Abrazado a la vida

Transcurrido el tiempo de algo más de una semana desde que a uno le dan, con toda seguridad, la mejor noticia posible en lo que va de este año 2016 como es estar curado de una enfermedad; llega el momento de las reflexiones, porque uno es más consciente si cabe del aprendizaje tan enriquecedor que ha supuesto este período:

Pelear: Cuando uno recibe un golpe, cuando te caes, ¿qué haces? Te levantas, no tienes otra opción. Por dura que sea la caída; por fuerte que sea el golpe; tienes, debes levantarte. No hay tiempo para lamentos, para compasiones, para los pensamientos del tipo ‘’Y si..’’. No, no existe hueco para eso. La única manera es mirar adelante, apartar las emociones negativas de tu mente, y sólo dar paso al optimismo, al positivismo, llenando tu cabeza con 2 pensamientos: ¿Qué debo hacer para estar mejor? Y, voy a curarme, todo va a ir bien.

Pre-ocupación: Cuando se afronta un problema, ¿qué debemos hacer? Ocuparnos, pero jamás preocuparnos. Son sólo tres letras de diferencia, pero hay un mundo de diferencia entre ambas palabras. Ocuparnos nos lleva a darle la importancia que se merece a cada asunto, siendo consecuente con todo lo que esté relacionado con ello, siendo responsables, maduros, sabiendo qué debemos y qué no debemos hacer. Pero lo otro, preocuparnos, es muy distinto. No te lleva a nada, preocuparte es dejar que tu cabeza se llene de pensamientos negativos, dejas de tener control sobre tu mente, te empiezas a preguntar qué pasará, qué sucederá, y vuelven los Y si…no sale bien? Bueno; pues pensar de más en algún tema no va a solucionarte nada, ni va a mejorar la situación, sólo te hará polvo el estado anímico, tu confianza, dañará tu alegría, y no sólo la tuya, sino las de quienes conviven contigo. Lo sencillo es dejarse llevar por los pensamientos negativos, pero eso sólo nos lleva a un bucle pésimo, del cual después puede resultar muy difícil. Por tanto, ocuparnos, sí; preocuparnos, no.

Soñar: ¿Por qué no soñar? ¿Acaso los sueños no se cumplen? Adelante; todos necesitamos fuerza, sácala de tu interior, de lo más profundo de tu ser. Necesitamos soñar, dar rienda suelta a nuestras ilusiones más próximas, imaginarnos con todas nuestras fuerzas cómo estaremos en un corto período de plazo. Imaginarme con salud, imaginarme que volvía a hacer ejercicio al máximo sin cansarme, imaginarme curado en definitiva, me animaba, me ayudaba, y me daba fuerzas para seguir peleando por pensar que todo iba a ir bien, para no perder jamás el optimismo en que todo iba a salir bien. Como bien dice Walt Disney, si lo puedes soñar, lo puedes hacer.

Disfrutar del momento: Es algo que siempre he tenido presente, pero desde que estoy curado más aún si cabe. ¿Sabes por qué? Porque ahora mismo experimento una sensación de tranquilidad, de calma, que hacía mucho tiempo no experimentaba. Y no te puedes imaginar cuán bonito es este estado, ser consciente de manera plena del momento que estás disfrutando, un amanecer, un atardecer, un partido con tus amigos de los viernes, unas risas en buena compañía en una terraza por la noche, el disfrute de la lectura de un buen libro, la sensación de no estar agotado nunca y sentirte imparable; estar bien en el más amplio sentido de la expresión. Dale la importancia que se merece, que es toda, y empieza a disfrutar de los momentos sencillos que nos regala la vida a cada instante; relativiza cuando se te presente un problema, porque créeme lo que consideras un problema, la tendencia a creer que tenemos problemas mundiales es absurda; por el contrario, te invito a pensar que tenemos circunstancias a resolver, nada más.

A modo de conclusión final querría recordarte que cuando tengas un problema, o una circunstancia a resolver más bien, estás sólo/a. Eres tú, con tu actitud, con tu manera de mirar al problema o circunstancia a resolver, el que determinará si se soluciona o no; pero no sólo eso, tu actitud marca los estados de ánimo de quienes te rodean, de quienes te están ayudando, animando de manera constante, sé solidario. No eres el único que sufre, el único que tiene miedo, el único que está triste; dejarte llevar por estos estados termina amargando la existencia de quienes tratan de ayudarte, de quienes te quieren y están cerca de ti; de modo que debes ser solidario, valiente, optimista, alegre, regálales una sonrisa a esas personas que te quieren y te están ayudando a que ese problema con el paso del tiempo termine convirtiéndose para ti en una mera circunstancia a resolver.

Comparto contigo la siguiente lectura, titulada La Invitación:

‘’No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto.

Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma. (…)

Quiero saber si puedes ver la belleza, aún cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena:’’Sí¡’’

No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado, y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni como llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.

Recuerda siempre que, quien te escribe estas líneas, ha superado un inicio de la vida muy duro, más de lo que te puedas imaginar; soñé que escucharía por dos lados y ahora escucho gracias a mi implante el cantar de los pájaros cuando vuelan sobre mí; soñé que me curaba de una enfermedad que vino a modo de ‘’extra’’ en esos inicios, y ahora estoy curado. Por todo ello, recuerda siempre, que nunca hay que perder la sonrisa, que la vida es un auténtico regalo, y como tal te animo, te insisto, a que la disfrutes, recordando siempre que habrá buenos y no tan buenos momentos, pero que la diferencia está en cómo afrontemos cada instante. Disfruta de la vida todo lo que puedas, y pelea cada mañana por conseguir tus sueños, porque…lo que tiendes a creer, es finalmente lo que creas. Un abrazo muy grande, de los que dejan sin aliento, y disfruta de la pedazo de semana que tenemos por delante.

‘’Hoy, antes del alba, subí a la colina, miré los cielos apretados de luminarias y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos esos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: no, ganaremos esas alturas sólo para seguir adelante.’’

 Walt Whitman

 

 

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Sireng Song

La vida es arte

Es fascinante ver a las personas cuando tienes la oportunidad de ver  que están desarrollando su talento, exponiendo su creatividad al máximo exponente, su cara de disfrute con aquello que está realizando, cuando encuentra su Elemento, como diría Ken Robinson. Y sin embargo, qué pocas veces sucede esto, ¿verdad?

En mi opinión, creo que hay un error de base tan importante como grave en nuestra sociedad, tratamos de encorsetar, de encasillar, con una rapidez pasmosa, yo diría que hasta vergonzosa. ¿Por qué? Creo que porque es mucho más fácil hacer que el niño se adapte al entorno que toca, a hacerlo al revés, es decir, diseñar el entorno adecuado para que el niño desarrolle su talento, su creatividad, y su inteligencia. Lo segundo, sin duda, es mucho más complejo que lo primero.

No voy a entrar en lo desastroso que es el sistema educativo español en ese sentido, un sistema que premia la nota más alta, el rendimiento meramente académico, preparando al niño para la selectividad, después la universidad, pero que al acabar bien podría uno plantearse: ‘’Y ahora, ¿qué?. Porque no sabemos si estudió en base a que pudiese desarrollar su talento, sus inteligencias, aquello en lo que ya no sólo es bueno/a, sino  aquello en lo que realmente disfruta, porque sólo cuando disfrutas, cuando haces con pasión una tarea, es cuando salen todas tus virtudes a la luz, y tu rendimiento se multiplica por infinito. Tan sencillo, y a la vez, tan complejo como eso.

Nos trasladamos al contexto de un deporte de equipo como es el fútbol, y donde cada vez me quedo más sorprendido. Sorprendido por el poco margen que se le da al jugador para su creatividad, para que desarrolle su imaginación, para descubrir sus capacidades, su talento. Se da muy poco tiempo para conocer a los jugadores realmente, se prueba muy poco, se observa menos aún, y se pasan por alto demasiados detalles. ¿Quién dictamina si ese jugador es lateral, mediocentro, o delantero?¿Por qué no puede haber otra posición en la que pueda jugar, la cual será otro reto para él/ella, más conocimiento, y un aprendizaje más enriquecedor? Todo lo que puedan aprender en la etapa de fútbol base, bienvenido será para su aprendizaje.

Tareas demasiado cerradas, tiempos demasiado largos de escucha por parte de jugadores/as que están mirando la explicación, o escuchándola, durante 10-15-20’. Exactamente igual que en el sistema educativo, una postura pasiva, no participativa, no activa, ¿les suena? Demasiadas correcciones porque se dio un pase hacia un lado en vez de a otro, porque se probó suerte a tirar a portería en determinado momento en vez de pasar, porque hice una pared en vez de encarar a portería. Y volvemos a parar, otra vez miro y escucho en vez de jugar.

De verdad, que ellos/as, al igual que en la escuela, quieren PARTICIPAR, ser PROTAGONISTAS, esto implica que nosotros debemos tener una capacidad enorme de síntesis para nuestras explicaciones, para restarles el menor tiempo de práctica a ellos/as, y de esta manera que sean ellos/as mismos/as los que se equivoquen, los que fallen, en tareas lo más abiertas posibles, ¿complejas? Sí, pero con un amplio abanico de opciones, de oportunidades, ¿para qué? Para que sea él/ella quien DECIDA, porque al final el fútbol, la escuela, lo que debería ser es una preparación para la vida, es decir, un constante ensayo-error, eso sí es un aprendizaje continúo, me caigo, me levanto, me caigo, me vuelvo a levantar, cometo otro error? No pasa nada, pero aprendo VIVENCIÁNDOLO.

Porque, como bien dice Edgar Dale, solo después de 2 semanas tendemos a recordar el 10% de lo que leemos, el 20% de lo que oímos, el 30% de lo que vemos, el 50% de lo que oímos y vemos, el 70% de lo que decimos, y el 90% de lo que DECIMOS Y HACEMOS. Por tanto, tengamos claro un solo aspecto, los protagonistas son ellos, por el contrario nosotros debemos ocuparnos de crear el entorno adecuado, diseñar el camino correcto, las tareas precisas, para encontrar la manera de desarrollar el talento, la creatividad, de cada uno de ellos; ponerles a prueba.

Como bien dice Ken Robinson, ‘’La creatividad implica varios procesos diferentes relacionados entre sí. En primer lugar hay que producir nuevas ideas, imaginar diferentes posibilidades, considerar opciones alternativas. El proceso creativo también supone desarrollar estas ideas juzgando cuáles son más efectivas o parecen tener más calidad. Ambos procesos –producir y evaluar ideas-son necesarios. El trabajo creativo consiste en un delicado equilibrio entre producir ideas, analizarlas, y perfeccionarlas.’’

 Les cuento una anécdota. Hubo una vez un chico, en Liverpool, que solicitó su ingreso en el coro de la catedral de Liverpool y no lo aceptaron. Le dijeron que no cantaba lo suficientemente bien. ¿Saben quién era el chico? Sir Paul McCartney. Apreciar el talento, saber distinguir las posibilidades de un chico o una chica para una determinada tarea, actividad física, no es tan fácil como parece. No nos aventuremos a predecir rendimientos, si vale o no vale, porque creedme que estoy cansado de ver que, a base de paciencia, observación, de ponerles retos atractivos, las personas pueden sorprendernos sobremanera, y subir el listón de su rendimiento hasta límites insospechados por nosotros.

Normalmente se tiende a pensar que si el niño no mejora, es porque no vale. Fallo, gran fallo. Cambien su manera de pensar, y piensen que tal vez el problema es el método que aplicabas. Y quizás, te lleves una sorpresa. Acertar con el método es conocer a la persona que tienes delante, saber cómo motivarla, cómo retarla, cómo forzarla a crecer, cómo hablarle y más importante, cómo escucharle. Creatividad para diseñar los entornos adecuados para su desarrollo, innovación para sorprenderles constantemente, y aprendizaje, pero no sólo suyo, sino tanto o más importante, tuyo, para saber si todo lo diseñado es lo correcto, o por el contrario es necesario empezar de nuevo. Sólo así ayudaremos a las personas con las que trabajamos a desarrollar su talento, y así encontrar El Elemento, ese lugar donde la persona hace aquello que realmente quiere hacer y donde es quien siempre ha querido ser.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y sonreíd, lo mejor siempre está por llegar. Vive y vuela, tan alto como puedas.

»Creo firmemente que cuando alguien encuentra su Elemento, adquiere el potencial para alcanzar mayores logros y satisfacciones. Con ello no quiero decir que haya una bailarina, un dibujante de cómics o un premio Nobel de la Economía en cada uno de nosotros. Lo que digo es que todos tenemos habilidades e inclinaciones que pueden servirnos de estímulo para alcanzar mucho más de lo que imaginamos. Entender eso lo cambia todo. También nos ofrece la mejor, y quizá única, posibilidad de conseguir el auténtico perdurable éxito en un futuro muy incierto.»

Ken Robinson

iniesta

Summer Nights

Together-LeBron James

Wonderful ChillOut

El factor humano

Cada vez cobra más importancia, o por lo menos para mí la tiene cada día más, la comprensión y entendimiento del factor humano. Saber cómo llegar a la persona que tienes delante, comprenderla, entenderla, sin adornos, sin envoltorios, descubriendo su esencia, y a partir de ahí, encontrar la manera de explotar su talento. Aunque, por otro lado, sigamos leyendo informes como el presentado por el Banco de España, donde se desataca la baja capacitación de los empresarios españoles en términos de habilidades sociales y liderazgo.

¿Por qué se sigue pasando por alto? Es algo que no logro entender; hay quien da más importancia a otros factores para buscar incrementar el rendimiento, en mi caso particular como entrenador, de su equipo cuando en realidad lo más importante, insisto, lo más importante, son las 20-25 personas que tienes delante desde el primer momento que entras en un vestuario. 20-25 personalidades distintas, con sus orígenes, sus ideologías, sus problemas, sus particularidades, sus manías, gustos, defectos, virtudes, todo ello englobado en una personalidad que debes entender a la perfección, para conseguir explotar el talento que tiene esa persona, y además, que su talento lo ponga a disposición del colectivo. De hecho, Daniel Goleman destaca que el único aspecto que considera imprescindible, de todos cuantos conforman el ámbito del liderazgo, es la empatía.

La capacidad que tú tengas como líder de lograr un impacto en sus corazones, y digo corazones porque entiendo el fútbol en mi caso particular como pura pasión, un deporte donde se mezclan sentimientos, emociones, que desemboca en pura adrenalina, y ese sentimiento, mejor dicho, la manera en que tú hagas llegar ese sentimiento a tus jugadores, haciéndoles creer que pueden llevar sus capacidades hasta un límite que no imaginaban, hacerles incrementar el deseo de ser mejores personas y mejores futbolistas cada día (ambas cosas son imprescindibles), es lo que lleva a que ese sueño colectivo, se termine convirtiendo en una realidad. IMAGINACIÓN X DESEO=REALIDAD.

Hay que lograr hacer sentir a tus jugadores, porque como dijo el maestro:

 

‘’Las mejores cosas de la vida no pueden lograrse por la fuerza:

Puedes obligar a comer,

Pero no puedes obligar a sentir hambre;

Puedes obligar a alguien a acostarse,

Pero no puedes obligarle a dormir;

Puedes obligar a que te oigan,

Pero no puedes obligar a que te escuchen;

Puedes obligar a aplaudir,

Pero no puedes obligar a que se emocionen y entusiasmen;

Puedes obligar a que te besen,

Pero no puedes obligar a que te deseen;

Puedes obligar a que fuercen un gesto de sonrisa,

Pero no puedes obligar a despertar admiración;

Puedes obligar a que te cuenten un secreto,

Pero no puedes obligar a inspirar confianza;

Puedes obligar a que te sirvan,

Pero no puedes obligar a que te amen;

Sentir hambre, dormir, escuchar, emocionarnos, entusiasmarnos, desear, reír, sentir admiración, sentir confianza, amar… son acciones que no admiten la fuerza de la obligación. Son acciones maravillosamente inconscientes.’’

 Y quizás, en hacer sentir, esté la clave de todo. Por eso digo, que probablemente llegar a su corazón sea el proceso más complejo, pero sin duda el más importante. Porque con ello, además, lograremos un sentimiento colectivo, una misma manera de sentir hacia el equipo, 20-24 corazones latiendo por y para el equipo se traduce en una fuerza desmesurada que eleva, hasta límites inimaginables, su rendimiento competitivo. Como bien dice José Antonio Marina, se debe comprender el marco en el cual se encuentra la persona que tienes delante, comprender su percepción de todo cuanto le rodea para, a partir de este punto, hacerle llegar el mensaje de la manera adecuada para que él o ella lo comprenda, y lo asimile en su totalidad. Más adelante, en próximos posts, explicaremos con más detalle este proceso de comunicación, mediante el cual se produce el desarrollo del talento.

¿Cómo se consigue hacer sentir? Bajo mi punto de vista, mostrándote tal y como eres desde el primer momento, siendo sencillo, claro, cercano, humano, sin adornos, mostrándote convincente, congruente, y predecible a cada momento, sin mentiras, sin dobles personalidades, con una gran capacidad para saber cuándo poner una dosis de humor, cuándo alguien necesita una conversación breve de 5’ por un problema familiar, saber hasta dónde puedes llevar el límite de competitividad de un entrenamiento y la intensidad del mismo; empatía a cada momento, a cada instante. Será lo que te permita comprenderles, y conectar con ellos.

Hay un texto, de Claudio Casas, que lo resume muy bien:

 ‘’Trabas imaginarias, prejuicios, rigideces e inhibiciones nos privan de nuestra espontaneidad, de nuestra respuesta hábil, de nuestra capacidad para fluir y de ser tal cual somos. De registrar y atender nuestras necesidades… y dejar ser a los demás…

¡Para qué la vamos a hacer sencilla si la podemos complicar! (…)

Así sufrimos, nos apagamos, envejecemos…

Un poco de obviedad, un poco de simpleza, un poco de practicidad pueden orientarnos.

¿Qué tal si cuando no quieres, dices que no; cuando te hace daño, lo dejas; cuando necesitas pedir, lo pides; cuando quieres dar, se lo das; y cuando quieres llorar o gritar, lo dejas salir?

¿Qué tal si cuando quieres comunicarte, te abres? ¡Y cuando estás contento, te ríes¡

¿Qué tal si cuando ves al otro, lo aceptas como es, sin rotularlo?

¿Qué tal si te quedas aquí y ahora, lo único real, en donde hay tanto que no requiere ni del pasado ni del futuro?

¿Qué tal si te das a tu esencia y te dejas Ser verdadero?’’

 

Te animo a que seas tú, con tus defectos y virtudes, muéstrate tal como eres porque sólo así serás verdadero/a, y de esa manera estarás viviendo una vida auténtica, la que tú has decidido vivir, tu vida, tu historia. Empieza a escribirla, y sobre todo, deja huella en todas las personas con quienes compartas un instante. Te deseo la mejor semana posible, porque todo es cuestión de actitud. Un abrazo muy fuerte, feliz semana.

 

‘’La vida es lo que hacemos de ella.’’

Aforismo hindú.

‘’Nunca tengas miedo a nada…¡a nada! Nunca te dejes llevar por los engaños y la tentación de los sufrimientos. Tu vida está en tu interior. Lo que des de ti, se transformará en tu riqueza.’’

Carlos Nessi

Nam myoho renge kyo 

atlético osasuna

CAN´T STOP THE FEELING¡

 

No desistas

Nunca vamos a ser capaces de predecir cuándo conseguiremos alcanzar los objetivos, metas, que nos ponemos, pero quizás cada vez soy más consciente de que, más importante que eso, es saber que cada día suma, que cada reto te hace crecer independientemente del resultado que consigas, y que como bien dice mi amigo Álvaro, no existen los atajos.

 

Uno va siendo consciente, como me dijo Óscar en una de nuestras grandes conversaciones, de que crecer no es que ocurran los acontecimientos que tú aparentemente deseas, sino que la vida es tan sabia que nos hace crecer sin seguir un guión, sin hacernos saber cómo. Por eso precisamente, es importante valorar los instantes que vivimos cada día de nuestra vida, porque lo que es cierto es que desconoces la trascendencia de cada uno de tus actos, de la actitud que adoptes para cada uno de tus reto.

 

Por este motivo, es mucho más importante que te encuentres en los contextos adecuados, tengas conversaciones con las personas idóneas, y adoptes una actitud de trabajo diario, de insistir, perseverancia, con tranquilidad y paciencia, pero nunca sin bajar los brazos. Aún cuando los resultados que se obtengan no sean probablemente los que esperabas, sí es cierto que quizás son los que tocaban en ese momento, y era lo adecuado para tu crecimiento.

 

No sé hasta qué punto influyó en mis jugadores durante esta temporada, pero el mensaje que les transmitía era precisamente ese, de tranquilidad  y paciencia al margen del transcurso que tuviese el partido. Un mensaje que se basaba en 2 aspectos sencillos: Actitud y valentía. Actitud para mantener nuestro listón lo más arriba posible, independientemente de las circunstancias que se den en cada momento del partido; y Valentía para atrevernos con todo, jugando con un estilo propio, con personalidad, con confianza, y atrevimiento.

 

Y quizás, probablemente, de eso trate la vida. Actitud para mantener nuestro listón lo más arriba posible, no sólo en lo que a rendimiento se refiere, voy más allá, a ganas de vivir, de experimentar, de aprender, de querer conocer, de mostrar tu mejor versión cada segundo de tu vida. Y valentía, para atreverte a confiar en ti aún cuando la situación sea límite, a tomar decisiones, atreverte a arriesgar y a ser cauto cuando la situación lo requiera, una valentía que lleve a tener una personalidad fuerte y consolidada, que te recuerde que siempre hay que apostar fuerte por ti. Al final todo se reduce a una cuestión de actitud, porque como bien dice Winston Churchill, ‘’Un optimista ve la oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.’’

 

A continuación, comparto contigo el relato de El bambú japonés, esperando que te haga reflexionar tanto como a mí:

 

‘’No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: Crece maldita seas¡.

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece…!más de 30 metros¡

¿Tarda sólo seis semanas en crecer?

¡No¡ La verdad es que se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente el resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizá por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés. Y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que sí está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste, al fin, se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso  que exige cambios, acción, y formidables dotes de paciencia. ‘’

 

No puedo despedirme sin acordarme de Luis Salom; descanse en paz y mi más sincero sentimiento de fuerza y apoyo para todas las personas cercanas a él. Les acompaño en el sentimiento.

 

Que tengan una muy buena semana, un abrazo muy fuerte.

 

‘’Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias, y las crea si no las encuentra.’’

George Bernard Shaw

 

‘’El hombre sabio crea más oportunidades que las que encuentra.’’

Francis Bacon

 

‘’Tú eres el motivo de casi todo lo que te sucede.’’

 

Niki Lauda

leganés a primera

Alan Walker-Sing Me To Sleep

Lo único imprescindible

De todos los aspectos que podría reunir un líder, si me preguntasen cuál es el que para mí considero imprescindible, diría sin dudar la empatía. ¿Por qué? Muy sencillo, porque es lo que me permite conectar con las personas con quienes vivo día tras día, es la herramienta que me proporciona una visión de cómo se desarrolla el pensamiento de otra persona; gracias a la empatía se produce una conexión potente, especial, instantánea en el cuerpo a cuerpo; y por si esto fuera poco, me da la posibilidad de conectar corazón a corazón con la persona que tengo en frente. ¿Cómo conseguir todo esto? Muy sencillo, depende de ti, y de cuánto quieras ocuparte y preocuparte por la persona que tienes frente a ti, y cuán mágico quieres que sea el instante que estés viviendo con él o ella.

 

Existen tres tipos de empatía, siendo la primera la empatía cognitiva, que se produce de mente a mente, proporcionándonos una visión de cómo opera el pensamiento de otra persona. Esta forma de sintonizar, conectar, con otra persona nos da más información que la comprensión de su punto de vista, nos explica cómo debemos comunicarnos con él o ella, para que el mensaje que estamos transmitiendo lo entienda e interiorice a la perfección, saber cuáles son las palabras que debemos utilizar y cuáles evitar, de la misma manera que podremos entender cómo concibe el mundo y la sociedad en el que vive. Esto permite, por ejemplo, distinguir las normas y reglas básicas de otra cultura con mayor rapidez, además de obtener un rendimiento mejor en los trabajadores o subordinados directos.

 

Seguimos con la empatía emocional, que nos traslada a un nivel diferente, con beneficios distintos, ya que nos permite saber, percibir, sentir, lo que la otra persona siente en una conexión cuerpo a cuerpo instantánea. Aquí nos esforzamos en sintonizar con los sentimientos de otra persona, y nos exige enfocar nuestra atención en sus señales faciales, vocales, y toda una variedad infinita de señales no verbales que nos indican cómo se siente esa persona a cada instante. Según Daniel Siegel, psiquiatra de la Universidad de Los Ángeles, California, denomina las áreas cerebrales que crean esta resonancia el circuito ‘’nosotros’’. Entrar en este estado de ‘’nosotros’’ con otra persona produce una química tan bestial, una sensación de relajación tal que permite que sea lo que sea que estemos haciendo, salga lo mejor posible.

 

Terminamos con la tercera variedad, la preocupación empática, que nos da la posibilidad de entrar en acción siempre que alguien muestre su interés por otra personal. Se parte del circuito cerebral responsable del amor parental, produciéndose una conexión corazón a corazón. Esto se produce cuando un ejecutivo a sus trabajadores, un entrenador a sus jugadores, les hace saber que les apoyará, que ellos pueden confiar en él de la misma manera que son libres de asumir riesgos, ser valientes.

 

Estos tres tipos de empatía son, sin duda, una formidable herramienta para conectar con las personas a distintos niveles, una conexión que genera confianza, tranquilidad, porque transmites seguridad, valentía, firmeza, una serie de valores que hacen sentir a la persona una sensación tan bestialmente buena que, en consecuencia, se consigue que él o ella termine por mostrar su mejor versión. Debemos entender que necesitamos todos de todos, que el trabajo en equipo es una fuente muy enriquecedora a todos los niveles, un contexto que favorece multitud de situaciones, experiencias, que se suman a la experiencia de la vida de cada uno. Y no sólo en el trabajo, en el día a día de nuestra vida cotidiana, siempre habrá una persona de quien disfrutar, a quien sacar una sonrisa, a quien escuchar, observar, valorar, animar, empujar; ponerse en el lugar de otra persona sólo requiere de tiempo, tiempo que inviertes en esforzarte por conocer su historia. Historias que llevan a nuevos momentos. Momentos que enriquecen tu vida y la de quien estás escuchando.

 

Me viene a la mente la reflexión del Dalai Lama, ‘’Cuando estemos tomando una decisión o considerando un posible plan de acción, deberíamos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Quién se beneficia? ¿Solo nosotros mismos o un grupo? ¿Solo un grupo o todo el mundo? Y ¿solo durante el momento presente o también en el futuro?

 

´Si hay luz en el alma,

habrá belleza en la persona.

Si hay belleza en la persona,

habrá armonía en la casa.

Si hay armonía en la casa,

habrá orden en la nación.

Si hay orden en la nación,

habrá paz en el mundo.´

 

Proverbio chino

 

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, disfrutad de vuestra vida.

 

‘’El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja. El problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos complejos.’’

 

Fernando Savater

 

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Conecta con todo

Tras la lectura de dos grandes libros, me lanzo a compartir contigo cierta información que me parece increíble, relevante, y asombrosa, por descubrir con gran emoción cómo está todo interconectado, contemplando las interacciones que se producen en nuestro interior. Según el neurólogo Robert K. Cooper, en su excepcional libro El otro 90 por ciento, apunta: Siempre que tenemos una experiencia, ésta no va directamente al cerebro para poder reflexionar sobre ella, sino que el primer lugar al que va es a las redes neurológicas de la región intestinal y del corazón.

 

El tercero cerebro es el del corazón, no os parece fantástico??? Está constituido por 40.000 células nerviosas unidas a una compleja red de neutro transmisores. Por ello, el cerebro del corazón es tan grande como muchas áreas del cerebro craneal. Las corazonadas, las fuertes intuiciones que se revelan como realidades ciertas, se generan en el corazón. De hecho, hoy es ya reconocido por la medicina convencional que el ritmo del corazón puede alterar la efectividad del pensamiento cerebral. De alguna manera, el corazón, más que la cabeza, es el principal protagonista de lo que vivimos.

 

Probablemente, en un futuro, se termine relacionando con el corazón lo que ya hoy se define como claves de la inteligencia emocional: la empatía, la conciencia emocional, la transparencia, el optimismo, llegando a afirmarse que el corazón funciona como una especie de radar personal que escruta en nuestro interior y en el exterior a la búsqueda de nuevas oportunidades y opciones de vida.

 

Dependemos de conexiones con otras personas para determinar nuestros estados de ánimo. El sistema límbico de circuito abierto fue un diseño trascendental en la evolución, porque permite a las personas acudir al rescate emocional de otras. Según un estudio sobre unidades de cuidados intensivos ha mostrado, por ejemplo, que la reconfortante presencia de otra persona no sólo hace descender la presión sanguínea del paciente sino que también ralentiza la secreción de los ácidos grasos que bloquean las arterias. Otro estudio descubrió que el hecho de sufrir tres o más incidentes de estrés intenso en un mismo año, como pueden ser problemas económicos, problemas en las relaciones personales, triplica la tasa de mortalidad en hombres de mediana edad que viven aislados socialmente, pero no tiene ningún impacto en la tasa de mortalidad de hombres con abundantes relaciones sociales.

Los científicos han captado en el laboratorio la sintonización de las emociones midiendo la fisiología (como el ritmo cardíaco) de dos personas mientras mantienen una conversación amena. Cuando la interacción comienza, sus cuerpos operan a diferentes ritmos. Pero después de quince minutos, los perfiles fisiológicos de sus cuerpos se asemejan de forma notable. En 1981, los psicólogos Howard Friedman y Ronald Rigio descubrieron que incluso la expresión no-verbal puede afectar a otras personas. Por ejemplo, cuando tres extraños se sientan unos frente a otros durante uno o dos minutos, el más expresivo emocionalmente de los tres transmite su estado de ánimo a los otros dos, sin necesidad de formular una sola palabra.

 

Una vez he compartido contigo esta información, te lanzo una reflexión: Si el corazón, las emociones, los estados de ánimo, las habilidades sociales, la empatía, se revelan con esta importancia en nuestra sociedad, ¿por qué no nos enseñan ese contenido en nuestra época académica?¿Por qué no nos enseñan a sentir, a saber interpretar qué es lo que sentimos y por qué? Y más aún, ¿cómo hacer transmitir mis emociones, mis sentimientos, a la/s persona/s a quienes estoy hablando, con quienes estoy conectando en cada momento de mi vida? ¿Cómo utilizar mi mirada, mis manos, mi sonrisa, mi lenguaje corporal, para que éste sea acorde a lo que estoy comunicando verbalmente a la persona que tengo delante?

 

Si no recuerdo mal, escuché en cierta ocasión a un gran intelectual como es Eduard Punset afirmar que se deberían enseñar todas estas facultades, todas ellas relacionadas con lo emocional, con lo que sentimos, incluso antes que los contenidos meramente académicos, y cada vez estoy más convencido de que tiene toda la razón del mundo. No sirve de nada que nuestras generaciones futuras obtengan las calificaciones académicas más altas, si luego son incapaces de relacionarse como seres humanos, como seres sociales que somos, porque esa incapacidad social implica conflicto, falta de entendimiento, crisis social en uno mismo y con el entorno que le rodea, desembocando todo ello en miedos, frustraciones, rabia, dolor, porque ese niño no logró ser el adulto que en su momento soñó con ser.

 

Honestamente, pienso y siento que tenemos un sistema educativo basado en una competitividad despiadada por ver quién obtiene la calificación académica más alta, que va enfocado a la consecución de un puesto de trabajo que garantice la mayor remuneración económica posible, cuando en realidad estamos hartos de comprobar que eso, precisamente, no garantiza ni mucho menos la felicidad plena de cada una de las personas. Y por eso mismo, el objetivo no debería ser que cada alumno/a consiguiese el mejor expediente posible en niveles de calificaciones, sino tener la mayor certeza posible de que le ayudamos a crecer en lo personal, le guiamos en su proceso de crecimiento, descubrimiento de sus habilidades, de su talento, ayudándole a desarrollar sus habilidades sociales, su empatía, su capacidad de observar y escuchar, de análisis, observación; todo con el firme objetivo lograr que ese niño, en un futuro, sea un adulto feliz, porque en ese ‘’feliz’’ va todo incluido. Necesitamos un mundo con más felicidad, porque como bien dijo Eircho Fromm, refiriéndose a aquellos que viven en circunstancias en que los recursos son abundantes y las necesidades están más que satisfechas: ‘’Los seres humanos lo tienen todo, pero carecen de sí mismos.’’

 

Por ello, como bien dice Alex Rovira, ‘’un buen jefe sólo puede serlo para los demás cuando lo es para sí mismo. Ésa es la clave del liderazgo. Porque…

 

…no puedes conducir a los demás si eres incapaz de conducir tu propia vida;

… no puedes dar una dirección a la actividad de los demás si no puedes hacer lo propio con la tuya;

…no puedes escuchar honestamente a los demás cuando eres incapaz de escucharte;

…no puedes motivar a los demás si no sabes motivarte;

…no puedes solicitar la confianza de los demás si eres incapaz de confiar en ti;

…no puedes reconocer y respetar a los demás si no puedes reconocerte y respetarte.

…no puedes ser consciente y apreciar el valor de los demás si no puedes hacer lo propio con tu valor;

…no puedes perdonar los errores de los demás si, en el fondo, no eres capaz de perdonarte;

…no puedes exigir flexibilidad y capacidad de adaptación si no la tienes tú;

…no puedes exigir compromiso en los demás si no eres capaz de comprometerte;

…no puedes desarrollar los talentos y habilidades de los demás si eres incapaz de hacer lo propio con los tuyos;

…no puedes transmitir seguridad si te gobiernan tus miedos inconscientes;

…no puedes poner en práctica la empatía si no eres capaz de vivir a fondo todo el espectro de emociones que has reprimido a lo largo de tu vida;

…no puedes liderar honesta y sinceramente a otros si no eres capaz de liderarte a ti mismo;

…no puedes, en definitiva, emitir luz a los demás cuando no tienes para ti. ‘’

 

‘’Un buen corazón y una buena mente: esto es lo que se necesita para ser un buen jefe. ‘’

Louis Farmer, anciano indio onondaga.

 

‘’El verdadero amor no es otra cosa que que el deseo inevitable de ayudar a otro para que sea quien es. ‘’

Antoine de Saint-Exupèry

 

‘’Nada prueba tan contundentemente la habilidad de un hombre para dirigir personas como la habilidad para dirigirse a sí mismo. ‘’

Thomas Watson

 

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo¡¡

hoffeinheim

Andrea Bocelli performing Nessun Dorma con Te Partiro at Leicester

Years & Years-Desire

No te escuchas

Andábamos tan preocupados »ganándonos la vida» (como si la vida la tuviésemos perdida, cuando en realidad como bien dice Álex Rovira, la vida no tiene que ser ganada porque está ganada desde que nacemos) que se nos olvidó prestarnos atención a nosotros mismos, escucharnos.

Nuestra vida, nuestro día a día, se ha puesto ya en un ritmo tan frenético que, de verdad, ¿sabes hacia dónde vas?¿qué persigues? ¿dónde se encuentra tu verdadera felicidad?. Y a un nivel más profundo, ¿qué hay de tus miedos, preocupaciones?¿los reconoces?¿sabes cómo afrontarlos? ¿O no será que preferiste no hacerles frente, y tiraste por el camino fácil?.

La realidad, más bien, es que ni escuchamos ni nos escuchamos, en consecuencia si nos preguntaran ahora mismo cuáles son nuestros sueños, metas, objetivos, es muy probable que nuestra contestación sería una más de lo común, tópica, usual, sin más que añadir. Y este hecho da pena, mucha de hecho. Como bien dice Oscar Wilde, »lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.»

Escucharte íntimamente te permite reconocerte, es necesario que nos tomemos nuestro tiempo para volver a conocernos, observar cuánto hemos cambiado, si se mantienen nuestra ilusiones, nuestros sueños, cuáles son nuestros miedos, si ha aparecido alguna preocupación nueva y cómo puedo afrontarla. Autoescucharte puede ser la mejor herramienta para saber dirigir tu propia vida hacia donde verdaderamente quieres, hacia ese contexto en el cual tu talento se pone a pleno rendimiento, y quizás puedas experimentar una felicidad plena realizando aquello que quieres.

Según Carl Rogers, »el niño que se sabe escuchado crece seguro de sí mismo, mientras que el que no es escuchado deja un gran espacio para el deseo del otro, que va cubriendo, tapando, desplazando y ahogando progresivamente su propio deseo.» Y por otro lado, pero en la misma línea del tema que hoy tratamos, Eric Berne dice que »el problema aparece cuando el niño interior queda completamente eclipsado y ahogado, y acaba por no saber cuál es su verdadero deseo, acatando y haciendo suyo el que en realidad es el deseo del otro.»

Si atendemos a otros grandes maestros de la historia, podemos observar que este proceso es clave para saber hacia dónde queremos enfocar nuestras vidas:

Lao Tsé: »El silencio es el sonido más fuerte que existe.»

Beethoven: »En el silencio esperan todas las melodías imaginables.»

Tagore: »El hombre busca la multitud para ahogar el clamor de su propio silencio.»

Porque cuando desconectas de todo por completo, te relajas, y te sumes en un estado de concentración total dedicada a tu persona, a explorar tu silencio, empiezas a ser consciente de cuánto acontece en ti, y que obviabas por prestar atención a lo de fuera; cuando en realidad, no somos conscientes de que sólo si nuestro interior se encuentra en armonía, podremos estar en armonía con el contexto que nos rodea. Llevar tu mirada de dentro hacia fuera.

Comprendiendo mejor cuanto sucede en ti implicará el descubrimiento de aspectos fascinantes en otras personas, porque tu capacidad de escucha, observación, y atención habrá mejorado, dejarás de pasar por alto detalles que antes eran prácticamente invisibles a tus ojos. Es una cuestión de actitud y tiempo. Es imposible conocer el alma de otras personas, cuando desconoces la tuya por completo. Y recuerda, »lo esencial es invisible a los ojos.»

Hay un fragmento de El caballero de la armadura oxidada, que encaja perfectamente aquí: »Se sentó en el suelo y continuó pensando. Al poco rato, le vino el pensamiento de que toda su vida había perdido el tiempo hablando de lo que había hecho y de lo que iba a hacer… Se dio cuenta de que durante la mayor parte de su vida no había escuchado realmente a nadie ni a nada.»

Descúbrete a ti mismo, y sólo entonces empezarás a descubrir a las personas tan increíbles con quienes convives en tu día a día. Que tengas una muy buena semana, un fuerte abrazo.

»Vosotros, los blancos, siempre estáis haciendo preguntas. Nunca os limitáis a observar y escuchar. Suele ser posible aprender todo lo que realmente importa saber sólo observando y escuchando.»

Anciano indio norteamericano.

indio anciano

Imagine Dragons-Shots

El éxito

Hace un tiempo que creo que para poder soñar debes creer, y con esto no me refiero a soñar de manera ilusa, irracional, pero sí es cierto que siento que nuestros sueños nos pueden llegar a impulsar a nuestros objetivos de una manera altamente insospechadas. El sueño alimenta nuestras ilusiones, objetivos, ambiciones, de querer seguir mejorando, creciendo, madurando, situándonos en el marco en el cual queremos llegar algún día.

Aparece aquí un liderazgo que debe ser sólido, para transmitir ese sueño, de la manera más viva, ilusionante, ambiciosa, motivante posible, a tus trabajadores, empleados, jugadores. Transmitir, cuidar el mensaje que transmites en cada día de trabajo, todo esto entra dentro de un proyecto, que como bien decía el maestro Phil Jackson, »es lo que debe mantener motivado a tus jugadores, el proyecto no sólo que les presentas sino que estás llevando a cabo.» Liderar con hechos, no con palabras.

Liderar con hechos, en el caso concreto de un deporte tan complejo pero a la vez tan bonito, como es el caso del fútbol, requiere de mantener vivos, con un brillo en los ojos a todos tus jugadores, a los que no juegan todo, a los que juegan algo menos, mucho menos. Porque la gran realidad es que, aunque esta diferencia de minutos sea un éxito, cualquiera puede ser un ejemplo para el otro, porque todos tienen talento, algo que pueden aportar a su compañero, y esto sólo se consigue manteniendo el nivel de competitividad al más alto nivel, día tras día, semana tras semana.

Me encantó la idea de Manuel Pellegrini, la cual consiste en que detesta nombrar »los once titulares, los suplentes, y reservas», a la vez que en los entrenamientos cuando diseña los equipos, mezcla a los jugadores para no crear ni fomentar diferencias, sino todo lo contrario, favorecer que se conozcan todos entre sí un poco más y mejor cada semana, favorecer las ayudas entre ellos, no siempre entre los mismos, instaurar en ellos la empatía, la comprensión, que mi compañero puede hacer algo peor que yo, pero que él me está vigilando de cerca para realizarme la ayuda porque yo también puedo fallar, y esto nunca se trató de tu o yo, sino del nosotros. Eso, nosotros.

Justo me viene a la memoria las frases de Phil Jackson y Kobe Bryant, »Sólo cuando aprende a prestar atención a los corazones de las personas, a oír los sentimientos que no comunican con la palabra, los dolores sin expresar y las quejas no habladas, el gobernante puede albergar la esperanza de inspirar confianza al pueblo, comprende si algo está mal y satisfacer las necesidades verdaderas de los ciudadanos»; »Hemos compartido tantas batallas que la confianza surge de manera espontánea-afirmó-. Cuantas más guerras libramos, más comprendes a las personas que te acompañan en la batalla. Una respiración, una mente, un espíritu…»

Confianza, ¿recuerdan? Una de las cinco grandes disfunciones que se producen en los equipos de trabajo, la disposición a sentirse vulnerable, abrirse al resto de miembros del equipo para aceptar errores y debilidades. Y conforme esto avanza, uno se da cuenta, que las personas funcionan mucho mejor cuanto mejor se encuentra su estado anímico, de hecho honestamente siento que mantener el mismo en un estado óptimo, durante toda una temporada, es una de las tareas más difíciles, sino la que más, y es cuando aparecen un sinfín de recursos que hemos visto y seguiremos viendo en este blog.

La importancia de la persona, el conocimiento de la misma, los sentimientos, debilidades, los estados ánimos, la comprensión de los mismos, es lo que lleva a la definición de éxito que más me gusta:

»¿Qué es el éxito?

Reír mucho y con regularidad; 

Ganarse el respeto de personas inteligentes y el cariño de los niños;

Ganar el aprecio de críticos sinceros y soportar la traición de amigos falsos;

Apreciar la belleza; 

Encontrar lo mejor de los demás;

Dejar el mundo un poco mejor, ya sea mediante un niño sano, un trozo de jardín o el rescate de un grupo social;

Saber que por lo menos una vida respiró mejor por haber vivido tú;

Esto es tener éxito. »

Por esta misma razón, admiro tanto la proeza del Leicester City, una lección no sólo de fútbol, sino de liderazgo, de humanidad, de empatía con el público y con todo aquello que rodea al equipo, la concienciación de que los grandes retos se sacan de grandes esfuerzos por parte de todos, por ello es imprescindible iluminar los ojos de todas las personas que se encuentren a tu alrededor. Ése es el verdadero éxito de Claudio Ranieri y sus chicos, lean la carta que ha escrito hace unos días, para todos los aficionados del Leicester City:

»Recuerdo mi primera reunión con el presidente, cuando llegué en verano al Leicester City. Se sentó conmigo y me dijo: “Claudio, este es un año muy importante para el club. Es muy importante para nosotros seguir en la Premier League. Tenemos que salvarnos”.

Mi respuesta fue: “Desde luego. Trabajaremos duro en los entrenamientos y trataremos de lograrlo”.

Cuarenta puntos. Ese era el objetivo. Ese era el total que necesitábamos para seguir en primera división para regalar a los aficionados otra temporada en la Premier League.

En aquel entonces, no podía ni soñar que abriría el periódico el 4 de abril y vería al Leicester en la cima de la clasificación con 69 puntos. El mismo día del año pasado, el club estaba último.

Increíble.

Tengo 64 años, así que no salgo mucho. Mi esposa lleva cuarenta años conmigo, así que en mis días libres, intento estar con ella. Salimos al lago que está junto a nuestra casa o, si nos sentimos con ganas, vemos una película. Pero últimamente, no he podido aislarme del ruido que llega de todo el mundo. Es imposible ignorarlo. He oído que incluso tenemos nuevos aficionados en América.

Tengo un mensaje para vosotros: bienvenidos al club. Nos complace teneros con nosotros. Quiero que disfrutéis con la forma en que jugamos a fútbol y quiero que améis a mis jugadores porque su recorrido es increíble.

A estas alturas, quizás haya oído sus nombres. Jugadores que fueron considerados demasiado bajos o demasiado lentos para otros grandes clubes. N’Golo Kanté. Jamie Vardy. Wes Morgan. Danny Drinkwater. Riyad Mahrez. Cuando dirigí mi primer entrenamiento y vi la calidad de estos jugadores, supe lo buenos que podían llegar a ser.

Sabía que teníamos una oportunidad de sobrevivir en la Premier League.

Este jugador, Kanté, corría tanto que pensé que debía llevar un paquete completo de baterías oculto en sus pantalones. Nunca paraba de correr en el entrenamiento.

Tuve que decirle: “Hey, N’Golo, afloja. Afloja. No corras detrás de cada balón, ¿vale?”

Me respondió: “Sí, jefe. Sí. Vale”.

Diez segundos después, volví a mirar y estaba corriendo otra vez.

Le dije: “Un día, te veré centrar el balón y rematarlo tú mismo”.

Es increíble pero no es la única clave. Existen muchas claves en esta temporada increíble.

Jamie Vardy, por ejemplo. No es un futbolista. Es un caballo fantástico. Necesita sentirse libre cuando está sobre el césped. Le digo: “Eres libre de moverte como quieras pero debes ayudarnos cuando perdemos el balón. Es todo lo que te pido. Si empiezas a presionar al rival, todos tus compañeros te seguirán”.

Antes de jugar el primer partido de la temporada, le dije a los jugadores: “Quiero que juguéis por vuestros compañeros. Somos un equipo pequeño, así que tenemos que luchar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma. No me importa el nombre del rival. Todo lo que quiero es que luchéis. Si son mejores que nosotros, bueno, felicidades. Pero tienen que demostrarnos que son mejores”.

Desde el primer día, hubo una electricidad fantástica en Leicester. Comienza con el presidente y llega hasta los jugadores, el personal y los aficionados. Es increíble lo que sentí. En el King Power Stadium, había una energía alucinante.

¿Los aficionados solo cantan cuando tenemos el balón? Oh, no, no, no. Cuando estamos bajo presión, los aficionados comprenden nuestro dolor y cantan al máximo. Comprenden la complejidad del juego y cuando los jugadores están sufriendo. Están muy, muy cerca de nosotros.

Comenzamos la temporada muy bien. Pero nuestro objetivo, lo repito, era salvar al club del descenso. Los primeros nueve partidos estábamos ganando pero concedíamos demasiados goles. Teníamos que marcar dos o tres goles para ganar cada partido. Me preocupaba mucho.

Antes de cada partido, les decía: “Vamos, chicos, vamos. Hoy dejamos la portería a cero”.

Pero nada. Intenté motivarles de todas las formas.

Así que, finalmente, antes del partido contra el Crystal Palace, dije: “Vamos, chicos, vamos. Si mantenemos la portería a cero, os invito a pizza”.

Por supuesto, mis jugadores dejaron la portería a cero contra el Crystal Palace. 1-0.

Así que mantuve nuestro acuerdo y me llevé a mis jugadores a Peter Pizzeria en Leicester City Square. Pero les había preparado una sorpresa. Les dije: “Tenéis que trabajar para lograr cualquier cosa. Así que trabajaréis también para vuestra pizza. Haremos nuestra propia pizza”.

Así que fuimos a la cocina con la masa y el queso y la salsa. Hicimos nuestra propia masa. Fue muy buena, además. Me comí muchos trozos. ¿Qué puedo decir? Soy italiano. Me encanta la pizza y la pasta.

Ahora dejamos la portería a cero a menudo. Una docena de veces después de la pizza, de hecho. No creo que sea una coincidencia.

Nos quedan seis partidos y debemos seguir luchando con nuestro corazón y nuestra alma. Este es un club pequeño que está mostrando al mundo lo que se puede lograr con espíritu y determinación. Veintiséis jugadores. Veintiséis cerebros diferentes. Pero solo un corazón.

Hace solo unos años, muchos de mis jugadores estaban en las divisiones inferiores. Vardy trabajaba en una fábrica. Kanté estaba en la tercera división francesa. Y Mahrez en la cuarta.

Ahora estamos luchando por un título. Los aficionados del Leicester que me encuentro por la calle me dicen que están soñando. Pero yo les respondo: “Vale, soñad por nosotros. Nosotros no soñamos. Simplemente trabajamos duro”.

No importa lo que suceda a final de temporada, creo que nuestra historia es importante para todos los aficionados al fútbol de todo el mundo. Les estamos dando esperanza a todos los jugadores jóvenes a los que alguna vez les han dicho que no eran suficientemente buenos.

Ahora pueden decirse a sí mismos: “¿Cómo puedo llegar a la élite? Si Vardy puede hacerlo, si Kanté puede hacerlo, quizás yo también puedo”.

¿Qué necesitas para llegar?

¿Un gran nombre? No.

¿Un gran contrato? No.

Solo necesitas abrir la mente, abrir el corazón, una batería cargada y correr con libertad.

Quién sabe, quizás a final de temporada, los dos estemos comiendo pizza.

Claudio Ranieri

Es una demostración más de que, para ser excelente en el trabajo, debes ser excelente en la vida. Es imposible tener éxito si separas el corazón de la mente, porque el talento puede hacerte destacar, pero tu corazón es lo que te permite trascender.

Que tengáis una muy buena semana, y jamás dejéis de sonreír. La vida se ve de otra manera con una sonrisa, un fuerte abrazo.

leicester city

Leicester City 2015/2016-The Dream

Una bonita historia.

Vulnerabilidad

Según Patrick Lencioni, ‘’ hay dos verdades que parecen decisivas. En primer lugar, el genuino trabajo en equipo sigue siendo, en la mayoría de los casos, en la mayoría de las organizaciones, algo tan elusivo como siempre ha sido. En segundo lugar, las organizaciones no logran trabajar en equipo porque involuntariamente caen presa de cinco obstáculos naturales pero peligrosos, que llamo las cinco disfunciones de un equipo.

 Estas cinco disfunciones pueden ser erróneamente interpretadas como cinco asuntos que pueden ser tratados aisladamente. Pero en realidad constituyen un modelo interrelacionado y convierten en potencialmente letal para el equipo el fallo en cualquiera de esos cinco aspectos.

Las cinco disfunciones de un equipo son las siguientes:

 

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Y de todas ellas, hoy quisiera centrarme en la base de la pirámide, Ausencia de confianza. El motivo por el cual surge esta disfunción es a partir de la falta de disposición por parte de los miembros del equipo para ser vulnerables, ya que no están dispuestos a abrirse ante los otros para aceptar errores y debilidades, imposibilitando de esta manera la construcción de los cimientos de la confianza.

A menudo se confunde la vulnerabilidad con mostrar algún signo de debilidad ante lo demás, y esto es un grave error. Mostrarse vulnerable tiene que ver más con ser conscientes, cada uno, de nuestras fortalezas y debilidades, cuáles son las facetas en las que podemos ayudar, y por el contrario cuales son aquellos aspectos en los que no tenemos tanto conocimiento, destreza, y/o habilidad; para hacérselo saber a nuestros compañeros de equipo. Es necesario ser humilde, dejando los egos a un lado, y mostrarse de esta manera, ya que ayuda a conocer a todos y cada uno de los miembros de nuestro equipo, porque de esta manera sabremos dónde debemos hacer hincapié, cuándo y cómo ayudarles, del mismo modo que ellos sabrán cómo pueden ayudarnos cuando por algún motivo, nuestro rendimiento baje.

Además, como veremos más adelante, mostrarse vulnerable permite en consecuencia que la confianza del grupo aumente, lo cual permita un diálogo, un conflicto verbal que hará crecer, en el que saber escuchar, analizar, y reflexionar en grupo acerca de un planteamiento, problema, al cual se le busque una solución, donde con toda seguridad reine el respeto hacia los otros compañeros, siendo un debate sano en el que el único objetivo es solucionar los problemas de manera grupal, contribuyendo esa solución al fortalecimiento del grupo.

Como bien dice Pellegrini: ‘’Eso es. Acá no es una cosa del azar. Lo que me ha permitido llegar hasta donde estoy han sido los cimientos sobre los que decidí hacerme como técnico, a través de una preparación constante en el tiempo. Sobre todo en mis inicios, cuando asumí que necesitaba prepararme en aquellos ámbitos que identificaba con mis debilidades.’’

De hecho, cuenta Pablo Zabaleta ese liderazgo humano que desprende Pellegrini, sabiendo escuchar y argumentar: ‘’El año pasado, por ejemplo (diciembre 2014), fui padre de mi primer hijo, andaba muerto en los entrenamientos y Pellegrini se me acercó para decirme que ser padre era lo mejor que me iba a pasar en la vida y que me entendía, pero que me iba a sacar del equipo porque no me veía ciento por ciento enchufado. ¿Qué le va a decir uno?. ¡Si yo también me daba cuenta!.

Siguiendo la misma línea, referente a la vulnerabilidad, a saber cuándo estamos preparados y referido al proceso de preparación para el jugador que viene de fútbol base y da el salto al primer equipo, Unai Emery resalta lo siguiente: ‘’Yo no estaba preparado, nadie me preparó para debutar, y de hecho el partido fue un horror, tanto que me cambiaron en el minuto 30’, y mientras me estaba duchando quería marcharme andando a casa, no pensaba en nada más. Pienso por ello que se debe preparar un itinerario a nivel mental, para preparar al futbolista lo mejor posible, de la manera adecuada, para subir al primer equipo.’’

 La reflexión es, ¿realmente les preparamos para ello? ¿Enseñamos a los futbolistas, empleados de un grupo de trabajo, a que muestre su vulnerabilidad al grupo? ¿trabajamos su confianza, su fortaleza mental ante la presión, ante un fallo? ¿les hacemos ver que hay que ser humildes en la derrota y en la victoria por igual?

Volvemos a Unai Emery, quien afirma ‘’Me gusta llegar al futbolista mediante la persona, primero a la persona, y cuando lo he conseguido, ya llegar al futbolista. Desde un liderazgo afectivo, un liderazgo del convencimiento, del conocimiento. No hay nada que haga sin argumentar, por encima de mi autoridad. Conseguir que te escuchen aquellos jugadores que saben que, en un determinado momento, pueden ganarte el partido ellos solos, es realmente lo meritorio en la tarea de un líder.

Y enlazamos con Manuel Pellegrini, quien dice que la trilogía del éxito tiene un orden lógico: vocación, preparación y dedicación. Sin esos tres conceptos no hay estructura profesional que se sostenga.’’ Sólo quien se muestra vulnerable, humilde, y reconocedor de que siempre habrá algo por mejorar seguirá dándole esa importancia que se merece a la preparación, dedicándole el tiempo que sea necesario, manteniendo la vocación intacta. Y me sigo manteniendo en la afirmación de que el equipo es la imagen que su entrenador y cuerpo técnico proyectan. Si proyectamos vocación, preparación, y dedicación; probablemente logremos que nuestros jugadores mantengan una pasión infinita por lo que hacen; quieran aprender cada día, y dediquen todos sus esfuerzos a la mejora continua. Vulnerabilidad para ofrecerse tal y como eres, no como signo de debilidad sino más bien con la humildad de demostrar que, si no tenemos la confianza de todos, es imposible avanzar, y si no avanzamos, jamás conseguiremos resultados extraordinarios.

No quiero terminar mi post sin acordarme de todas aquellas víctimas del atentado terrorista acontecido en Bélgica, una pena enorme que la humanidad no sea consciente de la autodestrucción que está acometiendo. Mando toda la fuerza a quien ha sufrido, a lo largo de estos años, de alguna manera u otra estos actos sin alma y corazón que se producen aún a día de hoy en nuestra sociedad.

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo. Y cuidado en la carretera, lo importante es llegar bien, no hay prisa.

EFE Fórum Deportes con Unai Emery

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El fracaso nos pone a prueba

‘’-Julián. Sé que tienes buenas intenciones. Pero el autodominio es un ideal bastante elevado para un hombre obeso como yo que ha pasado más tiempo desarrollando una clientela que desarrollando su propia persona. ¿Qué pasa si fracaso?
-El fracaso es no tener el coraje de intentarlo, ni más ni menos. Lo único que se interpone entre la gente y sus sueños es el miedo al fracaso. Sin embargo, el fracaso es esencial para triunfar. El fracaso nos pone a prueba y nos permite crecer. Nos guía, además, por el camino del esclarecimiento. Los maestros de Oriente dicen que cada flecha que da en la diana es el resultado de cien flechas erradas. Sacar partido de la pérdida es una ley fundamental de la naturaleza. No temas al fracaso. El fracaso es tu amigo.
-¿Convertirse al fracaso?-pregunté, incrédulo.
-El universo favorece a los valientes. Cuando decidas elevar tu vida a su más alto nivel, la fuerza de tu alma te guiará. El yogui Raman creía que el destino de cada uno está escrito desde el momento de nacer. Es un camino que conduce siempre a un lugar mágico lleno de valiosos tesoros. Cada individuo debe desarrollar el coraje necesario para avanzar por ese camino. Él me contó una historia aleccionadora.
>>Una vez, en la antigua India, había un gigante malo que poseía un magnífico castillo con vistas al mar. Como el gigante había estado fuera muchos años guerreando, los niños del pueblo cercano solían ir a jugar al hermoso jardín del gigante. Un día, el gigante regresó y echó de su jardín a todos los niños. ‘’¡No quiero veros más por aquí!’’, bufó mientras cerraba con estruendo la gran puerta de roble. Luego levantó un enorme muro de mármol en torno al jardín para que no entraran los niños.
Llegó el invierno, con el frío que es habitual en las zonas septentrionales del subcontinente indio, y el gigante ansiaba que volviera el calor. La primavera iluminó el pueblo que había a los pies del castillo, pero las frías garras del invierno no abandonaron su jardín. Un día, el gigante percibió por fin las fragancias primaverales y notó que el sol entraba radiante por sus ventanas. ‘’¡Por fin la primavera!’’, exclamó, corriendo al jardín. Pero no estaba preparado para lo que vio. Los niños del pueblo habían conseguido saltar y escalar la pared del castillo, y estaban jugando en el jardín. Era debido a su presencia que el jardín se había transformado en un lugar exuberante poblado de rosas, margaritas y orquídeas. Todos los niños rieron de júbilo, excepto uno, que era mucho más bajo que los demás. Lloraba con desconsuelo pues no tenía fuerza suficiente para saltar el muro y jugar en el jardín.
El gigante sintió lástima y, por primera vez en su vida, se arrepintió de su maldad. ‘’Ayudaré a ese niño’’, dijo, corriendo hacia él. Cuando los otros lo vieron venir, huyeron del jardín temiendo por sus vidas. Pero el más pequeño se mantuvo firme. ‘’Yo mataré al gigante. Defenderé nuestro lugar de recreo’’, dijo. Cuando el gigante se acercó al niño, abrió sus brazos y le dijo: ‘’He venido a ayudarte a saltar el muro para que juegues en el jardín. A partir de ahora será tuyo.’’ El niño, convertido en héroe, se sintió muy feliz y regaló al gigante el collar de oro que siempre llevaba al cuello. ‘’Ese es mi amuleto de la suerte. Quiero que lo lleves tú’’, dijo.
Desde aquél día, los niños jugaron con el gigante en el jardín del castillo. Pero aquel valiente muchacho, que era el preferido del ogro, ya no volvió. Con el tiempo, el gigante enfermó y se debilitó. Los niños seguían jugando en el jardín pero él ya no tenía fuerzas para estar con ellos. En aquellos días, el gigante no pensaba en nadie más que en aquel muchacho. Un día de invierno especialmente crudo, el gigante miró por su ventana y vio algo milagroso: aunque la mayor parte del jardín estaba cubierta de nieve, en mitad del mismo había un estupendo rosal rebosante de flores espectaculares. Junto a las rosas estaba el niño en quien el gigante había pensado tanto. El muchacho sonreía dulcemente. El gigante corrió a abrazar al muchacho ‘’¿Dónde has estado todos estos años, mi joven amigo? Te he echado muchísimo de menos. ‘’ El muchacho dio una respuesta meditada: ‘’Hace mucho tiempo me ayudaste a entrar en el jardín mágico. Ahora he venido para que entres tú en el mío.’’ Más tarde, cuando los otros niños fueron a ver al gigante, lo hallaron inerme en el suelo. Estaba cubierto de pies a cabeza por millares de bellas rosas.
>> Sé valiente, John, como aquel muchacho. Mantente firme y no pierdas de vista tus sueños. Ellos te conducirán a tu destino. Síguelo, y él te conducirá a las maravillas del universo. Y no pierdas de vista esas maravillas, pues ellas te conducirán a un jardín muy especial lleno de rosas.
Cuando miré a Julián para decirle que su historia me había conmovido profundamente, vi algo que me sobresaltó: aquel acerado gladiador de los tribunales que había pasado gran parte de su vida defendiendo a los ricos y los famosos se había echado a llorar.’’

El autodominio es una de las virtudes más difíciles de conseguir, y donde se pone a prueba tu paciencia, tu calma, tu perseverancia, sin importar cuánta tensión haya en el momento que estés viviendo, cuánto te estén poniendo a prueba para perder tu control. Como bien decía un buen amigo, la profesionalidad se ve en las situaciones de mucha presión, injustas, y donde hay que sacar el autocontrol; porque reaccionar mal es lo fácil.

Esto a nivel personal, pero si además lo trasladamos a un nivel colectivo, a un grupo de trabajadores o jugadores, como líder, gestor de grupos, no podemos permitirnos caer en la pérdida de control, porque somos ejemplo para ellos, y porque la transmisión de control, confianza, tranquilidad, ayuda muchísimo a nuestros jugadores, más de lo que pensamos o imaginamos. No adelantamos nada con voces, con malos gestos, con irritación, con castigar verbalmente los fallos de nuestros jugadores, más bien estamos minando la confianza de ellos.

Confianza, quizás de los aspectos más importantes. Hablando con un jugador ayer le pregunté qué era lo más importante, a su parecer, que debía tener un entrenador; la contestación no pudo ser mas rotunda: »Confianza, que confíe en mí, que si por ejemplo fallo un pase o un disparo a portería, me anime a persistir, a seguir intentándolo, a no bajar los brazos, que me anime.»

Todos, o por lo menos yo me incluyo y afortunado el que no se encuentre así, alguna vez hemos necesitado de esa confianza, por dudas nuestras, por nervios, por temor a no conseguir una meta, un objetivo, o un sueño. Si dudamos, si mostramos debilidad, ante temores que probablemente sean hasta imaginaciones nuestras por pensar demasiado, estamos quitándonos tiempo de pensar realmente en qué, cómo, y cuándo debo dar cada pasito para acercarme un poquito no a un objetivo concreto, sino a la herramienta, a ese aspecto que me hará mejor persona, mejor profesional, y en consecuencia, estaré quizás más cerca del objetivo.

Un objetivo que no sabemos si vamos a conseguir, pero lo que sí sabemos es que estamos recorriendo el camino de la manera en que queremos, sintiéndonos satisfechos con nosotros mismos, y ayudando a otras personas a que también se sientan reconfortadas, y la confianza, el autocontrol, en las situaciones con un alto grado de estrés ayudan a que esto se produzca. Ante la adversidad, calma, pausa, perseverancia, teniendo claro que por grande que sea el problema, nunca una noche superó a un amanecer, y recordando que hay tres reglas simples en la vida: 1 Si no persigues aquello que quieres nunca lo conseguirás. 2 Si no preguntas la respuesta siempre será NO. 3 Si no das un paso adelante siempre estarás en el mismo lugar.

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Informe Robinson: En la piel de Jorge Lorenzo

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