraños se sientan unos frente a otros durante uno o dos minutos, el más expresivo emocionalmente de los tres transmite su estado de ánimo a los otros dos, sin necesidad de formular una sola palabra.

 

Una vez he compartido contigo esta información, te lanzo una reflexión: Si el corazón, las emociones, los estados de ánimo, las habilidades sociales, la empatía, se revelan con esta importancia en nuestra sociedad, ¿por qué no nos enseñan ese contenido en nuestra época académica?¿Por qué no nos enseñan a sentir, a saber interpretar qué es lo que sentimos y por qué? Y más aún, ¿cómo hacer transmitir mis emociones, mis sentimientos, a la/s persona/s a quienes estoy hablando, con quienes estoy conectando en cada momento de mi vida? ¿Cómo utilizar mi mirada, mis manos, mi sonrisa, mi lenguaje corporal, para que éste sea acorde a lo que estoy comunicando verbalmente a la persona que tengo delante?

 

Si no recuerdo mal, escuché en cierta ocasión a un gran intelectual como es Eduard Punset afirmar que se deberían enseñar todas estas facultades, todas ellas relacionadas con lo emocional, con lo que sentimos, incluso antes que los contenidos meramente académicos, y cada vez estoy más convencido de que tiene toda la razón del mundo. No sirve de nada que nuestras generaciones futuras obtengan las calificaciones académicas más altas, si luego son incapaces de relacionarse como seres humanos, como seres sociales que somos, porque esa incapacidad social implica conflicto, falta de entendimiento, crisis social en uno mismo y con el entorno que le rodea, desembocando todo ello en miedos, frustraciones, rabia, dolor, porque ese niño no logró ser el adulto que en su momento soñó con ser.

 

Honestamente, pienso y siento que tenemos un sistema educativo basado en una competitividad despiadada por ver quién obtiene la calificación académica más alta, que va enfocado a la consecución de un puesto de trabajo que garantice la mayor remuneración económica posible, cuando en realidad estamos hartos de comprobar que eso, precisamente, no garantiza ni mucho menos la felicidad plena de cada una de las personas. Y por eso mismo, el objetivo no debería ser que cada alumno/a consiguiese el mejor expediente posible en niveles de calificaciones, sino tener la mayor certeza posible de que le ayudamos a crecer en lo personal, le guiamos en su proceso de crecimiento, descubrimiento de sus habilidades, de su talento, ayudándole a desarrollar sus habilidades sociales, su empatía, su capacidad de observar y escuchar, de análisis, observación; todo con el firme objetivo lograr que ese niño, en un futuro, sea un adulto feliz, porque en ese ‘’feliz’’ va todo incluido. Necesitamos un mundo con más felicidad, porque como bien dijo Eircho Fromm, refiriéndose a aquellos que viven en circunstancias en que los recursos son abundantes y las necesidades están más que satisfechas: ‘’Los seres humanos lo tienen todo, pero carecen de sí mismos.’’

 

Por ello, como bien dice Alex Rovira, ‘’un buen jefe sólo puede serlo para los demás cuando lo es para sí mismo. Ésa es la clave del liderazgo. Porque…

 

…no puedes conducir a los demás si eres incapaz de conducir tu propia vida;

… no puedes dar una dirección a la actividad de los demás si no puedes hacer lo propio con la tuya;

…no puedes escuchar honestamente a los demás cuando eres incapaz de escucharte;

…no puedes motivar a los demás si no sabes motivarte;

…no puedes solicitar la confianza de los demás si eres incapaz de confiar en ti;

…no puedes reconocer y respetar a los demás si no puedes reconocerte y respetarte.

…no puedes ser consciente y apreciar el valor de los demás si no puedes hacer lo propio con tu valor;

…no puedes perdonar los errores de los demás si, en el fondo, no eres capaz de perdonarte;

…no puedes exigir flexibilidad y capacidad de adaptación si no la tienes tú;

…no puedes exigir compromiso en los demás si no eres capaz de comprometerte;

…no puedes desarrollar los talentos y habilidades de los demás si eres incapaz de hacer lo propio con los tuyos;

…no puedes transmitir seguridad si te gobiernan tus miedos inconscientes;

…no puedes poner en práctica la empatía si no eres capaz de vivir a fondo todo el espectro de emociones que has reprimido a lo largo de tu vida;

…no puedes liderar honesta y sinceramente a otros si no eres capaz de liderarte a ti mismo;

…no puedes, en definitiva, emitir luz a los demás cuando no tienes para ti. ‘’

 

‘’Un buen corazón y una buena mente: esto es lo que se necesita para ser un buen jefe. ‘’

Louis Farmer, anciano indio onondaga.

 

‘’El verdadero amor no es otra cosa que que el deseo inevitable de ayudar a otro para que sea quien es. ‘’

Antoine de Saint-Exupèry

 

‘’Nada prueba tan contundentemente la habilidad de un hombre para dirigir personas como la habilidad para dirigirse a sí mismo. ‘’

Thomas Watson

 

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo¡¡

hoffeinheim

Andrea Bocelli performing Nessun Dorma con Te Partiro at Leicester

Years & Years-Desire

No te escuchas

Andábamos tan preocupados »ganándonos la vida» (como si la vida la tuviésemos perdida, cuando en realidad como bien dice Álex Rovira, la vida no tiene que ser ganada porque está ganada desde que nacemos) que se nos olvidó prestarnos atención a nosotros mismos, escucharnos.

Nuestra vida, nuestro día a día, se ha puesto ya en un ritmo tan frenético que, de verdad, ¿sabes hacia dónde vas?¿qué persigues? ¿dónde se encuentra tu verdadera felicidad?. Y a un nivel más profundo, ¿qué hay de tus miedos, preocupaciones?¿los reconoces?¿sabes cómo afrontarlos? ¿O no será que preferiste no hacerles frente, y tiraste por el camino fácil?.

La realidad, más bien, es que ni escuchamos ni nos escuchamos, en consecuencia si nos preguntaran ahora mismo cuáles son nuestros sueños, metas, objetivos, es muy probable que nuestra contestación sería una más de lo común, tópica, usual, sin más que añadir. Y este hecho da pena, mucha de hecho. Como bien dice Oscar Wilde, »lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.»

Escucharte íntimamente te permite reconocerte, es necesario que nos tomemos nuestro tiempo para volver a conocernos, observar cuánto hemos cambiado, si se mantienen nuestra ilusiones, nuestros sueños, cuáles son nuestros miedos, si ha aparecido alguna preocupación nueva y cómo puedo afrontarla. Autoescucharte puede ser la mejor herramienta para saber dirigir tu propia vida hacia donde verdaderamente quieres, hacia ese contexto en el cual tu talento se pone a pleno rendimiento, y quizás puedas experimentar una felicidad plena realizando aquello que quieres.

Según Carl Rogers, »el niño que se sabe escuchado crece seguro de sí mismo, mientras que el que no es escuchado deja un gran espacio para el deseo del otro, que va cubriendo, tapando, desplazando y ahogando progresivamente su propio deseo.» Y por otro lado, pero en la misma línea del tema que hoy tratamos, Eric Berne dice que »el problema aparece cuando el niño interior queda completamente eclipsado y ahogado, y acaba por no saber cuál es su verdadero deseo, acatando y haciendo suyo el que en realidad es el deseo del otro.»

Si atendemos a otros grandes maestros de la historia, podemos observar que este proceso es clave para saber hacia dónde queremos enfocar nuestras vidas:

Lao Tsé: »El silencio es el sonido más fuerte que existe.»

Beethoven: »En el silencio esperan todas las melodías imaginables.»

Tagore: »El hombre busca la multitud para ahogar el clamor de su propio silencio.»

Porque cuando desconectas de todo por completo, te relajas, y te sumes en un estado de concentración total dedicada a tu persona, a explorar tu silencio, empiezas a ser consciente de cuánto acontece en ti, y que obviabas por prestar atención a lo de fuera; cuando en realidad, no somos conscientes de que sólo si nuestro interior se encuentra en armonía, podremos estar en armonía con el contexto que nos rodea. Llevar tu mirada de dentro hacia fuera.

Comprendiendo mejor cuanto sucede en ti implicará el descubrimiento de aspectos fascinantes en otras personas, porque tu capacidad de escucha, observación, y atención habrá mejorado, dejarás de pasar por alto detalles que antes eran prácticamente invisibles a tus ojos. Es una cuestión de actitud y tiempo. Es imposible conocer el alma de otras personas, cuando desconoces la tuya por completo. Y recuerda, »lo esencial es invisible a los ojos.»

Hay un fragmento de El caballero de la armadura oxidada, que encaja perfectamente aquí: »Se sentó en el suelo y continuó pensando. Al poco rato, le vino el pensamiento de que toda su vida había perdido el tiempo hablando de lo que había hecho y de lo que iba a hacer… Se dio cuenta de que durante la mayor parte de su vida no había escuchado realmente a nadie ni a nada.»

Descúbrete a ti mismo, y sólo entonces empezarás a descubrir a las personas tan increíbles con quienes convives en tu día a día. Que tengas una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»Vosotros, los blancos, siempre estáis haciendo preguntas. Nunca os limitáis a observar y escuchar. Suele ser posible aprender todo lo que realmente importa saber sólo observando y escuchando.»

Anciano indio norteamericano.

indio anciano

Imagine Dragons-Shots

El éxito

Hace un tiempo que creo que para poder soñar debes creer, y con esto no me refiero a soñar de manera ilusa, irracional, pero sí es cierto que siento que nuestros sueños nos pueden llegar a impulsar a nuestros objetivos de una manera altamente insospechadas. El sueño alimenta nuestras ilusiones, objetivos, ambiciones, de querer seguir mejorando, creciendo, madurando, situándonos en el marco en el cual queremos llegar algún día.

Aparece aquí un liderazgo que debe ser sólido, para transmitir ese sueño, de la manera más viva, ilusionante, ambiciosa, motivante posible, a tus trabajadores, empleados, jugadores. Transmitir, cuidar el mensaje que transmites en cada día de trabajo, todo esto entra dentro de un proyecto, que como bien decía el maestro Phil Jackson, »es lo que debe mantener motivado a tus jugadores, el proyecto no sólo que les presentas sino que estás llevando a cabo.» Liderar con hechos, no con palabras.

Liderar con hechos, en el caso concreto de un deporte tan complejo pero a la vez tan bonito, como es el caso del fútbol, requiere de mantener vivos, con un brillo en los ojos a todos tus jugadores, a los que no juegan todo, a los que juegan algo menos, mucho menos. Porque la gran realidad es que, aunque esta diferencia de minutos sea un éxito, cualquiera puede ser un ejemplo para el otro, porque todos tienen talento, algo que pueden aportar a su compañero, y esto sólo se consigue manteniendo el nivel de competitividad al más alto nivel, día tras día, semana tras semana.

Me encantó la idea de Manuel Pellegrini, la cual consiste en que detesta nombrar »los once titulares, los suplentes, y reservas», a la vez que en los entrenamientos cuando diseña los equipos, mezcla a los jugadores para no crear ni fomentar diferencias, sino todo lo contrario, favorecer que se conozcan todos entre sí un poco más y mejor cada semana, favorecer las ayudas entre ellos, no siempre entre los mismos, instaurar en ellos la empatía, la comprensión, que mi compañero puede hacer algo peor que yo, pero que él me está vigilando de cerca para realizarme la ayuda porque yo también puedo fallar, y esto nunca se trató de tu o yo, sino del nosotros. Eso, nosotros.

Justo me viene a la memoria las frases de Phil Jackson y Kobe Bryant, »Sólo cuando aprende a prestar atención a los corazones de las personas, a oír los sentimientos que no comunican con la palabra, los dolores sin expresar y las quejas no habladas, el gobernante puede albergar la esperanza de inspirar confianza al pueblo, comprende si algo está mal y satisfacer las necesidades verdaderas de los ciudadanos»; »Hemos compartido tantas batallas que la confianza surge de manera espontánea-afirmó-. Cuantas más guerras libramos, más comprendes a las personas que te acompañan en la batalla. Una respiración, una mente, un espíritu…»

Confianza, ¿recuerdan? Una de las cinco grandes disfunciones que se producen en los equipos de trabajo, la disposición a sentirse vulnerable, abrirse al resto de miembros del equipo para aceptar errores y debilidades. Y conforme esto avanza, uno se da cuenta, que las personas funcionan mucho mejor cuanto mejor se encuentra su estado anímico, de hecho honestamente siento que mantener el mismo en un estado óptimo, durante toda una temporada, es una de las tareas más difíciles, sino la que más, y es cuando aparecen un sinfín de recursos que hemos visto y seguiremos viendo en este blog.

La importancia de la persona, el conocimiento de la misma, los sentimientos, debilidades, los estados ánimos, la comprensión de los mismos, es lo que lleva a la definición de éxito que más me gusta:

»¿Qué es el éxito?

Reír mucho y con regularidad; 

Ganarse el respeto de personas inteligentes y el cariño de los niños;

Ganar el aprecio de críticos sinceros y soportar la traición de amigos falsos;

Apreciar la belleza; 

Encontrar lo mejor de los demás;

Dejar el mundo un poco mejor, ya sea mediante un niño sano, un trozo de jardín o el rescate de un grupo social;

Saber que por lo menos una vida respiró mejor por haber vivido tú;

Esto es tener éxito. »

Por esta misma razón, admiro tanto la proeza del Leicester City, una lección no sólo de fútbol, sino de liderazgo, de humanidad, de empatía con el público y con todo aquello que rodea al equipo, la concienciación de que los grandes retos se sacan de grandes esfuerzos por parte de todos, por ello es imprescindible iluminar los ojos de todas las personas que se encuentren a tu alrededor. Ése es el verdadero éxito de Claudio Ranieri y sus chicos, lean la carta que ha escrito hace unos días, para todos los aficionados del Leicester City:

»Recuerdo mi primera reunión con el presidente, cuando llegué en verano al Leicester City. Se sentó conmigo y me dijo: “Claudio, este es un año muy importante para el club. Es muy importante para nosotros seguir en la Premier League. Tenemos que salvarnos”.

Mi respuesta fue: “Desde luego. Trabajaremos duro en los entrenamientos y trataremos de lograrlo”.

Cuarenta puntos. Ese era el objetivo. Ese era el total que necesitábamos para seguir en primera división para regalar a los aficionados otra temporada en la Premier League.

En aquel entonces, no podía ni soñar que abriría el periódico el 4 de abril y vería al Leicester en la cima de la clasificación con 69 puntos. El mismo día del año pasado, el club estaba último.

Increíble.

Tengo 64 años, así que no salgo mucho. Mi esposa lleva cuarenta años conmigo, así que en mis días libres, intento estar con ella. Salimos al lago que está junto a nuestra casa o, si nos sentimos con ganas, vemos una película. Pero últimamente, no he podido aislarme del ruido que llega de todo el mundo. Es imposible ignorarlo. He oído que incluso tenemos nuevos aficionados en América.

Tengo un mensaje para vosotros: bienvenidos al club. Nos complace teneros con nosotros. Quiero que disfrutéis con la forma en que jugamos a fútbol y quiero que améis a mis jugadores porque su recorrido es increíble.

A estas alturas, quizás haya oído sus nombres. Jugadores que fueron considerados demasiado bajos o demasiado lentos para otros grandes clubes. N’Golo Kanté. Jamie Vardy. Wes Morgan. Danny Drinkwater. Riyad Mahrez. Cuando dirigí mi primer entrenamiento y vi la calidad de estos jugadores, supe lo buenos que podían llegar a ser.

Sabía que teníamos una oportunidad de sobrevivir en la Premier League.

Este jugador, Kanté, corría tanto que pensé que debía llevar un paquete completo de baterías oculto en sus pantalones. Nunca paraba de correr en el entrenamiento.

Tuve que decirle: “Hey, N’Golo, afloja. Afloja. No corras detrás de cada balón, ¿vale?”

Me respondió: “Sí, jefe. Sí. Vale”.

Diez segundos después, volví a mirar y estaba corriendo otra vez.

Le dije: “Un día, te veré centrar el balón y rematarlo tú mismo”.

Es increíble pero no es la única clave. Existen muchas claves en esta temporada increíble.

Jamie Vardy, por ejemplo. No es un futbolista. Es un caballo fantástico. Necesita sentirse libre cuando está sobre el césped. Le digo: “Eres libre de moverte como quieras pero debes ayudarnos cuando perdemos el balón. Es todo lo que te pido. Si empiezas a presionar al rival, todos tus compañeros te seguirán”.

Antes de jugar el primer partido de la temporada, le dije a los jugadores: “Quiero que juguéis por vuestros compañeros. Somos un equipo pequeño, así que tenemos que luchar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma. No me importa el nombre del rival. Todo lo que quiero es que luchéis. Si son mejores que nosotros, bueno, felicidades. Pero tienen que demostrarnos que son mejores”.

Desde el primer día, hubo una electricidad fantástica en Leicester. Comienza con el presidente y llega hasta los jugadores, el personal y los aficionados. Es increíble lo que sentí. En el King Power Stadium, había una energía alucinante.

¿Los aficionados solo cantan cuando tenemos el balón? Oh, no, no, no. Cuando estamos bajo presión, los aficionados comprenden nuestro dolor y cantan al máximo. Comprenden la complejidad del juego y cuando los jugadores están sufriendo. Están muy, muy cerca de nosotros.

Comenzamos la temporada muy bien. Pero nuestro objetivo, lo repito, era salvar al club del descenso. Los primeros nueve partidos estábamos ganando pero concedíamos demasiados goles. Teníamos que marcar dos o tres goles para ganar cada partido. Me preocupaba mucho.

Antes de cada partido, les decía: “Vamos, chicos, vamos. Hoy dejamos la portería a cero”.

Pero nada. Intenté motivarles de todas las formas.

Así que, finalmente, antes del partido contra el Crystal Palace, dije: “Vamos, chicos, vamos. Si mantenemos la portería a cero, os invito a pizza”.

Por supuesto, mis jugadores dejaron la portería a cero contra el Crystal Palace. 1-0.

Así que mantuve nuestro acuerdo y me llevé a mis jugadores a Peter Pizzeria en Leicester City Square. Pero les había preparado una sorpresa. Les dije: “Tenéis que trabajar para lograr cualquier cosa. Así que trabajaréis también para vuestra pizza. Haremos nuestra propia pizza”.

Así que fuimos a la cocina con la masa y el queso y la salsa. Hicimos nuestra propia masa. Fue muy buena, además. Me comí muchos trozos. ¿Qué puedo decir? Soy italiano. Me encanta la pizza y la pasta.

Ahora dejamos la portería a cero a menudo. Una docena de veces después de la pizza, de hecho. No creo que sea una coincidencia.

Nos quedan seis partidos y debemos seguir luchando con nuestro corazón y nuestra alma. Este es un club pequeño que está mostrando al mundo lo que se puede lograr con espíritu y determinación. Veintiséis jugadores. Veintiséis cerebros diferentes. Pero solo un corazón.

Hace solo unos años, muchos de mis jugadores estaban en las divisiones inferiores. Vardy trabajaba en una fábrica. Kanté estaba en la tercera división francesa. Y Mahrez en la cuarta.

Ahora estamos luchando por un título. Los aficionados del Leicester que me encuentro por la calle me dicen que están soñando. Pero yo les respondo: “Vale, soñad por nosotros. Nosotros no soñamos. Simplemente trabajamos duro”.

No importa lo que suceda a final de temporada, creo que nuestra historia es importante para todos los aficionados al fútbol de todo el mundo. Les estamos dando esperanza a todos los jugadores jóvenes a los que alguna vez les han dicho que no eran suficientemente buenos.

Ahora pueden decirse a sí mismos: “¿Cómo puedo llegar a la élite? Si Vardy puede hacerlo, si Kanté puede hacerlo, quizás yo también puedo”.

¿Qué necesitas para llegar?

¿Un gran nombre? No.

¿Un gran contrato? No.

Solo necesitas abrir la mente, abrir el corazón, una batería cargada y correr con libertad.

Quién sabe, quizás a final de temporada, los dos estemos comiendo pizza.

Claudio Ranieri

Es una demostración más de que, para ser excelente en el trabajo, debes ser excelente en la vida. Es imposible tener éxito si separas el corazón de la mente, porque el talento puede hacerte destacar, pero tu corazón es lo que te permite trascender.

Que tengáis una muy buena semana, y jamás dejéis de sonreír. La vida se ve de otra manera con una sonrisa, un fuerte abrazo.

leicester city

Leicester City 2015/2016-The Dream

Una bonita historia.

Vulnerabilidad

Según Patrick Lencioni, ‘’ hay dos verdades que parecen decisivas. En primer lugar, el genuino trabajo en equipo sigue siendo, en la mayoría de los casos, en la mayoría de las organizaciones, algo tan elusivo como siempre ha sido. En segundo lugar, las organizaciones no logran trabajar en equipo porque involuntariamente caen presa de cinco obstáculos naturales pero peligrosos, que llamo las cinco disfunciones de un equipo.

 Estas cinco disfunciones pueden ser erróneamente interpretadas como cinco asuntos que pueden ser tratados aisladamente. Pero en realidad constituyen un modelo interrelacionado y convierten en potencialmente letal para el equipo el fallo en cualquiera de esos cinco aspectos.

Las cinco disfunciones de un equipo son las siguientes:

 

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Y de todas ellas, hoy quisiera centrarme en la base de la pirámide, Ausencia de confianza. El motivo por el cual surge esta disfunción es a partir de la falta de disposición por parte de los miembros del equipo para ser vulnerables, ya que no están dispuestos a abrirse ante los otros para aceptar errores y debilidades, imposibilitando de esta manera la construcción de los cimientos de la confianza.

A menudo se confunde la vulnerabilidad con mostrar algún signo de debilidad ante lo demás, y esto es un grave error. Mostrarse vulnerable tiene que ver más con ser conscientes, cada uno, de nuestras fortalezas y debilidades, cuáles son las facetas en las que podemos ayudar, y por el contrario cuales son aquellos aspectos en los que no tenemos tanto conocimiento, destreza, y/o habilidad; para hacérselo saber a nuestros compañeros de equipo. Es necesario ser humilde, dejando los egos a un lado, y mostrarse de esta manera, ya que ayuda a conocer a todos y cada uno de los miembros de nuestro equipo, porque de esta manera sabremos dónde debemos hacer hincapié, cuándo y cómo ayudarles, del mismo modo que ellos sabrán cómo pueden ayudarnos cuando por algún motivo, nuestro rendimiento baje.

Además, como veremos más adelante, mostrarse vulnerable permite en consecuencia que la confianza del grupo aumente, lo cual permita un diálogo, un conflicto verbal que hará crecer, en el que saber escuchar, analizar, y reflexionar en grupo acerca de un planteamiento, problema, al cual se le busque una solución, donde con toda seguridad reine el respeto hacia los otros compañeros, siendo un debate sano en el que el único objetivo es solucionar los problemas de manera grupal, contribuyendo esa solución al fortalecimiento del grupo.

Como bien dice Pellegrini: ‘’Eso es. Acá no es una cosa del azar. Lo que me ha permitido llegar hasta donde estoy han sido los cimientos sobre los que decidí hacerme como técnico, a través de una preparación constante en el tiempo. Sobre todo en mis inicios, cuando asumí que necesitaba prepararme en aquellos ámbitos que identificaba con mis debilidades.’’

De hecho, cuenta Pablo Zabaleta ese liderazgo humano que desprende Pellegrini, sabiendo escuchar y argumentar: ‘’El año pasado, por ejemplo (diciembre 2014), fui padre de mi primer hijo, andaba muerto en los entrenamientos y Pellegrini se me acercó para decirme que ser padre era lo mejor que me iba a pasar en la vida y que me entendía, pero que me iba a sacar del equipo porque no me veía ciento por ciento enchufado. ¿Qué le va a decir uno?. ¡Si yo también me daba cuenta!.

Siguiendo la misma línea, referente a la vulnerabilidad, a saber cuándo estamos preparados y referido al proceso de preparación para el jugador que viene de fútbol base y da el salto al primer equipo, Unai Emery resalta lo siguiente: ‘’Yo no estaba preparado, nadie me preparó para debutar, y de hecho el partido fue un horror, tanto que me cambiaron en el minuto 30’, y mientras me estaba duchando quería marcharme andando a casa, no pensaba en nada más. Pienso por ello que se debe preparar un itinerario a nivel mental, para preparar al futbolista lo mejor posible, de la manera adecuada, para subir al primer equipo.’’

 La reflexión es, ¿realmente les preparamos para ello? ¿Enseñamos a los futbolistas, empleados de un grupo de trabajo, a que muestre su vulnerabilidad al grupo? ¿trabajamos su confianza, su fortaleza mental ante la presión, ante un fallo? ¿les hacemos ver que hay que ser humildes en la derrota y en la victoria por igual?

Volvemos a Unai Emery, quien afirma ‘’Me gusta llegar al futbolista mediante la persona, primero a la persona, y cuando lo he conseguido, ya llegar al futbolista. Desde un liderazgo afectivo, un liderazgo del convencimiento, del conocimiento. No hay nada que haga sin argumentar, por encima de mi autoridad. Conseguir que te escuchen aquellos jugadores que saben que, en un determinado momento, pueden ganarte el partido ellos solos, es realmente lo meritorio en la tarea de un líder.

Y enlazamos con Manuel Pellegrini, quien dice que la trilogía del éxito tiene un orden lógico: vocación, preparación y dedicación. Sin esos tres conceptos no hay estructura profesional que se sostenga.’’ Sólo quien se muestra vulnerable, humilde, y reconocedor de que siempre habrá algo por mejorar seguirá dándole esa importancia que se merece a la preparación, dedicándole el tiempo que sea necesario, manteniendo la vocación intacta. Y me sigo manteniendo en la afirmación de que el equipo es la imagen que su entrenador y cuerpo técnico proyectan. Si proyectamos vocación, preparación, y dedicación; probablemente logremos que nuestros jugadores mantengan una pasión infinita por lo que hacen; quieran aprender cada día, y dediquen todos sus esfuerzos a la mejora continua. Vulnerabilidad para ofrecerse tal y como eres, no como signo de debilidad sino más bien con la humildad de demostrar que, si no tenemos la confianza de todos, es imposible avanzar, y si no avanzamos, jamás conseguiremos resultados extraordinarios.

No quiero terminar mi post sin acordarme de todas aquellas víctimas del atentado terrorista acontecido en Bélgica, una pena enorme que la humanidad no sea consciente de la autodestrucción que está acometiendo. Mando toda la fuerza a quien ha sufrido, a lo largo de estos años, de alguna manera u otra estos actos sin alma y corazón que se producen aún a día de hoy en nuestra sociedad.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. Y cuidado en la carretera, lo importante es llegar bien, no hay prisa.

EFE Fórum Deportes con Unai Emery

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El fracaso nos pone a prueba

‘’-Julián. Sé que tienes buenas intenciones. Pero el autodominio es un ideal bastante elevado para un hombre obeso como yo que ha pasado más tiempo desarrollando una clientela que desarrollando su propia persona. ¿Qué pasa si fracaso?
-El fracaso es no tener el coraje de intentarlo, ni más ni menos. Lo único que se interpone entre la gente y sus sueños es el miedo al fracaso. Sin embargo, el fracaso es esencial para triunfar. El fracaso nos pone a prueba y nos permite crecer. Nos guía, además, por el camino del esclarecimiento. Los maestros de Oriente dicen que cada flecha que da en la diana es el resultado de cien flechas erradas. Sacar partido de la pérdida es una ley fundamental de la naturaleza. No temas al fracaso. El fracaso es tu amigo.
-¿Convertirse al fracaso?-pregunté, incrédulo.
-El universo favorece a los valientes. Cuando decidas elevar tu vida a su más alto nivel, la fuerza de tu alma te guiará. El yogui Raman creía que el destino de cada uno está escrito desde el momento de nacer. Es un camino que conduce siempre a un lugar mágico lleno de valiosos tesoros. Cada individuo debe desarrollar el coraje necesario para avanzar por ese camino. Él me contó una historia aleccionadora.
>>Una vez, en la antigua India, había un gigante malo que poseía un magnífico castillo con vistas al mar. Como el gigante había estado fuera muchos años guerreando, los niños del pueblo cercano solían ir a jugar al hermoso jardín del gigante. Un día, el gigante regresó y echó de su jardín a todos los niños. ‘’¡No quiero veros más por aquí!’’, bufó mientras cerraba con estruendo la gran puerta de roble. Luego levantó un enorme muro de mármol en torno al jardín para que no entraran los niños.
Llegó el invierno, con el frío que es habitual en las zonas septentrionales del subcontinente indio, y el gigante ansiaba que volviera el calor. La primavera iluminó el pueblo que había a los pies del castillo, pero las frías garras del invierno no abandonaron su jardín. Un día, el gigante percibió por fin las fragancias primaverales y notó que el sol entraba radiante por sus ventanas. ‘’¡Por fin la primavera!’’, exclamó, corriendo al jardín. Pero no estaba preparado para lo que vio. Los niños del pueblo habían conseguido saltar y escalar la pared del castillo, y estaban jugando en el jardín. Era debido a su presencia que el jardín se había transformado en un lugar exuberante poblado de rosas, margaritas y orquídeas. Todos los niños rieron de júbilo, excepto uno, que era mucho más bajo que los demás. Lloraba con desconsuelo pues no tenía fuerza suficiente para saltar el muro y jugar en el jardín.
El gigante sintió lástima y, por primera vez en su vida, se arrepintió de su maldad. ‘’Ayudaré a ese niño’’, dijo, corriendo hacia él. Cuando los otros lo vieron venir, huyeron del jardín temiendo por sus vidas. Pero el más pequeño se mantuvo firme. ‘’Yo mataré al gigante. Defenderé nuestro lugar de recreo’’, dijo. Cuando el gigante se acercó al niño, abrió sus brazos y le dijo: ‘’He venido a ayudarte a saltar el muro para que juegues en el jardín. A partir de ahora será tuyo.’’ El niño, convertido en héroe, se sintió muy feliz y regaló al gigante el collar de oro que siempre llevaba al cuello. ‘’Ese es mi amuleto de la suerte. Quiero que lo lleves tú’’, dijo.
Desde aquél día, los niños jugaron con el gigante en el jardín del castillo. Pero aquel valiente muchacho, que era el preferido del ogro, ya no volvió. Con el tiempo, el gigante enfermó y se debilitó. Los niños seguían jugando en el jardín pero él ya no tenía fuerzas para estar con ellos. En aquellos días, el gigante no pensaba en nadie más que en aquel muchacho. Un día de invierno especialmente crudo, el gigante miró por su ventana y vio algo milagroso: aunque la mayor parte del jardín estaba cubierta de nieve, en mitad del mismo había un estupendo rosal rebosante de flores espectaculares. Junto a las rosas estaba el niño en quien el gigante había pensado tanto. El muchacho sonreía dulcemente. El gigante corrió a abrazar al muchacho ‘’¿Dónde has estado todos estos años, mi joven amigo? Te he echado muchísimo de menos. ‘’ El muchacho dio una respuesta meditada: ‘’Hace mucho tiempo me ayudaste a entrar en el jardín mágico. Ahora he venido para que entres tú en el mío.’’ Más tarde, cuando los otros niños fueron a ver al gigante, lo hallaron inerme en el suelo. Estaba cubierto de pies a cabeza por millares de bellas rosas.
>> Sé valiente, John, como aquel muchacho. Mantente firme y no pierdas de vista tus sueños. Ellos te conducirán a tu destino. Síguelo, y él te conducirá a las maravillas del universo. Y no pierdas de vista esas maravillas, pues ellas te conducirán a un jardín muy especial lleno de rosas.
Cuando miré a Julián para decirle que su historia me había conmovido profundamente, vi algo que me sobresaltó: aquel acerado gladiador de los tribunales que había pasado gran parte de su vida defendiendo a los ricos y los famosos se había echado a llorar.’’

El autodominio es una de las virtudes más difíciles de conseguir, y donde se pone a prueba tu paciencia, tu calma, tu perseverancia, sin importar cuánta tensión haya en el momento que estés viviendo, cuánto te estén poniendo a prueba para perder tu control. Como bien decía un buen amigo, la profesionalidad se ve en las situaciones de mucha presión, injustas, y donde hay que sacar el autocontrol; porque reaccionar mal es lo fácil.

Esto a nivel personal, pero si además lo trasladamos a un nivel colectivo, a un grupo de trabajadores o jugadores, como líder, gestor de grupos, no podemos permitirnos caer en la pérdida de control, porque somos ejemplo para ellos, y porque la transmisión de control, confianza, tranquilidad, ayuda muchísimo a nuestros jugadores, más de lo que pensamos o imaginamos. No adelantamos nada con voces, con malos gestos, con irritación, con castigar verbalmente los fallos de nuestros jugadores, más bien estamos minando la confianza de ellos.

Confianza, quizás de los aspectos más importantes. Hablando con un jugador ayer le pregunté qué era lo más importante, a su parecer, que debía tener un entrenador; la contestación no pudo ser mas rotunda: »Confianza, que confíe en mí, que si por ejemplo fallo un pase o un disparo a portería, me anime a persistir, a seguir intentándolo, a no bajar los brazos, que me anime.»

Todos, o por lo menos yo me incluyo y afortunado el que no se encuentre así, alguna vez hemos necesitado de esa confianza, por dudas nuestras, por nervios, por temor a no conseguir una meta, un objetivo, o un sueño. Si dudamos, si mostramos debilidad, ante temores que probablemente sean hasta imaginaciones nuestras por pensar demasiado, estamos quitándonos tiempo de pensar realmente en qué, cómo, y cuándo debo dar cada pasito para acercarme un poquito no a un objetivo concreto, sino a la herramienta, a ese aspecto que me hará mejor persona, mejor profesional, y en consecuencia, estaré quizás más cerca del objetivo.

Un objetivo que no sabemos si vamos a conseguir, pero lo que sí sabemos es que estamos recorriendo el camino de la manera en que queremos, sintiéndonos satisfechos con nosotros mismos, y ayudando a otras personas a que también se sientan reconfortadas, y la confianza, el autocontrol, en las situaciones con un alto grado de estrés ayudan a que esto se produzca. Ante la adversidad, calma, pausa, perseverancia, teniendo claro que por grande que sea el problema, nunca una noche superó a un amanecer, y recordando que hay tres reglas simples en la vida: 1 Si no persigues aquello que quieres nunca lo conseguirás. 2 Si no preguntas la respuesta siempre será NO. 3 Si no das un paso adelante siempre estarás en el mismo lugar.

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Informe Robinson: En la piel de Jorge Lorenzo

I Will

Rodeados de riqueza

Cuando uno camina en su día a día (seguro que rápido, porque la velocidad impuesta por esta sociedad es de máxima rapidez, máxima cantidad, pero calidad…poca, así nos va) apenas percibe la cantidad de historias que se le pueden pasar por delante, ni se lo plantea ni se da cuenta, pero es así. Y es que en cada persona que nos cruzamos hay un relato, una experiencia, que bien podría valer un Óscar.

Ésta es probablemente la mayor lección de aprendizaje que me estoy llevando este año, sin duda, lo cual no es fácil porque para esto es necesario poner un poco de pausa, parte de tu tiempo, y escuchar, un arte olvidado por cierto (que no es asentir o negar como los tontos, si no enamorarte de la historia de la persona que tienes delante, esforzándote por entenderla, que ni es fácil ni breve, pero sí enriquecedor.) Se da muy poca importancia a lo que pueden saber aquellas personas con quienes compartimos nuestro día a día, y mucha importancia a lo que creemos que sabemos nosotros, y que sin estar seguro de saberlo, pensamos que es la mejor opción o solución. Ya no hay conversaciones, sólo posturas que tratan de imponer el ‘’Yo más, tú más, yo más, tú más’’, el más claro ejemplo lo tienen en nuestra querida política. Nuestros gobernantes, tras llevar semanas y semanas, aún a día de hoy son incapaces de alcanzar acuerdo de ningún tipo. Y ojo, que son políticos…

¿Por qué sucede esto? José Antonio Marina dice que ‘’las sociedades pueden encanallarse cuando se encierran en un hedonismo complaciente, y carecen de tres sentimientos básicos: compasión, respeto, y admiración. Compadecer es sentirse afectado por el dolor de los demás, y es la base del comportamiento moral. Respeto es el sentimiento adecuado ante lo valioso. Se trata de un sentimiento activo, que se prolonga en una acción de cuidado, protección y ayuda. Por último, la admiración es la valoración de la excelencia. Dicho esto, pregúntense si todo esto lo ven en su día a día, piénsenlo, encontrarán la respuesta rápidamente.

No existe compasión por absolutamente nadie, las faltas de respeto son constantes, en diferentes ámbitos estoy cansado de verlo que a la mínima hay un clima de crispación bestial, porque no se tolera absolutamente nada, no se respeta una opinión, no se respeta una idea, un proyecto; cuesta mucho encontrar a personas que tengan profunda admiración por alguien, mucho, porque se tiende a pensar que el hecho de admirar a alguien conlleva implícitamente sentirte inferior a él o a ella. Es un planteamiento erróneo, vulgar, y equivocado, pero es así.

El resultado de no tener compasión, ni respeto, ni admiración, en el día a día, por algunas o varias de las personas que se conoce es por la tendencia, imposición, a creer, que debes ser el mejor obligatoriamente en algo, y ese algo quizás ni siquiera se le ha dado la opción de elegirlo sino que más bien es impuesto, triste, ¿verdad? Pero es así, por más que duela leerlo. En consecuencia, tenemos una sociedad que se niega a seguir aprendiendo, escuchando, ayudando.

La sociedad que tenemos hoy en día se encuentra en ese estado por obcecación, por ceguera pura, egoísmo y egocentrismo máximo. Hace falta mucha más humildad, sencillez, honestidad, para no sólo saber sino sentir, que es más importante, porque esto tiene que ver con los sentimientos. Con sentir dolor por querer ayudar a quien está afectado; no hace falta pensar en las personas que están lejos, cerca de ti, a 5 metros, tienes a una persona que con una sonrisa la haría la más feliz del mundo, ya sea tu padre, tu madre, tu pareja; pero claro…es que vas rápido, no hay tiempo es verdad, el tiempo. Sentir respeto por quienes te enseñan, por quien te dedica parte de tu tiempo para que crezcas y puedas ser la mejor persona posible (que no El Mejor), poder sentirte realizado, ofreciendo tu mejor versión y ayudando a quienes están cerca de ti a que también lo logren. Y honesto para admirar, saber valorar la valía de la persona que tienes delante, el valor de sus relatos, sus historias, sus experiencias; enriqueciendo de una manera tan bestial tu aprendizaje que no te lo darían ni todos los libros de la ESO estudiados de cabo a rabo.

De la misma manera, cuando nos encontramos gestionando un grupo de personas, vuelvo a mencionar a José Antonio Marina: «Las empresas inteligentes consiguen que un grupo de personas, tal vez no extraordinarias, alcancen resultados extraordinarios gracias al modo en que colaboran. Una organización inteligente es la que permite desarrollar y aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera. Comienza a hablarse de capital intelectual como uno de los grandes activos económicos, más aún, como la única riqueza verdadera.» Aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera. Estimulante porque sabemos escuchar, y además, cuidamos mucho el contenido de nuestro mensaje para hacerlo llegar de la mejor manera posible; y fructífera porque debe serlo para ambos, para que tanto uno como otro crezcan y salgan reforzados de esa interacción, conversación, o diálogo. Las relaciones sociales, nuestra capacidad de conversación y escucha, son imprescindibles si queremos no sólo crecer nosotros como personas primero, y en consecuencia como trabajadores, sino también ayudar a crecer con quienes convivimos en nuestro día a día.

Es cuestión de ser personas, porque ello implica que somos seres sociales, que compartimos experiencias, convivimos, compartimos momentos, de los cuales obtenemos un enriquecimiento personal brutal, pero para ello debemos tener una voluntad plena de crecer, intentando insisto, ser la versión de uno mismo ayudando a que las personas que viven contigo, que trabajan codo con codo cada día, también lo sean. No somos grandes personas ni por nuestros conocimientos ni tampoco por nuestras habilidades, sino por nuestra actitud ante la vida. Todo suma, todo afecta al estado anímico de las personas que tenemos delante, por lo que si somos capaces de cuidar todos estos detalles, a buen seguro estaremos empezando a construir un grupo mejor de personas, que afectará a la sociedad, y en consecuencia a una gran parte del país. Lo malo se contagia, pero lo bueno también; lo malo se consigue simplemente dejándote llevar, lo bueno por el contrario necesita de voluntad, pero es que la voluntad es la motivación inteligentemente dirigida.

 

 

Me has agregado la fuerza de todos los que viven.

Me has dado la libertad que no tiene el solitario.

Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.

Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca.

Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.

Me has hecho ver la caridad del mundo y la posibilidad de la alegría.

 

Pablo Neruda

 

Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

 

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Discurso Joaquín Sabina

Resolución de problemas

‘’Una cosa es terminar un problema y otro resolverlo. Un pleito por un prado se termina cuando uno de los contendientes saca una escopeta y mata al otro. Se ha terminado , pero no se ha resuelto. Lo de muerto el perro se acabó la rabia no vale ni para los perros. Lo importante es que desaparezca el bacilo de la rabia. Un problema sólo se resuelve cuando se termina dejando a salvo los valores para la convivencia. De lo contrario, retoñará.»

 

¿Cuál es nuestra capacidad para la resolución de problemas? ¿Los afrontamos o decidimos esquivarlos? ¿Los terminamos o los resolvemos? Leyendo estas líneas de José Antonio Marina me viene a la memoria algo que me sucedió a mí, como entrenador, y que gracias a la ayuda de mi buen amigo Álvaro me hizo reflexionar, analizar la situación, y encontrar la solución adecuada no para mí, sino para todo el grupo, para todos, para como bien dice Marina, dejar a salvo los valores para la convivencia.

 

Sinceramente analicé todo miles de veces, porque era una situación nueva y no sabía muy bien cómo acometerla, teniendo siempre claro que no quería que mi decisión fuese el origen de la ruptura en nuestro equipo, de modo que me puse en contacto con Álvaro, le comenté todo, y me hizo de ver desde una nueva perspectiva: Si es algo que afecta, en mayor o menor medida, a todo el grupo, exponlo hoy, háblalo con ellos y que cada uno exponga su punto de vista, su opinión, dales la oportunidad de expresarse y además de decidir cuál va a ser la resolución a ese problema, un problema que no es nada grave ni mucho menos, sino más bien algo totalmente normal que puede producirse en esas edades. Dejad entre todos, bien claro, que si esa conducta vuelve a suceder, la consecuencia a ese comportamiento será la que sea, pero que se decida entre todos.

 

Y es aquí cuando viene mi sorpresa, cuando soy consciente de que es mucho mejor hablar con todos los jugadores, saber escuchar, reflexionar, analizar, para después entre todos tomar una decisión. Darles la posibilidad de expresarse es darles la responsabilidad de que analicen, reflexionen, y expongan sus argumentos, creándose un debate limpio que les ayuda a conocerse mucho mejor, evitando rencillas de comentarios que se puedan decir por detrás, todo de frente y a la cara. No sólo quedó todo en un mal entendido que se aclaró de manera definitiva, sino que además el jugador en cuestión leyó una carta que no sólo le hizo emocionarse al él mientras la leía, sino también a gran parte de sus compañeros cuando le escuchaban.

 

En ese momento, cuando los ves de esa manera, con los sentimientos a flor de piel, emocionándose porque quien les habla saben que es desde el corazón, saben que es el primer compañero que daría la cara por alguien en un partido durante un lance en el terreno de juego, sabes y te das cuenta de que el equipo está alcanzando un grado de madurez que es, sin duda, de lo mejor que puedes vivir como entrenador.

 

Lo ‘’fácil’’, lo ´´rápido’’, hubiese sido dejar fuera de la convocatoria a ese jugador, esquivar el problema, y hacer como que todo se ha solucionado. Pero es imposible cuando te has esforzado por conocer a tus jugadores, a todos y cada uno de ellos; por ello mismo sabes que si hay ciertas reacciones es porque hay algún elemento que ha detonado esa situación, porque no es normal, y está en nuestro deber ocuparnos de ello, como formadores y como entrenadores. Siempre lo he dicho y lo mantendré, entrenar en un terreno de juego no es tarea demasiado compleja; por el contrario lo que desgasta, lo que te quita horas de sueño, es el día a día con tus jugadores, porque es lo bonito, ese proceso de descubrimiento de la persona, saber cómo son reacciones, cómo debes escucharles y hablarles a cada uno de ellos. Creedme que no hay sensación más gratificante que, como producto de todo ese trabajo como gestor de grupos, ver en el terreno de juego un aumento de la confianza en sí mismo de tus jugadores para atreverse a hacer cosas que, hace unos meses, eran impensables. Pero eso no viene sólo, hay que trabajarlo y dedicarle horas de conversación con todos ellos.

 

Hablando de este tema me viene a la mente un entrenador, Tomasso Maestrelli, quien entrenó a la Lazio de las Pistolas, un equipo cuyo vestuario probablemente fue de los más convulsos, conflictivos, y problemáticos, que haya existido en la historia del fútbol, calificado como ‘’ Un continuo hervidero de ánimos, emociones,’’ , existían dos clanes, dos grupos diferentes’’, ‘’Un equipo politizado, políticamente incorrecto, ‘’Parece una película del salvaje oeste’’, ‘’Un equipo que encarna perfectamente aquellos años .

 

Dicen de Maestrelli que ‘’era el guía espiritual, quien consigue encontrar la alquimia para que convivan estos caracteres fuertes, a veces duros y violentos. Era el eje del aquel equipo; ‘’La persona a la que todos teníamos el máximo respeto; ‘’Creo que nosotros hemos sido para él hijos o hermanos pequeños’’; ‘’Cualquier problema que tuvieras él lo entendía sin que se lo dijeses, después se lo contabas porque él te lo pedía con los ojos; ‘’Te llevaba al confesionario, que era su vestuario, te hablaba, te preguntaba qué había pasado y trataba de resolver también tus problemas; ‘’La magia de aquel equipo prendía cuando el árbitro pitaba el comienzo del partido. Entonces ya éramos uno para todos y todos para uno; ‘’El domingo no se podía tocar a nadie, porque si alguien tocaba a uno de los nuestros, los otros diez le saltaban encima’’

 

Una clase magistral de liderazgo y gestión de equipo de alto rendimiento la que desempeñó Tomasso Maestrelli con esta Lazio, jugando a un fútbol total que fue el asombro y sorpresa de toda europa. Y esto me recuerda otro párrafo de José Antonio Marina, con el que concluyo este post:

 

‘’La inteligencia, como he repetido tantas veces, culmina en la resolución de problemas prácticas, en especial de los que se refieren a la felicidad personal y a la dignidad de la convivencia. La convivencia humana ha planteado siempre problemas enconados que cada cultura ha intentado resolver a su manera. El valor de la vida, la propiedad de los bienes y su distribución, la sexualidad, la familia, la educación de los hijos, la organización del poder político, el trato a los débiles, ancianos o enfermos, el comportamiento con los extranjeros y la relación con los dioses han sido, son y probablemente serán los fundamentales. Una evolución histórica agitada y feroz ha ido seleccionando los métodos mejores para resolver esta contienda inacabable. La inteligencia comunitaria, después de recorrer muchos laberintos, denomina justicia a la mejor solución de los conflictos. Y la mejor solución siempre será cuando el problema se resuelve, dejando a salvo los valores para la convivencia.’’

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y afrontad siempre los problemas.

 

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Informe Robinson: La Lazio de las Pistolas.

Gladiator

Fase 4: Performing

¿Qué caracteriza a un equipo que ha llegado a la última fase, la fase del performing, del alto rendimiento? El concepto más claro que le definiría sería la sencillez, porque cuando ves a una persona, a un equipo, realizando alguna tarea de una manera muy sencilla sabiendo que es algo complejo es porque estás delante de alguien que está haciendo esa tarea con un nivel de maestría enorme.

 

Ese 6-8% de equipos que consiguen llegar a este altísimo nivel de desempeño se debe, fundamentalmente, a que tienen un nivel de madurez elevado. Ya no estamos hablando de eficacia sino más bien de eficiencia, porque hacemos lo que queremos hacer pero con el menor gasto de energía posible. Esto requiere de un entrenamiento, madurar una serie de hábitos, y el rol del líder dentro del equipo está alejado de esa directividad. En este momento, el líder lo que hace es ser tremendamente delegativo, porque las personas que trabajan con él ya son capaces de hacer su trabajo con un nivel de detalle altísimo.

 

El líder apoya, empuja, anima, pero con mucha calidad de su comportamiento de afecto, y mucha calidad en su comportamiento de tarea, es poco pero muy potente. No es necesario dar mucho porque el equipo sabe lo que tiene que hacer, y cuando has construido un equipo de alto rendimiento lo que tienes son personas, colaboradores, miembros de un equipo que asumen su autonomía y su responsabilidad de manera natural.

 

Llegados a este punto, debo decir que todos estos valiosos apuntes están extraídos del curso de Liderazgo y Gestión de equipos de Alto Rendimiento que impartió mi buen amigo Álvaro Merino, y quería compartirlo con tod@s vosotr@s, porque creo firmemente en ello, hasta el punto que pienso que es lo que nos marca la diferencia, no sólo como entrenadores de fútbol o directivos en equipos de empresa, sino como personas que es más importante aún, si cabe.

 

No entiendo ni concibo otra manera de entender la vida, el fútbol, que no sea liderando desde el corazón, llegando a los sentimientos, a las emociones, de todas y cada una de las personas con quienes trabajo en mi día a día, esforzándome por conocerme primero a mí mismo, obligarme a reflexionar, a dudar, analizar, y reflexionar sobre todo lo que hago, para después analizarles a ellos y ellas, esforzándome por conocerles a fondo, al detalle, sabiendo qué les sucede en cada momento, por qué están contentos, por qué están tristes, en qué puedo ayudarles. Ahí está la verdadera valía de un líder excepcional, único, un auténtico maestro en la resolución de conflictos y gestión de las emociones.

 

Sólo así consigues que tu equipo de trabajo se supere así mismo cada día, cada semana, porque como dice Sir Alex Ferguson en su autobiografía:

 

‘’Until around 1.pm there would be a constant stream of people coming to see me. The youth academy guys, Ken Ramsden, the secretary, and first-team players, wich was always gratifying because it meant they trusted you, often with family problems . I always adopted a positive approach to players confiding in me, even if it was to ask for a day off to deal with fatigue, or to adress a contract problem.  

If a player asked me for a day off, there had to be a good reason, because who would want to miss a training sesión at United? I would always say yes. I would trust them. Because if you said, ‘No-and why do you want one anyway? And they answered, ‘’Because my grandmother has died,’then you were in trouble. If there was a problema I would always want to help to find a solution.

 

Ahora probablemente entiendan un poco más por qué Sir Alex Ferguson ha estado durante más de dos décadas en el banquillo del Manchester United.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y recuerden siempre que delante tienen a una persona, como usted, que tiene problemas, conflictos, necesidades; sepa conectar con él o ella.

 

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»La inteligencia puede aprovechar la derrota para dos cosas: sobre si había elegido bien la meta, y sobre si había elegido bien el camino para alcanzar la meta. »

José Antonio Marina

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