Una mirada con perspectiva

«Una prueba evidente para juzgar el éxito es analizar si se ha conseguido lo que se pretendía; si se ha alcanzado el objetivo elegido. Incluso esta medida tan obvia, sin embargo, resulta más compleja de lo que parece. La consecución de los objetivos no depende únicamente de la capacidad y el esfuerzo del individuo, ya que también hay que tener en cuenta las fuerzas externas, personificadas en esta aventura, y en las condiciones del mar y del hielo.»

Ayer en twitter se pudo leer, según muchos/as, un auténtico drama que no paraba de traducirse en frases del estilo: «No puede ser¡¡; Es imposible que esto suceda!!» Y así podríamos seguir durante sucesivas líneas. Usain Bolt se lesionaba en la final de relevos 4×100 metros, la que sería su última carrera, su última prueba como deportista en activo, como atleta. Y se lesionó, no pudo terminar la prueba, ahí se terminó todo. El hombre que había reventado los récords con un ritmo imperial, inigualable, el mismo que nos mantuvo pegados a la televisión durante tantos años, se lesionaba en el…¿peor momento?.

¿Por qué seguimos valorando tanto el resultado final?¿Por qué se establece que el exitoso, únicamente, es el que gana la prueba?¿Por qué tiene que haber finales soñados? Lo primero de todo, y que quede bien claro, no me alegro por la lesión de un deportista, ya sea Usain Bolt o un jugador de la categoría de Juveniles (te mando un abrazo enorme Joan Curune, y me alegro mucho que estés volviendo a disfrutar del fútbol porque te lo mereces por la persona que eres). Pero creo que ayer el deporte nos volvía a regalar una lección muy potente, y es la importancia de valorar lo conseguido disfrutando del proceso. Este momento nos demuestra cuán exigente es el deporte de élite, y lo complicado que es ganar porque hay tantísimas fuerzas externas (como bien dicen las líneas del comienzo del post), que todo ello convierte el hecho de ganar en algo realmente extraordinario, de una dificultad máxima.

bolt lesionado

Hace pocos días leía una frase de Luis Pasamontes que me encantó, y decía así: «Eres campeón desde el primer día que te atreves a jugar.» Hay que darle importancia al atrevimiento de los chicos y chicas que se animan a practicar una actividad, porque en ese mismo momento se están poniendo a prueba, quieren superarse, quieren descubrir un contexto nuevo, personas nuevas, amistades nuevas, una persona en quien creer como es su entrenador/a, y el esfuerzo que deben hacer es muy grande, por eso es verdad que son unos campeones. No se debe esperar al resultado final del fin de semana para estar orgulloso de tu equipo; valora el esfuerzo diario, la entrega, la ilusión, la pasión que le ponen en cada entrenamiento.

Porque la realidad, y esto es ampliable a la élite, es que de la misma manera que todos buscamos ganar deberíamos también recordar que hay una enorme cantidad de factores externos que no controlamos, que se escapan de nuestras manos, que pueden llevarnos a la derrota. En la vida no existen las matemáticas, no hay nada predecible por mucho que nos empeñemos en diseñar situaciones reales de juego en los entrenamientos, y quizás al mismo tiempo por eso tiene tanto mérito conseguir la victoria. Cada vez somos menos conscientes de cuánto cuesta ganar, y del trabajo tan grande que hay detrás, sabiendo que aún con todo puede que no ganes.

Todos buscamos la victoria, no hay duda, pero no es lo mismo una victoria vacía que una victoria con contenido, con un argumento. ¿Cómo se consigue lo segundo? Diseñando un contexto enriquecedor en lo que a aprendizaje se refiere, el cual requiere de tres pilares imprescindibles: Confianza, Compromiso, y Credibilidad (gracias por enseñármelo Álvaro, nunca se me olvidará). Y con esto, ¿somos menos «competitivos»? Para nada, al contrario, lo que somos es más realistas, porque estamos poniendo el foco de la atención de nuestro equipo de trabajo en el día a día, en el proceso. En vez de basar el éxito en un resultado final, de esta manera basamos el éxito en el desarrollo, en el crecimiento diario de las personas que trabajan con nosotros.

Fíjate qué sorpresa, resulta que si conseguimos todo esto, el diseño de un entorno desafiante, con retos difíciles pero alcanzables, logramos el compromiso de todo nuestro equipo lo que nos lleva a un incremento en el estado anímico de los deportistas, en su lealtad ya no sólo hacia a ti (que es importante), sino hacia el equipo (más importante aún, porque no hay nada más importante que el colectivo). En consecuencia, esa lealtad lleva al jugador a hacer un esfuerzo mayor, a una mayor exigencia diaria que normalmente (si las lesiones no lo impiden) se traducirá en un aumento del rendimiento deportivo individual, que afecta de manera positiva al rendimiento deportivo del colectivo. Y esto, inesperadamente, te acerca más a la victoria de lo que pudieras imaginar.

Evitar poner toda la atención en el resultado final hace que se eviten sentimientos de frustración, de fracaso, al mismo tiempo que propicias en tu equipo de trabajo un mayor disfrute en el día a día, aportas una mayor dosis de realidad al escenario, al contexto que vas diseñando, facilitas un mayor disfrute de tu equipo de trabajo en la convivencia diaria, un disfrute indispensable porque mañana no sabemos lo que va a suceder, porque como bien dice el golfista Miguel Ángel Jiménez, «cuanto más disfruto, más mejoro.» Un equipo con un rendimiento óptimo requiere de un estado anímico adecuado, y estar anímicamente bien tiene más que ver con el trabajo diario, con la sensación de dar lo mejor de ti cada día de tu vida, que con centrarse en un resultado final.

Ayer Usain Bolt, a mí, me recordó lo difícil que es ser el mejor en algo, pero también me has enseñado en estos años la importancia de ser feliz haciendo lo que más te gusta, como es tu actitud en tu preparación de cara a los Juegos Olímpicos. Ayer no tuviste el final soñado, porque la vida es así, pero tranquilo, por mi parte te recordaré porque varias veces vi un avión en una pista de atletismo. Sigue volando, la vida está para disfrutarla y ser feliz, porque como me dijo un buen amigo cierta tarde, la vida es tan sencilla como disfrutarla.

Pachomaturana

Feliz Domingo, y que tengáis una buenísima semana. Un abrazo muy grande, y no dejéis de sonreír.

«Al contemplar la tumba de Shackleton y el túmulo que nosotros, sus compañeros, erigimos en su memoria en aquella colina azotada por los vientos de Georgia del Sur me daba la impresión de que, de todos sus logros y triunfos su único fallo fue el más glorioso. Con su sacrificio, dio su propia vida para salvar a todos y cada uno de sus hombres.» (Frank Worsley)
«Ahora que aparece el término de periodización táctica…nosotros teníamos periodización de vida. Si nosotros jugábamos el Domingo, por la noche no íbamos a salir, olvídese, a algunos les alcanzaba hasta el Lunes. Y de pronto ya teníamos sesión el Martes, pero sabíamos que el Martes poquito porque el Miércoles sabíamos que venía la parte difícil, la física, y en alguna ocasión nos mandaban a subir al monte a alguno. El Miércoles por la noche descansábamos porque sabíamos que el Jueves había que jugar el partido, para que el Míster le pusiera a uno. Y el Viernes por la noche también descansábamos porque sabíamos que el partido estaba ahí. Eso lo sabíamos, y hoy en día parece que no saben de la periodización de vida, y piensan que la rumba es constante, que la rumba es constante. No no no, yo creo que el jugador de fútbol tiene que entender que él tiene que prepararse, no sólo para que el entrenador tenga los ejercicios, el modelo de juego, o para repasar durante la semana. No, tiene que tener un modelo de vida que le permita rendir el día que tiene que rendir». (Francisco «Pacho» Maturana)

Listen, learn,…then Lead

 

Lecciones de Shackleton

Hace unos días leía estas líneas: «Solo algunos pocos dirigirán una nación; algunos más dirigirán compañías; muchos más dirigirán departamentos o grupos pequeños. Quienes no sean jefes de departamento, serán supervisores. Quienes siguen en la línea de ensamblaje, pueden hacerlo en el sindicato. Como en el caso de otras habilidades complejas, algunos comienzan con unas destrezas más desarrolladas que otros. Pero lo que hemos determinado es que las cuatro »administraciones» pueden aprenderse, desarrollarse y mejorarse. Y como los vinos finos, estas capacidades son la quintaesencia de algo más amplio: paz, productividad y, quizás, la libertad misma.»

Esto me llevaba a recordar el libro que ahora también termino de leer, sobre las 10 estrategias que Shackleton utilizó en su expedición antártica para lograr que toda su  toda su tripulación volviese a tierra firme sana y salva. ¿Qué tipo de liderazgo ejerció?¿Cómo fue su comportamiento en una situación tan al límite donde está en juego, ni más ni menos, que la supervivencia? Hoy comparto con vosotros esas 10 estrategias que se dan en la figura, persona, de Sir Ernest Shackleton que son perfectamente aplicables en nuestro día a día, y que puede ayudarte a liderar de una manera más eficaz el grupo de trabajo que en estos momentos estés guiando.

Expedicion Endurance

-Estrategia 1: Nunca pierda de vista la última meta y concentre su energía en objetivos a corto plazo. Nuestra capacidad como líder para poner el foco de todo el grupo en un nuevo marco, y a su vez en un nuevo objetivo o meta a corto plazo realista a la vez que alcanzable es clave para el éxito en la consecución de metas. Vivimos en un mundo cambiante, volátil, que nos exige como líderes tener la capacidad de adaptarnos, y saber hacia dónde dirigimos la atención de nuestro grupo de trabajo.

-Estrategia 2: Dé ejemplo personal con símbolos y conductas visibles y fáciles de recordar. Esto me recuerda a la frase de mi amigo Álvaro Merino, referente a que los jugadores te escuchan el primer día, y a partir del segundo escuchan lo que haces. Nuestra conducta diaria, nuestros pequeños gestos constantes en el tiempo, son el mensaje más potente que podemos lanzar a nuestra gente para que crean en nosotros.

-Estrategia 3: Inspire optimismo y autoconfianza, pero aférrese a la realidad. Nadie quiere a un líder pesimista, o por el contrario demasiado iluso. Hay que mantener la esperanza, la fe siempre, pero con los pies en la tierra teniendo presente que se puede producir un giro en los acontecimientos en cualquier momento. En el término medio está la virtud.

-Estrategia 4: Cuide de sí mismo: mantenga su resistencia y déjese de complejos de culpa. No por pensar demasiado, ni hacer de más somos mejores. La clave no está tanto en la cantidad como sí en la calidad de las acciones que llevamos a cabo cada día, y para que esa calidad se mantenga en un nivel óptimo hay que saber cuándo parar y tomarse un respiro. Es bueno conocerse, autogestionarse, y marcar los tiempos adecuados en cada momento.

-Estrategia 5: Refuerce constantemente el mensaje de grupo: <>. El establecimiento de una identidad compartida favorece, a su vez, la consolidación de un sentimiento de pertenencia sólido que genera un ambiente óptimo para el trabajo en equipo y facilita la comunicación entre todos los miembros del equipo. Por ello, hablar en plural, evitar el ensalzamiento de individuos concretos, y todos los mensajes que lancemos referentes al colectivo favorecerá el fortalecimiento del grupo como tal.

sir ernest shackleton

-Estrategia 6: Minimice las diferencias de estatus e insista en la cortesía y el respeto mutuo. Tan importante es saber que hay jugadores que marcan la diferencia en un determinado momento, como tener siempre presente que para llegar a ese momento el trabajo del resto del equipo habrá sido descomunal, imprescindible, y esencial. De modo que es bueno evitar cualquier diferencia desmesurada en lo que a estatus dentro de un grupo de trabajo se refiere, de la misma manera que propiciamos día a día una relación de respeto y educación entre todos. Es imposible que todos sean amigos, pero lo que es innegociable es el respeto y aceptación entre todos.

-Estrategia 7: Domine el conflicto. Maneje el enfado en dosis pequeñas, atraiga a los disidentes e impida luchas de poder innecesarias. El conflicto es parte intrínseca en la convivencia diaria, por ello es bueno saber cuándo debemos intervenir y cortar de raíz, porque esto a su vez permite a los miembros discutir, intercambiar opiniones, sabiendo dónde está el límite, la línea que separa lo aceptable de lo inadmisible porque puede suponer una ruptura en el funcionamiento del grupo. Pero nunca jamás giremos la cabeza, hagamos caso omiso a un conflicto porque eso sí generará un problema que puede terminar siendo irreversible.

-Estrategia 8: Encuentre algo que celebrar y algún motivo con el que reír. Las personas viven para ser felices, para disfrutar de pequeños momentos cada día de su vida y eso es algo que no debemos olvidar nunca. No es necesario grandes parafernalias, festivales, ni gastos desmesurados. Más bien tiene que ver con pequeños gestos, detalles, celebraciones en petit comité para reforzar ese vínculo afectivo. La risa es el componente más potente para incrementar el estado de ánimo de un grupo.

-Estrategia 9: Esté dispuesto a asumir el Gran Riesgo. En este apartado también me acuerdo de la sección del libro Legado, referido a los AllBlacks sobre su capacidad para ir hacia la brecha, para modificar su juego cuando se encontraban en la cima del mismo. A veces es necesario asumir riesgos por los beneficios que conlleva para todo el equipo, aunque el riesgo también sea grande. Toda decisión lleva implícita una consecuencia, por ello es bueno valorar beneficios e inconvenientes de manera constante, aunque a veces sin darnos cuenta lo más arriesgado es no arriesgarse. Somos el producto de nuestras decisiones.

-Estrategia 10: Creatividad tenaz. Nunca abandone, siempre hay otro movimiento. Paciencia y creatividad son dos factores imprescindibles cuando nos encontramos inmersos en la búsqueda de soluciones, además de saber esperar al momento oportuno porque la vida siempre te brindará nuevas oportunidades en forma de giros inesperados. Sólo hay que saber ser paciente, y mantener nuestra mente despierta para tener soluciones preparadas ante cualquier imprevisto, por disparatadas que nos puedan parecer.

Endurance

Para terminar, me gustaría compartir contigo estas reflexiones:

«Al final, todo es cuestión de cómo se siente la gente. Gran parte del trabajo consiste en lograr que la gente se sienta conectada, con acceso real al liderazgo, en hacer que se sientan parte de una comunidad que defienda realmente sus intereses. Es cierto que no podemos satisfacer todas las peticiones y que no siempre lo hacemos bien. Pero sin duda es la idea (y el espíritu que hay detrás de ese enfoque.» (Barry Salzberg)
«No creo que tengamos un auténtico pesimista entre nosotros. En realidad, buena parte de nuestra alegría se debe al orden y a la rutina que ha establecido Sir E. Las tareas cotidianas y la rutina inspiran confianza, y el estado de ánimo del líder se refleja, como es natural, en todo el grupo. » (F. Worsley)

Que tengan un muy buen fin de semana, un fuerte abrazo, y no dejen nunca de liderar su vida cada día.

Os dejo por aquí la última entrevista que me realizaron, por si fuera de vuestro interés:

La victoria completa se consigue con esfuerzo

Y para quien quiera verlo:

 

Con el paso del tiempo

«Nos íbamos ya de vuelta para casa el pasado Lunes después de jugar durante dos horas y media al pádel, todos contra todos, y me dice Aguilera: «Pablete no has estado mal, pero se te da mejor enseñar eh» , con esa sonrisa suya inconfundible, la misma que hace 7 años cuando le conocí. Y viene otro comentario de otro de ellos «Ya ves eh, como cuando se ponía  todo serio cuando estábamos corriendo a dolor antes del entreno, gritando a tope.» Fue como trasladarse en el tiempo 8 años atrás, cuando todo empezó, para recordar momentos que aún están grabados a la par que eres consciente de cómo te recuerdan quienes estuvieron contigo esas temporadas.»

Esa misma noche les escribí un mensaje en el grupo de Whatapp que tenemos, porque me salía del corazón expresar la emoción que tenía por ver que ,aún pasando tanto tiempo, seguimos conservando una amistad, una relación duradera, que está sustentada en la vivencia de momentos de todo tipo, los momentos propios que te regala una temporada tras otra con un grupo que primero estuve en Cadetes, y más tarde en Juveniles. Muchos años, muchas vivencias, muchos recuerdos, muchos instantes que desembocan como resultado en una amistad.

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Hablaba con una grandísima persona como es Pedro la semana pasada, y me decía que probablemente una de las mayores gratificaciones que tiene esta tarea como formador es que le enseñas unos valores a los jugadores que, quizás en ese momento no eran conscientes de la importancia que tenían, pero más tarde con el paso de los años recuerdan esos valores traducidos en comportamientos por nuestra parte, en hechos, en momentos que te llevan consecuentemente a dejar grabado en su corazón un recuerdo inolvidable, a la vez que aplicable para los problemas que se les puedan presentar en su día a día.

Esa noche cuando estaba a punto de dormirme me acordaba de muchos momentos preciosos que he vivido con ese grupo de jugadores, como la participación en la VillarrealCup jugando todo el torneo con 12 jugadores viendo cómo un equipo que estaba físicamente destrozado era capaz de pasar a la siguiente fase, entregándose por completo. Me venía a la mente la semana del partido contra el Rayo Vallecano, desde el primer día de entrenamiento cuando les reunimos a todos para decirles que vamos a ganar el partido, que va a ser muy duro, que probablemente solo tendremos 2-3 oportunidades pero que, si las aprovechamos, estaríamos muy cerca de conseguir los tres puntos. O el partido contra el URJC Móstoles dos semanas más tarde, en una situación límite para seguir agarrados al sueño de lograr la permanencia, volviendo a ganar y consiguiendo lo que parecía casi imposible.

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Casi imposible, muy difícil, complejo, son adjetivos que siempre han ido ligados a mí desde que era pequeño, recién nacido, sin parar de hacer frente a problemas, obligado a madurar quizás más rápido que el resto para saber gestionar diferentes situaciones; es probablemente lo que me lleva a proyectar esa idea, esa imagen, consistente en que nuestra actitud, nuestro carácter, nuestro trabajo en equipo, es lo que nos lleva a lograr que el listón se mantenga siempre lo más alto posible, dando lo mejor de nosotros mismos en cada entrenamiento, en cada partido. Se juega como se entrena, y se entrena como se vive, porque cuando adquieres unos hábitos, basado en unas creencias y valores que consideras innegociables, eso te lleva a contemplar la competición como un proceso de crecimiento tanto deportivo como personal. Y quizás por eso, por mi manera de ser y entender la vida, 8 años más tarde jugadores como ellos guarden ese recuerdo.

Un recuerdo que quizás, no lo sé, les ha ayudado en sus vidas a entender que nadie puede hacer nuestro camino por nosotros, por lo que quienes acertamos, fallamos, nos levantamos, crecemos, aprendemos, somos nosotros a la vez que nuestros valores, nuestras creencias, nuestros pensamiento son nuestra huella, nuestro sello de identidad. Por eso es tan importante, como decía un buen amigo como es Carlos anoche, que al jugador desde pequeño se le transmita como un legado valores tan esenciales como el respeto hacia todo lo que te rodea, la humildad, la capacidad de esfuerzo y trabajo, la atención a los detalles pequeños; en definitiva la construcción de la persona que probablemente es la esencia, el alma, del deportista de élite.

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Por eso es tan importante esta pregunta para los entrenadores, formadores, educadores: ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué fin busco con mi trabajo? Para mí la clave reside en la manera, en el cómo. Cómo entrenas, cómo transmites, cómo les hablas, cómo les escuchas, cómo les haces reflexionar mediante preguntas, cómo son tus actos en el día a día para con ellos, la imagen que ellos ven, la que tú proyectas, ¿Cómo es?. Porque de esas preguntas probablemente salga un legado en forma de momentos, de enseñanzas, de interacciones, de conversaciones, que se queda en ellos para el resto de sus vidas. Un legado que, casi con toda seguridad, perdurará con el paso del tiempo.

Que tengan un muy buen fin de semana, un fuerte abrazo, y comiencen desde hoy a dejar un legado en forma de semilla; una semilla que se transformará en árboles que nunca verás crecer. Brillar para que otros brillen.

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«Cuando tenemos objetivos retadores y complejos, nuestro rendimiento mejora siempre. La actitud competitiva en el deporte y en la vida nos facilita el hecho de llegar más allá de donde nos habíamos imaginado.» (Álvaro Merino)
«Si crees que no puedes mejorar, no sabes nada de la vida […] eso no significa que vayas a ganar más.» (Rafael Nadal)
«El tiempo es un jefe que ofrece igualdad. Cada ser humano tiene exactamente el mismo número de horas y minutos cada día. Las personas ricas no pueden comprar más horas. Los científicos no pueden inventar más minutos. Y no puedes guardar tiempo para gastarlo otro día. Aún así, el tiempo es increíblemente justo y misericordioso. No importa cuánto hayas perdido en el pasado, todavía tienes un día completo. El éxito depende de que hagas un uso prudente de él mediante la planificación y el establecimiento de prioridades.» (Denis Waitley)
«La vida es territorio de los valientes que creen que la actitud es el camino de la victoria.» (Álvaro Merino)

Tenerlo claro

«Lo importante en la búsqueda de tus sueños es que sean tuyos. Si no lo son, será muy fácil desfallecer, rendirse y abandonar con las primeras dificultades que aparezcan. Y da por hecho que siempre aparecerán. Si, por el contrario, tú decidiste libremente perseguir tus sueños, superarás los obstáculos antes o después.»

En el momento que no tienes unos objetivos, unos retos, unos pasos que dar en tu mente, probablemente serán otras personas las que decidan por ti, las que te marquen la pauta. Por ello es vital tener presente cuál debe ser nuestro siguiente paso en nuestro crecimiento personal, porque de esa manera nos estaremos acercando un poco más a ser verdaderamente felices cada día de nuestras vidas.

El problema a veces se presenta en forma de otras personas que no creen en nosotros, en nuestra manera de trabajar, de entender la vida, y no sólo eso sino que además ponen argumentos incongruentes, ilógicos, que esconden otro tipo de razones por las que tú no eres su apuesta para el próximo año, en este caso próxima temporada. Cuando esto sucede uno debe tener muy claro quién es, cómo ha trabajado, los fallos y aciertos cometidos, lo que se lleva en su mochila de aprendizaje y cuál entiende que debe ser su siguiente paso.

Recuerdo cómo Ken Robinson nos anima en su libro El Elemento a la búsqueda de nuestros talentos (¿por qué sólo vamos a tener un talento?), y para ello nos explica que bajo su punto de vista el elemento sigue una cadena formada por cuatro eslabones, fuertemente unidos e interdependientes entre sí: capacidad natural +pasión+actitud+contexto. 

En primer lugar uno debe conocerse muy bien para saber dónde están sus capacidades, sus fortalezas, qué es aquello que haces realmente bien; para así asegurarte de que eres capaz de desarrollarlo con un entusiasmo infinito. Tener un compromiso verdadero contigo mismo en el desarrollo de esa capacidad, teniendo presente que nunca es suficiente para desarrollarte y crecer, porque crecer es admitirte vulnerable cada día, es sentir que siempre se puede mejorar. Y por último, es de vital importancia encontrarte en el contexto, en el lugar adecuado, rodearte de personas que también quieren desarrollar esa capacidad natural.

¿Por qué es tan importante el contexto? Porque como bien dice Álvaro Merino, «Nuestro talento debe colocarse cerca de otros talentos para que pueda desarrollarse.» De modo que si nuestra felicidad está conectada con el hecho de encontrarnos con nuestra esencia, y esa esencia aflora cuando ponemos en acción nuestro talento, nuestra capacidad natural,  entonces debemos asegurarnos la posibilidad de estar en un contexto en el cual asumir retos nuevos sea una constante, nuestros compañeros/as de trabajo sumen y hagan que nuestro talento crezca, pueda aprender cada día porque se propicia un entorno de aprendizaje y crecimiento, porque de esta manera cada día creceré desarrollando más y más mis talentos, propiciando que el talento de otros/as aumente.

dani pacheco

Por ello, es tan necesario como conveniente saber quién eres, cómo quieres desarrollarte, cuáles son las tareas o retos que al hacerlas las horas parecen minutos y los minutos segundos pasándote el tiempo volado. Porque, probablemente, no hay nada más verdadero que la rapidez con la que pasan los días, como para que encima otros decidan cómo tienes que vivirlos, y te arrebaten cómo quieres ser feliz. Como bien decía nuestro maestro José Luis Sampedro, »en mi hambre mando yo». Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y no dejen de ser felices por difícil que a veces pueda parecer. Los vídeos, muy recomendables, espero que les gusten.

El talento ni es escaso ni es territorio exclusivo de unos pocos elegidos. El talento reside en todos porque nuestras fortalezas nos hablan de aquello que amamos hacer. Hacer tareas que nos entusiasman y hacerlas en los lugares adecuados abrazan este concepto. (Álvaro Merino)
Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía. (Ruskin)
La manera en la que te ves a ti mismo determina la manera en la que la gente te va a ver. (Paulo Coelho)
La felicidad no es una estación de llegada, sino un modo de viajar.
Un deseo no cambia nada; una decisión cambia todo. El lenguaje es acción. (Álvaro Merino)



Lejos de los focos

«Puede que haya un amigo que le diga cómo, cuando estaba llorando desesperadamente en una cama de hospital recibiendo un tratamiento que salvaba vidas, Sir Alex vino y pasó varias horas levantándolo de su melancolía. Podría ser también que la esposa de un ex jugador, brillando sus ojos con la satisfacción de saber que ella y su marido están sentados allí porque Sir Alex contestó su carta y los invitó a pasar la tarde con él.»

cristiano Ferguson

Ésta que ven es una de las imágenes que más me gustó de cuantas se vieron en la celebración de la Duodécima Champions League por parte del Real Madrid, por el significado que tiene la misma . A pesar de los años, no hay una vez que se encuentren Sir Alex Ferguson y Cristiano Ronaldo, que no se fundan en un abrazo sincero como el que se produjo en Cardiff. ¿Cómo se llega a ese nivel de liderazgo?

A punto de terminar el libro Leading, sobre la persona de Sir Alex Ferguson, uno llega a la conclusión de que aspectos como la humildad, la empatía, la inteligencia emocional, son factores claves para lograr conseguir un rendimiento óptimo en un equipo de trabajo, o en este caso concreto en un equipo de fútbol.  Resulta un factor decisivo la capacidad del entrenador de generar un entorno de confianza, lo suficientemente sólido para reconocer las debilidades y tratar de solucionar entre todos los conflictos que se presentan a lo largo de una temporada.

Para generar ese entorno de confianza se debe destacar, bajo mi punto de vista, la capacidad para conectar con tus jugadores con el fin de ayudarles a que muestren su mejor versión, pero con la humildad suficiente para pasar desapercibido. Es decir, lejos de los focos, teniendo claro que los absolutos protagonistas son ellos y que tú como entrenador no necesitas la validación, el reconocimiento, de la prensa, de los medios; sino que trabajas, suministras herramientas a tus jugadores con el fin de que sean un poco mejores cada día, a todos los niveles.

Juventus v Real Madrid - UEFA Champions League Final

Como bien dice mi amigo Álvaro Merino, «los jugadores te escuchan una vez; la segunda vez escuchan lo que haces.» Es decir, tus actos en el día a día hablan por ti, y es con tu manera de ser, día tras día, comportándote de la misma manera independientemente de cuán buena o mala sea la situación como mejor generas el entorno de confianza mencionado anteriormente tan necesario para conseguir resultados extraordinarios, porque como dice cierta frase, «Uno nunca es lo suficientemente grande como para dejar de atender a los pequeños detalles del día a día.» La humildad resulta ser un factor decisivo en el éxito profesional y personal.

Y probablemente ese factor, junto con la capacidad de comportarse siempre de la misma manera pausada, tranquila, durante todas las ruedas de prensa, es lo que le ha llevado a Zinedine Zidane a conseguir, junto con su cuerpo técnico, los éxitos deportivos que ha logrado este Real Madrid CF esta temporada. Cada vez estoy más convencido que cuanto más pausado, más autocontrol desprende con su imagen el entrenador mayor es el grado de confianza que genera en sus jugadores, porque transmiten una imagen de solidez, de control de la situación, actos en definitiva que se traducen en el argumento más sólido para que un jugador termine creyendo en ti. Nuestros actos dicen quiénes somos.

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Por último, y para terminar con este post. Si tan importante es ser un experto en generar y/o transformar estados de ánimo colectivos, con el principal objetivo de lograr, ayudar, a que nuestros jugadores, nuestros trabajadores, sean un poco mejores cada día; si estamos viendo que, probablemente, el liderazgo es el arte del Siglo XXI, por la importancia, el impacto positivo que puede llegar a tener en nuestra sociedad, ¿por qué no le empezamos a dar la importancia que se merece? Insisto, sigo viendo demasiadas conferencias de táctica, técnica, preparación física, algunas incluso demasiado adornadas y con un punto de hasta prepotencia desmedida; y por el contrario, ninguna sobre liderazgo. Creo, honestamente, que no nos iría nada mal poner el foco en este apartado, porque probablemente todo funcionaría bastante mejor.

Sería conveniente recordar que nadie es experto por sí mismo, y que se debería tener la suficiente humildad como para recordar, tener presente cada día, a quienes te enseñaron, a aquellas personas que dejaron en ti ese sello, ese legado, en modo de experiencias, de conocimientos, de manera de ver la vida, el fútbol; que en definitiva invirtieron parte de su tiempo para poner su granito de arena en ti, para que seas un poco mejor cada día. La misma humildad que es necesaria para saber que, cuanto mayor eficacia tiene tu equipo, menos debe notarse su presencia, porque será la mejor forma de ver la calidad de tu liderazgo manteniéndote siempre lejos de los focos.

Reciban un fuerte abrazo, y espero que disfruten de los vídeos porque esta semana merece la pena dedicarle un ratito. Disfrútenlos¡

«IDEAL LOCO: Un arquero quiso cazar la luna. Noche tras noche, sin descansar, lanzó sus flechas hacia el astro. Los vecinos comenzaron a burlarse de él. Inmutable, siguió lanzando sus flechas. Nunca cazó la luna, pero se convirtió en el mejor arquero del mundo. (Alejandro Jodorowsky)



Momento de despedidas

Nunca me han gustado las despedidas, es más es que probablemente las odio porque me emociono muchísimo, son tantísimos recuerdos, tantas vivencias, de todos los colores, de todas las intensidades posibles, que la emoción que me invade en estas semanas finales cuando la temporada termina es muy grande. Decía el bueno de Gabriel García Márquez que «la vida no es la que uno vive, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda».

La vida se puede vivir de dos maneras; siendo una mera copia o siendo auténtico. Las copias las encontramos a diario, estamos hartos de plagios andantes que van, cumplen su tarea y se van. Y la vida no está para cumplir, la vida está para vivirla, para ayudar a quien lo necesita, para emocionar y emocionarse, para ayudar a mejorar y en consecuencia mejorarse, para invitar a reflexionar y reflexionar uno mismo, para crear vínculos de unión tan fuertes que incluso pasados unos años, tus jugadores (en mi caso) te recuerden y notes que ese abrazo es como el primero que te dieron.

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Soy de los que se emociona cuando leen mensajes del estilo: «Muchas gracias por todo el apoyo que me distes y que me sigues dando. Seguiré esforzándome y poniendo el máximo de actitud»; «Eres un gran ejemplo. Muchas gracias por todo lo que me has enseñado.» Todos estos mensajes en jugadores que se acuerdan de ti, que se despiden porque se marchan a otro club. Entiendo la vida, los cursos académicos, las temporadas, como una entrega absoluta de mi persona hacia mis alumnos, mis jugadores, con el fin máximo de ayudarles a que saquen su mejor versión cada día de sus vidas. Eso implica un grado de actuación, de involucrarte, que no está pagado, que no se hace por dinero. O entiendes la vida de esa manera, o no lo harás nunca.  De hecho, recuerdo una frase que leí y me gustó muchísimo: «los entrenadores poseen dos vidas: la suya propia, y la que viven con todo su equipo.»

Lo mejor de ser auténtico/a es que las conexiones que estableces con todos cuantos te rodean son increíbles, porque esta vida a veces ya es demasiado cruda como para que tú seas más borde aún. Esto no quiere decir que le tengas que caer bien a todos/as, en absoluto, más bien ser auténtico implica que habrá gente a la que no le gustes, incluso que te odien, eso es así. Pero por el contrario, los recuerdos que dejes en aquellos/as con quienes fuiste capaz de conectar se quedarán grabados en su corazón para el resto de sus vidas. Y ese recuerdo no tiene nada que ver con tu titulación, con tus estudios, tiene que ver con tu persona, con tu calidad humana.

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Ser auténtico/a es, en definitiva, dejar tu legado en forma de semillas en todas las personas que lideres durante tu vida, teniendo presente que se convertirán en árboles que jamás verás crecer. Un legado que tiene su potencial en tu persona, en tu corazón, y que se ha ido impregnando mediante conversaciones, momentos, situaciones, que nunca volverán a repetirse al menos esa temporada. Crea un momento tan intenso que jamás pueda olvidarse, un recuerdo tan bonito que se quede escrito en otros corazones con rotulador permanente. Hay una frase que siempre recuerdo: «eres lo que haces, eres lo que dices que haces, pero también lo que recuerdan de ti y, sobre todo, eres lo que esa gente siente cuando lo recuerda.»

Que tengáis una muy buena semana, y disfruten de las cosas sencillas que nos regala la vida. Un abrazo muy grande.

«Lo realmente importante es luchar para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla, perder con dignidad y atreverse de nuevo. La vida es maravillosa si no se le tiene miedo.»(Charlie Chaplin).
«No es el crítico el que importa, ni el que señala cómo el otro tropezó o cómo el que hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito es de quien está realmente en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo y el sudor y la sangre; que se esfuerza valientemente; que yerra; que se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error ni deficiencias, pero que realmente está intentando hacer lo que hay que hacer; que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones; que se empeña en una causa digna; que, en el mejor caso, conoce al final el triunfo del gran logro, y en el peor de los casos, si fracasa, al menos lo hace habiéndose atrevido, de modo que su lugar no estará nunca con las almas tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota.» (Theodore Roosevelt)

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Hacer para que hagan

«Yo he aprendido mucho con los jugadores malos; mucho más que con los buenos. Porque con los malos tuve que esforzarme mucho más para encontrar la manera de ayudarlos a mejorar». Hace varios meses leía esta frase de Julio Velasco, y automáticamente se la mandaba a mi compañero Rubén porque me sentí totalmente identificado con ella. Ahora echando la vista atrás, en este momento en el que la temporada termina, me parece que tiene más peso y razón aún si cabe.

Ayer además se abría un debate bonito en twitter que giraba en torno a la pregunta de ¿qué es tener éxito?. Es una pregunta que suele salir sobre todo ahora, cuando se finaliza la temporada, y uno se puede preguntar si ha sido exitosa, o por el contrario ha terminado por ser un completo desastre. En mi opinión, creo que es una pregunta como bien decía mi buen amigo Goyo, muy relacionada con nuestra manera ser, con cómo entendemos esta profesión cada uno de nosotros.

En mi manera particular de ver esta profesión que tanto amo, siento que he cambiado mucho conforme han ido pasando las temporadas, pero siempre hay algo que ha prevalecido en mi: el cómo conseguimos los objetivos, la manera en la que intentas llegar al fin u objetivo que te marcas. Luego descubres que los equipos son líquidos, flexibles, que cambian, que maduran, evolucionan como un ser vivo, y por tanto es absurdo ponerse metas a tan largo plazo. Pensar que sólo tiene éxito el primero, el que gana el campeonato, es absurdo e incoherente.

¿Por qué? Porque de entrada solo gana uno, entonces mi pregunta es: ¿Los otros tantos equipos que quedan por debajo en la clasificación son unos fracasados? No es demagogia, es una realidad. Ni todo puede valer, ni todos los equipos son iguales, de la misma manera que los jugadores que componen cada uno de esos equipos son completamente diferentes. Por ese motivo, para analizar si hemos tenido éxito primero debemos tener muy claro cómo trabajamos nosotros, a qué damos importancia, qué es lo que prevalece en nuestra manera de gestionar el equipo, las herramientas que utilizamos, con qué fin usamos éstas, la comprensión y conocimiento que tenemos de nuestros jugadores, el nivel de sinergia que logramos alcanzar cuando juegan. Tú date cuenta de todos los factores que intervienen a la hora de ganar o perder, y  sin embargo tú fijándote simplemente en si asciendes o no.

¿Por qué digo todo esto? Porque es en la manera, en el cómo, donde radica la diferencia. Puedes ganar una liga, lograr un ascenso, y tener a media plantilla descontenta, hasta las narices de ti. O por el contrario, puedes quedar cuarto, quinto, séptimo, y lograr una transformación personal impresionante en tus jugadores que, irremediablemente, te lleva mira tú por dónde, al éxito que tanto ansiabas. Y tú sin saberlo, o sin querer darte cuenta, de que una vez más los grandes logros se consiguen atendiendo a los pequeños detalles cotidianos del día a día.

¿Cuáles son esos pequeños detalles? Vuestro comportamiento como entrenadores, día tras día, semana tras semana, así durante todo el año. No somos conscientes, ni de lejos, del impacto que tenemos en nuestros jugadores con nuestros comportamiento, de cuánto les enseñamos simplemente siendo el mejor ejemplo posible como persona, los valores que demostramos, tener respeto hacia todo cuanto te rodea, la manera en que les hablas, les miras, y les escuchas; debemos hacer un esfuerzo primero por conocerles, por entender cómo sienten, por qué reaccionan de una manera u otra, porque sólo a partir de ese punto estaremos en disposición de empezar a lograr esa transformación que deberíamos buscar (al menos nosotros, la hemos buscado cada año) en todos nuestros jugadores, insisto, en todos.

En ese encuentro personal que se produce con los jugadores comienza el desarrollo deportivo y personal de los mismos, se producen retos constantes, retos en forma de cambios de posición, de sistemas de juego, planes de juego diferentes para diversas situaciones de juego, planes en los cuales todos participan con las rotaciones (imprescindibles para que crean en ti, la confianza se genera con hechos), les explicas cuál es la función de cada uno, su misión para con el equipo en ese partido concreto. ¿Ves que buscamos ganar? Sí, como todos, no conozco a nadie que salga a un partido queriendo perder. Pero una vez más, la diferencia es la manera, el cómo tratas de conseguirlo.

En nuestro caso concreto podemos decir que este año ha dado para utilizar, en lo que a sistemas de juego se refiere, tres diferentes. Y si nos fijamos en las posiciones, exceptuando los dos porteros todos los jugadores han probado, al menos, dos posiciones, una más adelantada y quizás otra algo más retrasada, bien por necesidad o bien porque creíamos que podía suponer un reto de crecimiento bonito para él, para su aprendizaje. Todo ello sumaba al equipo, y el motivo es sencillo: porque ellos vieron que confiábamos plenamente en sus capacidades, que no es lo mismo que el resultado de sus acciones. Les pedíamos esfuerzo, generosidad, trabajo máximo en equipo, humildad, que sumasen lo máximo posible para el colectivo.

Y esto, haber construido un equipo, es sin duda lo que más me emociona cuando termino cada temporada, porque el esfuerzo de cada uno ya no suma, multiplica. Y, por qué multiplica? Porque, como bien dice Julio Velasco, «todo se trata de hacer para que otros hagan. De lograr convencer, para que hagan lo que tú crees que es lo más adecuado para el colectivo.» Sólo generando confianza logras que crean en ti, y generas confianza con tu manera de ser, con tu humanidad, tu liderazgo, tu persona. Porque como bien me decía una de las personas que más quiero, debemos valorar lo que vivimos y cómo lo vivimos con el fin de poder hacer balance de las cosas positivas y negativas que vivimos para que seamos más ricos en sabiduría y formación. Uno debe trabajar para uno mismo, hacer las valoraciones para sí mismo, y no para los demás, ni en función del resultado, porque al final te das cuenta de que lo más importante es aprender cuánto mejor puedas, para ser cada día un poquito mejor. Ese es el mejor camino para que, quienes estén contigo en un equipo, terminen también por ser un poquito mejores cada día. Todo lo bueno termina contagiándose. Algo similar, probablemente, sea lo más próximo para mí a tener éxito no sólo en un equipo de fútbol, sino más importante aún, en la vida.

Hoy uno de mis peques se ha sorprendido cuando le he dicho: «Ya puedes descansar bien esta noche, porque estás muerto de sueño.» El peque se gira, sorprendido de lo que le he dicho, y me dice: -.¿Cómo sabes que este fin de semana apenas he podido dormir? -. Porque si a estas alturas de la temporada aún no sé cuándo no estáis bien… eso sí que sería un fracaso enorme para mí como entrenador.» No hay nada más bonito que conocer a tus jugadores lo mejor posible, para ayudarles a mejorar lo máximo posible. Que tengáis una muy buena semana, e intenten ser un poquito mejor cada día, ésa es mi invitación. Un fuerte abrazo.

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«Sin credibilidad no hay liderazgo. El líder no es el que más sabe, es el que mejor cohesiona, influencia, desarrolla a las personas que de él dependen, entrena a un equipo, y anima a la acción. Las altas expectativas logran grandes resultados. El ejemplo es el mejor discurso y el único que no necesita palabras para explicar una conducta. Al final, un valor es una forma de conducta. No basta con tener valores, hay que convertirlos en HECHOS. Un hecho es una conducta materializada en una acción. No olvides jamás la máxima: Todo cambia, nada permanece.» (Fernando Botella).

Lo que nadie ve

«-. Nosotros disfrutamos en el barro Pablo, porque nos van los retos difíciles, de la misma manera que nos quedamos con el chico de barrio, el rebelde, con el que tenemos que tener una mano izquierda espectacular. Porque con esos chicos la línea que separa el respeto de que nos tome el pelo, es muy muy fina. -. Así es Rober, pero cuando te ganas el corazón de ese chico, tienes un jugador incondicional que hará lo imposible por el equipo, por ti, por todos. Y nosotros, como entrenadores, como líderes, como formadores, tenemos la obligación, el deber, de sacar lo mejor de todos ellos.»

Esta es una parte de la conversación que mantuve ayer Lunes con un gran amigo como es Roberto Tello, a quien tuve la fortuna de conocer cuando impartí algunas asignaturas en el curso para el Nivel 2 de entrenador de fútbol, y que para mayor suerte resultó ser vecino mío en la localidad donde vivo. Hablamos de fútbol en concreto, de la vida en general, y en seguida empecé a conectar con ideas, pensamientos, que había leído en el libro que estoy terminando, Mindset: La actitud del éxito.

Todos estos años en los que he trabajado con personas, como entrenador, formador, docente, había adoptado una mentalidad totalmente de crecimiento, sin saberlo. Una mentalidad, una manera de ver la vida, que se centra en la idea de sacar lo mejor de cada persona con quien trabajo, independientemente de lo que se vea a primera vista. Porque como bien decía mi amigo Roberto, «encasillamos con una asombrosa rapidez, hoy en día los entrenadores descartan a los jugadores que les dan el más mínimo problema, bien por su personalidad, o por la razón que sea.» Y cuánta razón tienes amigo; la gente tiene demasiados prejuicios, que les impide ver el talento de la persona que tienen delante, porque poseen una mentalidad fija que es imposible cambiar.

¿Por qué es tan importante adoptar esta mentalidad crecimiento? Porque basas el éxito en el trabajo realizado, en vez de enfocarlo al resultado final. Es saber redirigir las capacidades, el talento, las características de cada jugador hacia un bien común, que sume al colectivo. Llaménme nostálgico, romántico, o como quieran ustedes, pero cuando he entrenado a cualquier equipo lo he hecho, y lo hago con el convencimiento total de que todos pueden sumar, de que en todos hay algo ,por pequeño que sea, en lo que son muy buenos. Y esto, ¿en qué repercute? En que veo lo que otros son incapaces de ver, adoptando una actitud de paciencia, calma, mientras que con el tiempo el talento de todos empieza a mostrarse al mismo tiempo que somos capaces de diseñar la situaciones, los contextos adecuados para que su talento salga a la luz.

No me pregunten por qué, pero siempre empaticé de una manera especial con los jugadores más complejos, con las personalidades más complicadas, probablemente por el reto de que ellos ponían demasiadas barreras entre su corazón y el mío, resultándome muy difícil conectar con ellos. Pero cuando lo lograba, lo que recibía a cambio era una lealtad por su parte a prueba de bombas, un compromiso con todo el equipo inquebrantable, lo que le convertía en un jugador que, en vez de sumar, multiplicaba el rendimiento del equipo. Y de todos ellos hay uno que me será imposible olvidar, que tuve la suerte de dirigir en mi primer año como entrenador además.

Digo suerte porque el aprendizaje que me llevé de la convivencia con él, de lo que tuve hacer para ser capaz de llegar a su corazoncito, sólo lo sabemos él y yo, pero me costó muchísimo. Tenía 12 años, problemas en casa, fumaba, incluso bebía, iba muy mal. Hablé con su padre, nos pusimos manos a la obra, comenzó a sacarle todos los días a correr por el parque junto a su perro; incluso su madre estuvo a punto de suicidarse así que imagínense la situación en casa no era nada fácil.

Pues bien, hay un momento,un instante, que jamás olvidaré por tiempo que pase, por logros deportivos que consiga, y es este: «Acabábamos de ganar la liga, él había conseguido marcar dos goles, y había sido increíble verle jugar saliendo otra vez, como muchas veces antes, desde el banquillo. Pero daba igual, era eléctrico, era energía, era bestial, el más pequeño en altura, y de los más valientes, no dudaba en meter la pierna fuerte abajo. Vino corriendo, me dio un abrazo, y cuando le miré estaba llorando. Se acercó al oído y me dijo: Gracias Pablo, por salvarme la vida.» 

Nunca olvidaré esa frase, y creanme que doy gracias a Dios por ser la persona que soy, porque gracias a ello me emociono viviendo momentos así, de ver cómo las personas pueden redirigir su vida, cambiar sus hábitos, y creer que tienen un talento dentro, porque les convenciste de ello. A todos los entrenadores nos gusta tener jugadores fáciles de llevar, perfectos en la técnica, en la táctica, pero si sólo nos centrásemos en ese perfil estaríamos dejando de lado a los otros, a los rebeldes, al chico de barrio, al que te cuestiona, al que te pone a prueba constantemente…pero de la misma manera, probablemente sea el que se iría el primero contigo a la guerra.

Es conveniente recordar que los jugadores, como personas que son, se comportan en base a lo que han vivido, a su situación familiar, a los principios que les han enseñado o les han podido enseñar (porque quizás hasta no tienen ni la referencia de un padre o una madre), por tanto no encasillemos con tanta facilidad, con tanta rapidez; tomémonos un tiempo para observar y escuchar lo que nadie ve ni oye.

La historia de Wooden:

«UCLA tenía unas instalaciones claramente insuficientes. Durante los 16 años que estuvo allí, Wooden hacía los entrenamientos en un gimnasio atestado, oscuro y escasamente ventilado, conocido como la Cabaña O.C. (olor corporal) por el evocador efecto de los cuerpos sudorosos. En el mismo gimnasio muchas veces había partidos de lucha, entrenamiento del equipo de gimnasia, saltos en cama elástica y ensayos de las animadoras  a la vez que el entrenamiento de baloncesto. No había sitio para partidos. Al principio, durante unos cuantos años habían tenido que utilizar la Cabaña O.C. y durante los siguientes catorce se vieron obligados a viajar por la zona pidiendo que les prestasen gimnasios de colegios y pueblos. Y luego estaban los jugadores. Cuando los reunió para el primer entrenamiento, se quedó de piedra. Eran tan malos que si hubiera tenido una forma honrosa de marcharse del puesto, lo habría hecho. La prensa había escogido a su equipo como el que acabaría el último de su división. Pero Wooden se puso en manos a la obra y su ridículo equipo no terminó último: terminó ganando el título de su división, con 21 victorias y 7 derrotas durante la temporada. El año siguiente llegaron a las eliminatorias de la NCAA. ¿Qué les dio? Les dio una instrucción constante sobre las habilidad básicas, les dio condicionamiento para su conducta y les dio mentalidad.» 

Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y recuerden que la mejor obra es la que aún está por realizarse. Les recomiendo la ponencia del propio John Wooden.

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«No puedo imaginar lo que habría sido mi vida si el entrenador Wooden no hubiese sido la luz que me guía. Conforme van pasando los años lo aprecio cada vez más, y sólo puedo rezar para tener la mitad de influencia sobre los jóvenes que entreno que él tuvo en mí.» (Denny Crum)

«La sabiduría del entrenador Wooden tuvo una profunda influencia en mí como deportista, pero fue aún mayor la que tuvo en mí como ser humano. Él es en parte responsable de la persona que soy hoy día.» (Kareem Abdul-Jabbar)

«Hay entrenadores por ahí que han ganado campeonatos utilizando la estrategia del dictador. Yo tengo una filosofía diferente. Para mí, el interés, la compasión y la consideración han sido siempre prioridades del más alto nivel.» (John Wooden)

Los grises existen

Ayer leía unas líneas de Álex Rovira que no sólo me encantaron, si no que además tuve la intuición de que podía dar para iniciar el post: «En todo, el veneno está en la dosis. Y en todo, la salud en el equilibrio. Y no hay equilibrio sin consciencia. Salud es darse cuenta.»  La importancia de encontrar el equilibrio a nivel emocional, nuestra capacidad para construir puentes por donde fluyen nuestras emociones hacia la felicidad, hacia un estado óptimo de autoestima y confianza, cobra cada vez más valor, presencia, en la búsqueda de la felicidad y el éxito.

Para las personas que constantemente se encuentran en los polos opuestos, en el blanco radiante unos días y por el contrario en otros permanecen en el negro más oscuro posible, donde parece que se acaban sus días. A todos ustedes me gustaría decirles esto: El gris existe, puede ser realmente bonito, y diría que es hasta necesario tenerlo presente. ¿Por qué? Porque la vida perfecta no existe, la realidad perfecta no existe, siempre va a haber problemas, circunstancias a resolver que vienen originadas por la presión, por la tensión. El problema real es que no se sabe convivir en ese contexto. ¿Cuál sería la solución? Mantener nuestra mente siempre enfocada.

Como bien dice Gilbert Enoka, «la presión es expectativa, escrutinio, y consecuencia. Bajo presión, la atención se desvía o se encarrila. Si se desvía, tenemos una respuesta emocional negativa y una conducta que no ayuda. Significa que nos estancamos. Significa que estamos sobrepasados.» Entonces, ¿cómo se hace para controlar esa presión? Vemos la respuesta en los pilotos y montañeros respectivamente. Ambos dos tienen un mantra para situaciones de máxima presión:

Pilotos: -Volar. Navega. Comunicar. 

Montañeros: -Evaluar. Ajustar. Actuar. 

Como bien nos explica James Kerr, «valiéndose de esta estructura triple, los mantras crean una fuerte concatenación lingüística de eventos, que lleva del caos a la claridad y a la acción. En forma automática.»  Para finalizar, Gilbert Enoka resalta la importancia del diseño de mapas conceptuales: «Los mapas y los mantras nos permiten enfrentar la presión con presión, en vez de sentirla, aplicarla. Al controlar la atención, controlamos el rendimiento y, al controlar el rendimiento, controlamos el partido. 

Por tanto, cada vez que notemos »que no estamos bien», en vez de llorar, de vivir en la queja, les invito a detectar cuáles son los elementos que hacen que nuestro estado cambie, y en base a esos elementos elaborar nuestra respuesta con tres palabras, acciones, en las cuales enfocando nuestra atención nos devuelvan a un estado óptimo personal. Espero que les resulte de ayuda, y deseo de corazón que tengan una muy buena semana. Un fuerte abrazo,  y recuerden siempre que son los dueños de sus actos, los cuales siempre tendrán consecuencias. Les recomiendo que disfruten de los vídeos.

«A donde dirijamos la mente se dirigirán los pensamientos; los pensamientos crean una emoción; la emoción define el comportamiento; el comportamiento define el desempeño. Por lo que, para decirlo de manera simple, si podemos controlar nuestra atención y, por lo tanto, nuestros pensamientos, podemos manejar las emociones y mejorar el desempeño.» (James Kerr)
«Creo que para cualquiera en nuestro terreno que busca rendimiento y busca mejorar…se trata de un cambio de estado….y asegurarse tener la cabeza en un buen lugar.» (Gilbert Enoka).
«El cerebro comprende esencialmente tres partes: instinto, pensamiento y emoción. Bajo presión, invariablemente es el pensamiento el que se bloquea, y eso significa que uno depende de la emoción y el instinto y ya no puede captar los mensajes y la información necesaria para tomar buenas decisiones.» (Gilbert Enoka).
«Todavía me acuerdo de ellos: Pelota de calidad. Sobre línea de ventaja. Mantener pelota viva. Descarga rápida. Si estas cuatro cosas funcionan, estamos bien… Eso nos daba un patrón de juego para resolver el partido.» (Anton Oliver)

lucas y nico eguibar

 


Cambiar la mirada

«No ha podido ser, pero lo volveré a intentar con todas mis fuerzas en el British Open (siguiente ‘Major’ que jugaba) y si no en el PGA y si no en el Masters. No voy a dejar de intentarlo.» Estas eran las declaraciones de Sergio García, tras finalizar el US Open en Oakmont, una ciudad que estaba siendo testigo de un cambio. Un giro en la manera de ver la competición, en la actitud de un Sergio García que comenzó a valorar más cómo recorría el camino. Un grado de madurez que le llevaría, un año más tarde, a ponerse una chaqueta tan bonita como es la verde del Máster de Augusta.

La contradicción es tan grande como bonita. El deporte de élite se ha convertido en un generador de ansiedades, de estrés, de inconformismo absoluto por el éxito para hoy, aquí, y ahora; pensar más en la victoria que está por venir que en la que se acaba de conseguir independientemente de la gesta que se haya conseguido, dejando de valorar cuánto trabajo, cuánto tiempo, cuánta preparación cuesta conseguir, precisamente eso, la victoria. Porque la realidad es así de cruda, siendo realmente lo excepcional ganar.

marcelo bielsa

Es complejo, porque conforme el nivel deportivo es más grande mayores son los contratos, sus cantidades, las exigencias de los patrocinadores porque quieren verte ganar, porque lo que vende es ganar siempre, el reclamo es mayor, el número de ventas se incrementa, todo sube, y se gana más dinero; de la misma manera que no ganar conlleva pérdidas económicas, que el club se tambalee ante la posibilidad de perder una categoría, de perder la inyección económica de los propietarios. En resumidas cuentas, todos los caminos llevan a la parada de la Victoria.

Sin embargo, lo que todo el mundo parece desconocer o no dar la importancia que merece, es que la parada Victoria se encuentra en un enclave hasta el cual es difícil llegar, con curvas, ascensos, descensos, y que si no se posee la calma, la tranquilidad, la paciencia necesaria, probablemente nunca llegues a esa parada. ¿Curioso verdad? Todos demandan prisa, y sin embargo tú como entrenador, tratas de poner calma en los jugadores, en tu deportista de alto nivel (mal si no lo has hecho ya), y tratas de focalizar su atención en el presente, en lo que acontece, intentas llevar sus miradas a los elementos realmente controlables, intentando que disfruten de lo que viven.

Sergio García

Tenemos dos ejemplos bien claros, muy recientes, en Sergio García y Rafael Nadal. El primero ha ganado el Master de Augusta, una gesta tan extraordinaria como laboriosa, una gesta que para conseguirla le ha obligado a cambiar su mirada, a adoptar una actitud de luchador constante, de perseverancia, sabiendo que igual esta vez no toca, pero que hay que intentarlo, siempre hay que intentarlo con todo tu corazón.¿ Y Rafael Nadal?¿ Qué me dicen? Campeón en el Masters 1000 de Monte Carlo por décima vez; insisto DÉCIMA VEZ.

Ya lo decía Woody Allen, «el 90% del éxito se basa simplemente en insistir», de la misma manera que Julio Velasco nos recuerda que «El deporte enseña y sirve para aprender a perder, además de ganar. Sirve para aprender que para ganar hay que hacer las cosas bien, hay que sacrificarse, hay que ser eficiente y hay que darle importancia a las cosas importantes y a las cosas menos importantes, aunque el precio a pagar sea muy costoso. Pero sirve también para aprender a perder. El verdadero deportista sabe que no se puede ganar siempre. La excepción es ganar siempre. Lo normal es alternar la victoria y la derrota.»

rafa nadal montecarlo

En la misma línea se posiciona un maestro no sólo para el fútbol, sino más importante aún, para la vida, Marcelo Bielsa, quien explica que «Éxito y felicidad no funcionan como sinónimos, hay gente exitosa que no es feliz, y hay gente feliz que no necesita del éxito para serlo. La obligación que tiene todo ser humano es rentabilizar sus opciones de ser feliz. Entonces nosotros deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito es una excepción, no es un continuo. Los seres humanos de vez en cuando triunfan pero habitualmente desarrollan, combaten, se esfuerzan y ganan de vez en cuando, muy de vez en cuando.»

Todo ello me recuerda a la charla que impartí en el Colegio Arenales, a los chicos apuntados allí a la actividad de fútbol. Les pregunté qué entendían ellos por éxito, y la contestación de uno de ellos me reafirmó, más aún si cabe, en que todavía se siguen haciendo muchas cosas mal: «Que me admiren». La sociedad está mal enfocada. No se debe buscar la admiración, la alabanza, porque eso no es éxito, es puro interés. Éxito es tener la garantía de que se puso el corazón cada día, cada segundo, que se dio lo mejor para el colectivo, para el equipo de trabajo, que se disfrutó en los buenos momentos, se supo sufrir cuando tocó, recordando siempre que se está obligado a insistir, tener paciencia, y no perder nunca la motivación, la ilusión, ni la ambición por ser mejor que ayer. Probablemente, pensando y viviendo así, nos encontraremos más veces de las que imaginamos con un éxito que es quizás más verdadero. Por más deprisa que quiera ir su entorno, detenga el tiempo, párelo, porque en la tranquilidad, en la mirada pausada se disfruta más. Que tengan una muy buena semana, un fuerte abrazo, y sigan insistiendo, que todo llega.

«Muchos dice que las utopías son idioteces. Pero en todo caso serán idioteces vitales. Un profesor que no deja a sus alumnos pensar en utopías y equivocarse es un muy mal profesor.» (Richard Sennett)

«La mayor causa de los fracasos es querer adelantar los éxitos. Los éxitos llegan cuando han de llegar, no antes.» (Jose Luis Martínez)