El plan de juego

Uno de los aspectos más difíciles, en cualquier faceta de nuestra vida, es probablemente el diseño de un plan de actuación. ¿Qué entendemos por ello? Para mí, la capacidad de imaginar todos los escenarios posibles en un contexto determinado, en función de las personas que participen en el mismo, sus reacciones a un estímulo determinado, estudiando sus puntos fuertes y débiles, para saber cómo controlar la situación con el fin de conseguir los objetivos que me he marcado. Análisis, argumentación, reflexión, cuestionamiento permanente, todo envuelto en horas de trabajo impulsado por la ilusión de mejorar cada día.

Pero no es así, ¿verdad querid@ lector/a? Seguimos atribuyendo la capacidad de conseguir objetivos, o alcanzar metas, al talento, al azar, a la suerte, o a cualquier otro elemento menos al trabajo, lo cual dudo si es por pura desidia, complacencia, falta de valentía, o atrevimiento incluso. Sucede en la política donde ningún partido, y menos aún el que gobierna,  quienes son incapaces de elaborar un plan elaborado de argumentación para la obtención de soluciones, en base a las necesidades que plantea nuestro país; y sucede en cualquier ámbito.

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Centrándonos en el deporte, y más concreto en el fútbol por ser lo que más visualizo por ser el contexto en el que trabajo, hemos podido ver últimamente en varios partidos justamente eso, la falta de elaboración de un plan de juego que además incluya plan A, plan B, o plan C, por si se produjese alguna modificación durante el desarrollo del propio partido. ¿Por qué sucede esto? Hay dos opciones, bien por incapacidad, o bien porque se ha dependido total y absolutamente del talento de ciertos jugadores, quienes hasta entonces te han podido »solucionar la papeleta». Error, grave error.

El talento obviamente es un requisito para poder lograr, como conjunto, un determinado nivel de juego, pero no puede ser el único elemento. Al jugador hay que dotarle de recursos porque para eso está el entrenamiento, y el cuerpo técnico, para en cada entrenamiento diseñar todos los contextos en los que se va a ver inmerso durante el partido, el diseño de situaciones adversas, el planteamiento de retos y/o problemas para que se busquen soluciones, vivenciar la situación para que posteriormente sepamos qué hacer. Un barco, por muy bueno que sea el material del cual esté hecho, no llega a tierra si su capitán no sabe lo que es un timón, si desconoce el sentido del viento para orientar las velas.

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Uno de los grandes ejemplos de éxito es el boxeador Muhammad Ali, quien fallaba en las medidas denominadas »los cuentos de la cinta métrica», pero que tenía en su mente su principal virtud o punto fuerte: »Estudió a su oponente y se dirigió a su yugular mental. No solo estudió el estilo de lucha de Liston, sino que observó muy de cerca la clase de persona que era fuera del ring: Leí todas las entrevistas que le habían hecho, hablé con gente que había estado cerca de él o había hablado con él. Me echaba en la cama y meditaba sobre todo eso; intentaba tener una imagen de cómo funcionaba su mente. Liston tenía que creer que yo estaba loco, que era capaz de cualquier cosa. No podía ver de mí absolutamente nada más que mi bocaza, ¡y eso era lo que yo quería que viera!. 

Ese factor sorpresa no aparece por que sí, de la nada. Entra en escena ese factor porque, mucho antes, has preparado un escenario completamente diferente que lograr acaparar toda la atención de tu rival, de tu adversario, y cuando está completamente distraído, en ese momento preciso como si se tratase de la llegada del séptimo de caballería, se produce el toque de corneta: »Así nació el ecosistema perfecto para Müller, que se convirtió en un hombre libre en la zona de ataque, sin ninguna responsabilidad en la construcción de juego, salvo recibir balones de espaldas a la portería, controlarlos y pasarlos a los extremos. En realidad, es Müller quien »toca la trompeta»: cuando él cede la pelota al extremo, es la señal. En ese momento se inicia la carga.»

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Y, ¿qué me dicen de Babe Ruth? Su físico estaba lejos de ser el ideal para alcanzar el éxito en un deporte como el béisbol, de hecho se decía que podía llegar a comer espectaculares cantidades de alcohol y alimentos. Pero…»sabía disciplinarse cuando tenía que hacerlo. Muchos inviernos trabajaba durante toda la temporada baja en el gimnasio para ponerse más en forma. De hecho, tras la temporada de 1925, cuando parecía que se hubiera venido a menos, funcionó. Desde 1926 hasta 1931 bateó .354, con un promedio de cincuenta home runs al año y ciento cincuenta y cinco carreras en las que bateó. Como dice su biógrafo, Robert Creamer, Ruth llevó a cabo la exhibición sostenida de golpes de mayor calidad que el béisbol haya visto nunca.» 

Como bien dice Asier Gaditano, »las casualidades no existen». Con el talento no basta, se necesita de una planificación, un trabajo exhaustivo, un análisis de lo que podemos encontrar con todas las variantes y modificaciones posibles contempladas por nosotros, así como preparar nuestras posibles respuestas a dichas situaciones. No por tener talento implica que la victoria se pueda conseguir sin esfuerzo, sin trabajo, sino más bien estamos obligados a explotar dicho talento en su máxima magnitud para que no solo un jugador, también todo el equipo se vea favorecido de ese talento optimizado de cada uno de ellos. Porque, como bien dice Ruud Gullit, »un equipo es como un buen reloj: si se pierde una pieza todavía es bonito, pero ya no funciona igual.» 

Disfruten del fin de semana, un gran abrazo, y sigan insistiendo en aquello por lo que pelean.

Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía. (Maurice Maeterlinck)

La clave del éxito sostenido radica en seguir creciendo como equipo. Ganar consiste en adentrarse en lo desconocido y crear algo nuevo. (Phil Jackson)

El día a día equivale a ser un artesano del rendimiento. (Roberto Olabe)

El modelo de juego es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. (Fran Cervera)

Les recomiendo que escuchen la sección Activa tu talento, de mi buen amigo Álvaro Merino, porque siempre se aprende de él:

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Quitar lo que sobra

»El David siempre estuvo escondido en ese gran bloque de mármol, lo único que yo hice fue quitar las partes que sobraban». Esta frase cuyo autor no puede ser otro que Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel en español),  me fascinó cuando la leí por primera vez y me hizo plantearme numerosas cuestiones: ¿Tenemos capacidad de observar? ¿Sabemos detectar el potencial o talento de cada persona que tenemos delante? ¿De qué depende de eso? ¿Dónde termina la humildad y comienza el ego? ¿Por qué hay personas que siempre creen que cualquiera posee talento para algo?

Recuerdo estas líneas de mi amigo Óscar Cano, »Cuando se habla de formación y artesanía, rápidamente hemos de imaginar qué es lo que hace un artesano. Bien, pues el artesano lo que está viendo en una piedra a esculpir o en un trozo de barro a modelar son las posibilidades que tiene esa piedra o ese barro. Por lo tanto, la idea no parte nunca del artesano, sino que parte del objeto que quiere moldear o modular.» Los mejores profesores, los mejores entrenadores, son quienes son capaces de ayudar a descubrir a sus alumnos o jugadores las virtudes, fortalezas, en definitiva el talento que reside dentro de ellos.

Este proceso de búsqueda del talento en nuestros jugadores depende principalmente de dos factores: nuestra predisposición o mentalidad, y el contexto. Nuestra predisposición, nuestra mentalidad, entendida tal y como la denomina Carol Dweck, debe ser de crecimiento, entendiendo que todo cambia, nada es fijo ni absoluto, sino que en función de las interacciones que sufre el sujeto con el entorno que le rodea, mayor o menor será su crecimiento personal y profesional. Existen los prejuicios, los estereotipos, las experiencias de vida previas que cada persona ha vivido, todo ello conduce a esa persona a tener una visión concreta, definida, de qué entiende por miedo, por éxito, por cariño. Y nosotros, teniendo en cuenta todos estos elementos que forman parte del ser, debemos ser capaces de profundizar mediante el análisis, cuestionamiento, para llegar a descubrir ese talento.

En segundo lugar, el entorno en el que se desarrolle la actividad en cuestión, el contexto, debe ser estimulante, que le saque de su zona de confort por completo porque en el reto, en el desafío, en el descubrimiento, es donde encontramos el verdadero aprendizaje del jugador mientras se buscan las respuestas adecuadas para cada situación diferente del juego, un juego en el que se producen interacciones, relaciones, con otras personas ya sean compañeros, rivales, que cambian de posición constantemente, donde se presentan problemas, sentimientos de frustración, de miedo a fallar o cometer un error; y nosotros debemos darles las herramientas necesarias para que él o ella decida qué respuesta da a cada uno de esos estímulos.

Todo ello englobado por el liderazgo del grupo, entendiendo por liderazgo como »el arte de dirigir consiste en saber cuándo dejar la batuta para no molestar a la orquesta (Herbert von Karajan).» Estoy harto de escuchar lo importante que es la técnica, la táctica, la preparación física, la metodología, por la que muchos se creen auténticos masters, pero luego olvidan que dirigen un grupo de personas y esa es la mayor responsabilidad que tenemos cada día. Somos un modelo de vida, de trabajo, de ejemplo, de referencia, para el grupo que dirigimos y no hay mejor manera de liderar que mirando a los ojos, siendo honesto, claro, sincero, cercano, sabiendo escuchar para analizar, ser congruente y consecuente con lo que se dice en cada momento, ser predecible en tu manera de comportarte, porque todo ello transmite confianza, y este componente, confianza, es la base de todo.

Estoy cansado (en el buen sentido de la palabra amigo) de escuchar a Álvaro Merino que la base del liderazgo es la confianza, tanto la que generas como la que transmites. Y tiene una razón absoluta, porque esto o lo tienes o no lo tienes. El que es falso, el que se comporta de una manera distinta cada día, quien depende de ganar o perder para comportarse de esta o aquella manera, por muy buena que sea su metodología, por muy bueno que sea analizando rivales, no vale de nada porque actuando así habrás perdido la confianza de todos tus jugadores en cuestión de días. Es así, y como bien dice mi amigo Carlos, »puedes ser muy bueno diseñando sesiones, pero lo que marca la diferencia es tu persona, la manera en la que diriges y lideras a tus jugadores.» 

Y en esa manera de liderar a tus jugadores está tu capacidad de observarles, de escuchar, de detectar el talento de cada uno para ayudarle en el recorrido de ese camino hacia la definición y desarrollo del mismo, un talento que se une al equipo, a un grupo conformado por veinte, veintidós talentos, dirigidos en líneas de sacrificio, de esfuerzo, de respeto, sabiendo ganar y sabiendo perder sin menospreciar nunca al rival, siendo humildes pero incansables queriendo siempre mejorar más, desarrollando tu aprendizaje, un aprendizaje deportivo que afecta a lo personal, a la construcción de la persona, una persona que ayude de una manera u otra a hacer que nuestra sociedad sea un poco mejor. Todos somos Miguel Ángel, y todos tenemos delante un David por esculpir, es sólo que debemos saber verlo. Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. (Los vídeos, muy recomendables.)

»El placer del entrenador ha de ser el placer de un artesano, no el de un industrial. Somos artesanos de la enseñanza y la formación del deportista. El entrenador ha de ser feliz con el progreso de su deportista, no con el objetivo final que consiga. Feliz por el proceso, no por la victoria. Eso es lo que debe llenarnos de satisfacción. El primer placer es ver crecer a tus jugadores. Y el segundo es la victoria que se obtiene con esos jugadores.» (Julio Velasco)

»El problema del mundo es que los tontos y fanáticos están siempre muy seguros de sí mismos, y la gente más sabia está repleta de dudas.» (Bertrand Russell)

»Yo sólo busco dotar a mis jugadores de unos fundamentos de juego que reduzcan los riesgos al mínimo y potencien sus virtudes al máximo.» (Pep Guardiola)

»Ser formador tiene más que ver con no desperdiciar el talento que con proporcionarlo.» (Óscar Cano).

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Charla con Javier Mariscal

Tan fuerte como creas

»Creo que hemos perdido en general, y al generalizar evidentemente hay mil excepciones, un poco el espíritu guerrero del deportista. Digamos el espíritu histórico de los balcánicos. Tú jugabas contra los yugoslavos o los húngaros, pero sobre todo contra los yugoslavos, y sabías que había partido hasta el pitido final. Daba igual que les estuvieras zurrando bien; ellos seguían en pie, aguantando y aguantando, esperando su oportunidad. Debemos recuperar ese espíritu. Te han dado un golpe, vale, pues aguanta, resiste, trágate la sangre y no pienses en nada, ni en los planes que se han roto ni si es una injusticia y es inmerecido, ni que eras el favorito.»

Ayer en el día de mi cumpleaños en uno de esos momentos en los que uno recuerda su vida, cómo la ha vivido, y que has hecho con lo vivido, recordaba ese fragmento de texto que leía hace unos días del libro Pep Guardiola: La metamorfosis. Eran unas palabras de Manel Estiarte, y reconozco que me vi muy reflejado en ellas, porque la vida me ha puesto a prueba de manera constante, probando mi capacidad de aguantar, de ser optimista, de ser maduro cuando a lo mejor ni siquiera tocaba, entrenar mi cabeza para dirigir la atención a lo positivo, a lo que suma, aún cuando a veces tenía la sensación de que no había nada positivo que encontrar.

Reconozco que soy incapaz de no emocionarme recordando todo por lo que he pasado, desde cuando empecé a saber todo lo que pasé de recién nacido, por lo que pasaron mis padres viéndome en esos meses tan malito. Más tarde en el colegio, con los problemas de audición, esos defectos físicos que siempre pasan factura, que son motivo de risas y burlas, porque eres diferente, simplemente por ese hecho. La etapa del instituto como algo que me resultó un esfuerzo bestial, porque justo ahí decidí intentar la primera operación con el fin de llegar a la universidad ya con el aparato, para evitar las dificultades que sabía tenía por tener sólo un oído. Viajes a Pamplona cada quince días para saber si el implante iba bien, o por el contrario no se terminaba de osteointegrar en el hueso auditivo. No es fácil estudiar exámenes cuando tienes el estado de ánimo por los suelos, créeme, nada fácil, porque la cruda realidad es que no tienes ganas de nada, cuanto más de aprobar exámenes. Ver que lo que tanto anhelas, soñabas con ello, imaginabas, pensabas, que lo tenías al alcance de la mano, y al final 9 meses más tarde…te dicen que escupirás el tornillo. Ciao, se acabó, esta vez no toca.

Sacas tu carrera universitaria escuchando por un oído en el cual, encima, tienes pérdida de agudos, por lo que te pierdes apuntes por el camino, apuntes que recuperas gracias a los compañeros tan increíbles que tienes, estudias con tus amigos de residencia reforzando lo que apenas escuchaste en clase hasta las mil de la noche, y al día siguiente más, no paras porque no te vale una excusa por respuesta, no paras….aún sabiendo que deberías parar porque no puedes con tu alma, porque estás agotado, porque aún no sabes pero te lo dirán más adelante que el cansancio que notabas a veces, no era normal, estabas malito, pero da igual porque no a ti no te valieron nunca las excusas.

Se avanza cual rompe hielos, a velocidad de crucero, aún notando cansado a veces tanto que no puedes ni salir un rato con los amigos porque cuando llega el fin de semana estás destrozado, entre el Máster de Profesorado, los entrenamientos del equipo, tu cuerpo te dice que no, que basta ya de hacer esfuerzos, pero llevas estorzándote toda la vida, cada día de tu vida por un motivo u otro, y sigues, sigues, caminas, siempre adelante, con los objetivos claros y la mente limpia de tóxicos, aún aguantando coñas, bromas, tú sigues porque tienes claro lo que quieres y vas a por ello. Vas al trabajo con máxima ilusión, pero preocupado porque pasas revisiones cada mes, cada analítica es clave para ver si el tratamiento funciona, si das negativo o no, si la carga viral desaparece de tu cuerpo. Ni que decir tiene que a la última consulta, aún sintiéndote imparable, vas acojinado porque sabes lo que te juegas, tu salud, lo más bonito, lo más grande, poder estar bien, y que tus padres ganen tranquilidad, que ya está bien, que se lo merecen un poco.

Sales de esa última consulta llorando de felicidad, equiparable a cuando te pusieron el aparato y escuchaste por primera vez; similar al instante en el que estabas sentado delante de tu ordenador y veías en el expediente de tu Licenciatura de CCAFyD todas las asignaturas aprobadas; aprobar tus Masters, tu carnet de conducir; que todo eso que pensabas que era imposible, que jamás lo lograrías, lo has superado pero emociona más aún sentir que no lo has logrado sólo, que de hecho no te has sentido solo jamás porque has conocido a gente muy buena, no numerosa, pero sí verdadera, auténtica, con un corazón increíble, que siempre te han ayudado, te han mostrado otra manera de ver la vida, transmitido confianza cuando más lo necesitaba, tranquilidad cuando tus pulsaciones estaban en un registro demasiado alto, valentía cuando tuviste miedo, sonrisas cuando llorabas, y un empujón cuando te echabas para atrás. La vida me ha regalado la lección de no rendirse nunca, la importancia de ser una buena persona ante todo, disfrutar de los momentos sencillos, de la sencillez de vivir, y creer firmemente que, como bien dice Álex Rovira, vivimos a la altura de nuestras creencias, no de nuestras capacidades. Puedes porque crees que puedes. Y yo, te invito a creer. Un abrazo muy grande, que tengáis una muy buena semana.

Volved a emprender veinte veces vuestra obra, pulidla sin cesar y volvedla a pulir. (Nicolas Boileau)

Encuentra lo que amas y deja que te mate. (Charles Bukowski)

El arte de dirigir consiste en saber cuándo dejar la batuta para no molestar a la orquesta. (Herbert von Karajan)

Tenga cuidado con las cosas pequeñas. Su ausencia o su presencia pueden cambiarlo todo. (Han Shan)

El que solo busca la salida no entiende el laberinto, y, aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido. (José Bergamín)

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Dos tipos de mentalidades

Según Carol S. Dweck existen dos tipos de mentalidades, dos maneras de afrontar de un modo completamente diferente nuestro día a día. Una, llamada mentalidad fija tiene que ver con »con creer que las cualidades personales son inamovibles, lo cual conlleva a la necesidad de validarse a uno mismo constantemente.» Mientras tanto la segunda, denominada mentalidad de crecimiento, contempla que esas características, cualidades, no son simplemente una mano de cartas sino que más bien esta mano es sólo el inicio del desarrollo. Se basa en la creencia de que tus cualidades básicas son algo que puedes cultivar por medio del esfuerzo.

Y lo pongo bien resaltado, con negrita inclusive, ESFUERZO, porque es la clave de todo (o por lo menos para mí) de todo en esta vida, porque considero honestamente que todo se consigue con esfuerzo, sacrificio, pasándolo mal en el sentido de poner tus límites, tus creencias a prueba constantemente superando el listón de aquello que considerabas imposible. Esas dos mentalidades son un claro reflejo de los dos tipos de persona que te puedes encontrar hoy en día, y tiene que ver también con la manera en que utilizas tu talento, tus virtudes, si consideras ambos aspectos algo fijo o mejorable, además de tratar de reforzar tus debilidades aunque también es cierto que, para reforzarlas, primero debes haber considerado que las tienes (humildad).

Esta semana me centro en tres personas que, por diferentes motivos, creo que se pueden poner en el contexto de esa mentalidad de crecimiento, de querer siempre más, una actitud de mejora continua, de aprendizaje desde la humildad, la escucha, la ambición por querer ser un poquito mejor cada día para ayudar a otr@s a ser mejores personas, mejores profesionales. Ahora no vamos a descubrir a Rafael Nadal, pero es que son tantas las veces que lleva dando lecciones de vida en la pista, tantas como veces se pone a jugar en la pista. Ha tenido que recuperarse de una lesión grave, reinventar su juego por completo para así evitar llevar tan al límite su cuerpo, y aún con todo…vuelve a plantarse en una final como ha sido la del Open de Australia. Como bien dijo Roger Federer, »Rafa, tienes que seguir jugando, el tenis te necesita.» Yo añadiría, el mundo te necesita Rafa. 

Por otro lado, tuve la fortuna de ver la entrevista de Jorge Valdano con Jorge Sampaoli, el flamante entrenador del Sevilla FC. Una persona que es capaz de abandonar un trabajo seguro en un banco, por apostarlo todo a su sueño de ser entrenador de fútbol; que se va con su preparador físico y amigo, Jorge Desio, de gira por Europa para ver a diferentes equipos entrenar con lo justo de dinero, tan justo que tienen que dormir varias veces en plazas públicas porque el dinero no llegaba para un hostal. Una persona humilde, cercana, que no sólo quiere ganar, sino que quiere que su equipo sea valiente, agresivo, que no perdone una ocasión, que ahogue al rival con una presión asfixiante, que su público se emocione y no pueda permanecer sentado en la butaca del estadio,y lo consigue. Como bien dice él , a veces los hechos se adelantaron a los sueños. Pero esos sueños no llegan gratis, es con trabajo, trabajo, y más trabajo, con la humildad de saber que siempre habrá algo que mejorar, una persona a quien escuchar, o un documental que ver, porque nunca es tarde para seguir aprendiendo.

Como en el caso de nuestro último protagonista, George Danzig. ¿Sabes quién era? »George Danzig era un alumno de postgrado en matemáticas en Berkeley. Un día, tarde como de costumbre, llegó corriendo a su clase de matemáticas y copió rápidamente los dos problemas para casa que había en la pizarra. Cuando luego se puso a resolverlos, le parecieron muy difíciles. Le costó varios días de trabajo duro entenderlos y resolverlos. Resultó que no eran problemas para casa en absoluto; eran dos famosos problemas matemáticos que no habían sido resueltos nunca.»

¿Sabes por qué creo en todo esto?Porque me ha pasado, porque lo he vivido, porque hubiese sido imposible sacar los estudios sin esfuerzo, sin tener una mentalidad de crecimiento, de creer que podría conseguirlo aún escuchando lo poco que escuchaba. Complementé esa falta de audición con horas y horas de estudio, de análisis, de machacar los apuntes un día tras otro, echar horas y horas, pedir tutorías, ayuda a mis amigos y compañeros de clase, pero siempre tuve fe, confianza, en que por difícil que pareciese se podría conseguir. Hay un concepto japonés, Kaizen, que significa mejora continua, considerando todo como un círculo que nunca para, aprendes, desaprendes, y vuelves a aprender para lograr ser, cada día de tu vida, la mejor versión de ti mismo porque de esa manera uno se siente más pleno, completo, y feliz. O por lo menos, así lo considero yo. Que  tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejen de crecer día tras día.

Quería adjuntarles la carta que Sampaoli y su cuerpo técnico escribió al equipo antes de afrontar el partido decisivo contra Liga Deportiva Universitaria de Quito. Espero que les guste:

»Quizás a muchos nos toque hoy disputar el partido más importante de nuestras vidas. Pocas cosas podrían motivarnos más que esta ilusión y cuesta encontrar palabras para encontrar lo que estamos sintiendo en estos momentos. Aún así, hay algo muy claro en nuestra mente, que bajará a nuestro corazón y una vez ahí explotará hacia cada rincón de nuestros cuerpos. Esto no es otra cosa que la suma de cada gota de sudor que transpiramos, cada pelota que disputamos con el alma, cada metro de cancha que recorrimos y cada muestra de solidaridad que entregamos a nuestros compañeros. Cuánto esfuerzo realizado, cuánta energía entregada al equipo, cuánta generosidad entregada al compañero y cuánta ilusión manifiesta que todos llevamos dentro. Seguramente, nos merecemos que esto termine en algo bueno, pero la vida muchas veces no entiende de estas cosas. Nunca te olvides que tú y tus compañeros son quienes provocaron que esta hermosa locura teñida de azul. En el día de hoy, por convicción y necesidad, junto a la ayuda de Dios y la fuerza que nos dan nuestras familias, duplicaremos nuestro esfuerzo y saldremos a jugar este partido poniendo nuestra alma, nuestras piernas y las bolas que siempre tuvimos y que hemos sabido mostrar a lo largo de esta campaña. Que este proceso continue…¡Vívelo!¡Siéntelo!¡Disfrútalo!¡Ámalo!¡Vamos la <> carajo!»

Un sueño no se hace realidad a través de magia: conlleva sudor, determinación, y trabajo duro. (Colin Powell)

Quienes ejecutamos esta profesión no podemos permitir que se gane de cualquier manera. (Marcelo Bielsa)

El éxito debe medirse no por la posición a que una persona ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar. (Broker T. Washington)

Nuestra mayor gloria no se basa en no haber fracasado nunca, sino en habernos levantado cada vez que caímos. (Confucio)

Tengo claro que en esta vida todo el mundo imita, encontrar creadores es muy difícil. (Jorge Sampaoli)

Nadie planifica fracasar, pero se fracasa por no planificar. 

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Marcos de confianza y respeto

Nos explicaba José Antonio Marina en su libro La inteligencia fracasada el Principio de la jerarquía de los marcos, el cual consistía en que » los pensamientos o actividades que son en sí inteligentes, pueden resultar estúpidos si el marco en que se mueven es estúpido.»  Dicho esto se puede entender que cada persona se mueve en una realidad, en un marco concreto y definido que normalmente cada un@ se elabora en base a sus experiencias vividas.

Ahora bien, ¿por qué cuesta tanto entender que nuestro marco no es el único existente? Uno no para de sorprenderse con ciertas reacciones, comportamientos, que además llegan a entenderse como normales, habituales, y esto tiene que ver mucho con las opiniones que se hacen al respecto de ciertos temas, comentarios, menciones, sin importar las propias consecuencias que pueden tener en otras personas.

Esa falta de respeto en opinión puede venir por dos motivos. El primero de ellos porque la persona está tan convencida de que su marco, su realidad, es el único existente que nunca va a cambiar su visión sobre la vida, su manera de comportarse, la cual arrastra un ego que a veces puede resultar hasta vomitivo aunque muchas veces no tenga ni la más remota idea de sobre qué está hablando. Y en segundo lugar, porque se confunde respeto y confianza, todo ello englobado a veces en el mal logrado término de »amistad», para realizar una opinión sobre un tema, que más que una opinión termina pareciéndose a un prejuicio.

Tal y como nos dice Gordon Allport, »tener un prejuicio es estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe, caracterizándose por seleccionar la información de tal manera que el sujeto sólo percibe aquellos datos que corroboran su prejuicio.»  Además, ¿por qué he dicho mal logrado término de amistad? Porque se suelen confundir términos, se traspasan límites, pensando que la amistad salvaguarda cualquier opinión, opinión que a veces consideramos broma, otras en modo de pregunta, u otras veces como si estuvieses sentando cátedra. Actuando de esta manera no somos conscientes de que llegados a un punto, lo que en realidad estás haciendo, es faltando al respeto de la persona con la que tanta amistad dices tener, a la vez que te excedes en la confianza que él o ella ha depositado en ti.

Por el contrario yo siempre he sentido y pensado que, cuanto mayor es mi amistad con una persona, más respeto hay que tenerle, mayor cuidado se debe tener en no sobrepasar jamás los límites de la confianza que hay entre ambos, y cuidarse mucho de las maneras en que decimos las cosas. Vamos, todo lo contrario a lo que uno se encuentra en estos días, y es una muestra más de que se cumple aquello de »que sea de sentido común no implica que sea de práctica común» . Por eso yo propongo que, independientemente de cuál sea nuestro marco, nuestra realidad, siempre estén hechos, fabricados, por los ingredientes del respeto y la confianza. Ambos son la base de cualquier relación, relaciones que son necesarias para que la persona desarrolle, crezca, aprenda, y se supere así mismo@ cada día de su vida.

»La libertad humana consiste sólo en aprovechar las experiencias pasadas para conducir el comportamiento.» (Daniel Dennet)

»En las demostraciones cometo aproximadamente los mismos errores que mis alumnos. Mi única ventaja es que yo me doy cuenta antes que ellos.» (Hadamard)

»La inteligencia fracasa cuando se equivoca en la elección del marco. El marco de superior jerarquía para el individuo es su felicidad. Es un fracaso de la inteligencia aquello que le aparte o le impida conseguir la felicidad.» (Pierce)

»La culminación de la inteligencia, su éxito, está en dirigir bien la conducta.» (José Antonio Marina)

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Daniel Goleman: Inteligencia emocional

Jorge Sampaoli en el Transistor de Ondacero

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

La vida brinda segundas oportunidades

»-. Lo siento Pablo, esto no ha salido como esperábamos. En unas semanas expulsarás el tornillo, porque finalmente no se ha osteointegrado como debería en el hueso auditivo, porque…(…)

A partir de ese momento desconecté, mi cuerpo estaba allí en esa sala de la Clínica Universidad de Navarra, pero mi mente…mi mente se había ido, esfumado de ese lugar. Poco importaba lo que me estaba diciendo, las causas posibles del fallo o lo que fuese, porque lo básico, lo más importante es que después de casi 10 meses, me acababan de decir que seguiría sin poder escuchar por mi lado derecho. Y allí estaba, con 16 años, triste, frustrado, con sentimiento hasta de fracaso, desolado. Todo lo que habías soñado, imaginado, de cómo escucharías de bien, de repente desaparece…hasta nueva ocasión, pero obviamente no me apetecía nada volver a meterme en breves a un quirófano. De momento, me olvido, no tengo ganas.»

Probablemente una de las mejores lecciones que me ha regalado la vida, y con este tema en concreto, es que es más importante la manera en que valoras el hecho que te sucede que el mismo hecho en sí. En esto influye mucho tu personalidad, tu carácter, tu determinación, optimismo, aunque en el primer instante te cueste encontrar el más mínimo aspecto positivo de ese acontecimiento, porque siempre va a haber momentos que nos dejen tocados anímicamente.

Pero conforme maduras, dejas que pase el tiempo para analizarlo todo de una manera más objetiva, desde otra perspectiva, y teniendo tú una actitud o predisposición a valorar de una manera diferente ese suceso, vas siendo más consciente de que quizás hay un lado positivo, un aprendizaje, una lección, que se añade a tu experiencia de la vida, y el factor decisivo de vivir este mal momento es que en algún instante fuiste valiente, tomaste una decisión, que te ha llevado no tanto a un momento de fracaso o frustración y sí más a un nuevo aprendizaje.

Aprendes que hagas lo que hagas, debes hacerlo de manera firme y convencido, con valentía  para disfrutar del proceso de cambio que vas a vivir teniendo presente que cada reto nuevo puede tener el final que esperas u otro totalmente distinto, pero que ambos incrementarán tu experiencia, tu bagaje de la vida que estás viviendo, tus conocimientos, sensaciones, visión de lo que te rodea, todo se va a ver enriquecido. Tener presente que cualquier persona exitosa que conozcas se ha caído, se ha levantado, se ha vuelto caer, y así sucesivamente, durante toda su vida y lo va a seguir haciendo porque es la única manera de crecer realmente, de aprender, y ser mejor cada día.

Ya lo decían los AllBlacks en el libro Legado, »ir hacia la brecha: cuando te encuentres en el top de tu juego, cambia el juego». Asómate a lo desconocido, a lo que te cause esa vibración de emoción, porque es ese proceso de transformación, esa tormenta,  es lo que te convertirá en una persona totalmente distinta. Nos tenemos que acordar de Churchill, quien decía que triunfar es ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo. O como bien dice el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, cuando la gente me cuenta que ha estado esquiando todo el día sin caerse ni una sola vez, le sugiero que cambie de montaña. E incluso en los dibujos animados, el bueno de Baloo en el Libro de la selva, de Rudyard Kipling, le decía a Mowgli: Las personas inteligentes se recuperan rápidamente de un fracaso. Pero Mowgli, aprende esto bien: las personas pocos inteligentes no se recuperan nunca de un éxito.

En mi caso particular tardé ocho años en recuperarme de aquel momento, quizás porque en esta segunda oportunidad me influyeron positivamente las personas que me trataron, enfermeras, doctor, un cúmulo de sensaciones que desembocan en la corazonada, en la intuición, de que quizás esta vez sí sea la definitiva, de que puede que esta vez sí salga bien, y decidí de ser valiente, volver a intentarlo con ilusión, con optimismo, pensando en positivo. El resultado… En una sala del Hospital de Alcorcón:

»-. Ponte el aparato Pablo, vamos a probarlo.

-. Me tiemblan las manos Doctor, a ver si soy capaz de ponérmelo bien porque no quiero estropear nada. 

-. Tranquilo, es normal, tómate el tiempo que sea necesario, este momento es para disfrutarlo.

Clac, dos pitidos, aparato encendido. Se aproxima el Doctor, poniéndose a mi derecha, y me pregunta:

-. ¿Me escuchas bien Pablo?

-. Como nunca Doctor. 

Y mientras tanto…era incapaz de contener mis lágrimas de alegría, de emoción.

Ciertamente es muy probable que, siendo constantes y valientes, la vida termine brindándote segundas oportunidades. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La verdadera nobleza del ser humano no consiste en superar a sus semejantes, sino en superar su yo anterior.» (Hemingway)

»Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.» (Viktor Frankl)

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La felicidad suma

Hace unos días leí un artículo cuyo núcleo giraba en torno a la revolución de las matemáticas en el contexto del fútbol, en lo que a materia de fichajes se refiere, explicando cómo a partir de la captación de datos objetivos, muy precisos, con la mayor exactitud posible, y su posterior estudio, los clubes pueden utilizar toda esta información para decidir si fichar a un jugador o no, lógicamente con el objetivo de mejorar la plantilla para lograr importantes logros deportivos.

Vaya por delante que estoy a favor de tener la mejor (que no es la mayor porque a veces, como diría mi buen amigo Marcos, el exceso de información causa desinformación) información posible, en este caso como entrenador pero vale para cualquier director ejecutivo (porque ambos lideran un grupo de trabajo), para lograr mejorar el grupo de jugadores que tengamos, en lo que a armar un equipo se refiere. Pero una vez aclarado esto, no estoy de acuerdo en que esa información por muy precisa que fuere, sea determinante para el éxito o fracaso del proyecto en cuestión.

En lo que a mi planteamiento se refiere, esos datos por muy precisos y exactos que sean, se obtienen en un entorno totalmente distinto al cual va a tener el jugador en los próximos meses. Compañeros distintos, ciudad diferente, costumbres diferentes, un entrenador distinto, un cuerpo técnico con una manera de trabajar personal que nada tendrá que ver con lo que haya tenido. Dicho esto, ¿se puede predecir el rendimiento de un jugador por muy bueno que haya sido anteriormente? Lógicamente, si obtenemos »x» tanto por ciento en precisión de último pase, llegamos a saber dentro de ese abanico de pases cuál es la distancia en la cual mayor porcentaje de acierto tiene, de precisión, si con el pie derecho mejor que con el izquierdo; obviamente podremos llegar a la conclusión de que el talento deportivo, en principio, lo tiene. Pero… ¿qué hay del carácter?

Quizás fuera bueno complementar esa información objetiva con un estudio del comportamiento del jugador, cómo reacciona al acierto, al fallo, cómo son las celebraciones de sus goles o de otros compañeros, su faceta humana en el campo ayudando a los compañeros en labores defensivas; y ya vamos un poco más allá, cómo es su relación la familia, con amigos, hoy en día las redes sociales pueden dar muchísima información al respecto. En definitiva, conocer lo máximo posible su lado humano, su persona, su interior.

¿Por qué? Es fácil, porque el fútbol es un deporte impredecible jugado por personas, cada situación del juego nada tiene que ver con la anterior, es cambiante a cada segundo, existiendo tantos factores externos que no controlamos, que al final lo único que depende de nosotros está en nosotros mismos. Me explico. Según Martin Seligman, la característica clave en un elevado porcentaje de personas exitosas tiene que ver con la creencia de que las cosas saldrían bien, especificando incluso que esta característica es más importante que el nivel de estudios, sus resultados financieros, o sus dotes comerciales.

Por otro lado, Martin Seligman nos dice que la felicidad radica principalmente en dos aspectos fundamentales, el compromiso y el propósito, entendiendo el compromiso como la voluntad de ayudar, de querer sumar, de querer crecer, al mismo tiempo que encontrando un propósito a nuestra vida, un fin, un sentido por el que vivir y no sólo vivir, sino una razón tan poderosa que siempre queramos mostrar la mejor versión de nosotros/as mismos/as. ¿Qué más podemos hacer para ayudar a encontrar la felicidad en un grupo, en un equipo? Ayudándoles a encontrar sus puntos fuertes, su talento, aquello en lo que realmente son buenos.

¿Cómo logramos eso? Sencillo, tratándoles como personas. Esto implica ser agradecido, darles las gracias, liderándoles desde el respeto y la escucha, porque recuerda que para ser respetado, hay que respetar, para ser escuchado, hay que escuchar. Es una cuestión de humanidad para, de esa manera, encontrar la felicidad. Y tú te estarás preguntando, ¿por qué insistes con la felicidad? Porque un equipo feliz es un equipo, como bien dice Fernando Botella, conectado, y un equipo conectado es un equipo que suma. 

Porque más allá del talento, de la calidad individual de tus jugadores o trabajadores, debes encontrar un motivo, una razón, que trascienda y supere a todo lo demás. Una razón que inspire confianza, alegría, eso mismo, alegría. Porque la alegría contagia al resto del grupo, si tú logras que además de que se trabaje muy bien (lo digo por si alguien cree que dudo de ello o me olvido), a un ritmo de excelencia, eres capaz de transmitir la alegría que tú tienes a ellos, les estás dando un motivo para sonreír, para contagiarse de energía positiva, y esa energía positiva colectiva es fundamental para sacar el máximo rendimiento primero a cada entrenamiento, y posteriormente ser capaces de superar cualquier adversidad en cada partido.

Se trata de instaurar un estado de ánimo que permita afrontar los desafíos que estén por llegar, estando no sólo preparados/as para lo que tienen que hacer, sino que además disfruten con la tarea que se les encomiende en cada momento, teniendo una mayor predisposición a encontrar soluciones al problema, manejar mejores opciones, para actuar de una manera distinta ante otro desafío similar. Seas entrenador, directivo ejecutivo, no puedes olvidar que somos generadores de estados de ánimo, y ese dato probablemente es el más importante de todos. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

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»El líder es provocador de conflictos porque sabe que son necesarios para crecer. Y porque sabe que así conseguirá en el equipo:

Posibilitar la inteligencia colectiva

Generar trabajo cooperativo

Cuestionar y actualizar el talento

Mejorar la toma de decisiones

Desarrollar el proceso creativo

Provocar pensamiento crítico

Facilitar el aprendizaje»

(Fernando Botella)

Les recomiendo que no se pierdan los vídeos:

 

La esperanza cuenta más

»Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, para la química, para la filosofía incluso… pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.» Esos cuatro elementos, ilusión, imaginación, deseo, esperanza, probablemente sean los cuatro pilares que sostienen nuestra motivación, una motivación que a su vez es la llave que arranca el motor de nuestro cuerpo, que lo levanta de la cama cada mañana, lo pone en marcha, y es capaz de llevarlo al límite cuando la motivación está en su listón más alto.

Y sin embargo, esos mismos cuatro elementos, durante este año quizás es lo que más he echado en falta ver cada día, y que además yo no he sabido mantenerlos al máximo en varios momentos por diferentes circunstancias, en mí. La realidad es que cuesta mucho algunos días tener ilusión, tu imaginación desaparece, perder el deseo de conseguir retos, y a veces hasta no tienes esperanza de que aquello que sueñas termine convirtiéndose en una realidad, porque es cierto que el momento que vivimos es malo, realmente malo en algunos casos.

Pero de la misma manera he aprendido, con igual fuerza, que mantener la ilusión, imaginación, deseo, esperanza, no sólo debe depender de nosotros/as mismos/as, sino que además no podemos consentir perder alguno de estos cuatro elementos por el camino, porque si eso se produce, nuestra motivación decae, en consecuencia nuestro motor ya no marcha de la misma manera, perdemos nuestra sonrisa, y eso conlleva perder no sólo nuestra esencia, sino más grave aún, dejamos de ejercer una influencia positiva en todas las personas con quienes convivimos día tras día, familia, amigos/as, pareja.

Al final todo es una cadena, un bucle, llámalo como quieras, pero existe una realidad, y es que cualquier gesto nuestro afecta de una manera que no somos conscientes, de manera increíblemente negativa o positiva en los demás. Todos y todas tenemos problemas, pero recuerda siempre, el problema no es lo que acontece, sino cómo nos afecta ese acontecimiento a nosotros a nivel personal. Y que una sonrisa, una mano en el hombro, un abrazo, un simple gesto en definitiva, lo puede cambiar todo en la persona, y en su manera de ver ese problema.

Por ello, este post una invitación que nunca perdamos la ilusión, pero no ya de conseguir cosas, retos, objetos, sino la ilusión más pura, la que tiene que ver con vivir al máximo cada día de tu vida, aprovechando tu tiempo en lo que realmente te aporta, te hace crecer, disfrutando de tu vida, de tu gente, de tu trabajo, disfruta de todo lo que tienes porque mañana no sabes qué va a pasar. Te invito a que sigas teniendo imaginación, que seas creativo, que pruebes, seas valiente, no tengas nunca miedo al reto porque es ahí donde más vas a crecer, imagina cómo sería realizar un proyecto, ese que tienes ganas, y verlo terminado, anímate, sé valiente, no pierdes nada, y tu crecimiento personal será mucho mayor. Nunca pierdas el deseo, el deseo de querer a tu gente, de demostrar tu cariño, de desear verte a ti bien, y en consecuencia querer que tu gente esté bien, el deseo entendido como impulso de vivir, aquello que nace desde lo más profundo de ti. Y jamás, pierdas la esperanza, porque ni tú ni yo sabemos qué sucederá mañana, en cualquier momento te llega cualquier buena noticia (por qué estabas pensando en algo malo? cambia el chip), y te encuentras en otro momento que hace 24 horas te parecía imposible.

Pero es que te olvidaste de que no existen imposibles en esta vida, que todo depende de ti, todo nace en ti y muere en ti, de la misma manera que puedes amargar la existencia al resto de personas con quienes mantienes un vínculo fuerte, o por el contrario, ofrecerles cada día un motivo de peso para que ellos y ellas mantengan en su nivel más alto su ilusión, su imaginación, su deseo, y su esperanza. Deja huella, sé auténtico/a, quiere y déjate querer, conecta y conéctate, emociona y emociónate, haz vivir y vive, lidera y lidera tu vida, pregúntate si estás haciendo todo lo posible para mantener esos cuatro elementos al máximo, sólo mira atrás para valorar todo lo que has conseguido, mantente en el presente, disfruta de cada instante y en ese instante construye tu futuro más inmediato. Y recuerda, siempre habrá un motivo de más para sonreír. Te deseo unas muy felices fiestas, disfruta todo cuanto puedas, pero…intenta que todos los días sean Nochebuena, que ese espíritu navideño que ahora alberga en el ambiente, no lo pierdas, vienen 365 nuevos días de ilusión, imaginación, deseo, y esperanza. Un abrazo muy muy grande, y sonríe.

PD: Querido Alson,

Quienes salen fuera lo que muestran es…¿una iniciativa, una inquietud, una amplitud de miras, una adaptabilidad, y una apertura a nuevos horizontes? Me parece de auténtica TRACA, usted en qué mundo vive? Qué es lo que ve usted? Los jóvenes salen porque NO LES QUEDA MÁS REMEDIO, porque en este país nos sentimos menospreciados, los sueldos son una auténtica miseria, la sola idea de independizarte es mera UTOPÍA, pero sabe por qué? Porque NO SE CREAN PUESTOS DE TRABAJO, y los que se crean tienen unas condiciones que son LAMENTABLES, y que mejor no le digo a cuánto sale la hora de trabajo, porque me da la RISA. Jefes que no lideran, sino que mandan, unos puestos de trabajo en los que mañana por cualquier razón puedes verte en la calle, y no importa que seas un chaval, o que tengas 45 años y una familia a la que alimentar, no les importa NADA ABSOLUTAMENTE, sí, porque las condiciones, la legislación, es SUYA, no echen la vista atrás, ni me digan es que esto viene de ANTES. Si ya lo sé que viene de antes, ninguno vale para su cargo, y deberían de estar en la calle, porque manda narices que se necesiten 2 elecciones para formar gobierno, y que después de haberlo formado estemos en las mismas, con distintos partidos políticos intentando apuntarse tantos en el casillero de cara a nuevas elecciones, »no tú vete de ahí, que esta mañana estabas pactando con tal…» Va, hombre, va, y de la corrupción qué tal? Cuándo pararán de salir casos? Dígame, usted que quizás tiene amplitud de miras, y sabe mirar al horizonte, cuánto más vamos a tener que aguantar? Y de los informes PISA, qué tal? Lo ve bien? Pues se lo digo yo, es una VERGÜENZA. Y aquí hay mucho mérito de los jóvenes eh, porque aún con el pésimo nivel que hay en nuestro sistema de enseñanza, que cuando quieran ustedes pues lo replantean de una manera más lógica, realista, y ADAPTADA a lo que ahora se demanda; aún con todo, se saben buscar la vida. Y no le quepa la menor duda Alson, si España sale, no será por ustedes, no se apunten tantos, porque sus condiciones son pésimas. Será porque los que se han chupado estos años de mediocridad, no pusieron excusas, sino que decidieron seguir adelante, bien aquí en España, país que mata al que tiene talento y ensalza al mediocre pelota y rastrero, o salió fuera a buscarse la vida, con una mano delante y otra detrás. No mientan, ni pinten una realidad que no es, porque hay quien quizás se lo crea, pero a otros nos escuecen los ojos, y nos sangran los oídos, con ese tipo de mentiras. Feliz Navidad para usted también, un saludo.

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Entrenar mola

»Jope, mañana no tenemos entrenamiento entonces?

No, mañana es festivo. Qué pasa? Te molaría entrenar? Te gustaría que quedásemos todos, y salir a correr por ejemplo? Por algún parque?

Sí, estaría genial. Todos juntos.

¿Por qué te apetece? 

Porque entrenar mola; mola mucho venir a los entrenamientos.»

Anoche cuando estaba a punto de caer dormido, la última imagen era la de nuestros 20 enanos (divididos en grupos de 10), golpeando el balón desde fuera del área, y  ver sus caras de sorpresa cuando la mayoría lograba que el esférico entrase en la portería sin botar antes de la línea de gol. Todos contentos por el avance de todos, porque si uno avanza, si uno de los nuestros crece, todos crecemos, porque no somos nadie si uno de los nuestros se desanima. Hasta en eso demuestran que ya somos algo más que un equipo de fútbol.

Y es que hasta en estos pequeños detalles nuestros peques no paran de darme lecciones. La mejor de todas, aprender a disfrutar del avance más pequeñito, ese que casi ni percibes si no les observas día a día de manera minuciosa, porque ese avance es, probablemente, el más significativo, el más auténtico. Porque es un avance que lleva consigo trabajo, carácter, esfuerzo, pero sobre todo, constancia, perseverar en el intento de creer que aunque sigo fallando una y otra vez, lo voy a conseguir porque soy capaz, porque creo, porque puedo, porque vivo a la altura de mis creencias. Y lo termino logrando.

Hace tres meses, cuando comenzamos en Septiembre, no éramos capaces de dar varios pases consecutivos en una posesión, existía un miedo tremendo a pedir el balón, a querer ser protagonista, a ir a la disputa de balón con fuerza para robarlo, disparar a portería con fuerza, apenas se hablaban entre ellos. Mi amigo Óscar me dijo una vez »Son miedos de niño Pablo, tranquilo, sigue trabajando, y desaparecerán poco a poco», y cuánta razón tenías.Pasado este tiempo, cuando uno echa la vista atrás y lo ve como si de una película se tratase…cuánto ha cambiado esta película. Ahora quieren jugar, la piden, combinan entre ellos, disfrutan con el balón, tienen sus piques porque alguna patada se calcula mal y va a la espinilla, y se tienen que rascar un poquito…disparan a portería con la técnica y potencia muy mejorada. Caminan hacia delante sin miedo.

En el vestuario, entre ellos se hablan, se divierten, observas cómo han evolucionado en ese aspecto, no son tan tímidos, ves lo bien que conectan unos con otros, se entienden, se escuchan, se respetan. Cuando uno ve todos estos pequeños cambios, del día a día, de ponerles retos, exigiéndoles desde el respeto, aprovechando cada minuto de entrenamiento al máximo porque sabemos que, si queremos crecer, hay que trabajar duro, no hay otro camino, porque como bien dice mi amigo Álvaro, los atajos no existen; uno se reafirma en la idea de que, para conseguir la victoria en el partido, primero debes lograrla en el entrenamiento.

Una victoria que tiene más que ver con los hábitos que se adquieren, con el carácter que te lleva a exigirte, a querer más, a respetar y no menospreciar a nadie, exponerles ante situaciones abiertas donde tengan que tomar decisiones para que entiendan que, en el fútbol como en la vida, tenemos un sentimiento de responsabilidad tremendo, que cada acto tiene su consecuencia, y que mis decisiones las tomo yo. Aprender a saber marcarte un objetivo, y pelear por él, pero de verdad, no sólo de palabra, con hechos, con trabajo diario y constancia. Esa es la victoria más importante.

¿Por qué? Porque si consigues esa victoria, todo lo que hagas será digno, responsable, y para sentirte orgulloso. Te terminas dando cuenta de que cada momento, cada etapa que vives en esta vida sucede por algo y que siempre hay un aprendizaje increíble que puedes extraer de todo ello, pero se necesita calma, paciencia, porque con tranquilidad lees mejor todas las situaciones. Y eso, como me decía mi buen amigo Joyce el domingo, »es un aprendizaje de narices, tranquilo, camina, sigue caminando.» Y eso haremos, caminar hacia delante, trabajar, vivir el presente sin agobios, porque entrenar…mola. Disfruten de la semana, les mando un abrazo muy fuerte, y nunca pierdan la sonrisa.

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»La voluntad siempre vence.»

»Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga.» (Aristóteles)

»Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.» (Abraham Lincoln)

Conversaciones de otoño

Son las 17:00 aproximadamente de un sábado por la tarde típico de otoño, con buena temperatura. Sientes el frescor de la época en tu cara, las hojas que poco a poco van cayendo de los árboles que rodean la casa, un aire limpio que dista del de la ciudad, puro, es lo más parecido a pura vida. Sentados los dos, mi abuelo y yo, en una de esas conversaciones que tanto nos apasiona tener.

-. ¿Qué tal vas con todo por allí por Madrid hijo?

-. Por Madrid todo bien abuelo, ya sabes, intentando hacerme un hueco. La cosa no está fácil, parece que nunca es suficiente para tener un trabajo decente pero bueno, encontraremos una solución, pelearemos como siempre hemos hecho. Y terminará saliendo.

-.Claro que sí hijo, más difícil lo tuviste en Barcelona cuando naciste, y mira, aquí estás. Tú, mejor que nadie, sabes que hay que pelearlo todo hasta el final, porque aún cuando parece imposible, mientras hay vida hay esperanza. 

-.Es cierto, pero también me revienta ver que a veces hay que bailar el agua, hacer la pelota, para que te den oportunidades. Y sabes de sobra, que por ahí no paso, me niego en rotundo. Creo en el trabajo, en el esfuerzo, en la constancia, en no poner excusas sino en pensar soluciones a los problemas, aunque se tarde más por ese camino.

-.¿Tarde? ¿Y cuándo es tarde o temprano? No lo sabes, no tienes ni idea. Todo llega cuando realmente es preciso, en el momento oportuno, ni más ni menos. No te preocupes de eso, ocúpate de aprovechar cada día, para formarte, y crecer, cuanto más mejor, para liderar la competencia. Ve siempre por delante del resto. Bueno, ¿cómo va ese equipo?

-.Bien, veo a los chicos ilusionados, motivados, con ganas de aprender en cada entrenamiento a tope, y les veo felices. Estamos valorando cambiar de sistema abuelo, porque hemos visto que hay cosas que no terminan de funcionar. Hemos probado otra opción, y les vemos más cómodos, quizás de esta otra manera sí nos adaptamos mejor a las características que tienen. 

-. Eso es lo más importante, que les veas contentos, felices. Están en una etapa clave para su crecimiento, anímales a que sean valientes, que no tengan miedo, que esto es para disfrutar, como la vida. Porque al final, se nos escapa entre las manos y no nos damos cuenta. Si tienes la corazonada de que puede funcionar, pruébalo, sé valiente. Esto es para valientes, atrevidos, y supervivientes como tú. Bueno, y de chicas, ¿qué tal está el tema?

-. ¿¿De chicas?? Jajajaja, no fastidies abuelo…Sabes que soy un desastre en ese tema.

-.Desastre…o quizás que tienes muy claro lo que quieres, y no lo has encontrado aún. 

-. Mira abuelo, me he dado cuenta de que llegas a un punto en el que eres consciente de que ser guapo, bonito, no vale absolutamente de nada, ¿sabes? Lo que veo no me gusta. Está muy de moda el »si te he visto, no me acuerdo»; ir al grano, sin miramientos, sin importar nada más que lo que hiciste la noche anterior, para contarlo al día siguiente, para chulear, y eso no va conmigo. Tengo muy claro que me gusta aprovechar el tiempo, cada segundo de mi vida, porque eso es algo que se va y no vuelve. Por tanto, si decido conocer a una chica, que sea por su personalidad, porque compartes manera de pensar, gustos, ideas, estás cómodo con ella. Si no es así…bye bye. 

-. Bien que haces hijo, la vida ya es lo suficientemente compleja, como para que te la hagan más difícil. Vive según lo que tú sientas, no lo que te imponga la sociedad, lo que sea que esté de moda. En esta vida hay que tener personalidad, para tomar tus propias decisiones, y ser tú quién decides ser a cada momento. 

-. Así es, ¿viste la medalla que te dejé la última vez que vine, de cuando ganamos la liga con el Infantil C?

-. Sí hijo, me emocioné muchísimo. ¿Sabes? A los abuelos nos da la vida esos pequeños momentos, esos detalles…valen mucho más de lo que te imaginas. Cada día nos venden una realidad que no es cierta, basada en consumo excesivo que se orienta hacia lo material, por ver quién tiene la novia más guapa, el coche más potente, la casa más grande,… Me da mucha pena ver a los jóvenes en una misma mesa sin mirarse, centrando su atención al móvil. La clase política no para de lanzarse dardos entre sí, en vez de crear un proyecto sólido de país que realmente ayude al ciudadano, al que lo necesita, y todo porque son unos incapaces. Sólo espero que tú seas una persona noble, responsable, un hombre hecho así mismo. Y si puede ser…que se cumpla mi deseo.

-.Jajajajaja, a ver…sorpréndeme, pero creo que lo adivino.

-. Que te vea entrenando a mi Atleti. No sabes cuánta ilusión me haría, y lo feliz que sería de ver a mi nieto ahí abajo, en el césped.

-. Bueno, te prometí que sacaría la carrera universitaria cuanto antes, cuando te pusiste malito, y lo hice. Créeme que haré todo cuanto esté en mi mano, pero siempre disfrutando del camino. Queda mucho por recorrer Abuelo, y mucho por disfrutar. 

-. Me tengo que ir hijo, cuídate mucho, un beso muy grande, y sigue siempre adelante. 

-. Otro beso enorme Abuelo, te quiero mucho, descansa. 

Suena la alarma del teléfono a mi derecha. Un nuevo día que da el pistoletazo de salida a una nueva semana, para aprovechar al máximo, seguir creciendo, mejorando, e ilusionando a toda la gente que me rodea. No pierdas nunca la sonrisa, porque siempre se encuentra una solución, la oportunidad termina llegando, es sólo que quizás aún…no es el momento. Un fuerte abrazo, que tengáis una muy buena semana.

»Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias, y las crea si no las encuentra.» (George Bernard Shaw)

»Muchas personas piensan que tener talento es una suerte, pocas sin embargo piensan que la suerte puede ser cuestión de talento.» (Jacinto Benavente)

»La suerte favorece sólo a la mente preparada.» (Isaac Asimov)

»La suerte del genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración, o sea, sudar.» (Thomas Edison)

»¿Y cuándo piensas realizar tu sueño?, le preguntó el Maestro a su discípulo. »Cuando tenga la oportunidad de hacerlo», respondió éste. El Maestro le contestó: »La oportunidad nunca llega. La oportunidad ya está aquí.» (Anthony de Mello)

 

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