La vida brinda segundas oportunidades

»-. Lo siento Pablo, esto no ha salido como esperábamos. En unas semanas expulsarás el tornillo, porque finalmente no se ha osteointegrado como debería en el hueso auditivo, porque…(…)

A partir de ese momento desconecté, mi cuerpo estaba allí en esa sala de la Clínica Universidad de Navarra, pero mi mente…mi mente se había ido, esfumado de ese lugar. Poco importaba lo que me estaba diciendo, las causas posibles del fallo o lo que fuese, porque lo básico, lo más importante es que después de casi 10 meses, me acababan de decir que seguiría sin poder escuchar por mi lado derecho. Y allí estaba, con 16 años, triste, frustrado, con sentimiento hasta de fracaso, desolado. Todo lo que habías soñado, imaginado, de cómo escucharías de bien, de repente desaparece…hasta nueva ocasión, pero obviamente no me apetecía nada volver a meterme en breves a un quirófano. De momento, me olvido, no tengo ganas.»

Probablemente una de las mejores lecciones que me ha regalado la vida, y con este tema en concreto, es que es más importante la manera en que valoras el hecho que te sucede que el mismo hecho en sí. En esto influye mucho tu personalidad, tu carácter, tu determinación, optimismo, aunque en el primer instante te cueste encontrar el más mínimo aspecto positivo de ese acontecimiento, porque siempre va a haber momentos que nos dejen tocados anímicamente.

Pero conforme maduras, dejas que pase el tiempo para analizarlo todo de una manera más objetiva, desde otra perspectiva, y teniendo tú una actitud o predisposición a valorar de una manera diferente ese suceso, vas siendo más consciente de que quizás hay un lado positivo, un aprendizaje, una lección, que se añade a tu experiencia de la vida, y el factor decisivo de vivir este mal momento es que en algún instante fuiste valiente, tomaste una decisión, que te ha llevado no tanto a un momento de fracaso o frustración y sí más a un nuevo aprendizaje.

Aprendes que hagas lo que hagas, debes hacerlo de manera firme y convencido, con valentía  para disfrutar del proceso de cambio que vas a vivir teniendo presente que cada reto nuevo puede tener el final que esperas u otro totalmente distinto, pero que ambos incrementarán tu experiencia, tu bagaje de la vida que estás viviendo, tus conocimientos, sensaciones, visión de lo que te rodea, todo se va a ver enriquecido. Tener presente que cualquier persona exitosa que conozcas se ha caído, se ha levantado, se ha vuelto caer, y así sucesivamente, durante toda su vida y lo va a seguir haciendo porque es la única manera de crecer realmente, de aprender, y ser mejor cada día.

Ya lo decían los AllBlacks en el libro Legado, »ir hacia la brecha: cuando te encuentres en el top de tu juego, cambia el juego». Asómate a lo desconocido, a lo que te cause esa vibración de emoción, porque es ese proceso de transformación, esa tormenta,  es lo que te convertirá en una persona totalmente distinta. Nos tenemos que acordar de Churchill, quien decía que triunfar es ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo. O como bien dice el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, cuando la gente me cuenta que ha estado esquiando todo el día sin caerse ni una sola vez, le sugiero que cambie de montaña. E incluso en los dibujos animados, el bueno de Baloo en el Libro de la selva, de Rudyard Kipling, le decía a Mowgli: Las personas inteligentes se recuperan rápidamente de un fracaso. Pero Mowgli, aprende esto bien: las personas pocos inteligentes no se recuperan nunca de un éxito.

En mi caso particular tardé ocho años en recuperarme de aquel momento, quizás porque en esta segunda oportunidad me influyeron positivamente las personas que me trataron, enfermeras, doctor, un cúmulo de sensaciones que desembocan en la corazonada, en la intuición, de que quizás esta vez sí sea la definitiva, de que puede que esta vez sí salga bien, y decidí de ser valiente, volver a intentarlo con ilusión, con optimismo, pensando en positivo. El resultado… En una sala del Hospital de Alcorcón:

»-. Ponte el aparato Pablo, vamos a probarlo.

-. Me tiemblan las manos Doctor, a ver si soy capaz de ponérmelo bien porque no quiero estropear nada. 

-. Tranquilo, es normal, tómate el tiempo que sea necesario, este momento es para disfrutarlo.

Clac, dos pitidos, aparato encendido. Se aproxima el Doctor, poniéndose a mi derecha, y me pregunta:

-. ¿Me escuchas bien Pablo?

-. Como nunca Doctor. 

Y mientras tanto…era incapaz de contener mis lágrimas de alegría, de emoción.

Ciertamente es muy probable que, siendo constantes y valientes, la vida termine brindándote segundas oportunidades. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»La verdadera nobleza del ser humano no consiste en superar a sus semejantes, sino en superar su yo anterior.» (Hemingway)

»Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.» (Viktor Frankl)

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La felicidad suma

Hace unos días leí un artículo cuyo núcleo giraba en torno a la revolución de las matemáticas en el contexto del fútbol, en lo que a materia de fichajes se refiere, explicando cómo a partir de la captación de datos objetivos, muy precisos, con la mayor exactitud posible, y su posterior estudio, los clubes pueden utilizar toda esta información para decidir si fichar a un jugador o no, lógicamente con el objetivo de mejorar la plantilla para lograr importantes logros deportivos.

Vaya por delante que estoy a favor de tener la mejor (que no es la mayor porque a veces, como diría mi buen amigo Marcos, el exceso de información causa desinformación) información posible, en este caso como entrenador pero vale para cualquier director ejecutivo (porque ambos lideran un grupo de trabajo), para lograr mejorar el grupo de jugadores que tengamos, en lo que a armar un equipo se refiere. Pero una vez aclarado esto, no estoy de acuerdo en que esa información por muy precisa que fuere, sea determinante para el éxito o fracaso del proyecto en cuestión.

En lo que a mi planteamiento se refiere, esos datos por muy precisos y exactos que sean, se obtienen en un entorno totalmente distinto al cual va a tener el jugador en los próximos meses. Compañeros distintos, ciudad diferente, costumbres diferentes, un entrenador distinto, un cuerpo técnico con una manera de trabajar personal que nada tendrá que ver con lo que haya tenido. Dicho esto, ¿se puede predecir el rendimiento de un jugador por muy bueno que haya sido anteriormente? Lógicamente, si obtenemos »x» tanto por ciento en precisión de último pase, llegamos a saber dentro de ese abanico de pases cuál es la distancia en la cual mayor porcentaje de acierto tiene, de precisión, si con el pie derecho mejor que con el izquierdo; obviamente podremos llegar a la conclusión de que el talento deportivo, en principio, lo tiene. Pero… ¿qué hay del carácter?

Quizás fuera bueno complementar esa información objetiva con un estudio del comportamiento del jugador, cómo reacciona al acierto, al fallo, cómo son las celebraciones de sus goles o de otros compañeros, su faceta humana en el campo ayudando a los compañeros en labores defensivas; y ya vamos un poco más allá, cómo es su relación la familia, con amigos, hoy en día las redes sociales pueden dar muchísima información al respecto. En definitiva, conocer lo máximo posible su lado humano, su persona, su interior.

¿Por qué? Es fácil, porque el fútbol es un deporte impredecible jugado por personas, cada situación del juego nada tiene que ver con la anterior, es cambiante a cada segundo, existiendo tantos factores externos que no controlamos, que al final lo único que depende de nosotros está en nosotros mismos. Me explico. Según Martin Seligman, la característica clave en un elevado porcentaje de personas exitosas tiene que ver con la creencia de que las cosas saldrían bien, especificando incluso que esta característica es más importante que el nivel de estudios, sus resultados financieros, o sus dotes comerciales.

Por otro lado, Martin Seligman nos dice que la felicidad radica principalmente en dos aspectos fundamentales, el compromiso y el propósito, entendiendo el compromiso como la voluntad de ayudar, de querer sumar, de querer crecer, al mismo tiempo que encontrando un propósito a nuestra vida, un fin, un sentido por el que vivir y no sólo vivir, sino una razón tan poderosa que siempre queramos mostrar la mejor versión de nosotros/as mismos/as. ¿Qué más podemos hacer para ayudar a encontrar la felicidad en un grupo, en un equipo? Ayudándoles a encontrar sus puntos fuertes, su talento, aquello en lo que realmente son buenos.

¿Cómo logramos eso? Sencillo, tratándoles como personas. Esto implica ser agradecido, darles las gracias, liderándoles desde el respeto y la escucha, porque recuerda que para ser respetado, hay que respetar, para ser escuchado, hay que escuchar. Es una cuestión de humanidad para, de esa manera, encontrar la felicidad. Y tú te estarás preguntando, ¿por qué insistes con la felicidad? Porque un equipo feliz es un equipo, como bien dice Fernando Botella, conectado, y un equipo conectado es un equipo que suma. 

Porque más allá del talento, de la calidad individual de tus jugadores o trabajadores, debes encontrar un motivo, una razón, que trascienda y supere a todo lo demás. Una razón que inspire confianza, alegría, eso mismo, alegría. Porque la alegría contagia al resto del grupo, si tú logras que además de que se trabaje muy bien (lo digo por si alguien cree que dudo de ello o me olvido), a un ritmo de excelencia, eres capaz de transmitir la alegría que tú tienes a ellos, les estás dando un motivo para sonreír, para contagiarse de energía positiva, y esa energía positiva colectiva es fundamental para sacar el máximo rendimiento primero a cada entrenamiento, y posteriormente ser capaces de superar cualquier adversidad en cada partido.

Se trata de instaurar un estado de ánimo que permita afrontar los desafíos que estén por llegar, estando no sólo preparados/as para lo que tienen que hacer, sino que además disfruten con la tarea que se les encomiende en cada momento, teniendo una mayor predisposición a encontrar soluciones al problema, manejar mejores opciones, para actuar de una manera distinta ante otro desafío similar. Seas entrenador, directivo ejecutivo, no puedes olvidar que somos generadores de estados de ánimo, y ese dato probablemente es el más importante de todos. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo.

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»El líder es provocador de conflictos porque sabe que son necesarios para crecer. Y porque sabe que así conseguirá en el equipo:

Posibilitar la inteligencia colectiva

Generar trabajo cooperativo

Cuestionar y actualizar el talento

Mejorar la toma de decisiones

Desarrollar el proceso creativo

Provocar pensamiento crítico

Facilitar el aprendizaje»

(Fernando Botella)

Les recomiendo que no se pierdan los vídeos:

 

Amar el juego

Cuando a Michael Jordan le preguntan qué es para él lo más grande del baloncesto, la respuesta suya es contundente: »Lo más grande del baloncesto, para mí, es la pasión. El amor que tengo por él. Porque cuando tú amas algo, lo llevas al extremo con tal de mantener el amor. Eso es lo que hace el amor. El amor hace lo necesario para mantener esa conexión. Si no hubiera mantenido este amor, hubiera sido imposible haber alcanzado todas estas cosas de las que hemos estado hablando. Y es este amor el que me ha llevado a ser el mejor jugador de baloncesto que podría ser. Ser el mejor en algo implica que tienes que sentir un amor desmesurado para sortear todos los obstáculos que se van poniendo en tu camino. Esto es lo que es el baloncesto para mí.»

Ahora cambiamos de contexto, de entorno, nos trasladamos a la isla de Gran Canaria, con Boateng, jugador de las palmas de la UD Las Palmas: ‘La gente olvida que el fútbol se trata de amar el juego.» Es para, mínimo, reflexionar sobre ello. Estamos inmersos en darle demasiada importancia a otros aspectos, que normalmente tienen que ver con aquello que rodea a las personas, y tendemos a pasar por alto a ellas mismas, cuando en realidad son en este caso los jugadores, los que juegan. Todo el documental me hace llegar a una conclusión, no hay nada más potente que la pasión. 

Y creo que eso se puede aplicar a todos los niveles de la vida, con tus amigos, con tu pareja, con tu familia, sentir y hacer sentir pasión por cada cosa que haces en la vida, ser feliz en definitiva. Con esto, y volvemos al ámbito del fútbol, no estoy pasando por alto la táctica, la técnica, la preparación física, el entrenamiento de porteros, la rehabilitación, los utilleros, no, en absoluto, porque además soy un firme defensor de atender hasta al más mínimo detalle, teniendo presente que en cada área deben estar los mejores profesionales. Pero con un objetivo, todo esto poniéndolo al servicio del futbolista, y no al revés.

Es decir, utilizo estas herramientas con el fin de que el futbolista disfrute en el campo, no para que éste haga lo que le ordene sin explicación y/o motivo alguno. Y el disfrute no excluye el deber, en absoluto, pero no puedo olvidar una máxima del golfista Miguel Ángel que dice aquello de »cuánto más disfruto, más éxito tengo.» Aquí, en el disfrute del jugador, de la persona, del trabajador, es donde radica todo nuestro éxito. ¿Por qué? Porque soy yo, como entrenador, como líder, el que se pone al servicio del equipo haciendo un ejercicio de humildad, de escucha, de análisis, de reflexión, para después con todo eso tener un argumento que convenza al jugador. Me viene a la cabeza estas líneas de Fernando Botella, »Escuchar es implicarte en lo que a otro u otros les importa. Escuchar es decir sin palabras que otros te importan. Escuchar es estar abierto a la colaboración esencial. Escuchar genera e impulsa la inteligencia colectiva. Escuchar es la piedra angular del afecto. Escuchar es el motor inicial de la ejecución. Escuchar es aprender. Escuchar para ser humildes, abiertos a recibir lo nuevo.»

De hecho, otra vez casualidad, Quique Setién en el documental comenta que »El único mérito que me otorgo es haber puesto a los jugadores en orden, y haberles convencido de que juntos somos mejores.» Convencer, influir (que nada tiene que ver con manipular) en su comportamiento hasta que logro una transformación; tal y como le ha pasado a Roque Mesa, otro de los protagonistas de este documental quien nunca había jugado en la posición en la que ahora lo hace, cuenta cómo Setién habló con él, le preguntó, y le mostró el reto de jugar porque estaba convencido de que tenía capacidad para ello. Argumentación, el poder de la conversación, de saber hacer las preguntas correctas, y dar las distinciones precisas (entendiendo por distinción identificar algo entre el total de las percepciones recibidas, es saber mirar más allá, es ver lo que otros no ven , como afirma Fernando Botella), es también parte del liderazgo que se entiende que debemos tener.

Resalta a la vista que todos, Jonathan Viera, Valerón, Boateng, Roque Mesa, Tana, en sus declaraciones tienen como palabra más repetida disfrutar, feliz, sin olvidar ni mucho menos sus responsabilidades como bien dice Quique, »que el jugador debe leer la jugada, anticiparse, moverse sin balón, porque si perdemos la posesión no es por culpa de quien la tiene, sino más bien porque no se le ofrece ninguna opción de pase.» En una frase está apareciendo inteligencia colectiva, sentimiento de responsabilidad para con el equipo, esfuerzo, ayudas, trabajo en equipo. La importancia del lenguaje, de lo que decimos, cómo lo decimos, y para qué lo decimos.

La importancia de sentirse escuchado, respetado, crea un sentimiento de pertenencia al grupo muy potente, que se traduce en una absoluta implicación por parte de todos los que lo componen, pero para ello hace falta…tiempo, mucho tiempo, para preguntar, callar, escuchar, conectar,…y volver a preguntar. Como bien decía Sara Lawrence-Lightfoot, en su libro Respect, »No fue hasta mucho más tarde cuando entendí el secreto de papá. Era respetado porque respetaba. Era escuchado porque escuchaba. Escuchaba y hablaba con el niño del cuarto de primaria de Spring Valley que trabajaba de limpiabotas de la misma manera que escuchaba y hablaba con su obispo o decano de la universidad. Realmente le interesaba siempre, de verdad, quién eras y lo que tenías que decirle.»

Por eso mismo quizás haya tanto de verdad en lo que nos dice Lao-Tsé: »El mejor líder es el que apenas se hace notar, no es aquel al que la gente obedece y aclama, ni al que todos desprecian. El buen líder habla poco, y cuando ha concluido su trabajo y alcanza su propósito, la gente dirá: lo hicimos nosotros.» Todo esto sin olvidar el marco incomparable de Gran Canarias, cuna de talento futbolístico, talento que se mueve a ritmo de música latina, con la intensidad del atrevimiento, del descaro aprendido en la calle cada tarde durante la tan bonita etapa de la infancia, y que respira con la firme de creencia de que uno puede llegar a ser lo que sueñe cada noche. Con este aroma canario me despido de ti, deseándote una feliz Nochevieja, y un mejor aún 2017, año impar pero terminado en 7, un 7 que implica talento, un talento que hace disfrutar al que lo realiza, y a quien lo ve desde la grada, un disfrute que hace que conectes tu parte emocional con tu corazón, con tu pasión, y que sientas aún más ganas de mostrar cada día de tu vida, del nuevo año 2017…tu mejor versión.

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»Cometes más errores. Triunfas más.» (David Kelly)

La esperanza cuenta más

»Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, para la química, para la filosofía incluso… pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.» Esos cuatro elementos, ilusión, imaginación, deseo, esperanza, probablemente sean los cuatro pilares que sostienen nuestra motivación, una motivación que a su vez es la llave que arranca el motor de nuestro cuerpo, que lo levanta de la cama cada mañana, lo pone en marcha, y es capaz de llevarlo al límite cuando la motivación está en su listón más alto.

Y sin embargo, esos mismos cuatro elementos, durante este año quizás es lo que más he echado en falta ver cada día, y que además yo no he sabido mantenerlos al máximo en varios momentos por diferentes circunstancias, en mí. La realidad es que cuesta mucho algunos días tener ilusión, tu imaginación desaparece, perder el deseo de conseguir retos, y a veces hasta no tienes esperanza de que aquello que sueñas termine convirtiéndose en una realidad, porque es cierto que el momento que vivimos es malo, realmente malo en algunos casos.

Pero de la misma manera he aprendido, con igual fuerza, que mantener la ilusión, imaginación, deseo, esperanza, no sólo debe depender de nosotros/as mismos/as, sino que además no podemos consentir perder alguno de estos cuatro elementos por el camino, porque si eso se produce, nuestra motivación decae, en consecuencia nuestro motor ya no marcha de la misma manera, perdemos nuestra sonrisa, y eso conlleva perder no sólo nuestra esencia, sino más grave aún, dejamos de ejercer una influencia positiva en todas las personas con quienes convivimos día tras día, familia, amigos/as, pareja.

Al final todo es una cadena, un bucle, llámalo como quieras, pero existe una realidad, y es que cualquier gesto nuestro afecta de una manera que no somos conscientes, de manera increíblemente negativa o positiva en los demás. Todos y todas tenemos problemas, pero recuerda siempre, el problema no es lo que acontece, sino cómo nos afecta ese acontecimiento a nosotros a nivel personal. Y que una sonrisa, una mano en el hombro, un abrazo, un simple gesto en definitiva, lo puede cambiar todo en la persona, y en su manera de ver ese problema.

Por ello, este post una invitación que nunca perdamos la ilusión, pero no ya de conseguir cosas, retos, objetos, sino la ilusión más pura, la que tiene que ver con vivir al máximo cada día de tu vida, aprovechando tu tiempo en lo que realmente te aporta, te hace crecer, disfrutando de tu vida, de tu gente, de tu trabajo, disfruta de todo lo que tienes porque mañana no sabes qué va a pasar. Te invito a que sigas teniendo imaginación, que seas creativo, que pruebes, seas valiente, no tengas nunca miedo al reto porque es ahí donde más vas a crecer, imagina cómo sería realizar un proyecto, ese que tienes ganas, y verlo terminado, anímate, sé valiente, no pierdes nada, y tu crecimiento personal será mucho mayor. Nunca pierdas el deseo, el deseo de querer a tu gente, de demostrar tu cariño, de desear verte a ti bien, y en consecuencia querer que tu gente esté bien, el deseo entendido como impulso de vivir, aquello que nace desde lo más profundo de ti. Y jamás, pierdas la esperanza, porque ni tú ni yo sabemos qué sucederá mañana, en cualquier momento te llega cualquier buena noticia (por qué estabas pensando en algo malo? cambia el chip), y te encuentras en otro momento que hace 24 horas te parecía imposible.

Pero es que te olvidaste de que no existen imposibles en esta vida, que todo depende de ti, todo nace en ti y muere en ti, de la misma manera que puedes amargar la existencia al resto de personas con quienes mantienes un vínculo fuerte, o por el contrario, ofrecerles cada día un motivo de peso para que ellos y ellas mantengan en su nivel más alto su ilusión, su imaginación, su deseo, y su esperanza. Deja huella, sé auténtico/a, quiere y déjate querer, conecta y conéctate, emociona y emociónate, haz vivir y vive, lidera y lidera tu vida, pregúntate si estás haciendo todo lo posible para mantener esos cuatro elementos al máximo, sólo mira atrás para valorar todo lo que has conseguido, mantente en el presente, disfruta de cada instante y en ese instante construye tu futuro más inmediato. Y recuerda, siempre habrá un motivo de más para sonreír. Te deseo unas muy felices fiestas, disfruta todo cuanto puedas, pero…intenta que todos los días sean Nochebuena, que ese espíritu navideño que ahora alberga en el ambiente, no lo pierdas, vienen 365 nuevos días de ilusión, imaginación, deseo, y esperanza. Un abrazo muy muy grande, y sonríe.

PD: Querido Alson,

Quienes salen fuera lo que muestran es…¿una iniciativa, una inquietud, una amplitud de miras, una adaptabilidad, y una apertura a nuevos horizontes? Me parece de auténtica TRACA, usted en qué mundo vive? Qué es lo que ve usted? Los jóvenes salen porque NO LES QUEDA MÁS REMEDIO, porque en este país nos sentimos menospreciados, los sueldos son una auténtica miseria, la sola idea de independizarte es mera UTOPÍA, pero sabe por qué? Porque NO SE CREAN PUESTOS DE TRABAJO, y los que se crean tienen unas condiciones que son LAMENTABLES, y que mejor no le digo a cuánto sale la hora de trabajo, porque me da la RISA. Jefes que no lideran, sino que mandan, unos puestos de trabajo en los que mañana por cualquier razón puedes verte en la calle, y no importa que seas un chaval, o que tengas 45 años y una familia a la que alimentar, no les importa NADA ABSOLUTAMENTE, sí, porque las condiciones, la legislación, es SUYA, no echen la vista atrás, ni me digan es que esto viene de ANTES. Si ya lo sé que viene de antes, ninguno vale para su cargo, y deberían de estar en la calle, porque manda narices que se necesiten 2 elecciones para formar gobierno, y que después de haberlo formado estemos en las mismas, con distintos partidos políticos intentando apuntarse tantos en el casillero de cara a nuevas elecciones, »no tú vete de ahí, que esta mañana estabas pactando con tal…» Va, hombre, va, y de la corrupción qué tal? Cuándo pararán de salir casos? Dígame, usted que quizás tiene amplitud de miras, y sabe mirar al horizonte, cuánto más vamos a tener que aguantar? Y de los informes PISA, qué tal? Lo ve bien? Pues se lo digo yo, es una VERGÜENZA. Y aquí hay mucho mérito de los jóvenes eh, porque aún con el pésimo nivel que hay en nuestro sistema de enseñanza, que cuando quieran ustedes pues lo replantean de una manera más lógica, realista, y ADAPTADA a lo que ahora se demanda; aún con todo, se saben buscar la vida. Y no le quepa la menor duda Alson, si España sale, no será por ustedes, no se apunten tantos, porque sus condiciones son pésimas. Será porque los que se han chupado estos años de mediocridad, no pusieron excusas, sino que decidieron seguir adelante, bien aquí en España, país que mata al que tiene talento y ensalza al mediocre pelota y rastrero, o salió fuera a buscarse la vida, con una mano delante y otra detrás. No mientan, ni pinten una realidad que no es, porque hay quien quizás se lo crea, pero a otros nos escuecen los ojos, y nos sangran los oídos, con ese tipo de mentiras. Feliz Navidad para usted también, un saludo.

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Entrenar mola

»Jope, mañana no tenemos entrenamiento entonces?

No, mañana es festivo. Qué pasa? Te molaría entrenar? Te gustaría que quedásemos todos, y salir a correr por ejemplo? Por algún parque?

Sí, estaría genial. Todos juntos.

¿Por qué te apetece? 

Porque entrenar mola; mola mucho venir a los entrenamientos.»

Anoche cuando estaba a punto de caer dormido, la última imagen era la de nuestros 20 enanos (divididos en grupos de 10), golpeando el balón desde fuera del área, y  ver sus caras de sorpresa cuando la mayoría lograba que el esférico entrase en la portería sin botar antes de la línea de gol. Todos contentos por el avance de todos, porque si uno avanza, si uno de los nuestros crece, todos crecemos, porque no somos nadie si uno de los nuestros se desanima. Hasta en eso demuestran que ya somos algo más que un equipo de fútbol.

Y es que hasta en estos pequeños detalles nuestros peques no paran de darme lecciones. La mejor de todas, aprender a disfrutar del avance más pequeñito, ese que casi ni percibes si no les observas día a día de manera minuciosa, porque ese avance es, probablemente, el más significativo, el más auténtico. Porque es un avance que lleva consigo trabajo, carácter, esfuerzo, pero sobre todo, constancia, perseverar en el intento de creer que aunque sigo fallando una y otra vez, lo voy a conseguir porque soy capaz, porque creo, porque puedo, porque vivo a la altura de mis creencias. Y lo termino logrando.

Hace tres meses, cuando comenzamos en Septiembre, no éramos capaces de dar varios pases consecutivos en una posesión, existía un miedo tremendo a pedir el balón, a querer ser protagonista, a ir a la disputa de balón con fuerza para robarlo, disparar a portería con fuerza, apenas se hablaban entre ellos. Mi amigo Óscar me dijo una vez »Son miedos de niño Pablo, tranquilo, sigue trabajando, y desaparecerán poco a poco», y cuánta razón tenías.Pasado este tiempo, cuando uno echa la vista atrás y lo ve como si de una película se tratase…cuánto ha cambiado esta película. Ahora quieren jugar, la piden, combinan entre ellos, disfrutan con el balón, tienen sus piques porque alguna patada se calcula mal y va a la espinilla, y se tienen que rascar un poquito…disparan a portería con la técnica y potencia muy mejorada. Caminan hacia delante sin miedo.

En el vestuario, entre ellos se hablan, se divierten, observas cómo han evolucionado en ese aspecto, no son tan tímidos, ves lo bien que conectan unos con otros, se entienden, se escuchan, se respetan. Cuando uno ve todos estos pequeños cambios, del día a día, de ponerles retos, exigiéndoles desde el respeto, aprovechando cada minuto de entrenamiento al máximo porque sabemos que, si queremos crecer, hay que trabajar duro, no hay otro camino, porque como bien dice mi amigo Álvaro, los atajos no existen; uno se reafirma en la idea de que, para conseguir la victoria en el partido, primero debes lograrla en el entrenamiento.

Una victoria que tiene más que ver con los hábitos que se adquieren, con el carácter que te lleva a exigirte, a querer más, a respetar y no menospreciar a nadie, exponerles ante situaciones abiertas donde tengan que tomar decisiones para que entiendan que, en el fútbol como en la vida, tenemos un sentimiento de responsabilidad tremendo, que cada acto tiene su consecuencia, y que mis decisiones las tomo yo. Aprender a saber marcarte un objetivo, y pelear por él, pero de verdad, no sólo de palabra, con hechos, con trabajo diario y constancia. Esa es la victoria más importante.

¿Por qué? Porque si consigues esa victoria, todo lo que hagas será digno, responsable, y para sentirte orgulloso. Te terminas dando cuenta de que cada momento, cada etapa que vives en esta vida sucede por algo y que siempre hay un aprendizaje increíble que puedes extraer de todo ello, pero se necesita calma, paciencia, porque con tranquilidad lees mejor todas las situaciones. Y eso, como me decía mi buen amigo Joyce el domingo, »es un aprendizaje de narices, tranquilo, camina, sigue caminando.» Y eso haremos, caminar hacia delante, trabajar, vivir el presente sin agobios, porque entrenar…mola. Disfruten de la semana, les mando un abrazo muy fuerte, y nunca pierdan la sonrisa.

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»La voluntad siempre vence.»

»Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga.» (Aristóteles)

»Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.» (Abraham Lincoln)

Cuerda de la humanidad

»Gilbert Enoka sostiene en sus manos una larga cuerda. Es un bonito y misterioso objeto, hecho a mano por la tribu Maori, y decorado en varios colores. Señala los detalles. Tres hilos entrelazados, con los colores negro, plata, y rojo, en una larga espiral continua. Esto, como muchas otras cosas que están inmersas en un ambiente extraordinario, es una metáfora que va más allá del rugby. Representa la vida humana, nuestra conexión con nuestro pasado, nuestro presente, y nuestro futuro. Este hilo representa el helecho plateado de Nueva Zelanda; señalando el hilo reluciente, este otro de aquí nos recuerda que nuestros antepasados, nuestra camiseta, se tiñen de negro. Y este, el rojo, representa la sangre. Porque no importa si eres de Samoa, Tokelau, o de donde seas, porque eres parte de esto, tú tienes la sangre roja, sangre que se teñirá de negro.

»Nunca permitas que la música muera». Esto fue lo que le dijo Jock Hobbs al equipo al comienzo de la Copa del Mundo de Rugby. Todos en la habitación sabían sobre el cáncer que padecía, que era terminal. Pero Hobbs quiso transmitirles algo de su espíritu a la nueva generación. Unas semanas más tarde, él presentó a Richi McCaw con una gorra plateada en recuerdo de sus 100 Test como AllBlack. El legado de Hobbs se mantiene; su música no ha muerto. »

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Pocos aspectos hay más importantes en esta vida, que lograr que tu liderazgo tenga un impacto capaz de transformar el comportamiento y la vida de otras personas. Hay una frase, extraída del libro Legacy, de James Kerr, que dice: Planta árboles que nunca verás.Y es que, después de haber estudiado a fondo el libro de James Kerr, descubrir cómo son los AllBlacks por dentro, me reafirmo más en mi posición de que nada importa más en esta vida, que saber liderar. Primero sabiendo liderar tu vida, y en consecuencia, podrás empezar a liderar la vida de otras personas, equipos de fútbol, departamentos de trabajo, o el contexto en el que te encuentres.

Y, ¿cómo me lidero? Conociéndote a ti mismo, sabiendo cómo regular tu estado ánimo a cada momento, tener claro conceptos como humildad, sacrificio, aprendizaje, entrenar bajo presión, mantener la calma en momentos de tensión; y si te das cuenta… todo esto no tiene mucho que ver con el conocimiento académico, que sin duda es importante y vital para ser bueno en tu trabajo, pero si quieres ser excepcional, entonces tienes que ser un maestro en el conocimiento de la persona, de sus comportamientos, sus reacciones, saber adaptarte a cada momento, ser flexible, predecible, congruente, consecuente con lo que dices, tener valores a los que jamás darás la espalda.

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Los AllBlacks enseñan sobre la vida, el día a día, que ser las mejores personas posibles nos lleva, inevitablemente, a ser los mejores profesionales posibles. ¿Por qué? Es fácil, porque a ser buena persona también se aprende, nadie nace siendo humilde, nadie nace sabiendo qué es realmente el esfuerzo, el trabajo en equipo, arrimar el hombro al compañero cuando éste se va a caer, nadie nace sabiendo cómo conectar con los valores más antiguos del club o la empresa a la que representa, y si nadie les enseña…¿cómo se van a sentir una parte importante de ese proyecto? ¿Entiendes ahora que todo tiene una lógica? Todo parte de la persona, y en concreto, de su corazón. De dentro hacia fuera.

Porque la cabeza nos hace pensar, pero el corazón…nos conduce a soñar, es el motor que nos lleva a intentarlo todo, a estar ilusionados, motivados, esperanzados en conseguir poco a poco nuestras metas. Por ello, consecuentemente debemos ser capaces de llegar hasta el corazón de las personas con quienes trabajamos, porque sólo así sabremos cómo motivarles, impulsarles, levantarles cuando estén desanimados, darles un poco de luz cuando estén desorientados, ayudarles en definitiva a que muestren su mejor versión. Dejar en ellos un legado, el nuestro.

De modo que, me gustaría compartir con vosotros las 15 lecciones que nos dejan los AllBlack. Ponerlas en práctica depende de ti. Que tengáis una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejéis que nadie os robe la ilusión de perseguir vuestros sueños.

1-. Barrer los cobertizos. Nunca se es demasiado grande para hacer las pequeñas cosas que hay que hacer.

2-. Ve por la brecha. Cuando estés en el top de tu juego, cambia el juego.

3-. Juega con propósito. Pregúntate »¿Por qué?»

4-. Pasa el balón. Líderes crean líderes.

5-. Crea un ambiente de aprendizaje. Líderes son profesores.

6-. Sin »dickheads». Sigue la punta de la lanza.

7-. Abrazar las expectativas. Apunta a la nube más alta

8-. Train to Win. Trabaja bajo presión.

9-. Mantener la cabeza azul. Controla tu atención

10-. Conócete a ti mismo. Mantenlo real.

11-. Sacrificio. Encuentra algo por lo que dar tu vida.

12-. Inventa un lenguaje. Canta tu mundo a la existencia.

13-. »Ritualize to Actualize». Crea una cultura.

14-. Sé un buen antepasado. Planta árboles que nunca verás.

15-. Escribe tu legado. Es tu turno.

»Al mismo tiempo que la espiral va hacia delante, está también volviendo.»

»Cuida de la tierra. Cuida de las personas. Ve hacia delante.»

Ilusión, ese potente motor.

»Míster, yo creo que estoy para jugar este sábado si tú lo crees conveniente, me noto muy bien»Con estas palabras, casi metiéndose debajo de mi brazo derecho , y mirándome con una sonrisa de oreja a oreja, me decía uno de mis jugadores que estaba listo después de una lesión que le ha impedido entrenar y jugar durante unas semanas, mientras abandonábamos el campo tras hora y media de entrenamiento.

En ese momento yo me pregunté, ¿por qué se tiende a perder esa ilusión de niño? ¿por qué dejamos de vivir los pequeños instantes de la vida al máximo posible, a medida que transcurre el tiempo? Existe una moda muy equivocada de no valorar lo que se tiene, hasta que se pierden, hasta que nos encontramos en el auténtico y maldito alambre, en el que de un lado lo tienes todo y del otro lado te puedes quedar absolutamente sin nada. ¿Por qué las personas sólo se dan realmente cuenta de cuánto tienen cuando, por un susto, están a punto de quedarse sin nada? Maldita pena que no sabes lo que vale la vida.

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Ingenuo, estúpido, que siempre creíste que todo tenía que ir bien, que todo cuanto tienes es normal, cuando en realidad no hay mentira más grande que esa, de la misma manera que no hay verdad más grande que aquella que dice que la vida, es como la profesión de equilibrista, te puedes mantener o caer, no lo sabes, es impredecible, por eso hay que disfrutar del equilibrio siempre que puedas.

Hace poco, en todos los periódicos, salía en las portadas, noticias de deportes, el grandísimo jugador Aritz Aduriz, que juega en el Athletic Club de Bilbao, porque reventaba el récord de la Europa League, marcando 5 goles en un partido de esa misma competición. Unas semanas más tarde, se convierte en el jugador más veterano de la Selección española en marcar con la elástica del conjunto nacional. Y suma y sigue, no para. ¿Saben cuál es su edad? 35 años. Pero juega con la ilusión, en cada partido, de quien pareciese que fuese a debutar. Tener una ilusión, una causa, una meta, por la que entregar tu vida, por la cual te entregas al máximo.

Los AllBlacks, para dar un significado especial a por qué juegan para su país, se plantean la siguiente pregunta: ‘¿Cúal es mi tarea en el planeta? ¿Qué es aquello que es necesario hacer, que yo tengo conocimiento sobre ello, y que probablemente no suceda a menos que yo tome responsabilidad sobre ello?»  La respuesta a por qué se plantean esta pregunta es sencilla: Porque se trata de hacer las pequeñas cosas de la mejor manera posible, ser cuidadoso con los detalles, cuidando de ti mismo y del equipo, es una cuestión de carácter y humildad; y esto recuerda a la frase de John Wooden: Las victorias son posibles con el talento, pero repetirlas en el tiempo es cuestión de carácterComo entrenador, o jefe, no quieres un grupo de individuos, sino más bien un grupo que lo da absolutamente todo como equipo, y para ello debes darles una causa por la cual ellos quieran entregar su vida.

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Y por último, porque cuando se lucha, se trabaja, se superan adversidades, eres sin darte cuenta motor de esperanza para muchas otras personas que lo están pasando tan mal, o peor que tú, y sólo por esa razón merece la pena vivir con ilusión máxima cada día de tu vida, con una sonrisa bien grande, siendo optimista, sin perder la esperanza de que puedes lograr todo cuanto te propongas. Del documental que abajo comparto contigo, sobre Adriano Malori (te recomiendo encarecidamente que lo veas, emociona), me quedo con la respuesta de Malori a esta pregunta: ¿Cuál es tu principal aprendizaje de todo esto? Que si quieres, puedes. Por ello, recuerda que puedes, pero sin ilusión es imposible, porque sin ilusión no somos nadie. Que tengas una muy buena semana, un gran abrazo.

Nuestros valores deciden nuestro carácter. Nuestro carácter decide nuestros valores. 

Mejores personas forman mejores líderes. 

Líderes conectan el significado personal, con un propósito superior para crear una creencia y un sentido de dirección.

Apunta a la nube más alta.

Conversaciones de otoño

Son las 17:00 aproximadamente de un sábado por la tarde típico de otoño, con buena temperatura. Sientes el frescor de la época en tu cara, las hojas que poco a poco van cayendo de los árboles que rodean la casa, un aire limpio que dista del de la ciudad, puro, es lo más parecido a pura vida. Sentados los dos, mi abuelo y yo, en una de esas conversaciones que tanto nos apasiona tener.

-. ¿Qué tal vas con todo por allí por Madrid hijo?

-. Por Madrid todo bien abuelo, ya sabes, intentando hacerme un hueco. La cosa no está fácil, parece que nunca es suficiente para tener un trabajo decente pero bueno, encontraremos una solución, pelearemos como siempre hemos hecho. Y terminará saliendo.

-.Claro que sí hijo, más difícil lo tuviste en Barcelona cuando naciste, y mira, aquí estás. Tú, mejor que nadie, sabes que hay que pelearlo todo hasta el final, porque aún cuando parece imposible, mientras hay vida hay esperanza. 

-.Es cierto, pero también me revienta ver que a veces hay que bailar el agua, hacer la pelota, para que te den oportunidades. Y sabes de sobra, que por ahí no paso, me niego en rotundo. Creo en el trabajo, en el esfuerzo, en la constancia, en no poner excusas sino en pensar soluciones a los problemas, aunque se tarde más por ese camino.

-.¿Tarde? ¿Y cuándo es tarde o temprano? No lo sabes, no tienes ni idea. Todo llega cuando realmente es preciso, en el momento oportuno, ni más ni menos. No te preocupes de eso, ocúpate de aprovechar cada día, para formarte, y crecer, cuanto más mejor, para liderar la competencia. Ve siempre por delante del resto. Bueno, ¿cómo va ese equipo?

-.Bien, veo a los chicos ilusionados, motivados, con ganas de aprender en cada entrenamiento a tope, y les veo felices. Estamos valorando cambiar de sistema abuelo, porque hemos visto que hay cosas que no terminan de funcionar. Hemos probado otra opción, y les vemos más cómodos, quizás de esta otra manera sí nos adaptamos mejor a las características que tienen. 

-. Eso es lo más importante, que les veas contentos, felices. Están en una etapa clave para su crecimiento, anímales a que sean valientes, que no tengan miedo, que esto es para disfrutar, como la vida. Porque al final, se nos escapa entre las manos y no nos damos cuenta. Si tienes la corazonada de que puede funcionar, pruébalo, sé valiente. Esto es para valientes, atrevidos, y supervivientes como tú. Bueno, y de chicas, ¿qué tal está el tema?

-. ¿¿De chicas?? Jajajaja, no fastidies abuelo…Sabes que soy un desastre en ese tema.

-.Desastre…o quizás que tienes muy claro lo que quieres, y no lo has encontrado aún. 

-. Mira abuelo, me he dado cuenta de que llegas a un punto en el que eres consciente de que ser guapo, bonito, no vale absolutamente de nada, ¿sabes? Lo que veo no me gusta. Está muy de moda el »si te he visto, no me acuerdo»; ir al grano, sin miramientos, sin importar nada más que lo que hiciste la noche anterior, para contarlo al día siguiente, para chulear, y eso no va conmigo. Tengo muy claro que me gusta aprovechar el tiempo, cada segundo de mi vida, porque eso es algo que se va y no vuelve. Por tanto, si decido conocer a una chica, que sea por su personalidad, porque compartes manera de pensar, gustos, ideas, estás cómodo con ella. Si no es así…bye bye. 

-. Bien que haces hijo, la vida ya es lo suficientemente compleja, como para que te la hagan más difícil. Vive según lo que tú sientas, no lo que te imponga la sociedad, lo que sea que esté de moda. En esta vida hay que tener personalidad, para tomar tus propias decisiones, y ser tú quién decides ser a cada momento. 

-. Así es, ¿viste la medalla que te dejé la última vez que vine, de cuando ganamos la liga con el Infantil C?

-. Sí hijo, me emocioné muchísimo. ¿Sabes? A los abuelos nos da la vida esos pequeños momentos, esos detalles…valen mucho más de lo que te imaginas. Cada día nos venden una realidad que no es cierta, basada en consumo excesivo que se orienta hacia lo material, por ver quién tiene la novia más guapa, el coche más potente, la casa más grande,… Me da mucha pena ver a los jóvenes en una misma mesa sin mirarse, centrando su atención al móvil. La clase política no para de lanzarse dardos entre sí, en vez de crear un proyecto sólido de país que realmente ayude al ciudadano, al que lo necesita, y todo porque son unos incapaces. Sólo espero que tú seas una persona noble, responsable, un hombre hecho así mismo. Y si puede ser…que se cumpla mi deseo.

-.Jajajajaja, a ver…sorpréndeme, pero creo que lo adivino.

-. Que te vea entrenando a mi Atleti. No sabes cuánta ilusión me haría, y lo feliz que sería de ver a mi nieto ahí abajo, en el césped.

-. Bueno, te prometí que sacaría la carrera universitaria cuanto antes, cuando te pusiste malito, y lo hice. Créeme que haré todo cuanto esté en mi mano, pero siempre disfrutando del camino. Queda mucho por recorrer Abuelo, y mucho por disfrutar. 

-. Me tengo que ir hijo, cuídate mucho, un beso muy grande, y sigue siempre adelante. 

-. Otro beso enorme Abuelo, te quiero mucho, descansa. 

Suena la alarma del teléfono a mi derecha. Un nuevo día que da el pistoletazo de salida a una nueva semana, para aprovechar al máximo, seguir creciendo, mejorando, e ilusionando a toda la gente que me rodea. No pierdas nunca la sonrisa, porque siempre se encuentra una solución, la oportunidad termina llegando, es sólo que quizás aún…no es el momento. Un fuerte abrazo, que tengáis una muy buena semana.

»Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias, y las crea si no las encuentra.» (George Bernard Shaw)

»Muchas personas piensan que tener talento es una suerte, pocas sin embargo piensan que la suerte puede ser cuestión de talento.» (Jacinto Benavente)

»La suerte favorece sólo a la mente preparada.» (Isaac Asimov)

»La suerte del genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración, o sea, sudar.» (Thomas Edison)

»¿Y cuándo piensas realizar tu sueño?, le preguntó el Maestro a su discípulo. »Cuando tenga la oportunidad de hacerlo», respondió éste. El Maestro le contestó: »La oportunidad nunca llega. La oportunidad ya está aquí.» (Anthony de Mello)

 

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Desventaja, gran ventaja.

Cuando tenía 10 años, y gracias a mis padres, nos dimos cuenta de que algo no iba bien en lo que a mi audición se refiere. Teniendo en cuenta que ya de por sí, el hecho de tener un solo oído en casi completa funcionalidad (en el oído izquierdo tengo una pérdida de agudos) dificultaba mi capacidad de comprensión del mensaje, existían una serie de situaciones en las que no conseguía entender prácticamente nada las explicaciones de los profesores. Fuimos conscientes de ello cuando empezaron a llegar algunas notas de ejercicios semanales, sobre todo en matemáticas, y nos dimos cuenta de que yo no sabía aplicar los conocimientos matemáticos porque directamente no escuchaba y lograba entender las explicaciones del profesor, en consecuencia me era imposible hacerlos por mí mismo.

Empecé a darme cuenta de que había determinadas situaciones en las que partía con una desventaja muy grande con respecto a mis compañeros, como por ejemplo simplemente cuando el profesor se giraba, cuando realizábamos pruebas de dictados en lengua, al practicar los listenings en inglés, ¿saben por qué? Porque en todos esos contextos me era imposible leer los labios. Sin darme cuenta, imagino que por puro instinto de querer salir adelante, había aprendido a leer los labios por mí mismo sin que nadie me enseñase. Y no sólo eso, sino que además había aprendido a fijarme en las facciones de la cara, los gestos que realizan las personas, fijarme en sus ojos, su respiración, el movimiento de su labios, los gestos de su boca, en definitiva, había aprendido a estudiar el lenguaje corporal, para complementar con información no verbal el contenido que recibía por mis oídos para poder recibir y entender el 100% de la información que me enviaba la persona que estuviese hablando en ese momento, ya fuese un profesor, un entrenador, un amigo, porque sino era imposible para mí enterarse de todo completamente bien.

¿Saben lo que esto supuso para mí? En aquélla época pasar muchos malos momentos, que te pusiesen la etiqueta de ‘’el que nunca se entera’’, ‘’es que no prestas atención’’, ‘’hay que repetírtelo todo’’, entorpecer el ritmo de la clase porque tenían que repetirlo todo con lo que ello suponía; algunos profesores llegaron incluso a decir que no me esforzaba lo suficiente, que me distraía mucho. Llegué al punto de que, una noche cuando me iba ya a dormir, preguntarle a mi madre: ¿Por qué tengo la orejita derecha pequeña mamá?, a lo que me contestó dándome la primera lección: ‘’No pasa nada hijo, eso no le quita valor a la persona que eres. Todos nacemos con características particulares porque nadie es perfecto, la perfección no existe. Y créeme, hay problemas mucho más grandes, no te preocupes, y no le des importancia.’’

Y qué razón teníais tú y papá… No sólo aprendí a leer los labios, sino que poco a poco empecé a ser cada vez más observador, fijarme en los rasgos de la cara, en los labios, el brillo de los ojos, el movimiento de los mismos, cómo mueve las manos cada persona, en definitiva, su lenguaje no verbal…interpretar el verdadero estado de ánimo de cada persona con la que hablo, analizar cada detalle de mi entorno para obtener la mayor cantidad de información posible.

Por otro lado, la vida me ha enseñado que si tienes una desventaja la puedes llegar a suplir con trabajo, esfuerzo, constancia, humildad, ilusión, ambición, motivación extra, y aprendes que toda tu fuerza está en ti. A valorar también que no todo siempre tiene que estar bien, que no todo te va a venir de cara, por lo que cuando las circunstancias se den, disfruta de la sencillez del momento, de lo que tienes, de la persona con quien estás, porque somos más afortunados de lo que imaginamos.

Johan Cruyff se sirvió de los bordillos para aprender a controlar el balón a la perfección en cada partido que jugaba en las calles de Amsterdam; Jose Antonio Marina nos dice que la vida es como una partida de póker, en la que no gana el que mejor cartas tiene, sino más bien el que mejor sabe jugar con las cartas que tiene. De modo que todos/as, insisto, alguna vez en algún momento de nuestra vida tenemos un problema, pero la clave no es cuán grande es, sino más bien nuestra capacidad para encontrar la manera de convertirlo en una ventaja.

»Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y único del universo, un momento que jamás volverá… ¿Y qué es lo que enseñamos a nuestros hijos? Pues les enseñamos que dos y dos son cuatro, que París es la capital de Francia. ¿Cuándo les enseñaremos, además, lo que son? A cada uno de ellos deberíamos decirle: ¿Sabes lo que eres? Eres una maravilla. Eres único. Nunca ha habido ningún otro niño como tú. Con tus piernas, con tus brazos, con la habilidad de tus dedos, con tu manera de moverte. Quizá llegues a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel, un Beethoven. Tienes todas las capacidades. Sí, eres una maravilla. Y cuando crezcas, ¿serás capaz de hacer daño a otro que sea, como tú, una maravilla? Debes trabajar-como todos debemos trabajar-para hacer el mundo digno de sus hijos.»

Pau Casals

»El triunfador es aquel que hace de sus triunfos sus amantes y de sus fracasos sus amigos.»

Jorge Escribano

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo.

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Gestos sencillos, sonrisas enormes.

El pasado verano era la segunda vez que pasábamos unos días en Mojácar, porque cada año nos gusta compartir unos días de verano para poner todos los asuntos al día, y desconectar absolutamente de todo. En el hotel donde nos alojábamos volvimos a ver a Mahamadou (le pusimos »Mahama», mote cariñoso), una persona que terminó por ganarse nuestro corazón y cariño. Era sensacional verle cada instante, de cada día, con una sonrisa espectacular a todo el mundo, salía de la cocina donde trabajaba para regalar un beso, un abrazo, a cualquier niño que se lo pedía, conectaba de manera increíble con todas las personas, pero los niños eran una debilidad para él. 

Tal fue el cariño con el que nos trató, que se me ocurrió una idea. Tenía en el coche dos trofeos que ganamos en una competición de fútbol hace dos años, de modo que fui a por uno de ellos, corté un trozo de cartulina para ponerlo y pegarlo como título del trofeo, y en él escribí: »Para la persona más increíble de Mojácar.» Y la penúltima noche, cuando fuimos a cenar, me acerqué, y se lo di diciéndole que era para él, porque se lo merecía. Más tarde, desde la terraza, vi cómo emocionado enseñaba el trofeo a todas las personas que tenían un comercio allí en el complejo hotelero, fue a mostrárselo a su jefe, y veías en su cara una emoción tal, que no me esperaba en absoluto. 

¿Alguna vez nos hemos parado realmente a pensar que un simple detalle, a quien se lo merece, le puede sacar una sonrisa enorme? ¿Nos sentimos afortunados de las personas con quienes compartimos nuestra vida? ¿Valoramos un simple »buenos días» de quien se acuerda de nosotros, un »cómo estás»? Tenemos un poder increíble para hacer feliz a quien nos quiere, simplemente siendo agradecidos por todo lo que nos dan sin esperar nada a cambio. No es tan difícil ser original, tan sólo hay que querer serlo, pero lo que sucede es que a muchos les puede más su vergüenza, su timidez, su falta de personalidad, les puede más el »qué pensará cuando lea el mensaje», que ver su reacción.

No hay nada más bonito que ser que ser auténticos/as, porque reconociendo nuestros valores más profundos podemos comprender el tipo de persona, de líder, que somos, y en consecuencia el tipo de persona que deseamos liderar. La autenticidad es la marca de un verdadero líder, la cual comienza con dos conceptos como son honestidad e integridad. La honestidad nos permite acceder a una visión verdadera de nosotros mismos, mientras que la integridad consigue que el trabajo, el ocio, nuestra vida en definitiva quede realizada de la mejor manera posible.

Si nuestros valores, pensamientos, palabras, y acciones están alineados, entonces nuestra palabra será nuestro mundo. Conociéndonos a nosotros mismos, viviremos nuestra visión; en consecuencia, seremos capaz de conocer a otras personas de una manera auténtica, profunda, y sincera, viviendo con ellas instantes, momentos, que son sencillos pero que suelen transcurrir entre sonrisas enormes.

Te deseo un feliz Domingo, y que disfrutes al máximo de la semana que está a punto de comenzar. Un abrazo fuerte, honesto, y cariñoso.

samaras